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lunes, 17 de junio de 2013

Entonces y ahora: Ballet clásico en Cataluña

Ángel Corella y Kazuko Omori (Barcelona Ballet)
en Argentina. Foto: Carlos Villamayor
Carolina Masjuan


Un poco de historia


La danza clásica en Cataluña experimentó un fuerte desarrollo a mediados del siglo XX gracias a la labor artística y pedagógica de Joan Magrinyà, a la creación del Ballet del Liceu y a Joan Tena en un intento de modernizarla. Desde la eclosión de la danza clásica en Europa en el siglo XIX, en Cataluña aparecieron nombres como Roseta Mauri, Pauleta Pàmias o Ricard Moragues amparados por teatros como el Principal primero y el Liceu después y también en Reus y en Vilanova i la Geltrú. Tenían compañía propia e incorporaban en sus programaciones espectáculos de danza, más allá de los ballets que acompañaban a las óperas. 

Roseta Mauri
La reusense Roseta Mauri –en nombre de la cual se sigue celebrando un prestigioso concurso internacional en su ciudad natal, cuya presidencia ocupa el bailarín Ángel Corella-, empezó en el Liceu para ir después a la Scala de Milán, donde la descubrió Charles Gounod que se la llevó a la Ópera de Paris, llegando a ser étoile. Pintores de la talla de Degas o Manet la inmortalizaron en sus lienzos. Cuando terminó su carrera en los escenarios, se convirtió en directora de la escuela de danza de la Ópera de París, que este año ha celebrado su tricentenario, tal y como informamos en Ballet y más, aquí.

A principios del siglo XX, con el incendio del Teatro Principal en 1915, el Liceu se convierte en el único teatro donde se programa danza de forma regular. Su temporada de inicios de verano es celebrada por el público con gran entusiasmo y la burguesía catalana invita a los bailarines a bailar en fiestas privadas en sus residencias de verano. Los ballets rusos visitan con frecuencia Barcelona. Tal y como comenta Xavier Baladía en su libro "Abans que el temps no ho esborri", Isabel Llorach es quien ayuda a Nijinsky pagándole un abogado en su pleito con Diaghilev. En esa época, un joven de Vilanova va a recibir clases durante los meses en que la compañía rusa recala en Barcelona. Es Joan Magrinyà que desde 1922 es miembro del cuerpo de baile del Liceu.


Joan Magrinyà

Hijo de una familia acomodada de Vilanova i la Geltrú, sin ninguna relación con la danza, se convertirá, gracias a una tenacidad de hierro, no sólo en el principal bailarín del Gran Teatre del Liceu y creando también compañía propia, sino, mucho más importante, en el forjador de centenares de bailarines tanto en técnica clásica como española. Magrinyà, huérfano de escuelas, aprende en solitario en las clases de los Ballets Rusos. Con ellos, después, hará una gira por Londres y París, donde recibirá clases de Olga Preobajenska y Serge Lifar. 

Joan Magrinyà

En 1921 ya empieza a estudiar con el maestro Vasiliev y es miembro del cuerpo de baile del Liceu desde 1926, rápidamente sube escalafones hasta convertirse en bailarín principal primero, y maestro de baile después, en 1939. Sus partenaires serán María de Ávila (que después se instalará en Zaragoza y creará una escuela de la cual saldrá otro referente y maestro de bailarines, Víctor Ullate), Aurora Pons y Trini Borrull primeras bailarinas del Liceu. Assumpció Ayguadé, que fue primera bailarina estrella, será la heredera de la escuela de Magrinyà. 


Magrinyà lucha para que los bailarines del Liceu tengan estatus de compañía independiente, como en los grandes teatros de ópera europeos. Y lo consigue. En 1966, nace el Ballet del Gran Teatre del Liceu, que actuará tanto en el teatro en las temporadas de primavera, como en el extranjero. El Ballet se disolverá en 1977, cuando Magrinyà se retira. 
 
Igualmente importante es la labor pedagógica de Magrinyà, que desarrolla en su escuela de la calle Petritxol un centro originariamente creado para los bailarines del Liceu. De la maestría de Magrinyà han surgido bailarines internacionales como Fernando Lizundia, Alfons Rovira, Guillermina Coll o Joan Tena que crea el Ballet Nacional de Cataluña primero y el Ballet Tena después, arropado por un grupo de mecenas e intelectuales que avalan su propuesta. 


Además, herederos de esa época añorada, siguen en activo en Cataluña, algunos ex bailarines con 15 ó 20 años en los escenarios, otros que por motivos personales renunciaron a una carrera internacional y que luego se dedicaron en cuerpo y alma a la docencia, con cuarenta años al pié del cañón y que han pasado desapercibidos para la gran mayoría pero que es necesario situar en el mapa de la danza catalana: Gloria Gella  (a quien quisiera agradecer su inestimable ayuda en la parte histórica), Javier BagàÁngeles Lacalle, …. Pero esto será objeto de un artículo más detallado.

Glòria Gella baila Los Valses Poéticos
de Granados. Coreografía de Magrinyà.
Especialmente interesante es esta entrevista realizada en 1984 por el Sr. Espinàs en la que el maestro mantiene su esperanza de que tengamos una compañía de ballet ¡Ay maestro....! No sabe lo poco que lo valoran nuestras autoridades y nuestro querido Liceu... por lo menos así ha sido hasta ahora, en que con la llegada de Joaquim Molins como nuevo Presidente del patronato del Gran Teatre del Liceu y la salida de Joan Francesc Marco como Director General, nos permitimos abrigar alguna esperanza... 


