domingo, 6 de marzo de 2016

Homenaje a Granados por la CND en el Liceu

Saludos finales tras Raymonda

Tanto la Compañía Nacional de Danza (CND) como José Carlos Martínez, ahora su director, vuelven al Gran Teatre del Liceu tras doce años de ausencia y lo hacen bajo un prisma totalmente distinto, una incorporando puntas y clásico puro en su repertorio y el otro dejando atrás su faceta de bailarín para volcarse en sus nuevas responsabilidades como director. El público les esperaba expectante y no han defraudado.

Carolina Masjuan

The Vertiginous Thrill of Exactitude.
Foto: A. Bofill
La última vez que la Compañía Nacional de Danza (CND) bailó en el Liceu fue en el 2004 del Forum de las Culturas, cuando Nacho Duato estrenó Herrumbre no sin cierta polémica a causa de co-producciones entre el Ministerio y el teatro barcelonés, cuyas tensiones quizás fueran el motivo por el que hayamos tenido que esperar tanto en volver a verles por aquí. 

Y si en aquella ocasión brilló la musa de Nacho Duato, la bailarina japonesa Tamako Akiyama, ahora hemos podido disfrutar de nuevo de su excelencia, en la pieza creada para este Homenaje a Granados y estreno mundial absoluto, Anhelos y Tormentos, del coreógrafo búlgaro, y también como Tamako, ex bailarín de la CND, Dimo Kirilov, ambos invitados para esta ocasión.

José Carlos Martínez por su parte, se ha estrenado como director de Compañía, ya que como bailarín pudimos verle en las Jewels de Balanchine, concretamente en los Diamantes, con la Ópera de París, curiosamente también en el 2004, cuando estaba en la cima de su carrera con la prestigiosa maison como bailarín étoile.

A pesar de haber podido ver a la compañía de José Carlos tanto en el Mercat de les Flors como en Sant Cugat o Terrassa, éste ha sido su debut en el Liceu y ha sido con un programa ecléctico con el que se ha estrenado.

Anhelos y Tormentos. Foto: A. Bofill
Este año se conmemora el centenario del fallecimiento del compositor leridano Enrique Granados (1867-1916) y José Carlos ha querido rendirle tributo desde la danza, encargando a Dimo un ballet con música de este compositor que ya ha inspirado otras obras a otros tantos coreógrafos y compañías, por ejemplo Remansos de Nacho Duato para el ABTEn este caso se ha contado con música en directo interpretada al piano por Rosa Torres-Pardo. Partiendo de algunas particularidades del romanticismo, Anhelos y Tormentos se baila con fragmentos musicales de Goyescas, El Amor y La Muerte, Vals, Mazurka, Danza Oriental y El Ángel de los Claustros. 

En un ambiente nebuloso en el que el piano y la pianista están magníficamente integrados, empieza la danza con un arrebatador paso a dos de Emilia Gisladöttir y Daan Vervoort. La secuencia de la música, con la aparición de los distintos bailarines y esos silencios en los que uno les siente jadear, transportan hacia un lugar de soledad, encuentros y rechazos, siempre en un espacio onírico y espiritual. Le siguen solos, duetos y partes corales con una gran implicación de los ocho bailarines que forman el elenco de esta pieza: Tamako Akiyama, Emília Gisladöttir, Jessica Lyall, Mar Aguiló, Daan Vervoort, Isaac Montllor, Mattia Russo y Antonio De Rosa. ¡Un enorme placer ver de nuevo a Tamako acompañada aquí por Isaac Montllor! La trágica muerte de Granados, al lanzarse al mar para socorrer a su esposa que se estaba ahogando tras ser torpedeado el barco en el que viajaban, cuando su obra alcanzaba su mejor momento y él se sentía confortado por su éxitos en Estados Unidos, impidió completar un legado que aunque ya de por sí suficientemente valioso, tenía aún mucho que ofrecer.

Rosa Torres-Pardo, Tamako Akiyama, Isaac Montllor.
Anhelos y Tormentos. Foto: A. Bofill

Anhelos y tormentos cerró un primer acto que había empezado con The Vertiginous Thrill of Exactitude, una desde luego vertiginosa pieza de William Forsythe, creada en 1996 para el Ballet de Frankfurt sobre el movimiento final de la Novena Sinfonía de Schubert interpretada por la orquesta titular del Gran Teatre del Liceu dirigida por José María Moreno y que ya habíamos visto en el Liceu en 2001 por el Ballet de San Francisco. Una demostración de los pasos de ballet clásico que luego Forsythe de-construiría para evolucionar hacia una danza más teatral y que es un homenaje a Petipa y Balanchine. Muy bien los cinco bailarines Yae Gee Park, Helena Balla, Kayoko Everhart, Alessandro Riga y Anthony Pina en esta tan exigente demostración de técnica.

In the Night. Foto: A. Bofill
Para la segunda parte, dos nuevos ballets y para abrirla, otro pianista, Carlos Faxas, habitual de la compañía, se hace cargo de la música. Se trata de la obra neoclásica de 1970 de Jerome Robbins In the Night en la que los Nocturnos de Chopin sirven de fondo para que tres parejas de bailarines nos muestren distintas facetas de una relación, acabando los seis en escena. Ballet que casualmente también vimos por la compañía de San Francisco y con Lucía Lacarra cuando integraba sus filas antes de ir a Munich. 

Exquisito ballet bajo un cielo estrellado, como exquisitos estuvieron Giulia Paris / Alessandro Riga; Giada Rossi / Moisés Martín Cintas y Aída Badía / Esteban Berlanga.

Cerró la función Raymonda Divertimento con música de Alexander Glazunov. Partiendo de la coreografía de Petipa, revisada por Nureyev, José Carlos Martínez aportó en 2013 su toque personal a la suite final de este Ballet y lo concibió como un homenaje a la gran bailarina rusa Maia Plisetskaya. Fallecida el año pasado, Maia también había sido directora, por un corto periodo, de la CND. La celebración entre oropeles, es la fiesta de despedida de la compañía del público liceístico. Un colofón cien por cien clásico en una compañía reconvertida poco a poco y con gran acierto, trabajo de piernas en clásico puro, busto y brazos con aires húngaros.

El famoso y exigente solo de la claque, así como los pasos a dos y las partes corales bailadas con brío y elegancia por Lucie Barthèlèmy / Aitor Arrieta, Yae Gee Park, Giulia Paris, en los papeles principales y acompañados por Ana Pérez-Nievas, Clara Maroto, Irene Ureña, Nandita Shankardass, Helena Balla, María Muñoz, Leona Sivôs, Shani Peretz, Iván Sánchez, Rodrigo Sanz, Benjamín Poirier, Roberto Sánchez, Jesse Inglis, Álvaro Madrigal, Niccolò Balossini, Juan José Carazo, Erez Ilan, Ángel García.

Raymonda entre cajas. Foto: Marcos Mondu

Confiamos en que José Carlos renueve contrato y pueda ir consolidando este proyecto tan estimulante dentro del árido panorama nacional de la danza clásica. Tan buenas escuelas, tanto talento y tanta afición, aunque parece que algunos no quieran admitirlo, porque señoras y señores, se acabó lo que se daba en el Gran Teatre del Liceu en cuanto a danza se refiere. Dos compañías, ambas dirigidas por dos estrellas españolas de renombre internacional, con un buen número de bailarines españoles en sus filas y c'est tout para la temporada 2015/2016! Y la próxima temporada no es que mejore la cosa, muy al contrario.

Cuando una piensa que el Liceu tuvo compañía de ballet, que tenía unas temporadas de primavera y verano repletas de funciones, con compañías de gran renombre internacional que permanecían un mes en Barcelona para deleite de la afición y que alternaban con la compañía local, nutriéndose las unas de las otras y que ahora digan que no hay tradición y que el Liceu es un teatro de ópera, no se puede más que sentir indignación.

The Vertiginous Thrill of Exactitude.
Foto: A. Bofill
Siempre nos quedarán Sant Cugat, donde la CND nos presentará en Mayo su Don Quijote ¡no se lo pierdan! (crónica de Lola Ramírez para Ballet y más aquí) y desde luego Terrassa. ¿Qué sería de nosotros balletómanos catalanes sin Terrassa? El próximo sábado este mismo programa del Liceu se puede ver en la ciudad egarense y sigue la temporada con una buena función cada mes con prestigiosas compañías, entre las que destacan el Ballet de Georgia o la Gala de bailarines del Royal Ballet. ¡Y Peralada, claro! El magnífico festival de verano donde la danza ocupa el lugar que le corresponde y que pronto presentará su programación para este verano.


Cuando sales de ver un espectáculo con la calidad del que nos ofreció la Compañía Nacional de Danza, sales de otra manera a como has entrado... te han transportado a una dimensión en la que se te serena el ánimo y te sientes distinto... solo hay que dejarse llevar, sentirlo y abrirte a sentir la esencia, empaparte de la belleza y vivir la experiencia.… 

La cultura es imprescindible y la danza de calidad forma parte total de este tipo de cultura que cambia a las personas y las cosas. Si vamos a tener ¡por fin! una compañía de danza de Cataluña como aseguró el Honorable Conseller de Cultura, Santi Vila, que sea una compañía de estas características, la tuvimos y se dejó perder, la pudimos volver a tener y se dejó escapar, por favor, sí, creémosla, pero no de cualquier manera y a cualquier precio. Hagámoslo en serio y hagámoslo bien.


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