lunes, 12 de noviembre de 2018

El Ballet de Catalunya estrena su Don Quixot

Rebecca Storani y Dmitry Zagrebin. Foto: Josep Guindo

En el Centre Cultural de Terrassa, su sede, el Ballet de Catalunya presentó su versión del ballet Don Quijote. Tras un año de andadura y de acuerdo a la sugerencia del propio Centre Cultural de estrenar cada año un par de producciones, la dirección se atrevió a montar su propio Don Quixot y hemos de decir que los Quijotes y Dulcineas de nuestro Ballet de Catalunya vencieron aguerridamente a cuantos gigantes y molinos encontraron en su camino.

Carolina Masjuan

No es tarea fácil, teniendo en cuenta las condiciones en las que se encuentra ahora mismo a nivel económico, emprender tamaña aventura, pero la mayoría de bailarines que se sumaron a este proyecto ya llevan un año trabajando juntos, bailando los tres programas presentados hasta la fecha y acoplándose como un grupo compacto, en el que destaca sobre todo una gran armonía y una juventud llena de talento que llena el escenario de arrojo, valentía y muchas ganas de consolidar a una afición que crece imparable.

Istvan Simon y Mónica Gómez. Foto: Josep Guindo
La función del 10 de noviembre agotó entradas rápidamente, se programó una segunda que también cerró con lleno absoluto. Se les va conociendo, admirando y queriendo, como sucede en cualquier ciudad con compañía propia en su teatro, algo único en Catalunya e incluso en España y que no puede más que admirarse y apoyarse.

Leo Sorribes y Elías García no necesitan presentación, Ibstage les ha hecho sobradamente conocidos en nuestro país y ya se sabe que bajo su mando cualquier proyecto que se emprenda se hará concienzudamente y aspirando a la máxima calidad. Elías, junto con Larissa Lezhnina, la magnífica bailarina Primera estrella del Mariinsky y del HET National Ballet y directora artística asociada a la compañía, pusieron en escena un Quixot respetuoso con el ballet original de Petipa, pero incluyendo una visión propia para hacerlo más español y adaptarlo a la compañía.

Así encontramos danzas de nuestro folklore perfectamente integradas en la trama del ballet, una jota, escuela bolera -magníficos los bailarines en una exquisita demostración de este baile tan catalán con castañuelas- un fandango e incluso un cuadro flamenco a modo de  "entremés" típico de Cervantes.

Joel Minguet. Foto: Josep Guindo
Xavier Bagá, quien fuera bailarín del Ballet del Liceu con el Mestre Magriñá y del Ballet Nacional de España, así como colaborador coreográfico en distintos esbarts, ha participado en la coreografía de algunas danzas ya sea para los bailarines del Institut del Teatre que se han sumado a esta producción, o para los propios bailarines de la compañía. En el cuadro flamenco han sido la cantaora Cristina López y los guitarristas Juan José Barreda y José Zarco los invitados a participar. 

Otras danzas adicionales fueron creadas por profesoras del Departamento de Danza Española del Conservatorio Profesional de Danza del Institut del Teatre. El Minuetto del primer acto está coreografiado por la profesora Vanesa Domínguez e interpretado por alumnos/as de tercer curso. En el segundo acto, la pieza que se desarrolla en la taberna, unas alegrías con bata de cola y mantón, es una creación que realizó Belén Cabanes para las alumnas de sexto curso y que formaba parte del programa de talleres de Danza Española el curso pasado.

No están físicamente en el ballet los personajes de Don Quijote, Sancho Panza, Camacho o el Tabernero, padre de Quiteria, pero sí están presentes gracias a la participación de Joel Minguet. El actor, mezclado con el público, sitúa a éste dentro de la historia. Su perfecta dicción, esa voz profunda y su total fusión con el personaje al que da voz, captan la atención y sobrecogen por momentos, sobretodo en la parte central, cuando nos narra las peripecias del ingenioso hidalgo al enfrentarse con esos molinos que él cree ser gigantes.

Alumnas del Institut del Teatre en una coreografía de Belen Cabanes.
Foto: Josep Guindo
Pero hablemos de la danza. La compañía está formada por unos 25 bailarines entre titulares y aprendices y a los que se suman los jóvenes del programa trainée. Llegados de todas partes del planeta, su juventud, su alegría y entusiasmo, se transmiten en escena y hacen que cada espectáculo sea una fuente de energía que se contagia al espectador.

Los toreros llegan con fuerza, impecables, volteando sus capas con armonía, garra y seguridad. EspadaLucien Vecchierelli, apuesto y conquistador, se complementa perfectamente con la exquisita Mercedes de Mathilde Marlin. La magnífica bailarina francesa de líneas perfectas, seduce con su baile. Magnífico su cambré en brazos de su torero.

Toreros. Foto: Sila Avvakum
Las deliciosas amigas de Kitri, Alexandra Urcía y Miho Okamura son siempre bazas seguras. Tan perfectamente sincronizadas que parece irreal. Su técnica, la de ambas, es espectacular, Miho además nos brindó un Cupido de una gracia y virtuosismo tales que dejaron al público embelesado. Un Cupido fiel a la version del Mariinsky, en una diagonal perfecta con sus piqués saltados en punta, de gran dificultad, al más puro estilo ruso. Un auténtico sueño de delicadeza y ligereza, como requiere el rol, ya que se trata del sueño de Quijote.  

Alesandra por su parte, demostró su gran dominio con unos dobles tours a la seconde increíblemente lentos y tan perfectos que nos dejaron sin aliento.

En la parte de los gitanos se alternan Stanislava Princenkova, el sábado 10 y Mónica Gómez, la bailarina formada en Studio Isadora y en la Corella Dance Academy, el viernes 9. Es de recibo darle a Mónica el reconocimiento que merece, se está consolidando como una gran artista que se crece en escena y en esta producción está en el fandango, la seguidilla y como dríade, además de en este agradecido rol en la noche del viernes. El sábado la recién llegada Stanislava supo aprovechar la oportunidad y nos ofreció una muy bella danza.

La verdad es que en este sentido no se pueden quejar los bailarines porque todos bailan mucho, pisan escena, cogen tablas y participan en gran variedad de proyectos y producciones.

Júlia Roca. Foto: Josep Guindo
Otro momento a recordar es el magnífico paso a dos de Julia Roca, ¡cuan elegante y refinada es esta bailarina! Qué placer verla evolucionar en escena perfectamente arropada por otro gran puntal del elenco, el magnífico Lorenzo Misuri. Un placer de coreografía e interpretación.

