domingo, 20 de mayo de 2012

Giselle por el HET National Ballet

Matthew Golding y Megan Zimny en Giselle (Foto: Ángela Sterling)
Aprovechando la oportunidad de un viaje profesional a Ámsterdam, pudimos cumplir un sueño largamente acariciado; asistir a una representación de una de las compañías que se está consolidando como una de las mejores del panorama europeo, el HET National Ballet. La actuación tuvo lugar en el Ámsterdam Music Theatre.

Carolina Masjuán

El 11 M de 2012 será una fecha inolvidable para nosotros. La Giselle del HET nos enamoró hasta la médula. Ya sabíamos que Holanda es famosa por su magnífico nivel en danza contemporánea -no en vano cuenta con la que podríamos denominar mejor compañía en esta disciplina y por la que es mundialmente conocida, el Netherlands Dance Theater, con sede en La Haya-. La compañía de Ámsterdam, el HET, con su variado repertorio que incluye desde los clásicos románticos hasta el rabioso contemporáneo, pasando por el mejor neoclásico, está siendo ya un referente para los balletómanos de todo el mundo.

Tuvimos la gran suerte de que esos días se representara uno de los ballets románticos por excelencia: Giselle.  Además, en la función del viernes 11 de Mayo, el papel de Albrecht lo interpretaba un viejo conocido del público español, el apuesto y añorado bailarín del entonces Corella Ballet, Matthew Golding, y el de Myrtha la bailarina española Nadia Yanowsky, la pequeña de una saga de grandes y no por ser la pequeña, menos grande. Pero, empecemos por el principio y situémonos.

El HET (o Dutch) National Ballet ha sido compañía residente del Ámsterdam Music Theatre desde 1986. Ocupa, con el NDT, una posición de liderato en la escena cultural de los Países Bajos. Con 80 bailarines y un efectivo total de 125 personas, es la mayor formación de danza de Holanda. Esta temporada celebra su cincuenta aniversario. Es una compañía internacional con bailarines de treinta países distintos, muchos de los cuales realizan actuaciones como invitados en prestigiosas compañías extranjeras o en galas. Como es habitual en muchas formaciones de renombre, varios de sus integrantes son españoles, algunos viejos conocidos de Ballet y más, como Juanjo Arqués y Rebeca Taboada, a quienes dedicamos un artículo con ocasión de su asistencia en la Gala de Murcia en 2010.

Cada año, la compañía realiza unas 70 actuaciones en Ámsterdam y al menos 25 en otros teatros del resto de Holanda y el extranjero, aunque no suelen girar mucho fuera del país. La mayoría de los espectáculos se representan con música en directo por la orquesta sinfónica Holland Symfonia. El Dutch National Ballet nació en 1961 mediante la fusión del Amsterdams Ballet y el Netherlands Ballet. Desde entonces la compañía ha sido dirigida sucesivamente por: Sonia Gaskell (1961-1969), Rudi van Dantzig (1969-1991), Wayne Eagling (1991-2003) y Ted Brandsen quien la dirige desde 2003. Cada uno de ellos contribuyó a su desarrollo consiguiendo dotarla de una identidad propia y atrayendo a coreógrafos de prestigio internacional.

Como la mayoría de grandes teatros europeos, excepto los españoles, claro, el Ámsterdam Music Theatre es la sede del Dutch National Ballet, donde la compañía ensaya y hace todos sus estrenos.  Con capacidad para 1600 personas, está situado en el centro de Ámsterdam, al lado del rio Amstel. Es asimismo sede de la Nederlandse Opera, que también cuenta con sus propios estudios.


Mesa del bar del teatro con foto de los principales del Het (Foto: Carola Alexandre)

En Holanda se realiza un trabajo excepcional de difusión y creación de nuevos públicos para las artes. Uno de los objetivos del Departamento de Educación es acercar a los niños, jóvenes y adultos, a las manifestaciones artísticas del ballet y la ópera, sabiendo que el desarrollo de un gusto artístico no puede darse si no se dispone de la oportunidad de conocerlo.  “Una vida sin arte es una vida sin identidad” (Mensje van Keulen, La Haya , 10 de junio 1946, escritora Holandesa). Conocimiento y experiencia son elementos importantes para la capacidad de disfrutar y apreciar cualquier manifestación artística.  Es por ello que se organizan workshops para jóvenes en los que se les invita a experimentar la danza y el canto guiados por profesionales del teatro, con la posterior asistencia a un espectáculo.

