martes, 12 de marzo de 2019

Temporada 2019/2020 del Gran Teatre del Liceu


Josep Pons, Christina Scheppelmann, Salvador Alemany y Valentí Oviedo
posan delante del cartel "La Força de l'Òpera" que muestra todos
los títulos de la próxima temporada. Foto: A. Bofill

Barcelona, 12 de marzo de 2019. El presidente de la Fundación del Gran Teatre del Liceu Salvador Alemany, el director general Valentí Oviedo, la directora artística Christina Scheppelmann y el director musical Josep Pons han presentado hoy en el Foyer la nueva temporada de los 20 años de la reapertura del Teatre. 

Redacción

La nueva temporada 2019/20 prevé un presupuesto de 48,3 millones de euros, un incremento del 3,6 % respecto a la temporada anterior, que ascendía a 46,6 millones de euros. Cuenta con un total de once títulos que recuerdan el pasado y miran al futuro del Liceu en una temporada de espectaculares producciones y grandes voces —diez óperas escenificadas y una en versión concierto, de diez compositores—. Entre ellas, el estreno de cinco nuevas producciones, tres de las cuales lideradas por el Liceu. 

Tamara Rojo en la Giselle de Akram Khan para el ENB.
Foto: Jason Bell
Las nuevas producciones de Turandot de Franc Aleu, que inaugura la temporada, Lohengrin de Katharina Wagner e Il barbiere de Siviglia de Josef Ernst Köpplinger se verán por primera vez en el Liceu. Doña Francisquita, con la puesta en escena de Lluís Pasqual, y Alcione, con la dirección musical de Jordi Savall, son dos nuevas coproducciones con el Teatro de la Zarzuela y la Opéra Comique de París, respectivamente. Carmen de Calixto Bieito y la Aida con los decorados de Mestres Cabanes, dos de las producciones más emblemáticas del Liceu, contarán con repartos de lujo, para celebrar estos 20 años. 

Una fiesta de grandes voces: Anna Netrebko y Yusif Eyvazov, Javier Camarena, Juan Diego Flórez, Joyce DiDonato, Anita Rachvelishvili, Roberto Alagna, Klaus Florian Vogt, Clémentine Margaine, Gregory Kunde, Jorge de León o Myrtò Papatanasiu, entre muchas otras. 

Aterriza en el Liceu Cavalleria rusticana / Pagliacci con una de las producciones más aclamadas de la Royal Opera House dirigida por Michieletto, las voces de Alagna y Pankratova, y la batuta del maestro Nánási. McVicar presenta La clemenza di Tito, la última ópera de Mozart, que protagonizan Fanale y Nurgeldiyev como Tito, y Remigio, Papatanasiu y Goikoetxea como Vitellia. 

Por lo que a la danza se refiere, el programa sigue contando con tres compañías: María Pagés, en coproducción con el Liceu, presenta una nueva producción "De Scheherazade a Yo, Carmen", creación reconocida como uno de los mejores espectáculos de flamenco contemporáneo del momento y que cuenta con la dramaturgia de El Arbi El Harti. María Pagés interpreta en esta coreografía los dos personajes principales como dos mujeres que caminan sin miedo, orgullosas de sus identidades sexuales y desvinculadas de los convencionalismos folklóricos. 

Giselle del ENB. Foto: Laurent Liotardo
Vuelve el English National Ballet, compañía invitada en recientes temporadas y esta vez lo hace con la Giselle de Akram Khan, que por cierto se programa en cines el próximo jueves 21 de marzo (no se la pierdan). Es, en danza, el gran hito actual, una obra de referencia aclamada por el público y la crítica donde sea que se baile. Akram Khan, re-imagina en clave contemporánea este ballet clásico con la partitura de Vincenzo Lamagna, que recrea la partitura original de Adolphe Adam. La relectura de Khan ha sido premiada como uno de los mejores espectáculos coreográficos europeos y en el montaje cuenta con la escenografía y el vestuario de Tim Yip, colaborador del cineasta Ang Lee. 

Completa la programación de danza un espectáculo de Les Grands Ballets Canadiens de Montreal dirigidos por Ivan Cavallari, con dos piezas que van desde la oscuridad del 'Stabat Mater' de Pergolesi coreografiado por Edward Clug hasta la apoteosis de la Séptima sinfonía de Beethoven de Uwe Scholz. 

Preguntada la Sra. Scheppelmann sobre los ballets que se incluyen en las óperas, comenta que estos siempre suelen mantenerse, por ejemplo esta temporada La Danza de las Horas de La Gioconda y en la próxima, los de Turandot, Aída, …. Para ello se contrata o bien bailarines y coreógrafos locales o a veces del extranjero. Respecto a la posibilidad de contratar al Ballet de Catalunya para algunos de estos ballets, comenta la actual directora artística que no ha sido posible debido a que es difícil cuadrar agendas y en cuanto a una posible co-producción (como este año con la compañía de María Pagés) explica que no lo ve factible (no hemos tenido tiempo de que nos detallase el por qué). 

Grands Ballets Canadiens. Foto: Sasha Onyshchenko
En principio ésta es la última temporada de la Sra. Scheppelmann cuyo nombre se baraja como una de las candidatas para sustituir a Stephane Lissner al frente de la Ópera de París, hecho que ella no ha desmentido, aunque ha comentado que también baraja otras posibilidades. Víctor García de Gomar es quien sustituirá a la Sra. Scheppelmann al frente de la Dirección Artística del Gran Teatre de las Ramblas.

También cuenta la próxima temporada con seis conciertos y recitales, ocho espectáculos de El Petit Liceu y actividades en el Foyer, que contempla un nuevo proyecto de ópera de cámara con Diàlegs de Tirant i Carmesina de Joan Magrané basado en los protagonistas de la novela de Joanot Martorell bajo la dirección de escena de Marc Rosich, así como la programación habitual del Off Liceu y Las cámaras del Liceu. 