Pero evidentemente luego está Rebecca, nuestra gran Rebecca Storani. No es sólo que su Kitri sea estratosférica a nivel de técnica, ni que su dominio escénico sea apabullante, comparable con las más grandes del momento, es que su Kitri llega como pocas lo logran, es pizpireta, decidida, juguetona, disfrutas de su mano y te hace soñar. Se adapta con gran facilidad a cualquier partenaire, siempre de un gran nivel también, claro. Ya sea Istvan Simon llamado en el último momento al fallar el bailarín previsto o el genial Dmitry Zagrebin, lean la entrevista que nos concedió, siempre dispuesto a colaborar con el Ballet de Catalunya.

La dirección de la compañía tiene tal reconocimiento a nivel internacional que las estrellas del Mariinsky, el Royal, el Bolshoi o el HET, por citar solo algunas, no dudan en hacer sacrificios y volar rápidamente a Barcelona para participar en sus proyectos. Es un lujo, un privilegio y algo digno de ser tenido en cuenta, para satisfacción del público y de los propios bailarines de la compañía.

Rebecca Storani y Dmitry Zagrebin. Foto: Josep Guindo
Los pasos a dos y las codas, momentos álgidos del ballet, se saldaron con momentos de gran entusiasmo por parte del público, desatado por el virtuosismo de las dos parejas ambas noches. Las piruetas, los equilibrios, los portés, los saltos, los giros o los fouettés de Basilio y Kitri perfectamente ejecutados, fueron realmente una delicia.

Hay que reconocer que aunque Istvan Simon es un bailarin con tablas, no brilló tanto como Dmitry que superó con creces el rol de Basilio con una técnica impecable y con un estilo elegante. Pero también debemos mencionar que con Dmitry pudieron ensayar más y en cambio Istvan debió aprenderse el rol el mismo día de la función en solo tres horas. Algo que no supuso demasiado contratiempo para nuestra gran bailarina que supo adaptarse y brillar como nos tiene acostumbrados.

Miho Okamura y Yukari Mizu. Foto: Josep Guindo
Rebecca también nos fascinó como Dulcinea, en el mundo onírico de Don Quijote con las dríades, otro momento álgido del ballet. Perfectamente presentado, se oía el típico ¡qué bonito! del público admirado. Las bailarinas del cuerpo de baile perfectas en sus posiciones y evoluciones, arroparon al delicioso Cupido de Miho, a la encantadora Dulcinea de Rebecca y a su reina, Yukari Mizu, especialmente acertada la noche del viernes, con unos developés de ensueño y unos hermosos fouettés a la italiana, otra gran bailarina que va creciendo de la mano del Ballet de Catalunya. Debe ganar seguridad en sí misma porque tiene un gran potencial que no dudamos sabrá desarrollar.

Me gustaría también destacar a los jóvenes recién llegados que han traído energía adicional y se han adaptado perfectamente al elenco. Reo Morikawa y Ryo Sasakii, además de toreros, estuvieron geniales como borrachos con Lorenzo Misuri.

Las bailarinas que ya conocemos y que ya queremos por cuando nos han aportado, Vittoria Aletta, Lisa Marie Vervoort, Giuliana Restivo o Clara del Cerro, brillaron como siempre en sus roles, acompañadas por las recién llegadas que iremos conociendo y que seguro van a conquistar también nuestros corazones.

Mathilde Marlin. Foto: Siula Avvakum
En este mundo convulso y cruel, en que tantas veces sucumbes a la desesperación y piensas que no hay remedio, es necesario tener alguna válvula de escape, algo bello que alimente el alma y somos muchos quienes lo encontramos con el ballet y especialmente con nuestra compañía, la que conocemos, seguimos y vemos crecer y brillar. Por favor, que consiga seguir este magnífico camino que ha emprendido. Hay buenas perspectivas y estamos seguros que cada vez contará con más apoyos. De hecho estas funciones han contado con la presencia de posibles mecenas y programadores de teatros, todos se mostraron entusiasmados como así lo estaba todo el público asistente y ya tienen contrato para una gira en Corea, en Junio de 2019, algo que el Director General anunció a los bailarines tras la función del sábado y que éstos recibieron encantados.

El colofón al acabar las representaciones fue el nombramiento de Rebecca Storari como primera solista. La bailarina, emocionada, recibió la noticia en escena para deleite del resto de bailarines, de la audiencia y de sus profesores, repetidores y director artístico. Leo Sorribes hizo el anuncio a la vez que le ofreció un magnífico ramos de flores. Parece que la Dirección va a implementar esta tradición que siguen grandes compañías, para premiar el esfuerzo y la evolución de su elenco, haciendo a su público partícipe de ello. Algo que muchos celebramos de forma emocionada la noche del sábado. ¡Enhorabuena Rebecca, totalmente merecido !

Rebecca Storani e Istvan Simon.
Foto: Josep Guindo
Otro anuncio fue hecho más tarde, el joven Reo Morikawa, pasaba a formar parte del cuerpo de baile de la compañía desde su posición de trainée. Muy felices también por este nombramiento ¡Felicidades Reo !

Mencionar también a un magnífico bailarín que nos ha dado grandes momentos, David García, quien a causa de una desafortunada lesión no ha podido bailar en estas producciones. Le vimos ensayar este verano y esperábamos con emoción verle en escena. No ha podido ser, ha venido a ensayos y estuvo entre el público los dos días, desde aquí todo nuestro cariño y con nuestros mejores deseos para un rápido restablecimiento.

Ángeles Lacalle y Glòria Gella, ésta cuando sus obligaciones en Porto se lo permiten, son las maestras de ballet, Vincent Gros, recién llegado al equipo y con cual el propio Sorribes ha estudiado, es desde el mes de setiembre Maestro de Ballet de la compañía y en poco tiempo ha logrado formar muy buen equipo con Elias Garcia y Larissa Lezhnina. Mafer Urcia que desde Setiembre es profesora de la academia, también brinda su apoyo en momentos puntuales en la compañía como repetidora. Ricardo Alegría siempre pendiente de la parte técnica, Albert Torres y José Urcía en los decorados, Marina Montorfani para el vestuario y Marina Quera quien asumió la producción de la obra y que es quien tiene a su cargo las finanzas de todo el proyecto, completan el team.

Un equipo muy profesional, generoso y entregado, sin el que nada sería posible. El final con todos los implicados en escena, saludando a la audiencia, dio la justa dimensión del gran esfuerzo y magnífico resultado de esta producción. El éxito debe medirse por la respuesta del público que es quien compra su entrada y busca emocionarse y disfrutar y a fe que se consiguió. ¡¡Enhorabuena y a por el Cascanueces !!