Niños de las escuelas primarias asisten a matinées especiales para ellos de ballets clásicos cuyas historias les son conocidas: Cascanueces, Lago de los Cisnes, Bella Durmiente,... También realizan visitas a las salas de ensayos y presencian clases de ballet. Y desde 2010 el departamento de educación ha puesto también en marcha cursos especiales para adultos.
Además son muy activos con el merchandising, ofreciendo la posibilidad de comprar las zapatillas, usadas, o nuevas desechadas por algún motivo, de los bailarines del elenco, firmadas o en todo caso siempre con el nombre del bailarín/bailarina en la suela. Así pues zapatillas Freed, Bloch o Innovation se pueden comprar por 35 Euros, contribuyendo además a la financiación de la compañía.

Cada año los 80 bailarines tienen a su disposición alrededor de 3.000 pares de zapatillas de punta, lo que supone un gasto para el teatro de unos 150,000€ al año sólo por este concepto.  En algunas producciones, por ejemplo la Giselle que se está representando y objeto de este reportaje, una bailarina puede llegar a usar incluso tres pares durante una única función.

La Giselle que se representa actualmente fue estrenada en febrero de 2009. Giselle... ¡Qué bonito ballet!! Y más cuando se representa así, en todo su esplendor, con música en directo, con un segundo acto onírico a morir, con veinticuatro maravillosas willis en escena, en una coreografía rica, hermosa, una iluminación sublime y unos artistas entregados y fantásticos de técnica y emoción. ¿Por qué algunos se empeñan en cambiar radicalmente Giselle? Si Giselle, la verdadera, es una obra de arte... y la del HET lo es, por eso emociona y conmueve enormemente. Si el primer acto de Giselle es delicioso, ameno y rico, hasta el emotivo desenlace con la escena de la locura, el segundo acto es mágico.

Con bonitos decorados y precioso vestuario del ex bailarín Toer van Schayk, quien había sido Hilarion en el pasado y adaptada por Rachel Beaujean y Ricardo Bustamante, incluye algunas sorpresas como un paso a cuatro en lugar del más habitual paso a dos des paysans y la aparición de cuatro jóvenes con una danza contemporánea y vestuario nada convencional para un ballet romántico, que dan entrada a la fiesta de la vendimia. Pero todo encaja y ofrece un primer acto con un gran despliegue de virtuosismo. Albrecht también baila más en esta versión, lo cual se agradece ya que Matthew Golding está realmente sensacional. Su apostura y su interpretación –la pantomima está muy conseguida- hacen de él un príncipe inolvidable.

¿Y Giselle? ¿En quién recayó el peso de la obra? Pues en una bailarina que aún es Coryphée! Megan Zimny Gray tuvo la magnífica oportunidad de estrenarse en este papel tan sumamente exigente y no defraudó. Es de esperar que pronto la veamos ascendida ya que su Giselle fue una delicia de sensibilidad y emoción. Junto a Matthew formaron una pareja encantadora que supo transmitir toda la emoción de la obra.
La española Nadia Yanowsky durante su interpretación de Myrta (Foto: Casey Herd)
Myrtha fue la española Nadia Yanowsky, la pequeña de la saga de grandes bailarines (Zenayda es principal en el Royal y Yuri lo es en el Boston) cuyos padres ex bailarines también, dirigen una escuela en Canarias. Nos encantó poder disfrutar de su danza. Poderosa e implacable domina la escena y brinda una Myrtha con unos petits battements de una rapidez y nitidez asombrosas. Fue un regalo inesperado que la programaran para esa función.

Hilarion, Ernst Meisner en la noche del viernes,  tiene que esperar a morir para lucirse. Aunque toda su pantomima es exigente, cuenta, en la versión del HET, con una muerte más “laboriosa” que le permite por fin manifestar sus dotes de bailarín.

El cuerpo de baile está realmente sensacional, hay algunos pequeños cambios en la coreografía que hacen el acto blanco aún más espectacular y que seducen al público. Se llevaron una gran ovación, justamente merecida.