Otras actividades del 20 aniversario 

La nueva temporada no solo contará con la programación del Teatre sino que se prevén otras actividades complementarias que irradiarán ópera sobre Barcelona. “Ópera: pasión, poder y política” es una exposición original del Victoria and Albert Museum, en colaboración con la Royal Opera House, sobre la evolución de la ópera desde sus orígenes hasta la actualidad a través de una experiencia inmersiva. El Gran Teatre del Liceu colabora con ”la Caixa” en la producción de esta gran exposición que ya ha pasado por Londres y que llega a CaixaForum Madrid y CaixaForum Barcelona el 25 de abril y el 17 de septiembre, respectivamente. 

María Pages en Yo Carmen. Foto: David Ruano
La exposición es la primera que explora la ópera a gran escala y que transporta al espectador a ocho estrenos en ocho ciudades europeas, y cuenta la interrelación con el paisaje social, político y cultural de las ciudades en las que fueron creadas. En la exposición original eran 7 las ciudades y las óperas incluidas pero en ésta, fruto de la estrecha colaboración entre ”la Caixa” y el Gran Teatre del Liceu, se incorporará el estreno en el Teatre de la ópera Pepita Jiménez de Isaac Albéniz en 1896. Una muestra de la Barcelona del modernismo, un momento clave en nuestra historia cultural. 

Novedades en los abonos del 20 aniversario 

En el marco del 20 aniversario de la re-apertura del Teatre, se presentan una serie de novedades en la política de abonos que incluyen una nueva estructuración de turnos y descuentos para todos los abonados, tanto para los que renuevan su compromiso como los que apuestan por primera vez por el Teatre. El Liceu facilita el acceso a la fuerza de la ópera, la danza y los conciertos de esta nueva temporada 2019/20 con una propuesta con más facilidades que se podrán adquirir a partir del 1 de abril directamente en la web: www.liceu.cat o en el 902 787 397. 

Giselle del ENB. Foto: Laurent Liotardo
El nuevo sistema de abonos se estructura en turnos de 12, 9, 6 y 3 títulos, que integran la modalidad tradicional de butaca fija con un nuevo descuento para todos los abonos. En el caso del turno de 12 funciones, el abonado contará con un 25 % de descuento y, en el caso de 9 y 6 funciones, de un 20 %. En esta nueva propuesta también se incluye el abono popular, un abono que acerca con más ventajas el público a la nueva temporada de los 20 años, ya que cuenta con un 35 % de descuento para uno de los turnos de 6 funciones y todos los de 3. Como siempre, los abonos populares son la mejor opción para aquellos que quieren experimentar por primera vez el género operístico. 

Los abonos flexibles pasan a abonos a la carta, que contarán con un 10 % de descuento a partir de la elección de tres espectáculos de la nueva temporada, sin ningún tipo de limitación en los géneros. En cuanto a los abonos, se mantiene el de danza, que incluye los tres espectáculos de danza con un 20 % de descuento, y el de El Petit Liceu, que ofrece un 20 % de descuento en la compra de cuatro o más entradas del mismo o diferentes espectáculos de El Petit Liceu. 

Aspecto del Foyer del Gran Teatre del Liceu durante
la rueda de prensa. Foto: A. Bofill
Las ventajas de los abonados, además del ahorro en la compra, también incluyen la posibilidad de hacer el cambio en alguna de las funciones del abono —dos cambios en el abono de 12 y 9 funciones y uno en el de 6—, comprar adicionalmente entradas con el 20 % de descuento durante toda la temporada y el nuevo servicio de Butaca Libre, que da la posibilidad a los abonados de poner a la venta entradas del abono que no se puedan utilizar. El precio lo establece el abonado con un tope del precio máximo de la entrada y con un reembolso del 50 % en el caso de venta. 

Los menores de 35 años también contarán con novedades esta temporada 2019/20. El mes de octubre se estrenaba #LiceuUnder35, una sesión exclusiva para menores de 35 años a un precio único de 15 € que también incluía otros servicios, tales como food stands o DJ en el Foyer. A partir de septiembre de 2019, los menores de 35 años también podrán adquirir entradas a un precio único de 30 €, desde 15 días antes de cada estreno. Los estudiantes menores de 29 años también pueden comprar las entradas a un precio único de 20 € si hacen la compra en las taquillas del Teatre tres horas antes del inicio de la función. Una facilidad más para acercar la ópera a los jóvenes que consolida el journey del nuevo público desde El Petit Liceu hasta la adquisición de un abono.

Pueden consultar toda la programación aquí 

martes, 26 de febrero de 2019

Venezuela de la Batsheva Dance Company en el Mercat

Bailarines de la Batsheva con Eri Nakamura abajo al centro
en Venezuela

Venezuela (nada que ver con el país), de la compañía israelí Batsheva Dance Company, ha sido el plato fuerte de la programación de esta temporada del Mercat de les Flors. Con las entradas agotadas para las cuatro funciones, la compañía se despidió del público catalán el domingo. Tras asistir a esta última función, tuvimos el placer de compartir velada con Eri Nakamura, bailarina de la compañía, diseñadora de vestuario y esposa del coreógrafo y hasta hace poco director de la Batsheva, Ohad Naharin

Carolina Masjuan 

Conocimos a Eri cuando ella era bailarina con Víctor Ullate. Japonesa formada en la Australian Ballet School, Eri aterrizó en nuestro país para integrar el Ballet de la Comunidad de Madrid, compañía a la que dejó para unirse a les Grands Ballets Canadiens de Montreal donde estuvo dos años. Cuando Ohan Naharin viajó a Canadá para montar un ballet para la compañía, Eri decidió volar a Tel Aviv para audicionar para la compañía y allí es donde se ha establecido y tiene bien asentada su vida tanto a nivel profesional como personal. 