El desprecio por el legado clásico 

O sea, que por todo lo anterior, parece claro que sí que ha habido tradición en Cataluña en cuanto a Ballet Clásico se refiere. Lo que pasa es que un grupo de intelectuales decidió tras la muerte de Franco, que Cataluña debía dar una imagen de modernidad y centrarse en la danza contemporánea. Luego algunos se arrepintieron, léase el libro de Delfín Colomé, reputado crítico de danza “Pensar la danza” y concretamente el artículo "La Danza Clásica de mis Pecados", escrito al final de sus días, donde reconoce su gran error “Porque hoy, desde la distancia y la serenidad, firmada ya la paz entre clásicos y modernos por la higiénica vía de la síntesis, reflexiono a veces sobre la consistencia de mis argumentos y me doy cuenta de que, a lo mejor, la apuesta por la modernidad podía haber sido menos radical; que la competitividad no es un valor absoluto y que, quizás, se hubiera podido arañar el presupuesto con más garbo. También mi postura personal se ha ido dulcificando, y es hoy mucho más generosa intelectualmente. Por eso, en el fondo, me pesa que no acabemos de cuajar en el país un buen proyecto de danza clásica. Aunque sólo fuera uno. Y, encima, me alarma que nadie en el espectro político, ni en el PP, ni en el PSOE, ni en IU, ni siquiera en CiU (ahí está el Liceu, sin bailarines), ni por supuesto en el PNV o en el BNG esté mínimamente pensando en ello.

Aunque también es cierto que la danza es una y que la batalla entre el contemporáneo y el clásico sólo sigue aquí en España y sobretodo en Cataluña, donde surgió un cierto contemporáneo -evidentemente no todo, dejémoslo claro- que poco tenía de danza y que en lugar de atraer al público lo que hizo fue asustarle y que si subsistió fue gracias a las subvenciones otorgadas, en aras a una modernidad mal entendida. Porque las mejores compañías contemporáneas del mundo beben en la fuente del clásico y sus bailarines nunca salen a escena sin haberse hecho antes una buena barra. Graham domina el clásico, los bailarines de Cuningham poseen una buena base de clásico... los de la Sidney Dance Company, dirigida por el catalán Bonachela se han formado en el clásico... en Nueva York los mismos que se calzan unas puntas con David Howard en Steps on Broadway, te los encuentras luego bailando contemporáneo... está claro que puedes no sentirte un bailarín clásico, pero debes dominar la base clásica para elegir luego tu camino... 

Los Ballets Rusos

La danza clásica sufrió pues aquí un desprecio incomprensible, es como si al construir el MACBA se hubiese borrado de un plumazo el MNAC y toda su obra, o si como con festivales de música como el SONAR o el Primavera Sound, ya no tuviese sentido hacer conciertos de música clásica en el Liceu, el Auditori, el Palau....


Situación Actual 

Afortunadamente esa "modernidad" post Franco, no era vista del mismo modo por todos. Las escuelas de danza clásica continuaron con su labor pedagógica y muy buenos bailarines catalanes salieron de ellas acabando de formarse en el extranjero y bailando en compañías de prestigio más allá de nuestras fronteras. Además siguió existiendo un público balletómano que no se puede obviar, que ha continuado, a lo largo de estos años, esperado ansioso visitas de buenas compañías de fuera, sobre todo en los festivales de verano del Empordà, o viajando a cualquier capital medianamente importante de Europa, donde siempre se encuentra una buena compañía de repertorio variado, y que se ha ilusionado con el proyecto de Corella, que le ha permitido soñar, aunque sin demasiadas garantías de continuidad, en que Barcelona se equipararía por fin culturalmente a esas capitales admiradas. Sin olvidar el trabajo hecho por David Campos durante muchos años con su pequeña compañía de autor, utilizando esta disciplina. 

No obstante, cuando ya creíamos que David Campos estaba consolidado y que contábamos firmemente con el Barcelona Ballet de Ángel Corella establecido aquí, descubrimos que nada más lejos de la realidad. Todo se desmorona y la danza clásica, sus compañías, vuelven a desaparecer en nuestra comunidad. Los periódicos se hacen eco de la situación y el público, numeroso, manda cartas que se publican a lo largo de muchas semanas, en épocas sucesivas.



Despedida de Ángel Corella como bailarín principal del ABT.
Junio 2012 en el Metropolitan Opera House de Nueva York.
Foto Ruby Washington para el New York Times
En su artículo publicado en La Vanguardia en Marzo de 2013 "Bailar por no llorar: Corella amenaza con irse,Campos cierra la barraca y la CND suspende en puntas" Maricel Chavarria achacaba a falta de diplomacia o de saber manejarse entre las estructuras culturales, el poco apoyo al proyecto de Corella, aunque reconocía cuanto sumaría especialmente en estos momentos para Barcelona y el Liceu, que se estableciera un compromiso entre nuestro teatro de Ópera y la gran estrella internacional, por quien en Nueva York, reconoce Maricel, se han llegado a pagar auténticas barbaridades en la reventa para verle bailar. Ante estas flamantes constataciones, resulta un poco incongruente que no confiese la periodista, que es por falta de voluntad política y no por falta de acierto en su presentación, por lo que el proyecto no cuajara. Sabe la Sra. Chavarria, que nuestro gobierno nunca ha velado por disponer de compañías de danza clásica, ni en tiempo de Mieras ni con Mascarell, quien nunca ha mostrado el más mínimo interés por la más exigente de las disciplinas de danza, demostrando su poca cultura en este campo.

