viernes, 8 de julio de 2011

« … Como el musguito en la piedra, ay si, si, si… »

Version française


Tras Roma, Palermo, Madrid, Los Ángeles, Hong Kong, Lisboa, Estambul y Japon, en la primavera de 2009, poco antes de la desaparición de Pina Bausch, llegó el turno de Chile : « … Como el musguito en la piedra, ay si, si, si… »


Foto : Jochen Viehoff


Loïc le Duc
Traduccion : Carolina Masjuan


Durante mucho tiempo desdeñosamente indiferente a la obra que se desarrollaba dentro de sus muros, Wuppertal es hoy notoriamente conocida, identificada con una especie de monasterio profano donde, de forma voluntariamente aislada, tiene su retiro el Tanztheater.

No obstante, durante varios decenios, esta compañía fue nómada, sin de todos modos, cortar del todo el cordón umbilical que la ata a la cuna geográficamente desolada del Rühr. Así, Viktor nació en Roma y Palermo en Palermo (Sicilia). Después llegó el turno de Madrid (Tanzabend II), Los Angeles (Nur Du), Hong Kong (Der Fensterputzer), Lisboa (Masurca Fogo), Estambul (Nefes), y de Japón (Ten chi)…Y en la primavera del 2009, sólo algunas semanas antes de su desaparición, Pina Bausch y sus bailarines nos hablaban de Chile     « … Como el musguito en la piedra, ay si, si, si…».

Foto : Rolf Ebertowski

Durante esas residencias más o menos largas, los bailarines se impregnaban de las imágenes, los sonidos, los fantasmas propios de cada una de ellas. La troupe construía así un patrimonio común de reacciones e interacciones con los distintos tejidos urbanos. A partir de este material, Pina Bausch tejía su obra. Recogía las más débiles palpitaciones y las metamorfosis en una especie de collage original, del que los bailarines retomaban el sentido.

Foto : Ursula Kaufmann
Para esta última pieza de la coreógrafa alemana, Peter Pabst, su cómplice desde hace largo tiempo, propone una escena vacía, tierra blanca secada por el viento y la erosión. Grietas que se cruzan y se cierran a lo largo del espectáculo. Los sainetes se suceden. Las mujeres deambulan, vestidas con largos vestidos de fiesta de colores, que no dudan en utilizar como cestos para recoger patatas lanzadas al vuelo. Esa baila en medio de un aro que su partenaire sostiene en su boca; la otra transporta un árbol en su mochila.... 

Encontramos también en « … Como el musguito en la piedra, ay si, si, si… », esas imágenes ya intrínsecas a la compañía: agua en la boca, cigarrillos encendidos… hasta ese chico, con americana de smoking, encaramado a unos altos zapatos de tacón rojos, parodia del travestismo bauschiano. Pero sobretodo, la danza está aún más presente, más física, más dinámica. Por descontado que no vemos danzas hermosas en el sentido del ballet tradicional. Pina Bausch metamorfoseaba el ballet clásico, la danza expresionista, los corros étnicos y culturales en un estilo nuevo. Danza de brazos. Danza del tronco que se rompe en la cintura. Aquí poco importan los encadenamientos, las formas o los pasos. El cuerpo se manifiesta en todo su esplendor mediante un juego de dedos, un remolino de brazos, un encogimiento de hombros, un movimiento de la cabeza. Además de que la banda sonora de la primera parte es cautivadora.

Sin embargo, « … Como el musguito en la piedra, ay si, si, si… » no ofrece el placer que espera el espectador asiduo al Tanztheater, el placer de re-encontrarse con esos bailarines/personajes ya familiares, y verles trabajar en escena, ya que la compañía ha sido ampliamente renovada. Y con esos jóvenes intérpretes se modifica la percepción del cuerpo bauschiano, el cual parece más resistente, más competente… como si Pina hubiese querido hablarnos del eterno retorno de la juventud. Prueba de que la vida continúa. Que la danza continúa. Con el Tanztheater de Wuppertal. Y que a nosotros nos hace felices.


Tanztheater Wuppertal 
Théâtre de la ville, Paris – del 22 de junio al 8 de julio de 2011.

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