Venezuela por la Batsheva Dance Company
Para nosotros fue un enorme placer re-encontrarnos con esta fantástica bailarina y querida amiga que además se nos ha revelado como una diseñadora de gran talento. Aprovechamos para comentar con ella sobre las particularidades de la Batsheva. La compañía titular está formada por diecinueve bailarines que proceden de técnicas de danza muy diversas. Muchos de los bailarines vienen de la Juilliard. Ella es la única que viene del clásico y comentamos la presencia de un joven portugués proveniente del mundo del hip-hop, que formó parte de IT Dansa, la joven compañía del Institut del Teatre de Barcelona que dirige Catherine Allard y que tiene algunas piezas de Ohad Naharin en su repertorio. 

En Israel no existe tradición en danza clásica. Aunque hay una compañía dedicada a este estilo, la mayoría son formaciones de danza contemporánea. También tienen dificultades a nivel económico y deben economizar al máximo, pero sus ballets no requieren escenografías complicadas ni tantos bailarines en escena, como pasa en una producción de ballet de repertorio clásico. Cuentan con una simbólica aportación a nivel público y se financian básicamente por patrocinio privado y a través de sus actuaciones. Giran mucho, estuvieron hace poco en Moscú y San Petersburgo, ahora se quedan una semana en Tel Aviv y se van cuatro semanas a Estados Unidos. Ohad tiene, además de la israelí, nacionalidad americana ya que fue bailarín y coreógrafo durante muchos años en Estados Unidos. 

Venezuela por a Batsheva
Los bailarines de la Batsheva no hacen barra, ni tienen espejo en el que contemplarse. Esto les permite alejarse de la autocrítica y sentir el movimiento desde dentro. Su preparación se basa en el método Gaga, el lenguaje de movimiento desarrollado por Ohad Naharin a lo largo de su trabajo como coreógrafo y director artístico de Batsheva Dance Company. Gaga tiene dos líneas de trabajo diferenciadas, una para el entrenamiento diario de los miembros de Batsheva Dance Company (aunque ahora se imparte también a otros bailarines en Israel y en el extranjero) y el Gaga abierto al público y disponible para todos, sin necesidad de experiencia de ningún tipo. 

Gaga es libertad y placer. El trabajo mejora el movimiento instintivo y conecta el movimiento consciente con el movimiento inconsciente, permitiendo una experiencia de libertad y placer de una manera sencilla, en un espacio agradable, con ropa cómoda y acompañada de música, cada persona consigo misma y dentro del grupo. Crea conciencia de la conexión entre el esfuerzo y el placer, de la distancia entre las partes de nuestro cuerpo, apreciamos los pequeños gestos, experimentamos con nosotros mismos, nos reímos de nosotros mismos. Sentimos ardor en nuestros músculos, somos conscientes de nuestro poder explosivo y, a veces, lo usamos. Cambiamos nuestros hábitos de movimiento encontrando otros nuevos, podemos estar tranquilos y alertas a la vez. Estos son algunos de los rasgos que definen el método. 

Venezuela por la Batsheva Dance Company
Hablamos del Ballet de Catalunya por el que Eri muestra mucho interés, descubrimos que su bailarina de referencia cuando ella empezaba a bailar, fue precisamente Larissa Lezhnina, se muestra asombrada de que sea precisamente ella la directora artística adjunta. Otra casuadlidad, Remi Wortmeyer, coreógrafo invitado y que justo ahora está montando su segundo ballet para el Ballet de Catalunya, fue compañero suyo en la escuela del Australian Ballet. ¡Qué lástima que ella no haya tenido un momento libre ni ellos tampoco hayan podido aprovechar para ver a la Batsheva! Nos comenta que todos los bailarines, como ella misma, están enamorados de Barcelona, nos conjuramos para que vuelvan pronto y tal vez el feliz encuentro se pueda producir. 

La Batsheva Dance Company fue fundada como una compañía de repertorio en 1964 por la baronesa Bethsabée de Rothschild (que adoptó el nombre de Batsheva al instalarse en Israel) quien reclutó a Martha Graham como su primera asesora artística. 

Desde 1989 la Batsheva Dance Company ha residido en el Suzanne Dellal Center en Tel Aviv. Ohad Naharin fue nombrado Director Artístico en 1990 e impulsó a la Compañía a una nueva era con su visión y su voz coreográfica distintiva. Considerado como uno de los grandes pioneros de la danza de su generación y reconocido en todo el mundo, Ohad Naharin, ha convertido la compañía en una de las más importantes del mundo, con más de 250 representaciones anuales. 

Después de casi treinta años de liderar la Batsheva, Naharin renunció como Director Artístico en 2018 aunque continúa trabajando como Coreógrafo de la Compañía. Actualmente asume la Dirección Artística Gili Navot

Venezuela de la Batsheva Dance Company
En Venezuela, Naharin y los bailarines exploran el diálogo y el conflicto entre el movimiento y el contenido que representa. El coreógrafo creó dos secciones de 40 minutos colocadas en yuxtaposición. En el primer acto la coreografía se desarrolla bajo los lentos acordes del canto gregoriano. Podemos intentar buscar significados, pero cada uno puede interpretar la danza y la coreografía según la sienta. Los textos que recitan los bailarines son duros, salvajes, hablan de canibalismo y violencia pero ha habido otras obras donde la violencia se ha percibido de forma mucho más evidente en la coreografía, el movimiento o la puesta en escena. 

Aquí el espacio es limpio, diáfano. Los bailarines lo llenan con su presencia. Están fantásticos, trepidantes, corren, ruedan, saltan a ritmo frenético, se arrastran, ellas, poderosas y dominantes, cabalgan a lomos de los chicos, la danza libre se convierte en tango, en salsa. El vestuario es de un negro absoluto, ellos con pantalones ceñidos y transparencias en alguna camiseta, ellas con preciosos vestidos de calle, todos distintos y que cuando las faldas no son vaporosas, cuentan con un largo corte lateral que permite el movimiento. Muy imaginativo y atractivo. 