La compañía de Corella ha estado arropada por magníficos profesionales, incluyendo su familia, todos conocedores de los intríngulis del ballet y dispuestos a luchar como nadie por sus aspiraciones, a imagen y semejanza, por otro lado, de sagas familiares de las que tantos ejemplos encontraríamos en Catalunya y con un mánager americano cuyo buen hacer ha dejado huella en todos los que tuvimos el placer de conocerle. Otra cosa es que aquí, los políticos, no quieran ni oír hablar del asunto. 

Nuestros responsables culturales solo se interesan por cubrir el expediente en cuanto a danza se refiere y con cuatro subvenciones a pequeñas compañías contemporáneas ¡somos tan modernos nosotros! y con el Mercat, parece que nos debemos sentir más que satisfechos. Pues no, no lo estamos. ¿Quieren compararse a ciudades europeas? Quieren que se nos considere para obtener sponsors para el Liceu en Nueva York? ¿Y qué signo distintivo ofreceremos? ¿Cómo pretenden comparar nuestro Liceu con el Covent Garden, el Mariinsky, o Garnier/Bastille? Es una falta absoluta de visión o aún peor de desconocimiento. Corella redacta cuidadosamente un proyecto, lo presenta avalado por escritos de los máximos responsables teatrales de Nueva York y Washington (MET, City Center, Kennedy Center), de la Ópera de París,… cartas de personalidades muy diversas pero de gran prestigio, como por ejemplo la misma Hillary Clinton, confesa admiradora del talento del bailarín, Corella quiere negociarlo y ni siquiera obtiene una respuesta. Además de su indiscutible calidad artística y de los contratos que ha logrado a lo largo de cinco años, los dos últimos ya como Barcelona Ballet, se codea con Obama, los Kennedy, artistas de Hollywood, cantantes de éxito internacional, pero nada. Ni quieren siquiera oír propuestas, ni valorarlas y negociar, son incapaces de comprender lo que se están perdiendo.

"Giselle" de David Campos
Todo apunta, pues, a que Corella hará las maletas y se dejarán perder los tres proyectos que tanto sumaban para el ballet, para Barcelona y para el Liceu. Si los mecenas del Liceu, el patronato, los impulsores de la Liceu Opera House US Foundation, no presionan para que se valore su propuesta y se llegue a un acuerdo, mucho me temo que no habrá nada que hacer. La compañía de Corella ha sido la única, incluidas las costosas compañías extranjeras que nos han traído últimamente, que ha llenado el Liceu en todas las funciones que han tenido a bien programarle, sin mencionar ese éxito clamoroso que constituyó, ya en 2005, su participación en la Ópera La Gioconda, con esa memorable Danza de las Horas con Leticia Giuliani. Danza que por cierto, ha estado bailando este mes de Mayo Corella en la Ópera de París, con igual éxito de público y crítica. Y no sólo en el Liceu el éxito de público ha sido clamoroso, sino también en los teatros de la red catalana, Terrassa, Manresa, Granollers o por ejemplo Sant Cugat donde su Lago ha sido la única obra, en sus ya veinte años de andadura, de la que se han programado tres funciones seguidas con todas las localidades vendidas y, no menos importante, sobre todo en estos tiempos de captación de mecenas americanos, la única que ha conseguido que la programen dos años en el City Center, una de ellas siendo quienes abrían la temporada. 

Con Corella hemos descubierto además a grandes coreógrafos contemporáneos que han creado para los mejores bailarines y las mejores compañías del mundo, un lujo para el público de aquí, como reconoció Anna Maleras en ocasión del estreno en España de "In the Upper Room" de Twyla Tarp, algo que sólo gracias a ser quien es Corella pudo conseguir el Barcelona Ballet. La diversidad que según decía Marco se busca para el Liceu, Corella la ofrece, el prestigio que reclaman los mecenas, Corella lo posee, la calidad que pedimos todos, Corella la garantiza y sus cinco años de andadura por toda España, Francia, Italia, Estados Unidos, México, Argentina este mes de Junio con unas críticas sensacionales a pesar de estar la compañía bajo mínimos, son su mejor aval.

Una ley de Mecenazgo es fundamental "Estamos buscando financiación privada, pero la administración española no lo pone fácil. No hay manera de que aprueben la Ley de Mecenazgo, parece que quieran ahogar la cultura", ha afirmado Corella en una entrevista reciente. También el informe anual del 2012 elaborado por el CoNCA (Consell Nacional de la Cultura i de les Arts), se pronuncia en la misma línea ver este enlace

Ángel Corella (Sigfried) en El Lago de los Cisnes.
Barcelona Ballet. Gran Teatre del Liceu.
Temporada 2010-2011. Foto: Antoni Bofill
Barcelona cuenta con muy buenas escuelas de ballet clásico. Bailarines catalanes de renombre han regresado tras magníficas carreras en los mejores teatros europeos, para montar escuelas que están dando excelentes resultados, con alumnos aventajados que ganan concursos y consiguen plaza en esas compañías. ¿No sería lógico que en su propio país pudieran soñar en encontrar una plaza? David Campos formó en su escuela a Aleix Martínez ganador del prestigioso Prix de Lausanne y titular en la magnífica compañía de John Neumeier, en Hamburgo y nuestro Institut del Teatre presentó el año pasado a una pupila, Sonia Vinogard, que sin ser la primera ganadora, estuvo entre los siete mejores y logró una beca que le ha permitido acabar de formarse en Dresden. Compañías ambas, la de Hamburgo y la de Dresden, que nos deleitaron con sus ballets Muerte en Venecia y Giselle, respectivamente, en antiguas temporadas del Liceu. Bailarines clásicos catalanes con gran nivel que no pueden bailar para su público porque aquí los políticos no se lo permiten.