Vídeos con fragmentos del ballet y entrevistas publicados en los medios: 







lunes, 5 de noviembre de 2018

Una noche de ballet inolvidable con La Bayadère del Royal Ballet

Marianela Nuñez, Nikiya. Foto: Bill Cooper

El pasado jueves 1 de Noviembre pudimos asistir a la premier de La Bayadère por el Royal Ballet, en la Royal Opera House de Londres. La versión de Natalia Makarova del clásico de Marius Petipa y Sergei Khudekov fue representado por primera vez por el Royal Ballet en el año 1989, habiéndose representado previamente por el American Ballet Theatre (1980) y más tarde por el Ballet de La Scala, Royal Swedish Ballet o Australian Ballet. A través de su versión de La Bayadère, Natalia Makarova populariza este clásico de la danza clásica en todo el mundo, pues hasta entonces no había salido del territorio ruso. 

Sylvia Julià

Hay que recordar que en España, en el Teatro Real primero y luego en el Liceu, pasando por San Sebastián y Canarias, pudimos disfrutar de esta misma versión con la compañía de Ángel Corella y unos elencos de lujo, con sus bailarines titulares y estrellas invitadas y siempre le estaremos agradecidos por ello.

Marianela Nuñez, Nikiya y Vadim Muntagirov, Solor.
Foto Bill Cooper
Petipa nos plantea una historia de amor, celos y muerte, entre dos mundos, un reino en la lejana India y el Reino de las Sombras. A parte de una coreografía donde los bailarines solistas pueden lucirse individualmente y con los pasos a dos, la característica principal de esta pieza, en mi opinión, es la importancia que toma el cuerpo de baile, por lo que supone un gran reto no solo para los bailarines solistas protagonistas si no para la compañía al completo.

Para contarnos la historia de La Bayadère, o La Bailarina del Templo, Petipa nos traslada a un reino lejano y exótico en la India, donde la bailarina del templo Nikiya y el guerrero Solor se declaran amor eterno. Pero su amor se encuentra con barreras muy difíciles de superar, por un lado, Nikiya sufre el acoso del Gran Brahmán que la desea a toda costa, y aun más complicada es la situación de Solor, quien es elegido por el Rajah para casarse con su hija, la princesa Gamzatti.

Cuando el amor entre Nikiya y Solor es conocido por Gamzatti, la princesa intenta poner fin a ese romance de la única manera posible, con la muerte de Nikiya, pero en vez de hacer olvidar a Solor consigue intensificar el recuerdo de Nikiya en su cabeza, mientras entre sueños de opio se reencuentra con ella en el Reino de las Sombras.

Natalia Osipova, Gamzatti.
Foto: Bill Cooper
Para la noche del estreno, Kevin O’Hare, director del Royal Ballet, eligió un elenco extraordinario que nos daba ya muchas pistas de lo que iba a suceder en el teatro de la ópera de Londres esa noche. Nuñez, Osipova, Muntagirov, prometían una noche de ballet inolvidable, pero aun hubo otra figura que deslumbró a todos los asistentes y, me atrevería a decir, que provocó el aplauso más sincero de la noche: el cuerpo de baile. Cada uno de los bailarines y bailarinas que forman el Royal Ballet demostraron no solo una elevada destreza técnica, si no una magnífica compenetración, una hermosa coordinación, una elegante seguridad, y lo que diríamos en el ámbito deportivo, un maravilloso trabajo en equipo.

Marianela Nuñez en el papel de Nikiya, La Bayadère, no rebajó ni un grado las elevadas expectativas desde el primer instante en que pisó el escenario en el inicio del primer acto. Comprometida con el personaje en todo momento y profundizando en cada paso de la coreografía, nos fascinó en los diversos perfiles de Nikiya: enamorada, traicionada y como espíritu del Reino de las Sombras. Acostumbrados a su expresivo y a la vez riguroso baile, fuimos de nuevo testigos de su estilo interpretativo tan dulce y emocional. Su belleza en cada movimiento destacando un tronco superior sublime, con elegantes torsiones de espalda y hermosas líneas de brazos, completado a la perfección con un excelente trabajo de puntas.

Natalia Osipova deslumbró en su interpretación de la princesa Gamzatti. Con una técnica excelente y su presencia en el escenario, fue la perfecta contraposición de Nikiya. La hija del Rajah se desenvolvió con gestos más fríos, remarcando su poder y su orgullo. La fuerza interpretativa de Osipova nos enemista con el personaje desde el primer movimiento, la bailarina rusa nos hace disfrutar de una hermosa malicia mientras nos deleita con una ejecución impecable. Osipova y Nuñez intercambiarán papeles en próximas funciones y será muy interesante ver como se desenvuelven en el rol opuesto.

Vadim Muntagirov encarna a Solor, el guerrero enamorado de Nikiya pero que debe casarse con Gamzatti por orden del Rajah. La altura, elegancia y fuerza del bailarín ruso colaboran en la credibilidad del personaje, que a pesar de estar algo lejos de sus partenaires en el ámbito interpretativo, nos fascina con una ejecución espectacular e impecable de la coreografía. Su destreza técnica y su altura en los saltos se pone de manifiesto en la rueda de grand jetés y tours en l’air que desatan los aplausos del público maravillado.

El Cuerpo de Baile del Royal Ballet
en el Reino de las Sombras. Foto: Bill Cooper
El tercer protagonista de esta versión de la Bayadère es el cuerpo de baile, especialmente cuando Solor, en su sueño de opio, es transportado al Reino de las Sombras. Petipa nos transporta a este mundo oscuro e irreal con la entrada de las bailarinas del cuerpo de baile, una a una, todas interpretando la misma rutina: arabesque, plié con port de bras hacia atrás y dos pasos hacia delante. Y así van entrado, dibujando en el escenario las múltiples visiones de La Bayadère en la mente de Solor, con tanta precisión y coordinación que cada una parece ser el espejismo de la bailarina de delante. Impecables las bailarinas que interpretan a las tres sombras durante el segundo acto : Choe, Naghdi y Takada. Las dos últimas bailarinas principales de la compañía que interpretan los roles protagonistas de Nikiya y Gamzatti en próximas representaciones.

El vestuario, la luz y la escenografía nos transportan espectacularmente a través de los diferentes ambientes donde transcurre la historia, los hermosos vestidos orientales de colores, los brillos, los velos y las joyas dan paso a los tutus blancos que iluminan el Reino de las Sombras, simbolizando las figuras etéreas, el ambiente mágico, el mundo irreal de los espíritus.

Destacamos la exótica de la danza del Ídolo de Bronce, que en esta ocasión permite lucirse a Alexander Campbell, bailarín australiano y principal de la compañía. También tuvimos el placer de ver a la bailarina española Itziar Mendizabal en el Pas D’Action en el primer acto, Itziar es primera solista del Royal Ballet desde 2010.