Y es que Giselle lo tiene todo, muchos roles destacados que cuentan con variaciones de una gran dificultad técnica, sin especiales alardes de virtuosismo pero sí requiriendo un enorme control, un gran sentido del tempo y sobre todo una capacidad interpretativa fundamental para conseguir situar al espectador dentro de la historia, que se la crea, que se fusione con la música, con el artista y que participe sentado en su butaca de toda la emoción que se vive en escena. Y el HET, sus artistas, lo consiguen.

Sorprendió que al acabar la función, nada más empezar los aplausos, la audiencia –el teatro estaba abarrotado- empezara a levantarse y ovacionara entusiasmada a los bailarines que tuvieron que salir a saludar repetidas veces.
Rebeca Taboada y Dario Mealli (Foto: Ángela Sterling)
Rebeca Taboada y Darío Mealli quienes tuvieron la gentileza de atendernos el día siguiente a la función, comentaron que se había tratado de una noche muy especial ya que tanto Megan como Matthew se estrenaban en los papeles y toda la compañía la vivía con entusiasmo. Lo cierto es que el ambiente en ese teatro es realmente especial. Si la estructura exterior, al lado del canal, no resulta particularmente atractiva, una vez accedes al lobby del primer piso, allí todo respira ballet. Con motivo del cincuentenario de la compañía, las mesas del bar están decoradas con atractivas fotografías de los bailarines. Las paredes muestran artísticas fotografías de detalles de momentos de danza, una mano que sujeta el tobillo de un pié calzado con zapatillas de punta, hermosos músculos tensados; históricas frases de mitos de la danza; un enorme cono de metacrilato lleno de zapatillas usadas; un vestido del primer acto de Giselle.... Emocionante, espera a que empiece la función...

Y es que todo se cuida y se promueve para que la danza llegue y enganche, para que la compañía sea apreciada, querida, adorada y valorada como merece. “Ser bailarín del HET otorga un prestigio que abre muchas puertas” nos comenta mientras tomamos un refrigerio Rebeca Taboada, toledana que con 15 años se fue a Madrid para formarse y que ahora lleva ya seis años en la compañía.

Rebeca y Darío, ambos ex bailarines en Víctor Ullate, nos llevaron desde el mercado de las flores, a un bar cercano al teatro situado en las alturas de una torre desde donde se disfruta de unas bonitas vistas de Ámsterdam. Llevan ya seis y siete años respectivamente en Holanda. “Cuando llegamos éramos ocho españoles, la gente nos dice ¿qué hacen una española y un italiano en un sitio como Holanda? Y nosotros respondemos “trabajar”. Cuesta integrarte, agradecerían que dominásemos el idioma pero, como todo el mundo habla inglés no lo necesitas y te acomodas y para ellos eso crea un poco de barrera...pero es comprensible...” comentan.

Darío tuvo que dejar de bailar. Una lesión muy fuerte y muy dolorosa le ha mantenido alejado durante más de un año y aún no está recuperado aunque ha empezado a hacer alguna cosa. Ahora participa en una actividad sumamente enriquecedora. “A raíz de un libro escrito por una periodista que sufre arterioesclerosis múltiple, se han montado unos talleres entre personas que sufren algún tipo de minusvalía y bailarines del HET. De todo ello, además de una actuación al final, se está realizando un documental. Participa también un DJ que hace música a partir de las palabras. Cosas así son habituales en Holanda, es un país muy abierto a la fusión, a apoyar nuevas iniciativas, se arriesgan”, nos explica entusiasmado.

Rebeca por su parte comenta que le encanta poder trabajar con tantos coreógrafos distintos. Su última experiencia ha sido con Sol León y Paul Lightfoot. “Con Víctor era muy bonito porque éramos pocos y bailábamos mucho pero era más limitado, aquí tienes muchas posibilidades con gente que viene a crear o con nuevos coreógrafos de la compañía como por ejemplo Juanjo que se está forjando merecidamente un muy buen futuro en este campo”.