Charla con el Presidente (Carles Duarte) y el Director (Norbert Tomàs) del CoNCA

Excepto el Sr. Duarte, Presidente del CoNCA, ningún responsable cultural ha accedido a entrevistarse para este artículo, ofreciendo la callada por respuesta. La gente con talento se va, investigadores, ingenieros, arquitectos, y también los artistas, los mejores, pero parece que no importa. 

Desde el CoNCA y según explica Carles Duarte, se muestran muy interesados en conocer la propuesta de Corella, aunque comentan que habrá que esperar a que se nombre al nuevo Director General del Liceu en sustitución de Joan Francesc Marco. "Conozco a Joaquim Molins, es un hombre de gran sensibilidad artística, melómano y con muy buen criterio y estoy seguro de que, evidentemente además de tratar con mucho celo el aspecto económico, también se moverá por criterios de excelencia artística". Además, prosigue Duarte, "Molins no es una persona ni pasiva, ni pesimista, ni resignada, si no al contrario, es entusiasta, decidida y abierta, pero ahora lo prioritario es nombrar un nuevo director general y con él estudiar el tema". Comenta también Carles Duarte que la danza y el circo están entre las prioridades tanto del CoNCA como del departamento de Cultura de la Generalitat cuyo nuevo Director General de Creació i Empreses Culturals es Jordi Selles. En cuanto a la complicada situación económica, considera que "es absurdo cerrarse, hay que poner imaginación y aprovechar las oportunidades".

David Campos y su compañía en un ensayo.
El CoNCA, pese a ver de entrada con muy buenos ojos la propuesta de unir sinergias y buscar oportunidades conjuntas entre compañías e instituciones -Barcelona Ballet y Liceu-, indica que como es ya sabido, ellos no toman decisiones, aunque si pueden incidir en los distintos organismos puesto que su misión es observar, analizar y asesorar para una toma de decisiones correcta. Éste es un momento de colaboración y de sumar entre todos, instituciones, equipamientos culturales, compañías y artistas.
 

No obstante uno de los puntos críticos, según el director del CoNCA, es el fomento de un público para la danza. Hay que trabajar para ampliar la audiencia. Comentamos que precisamente cuando se ha programado el Barcelona Ballet u otras compañías de clásico, como por ejemplo el Ballet de Munich, el Boston Ballet o, hace algo más de un año, el Ballet de Cuba, ya sea en Festivales de verano o en Barcelona, como en los teatros del circuito catalán, se han dado llenos absolutos. Se pone también de manifiesto el hecho del trabajo indirecto que proporciona una producción clásica: decorados (los del Lago de Corella hechos en los talleres del teatre Auditori de Sant Cugat), vestuario, etc... En cuanto al fomento de público, la labor didáctica de la compañía de Corella, mediante ensayos abiertos, clases abiertas en teatros y escuelas, ya va por el camino sugerido por el organismo consultivo. 

En este punto, y haciendo un inciso, sería bueno retomar lo que comentábamos al inicio y recordar a esos intelectuales y artistas como Joan Brossa, Antoni Tàpies, Josep Ginovart, Xavier Monsalvatge.. que fueron quienes en su momento apoyaron la propuesta de Tena y que, sin duda, apoyarían ahora la de Corella. Y es que el ballet es un arte muy completo y en constante evolución que se alimenta de otras disciplinas artísticas, la música, el dramaturgia, ... Una nueva composición para el Ballet de Barcelona puede incluir una pieza musical autóctona, una nueva escenografía, nuevo vestuario... invitando a colaborar a nuestras escuelas de música, de danza, de teatro, de moda, de audiovisuales, nuestros talleres...

El Barcelona Ballet tras bailar Pálpito
en el Teatre Auditori de Sant Cugat. Foto: Francisco Estévez
También son conscientes desde el CoNCA de que hay una desatención presupuestaria, poco reconocimiento del hecho de que la cultura es un sector estratégico, además el incremento del IVA ha puesto más palos en las ruedas y ha salido perjudicado todo el mundo, reduciendo el consumo, contexto no ayuda a tomar decisiones de gran alcance, no obstante está claro que no hay que adoptar una actitud de resignación, sino que hemos de ser ambiciosos. Respecto a David Campos el CoNCA confiesa que se enteró por la prensa del cierre de la compañía.
 