El Cuerpo de Baile del Royal Ballet
en el Reino de las Sombras. Foto: Bill Cooper
Producciones como La Bayadère ponen al descubierto la categoría de una compañía de ballet y el Royal Ballet supera con creces el reto y se sitúa en la cabeza de la danza clásica. En el camino siempre acompañado por su audiencia, un público leal y entregado, consciente de la compañía que lo representa, orgulloso, comprometido y fiel. Un sueño para los amantes de la danza, poder identificarse con un proyecto de tal belleza y riqueza cultural, que crea un legado artístico inconmesurable para las futuras generaciones, además de fomentar valores como el esfuerzo, el trabajo, la salud y la superación.

Esperamos que el Ballet de Catalunya tenga el apoyo social, institucional y empresarial necesario para consolidarse como la compañía de ballet de Catalunya, y que pueda deleitarnos con muchas noches mágicas como la que vivimos con el Royal Ballet el pasado jueves.

La Bayadère de Makarova se sigue representado en la ROH hasta el 17 de noviembre, pero para los lectores que quieran verla tenemos que decir que las entradas están agotadas desde hace semanas para todas las funciones, aunque aún tendremos otra oportunidad de verla en cines el día 13 de noviembre. Podréis encontrar más información aquí

Nos gustaría dejaros para el recuerdo de esa fantástica noche el link a la fotografía que Marianela Nuñez publicó en su cuenta de Instagram, donde aparece también la gran Natalia Makarova, situada entre Nuñez y Muntagirov.


Elenco 1 de noviembre 2018

Nikiya:  Marianela Nuñez
Solor;  Vadim Muntagirov
Gamzatti:  Natalia Osipova
El Gran Brahmin:  Gary Avis
Rajah:  Thomas Whitehead
Coreografía: Natalia Makarova sobre la original de Marius Petipa
Producción: Natalia Makarova
Escenografía: Pier Luigi Samaritani
Diseño de vestuario: Yolanda Sonnabend
Diseño de luces: John B. Read
Música: Ludwig Minkus interpretada por la Orquestra de la Royal Opera House
Director orquestra: Sergey Leviti




domingo, 4 de noviembre de 2018

«El Amor y la Muerte» una obra sobre Granados por Arantxa Aguirre

Cartel de "El Amor y la Muerte"

El día 9 de noviembre en los cines Balmes y el día 12 en los Girona de Barcelona, se estrena el nuevo documental de Arantxa Aguirre sobre la vida y obra de Enrique Granados. Otro trabajo exquisito de la realizadora madrileña que no dudamos va a tener en nuestra ciudad, la ciudad del propio Granados, una acogida tan buena o incluso más, que su anterior documental, Dancing Beethoven, al que tuvimos en cartel nada más y nada menos que 20 semanas. Los que tuvimos el privilegio de asistir a su presentación el pasado día 31 de octubre en nuestros queridos cines Girona, volvimos a quedar admirados por el buen hacer, la sensibilidad y la maestría de Arantxa. 

Carolina Masjuan

Quienes conocemos y seguimos el trabajo de Arantxa no dudábamos de que, una vez más, nos íbamos a sumergir en el mundo del artista objeto de su atención, bajo una mirada atenta, sensible, distinta, en que tanto la obra como la figura del artista, iban a ser tratadas de esa forma especial que tiene nuestra querida Arantxa de abordar sus documentales. 

Enrique Granados. Imagen de archivo
Podríamos decir que Arantxa es especialista en Béjart, desde ese «El Esfuerzo y el Ánimo» de tan grato recuerdo también a nivel personal, ya que fue el inicio de una preciosa amistad, pasando por los rodajes de los ballets del genio marsellés, hasta ese «Dancing Beethoven» maravilloso. 

Pero no sólo de Béjart vive el trabajo de Arantxa, la música y el teatro de Catalunya han sido a menudo objeto de su mirada : Núria Espert, Els Joglars o el Padre Soler, tan olvidado y justamente reconocido por ese maravilloso «Una Rosa para Soler» y ahora de nuevo con esa Rosa, Rosa Torres Pardo, quien produce este documental, nos llega el «El Amor y la Muerte» sobre el músico y compositor Enrique Granados. 

Y como en Dancing Beethoven, de nuevo el mar, ese mar con el que empieza y acaba en su fatal desenlace este documental. Es conocida la historia de Granados, pero la película nos desvela algunas curiosidades, coincidencias, aspectos de la vida en la Barcelona de finales del diecinueve, la bohemia del París de esos años, sus miserias, Nueva York, la primera guerra mundial, los sacrificios que la familia del músico y el propio músico tuvieron que hacer para conseguir hacerse un lugar entre los grandes, la amistad, el apoyo, con Albéniz, Pau Casals, el amor.... y la muerte. 

Arantxa Aguirre. Foto: Samuel Rubio
La elección de la música, tan acertada, Granados, claro, sobre todo Granados, interpretado por grandes músicos y cantantes, cante flamenco, ópera, pero incluyendo también el precioso Gnosienne nº 1 de Erik Satie cuando nos sumergimos en la vida parisina, o la espectacular y contundente música de la Consagración de la Primavera de Stravinsky en esas imágenes de la guerra.... 

Y como no podía ser de otra forma, hay danza, porque la música de Granados ha inspirado a muchos coreógrafos, entre ellos a Maurice Béjart, de quien bailan una pieza la magnífica bailarina catalana Elisabet Ros y Julien Favreau, tan presentes en los trabajos de Arantxa. Y aprovechando aquí para recordar que el Ballet del Gran Teatre del Liceu, en esa época dorada, que conviene no olvidar y que por suerte y gracias también al impulso de Arantxa se pretende rescatar con un documental, bailó con gran éxito muchas piezas del Mestre Magriñá, inspiradas en su música, como por ejemplo "A tiempo romántico". 

Pinturas, ilustraciones, imágenes de archivo de esa época, esa Barcelona efervescente que vivía grandes transformaciones, esa internacionalización de nuestro músico, la terrible coincidencia que le impide estrenar en París, que le lleva a Nueva York donde despierta tanta admiración, tanta, que invitado a tocar para el Presidente, le obliga a cambiar sus pasajes de vuelta... ese concierto en el Palau de la Música al que asisten su hijos y en el que reciben la noticia.... 

Muchos guiños, ciertos atrevimientos, en aras a hacer más entendedor el contenido, mantener la emoción y despertar más interés. Su biógrafo, americano, que nos va introduciendo al personaje y guiando en su trayectoria. 

