lunes, 9 de mayo de 2011

Ballet del Grand Théâtre de Genève



Texto: Loic Le Duc
Traducción: Carolina Masjuán
Foto: Gregory Batardón


Si la tradición de ballet en Ginebra se remonta a principios del siglo XIX, no es hasta su reapertura, en 1962, que el Grand Théâtre crea su propia compañía. Desde su creación, esta compañía explora la pluralidad estilística de la danza del siglo XX y trabaja con artistas de gran prestigio como George Balanchine (quien fue su consejero artístico desde 1970 hasta 1978), Rudolf Noureev, Jirí KyliánWilliam Forsythe o Lucinda Childs. Dirigido desde 2003 por Philippe Cohen, el Ballet cuenta actualmente con veintidós bailarines de diversas nacionalidades, que presentaron tres coreografías del repertorio contemporáneo.

Dov’è la Luna, obra para 7 bailarines de Jean-Christophe Maillot, explora la sombra y la luz en una búsqueda de los cuerpos que entre ellas se esconden. La dedicación de los intérpretes  del Grand Théâtre de Genève no impide que el aburrimiento, amplificado por el piano de Alexandre Scriabine, se instale en el espectador. Maillot ignora la evolución del vocabulario y de la técnica de la danza clásica, poco apropiados para ilustrar su propósito. A olvidar.

El paso a dos de Blackbird (fragmento de la pieza del mismo nombre creada en 2001 para el NDT) explora la vulnerabilidad del cuerpo humano, la sensualidad de los cuerpos danzantes. Madeline Wong y Armando Gonzalez bailan torso desnudo, dependientes el uno del otro, acompañados por cantos tradicionales georgianos. Magnífico.

La velada terminaba con fragmentos de la obra maestra de Dominique BagouetSo schnell. Una cantata de Bach mezclada con sonidos repetitivos y a menudo violentos, de máquinas mecánicas grabados en la fábrica de la familia. Doce bailarines en pantalón, falditas, tee-shirt y deportivas de colores chillones concurren en escena formando líneas u olas de curvas complicadas en el espacio, interrumpiendo sus carreras matemáticamente calculadas, por pequeñas escenas de dibujos animados o mímicas muy estilizadas. Los bailarines del Ballet del Grand Théâtre de Genève acentúan el juego y la ligereza de la pieza, acabando esta representación con una nota optimista, como un guiño a la vida! Con chispa.

Dirección del Ballet : Philippe Cohen
Viernes 15 de abril de 2011, Centre national de la danse, Pantin (Ile de France).

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