Sin descanso, pasamos directamente a la segunda mitad, repitiendo la coreografía que ahora, a pesar de sernos ya familiar, se nos hace distinta al acompañarla una música totalmente diferente y una iluminación también modificada.  

Si bien los movimientos físicos son los mismos, nos parece descubrir algún cambio y preguntarnos si efectivamente la primera vez fue así. Dan ganas de repetir porque esos 80 minutos a nosotros nos han pasado volando y sentimos curiosidad, abiertos para ir descubriendo nuevos detalles. 

Los bailarines de la Batsheva en Venezuela
con Eri Nakamura haciendo su solo

Como siempre hemos percibido, Ohad permite a cada bailarín brillar, les anima a participar a su manera única. Nos cautiva el solo de Eri Nakamura con los brazos extendidos aleteando suavemente mientras su cuerpo se contorsiona.

Contemporáneo de ese que te hace reconciliarte con la danza fuera de los cánones. Compañía imprescindible que ya soñamos con volver a ver.



miércoles, 20 de febrero de 2019

II Gala "Ballarins Catalans al Món"

Los bailarines participantes en la Gala del Sábado tras la función.
Foto: Josep Guindo

En el Centre Cultural de Terrassa se ha celebrado la segunda Gala «Ballarins Catalans al Món». De nuevo bajo la dirección artística de Marisa Yudes, la Gala ha reunido artistas catalanes que bailan en compañías de fuera de nuestro país. 

Carolina Masjuan

Gran éxito de público agotando las localidades en las dos funciones realizadas. Variedad de estilos, con algunas coreografías de los propios bailarines de corte neoclásico y contemporáneo pero sin renunciar a variaciones clásicas en el programa. 

Júlia Cortés y Francesc Fernández. 
Foto: Josep Guindo
Este año la Gala debía contar con la presencia del bailarín catalán formado en el Institut del Teatre y la John Cranko School de Stuttgart, Roger Cabrera Cuadrado, a quien vimos en la Gala de Girona en Septiembre pasado. Tras cuatro años bailando en Stuttgart, Roger integra ahora el Czech National Ballet de Praga (próximamente publicaremos la entrevista que nos concedió) pero una inoportuna lesión justo la semana antes le impidió participar. 

En su lugar para la primera parte se recurrió a un compañero suyo, Federico Leovoli, de la compañía checa que junto con la bailarina Ayaka Fujii nos ofrecieron un muy buen paso a dos del Corsario

En el segundo acto y a petición de la dirección artística, María Rovira montó rápidamente su bonita coreografía Vestida de Nit, para dos de los bailarines de su compañía Crea. Con música de Silvia Pérez Cruz, Keyvin Martínez, que interpreta el rol de Carlos Acosta en Yuli la película sobre el gran bailarín cubano, acompañado de Aina Gargallo, llenaron el hueco con una pieza contemporánea que obtuvo grandes aplausos. 

La función del domingo contó con la presencia de la bailarina principal del Ballet del Sur (Italia) Nuria Salado. Sus profesores David Campos e Irene Sabas no se perdieron la actuación de una de sus pupilas destacadas. A Nuria la conocimos también nosotros en su época de estudiante, en la que destacaba junto a Anna Vila en los festivales de fin de curso, teníamos ganas de verla en el zenit de su carrera y desde luego no defraudó. En La Traviata de Fredy Franzzutti nos deleitó con una paso a dos neoclásico de gran belleza. Provocadora y seductora en Carmen, también de Fredy Franzzutti, fue la encargada de cerrar la gala. 

Mariona García Fornell. Foto: Josep Guindo
Otro plato fuerte fue la intervención de Julia Cortés, muy aplaudida merecidamente, en los dos pasos a dos, neoclásico y contemporáneo de ejecución muy difícil, que junto a su partenaire resolvieron magníficamente. Júlia se mostraba realmente encantada de poder bailar en casa y más en una Gala dirigida por su ex maestra, ya que se formó en la escuela de Marisa Yudes en Badalona. A Júlia la acompañó Francesc Fernández, ambos llegaron del Ballet del Teatro de Lüneburg (Alemania). Sus dos piezas eran coreografías de ellos mismos: Otra Luna, un tango con música de Sigur Ros y Endless con música de Lisa Gerrard y Patrick Kassidy de la banda sonora de Ashes and Snow.

Mariona García Fornell y Sergio Méndez Romero formada ella en el CDC de Joan Boix y Roser Muñoz y bailando actualmente en el Ballet Nacional Moràvia y Silèsia, optaron por un paso a dos de Coppélia en el primer acto y una pieza de corte neoclásico en el segundo, la pieza Eness thoughts del propio Méndez y música de Max Richter. Un placer ver a esta deliciosa bailarina es escena con una ejecución muy solvente del clásico y ofreciéndonos un precioso paso a dos neoclásico. 

Jaume Costa y Nathalie Franke. Foto: Josep Guindo
Jaume Costa estudió en el Institut del Teatre y en el English National Ballet, junto con Natalie Franke, llegaron del Landestheater Coburg (Alemania). Bailaron Mosaic con coreografía de Jaume Costa y música de Philip Glass y La Bella Durmiente en el segundo acto. Mucho más brillantes en el primero con el precioso paso a dos creación del bailarín que se nos reveló también como un coreógrafo a seguir. 

El sábado también participaron en la gala, la bailarina Gisela Fontarnau con Narcís Subatella, quienes comentaron que encontrándose casi al fin de su carrera como bailarines, el hecho de poder bailar aquí ha sido un auténtico regalo. 

Y hemos dejado para el final la actuación de los bailarines llegados desde la Ópera de Oslo. Ricardo Castellanos, que ya debía haber bailado en la primera edición y entonces fue él quien debió renunciar por una lesión. Ricardo, de casta le viene al galgo, es descendiente por ambas partes de auténticas leyendas de la danza cubana. 

Ricardo Castellanos. Foto: Josep Gindo

El joven bailarín de apenas 20 años, formado por su padre en Catalunya -aún le recordamos en algunas actuaciones en el Casinet de Hostafrancs-, y en la escuela del Royal Ballet donde Rodolfo fue maestro unos años, nos ofreció dos exigentes piezas del repertorio clásico, el paso a dos del Lago de los Cisnes (cisne negro) y Diana y Acteón

Nuria Salado y Carlos Montalván.
Foto: Josep Guindo
Con un físico ideal de príncipe, alto, apuesto y elegante, su Siegfried ya nos mostró su espectacular elevación y sus piruetas seguras, con un control y equilibrio espectaculares pero fue como Acteón cuando ya el público se rindió por completo a su arte. Un gran bailarín con un gran futuro por delante. Su partenaire, la aún más joven bailarina noruega Elise Nøkling-Eide, le acompañó con gran solvencia, un poco dubitativa como Odile pero ya mucho más segura como Diana ofreciendo una hermosa prestación de este difícil y exigente rol y unos muy buenos fouettés

Es muy interesante ver a bailarines a quienes has visto muy jóvenes formándose en las excelentes escuelas catalanas, bailar ahora como profesionales. Es a la vez triste constatar que no hay sitio para ellos aquí. Aunque ahora dispongamos de nuestro querido Ballet de Catalunya, ni éste cuenta aún con suficientes apoyos, ni la danza está reconocida como merece. Esperemos que con estas iniciativas los responsables culturales vayan abriendo los ojos y la situación vaya cambiando. 

Algunos llegaron de pequeños teatros de Landers alemanes, donde es impensable que un teatro no cuente con su compañía de ballet, más o menos importante en función de los recursos de cada uno, pero siempre presentes. Aquí, tanto en Catalunya como en España, solo el Centre Cultural de Terrassa es sede de una compañía de ballet. Ojala haya otros teatros que sigan su ejemplo y se pueda dar cabida a más bailarines para que marchar sea sólo una opción y no una obligación.





miércoles, 30 de enero de 2019

¡Manon, explosión de Emoción!

Jeffrey Cirio en Manon. Foto: Laurent Liotardo

Cuando uno va a ver al English National Ballet (ENB) en el London Coliseum, o donde sea, ya da por hecho que la técnica de los bailarines será más que buena, aunque el cast de esa noche no sea con las estrellas más conocidas de la compañía como son el mejicano Isaac Hernández, Jurgita Dronina o Alina Cojocaru, eso por no hablar de Tamara Rojo, que también es la directora artística del ENB. 

Judit Jordana Pons

La noche del 18 de enero llenaban el famoso coliseo británico para la función de Manon el reparto encabezado por la japonesa Erina Takahashi, el americano Jeffrey Cirio como Des Grieux y el también estadounidense Daniel McCormick como Lescaut, que el año pasado ganó el premio Emerging Dancer Award de la misma compañía.

El ENB en Manon. Foto: Laurent Liotardo
A veces es bueno ir a ver un ballet que no es tan famoso como los grandes clásicos y que lo interpretan bailarines que tampoco tienes muy conocidos. Si la calidad es buena, el factor sorpresa aporta riqueza a la noche, y así fue. En el primer acto ya quedé prendada de Lescaut, ¡qué conexión con el público tiene McCormick! De técnica implacable y potencia de salto, el bailarín de San Francisco es un gran actor. Consiguió que toda la platea del London Coliseum se rindiese a sus hazañas y el público no podía contener la risa. Y cuando la audiencia va al unísono y está dentro de la obra, es maravilloso. Siempre digo que de nada sirve un bailarín con mucha pierna y salto si luego no expresa nada. Ya no son bailarines, son gimnastas. Pues bien, todo el elenco de aquella noche del English National Ballet se merece un 10 en interpretación.

Un ballet no funciona sin su cuerpo de baile, por muy buenos que sean los bailarines principales. En Manon la compañía entera estaba en la misma onda y lo transmitían. La platea río en el primer acto, estuvo en suspense en el segundo y lloró en el tercero, es el ballet del amor, la decadencia y la pasión. En el famoso pas de deux, Elegia, todos nos sentimos enamorados. Los amantes en su modesto apartamento de París bailaron traspasando la técnica.

El ENB en Manon. Foto: Laurent Liotardo
Takahashi, que durante toda la obra evidencia su actitud antagónica entre el amor y la riqueza, caía en los brazos de Cirio como un guante, sin esfuerzo alguno, aparentemente para la audiencia, claro está.

Manon se aleja de los 32 fouettés de los ballets clásicos, pero necesita una delicadeza de técnica y expresión que solo los bailarines con mucha alma y pasión consiguen. El ENB nos dejó el corazón en un puño en la última escena, con las bailarinas temblando de hambre y los amantes muriendo de amor.

No hay duda que Kenneth MacMillan, el gran coreógrafo inglés que murió entre bambalinas, era un experto en dramatismo y lo sabía transformar en movimiento. Inspirado por la novela de Abbé Prévost, el coreógrafo supo describir el conflicto de Manon entre su amor por Des Grieux y la necesidad de lujos, así como la descripción que hace con el cuerpo de baile de la sociedad parisina en el primer acto y de la miseria de la colonia de Nueva Orleans en el último acto. De gran ayuda es la música de Jules Massenet interpretada magistralmente por la English National Ballet Philharmonic bajo la batuta de Gavin Sutherland y el destello del vestuario creado por Mia Stensgaard.

De los mejores ballets que he visto ¡felicidades, Tamara Rojo!


jueves, 17 de enero de 2019

El Trencanous del Ballet de Catalunya

Alexandra Urcía, Ángeles Lacalle y Xavier Bagá, con los
bailarines del Ballet de Catalunya en el Trencanous. Foto: Josep Guindo

¡El Ballet de Catalunya lo ha vuelto a hacer! Ha agotado localidades en las tres funciones programadas, además de las dos para los participantes en el programa «Exploradores de la Danza» y ha dejado a mucho público con las ganas de asistir al ballet navideño por excelencia en su teatro, el Centre Cultural de Terrassa. Para las próximas Navidades habrá que plantearse programarlo varios fines de semana si se quiere complacer a toda su audiencia. 

Carolina Masjuan 

A pesar de haber visto recientemente magníficos Cascanueces, ya sea en difusiones cinematográficas desde Londres o Moscú o en directo con la Compañía Nacional de Danza en Sant Cugat, si lo que comparamos no es la puesta en escena si no la calidad de la danza, podemos sentirnos muy orgullosos con este Trencanous.

Yuhari Mizu con los pequeños alumnos de danza de Terrassa.
Foto: Josep Guindo
La pasión, la ilusión y la energía que desprenden los bailarines del Ballet de Catalunya, hacen de esta compañía algo único. Con más recursos, el resultado final podría ser totalmente comparable al de estas hermosas producciones mencionadas.

Aquí, quien escribe, es una espectadora, cronista desde hace muchos años en varios medios y no la persona involucrada desde hace unos meses en ayudar a esta compañía a salir adelante, a representar Catalunya a un alto nivel culturalmente y a que pueda seguir haciéndonos disfrutar como lo hacen.

Y si esta espectadora habitual de espectáculos de danza por medio mundo, se ha involucrado en este proyecto, es porque cree en él, en su equipo directivo y artístico, con el que es un placer colaborar y en sus bailarines, artífices finales de estas noches mágicas que disfrutamos. Es un honor y un privilegio formar parte de este equipo y dedicarle tiempo y esfuerzos, pero al disfrutar de sus espectáculos, no puede evitar salir la cronista y sentir la necesidad de hacer una pequeña entrada en este medio. Ya me disculparán por ser "arte y parte".

Yuhari Mizu, Lorenzo Misouri y Rebecca Storani.
Foto: Josep Guindo

Dicho esto, hablemos del TrencanousElías García ha mantenido la participación del Esbart Egarenc del Social en los bailes del salón de la familia, así como la participación de pequeños alumnos de escuelas de danza de Terrassa, Esther Antón y Àngels SegarraAunque sencilla, la nueva producción ha mejorado mucho en relación a la del año pasado.


Lucien Vecchierelli, Victoria Aletta y Lorenzo Di Stasio.
Foto: Josep Guindo
También se han producido desde entonces algunos cambios en el elenco, no podemos negar que se echa de menos a algunos bailarines pero esto es «ley de vida» y en todas las compañías hay cambios, gente que se va y gente que llega y los jóvenes recién llegados, que ya admiramos en el Quijote, han asumido sus roles en nuestro Trencanous con gran solvencia y mucho carisma. 


Se van consolidando como bazas sólidas, bailarines como Yuhari Mizu, Hada de Azúcar y Reina de las Nieves que estuvo segura, hermosa y majestuosa, aprovechando al máximo esta oportunidad; Lucien Vecchierelli como Drosselmeyer o en la Danza Árabe; Júlia Roca, Colombina y Danza Española. 

Y también otros bailarines van teniendo sus oportunidades y no defraudan, Victoria Aletta y Lorenzo di Stasio en la Danza Árabe, los dos jóvenes torbellinos japoneses, impresionantes bailarines Ryo Sasaki y Reo Morikawa en la danza rusa y en otros roles destacados que desataron la euforia del público, Anna Ishii en los mirlitones Mizuki Tanoue, Yuzu Hikosaka y Estel Tomasa en la Danza China. 

Ryo Sasaki y Reo Morikawa. Foto: Josep Guindo
Claro que sin olvidar a las siempre impecables Alexandra Urcía y Miho Okamura que no importa cual sea la relevancia de su rol, siempre consiguen atrapar nuestra atención. La Clara pequeña de Alexandra obtuvo muy merecidas alabanzas entre el público, su participación en varias otras danzas la obligan a un gran esfuerzo en esta producción, pero ella lo afronta siempre de forma impecable, superando todas las dificultades, con su técnica precisa y segura y su fortaleza física formada a base de esfuerzo y tesón, sin olvidar la parte emocional que ella aporta haciéndonos sentir su ilusión, su desengaño, o su miedo a dar el paso y traspasar el espejo. Una bailarina muy completa que nos regala grandes momentos.

Y luego está nuestro admirado Lorenzo Misouri, magnífico Príncipe Cascanueces, que asumió con mucha clase y elegancia su papel como principal y partner de la impresionante Rebecca Storani que a pesar de no estar completamente recuperada de su lesión, nos brindó una Clara de gran belleza, deliciosa de delicadeza y magnífica de técnica. 


Rebecca Storani y Lorenzo Misouri y Yuhari Mizu y Lucien Vecchierelli.
Foto;: Josep Guindo

Un orgullo de compañía que cada año se va superando, obteniendo más reconocimiento, siendo contratada en más teatros y afianzándose como grupo. Esperemos que vayan obteniendo más recursos que les permitan seguir desarrollándose y presentándonos hermosas propuestas como la que ya están trabajando «La Bailarina de Picasso» basada en la vida de Olga Koplova, primera esposa de Pablo Picasso que está montando para ellos Remi Wortmeyer quien ya trabajo con el Ballet de Catalunya en el Triple Bill del año pasado con Mondrian Concerto

Pero ahora su próxima cita es en el Casino la Aliança del Poble Nou con Don Quixot. No se lo pierdan ! Venta de entradas aquí.






jueves, 13 de diciembre de 2018

Carlos Acosta: Acosta Danza y Yuli

Carlos Acosta en uno de los espacios cubanos
donde tiene lugar la acción de Yuli. Foto: Denise Guerra

Doble presentación del Festival Castell de Peralada en el Hotel Casa Fuster de Barcelona. Por una parte se avanzó la presencia de Acosta Danza de nuevo en el Festival, el 15 de Agosto de 2019, y por otra, conjuntamente con el Festival Internacional de Cinema de Barcelona Sant-Jordi (BCN FILM FEST), se ofreció la première en Barcelona de YULI, el biopic del bailarín cubano Carlos Acosta

Carolina Masjuan

El programa de Acosta Danza del próximo agosto, constará de dos coreografías de Goyo Montero, coreógrafo residente en la compañía, una de las cuales aún se ha de crear. Mermaid creada por Sidi Larbi Cherkaui para el propio Acosta, Twelve de Jorge Crecis y Two de Russell Maliphant, un solo ya bailado por Carlos en 2017, completan el programa. En 2017, la noche posterior a la triste tarde de los terribles atentados de Barcelona y Cambrils que ensombrecieron la participación de Acosta Danza en el Festival Ampurdanés, se decidió entre Oriol Aguilá, Director del Festival y el propio Carlos Acosta, que la compañía volvería y aquí están presentándola para la próxima edición. 

Carlos Acosta y Marta Ortega en Mermaid
de Sidi Larbi Cherkaoui. Foto: Johan Persson
En la rueda de prensa, Oriol Aguilà comentó que Carlos Acosta participará también en el campus que cada año se organiza en Peralada con los artistas y compañías de danza invitados, para los jóvenes talentos de las tierras gerundenses. Por su parte Carlos nos explicó que en 2017 la compañía debutaba, ahora está mucho más madura y el público podrá apreciarlo. 

Preguntado acerca de la futura dirección del Ballet de Cuba, el bailarín nos informó que no se plantea dirigirlo, aunque sí manifestó que a su juicio debería renovarse y ofrecer más variedad de repertorio. Él está centrado en su compañía y pretende acercar al público cubano otros creadores, abriendo el abanico de estilos y posibilidades de la danza. En Cuba no se ven Crankos, McMillans ni mucho menos Sidi Larbi Cherkaouis por ejemplo.. también quiere dar oportunidades a jóvenes creadores cubanos. Su compañía es la que más crea en Cuba. Van a estrenar un ballet de Bonachela y también su ballet entero, Carmen, que creó para el Royal Ballet

El hecho de volver a Cuba es en parte para devolverle lo que ella le dio. Habría sido mucho más fácil crear su compañía en USA o UK pero tenía claro que volvería a Cuba. Le encantaría restaurar mucho de su patrimonio, que ha quedado enormemente dañado, como algunos de los increíbles espacios que se muestran en el film en un estado de gran deterioro, pero la complicada burocracia lo entorpece enormemente. De momento tiene la idea de fundar una academia de danza asociada a su compañía que becará a jóvenes talentos sin recursos.

Icia Bollaín en brazos de Carlos Acosta y Kevin Martínez.

En cuanto a Yuli, basada en su autobiografía “Sin mirar atrás”, hizo su presentación mundial en el pasado Festival de Cine de Sant Sebastián, donde obtuvo excelentes críticas, consiguiendo el premio al mejor guión para Paul Laverty

La película, una producción de Morena Films, supone el nuevo trabajo de la multipremiada directora Icíar Bollaín, en una nueva colaboración con el reconocido guionista. Tanto la directora como el bailarín, el cual se interpreta a si mismo en la película, asistieron al pase en los Cines Verdi de Barcelona, sede habitual del Festival. 

Edison Manuel Olvera como Carlos Acosta niño.
Foto: Denise Guerra
Yuli es un emotivo viaje a lo largo de la vida de Carlos Acosta, desde su dura infancia en Cuba hasta convertirse en leyenda de la danza, llegando a ser el primer bailarín negro del Royal Ballet. A pesar de su éxito y su reconocimiento mundial, nunca olvidó sus orígenes a los que ha vuelto ahora que su carrera como bailarín principal en Londres ha acabado. 

Yuli (apodo familiar de Carlos) es un niño con grandes condiciones que no quiere ser bailarín y que, obligado por su padre, Pedro, y tutelado por su maestra y directora de la Escuela Nacional de Ballet de Cuba, Cherry, nombre por el que es conocida entre sus alumnos Ramona de Saa, papel interpretado por Laura de la Uz, llegará un día a ser uno de los mejores bailarines de su generación, rompiendo tabús al convertirse en el primer bailarín negro en interpretar Romeo en el Royal Ballet de Londres, donde forjó su carrera estelar y su leyenda durante diecisiete años. 

Carlos Acosta Romeo. Foto: Dee Conway
Carlos, nos comentó como para él escribir el libro fue una terapia. Le llevó diez años hacerlo, empezó cuando tuvo una seria lesión y se planteaba muchas cosas. Eran vivencias, ideas, etc... a los que luego se dio forma de libro. Publicado primero en inglés, ahora acaba de salir en español. El libro explica muchas más cosas que la película, pero está muy contento también con el resultado del film.

Hubo muchos intentos de llevarlo a la pantalla pero ninguno le convencía, hasta que gracias a un documental sobre su vida para la BBC que Paul Laverty vio, éste preparó un guión que su pareja, la reconocida cineasta Iciar Bollaín, llevaría a escena. 

Carlos se interpreta a si mismo en algunas secuencias, algo que fue muy duro ya que le obligó a revivir un tiempo muy complicado de su vida. Tampoco estaba seguro de poder interpretarse a sí mismo pero al final la cosa resultó. Hay algunas imágenes de archivo, como por ejemplo cuando ganó el Prix de Lausanne o un fragmento del maravilloso paso a dos del Romeo y Julieta de McMillan, con Tamara Rojo en el Royal Ballet. 

A destacar también la presencia de la bailarina principal de la CND, Cristina Casa, en el papel de la joven bailarina de Turín que fue su primera pareja de baile fuera de Cuba. 

Edison Manuel Olvera como Carlos niño.
Foto: Denise Guerra
Pero principalmente el papel de Carlos está interpretado por el niño cubano Edison Manuel Olvera y el bailarín Kevin Martínez. Las coreografías han corrido a cargo de la coreógrafa catalana, muy conocida en Cuba donde ha creado mucho para el Ballet Nacional, María Rovira. Los pasos a dos entre padre e hijo, esa difícil relación y la crueldad del padre, a pesar de considerar hacerlo por el bien de su hijo y que son parte importante de los recuerdos de Carlos, han sido creados por un bailarín y coreógrafo de Acosta Danza, Raul Reynoso

Carlos se siente muy agradecido por lo que Cuba le dio, una excelente formación gratuita sobre todo de la mano de su maestra que se juega mucho al permitirle quedarse fuera de la isla, e incluso animarle a hacerlo, para desarrollar su carrera internacional. Su relación es realmente admirable y entrañable. Al preguntarle por ella en la actualidad, Carlos nos contó que sigue activa a sus más de 80 años, dando clase como siempre, en medio de un calor insoportable, pero siempre alegre y sin desfallecer. Se nota en su mirada y en el cariño que se detecta en su voz al contárnoslo, cuan agradecido está el bailarín a ésta, su querida maestra.

Cartel de Yuli con Carlos Acosta.

La película se basa en el libro y es fiel a su mensaje, pero los amantes del ballet y seguidores de la carrera de Carlos, si algo echamos de menos, es que no se muestre de forma más explícita y contundente, el éxito rotundo que obtuvo este arista, el reconocimiento de crítica y público, la admiración y el cariño que despertó de forma unánime. 

Su amor por la danza, que al final sí despertó en él y que ha quedado para siempre, se demuestra con esa gran carrera a lo largo de todos estos años y su dedicación a ella también ahora con su compañía. Su no menor amor por Cuba también lo ratifica el hecho de que sea allí dónde ha vuelto para crear Acosta Danza.

No se pierdan esta película que se estrena el viernes 14 de diciembre en los cines en España.


domingo, 9 de diciembre de 2018

Un cascanueces que enamora

Giulia París en el papel de Clara (Foto: Jesús Vallinas)
Segunda vez que El Cascanueces de la Compañía Nacional de Danza despierta la magia en mi corazón. Esta vez ha sido en el Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial y con un elenco protagonizado por Giulia Paris (Clara) y Yanier Gómez (Cascanueces).


Lola Ramírez
Este Cascanueces con adaptación coreográfica de Jose Carlos Martínez tiene algo de Cupido. En menos de un mes es la segunda vez que acudo a verlo y cada vez me enamora más. Ayer salí de mi casa con el alma en los pies. Cogí el autobús para ir a El Escorial y una vez sentada en la platea del Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial comencé a escuchar la obertura de la romántica pieza creada por Chaikovski. En esta ocasión la música, magníficamente interpretada por la Orquesta Sinfónica de Navarra era enlatada, cierto que no tiene la misma magia que una orquesta en directo, pero una vez que se subió el telón dejándose ver la sobria elegancia del salón de los Sres Stahlbaum, empecé a sucumbir ante la brillante puesta en escena creada  por la escenógrafa y arquitecta italiana Mónica Boromello.

Como ya he hecho una crítica anterior a este mismo Cascanueces no creo necesario ahondar en la calidad de los detalles técnicos, pero sí me parece importante insistir en el cúmulo de sensaciones positivas que esta creación de José Carlos Martínez interpretada por la CND despierta en el espectador. Fuera penas y tristes realidades que unos y otros seres humanos sufrimos en cualquier estación del año. Durante dos horas el espectador se convierte en un niño o una niña que flipa ante la magia de Dosselmeyer (Ion Agirretxe) que baila con suma elegancia mientras su bastón poseído por unas invisibles alas sigue el ritmo de Pyotr ll'yich Tchaikovsky como si fuera un primer bailarín. Niñas, adolescentes, jovenes y maduritas nos sentimos fascinadas por Clara, interpretada por la Giulia Paris. La bailarina italiana, integrante del cuerpo de baile de la CND, tiene un irrepetible encanto e interpreta a una de las Claras más preciosas y tiernas que he tenido ocasión de ver. 

Cierto que en este fascinante Cascanueces todo contribuye a conquistar al espectador. Es un Cupido que lanza sus flechas con absoluta seguridad: la limpia escena, la minimalista decoración, la novedosa magia de Drosselmeyer y la excelente iluminación; todo, sin olvidar al espectacular cuerpo de baile,  es un autentico placer para los sentidos. Desde lo más profundo de mi corazón sentí ayer y sigo sintiendo ahora, una gratitud inmensa hacia estos profesionales que con su indiscutible talento y gran trabajo son capaces de regalarnos dos horas en las que los sueños de nuestra infancia parecen hacerse realidad. 
Variación de los copos de nieve (Foto: J.V)

En medio de todo este cúmulo de sensaciones un pequeño gran nubarrón: José Carlos Martínez, director artístico de la CND termina su contrato con la compañía en 2019. Todo apunta a que el ex étoile de la Ópera de París va a iniciar el vuelo hacia otros lugares. Estoy por escribir a los Reyes Magos y pedirles que con su varita mágica consigan una prórroga y el bailarín y coreógrafo cartaginés siga haciendo crecer a la Compañía Nacional de Danza con tanto acierto. Mientras tanto, animo a quien todavía no haya visto El Cascanueces de la CND no se pierda alguna de las actuaciones que quedan en este año:

Teatre Auditori
San Cugat del Vallés
14 y 15 de Diciembre de 2018

Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas
Murcia
20, 21, y 22 de Diciembre de 2018