Otro aspecto tratado con el CoNCA fue la circunstancia de que el artífice de este proyecto que entusiasma a los amantes de la danza fuese madrileño, aunque enamorado de Barcelona y decidido a luchar por todos los medios para establecerse aquí. Comenta Carles Duarte que precisamente Cataluña se ha caracterizado por apreciar el talento y darle apoyo sea de donde sea su procedencia. Pensamos nosotros que se nos presenta una ocasión de oro para demostrar que sigue siendo así, hecho que, en el contexto político actual, tan beneficioso sería, también en este aspecto 

Lo que el público demanda

Confiamos en que efectivamente desde el CoNCA se estudie con interés la propuesta y conjuntamente con el Liceu se encuentre una vía de colaboración que a nuestro juicio tan ventajosa sería para todos. Es una lástima que otros departamentos culturales no nos hayan atendido para darnos su opinión, además, salvo alguna honrosa excepción, el mundo de la danza local no mueve un dedo para salvar el Barcelona Ballet, sino todo lo contrario, sin darse cuenta de cuanto mal están haciendo a la danza en general y también a ellos mismos. Una compañía nacional pondría las ilusiones de los alumnos de danza más a su alcance, más cercanas, podrían soñar en bailar con ella en el magnífico teatro de la ciudad, o irse fuera, pero sería su decisión. El Barcelona Ballet nos traería, gracias al reclamo internacional de Corella, ese turismo de calidad que tanto reclama Barcelona (sobretodo ruso, japonés y americano pero también de muchos otros rincones del mundo) y daría vida a las escuelas y profesores de aquí, permitiendo a los futuros bailarines participar en algunas producciones, como ha ocurrido en esta tan exitosa gira por Argentina que acaba de concluir, y soñar con poder bailar en su tierra de forma estable.

Tras el artículo de la Sra. Chavarría así como algún otro más reciente y algunas entrevistas a Corella, se han publicado también en la prensa, sobre todo en La Vanguardia, numerosas cartas defendiendo el Barcelona Ballet. Consulten la hemeroteca y se sorprenderán. Pero el interés del público, nuestros políticos y responsables culturales no suelen tenerlo en cuenta.

Letizia Giuliani y Ángel Corella en La Danza de las Horas de La Gioconda.
Gran Teatre del Liceu. Foto: Antoni Bofill

También en La Vanguardia, Eulalia Solé dedicó un escrito al tema "En Catalunya, el Ballet de David Campos ha cesado; el Ballet de Barcelona, de Ángel Corella, depende de que el Liceu lo contrate. No es más que danza, pensará alguien. No obstante, representa un alimento valioso para el espíritu. Los alimentos materiales también se hallan en crisis, en toda España... La pobreza inmaterial se ha instalado en la vida de la gran mayoría..." Se subvencionan actos inmundos donde se torturan animales (Correbous y otras barbaridades) se bajan los impuestos al juego, ... Naturalmente, tal como la Sra. Solé pone de manifiesto, no es lo que entienden por Cultura algunos de nuestros gobernantes, para vergüenza propia y ajena, lo que alimenta el espíritu, si no el Arte en su mejor expresión, en cada disciplina y esto es lo que reclamamos y soñamos poseer, por eso pedimos que el Barcelona Ballet sea nuestra compañía de danza titular del Liceu, en beneficio de todos, a todos los niveles. 

No se trata de que le den a Corella lo que se debería y que ciertamente merece, porque una compañía a imagen y semejanza de las mejores y que el bailarín ya ha demostrado ser capaz de dirigir, seguramente es una quimera ahora mismo en este contexto, pero sí se trata de que le den lo mínimamente necesario para que, Liceu, Barcelona, y la propia compañía, puedan sumar sinergias en beneficio artístico y económico de Barcelona y el público catalán. Nadie entenderá, sobretodo en esos países donde se valora la cultura y donde conocen bien a Corella, USA el que más, que no se aproveche una oportunidad como ésta. Cataluña se pondrá en franca evidencia y Mascarell, Trias y el Liceu, pasarán a la historia por su nula sensibilidad artística y su absoluta falta de criterio en cuando a danza se refiere. 

Críticas de las actuaciones del Barcelona Ballet en Argentina (Junio 2013):







jueves, 23 de mayo de 2013

La Gioconda - La Danza de las Horas / Ópera nacional de Paris

Loïc le Duc
Traduccion : Carolina Masjuan

Angel Corella
en la Danza de las horas de la opera Gioconda,
representada en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, temporada 2005 - 2006
Foto : Antoni Bofill


13 de mayo 2013: numerosas personalidades del mundo de la política y del espectáculo se concentran en las puertas de entrada de la Ópera de la Bastille para asistir a la representación de la Gioconda, la única de las once óperas del italiano Almicare Ponchielli que ha permanecido en cartel hasta nuestros días. A esta ya numerosa multitud, hay que añadir los millares de espectadores que seguirán, en directo, esta función emitida en casi 300 salas de cine en Europa. 

La entrada en el repertorio de la Ópera de París de esta Gioconda es un estreno en todos los sentidos del término: nunca la obra había tenido los honores de una escena parisina, unos ciento treinta y siete años después de su creación. 

Opera nacional de Paris - Foto : Andrea Messana
La Danza de las Horas
Letizia Giuliani / Angel Corella
Y, sin embargo, esta Gioconda ya había perdido su virginidad ... en escenas italianas y españolas. La producción dirigida por Pier Luigi Pizzi fue vista en 2005 en la Arena de Verona, para ser, a continuación, representada y grabada en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, antes de salir el año siguiente en DVD, por no hablar de las tribulaciones romanas o madrileñas. La puesta en escena rinde homenaje a la tortuosidad del anacrónico libreto ... a lo largo de tres horas, nada se le ahorra al espectador : venganza, veneno, declaraciones de amor, traición y dagas. La cantante de las calles, la Gioconda, hija de una pobre ciega, La Cieza, está perdidamente enamorada de Enzo quien ama locamente a Laura, la esposa de Alvise Badoero, gran consejero de la Inquisición y marido celoso, cuyo espía, el innoble Barnaba, está él mismo enamorado de la Gioconda... Cuando la pasión adúltera se desvela y cae la pena de muerte, la Gioconda ahoga su dolor, salva a su rival y elige morir para que los amantes pueden vivir. 