Arantxa Aguirre y Rosa Torres Pardo en la presentación en Barcelona

Los catalanes podemos considerarnos muy afortunados del cariño y cercanía que siente Arantxa para con nuestros artistas. No desvelaremos demasiado, vayan a verla, nosotros ya tenemos dos citas más concertadas con ella. Seguro que vamos descubriendo cosas nuevas, verla con diferentes conocidos y amigos es un regalo, cada comentario o aportación te permiten ir descubriendo otros aspectos que pudieran haber pasado desapercibidos. Otro regalo que Arantxa nos hace a los españoles en general y a los catalanes en particular. No podemos defraudarla, debemos demostrarle cuanto admiramos y amamos su trabajo en Cataluña, y mostrarle nuestro agradecimiento de la mejor manera posible, llenando las salas. 

En Madrid, el documental se estrena también el día 9 y estará en cartel el 9, 10 11, 15, 16, 17 y 18 noviembre en el cine estudio del Circulo Bellas Artes y no dudamos en que se programará a lo largo y ancho de nuestra geografía como merece y por todo el mundo.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Noche mágica en el Teatro Real de Madrid

Cristina Casa, Lucie Barthélémy y Yanier Gómez (Foto: Carlos Quezada)
Este sábado, 3 de Noviembre, la Compañía Nacional de Danza ha estrenado en el Teatro Real de Madrid El Cascanueces, un espectáculo lleno de magia, poesía y virtuosismo.

Lola Ramírez

Unos días antes del estreno, José Carlos Martínez, director artístico de la Compañía Nacional de Danza, explicaba en rueda de prensa que con esta nueva producción de El Cascanueces, pretendía "transportar al espectador a un universo mágico por el que viajar a través de los recuerdos de su propia historia". Lo ha conseguido con creces. Desde el primer minuto, la obertura de la pieza de Chaikovsky, interpretada por la Orquesta Titular del Teatro Real, bajo la dirección del maestro Manuel Coves transportó al público a un onírico mundo de luz y sonido.

La acción transcurre en 1910, en el seno de una familia burguesa. En el hogar de los señores Stahlbaum (Iván Sánchez y Elisabeth Biosca) se celebra la Navidad reuniendo en casa a toda la familia. Niños y mayores se juntan para intercambiar regalos y brindar por el nuevo año que pronto va a comenzar. Los invitados van entrando en un salón sencillamente adornado con un gran árbol de Navidad formado por enormes bolas doradas. Todo rezuma elegancia, desde los vestidos de las esbeltas damas hasta los movimientos de cada uno de los invitados.

Alessando Riga (Cascanueces) y Rebecca Connor (Reina de los Ratones) (Foto: C.Q.)

Los hermanos Clara y Fritz ( Cristina Casa y Juan José Carazo) juegan con primos y amigos, compartiendo los regalos que acaban de encontrar bajo el árbol. El Concejal Drosselmeyer (Ion Agirretxe), padrino de Clara y hábil prestidigitador, regala a la niña un precioso cascanueces con forma de soldadito de madera, que enamora a Clara desde el primer momento. Han transcurrido pocos minutos de la obra y el espectador ya tiene la sensación de ser un invitado más y estar en el salón de los Stahlbaum bailando un vals. Los juegos de magia ejecutados por Agirretxe, la ternura e inocencia expresada por Cristina Casa en el papel de Clara, la música, el cuerpo de baile, todos a una, cada uno en su papel llegan al alma del espectador, quien durante hora y media de danza va a disfrutar de un espectáculo de una belleza embriagadora.

En algún momento del entreacto, cuando las luces se encienden y el mundo real vuelve a recuperar el protagonismo perdido, la idea de que el próximo 31 de agosto se termina el contrato de José Carlos Martínez se posa en alguna mente como un inoportuno zumbido. Pero las luces se vuelven a apagar, el espectáculo continúa y la magia también. Este Cascanueces es un regalo anticipado de Navidad, un ballet muy bien interpretado por principales, solistas y cuerpo de baile; una preciosa escenografía - brillante en la variación del Reino de las Nieves-. La escenógrafa y arquitecta italiana Mónica Boromello ha creado un espacio escénico "mágico, sorpresivo y poético", en palabras de la propia escenógrafa. Indescriptible e irrepetible la escena del bosque, con ese marco de árboles invernales, pelados, sin hojas; el cuerpo de baile danzando y la nieve cayendo sobre las bailarinas. En lenguaje coloquial: ¡Una pasada!

Variación del Reino de las Nieves (Foto: C.Q.)


Es esta una producción en la que el trabajo coral brilla por encima de las individualidades, desde la creación y asesoramiento de magia por parte de Manu Vera, pasando por el diseño de iluminación de Olga García Sánchez, hasta -y cómo no-, la adaptación coreográfica de José Carlos Martínez, quien como todos los grandes genios practica una humildad que ilumina su grandeza.

En resumen, una preciosidad de espectáculo del que puedo asegurar que si fuera rica me daría el placer de disfrutar con todos y cada uno de los elencos que se podrán ver estos días, protagonizados por tres dobles parejas que se alternarán en los papeles protagonistas. Los días 3, 6 y 10 (17:00 h.) Clara y Cascanueces son interpretados por Cristina Casa y Alessandro Riga mientras que Haruhi Otani y Ángel García Molinero dan vida al Hada de Azúcar y al Príncipe. El día 4 defienden sus respectivos roles Giulia Paris y Yanier Gómez Noda (Clara y Cascanueces) junto a Cristina Casa y Alessandro Riga. Y los días 8 y 10 (21.00 h.) la primera pareja corre a cargo de Lucie Barthélémy y Anthony Pina y la segunda recae sobre Giada Rossi y Yanier Gómez Noda.

Junto al resto de los bailarines de la Compañía Nacional de Danza, el espectáculo cuenta con la participación de los alumnos de la Escuela del Ballet de África Guzmán. 

lunes, 15 de octubre de 2018

Espectacular Mayerling

Sarah Lamb y Steven McRae en una escena de Mayerling
En directo desde la Royal Opera House se ha visto hoy en múltiples salas de cine a lo largo de todo el mundo una obra de ballet espectacular. Interpretada por el Royal Ballet, Mayerling se convierte en una pieza única. Solistas y cuerpo de baile llevan a cabo una lectura impecable de la fantástica coreografía de Kenneth MacMillan. Todo fluye rozando la perfección, desde los bailarines hasta la majestuosa puesta en escena, destacando la pareja de bailarines principales,  Steven McRae y Sarah Lamb, que ejecuta una apasionada, virtuosa y sumamente compleja danza.

Lola Ramírez
Steven McRae y Sarah Lamb ponen en duda con su magistral interpretación la máxima de que la perfección no existe. Casi da miedo decirlo, pero hay momentos del ballet en el que la pareja resulta perfecta. Y sin ningún tipo de temor, cabe decir que emocionan, tanto que si no fuera porque uno está cómodamente sentado en una butaca de platea, acabaría sudando al igual que ellos.

