lunes, 9 de junio de 2014

"A+A" Ángel Corella + Ara Malikian

Ángel Corella y Natalia Tapia con Ara Malikian y miembros
de su Orquesta en el Tejado. Foto: Josep Guindo

Dos artistas excepcionales, cada uno en su disciplina, ofrecen un espectáculo único con el que el público comulga desde el mismo instante en que se abre el telón. A+A, Ángel Corella y Ara Malikian, más cinco músicos y cinco bailarines, una docena de artistas en escena para ver la música y oír la danza.

Carolina Masjuan

Ángel Corella y Russell Ducker con los músicos.
Foto: Josep Guindo
El día del estreno el teatro Tívoli de Barcelona estaba abarrotado, al poder de convocatoria de Ara se suma el de Corella ¿Quién da más señores? 


Y nadie defrauda, todos tocan y bailan al más alto nivel. Ángel está sensacional, esa elegancia innata, este acabado perfecto en sus piruetas, virtuosas e increíbles como siempre, ese movimiento de brazos y torso inconfundible, ese carisma, esa forma de transmitir y de conectar, el mejor Ángel que se despide de nosotros y lo hace con toda su alma y en sus mejores condiciones. 

Y con él sus bailarines, cinco de los magníficos artistas que han formado parte de su elenco, esa maravillosa compañía, efímera ilusión de muchos: Carmen Corella, bella y sensible, Kazuko Omori, radiante y sublime, Natalia Tapia, mamá de dos preciosos retoños que conserva esa técnica asombrosa a la que nos ha tenido acostumbrados y ellos, Dayron Vera con su espectacular poderío cubano y Russel Ducker, poseedor de esa elegancia inglesa innata, los cinco acompañantes de Ángel, bailarines principales todos, a los que el público no deja de ovacionar.

Dayron Vera. Foto: Josep Guindo
Y la música, claro, el genial Ara al frente, con Humberto Armas, viola y director de orquesta como segundo de a bordo y el resto de componentes de “La orquesta en el Tejado”, magníficos siguiendo a su arrollador director.

Así que no hay duda, vamos a vibrar, vamos a contagiarnos de esa energía que emana del escenario, con algún momento de asueto en forma de delicado paso a dos, pero fundamentalmente vamos a gozar de buena música y buena danza ¿Cómo resisten? ¿Cómo consiguen, músicos y bailarines, noche tras noche, estar al máximo y aguantar unas funciones en las que se sucede ese derroche de virtuosismo, fundamentalmente por parte de los bailarines? Grand jetés, deboulés, piruettes dobles, triples, cuádruples, fuetés, atitudes, arabesques, tours en l’air, rizando el rizo, a la izquierda, a la derecha, pasos y más pasos, rápidos, sin parar, y todo se transmite con una facilidad y un carisma asombrosos ¡Qué gozada! ¡Qué lástima que nos quede tan poco tiempo ya….!


Natalia Tapia. Foto: Josep Guindo
Empieza el espectáculo con una revisión del ballet creado por Ángel para su compañía String Sexptet, aqui rebautizado como Blithe Wick, adaptado a un elenco menor y con vestuario más neoclásico. Ara y Ángel se encuentran, se complementan, juegan el uno con el otro mientras los primeros acordes de la música de Tchaickovsky invaden el teatro al son del violín del artista armenio/libanés. El resto de músicos y bailarines se va sumando y mediante pasos a dos y en grupo, nos van deleitando con ese “Souvenir de Florencia” que tanto ha gustado siempre a Corella. Bailarines y músicos interactúan, como en el sólo de Carmen Corella que aquí se sustenta con los músicos perfectamente colocados para la evolución de la bailarina.

Los cuatro movimientos de esta coreografía ocuparán la primera parte y tras el descanso, abrimos con Afther the rain de Cristopher Wheeldon y música de Arvo Pärt. El aclamado coreógrafo inglés -del que somos conocedores de varias de sus piezas gracias a su amistad con Ángel Corella quien nos las presentó a lo largo de estos seis años de andadura con su compañía- ha creado un paso a dos de corte intimista y de gran dificultad técnica. Carmen Corella y Dayron Vera están realmente magníficos. 

Carmen Corella y Dayron Vera. Foto: Josep Guindo

Ella conoce la pieza al dedillo, la bailó en Estados Unidos muchas veces y también aquí, siendo de recuerdo especialmente grato esas funciones en el Palau de la Música. Dayron, perfectamente compenetrado con la bailarina, aseguró unos portés impecables. Carmen vive la pieza de una forma tan intensa que no podemos más que quedar totalmente subyugados. El público, también emocionado, les brindó una calurosa ovación.  

Ángel Corella y Kazuko Omori. Foto: Josep Guindo
Argon: coreografía de Russell Ducker y música de Humberto Armas; Kazuko y Ángel ofrecen un paso a dos de gran belleza. Son partenaires desde hace ya muchos años, desde que se empezó a fraguar la compañía, en 2007, y la química existente se transmite en escena. Dos bailarines en los que es totalmente perceptible el placer de bailar, en una exquisita coreografía al servicio de dos grandes artistas.

Vortex: coreografía de Ángel Corella y música de Joan Valent. Aquí son las dos parejas restantes las que rebosantes de energía nos van llevando hacia el climax final, los fouetés de Natalia nos dejan sin aliento, los tours de Dayron calientan la escena, la clase y la elegancia de Russell y Carmen nos maravillan. El público está totalmente entregado y enfervorizado.

Sigue A+A : coreografía de Russell Ducker y música de Ara Malikian; Una auténtica delicia, Ángel espectacular, desplegando lo mejor de sí mismo y con Ara siguiéndole el juego, un toma y daca de dos auténticos cracks que enamora y hace subir la adrenalina a unos niveles de infarto.


Russell Ducker y Kazuko Omori. Foto: Josep Guindo
Finalizamos con Asueto de Ángel Corella y Russell Ducker, con música de Ara Malikian y Humberto Armas. Todos, músicos y bailarines en escena en la apoteosis final que noche tras noche reclama un bis que todos los artistas ofrecen encantados.

Y entre estas tres últimas coreografías no podemos dejar de mencionar la espectacular intervención de Ara Malikian y su orquesta. ¡¡Espectaculares!! Vibran y hacen vibrar, el público les ovaciona larga y estruendosamente. 

Como largos y estruendosos son los aplausos finales para todos y cada uno de los artistas, pero especialmente para Ángel Corella y Ara Malikian, dos genios de la escena, un par excepcional que se ha juntado para este grato invento que ha sido “A+A”.
La última función, la del domingo, obligó a la salida a escena de todo el elenco incluso cuando las luces ya se habían encendido. El teatro hasta la bandera y el público de pie desde hacía ya un buen rato, negándose a salir, aplaudiendo y vitoreando hasta que de nuevo todos salieron una vez más a despedirse cariñosamente. 

Nadie quería que acabara. Por suerte nos vemos la próxima semana con “Bourbon Street”. ¡Hasta pronto chicos!

Bailarines y músicos saludan al final de la primera parte.
Foto Josep Guindo





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