Pier Luigi Pizzi sitúa la acción en la Venecia del siglo XVIII, durante la época del carnaval, y firma una puesta en escena elegante y sugerente con una laguna gris rodeada de una bruma asfixiante, jugando contra la sombra y la luz. Los decorados, de una gran sobriedad, consiguen mediante algunos puentes o una góndola, evocar con éxito la Serenissima evitando caer en el cliché. En el centro del escenario, único elemento estable de la decoración durante toda la función, un altar antracita tendrá diferentes funciones: mobiliario litúrgico, refugio de los amantes, o ara de sacrificio. Las escenas de masas están muy bien tratadas, con moderación y sin añadir detalles innecesarios. Con la excepción del vestuario de la "Danza de las Horas", el gris, el negro, el blanco y el rojo son los únicos colores que vemos en escena, en constante oposición, y entre los que destaca el azul del vestido de la Gioconda. Junto a un cuidado trabajo de luces, se obtiene un espectáculo de una gran belleza. 

Opera nacional de Paris - La Gioconda
Foto : Andrea Messana
Sobre todo porque Violeta Urmana, intensamente inmersa en su personaje, borda los duetos y la legendaria aria "Suicido". A su lado, Luciana d'Intinio sorprende como Laura. María José Monteil es un Cieza conmovedora, de voz profunda y cálida. Marcelo Alvarez arrasa, haciendo de Enzo Grimaldo un ser de carne y hueso. Claudio Sgura y Orlin Anastasov decepcionan como Barnaba y Badoero. Daniel Oren, director de la orquesta y el coro de la ópera, impone una dirección flexible, dinámica y sensual al servicio de la belleza y el refinamiento de la partitura orquestal, incluyendo el famoso ballet "La Danza de las Horas" en el tercer acto, magníficamente coreografiado por Gheorghe Iancu

Para ilustrar el baile celebrado en Palacio, un derroche de colores hace su aparición. Doce bailarinas servirán de escaparate para resaltar a los sensuales y atléticos Letizia Giuliani y Ángel Corella, en exquisita desnudez. 

Opera nacional de Paris - Foto : Andrea Messana
La Danza de las horas
Letizia Giuliani / Angel Corella

Perfecta, la primera bailarina del Maggio Danza hace su aparición en escena y desarrolla, impecable, firmes arabesques, déboulés, grand jetés, a los que imprime su propia huella. No es ni el azul ni el rosa que normalmente se espera de una bailarina, sino un tono cáscara de huevo, muy raro, sutil y elegante. Desde su aparición, Angel Corella deslumbra. Realiza una variación impresionante, con saltos complejos, pero muy bien ejecutados. Con un talento específico inigualable, el ex bailarín estrella del American Ballet Theatre es inclasificable. Nadie como él baila como un gato, con un impulso, un ralentí, unos pasos rápidos y brillantes de movimientos hechos como el rayo. La simpatía que irradia cuando baila, su manera de atrapar al público, que parece decir: "¡Venga! Usted está conmigo y vamos a vivirlo juntos" son únicos. 

Increíbles, Letizia Giuliani y Ángel Corella nos ofrecen una representación virtuosa y milimétrica de un nivel técnico excepcional, consiguiendo un merecido y cálido triunfo. Al final de la velada, los comentarios elogiosos se repetían en los labios de los espectadores de la Ópera Bastille: "Estos dos bailarines son extraordinarios !" "Son maravillosos ! .."

Opera nacional de Paris - La Gioconda
Foto : Andrea Messana



Funciun de 13 de mayo 2013.
La Gioconda, drama en cuatros actos (1876) - Amilcare Ponchielli (1834-1886) 
Entrada al repertorio de la Ópera nacional de Paris  

Libreto de Arrigo Boïto, segun Angelo, tyran de Padoue de Victor Hugo 
Coro et Orquesta de la Ópera nacional de Paris 
Direccion : Daniel Oren 

Escenografia y vestuario : Pier Luigi Pizzi 
Iluminaciones : Sergio Rossi 

Coréografia : Gheorghe Iancu 
Bailarines solistas de la Danza de las horas : Letizia Giuliani, Angel Corella

Con : 
Violeta Urmana (La Gioconda), Luciana D’Intino (Laura Adorno), Orlin Anastassov (Alvise Badoero), María José Montiel (La Cieza), Marcelo Alvarez (Enzo Grimaldo), Claudio Sgura (Barnaba)

sábado, 2 de febrero de 2013

Ángel Corella baila en el homenaje al diseñador catalán Andrés Sardà

Ángel Corella en un momento de su actuación,
con tres modelos de Andrés Sardà, disfrutando del arte del gran bailarín.

El pasado 31 de diciembre, día en que concluía la edición de la pasarela 080 para las colecciones de invierno de la temporada 2013-2014, durante el desfile de la firma que lleva su nombre, se rindió un merecido homenaje a Andrés Sardà. Familia, amigos, colaboradores y staff al completo, se dieron cita en el edificio Dhub de Barcelona para asistir al evento que contó además con la actuación del bailarín Ángel Corella, director del Barcelona Ballet y primer bailarín, hasta Julio del pasado año, del prestigioso American Ballet Theater.


Carolina Masjuan

La firma de lencería y ropa de baño Andrés Sardà, nació en 1962 y significó una revolución en el diseño de estas prendas, condenadas hasta entonces en España a la más absoluta oscuridad. Sardà centró sus esfuerzos en poner en marcha algunas ideas que, en el contexto de la época, rompieron con todo lo establecido hasta aquel momento: De sus experiencias anteriores en el seno de las empresas familiares, obtuvo la certeza de la importancia de situar su proyecto en un nivel internacional; de su personalidad creativa y de su mentalidad avanzada, surgió la necesidad de romper con los estereotipos y transformar la estética de la ropa interior femenina.


Y lo consiguió, su prestigio y reconocimiento internacional siguen vigentes de la mano de su hija Nuria que junto a varios de sus hermanos, han seguido la trayectoria de su progenitor y han mantenido el alto estándar de buen gusto y calidad.


Ángel Corella en otro instante de We Got it Good.


Ángel Corella, completamente integrado en la vida cultural de una ciudad que adora, Barcelona, ofreció al público asistente el baile dinámico de la coreografía We Got it Good que el prestigioso coreógrafo Stanton Welch creara expresamente para él. A pesar de la falta de espacio que le obligaba a reprimir su innato virtuosismo y la iluminación, que no era la que correspondía a la pieza, las tablas y el magnetismo de Ángel Corello resultaron bien evidentes para el público que disfrutó de la actuación y aplaudió cálidamente al artista.   

Personalidades de la sociedad catalana estuvieron presentes en el evento y no dudaron en manifestar su apoyo a la familia Sardá y felicitar al bailarín por su magnífica interpretación. Un lujo de desfile, un emotivo homenaje y una actuación exquisita. Una magnífica velada para todos los afortunados que pudimos asistir.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

El Barcelona Ballet presenta Pálpito en Sant Cugat.

Carolina Masjuan


Tracy Jones / Palpito - Foto : F. Estevez

Dos funciones del Barcelona Ballet en Sant Cugat el fin de semana de las elecciones catalanas. A pesar de ser un día histórico para Cataluña, a pesar de jugar el Barça, a pesar de que dicen que el ballet no interesa, el Teatre Auditori de Sant Cugat ha vibrado, en este último fin de semana de noviembre, con el arte y la maestría del Barcelona Ballet que de la mano de su director, Ángel Corella, ha puesto al numeroso público en pie emocionado. Algunos bailarines llegaron expresamente el día anterior para formar parte del elenco para estas funciones y todos acabaron llorando ¿sería ésta la última función? 

Un maravilloso proyecto nacido hace algo más de cuatro años, que nos ha entusiasmado por la calidad y la variedad de sus espectáculos. Innovación, modernidad y clasicismo bien entendidos, capaz de agradar a un amplio abanico de público. Unos bailarines valientes y generosos, como su director, a los que a lo largo de este tiempo, hemos admirado y reconocido en escena, en una compañía que nos ha permitido asemejarnos un poco más a cualquier ciudad medianamente importante de Europa y a sus teatros, con la diferencia de que allí se apoya a sus compañías, porque la Cultura es valorada y reconocida como el alimento del alma, tan necesario este alimento también…. 

La Bayadera
Carmen Corella - Dayron Vera 
La suite del segundo acto de La Bayadera, el ballet con el que la compañía se estrenó en Septiembre del 2008, abrió los programas. Dayron Vera, espectacular, y Carmen Corella, impresionante, fueron Solor y Nikiya en ambas representaciones. Junto a las tres sombras, Tracy Jones, Kazuko Omori, Yuka Iseda, realmente brillante, Leyre Cabrera y Yoko Callegari en las distintas funciones, demostraron su capacidad de abordar con solvencia el clásico, el más difícil de los múltiples estilos de la danza y desgraciadamente el menos valorado en Cataluña donde parece que sólo interese (a los políticos y a una parte del sector, que no al público) el contemporáneo. 

Siguió Facing the Light del bailarín y coreógrafo ruso de la compañía, Kirill Radev. El mejor neoclásico en una obra íntima, muy cuidada, muy musical, una delicia. Fernando Bufala el sábado, con su elegancia de movimiento tan característica y Alejandro Virelles, gran bailarín, digno representante de la magnífica escuela cubana, el domingo, en los papeles principales, fueron secundados por Kazuko Omori, bailarina japonesa de técnica sin fisura, la exquisita Mª José Sales, y la gran clase de Tracy Jones. Francisco Estevez y Carlos Taravillo completaron un elenco de excelentes artistas que dieron a la pieza todo el sentido ideado por su talentoso compañero. 

Para acabar con Pálpito. Estrenada en el City Center de Nueva York, tras un ensayo general precisamente en Sant Cugat, municipio cuya relación con el Barcelona Ballet está bien consolidada, y vista en España sólo en el Festival de Peralada este verano. En Pálpito toda la compañía arropa a su director, Angel Corella, en su trayecto vital. Él abre la pieza, sólo, echado en el suelo. Su respiración y el pálpito de su corazón nos acompañan hasta que aparecen los bailarines y él se une, en una danza virtuosa, a ellos, a quienes serán sus compañeros de viaje. 


Las tres sombras / La Bayadera
Kazuko Omori, Leyre Cabrera y Yoko Callegari

Kazuko Omori, una baza segura, es la encargada de demostrar el virtuosismo del ballet. Porque se trata de ballet, sin duda. Fusión con flamenco y apuntes de otras danzas del rico folklore español, pero ballet, puntas y lenguaje clásico. Los fouetés de Kazuko nos lo recuerdan y nos permiten admirar a esta pequeña bailarina que se crece en escena y siempre transmite pasión por su profesión. 

Ma José Sales y Fernando Bufala / Palpito
Otro momento destacado es el lirismo de los dos pasos a dos. El de Carmen Corella, espectacular con su bata de cola de la que se desprende para poder bailar libremente con su amado Dayron Vera, magnífico. Este primer bailarín cubano ha crecido artísticamente de una forma espectacular desde que está en esta compañía. Y no es un caso aislado, los que la seguimos desde sus inicios, lo hemos venido observando y así lo ha ratificado también la prensa extranjera con algunos de los artistas que volvieron a sus compañías de origen tras su paso con Ángel Corella y su troupe. 

Y el segundo paso a dos, sensual y cautivador, lo bailan de forma arrebatadora un siempre admirable Fernando Bufala con la bailarina Mª José Sales, el arquetipo de la delicadeza de la gran bailarina clásica. Ambos ex componentes del English National Ballet que no dudaron en dejar la prestigiosa formación para formar parte del elenco de la primera compañía clásica, tras más de veinte años, en España. 

Alejandro Virelles / Facing the light
Kirill Radev con Alejandro Virelles y el propio Fernando se desafían en virtuosismo. Saltos, giros, poderío masculino, deleitan al público. Todo el elenco femenino, seductoras ellas con sus maillots de blonda y peinetas o con sus llamativos maillots rojos convertidos luego en tutús. Vestuario imaginativo que contribuye al lucimiento de unos cuerpos para ser admirados, músculos tensados hasta lo imposible, de una belleza que solo el esfuerzo y un “entrenamiento” feroz puede conseguir. Esto es el clásico: belleza conseguida a base de esfuerzo, perseverancia, sacrificio, tesón. Valores por desgracia olvidados, incluso menospreciados, en una sociedad cada vez más pobre, ética y espiritualmente.

Ellos se dejan seducir y todo el grupo celebra la fiesta…. Pero ¿y Ángel? Ángel está allí, aparece, cruza la escena, se abraza a su hermana… el peso de la responsabilidad es alto pero tiene la suerte de estar arropado por ella y por todo el elenco que le quiere y le agradece su lucha y la oportunidad que les ha brindado. Ángel deleita con su técnica, sí, pero es algo más lo que seduce, es ese espíritu luchador y a la vez agradecido a su público. Esa sonrisa a pesar de las dificultades con la que aborda sus piruetas finales, esa alegría que transmite por estar haciendo lo que más le gusta, bailar para su público, fusionarse con él, traspasar la cuarta pared, algo que pocos consiguen y que él siempre logra, desatando la emoción y el entusiasmo de quienes tienen la suerte de estar ahí. Ángel baila con los trajes que le fueron ofrecidos por admiradores y que pertenecieron a Mijail Baryshnikov, con el que ha sido comparado en múltiples ocasiones. 


Angel Corella / Palpito

Al final todos los corazones palpitan al unísono, no sólo los de Ángel y sus artistas, también los nuestros, compartiendo su amor por un arte exigente que nos muestra una belleza que nos transporta y por unos instantes nos permite evadirnos de todo. Un dulce sentimiento de comunión que hace que el público ovacione emocionado y los bailarines agradezcan esas muestras de afecto y gratitud.

Kazuko Omori y Alejandro Virelles
Facing the Light
No puede ser que esto vaya a acabar, no es justo, no es necesario, no se entiende. El Liceu anuncia más recortes, pero ha traído cuatro compañías extranjeras, dos de ellas americanas que cuestan lo que daría para mantener esta compañía varias temporadas. ¿Alguien puede entenderlo cuando esta compañía está aquí, cuando ha representado dos grandes ballets del repertorio, La Bayadera y El Lago de los Cisnes en nuestro Gran Teatre con llenos absolutos, con críticas magníficas, con bailarines españoles? Ahorro sin perder calidad, oportunidad para nuestros artistas, reclamo internacional, prestigio. Y las múltiples cartas de personas anónimas, espectadores de danza, aparecidas en los periódicos reclamando que el Barcelona Ballet sea la compañía del Liceu ¿Cómo no se tiene en cuenta? Esperemos que el nuevo gobierno tenga criterio y sepa valorar lo bueno y atender las peticiones de los espectadores. Ángel Corella sigue teniendo su agenda llena, acaba de bailar en Roma, es reclamado en Nueva York, París, Tokio ¿y aquí, en Barcelona, les dejaremos escapar, a él y a su compañía? No, por favor, no. Es lo mejor que tenemos, sepamos valorarlo y guardarlo como el tesoro que es.




Suite de Bayadera
Música: Ludwig Minkus (arreglos de John Lanchbery) Libreto: Marius Petipa y Sergei Kuschelok 
Coreografia: Natalia Makarova, basada en la obra de Marius Petipa 

Facing The Light
Coreografía: Kirill Radev 
Música: Antonio Vivaldi. Concierto en F mayor per a Violi, RV295 

Pálpito
Estreno absoluto: 17 de abril del 2012 en el New York City Center de Nueva York 
Coreografía: Rojas y Rodríguez 
Compositor i productor musical: Héctor González 
Coproducción: Barcelona Ballet y Teatre-Auditori Sant Cugat 

Dirección artística
Ángel Corella