 La trágica historia de amor de Rodolfo, Príncipe heredero de Austro-Hungría y María Vetserá, sirvió de inspiración al coreógrafo Kenneth MacMillan para crear en 1978 este impresionante ballet en tres actos. El papel de Rodolfo, magníficamente interpretado por Steven McRae, es uno de los más difíciles del repertorio clásico; incluye siete pasos a dos  con seis bailarinas diferentes, entre ellas, Sarah Lamb como María Vetserá y la española Laura Morera en el rol de la condesa Marie Larisch. Ambas interpretaciones de una calidad y virtuosismo supremos. Pasos a dos de una complejidad máxima en los que además de una rigurosa técnica, los intérpretes despliegan un contagioso y variado abanico de emociones que traspasan el escenario. Sara Lamb combina una técnica imposible con una interpretación fascinante.
Lamb y McRae durante el ensayo de uno de los pasos a dos

Tres horas de perfecto ballet que vuelan y transportan al espectador a la turbia atmósfera de la corte austriaca de finales del siglo XIX. Francisco José, emperador de Austria-Hungría y su esposa la emperatriz Elisabeth organizan la boda de su único hijo con la princesa Estefanía de Bélgica. El enlace fue una farsa de tal calibre que ya en la celebración Rodolfo coqueteaba con su cuñada y con su ex-amante, la condesa Larisch. El amor hacia la joven Vetserá, trece años más joven que él acaba por rematar su débil equilibrio mental, llevándolos a ambos a la muerte.

Convertir esta historia en danza fue uno de los mayores desafíos de MacMillan, quien no sólo lo llevó a cabo sino que lo convirtió en su obra maestra. Para el principal protagonista de Mayerling, en este caso Steven McRae, no sólo es un desafío sino también un reto mental y físico, ya que se pasa las tres horas que dura el ballet en el escenario llevando a cabo una interpretación agotadora y emocionalmente destructiva. Y mientras tanto, en el patio de butacas el espectador vive, sufre y disfruta toda esta emoción sin perder una sola caloría.

Destacar también la interpretación musical de la Orquesta de la Royal Opera House, sabiamente dirigida por Koen Kessels, sobre libreto de Franz Liszt, arreglada y orquestada por John Lanchbery.
Sólo queda recomendar encarecidamente, a todos aquellos que quieran vivir tres apasionantes horas de danza, la visión de esta obra , interpretada por el Royal Ballet.



jueves, 4 de octubre de 2018

Törnrosa, la Bella Durmiente de Suecia


La Bella Durmiente por el Ballet Real de Suecia
Foto: Sören Vilks

Este mes de septiembre asistimos en Estocolmo a la representación de La Bella Durmiente por el Ballet Real de Suecia. La compañía sueca, una de las más antiguas del mundo con sede en el Teatro Nacional de la Ópera de Estocolmo, nos deleitó con la versión que Márcia Haydée creó a partir de la coreografía original de Marius Petipa y la música de Pjotr Tjajkovskij.

Sylvia Julià

Esta versión de Haydée se mantiene fiel al libreto original de Charles Perrault, La Belle au Bois Dormant, en el que se narra la historia de la princesa Aurora a través de una introducción y 3 actos. 

La Bella Durmiente del Ballet Real
de Suecia. Foto: Sören Vilks
La que fuera musa de John Cranko conoce perfectamente la obra después de haber bailado sus roles principales en incontables ocasiones durante su carrera como bailarina. Haydée crea su propia versión de La Bella Durmiente durante su etapa como directora en el Stuttgart Ballet. En su nuevo papel como coreógrafa, explora el personaje de Carabosse y nos ofrece un nuevo punto de vista de su personalidad, a través de un lenguaje más cercanos a la danza contemporánea y dotándole de mucha carga interpretativa. Para interpretar a Carabosse Haydée elige a bailarines, y también da más protagonismo a los roles masculinos de la obra.

El Ballet Real de Suecia se caracteriza por ser una compañía capaz de afrontar registros clásicos y contemporáneos de igual manera, pues en su historia nos encontramos con una propuesta dual. Bournonville, Diaghilev, Duncan, Fokine, Cullberg, Cranko, MacMillan, Forsythe, Ek... 

Haydée remarca el trabajo realizado por los bailarines bajo la dirección del coreógrafo Mats Ek, que les permite bailar la danza clásica de una forma más libre, permitiendo el equilibrio entre una ejecución perfecta y la libertad del movimiento. Esta es la forma en que la coreógrafa de origen brasileño entiende la danza clásica y es por eso por lo que ha disfrutado tanto de esta colaboración con la compañía sueca, con quien ya había presentado su versión de La Bella Durmiente en 2012.

Este carácter dual de los bailarines se explota al máximo con el personaje de Carabosse, que en esta ocasión roba protagonismo descaradamente a los príncipes Aurora y Désiré, no solo por su diferenciado portafolio de movimientos de carácter más contemporáneo si no por una nueva interpretación de la personalidad del hada maligna. Es tan relevante Carabosse que su imagen es la protagonista del cartel de esta representación que se podrá ver aun hasta mediados de octubre en la capital de Suecia.

El Ballet Real de Suecia en La Bella Durmiente. Foto; Sören Vilks

Para esta ocasión tuvimos la oportunidad de ver a Friedmann Vogel, bailarín principal del Ballet de Stuttgart, en el papel del príncipe Desiré. Vogel nos ofreció una brillante ejecución a nivel técnico que completó con un elegante porte, hermosas líneas de brazos y virtuosos saltos, representado para el público presente a un auténtico príncipe azul.

Para personificar la dulzura e inocencia de la princesa Aurora contamos con la joven Haruka Sassa, bailarina solista de la compañía de origen japonés, que nos deleitó con bellos movimientos y una correctísima ejecución, destacando el desafiante adagio de la rosa. El duelo entre el bien y el mal estuvo representado por Desislava Stoeva, bailarina solista búlgara que se puso en la piel del Hada Lila, y Dawid Kupinsi, primer bailarín de origen polaco, que interpretó y bailó la nueva versión del Hada Carabosse


Carabosse. Foto: Sören Vilks
A lo largo de la obra estos personajes opuestos se encuentran en pasos a dos en forma de duelo, donde cada uno defiende aquello que representa a través de un registro propio. El Hada Lila nos transmite la luz y la bondad entre dulces pasos de ballet vestida con tutú color lila claro. Su hermosa figura se eleva sobre las puntas mientras recorre el escenario ligera y elegante. 

Carabosse es todo lo opuesto, representa las tinieblas y el mal con movimientos alejados de un eje recto y cerca del suelo. Su mirada y el vuelo de su falda negra, a veces interminable, tiñen de oscuridad el escenario cuando entra en escena. El personaje de Carabosse también actúa como maestro de ceremonia durante el interludio y en la conclusión de los actos, hecho que le otorga más protagonismo. El final feliz transcurre bajo la mirada protectora del Hada Lila, pero Carabosse también observa pues, igual que el mal, siempre está presente.