Juanjo Arqués, está ahora mismo en Madrid con José Carlos Martínez, trabajando en una nueva coreografía para la CND. Después de algunos pequeños trabajos cuando aún estaba en el ENB que pronto dirigirá Tamara Rojo, con el HET empezó en un workshop en 2007 y a partir de ahí ha subido muchísimo. “Por el 50 aniversario del HET Juanjo hizo una pieza que fue seleccionada para una importante competición en Copenhague y de los 10 finalistas uno era él. No ganó, pero llegar allí ya fue todo un éxito. Se trata de un trabajo neoclásico ”CONSEQUENCE” y el hecho de que fuera seleccionado para la final de un concurso muy contemporáneo ya da idea de la calidad de la pieza” comentan Rebeca y Darío con admiración.

“Respecto a la Giselle de ayer” siguen comentando, “Matthew es como nuestro niño mimado, llegó con mucho nivel, pasa como con Víctor, la gente que llega de Corella destaca, bailan mucho y sacan mucho de ellos, en una compañía tan grande como ésta, si vienes de un sitio así se nota, se adquieren unas tablas que luego te abren muchas puertas. Aquí nosotros hemos tenidos buenas oportunidades y estamos agradecidos”.

“Hacer un clásico es muy caro y aquí, para optimizar recursos, se alquilan decorados o se hacen co-producciones, por ejemplo la Cenicienta de Wheeldon que estrenaremos en diciembre, se hace entre dos compañías, nosotros y el San Francisco. Se trata de controlar cada céntimo y hacer las cosas con más sentido”, explican.

Hablamos de otro español, Moisés Martin que se fue y ahora está en Portugal. Tenía una hernia bastante fuerte, cogió un año sabático y se está sacando el gyrotonic.  Darío también tuvo una lesión y también lleva un año sin bailar. Se le ha degenerado un hueso de la planta del pie. La operación es muy complicada y no sabe si someterse a ella o buscar otra opción. “Llevo dos años con muchísimo dolor. Paré y de momento voy tirando, pero aún me duele, Giselle es lo primero que hago después de un año”.
En el Hall del Teatro, vestido de Giselle y zapatillas usadas(Foto: Carola Alexandre)
“Aquí el país apoya mucho. Se trata de una iniciativa que sólo existe en Londres y aquí, y tal vez en Bélgica también. Te sacan una pequeña parte de tu salario, otra parte la pone la compañía y otra el gobierno y cuando lo dejas, tienes unos recursos que te permiten estudiar, prepararte, montar un negocio propio... son ayudas que realmente se agradecen mucho”. Totalmente merecidas, opinamos nosotros, porque, como comentamos con ellos, la vida de un bailarín es corta y el sueldo no es el de un futbolista.

“Cuando acabas y entras en la vida real te sientes totalmente desubicado. Y es muy duro... muy difícil, lo he visto en otros bailarines y quiero empezar a prepararme para cuando llegue el momento” nos dice Darío. “Me gustaría enseñar ballet y nuestra idea en el futuro es irnos a Italia, por suerte a Rebeca le apetece –cariñosa mirada cómplice entre ambos-. La echo mucho de menos, soy de Florencia, de un pueblo a unos 50 km y por suerte Rebeca está encantada con la idea. Estamos ya en ese momento en que empezamos a plantearnos un futuro fuera de la danza en activo...”.

“La crisis también se empieza a percibir. El NDT y el HET somos los que de momento menos lo notamos, pero había muchísimas compañías de danza en un país tan pequeño y algunas han tenido que cerrar. A pesar de tantas compañías y tantos estilos, aquí todos se respetan muchísimo, existen muchas colaboraciones, entre el HET y el NDT y con otras compañías”.

“El HET suele montar dos clásicos al año, y el resto de la programación la conforman nuevas creaciones de jóvenes coreógrafos, como Juanjo, programas mixtos de coreógrafos consolidados, etc. Existe un claro espíritu de apertura, hay interés por todo”.

Nos despedimos de ellos con la promesa de que vamos a volver y esperamos tener la oportunidad de verles de nuevo en escena. Dos fantásticos bailarines y dos personas encantadoras con las que es un placer conversar. Tanto la ciudad como la compañía son suficientemente atractivas como para organizar un viaje de placer. ¿Para la Cenicienta de Wheeldon? Ojalá!

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada