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lunes, 22 de julio de 2019

Mats Ek regresa a París

Aurelie Dupont y Stephane Bouillon en Another Place.
Foto: Ann Ray

Mats Ek vuelve de su retiro para crear 2 nuevas piezas para el Ballet de la Opera de París: Another Place y Bolero, que se presentaron junto con su ya aclamada Carmen, que entraba por primera vez en el repertorio de la compañía de París. Así las 3 historias formaron la propuesta encargada de dar la bienvenida al verano desde la capital francesa.

Sylvia Grau

La versión de la mítica Carmen, creada para el Cullberg Ballet en 1992, es la elegida para abrir la noche de Mats Ek. El coreógrafo sueco sitúa la historia ante una pared de grandes lunares negros, el resto del escenario lo forman una gran bola negra y el humo de los cigarros. 

Amandine Albison en Carmen. Foto: Ann Ray
No parece necesario enmarcar un clásico de la notoriedad de Carmen, donde la música de Bizet Chtchedrine es tan explicativa como la propia historia basada en la novela de Mérimée, y es en la sencillez de ese entorno donde los movimientos logran tener más importancia, más fuerza, más voz.

La Carmen de Ek baila de rojo, con las líneas características del coreógrafo : grand pliés, manos extra gestuales, figuras curvas y piernas estiradas, movimientos no continuados que cortan el aire mientras quieren decir algo más. Amandine Albison, primera bailarina de la compañía, nos presenta una hermosa y apasionada Carmen, y nos transmite esa fuerza y frialdad con la que la protagonista desafia a los 3 hombres de su vida.

Carmen de Mats Ek. Foto: Ann Ray
Volantes brillantes en las bailarinas y rojos en Carmen se mueven con las piernas y destacan en el fondo oscuro en el que transcurre la historia, especialmente espectacular el vestido de cola rojo con el que Carmen juega al engaño y al desengaño, traicionera y traicionada, en la segunda mitad de la pieza. 

El puro en la boca de Carmen nos dice mucho de su poder e influencia, el pañuelo que Carmen arranca del pecho izquierdo de Don José, con el que juega y acaba perdiendo en el suelo, es otro elemento más que Ek utiliza para para contarnos la historia.

Entre los dos pesos pesados un respiro, Another Place. En un escenario vacío se representa un entorno tan reconocible como un hogar con unos protagonistas tan habituales, una pareja. Ek traza un paso a dos que reivindica la esencia de lo cotidiano, la excepcionalidad de lo normal. 

Aurelie Dupont y Stephane Bouillon en Another Place.
Foto: Ann Ray

Un diálogo entre una pareja madura que se pasea por sus sentimientos: amor, soledad, sexo, distanciamiento, reencuentro … con la colaboración de elementos corrientes: unas gafas, un cárdigan, un zapato, una mesa, una alfombra; que cobran vida al servicio de la coreografía y fingen estar de acuerdo con el rol asignado. 

Aurelie Dupont y Stephane Bouillon. Foto: Ann Ray
Otra investigación del comportamiento y emociones humanas acompañada por la intensa y conmovedora sonata de Liszt interpretada por el pianista sueco Staffan Scheja

Pudimos ver en este rol a la actual directora del Ballet de la Opéra de Paris, Aurélie Dupont, un hermoso regalo para los espectadores, el verla bailar de nuevo, y un privilegio para la nueva creación de Ek, el poder contar con su madurez y calidad artística tan indispensable para hacer creíble lo que podría ser una segunda parte de Place, creada en 2007 para Laguna y Baryshnikov

A Dupont la acompaña muy acertadamente Stéphane Bullion, bailarín principal de la compañía con experiencia en roles de coreógrafos más contemporáneos como Bausch, Cullberg, Kylián, León & Lightfood, y el mismo Ek con Appartement.

Niklas Ek en Bolero. Foto: Ann Ray
La sesión concluye con la versión de Mats Ek del gran icono de la música: el Boléro de Ravel. A pesar de que Ek no bailó nunca ninguna versión del Boléro si reconoció que había sido ya una tentación para él anteriormente y recibió la oportunidad de la Opéra de Paris con amor y respeto. Buscar una danza para tan poderosa pieza musical parecería no ser muy desafiante, pero si consideramos que no es el primer Boléro que pasa por la Opéra de Paris, entonces podemos entender que hay mucha competencia y ahí puede estar el reto. Otro desafío podría ser el hecho de que la obra de Ravel no pretender contar nada, y genera curiosidad el planteamiento de un creador tan teatral como Ek.

El escenario está vacío, la escena está alimentada por las bambalinas, los focos, las escaleras y las cuerdas, y las puertas que llevan a las entrañas del palacio Garnier.

Viendo ese paisaje no puedo evitar pensar en todas aquellas fantásticas historias que han albergado esos muros ahora desnudos y desprotegidos, y me surge la idea de que podría ser un pequeño homenaje del coreógrafo sueco al teatro parisino.

Bolero. Foto: Ann Ray
Mientras un hombre anciano, que resulta ser el hermano del coreógrafo sueco y ex bailarín, Niklas Ek, entra y sale del escenario con un el único propósito de llenar de agua una bañera con la ayuda de un cubo, los bailarines vestidos sencillamente con mamelucos negros salen a lo que parece ser un calentamiento y entre los músicos que afinan los instrumentos, ya se pueden oír los vientos entonando en forma de borrador las notas características de la pieza de Ravel.

No hay telón, el show ya ha empezado en un escenario desnudo, en minutos empiezan a ordenarse las primeras notas del Bolero y los bailarines poco a poco se van uniendo a la coreografía.

El Bólero va saltando de instrumento en instrumento y se va metiendo en los cuerpos de los bailarines. Ellas y ellos, pintados de negro, van trazando los pasos entrado y saliendo del escenario gris donde van apareciendo del cielo esculturas en forma de líneas dibujando perfiles de caras. Mientras tanto nuestro entrañable personaje vestido de blanco y con sombrero sigue sin distraerse con su misión.

Bolero. Foto: Ann Ray
Crece la energía, entran cada vez más instrumentos a la vez que bailarines, solos y duetos dejan paso a movimientos de grupos, mientras el surrealista personaje “llenador de bañeras” sigue sin perturbarse con su propósito.

La energía se desborda, músicos y bailarines se acercan al éxtasis final, junto con nuestro imperturbable personaje, que no puede evitar formar parte de ese final.

El Boléro que ha creado Mats Ek para la compañía parisina está lleno de si mismo, de su surrealismo y de su teatralidad, no nos ha decepcionado y esperamos que tenga su lugar en la historia del Ballet de la Opéra de Paris.

Domingo 23 de Junio – Palais Garnier

Ballet de l’Opéra
Orchestre de l’Opéra national de Paris

Carmen

Música Georges Bizet, Rodion Chtchedrine
Coreografía Mats Ek
Asistente del coreógrafo Ana Laguna
Carmen: Amandine Albison
Don José: Florian Magnenet
Escamillo: Hugo Marchand
M: Muriel Zusperreguy

Another Place

Música Franz Liszt (Sonata en si menor, 1852-1853)
Coreografía Mats Ek
Piano Staffan Scheja
Asistente del coreógrafo Ana Laguna
Ella Aurélie Dupont
Él Stéphane Bullion

Bolero

Música Maurice Ravel
Coreografía Mats Ek
Asistente del coreógrafo Ana Laguna
Bailarines del Ballet de l’Opéra


lunes, 27 de julio de 2015

Sylvie Guillem, el adiós de la diosa de la danza

Sylvie Guillem en Bye de Mats Ek.
Foto: Bill Cooper

Tenía que ser el Festival Castell de Peralada quien acogiera en su gira mundial de despedida, a la gran dama del ballet de los último tiempos. Sylvie Guillem dice adiós a su público con “Life in Progress”, una coproducción del Sadler Wells y el Festival Les Nuits de Fourvière de Lyon y éste es indiscutiblemente EL acontecimiento mundial de este año.

Carolina Masjuan

Y para la gira de despedida con el público español la gran bailarina ha elegido el insuperable marco del castillo que acoge a uno de los mejores festivales. Peralada, donde ella nunca había bailado, ya podrá poner en un lugar de honor en la lista de los mejores artistas que han pisado su escenario, a la bailarina francesa con ascendencia catalana. Sólo, hace ya unos años, el festival programó una Giselle por la Scala de Milán coreografiada por ella, pero su danza nunca había iluminado las noches de los jardines del castillo.

Descansando antes de una actuación. Foto: Getty
Sylvie dice que lo deja, que quiere dejarlo cuando aún está en lo más alto, que quiere que su público la recuerde en toda su plenitud. Pero ¿será capaz? ¿cómo puede alguien que lo ha dado absolutamente todo por la danza, arte para el que está increíblemente dotada, espíritu rebelde, abierto, valiente, emprendedor, amante de los retos y de los cambios, cómo podrá ella dejar lo que ha sido su vida?

Según explicó la misma Guillem "He amado cada momento de los últimos 39 años y, hoy, todavía los amo de la misma manera. ¿Y por qué parar? Muy sencillo, porque quiero terminar mientras todavía sea feliz haciendo lo que hago con orgullo y pasión".

Vegana convencida, luchadora activa por diversas causas a favor de la biodiversidad y en contra de la violencia y la masacre de muchos animales en distintos puntos del planeta, ahora tendrá tiempo para dedicarse a estos nobles fines pero ¿no echará de menos la danza, la escena y a su público? Veremos….

¿Y nosotros? ¿Asumimos que esto va en serio? ¿Que ya no podremos disfrutar de nuestra querida Sylvie? Siempre nos quedaran nuestros recuerdos... Hemos tenido la suerte de verla en diversas ocasiones con distintos registros: Programa Béjart en Fourvière, “Sacred Monsters” con Akram Khan en el Teatre Grec de Barcelona, o esa Manon en La Scala hace cuatro años de la que hablamos aquí

Here & After de Russell Maliphant. Foto: Bill Cooper
Sylvie, única, con miles de seguidores en todo el mundo, a quienes ella mima aunque tenga fama de esquiva. No es cierto, su equipo la protege y Sylvie se deja llevar, pero siempre que se logra acceder a ella, responde con amabilidad y cariño, sin un no a un autógrafo o incluso a alguna foto ansiada.

La noche del viernes, una vez más, la lluvia amenazaba con aguarnos la fiesta. Como el año pasado, cuando quien debía bailar era Tamara Rojo y su compañía, el ENB, los relámpagos, truenos y aguaceros se iban sucediendo en el Alt Empordà y sobre el castillo de Peralada. La pareja de cisnes, junto con toda su prole recién nacida - ¡cuan propio habría sido este año programar un Lago con tanto cisne real en el estanque!- chapoteaban en el agua del lago aprovechando que ésta caía también del cielo, ajenos al drama que podría suponer si la lluvia continuaba. Pero los dioses aman la danza y Sylvie Guillem es la actual diosa indiscutible de este arte, así que no hay duda de que los hados nos serán favorables y el espectáculo se hará.

Y efectivamente el temporal amainó y la danza empezó con la obra que ha creado Akram Khan para la ocasión: Techne, con los músicos en escena. Las piezas de Akram siempre impactan, es uno de los más reconocidos coreógrafos actuales y muchas compañías se disputan sus obras. En Barcelona, hemos podido disfrutar de varias de ellas en el Mercat, en el Grec (como ya mencionamos) así como el año pasado en el mismo Peralada, cuando vimos Dust creado para el English National Ballet y ahora con ésta que abre la función. Pieza muy exigente técnicamente, sobre las relaciones entre naturaleza y tecnología (el árbol de la escenografía así lo muestra), las cualidades naturales de Sylvie, junto con su exquisita sensibilidad, la convirtieron en uno de los momentos más brillantes de la velada.

Duo de William Forsythe. Foto: Bill Cooper
Siguió Duo 2015, un extracto reinterpretado de la obra de Wiliam Forsythe creada en 1996 en Frankfurt sobre música de Thom Willems. El albanés Brigel Gjoka y el norteamericano Riley Watts, ambos miembros de la compañía alemana de William Forsythe, están magníficos en el lenguaje coreográfico del creador americano. Con una precisión espectacular ambos artistas interpretan el gesto y el estilo típico de esos tiempos del coreógrafo. Muy visto, sí, pero ha sido un estilo importante en la trayectoria de Sylvie, no olvidemos que fue para ella para quien Forsythe creó el ballet, ahora ya de culto, In the Middle Somewhat Elevated, cuando ella aún estaba en la Ópera de París. Momento de descanso obligado y necesario para la bailarina que estos dos artistas cubren con muy buen hacer.

La tercera pieza, Here & After, de Russell Maliphant, otro coreógrafo habitual en los últimos años de la carrera de Sylvie, es un dúo femenino sobre la música de Andy Cowton. Acompaña a Sylvie la italiana Emanuela Montanari del ballet de la Scala de Milán. Un duo muy expresivo y lírico, en el que la importancia del detalle, del gesto, lleva el peso de la pieza. Muy compenetradas, la verdad es que es hacia Sylvia adonde se desvía la mirada, para admirarla, detectar ese giro de cuello, de mano, esa mirada que nos ha seducido y a la que debemos decir adiós.

El programa se cierra con el solo creado por Mats Ek para la bailarina hace cuatro años: Bye, que recuerda en muchos momentos a ese otro solo que también creó para ella el coreógrafo sueco, Smoke. Fue en Bye donde observamos a la Sylvie más emotiva, más comprometida con ese adiós, el cubo desde donde aparece y desaparece, ahora acompañada por personas cercanas, o con Sylvie desdoblada mientras evoluciona en la escena, tiene un significado claro de despedida. Muy a nuestro pesar, esto se acaba, la función concluye, Sylvie se va, de nuevo a Londres y a seguir con la gira que a final de año concluirá en Japón, dónde tiene a uno de sus más fervientes públicos. Adiós, Sylvie, gracias por tanto y sobretodo, sé feliz…

Techné de Akram Khan. Foto: Bill Cooper
A principios de año, con motivo de la entrega del Pemio Lawrence Olivier concedió una entrevista de la que transcribimos algunos fragmentos. “Estos 39 años sobre el escenario que ahora se me premian, han sido años de absoluto placer. Tuve mucha suerte de que la danza viniese a mí y lo amé absolutamente todo de ella”. 

Nacida en los suburbios de París, hija de un mecánico y una profesora de gimnasia, empezó a entrenarse con la gimnasia artística a los seis años y llegó a la escuela de la Ópera de París a los 11 años por medio de un intercambio. Allí fue, por méritos propios, la niña mimada de su maestra, Claude Bessy.

Sus progresos en la escuela fueron en gran parte debidos a que lo que para otros era difícil, ella lo conseguía sin esfuerzo, obteniendo la máxima nota en cada examen. Estaba sencillamente “diseñada” para la danza: proporciones adecuadas, pies perfectos y largas piernas, ligamentos flexibles y mucha fuerza. Pero también empezó a ver la danza de otra manera, a sentir que era capaz de expresar pasos de forma distinta, ampliando la técnica que se le enseñaba. Cuando Rudolf Nureyev fue nombrado director artístico en 1983, Sylvie Guillem era la bailarina más destacada de una generación de grandes bailarinas esperando lanzar su carrera desde el cuerpo de baile de la prestigiosa institución. Estaban llamadas a ser sus instrumentos para dotar a la maison de un necesario soplo de aire fresco. Sylvie fue bailarina del ballet de la Ópera de París desde 1984 a 1989 llegando al máximo rango, el de étoile, a los 19 años.

Romeo y Julieta con Jonathan Cope en el Royal Ballet.
Foto: ARENAPAL
De Nureyev dice: “Sin su generosidad, su inteligencia y su visión, no habría hecho lo que hice”. Pero la proyección que dio Nureyev a su carrera no impidió que Sylvie se opusiera a algunos de sus puntos de vista: “Cuando creía que algo era correcto, estupendo, pero cuando yo pensaba que algo no estaba bien, no estaba dispuesta a ceder. Por lo tanto discutíamos acerca de algunas de sus decisiones, por ejemplo a veces por el tipo de partenaire que él quería imponerme, aunque al final conseguía que nos riéramos de todo eso porque en el fondo ¡él era tan ingenioso y perspicaz!”.

Su respeto mutuo y su cariño continuaron mucho tiempo después de que ella hubiese dejado París. Cuando le llamaba por teléfono para comentarle cómo iban las cosas en el Royal Ballet, él respondía “así me entiendes ahora” recuerda Sylvie riendo de nuevo “era una persona fantástica, un monstruo sagrado”.

Entre 1989 y 2003 hizo carrera como primera figura del Royal Ballet de Londres con el sueldo más alto pagado jamás a una bailarina en el Reino Unido pero también allí surgieron las dificultades. Guillem se fue al Royal Ballet porque le garantizaron que podría tomar sus propias decisiones pero. “Por qué debería haber dejado la Ópera de París para encontrarme con los mismos problemas en el Royal Ballet?” Se lamenta “Mais non.” Esa ha sido siempre su premisa, el deseo de explorar libremente cada rincón de la danza y compartir sus descubrimientos con su público.

Techne de Akram Khan.
Foto: Bill Cooper
Cuando habla de su periodo en el Royal, Sylvie muestra una mezcla de alegría y frustración. Amaba el repertorio de la compañía pero constantemente había confrontaciones con el coreógrafo Kenneth MacMillan, que entonces era como un dios. A Sylvie le gustaba bailar algunos de sus ballets como Romeo y Julieta y Manon. Pero no dudaba en mostrar su disgusto respecto a otros como El Príncipe de las Pagodas que coreografió en 1989. 

Sobre su legendaria habilidad para alzar su pierna en la perfecta posición de las “seis en punto” que escandalizó por entonces a ciertos sectores pero que transformó el mundo del ballet, comenta: ‘Hubo una bailarina en la Ópera de París que era incluso más flexible que yo, pero utilizaba esa condición sin ningún sentido estético. Yo intentaba hacerlo de una forma que no fuese vulgar, no como una “marca de la casa” sino sólo cuando tenía un sentido, cuando era apropiado hacerlo”.

Toda la pasión puesta en su arte tuvo como objetivo alcanzar ese ideal de hacer de la danza un arte comunicativo, implicando a la gente, no una serie de pasos históricos. ‘Tal vez mi visión del ballet no fuera la real. Yo lo vivía, lo sentía, disfrutaba, hacía lo que quería hacer. Sentía un gran placer en la relación que tenia con el público y trataba de ser inteligente en el nivel técnico que deseaba y en transmitir las emociones que deseaba. Romeo y Julieta, Manon, Giselle – no son historias estúpidas. Son roles fantásticos que tienen una gran carga emocional. La danza debe emocionar.

Siempre ha sido y continua siendo un ejemplo de dedicación, llega siempre la primera a la clase y es la última en irse, grabando cada movimiento en su mente. Hoy está creando la nueva pieza con Akram Khan acerca de las relaciones entre naturaleza y tecnología. Es un tema complejo y la coreografía es intrincada, ambiciosa y rápida.

‘Es esa velocidad lo que me mata’ comenta desplomándose, piernas separadas, doblando su cuerpo hacia adelante desde su pecho para recuperar el aliento. Pero aún se percibe el placer que experimenta creando una nueva obra. "Me gusta la creación, incluso si es algo difícil, siempre es muy emocionante”.

Foto de la portada del programa de la gira
"Life in progress"

Cuando decidí hacer una gira final, pensé: “Lo haré con gente con la que realmente disfruto trabajando”’ Así que además de la contribución de Khan, Russell Maliphant ha creado un nuevo dueto para Guillem y Emanuela Montanari; Forsythe está presente con Duo, para dos chicos bailarines y el programa concluye con Bye, el impactante solo de Mats Ek con la sonata final para piano de Beethoven.


Aunque en escena parece que a Guillem todo le sea tan fácil como siempre, la disciplina y el esfuerzo requeridos son inmensos. La mayoría de los días acaba los ensayos cojeando y aplicándose hielo en sus rodillas y caderas. ‘Tengo que conseguir aguante, repitiendo una y otra vez. Es doloroso, pero cada vez que consigues avanzar un poco, sientes que es un poquito más fácil. Es como darte golpes en la cabeza hasta que ya no sientes más el dolor” comenta riendo. ‘Es la única manera’.

Será un año extraño –y aún no sabe qué pasará después. Quizás hará campaña por causas medioambientales– como la organización para la conservación marina Sea Shepherd y la fundación Association Kokopelli – con las que se ha involucrado de forma creciente en los últimos años; quizás se implique en el mundo de la creación. ‘Si surge alguna idea y me atrae, lo haré. No cogeré algo porque esté asustada por no hacer nada. Esto también lo tendré que aprender. Ver la vida de otro modo”.


Entrevista completa aquí 


viernes, 19 de octubre de 2012

Multiplicidad, Formas de Silencio y Vacío

Loïc le Duc
Traduccion : Carolina Masjuan

English version

Emma Lloyd - Ole Willy Falkhaugen
Foto : Erik Berg
Apertura de la temporada en la Ópera de Oslo con la entrada en el repertorio del Ballet Nacional de Noruego de "Multiplicidad, Formas de Silencio y Vacío" de Nacho Duato. Después de "Por vos muero", "White Darkness" y "Arcangelo", "Multiplicidad, Formas de Silencio y Vacío" es la cuarta pieza que el coreógrafo español confía a la compañía noruega. 
Nacido en Valencia, Nacho Duato se formó en la Rambert de Londres, luego con Béjart y con Alvin Ailey donde era el único bailarín blanco en la compañía. Estuvo con Mats Ek para después formar parte del Nederlands Dans Theater de Kylian. Bailarín potente, complejo y atractivo, es, sin embargo, como coreógrafo por lo que sin duda pasará a la historia. Su aura le permitió ser nombrado director artístico de la Compañía Nacional de Danza de Madrid (1990) y posteriormente del Teatro Mikhaïlowski de San Petersburgo (2011).

El ballet "Multiplicidad, Formas de Silencio y Vacío", creado para la ciudad de Weimar (1999), es un tributo a la música de Bach con un espléndido arte en las estructura, mucho humor a veces, y alternando, perfectamente ordenadas, situaciones de meditación y agitación. Los bailarines del Ballet Nacional de Noruega poseen una asombrosa diversidad, virtuosismo y teatralidad: rigor en la forma, energía constante y una vivacidad permanente que lanza los cuerpos y las extremidades en mil direcciones a la vez, con una flexibilidad como si de caucho se tratara, o una fuerza atlética que parece alterar su morfología. La contracción y ​​relajación de la pelvis permiten la libertad del busto, de los brazos y de las piernas. El movimiento es continuo, de una fluidez subrayada por el vocabulario clásico utilizado... No podemos más que celebrar esa increíble caligrafía de los brazos, que, a veces, parecen preceder al resto del cuerpo. Y a lo largo de toda su escritura, el coreógrafo aporta, mediante discretas piruetas y otros "petits jetés", una ligereza a demasiado virtuosismo. Allí, las bailarinas se deslizan, las piernas barriendo el suelo para acabar con una voltereta: levantándose como empujadas por la música. Nada revolucionario, sin duda. Sólo un trabajo cincelado a partir del espíritu de la época. La escenografía se contenta con ser simple y eficaz, reducida a unas pocas mesas taburetes, una pantalla y una estructura metálica en el fondo, representación de una partitura musical virgen.

Yolanda Correa - Andreas Heise
Foto : Erik Berg

"Multiplicidad, Formas de Silencio y Vacío" es sin duda el ballet más sofisticado de Nacho Duato. Dividido en dos partes, "Multiplicidad", refleja las imágenes coreográficas inspiradas en la música del brillante compositor. Extrovertido, a veces cómico, esta primera parte se caracteriza por una variedad y una diversidad coreográficas que corresponden a los diversos fragmentos musicales reunidos aquí. Del preludio de la Suite No. 1, destacando por Emma Lloyd violonchelo que está en las manos de Ole Willy Falkhaugen (J.S. Bach) a los Conciertos de Brandenburgo escritos para Anna Magdalena, ese "Allegro" que todo lo arrastra a su paso. De estos dos hombres libélulas (Philip Currell y Andreas Heise) que revolotean alrededor de Bach ...a los inventivos juegos de sombras (Yolanda Correa, Leyna Magbutay, Chihiro Nomura), todo es pura maravilla. Las partes de grupo tal vez sean menos convincentes. Se requiere en ese caso todo el ardor del Ballet Nacional de Noruega para elevar el nivel. Los vestidos, originales, se mueven con el cuerpo o le dan formas divertidas y participan en este ambiente extrovertido.

Eugenie Skilnand - Ole Willy Falkhaugen
Foto : Erik Berg
"Formas de Silencio y Vacío" es más oscuro, más arquitectónico. El tono es más introspectivo, místico, espiritual. Se refiere al tema de la muerte, tan presente en la escritura del compositor alemán que no puede evitar cargar sus partituras de dolorosas configuraciones cromáticas : el niño de nueve años que vio morir sucesivamente primero su madre y luego su padre, el hombre hecho y derecho muy afectado por la muerte repentina de su esposa, la muerte de diez niños de corta edad, la del hijo ya adulto, su trabajo de cantor dirigiendo motetes y cantos corales en casas mortuorias... toda la vida de Bach fue marcada con el sello de la muerte. "Formas de Silencio y Vacío" se basa principalmente en el arte de la fuga, compuesta por Bach al final de su vida. El dúo final de la obra, narra la confrontación entre Bach y la "muerte" y está magistralmente interpretado por Ole Willy Falkhaugen y Eugenie Skilnand.
Luego, uno a uno, vestidos de negro, los bailarines regresan a los distintos niveles del andamio, se alinean y se colocan, como notas musicales llorando su duelo por la desaparición del genio de Leipzig.

Bailarines del ballet nacional de Noruega
Foto : Erik Berg

Ballet Nacional de Noruega - Oslo
Funciun del 4 octubre de 2012.

martes, 31 de julio de 2012

“Obras Maestras del Siglo XX" un taller de danza en la “Cita con la Danza ” del FIB

Carolina Masjuan

Danza en el marco del Festival Internacional de Música de Benicasim, otra iniciativa de Gabriela Foschi, en estrecha colaboración con Patsy Kuppe-Matt, gracias a la cual el nombre de Castellón es aún más una referencia en el mundo de la danza de este país.

Se trata de una gran gesta: Introducir la danza en un festival que congrega en cuatro días a a más de 120.000 jóvenes llegados de los más diversos puntos del planeta y con un gran despliegue de medios de comunicación informando puntualmente sobre todo lo que acontece. El temor de que la gente se centrara en los conciertos y no acudiera a la cita con la danza pronto se reveló como infundado ya que las actuaciones cuentan con una afluencia masiva de público. Incluso con lluvia, y ha llovido en más de la mitad de las ediciones, jamás se ha suspendido la función, porque el numerosísimo público se ha quedado aguardando pacientemente a que amainara el temporal y pudiera secarse el escenario, para poder disfrutar del espectáculo.

Dangerous grounds
Foto : Rocio Gayoso
Un espectáculo que consiste en la muestra del taller “ Obras Maestras del siglo XX”, el taller de La Companyia que se prepara en paralelo en Barcelona y una gala de danza especialmente organizada para la ocasión.

Pero hoy queremos hablar sobre todo de los talleres “Obras Maestras del Siglo XX”, unos talleres de danza cuyo objetivo es hacer posible el encuentro de jóvenes provenientes de diferentes Centros Formativos Nacionales e Internacionales; promover la comunicación y el intercambio de conocimientos y dar a conocer el Patrimonio dancístico de los maestros del siglo XX, tanto a los jóvenes en formación, como al público que asiste a la puesta en escena.

El Taller es gratuito y abierto a los jóvenes bailarines que tengan un adecuado nivel técnico y deseen participar. Unos treinta alumnos, chicos y chicas, provenientes de diversos centros tales como el Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma de Madrid, del Centro de Danza Carmen Roche, el Conservatorio Profesional de Danza de Valencia, Ribaroja, la escuela superior de Dresden y de compañías profesionales y  los becarios de la Convocatoria Nacional de Danza de Castellón, participan con mucho interés en el Taller, tanto en las clases técnicas como en las de repertorio, superando el reto que supone para un joven acercarse a un coreógrafo consagrado como Kylian, Ailey, Forsythe, etc.. y realizando luego una actuación satisfactoria en la Cita con la Danza del FIB.

En paralelo, en Barcelona y en colaboración con La Companyia dirigida por Elise Lummis, también se trabaja para la Cita. En este caso se trata de una nueva creación, siempre de un buen coreógrafo. El apoyo de la Asociación que Gabriella preside, Asociación Terpsícore de Castellón, consiste en becar a través de la Convocatoria Nacional de Danza a un mínimo de seis jóvenes bailarines, abonando las correspondientes cuotas a la Companyia.

« Costó años conseguir que la Universidad quisiera introducir la Danza dentro de sus actividades culturales y  ha sido suficiente un cambio de Vicerector, para que pese a las promesas públicas (rueda de prensa de 2010)  se  acabara como una pompa de jabón”. 

Taller Forsythe - Foto : Pau Bellido
Así empieza a contarnos Gabriella Foschi sobre esta iniciativa que ha conseguido mantener con mucho tesón, esfuerzo y dedicación, en Castellón, junto al Concurso Internacional y otras actividades, apoyada por personas que como ella, lo dan todo por la danza.

“Si bien la labor de La Companyia , se ha venido realizando desde 2001 sin interrupción, siempre contando con coreógrafos relevantes, el taller de  Benicasim  ha pasado por muchas vicisitudes. El primer intento fue en el 2000 gracias a la colaboración de Eva Crevillen, pero sin financiación alguna, finalmente no se pudo seguir”, sigue contando esta mujer que está demostrado que cuando se propone algo difícilmente se da por vencida.

“En el 2006, conseguimos poner en marcha el primer taller con la colaboración de la Fundación Kylian de Jean Emile y de la nueva Vicerectora de la UJI   Margarita Porcar y se preparó un extracto de Nomaden. Al año siguiente, en 2007, fue con la Alvin Ailey Foundation y Tyrell Rolle con los que se trabajó su Dangerous Grounds. Siguió 2008 con la colaboración de Nils Christe y Pilar Martí y Diego Brichese con Pourcell Pieces. El 2009 fuel el año de Hans Van Manen y Fiona Lummis con Kammerballet y Lieder ohne Worte y en 2010 una coreografía de William Forsythe con Amancio González : Firstext. 

“Desde 2007 Patsy Kuppe Matt entró a formar parte del proyecto como maître de ballet y ha estado colaborando en establecer contacto con los coreógrafos más importantes y conseguir el permiso para trabajar y poner en escena sus obras. Gracias a ella, pudimos hacer Firstex y en 2011 una obra de Itzik Galili con Leonardo Centi, el primer bailarín y asistente de Itzick.

Este año hemos hecho Rattika de Mats Ek, con la colaboración de Allyson Way Wanselius y por supuesto, de nuevo, la valiosa e insustituible colaboración de Patsy”, cuenta Gabriella.

Patsy, por su parte, se muestra entusiasmada con la experiencia. “Yo he estado en el Concurso de Castellón desde sus inicios, nunca me lo pierdo, quiero mucho a Gabriella y admiro su tesón y su coraje por lo que siempre estoy dispuesta a participar en cualquier cosa que ella emprenda, pero además la experiencia en Benicasim es algo que realmente encaja muy bien con mi manera de entender la danza y mis objetivos personales”.

Drumming - Foto : Pau Bellido
Patsy que, como hemos mencionado, además de conseguir los contactos para que los maestros accedan a colaborar en el taller, es la “maître” de ballet de los talleres, nos comenta. “Dar clases me apasiona y mi franja de edad favorita son los post adolescentes, esos jóvenes listos para enfrentarse al mundo profesional”. “Benicassim es una gran plataforma para acercar la danza a la juventud y trabajar piezas de coreógrafos de tanto renombre, hace que más jóvenes bailarines, medios y también público, se interesen por ello.  Son muchos los jóvenes extranjeros de países con más cultura en danza, los que se acercan, cerveza en mano, para disfrutar de un espectáculo al borde del mar, con la luna como observadora privilegiada. Y son muchos los que repiten cada año”.

Los bailarines del taller trabajan normalmente dos semanas enteras. En la enorme sala de un gimnasio del instituto, dos horas de clase para empezar y luego ya la preparación del taller con el coreógrafo. “Me tomo todo el tiempo del mundo para dar mis clases, unas clases que han ido evolucionando y con el tiempo se han convertido en una experiencia vital, para mi y para mis alumnos. En una ocasión Bill Forsythe estaba viendo una clase mía y al oírme decir “happy ballet” cortó la clase y dijo: vamos todos a trabajar el “happy ballet” (risas) sí son un poco atípicas…” y sigue “¡claro que trabajo la técnica! Es imprescindible hacerlo, pero cuido mucho el stretching, estirar cuerpo, pero también la mente, para que todo salga, para que los sentimientos fluyan.

Miro más hacia unos resultados enfocados en la expresión del movimiento en general, porque sólo cuatro gatos querrán salir a escena a hacer ocho piruettes a la seconde, la mayoría no lo harán y con los que lo hagan ya trabajaremos aparte en eso” “Lo que yo busco es una técnica limpia, que brille en escena, que permita moverse bien y que trascienda y sobretodo que el bailarín se sienta feliz bailando”. “¡Qué poco me gusta lo que evoca la película “Cisne Negro”! No la he ido a ver y no pienso hacerlo, después de leer lo que escribió John Neumeier y otros comentarios de gente de la profesión, yo misma escribí una carta a todos mis amigos y conocidos pidiéndoles que no fueran, creo que es nefasta para la danza. Muestra todo aquello que aborrezco y que creo que afortunadamente ya está prácticamente superado” comenta Patsy.

Lieder Ohne Worte - Foto : Pau Bellido
Cuando los cuerpos, y las mentes, ya están calentados, los chicos siguen unas tres horas preparando la coreografía. Ambas experiencias son sumamente reveladoras ya que muchos de ellos han descubierto allí, facetas desconocidas de su personalidad artística, una revelación de hacia donde quieren enfocar sus carrera.

“Los nombres de los coreógrafos que se han trabajado es alucinante y el nivel no va a bajar, siempre pensamos traer a los grandes, hablando de los Maestros intentamos empezar por los más mayores, gente que ha marcado este siglo, pero vamos a ir incluyendo nuevas generaciones por ejemplo Rafael Bonachela podría estar en un futuro próximo” concluye Patsy.

Sorprende que una actividad así, con los nombres que colaboran, la “crème de la crème” de la danza internacional y todo lo que representa para las nuevas generaciones de bailarines, no obtenga más apoyo ni tenga más difusión.
Por suerte  la VIU , una universidad privada que tiene dos años de vida (Universidad Internacional Valenciana) y que ya colaboró el año pasado, ha querido asumir la casi totalidad del coste del Taller para esta sexta edición y ha demostrado un gran interés en hacer suyo el proyecto en el futuro. 

“El proyecto original era lograr tres cursos paralelos, para bailarines, para profesores y para alumnos de Instituto. En la primera se lograron dos cursos, para bailarines y profesores, en la segunda los tres cursos, con la colaboración del CEFIRE y a partir de ahí ya solo hemos conseguido mantener el Taller. ¡Qué difícil es reunir financiación para proyectos en los que la Danza sea el eje!, ni por muy interesantes que puedan ser, ni por la proyección internacional que les proporciona el estar enmarcados en una actividad que mueve miles de personas como el FIB” se lamenta Gabriella. 

Pourcell pieces - Foto : Pau Bellido
“Me pregunto hasta cuando seguirá siendo así, todo en función de la buena voluntad de unos cuantos. Lo cierto es que los que han podido participar, han conseguido en quince días, gracias a quienes imparten el taller, el milagro de hacer suyo el trabajo y ponerlo en escena con tanta ilusión por lograr superar sus propios límites y transmitir esa misma ilusión al público asistente, que observarlo emociona. Ver como día tras día se va transformando el material coreográfico hasta llegar al resultado final y como evolucionan los jóvenes que asisten al taller, bien merece el esfuerzo que supone hacerlo posible » concluye Gabriella.

Por suerte ella no se rinde fácilmente, como la heroína de un cuento de esos que tanto han aportado al mundo del ballet: una Cenicienta que lucha y se implica en cualquier tarea, o esa cerillera que, pese al frío y al cansancio, va prendiendo llamas con la esperanza de que no se acaben las cerillas antes de haber conseguido una garantía de continuidad para sus proyectos, ella sigue luchando contra los imposibles. Y en colaboración con grandes profesionales que admirados por su energía y empuje se suben con ella al carro, consigue hacerlos posibles.

miércoles, 4 de abril de 2012

Jérôme Robbins / Mats Ek, Ballet de l'Opéra de Paris

Loïc le Duc

Photo : Sébastien Mathé - Appartement de Mats Ek
Marie-Agnès Gillot

La double bill programmée à l'Opéra national de Paris propose une rencontre inattendue entre deux chorégraphes de renom mais très influencés par le monde théâtral. Deux pièces qui évoquent deux communautés d'individus que la musique fait se retrouver. 

Jérôme Robbins se plaisait à considérer l'Opéra de Paris comme sa seconde famille après le New York City Ballet (NYCB). Entre 1974 et 1996, il est lui-même venu accompagner les entrées au répertoire et les reprises des douze ballets qu'il a confié aux artistes de l'Opéra, développant une relation privilégiée avec cette compagnie. Par ailleurs, cette pièce est particulièrement importante pour le chorégraphe. Après des débuts tonitruants, une entrée par la grande porte au NYCB, Robbins s'est éloigné. En 1958, il a même quitté la compagnie, créé les ballets USA, et enregistré de nombreux succès. En 1959, au Festival international de Paris, il décroche le titre de meilleur chorégraphe pour Moves, un ballet sans musique et très novateur. Mais il a aussi confirmé son talent dans le monde des comédies musicales travaillant pour Funny Girl (1964) et surtout West Side Story (1961). En 1969, Robbins revient dans sa maison du NYCB avec Dance at a Gathering. C'est la seconde pièce d'un quatuor dédié aux oeuvres pour piano de Chopin, commencé en 1956 avec le très comique The Concert et poursuivi en 1970 et 1976 avec les poétiques In the night et Other dances. 

Dance at a gathering
Agnès Letestu
Ballet pour dix danseurs, cinq femmes et cinq hommes dansent dans un espace ouvert, avec la pianiste (Ryoko Hisayama) sur la gauche de la scène. Elle joue des mazurkas, des valses, des études, un scherzo et un nocturne - quatorze pièces en tout -, tandis que les danseurs, que distingue dans le programme la couleur de leur costume, répondent à la musique. D'une apparente simplicité, mêlant au vocabulaire académique des traces de folklore slave, Dances at a Gathering explore dans une veine lumineuse, le bonheur d'une communauté célébrant la danse qui jaillit de la musique de Chopin. De la première mazurka, majestueusement interprétée par un Josua Hoffalt, joueur et élégant, au dernier nocturne où l'étoile touche le sol d'une main et où tous les dix interprètes finissent par fixer un point dans le ciel, se déroule l'aventure étrange d'une communauté aux rites un peu mystérieux, aux relations fortes et aux affects puissants. Le public sent les dix personnalités liées les unes aux autres par la musique de Chopin et l'espace qu'ils habitent. Ils semblent être propulsés par des rafales de vent, des impulsions soudaines ou par une rêverie qui déclenche le geste… Tout se passe comme si les dix danseurs se retrouvaient, peut-être après une longue séparation. Evidemment, il n'y a pas d'explications. Et pourtant, leurs rencontres, leurs jeux, leurs amours… laissent sur ce monde imaginaire des empreintes de soleil et d'ombre. Dans cet opus, Muriel Zusperreguy est rayonnante.

Au piano solitaire et la musique de Chopin succède la musique énergique et contemporaine du groupe suédois Fleshquartet. 

Appartement de Mats EK
Les douze "shorcuts" d'Appartement s'imbriquent les uns dans les autres, comme dans un rêve. Pour Mats Ek, tout peut être transposé dans la danse : l'oppression sous ses aspects les plus divers, les rêves et les désarrois de l'âme, la vie amoureuse, le monde de l'enfance… tout en alliant à la fois l'efficacité de l'excès, voire du grotesque, et l'ivresse de l'onirisme. 
Un bidet installé sur le devant de l'immense scène de Garnier tranche face au majestueux rideau rouge. La beauté du premier solo est véhiculée par une Marie-Agnès Gillot époustouflante, qui passe d'élégants mouvements circulaires des bras et des jambes aux signes les plus minutieux du langage des doigts.

Divine surprise avec Vincent Chaillet qui, dans la scène avec le fauteuil devant la télévision, fait des étincelles. Le premier danseur réussit à nous faire sourire et grincer des dents en raison de son investissement et de son expressivité. Et parce que l'humour n'est jamais loin chez Mats Ek, la petite armée de femmes en colère passant l'aspirateur est particulièrement comique. Quant à la scène dans la cuisine, avec l'enfant brûlé sorti du four, elle s'impose comme une réflexion déchirante sur le mariage et la famille. Interprété par Alice Renavand et Nicolas Leriche qui s'attirent et se repoussent, le grand pas-de-deux présente une belle image de l'amour… et s'impose comme une réflexion du prix à payer pour y parvenir. Audric Bezard et Adrien Couvez se distinguent quant à leur maîtrise du vocabulaire ekien, si typique dans la souplesse des torses et les pliés profonds, que ce soit en marchant, en sautant ou à l'arrêt. Autres signes distinctifs de cet univers, les mouvements synchronisés des groupes de danseurs, qui n'hésitent pas à exprimer leur colère ou rappellent, en entrant sur scène, qu'en ce 31 mars, Laure Muret tire sa révérence. 

Appartement de Mats Ek
Vincent Chaillet

Un instant de danse jouissif à en croire l'enthousiasme et les nombreux rappels du public de l'Opéra… touché par l'émouvante Laure Muret, émue par l'hommage que lui ont rendu ses collègues pour son ultime apparition sur la scène de l'Opéra de Paris. 



Représentation du 31 mars 2012.

DANCES AT A GATHERING (53ème représentation)
Rose Aurélie Dupont 
Mauve Eve Grinsztajn 
Jaune Muriel Zusperreguy 
Vert Agnès Letestu 
Bleu Mélanie Hurel 
Marron Josua Hoffalt 
Violet Karl Paquette 
Vert Pierre Arthur Raveau 
Brique Alessio Carbone 
Bleu Christophe Duquenne

APPARTEMENT (35ème représentation)
Marie-Agnès Gillot, Clairemarie Osta, Alice Renavand, Amandine Albisson, Christelle Granier, Laure Muret
Jérémie Bélingard, Vincent Chaillet, Nicolas Le Riche, Audric Bezard, Simon Valastro, Adrien Couvez