El resultado final de este proyecto es fabuloso, el mayor cuento de hadas del ballet clásico contado por 80 bailarines de enorme calidad y belleza interpretativa, con la música de la Orquestra Real de Suecia y un teatro lleno de público entregado a la compañía que los representa con tanto orgullo


Carabosse. Foto: Sören Vilks
Los retos de decoración y vestuario se superan con creces de la mano de Pablo Núñez, que crea un ambiente con flores y tonos pastel cuando el amor llena el escenario y juega con tela negra y oscuridad cuando entra Carabosse en escena. Queremos remarcar las interpretaciones y vestuario de los personajes de otros cuentos invitados por Petipa a las bodas de la princesa Aurora y el príncipe Desirè

Entre las actuaciones destacamos un Barba Azul elegante y técnicamente magnífico interpretado por Dmitry Zagrebin, a quien pudimos ver recientemente en Barcelona. El talentoso bailarín principal ruso, que interpreta al príncipe Desirè en algunas funciones, participó en la última gala IBStage Barcelona este mes de septiembre, y nos deslumbró con el pas de deux del Quijote junto a Rebecca Storani, primera bailarina del Ballet de Catalunya.

Para terminar, nos gustaría compartir una bonita foto del reparto del día 15 de septiembre, publicada en la red social de la bailarina que interpretó a Aurora, Haruka Sassa. Junto a los bailarines Desislava Stoeva, Friedman Vogel y Dawid Kupinski encontramos al director artístico Nicolas Le Riche.

Os dejamos también un enlace para que podáis disfrutar del tráiler de la Bella Durmiente por el Ballet Real de Suecia.



Reparto 15 se setiembre de 2018, 15h

Aurora Haruka Sassa
Príncipe Désiré Friedeman Vogel
Carabosse Dawid Kupinski
Hada Lila Desislava Stoeva
Música en directo de la Orquestra Real de Suecia



martes, 18 de septiembre de 2018

Don Quixot. La Compañía Nacional de Danza en el Liceu

Giada Rossi y Yanier Gómez. Foto: Josep Guindo

El Gran Teatre del Liceu abre de nuevo la temporada con Danza. Vuelve la Compañía Nacional de Danza (CND) y esta vez lo hace con el que ha sido el primer gran ballet de repertorio creado para ella por José Carlos Martínez, Don Quijote, que ya vimos en el Teatre Auditori de Sant Cugat, recién estrenado, hace ahora tres años. 

Carolina Masjuan

José Carlos nos contó en la rueda de prensa que aunque se trata de esa misma versión, ha ido introduciendo algunos cambios a medida que lo ha ido viendo, mejorándolo para hacerlo más dinámico y comprensible. Esta es su forma de trabajar, le recordamos en París tras el estreno de su Ballet para la Ópera de París, les Enfants du Paradís, cuando tras una función, se iba grabando a sí mismo comentando las correcciones o cambios que iba a introducir. 

Yanier Gómez flirteando con las amigas. Foto: Josep Guindo
Por cierto que en su primera visita al Liceu nos comentó “...podemos empezar a soñar con nuevas creaciones de las que yo podría ser el coreógrafo y ¿por qué no? Adaptar "Mes Enfants" para la compañía...” . Esperamos que sea pronto porque conservamos un muy grato recuerdo de ella. Pueden leer la entrevista completa aquí

Aunque su versión es fiel a la de Marius Petipa de 1869 y a la de Alexander Gorski de 1900, su propia experiencia como bailarín en París, donde alcanzó el rango de étoile, se inició como coreógrafo y donde bailó la versión de Rudolf Nureyev y la de Mikhail Baryshnikov, le ha inspirado para darle su propio sello, confesando que del primero se inspiró en su complejidad coreográfica y del segundo en su teatralidad y vivacidad. Y aunque su objetivo era basarse más en la del último, el primero fue el que tuvo más peso ya que esa era la que estaba y estará ya para siempre en sus genes.

Cristina Casa. Foto: Josep Guindo
En estos ocho años al frente de la compañía tras suceder a Nacho Duato, lo conseguido por José Carlos es realmente admirable. Él mismo aseguró que no esperaba llegar tan lejos. Y es que partiendo de una compañía contemporánea con sello de autor, ya tienen dos grandes ballets de repertorio, si contamos este Cascanueces que ya están ultimando y que podremos ver en Sant Cugat a mediados de Diciembre -de nuevo Sant Cugat presentando los estrenos de la Compañía Nacional de Danza ¡Gracias!- más la suite del también clásico Raymonda y un potente y variado repertorio neoclásico y contemporáneo. Tras los cinco años de contrato, ahora está en el último año de su primera prórroga de tres años. Otra de otros tres, está pues, confiamos, a punto de empezar. 

Además, la compañía ha ampliado su elenco, ahora cuenta con 50 bailarines, 34 de ellos españoles, lo que le permite venir a Barcelona con tres repartos diferentes. Cada uno de ellos tiene un atractivo especial. En uno se puede disfrutar de la querida y admirada bailarina madrileña, Cristina Casa, tan conocida en Cataluña de su época con Ángel Corella con quien permaneció casi hasta su disolución, cuando junto con su marido el también bailarín de la CND, Ion Aguirretxe, decidieran irse de España para integrar las filas del Real Ballet de Flandes. Invitada por José Carlos para su Don Quijote en el Teatro de La Zarzuela, Cristina decidió volver a Madrid cuando en la temporada siguiente les fueron ofrecidos contratos a ambos. Su partenaire en la noche del sábado, la única en la que Cristina bailó puesto que sale de una lesión, fue Anthony Pina, otro bailarín puntal en la compañía. 

Lucie Barthélèmy e Isaac Montllor. Foto: Josep Guindo

Encontramos también en las filas de la CND bailando sus clásicos, a otros componentes de la compañía de Ángel Corella, los hermanos Sánchez, Toby Mallitt o Helena Balla

Otros bailarines abordando roles protagonistas son jóvenes valores como Ángel García Molinero y Haruhi Otani. Es de agradecer que el Liceu, aunque fuese en el último momento, publicara los elencos, algo que debería ser habitual como lo hace para las óperas. 

María Muñoz. Foto: Josep Guindo
Ángel García, el joven bailarín de 20 años que “casi” debuta como Basilio, puesto que solo lo ha bailado una vez, confesó que es un reto bailarlo y además estrenar en el Liceu. Un reto al que se enfrenta con ilusión y que le parece "un sueño" puesto que desde pequeño quiso interpretar este personaje. Hay que decir que quienes le vieron en Barcelona solo han tenido palabras de elogio para su Basilio

José Carlos explicó "Como proyecto a largo plazo queremos dejar lugar a los jóvenes a la vez que a los veteranos. Esta alternancia dentro de mi ballet hace que viva y que yo también esté motivado para trabajar con ellos" 

José Carlos de lo que se queja es de seguir sin sede estable. "Somos una compañía itinerante. Hacemos 70 espectáculos al año y no podemos hacer más con tanto viaje. Los bailarines necesitan bailar más". Respecto al anuncio de poner en marcha ya el Centro Nacional de Danza que incluye espacio para las sedes de las dos compañías nacionales y un teatro para la danza, “es esperanzador” comentó “aunque es algo de lo que ya se viene hablando hace tiempo”. Amaya de Miguel, directora General del INAEM aseguró recientemente en una entrevista en la Cadena SER: que para ella era su gran prioridad, indicando: "aunque es de una urgencia absoluta, estamos en los inicios y quiero ser prudente, pero tenemos una voluntad decidida, creemos que la danza debe tener el apoyo decidido del INAEM, porque tenemos el talento pero nos han faltado siempre los medios y los recursos para que ese talento llegue a los ciudadanos". Ojala se concrete pronto en hechos. 

Giada Rossi. Foto: Josep Guindo
Respecto al Quijote, el ballet se basa en las Bodas de Camacho, el divertido episodio de la famosa novela de Cervantes protagonizado por los amores de Basilio y Quiteria (Kitri). José Carlos nos comentó que quería aportar mayor humanidad a los personajes y más autenticidad a los bailes. “Sin querer sonar pretencioso, creo que mi versión es la que a Marius Petipa le hubiera gustado hacer en la actualidad” confesó, cuando todo va muy deprisa gracias a Internet y la técnica de los bailarines no tiene nada que ver con la que había en su época. 

Mayte Chico, bailarina de la compañía de Antonio Gades, ayudó a los bailarines en los bailes como las seguidillas, el bolero y el fandango

Su Quijote tiene un aire cinematográfico, como ya tuvieran sus Enfants, aunque claro que ellos se basaban en una película. Pero también aquí se suceden varias acciones a la vez, lo que por una parte puede distraer pero por otra te invita a repetir. En las escenas de la plaza, hay movimiento y muchas cosas suceden al mismo tiempo, como es natural. Otra similitud con Les Enfants es que en el entreacto sigue la función. Si allí Desdémona, moría en la impresionante escalinata de Garnier, aquí Camacho nos invita a su boda acompañado por la fanfarria de bailarines con sus panderetas y danzas. Un momento genial que todos vivimos entusiasmados e incluso algunos recibimos de la mano del simpatiquísimo Camacho de Álvaro Madrigal, una invitación para su suntuosa presunta boda. 

Lucie Bathélèmy e Isaac Montllor. Foto: Josep Guindo
El personaje del Quijote tiene más peso en esta producción, ya que además de imaginar a su amor, Dulcinea, “Le doy la posibilidad de verla, casi de tocarla y hasta puede bailar con ella, en un dúo que he creado de transición en el segundo acto” informó José Carlos. Duo precioso y muy adecuado, que disfrutamos intensamente. También para las dos amigas de Quiteria se han variado las coreografías. 

Nosotros asistimos a la función de despedida de la compañía en Barcelona, la noche del lunes 17. Con un Liceo en el que no cabía un alfiler, como parece que fue en todas las funciones, nuestro elenco fue: Quiteria: Giada Rossi, Basilio: Yanier Gómez, Dulcinea: Giulia Paris, Don Quijote: Jesse Inglis, Sancho Panza: Jesús Florencio, Mercedes: Natalia Muñoz, Espada: Ion Agirretxe, Camacho: Álvaro Madrigal, dos Amigas: Shani Peretz y Lucie Barthélémy, Cupido: Haruhi Otani, Jefe de los Gitanos: Anthony Pina, Padre de Quiteria: José Antonio Beguiristain y Cura: Carlos Faxas por nombrar a todos los roles principales. 

Hemos de decir que la producción es muy bonita, el vestuario de Carmen Granell espectacular, tanto en diseño como en calidad de las telas, que permite ser visto de cerca sin desmerecer, sino al contrario, admirarlo aún más. El elenco se ve consolidado como compañía y destaca mucho en las partes corales. Los bailarines solistas están a la altura, aunque no hagan gala de demasiado fuego de artificio que en un Don Quijote no está de más, por ejemplo los portés a una mano, piruetas más arriesgadas o diagonal del abanico, pero Yanier es un Basilio de buena y limpia técnica con un juego escénico convincente y Quiteria algo fria al principio, fue ganando a medida que avanzaba la obra.

Aída Badía y Juan José Carazo. Foto: Joep Guindo
Cupido realmente delicioso con una Haruhi Otani preciosa. Espada y Mercedes espectaculares, ¡qué placer redescubrir a Ion en un rol de solista y ver como ha crecido artísticamente! Camacho fantástico, no es en esta versión donde se le odia o desprecia, como ocurre en otras, aquí te resulta pícaro y despierta simpatía, Álvaro Madrigal lo consigue muy acertadamente. Dulcinea, el sueño de Don Quijote en un sueño de paso a dos y variaciones. Los gitanos y su jefe, espectacular Anthony Pina, las dos amigas lindísimas y Don Quijote elegante y seductor, merecen destacarse en esta función que cosechó grandes y merecidos aplausos. 

Shani Peretz y Giulia Paris. Foto: Josep Guindo
El Liceu debería francamente plantearse programar más danza clásica si quiere asegurarse llenar el teatro y eso que las entradas no eran precisamente baratas. 

Nuestra segunda compañía Nacional esta vez la de baile español clásico, el Ballet Nacional de España, es junto al Ballet de la Ópera de Lyon todo lo que por esta temporada nos ha programado el Gran Teatre en Danza. Si consultamos su web vemos también a IT Dansa haciendo de relleno para tapar una programación a todas luces insuficiente para un teatro de estas características. 

También nos preguntamos como vemos a IT Dansa, que no deja de hacer una muy buena labor y es un placer verla, pero que no es de recibo ponerla al lado de las compañías consolidadas, y no encontramos al Ballet de Catalunya. Confiamos en que en la próxima temporada se encontrará la fórmula para poder contar con ellos. Van ampliando repertorio y elenco y lo que ya vimos en el Liceu gracias a Ibstage, no desmerece en absoluto, ni mucho menos, en cuanto a calidad a lo visto ahora.

En todo caso, un placer como siempre ver a nuestra querida Compañía Nacional de Danza a la que seguimos desde hace... ¡¡¡treinta años!!! nuestra nueva cita, en diciembre en Sant Cugat con su Cascanueces ¡no se lo pierdan!