jueves, 22 de diciembre de 2011

Merce Cunningham, una historia de la danza en sí mismo

La Merce Cunningham Dance Company hace centellear, por última vez, las pepitas de un recorrido impresionante, que reflejan la vivacidad chispeante de la escritura del coreógrafo estadounidense.


Por Loïc le Duc
Traduccion : Carolina Masjuan
BIPED - Foto de Tony Dougherty

Version française

Merce Cunningham Dance Company Festival d’Automne en París, Teatro de la Ville - París.

El 31 de diciembre de 2011, a medianoche, el telón cayó definitivamente sobre la Merce Cunningham Dance Company (MCDC) conforme a lo solicitado por el coreógrafo norteamericano quien, ante la proximidad de su muerte, sostuvo,  serena y calmadamente, que después de una gira mundial de dos años, su compañía se disolvería. Este Legacy Plan, financiado por un año, prevé desde la creación de archivos digitales, las "Cápsulas de Danza", para transmitir a los pedagogos del futuro la mayor cantidad de información y reconstrucciones de piezas posibles, hasta la reconversión de los bailarines y músicos de la compañía. Una premiere en el mundo de la danza. París tuvo el privilegio de acoger la última representación europea de la MCDC, testimonio de la estrecha relación tejida durante casi cuarenta años entre Merce Cunningham (19019 - 2009) y Francia.

Merce Cunningham, pues. Una historia de la danza por sí mismo. Creció entre un padre abogado de una pequeña ciudad y una madre que solía desaparecer de casa, bellas escapadas que forzosamente marcaron a ese joven soñador. Aparecen los primeros pasos (claqué) y la Escuela de Artes Escénicas de Cornualles en Seattle, el encuentro con la sacerdotisa de la danza moderna, Martha Graham, y el flechazo con Nueva York: Merce lo devora todo, enriquece su inspiración al igual que su interpretación. La revolución cultural de la posguerra bulle: él se deleita con ello, quema todos los cartuchos, interroga su cuerpo y sus extensiones, en una sociedad que se cuestiona a sí misma.


RainForest - Foto : Tony Dougherty
Recordemos simplemente los encuentros que marcarán el ritmo de la trayectoria en ascenso del bailarín convertido en el coreógrafo más influyente de la escuela americana. John Cage a quien conoció en elInstituto Cornish de ArtesAplicadas de Seattle, el amigo y colaborador musical fiel hasta el final. Robert Rauschenberg con el que Merce participa en el movimiento de "Pieza de Teatro," Introducción al "happening" concebido por Cage.
Esta lista podría continuar indefinidamente ya que el astro Cunningham no cesa de atraer a otros cuerpos celestes. Sin embargo, es la danza de Merce Cunningham la que mejor explica a Merce Cunningham. Hizo que la danza fuera independiente de la música, conservó para sí mismo sus propias explicaciones permitiendo al público que encontrara las suyas, utilizó la filosofía de la casualidad para dar un nuevo significado a la estructura espacial y temporal, a menudo deja que los hombres y las mujeres hagan lo mismo, mostrando de manera irrefutable que los seres humanos no son perpetuamente sexuales y hace de forma que el espacio no exprese su personalidad, sino diferentes formas de ver la vida. Después de haber, en 1953, creado su propia compañía en Nueva York y una escuela en su nombre que destila su acercamiento a la abstracción gestual, Merce Cunningham no cesa de coreografiar. Desconcierta a su audiencia con una búsqueda que se libera de los códigos del ballet y la danza moderna.

Con más de 150 piezas en su haber, algunas en el repertorio de otras compañías, Merce Cunningham ha trabajado todas las facetas de su talento. En Duets, como en un juego de espejos, explora las posibilidades formales del movimiento, con el despliegue de sus infinitas combinaciones en el espacio y el tiempo. Fascinante. Sin embargo, creando a partir del programa informático Lifeforms, Merce Cunningham supo de nuevo desmultiplicar sus puntos de vista coreográficos. Esto tuvo como primer efecto hacerle revisar el Port de Bras de sus bailarines, sometiéndoles a nuevos ángulos, nuevas líneas o curvas. En una segunda fase, puso en marcha diferentes formas de coordinación del movimiento de brazos con el de otras partes del cuerpo.  Los brazos hacen una cosa, las piernas otra, el torso una tercera. Su danza, como revivificada al rechazar los límites, representa un cambio de imagen para bailarines excepcionales. Pero a pesar de cualquier aureola obtenida por su reputación, nunca Cunningham trabaja solo. Sus creaciones son el resultado de un esfuerzo colectivo, incluso si cada uno actúa por separado de los otros. A veces se logra una armonía increíble, como si cada elemento se hubiese desarrollado sobre la base el uno del otro. Rain Forest  y Biped dan fe de estas colaboraciones sorprendentes. 

DUETS - Foto de Tony Dougherty
Antes de la creación de Rain Forest (1968), Merce Cunningham había leído "Los hombres del bosque" del antropólogo Colin Turnbullsobre la temporada que había pasado con los pigmeos en África. Sin embargo, Merce había pensado también sobre los bosques tropicales bajo la lluvia de la Península Olímpica, que forma parte de la zona del noroeste del Pacífico, donde se crió. Al compositor David Tudorle mencionó sólo el título, Rain Forest. Respecto a la escenografía, Merce había visto las famosas almohadas de plata hinchadas con helio de Andy Warhol, en una exposición en la galería de Leo Castelli en Nueva York y pidió que las utilizaran para decorar Rain Forest.
Sin embargo, cuando Cunningham propuso que Warhol hiciera los trajes, éste  simplemente sugiere que los bailarines aparezcan desnudos. Cunningham sabe, con sus treinta años de experiencia, que la desnudez en el escenario, en una obra de danza, puede innecesariamente distraer y causar problemas. Rechazó la idea. El diseñador Jasper Johns, que entonces trabajaba para él, vistió a los bailarines con mallas y leotardos de color carne. Cunningham le preguntó si los trajes podían ser más escuetos. Y fue así como con los bailarines vestidos, Johns (pensando en los agujeros de un viejo par de medias usadas por el propio Cunningham) rasgó cada traje por varios lugares con una cuchilla de afeitar. A pesar de que las almohadas funcionan de forma diferente en cada espectáculo, Rain Forest crea un mundo escénico en el que viven la flora y la fauna, la naturaleza y la civilización, criaturas moviéndose juntas en un ambiente extraño.

Otro mundo, el de Biped. La decoración es una exploración de las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías de animación y captura de movimiento a través de una estrecha colaboración con los artistas Paul Kaiser y Shelley Eshkar. Juntos, crearon una coreografía virtual hecha de juegos de luz, de siluetas en imágenes numéricas desarrolladas a partir de los movimientos de los bailarines de la compañía. Esos fantasmas vivientes se mezclan con intérpretes cuyo movimiento nunca se detiene. Un intérprete avanza sobre un pie, luego sobre el otro, en media punta, mientras tiende cada pierna hacia adelante. Y una mujer avanza, las piernas separadas, también en media punta igualmente atravesada por ondulaciones pasajeras durante sus desplazamientos. Allá también una mujer en esa postura de piernas separadas, mientras un hombre la transporta por el aire. Estos últimos bailan mientras las imágenes interpretan una coreografía escrita también por Cunningham y proyectada sobre un gran lienzo transparente extendido entre el público y el escenario.

BIPED
El efecto es sorprendente ya que no sabemos muy bien quien, si los bailarines reales o los bailarines virtuales, lleva el movimiento. El de las formas luminosas secuestra al de los bailarines, pero la sofisticación de una escritura gestual extremadamente compleja, garantiza a los intérpretes de carne y hueso una fuerza de atracción tanto más intensa cuando se destaca por un juego de luz muy cuidado. La música de Gavin Bryars baña este ballet de apariciones de una sensación cálida.Biped, el trabajo coreográfico sin duda más sensacional de los 90, deja en el espíritu una impresión lírica y compleja de humanidad.

"¡Qué hermoso!" exclamó al final de la representación Dominique Merci (Tanztheater Wuppertal). Sobran los comentarios.


Representación de 22 de diciembre 2011

DUETS (1980)
coreografía de Merce Cunningham
Música John Cage Improvisación III percusión Peadar & Mercier Mel
decorados y trajes Mark Lancaster
luces Mark Lancaster y Christine Shallenberger
con 12 bailarines

RAIN FOREST (1968)
coreografía de Merce Cunningham
música, David Tudor Selva
decorados Andy Warhol Silver Clouds
luces Aaron Copp 
con 6 bailarines

BIPED (1999)
coreografía de Merce Cunningham
música: Gavin Bryars BIPED Escenografía: Eshkar Shelley, Paul Kaiser
vestuario Suzanne Gallo 
luces Aaron Copp 
con 13 bailarines

Bailarines : 
ROBERT SWINSTON, BRANDON COLLWES, DYLAN CROSSMAN, JULIE CUNNINGHAM, EMMA DESJARDINS, JENNIFER GOGGANS, JOHN HINRICHS, DANIEL MADOFF, RASHAUN MITCHELL, MARCIE MUNNERLYN, KRISTA NELSON, SILAS RIENER, JAMIE SCOTT, MELISSA TOOGOOD, ANDREA WEBER.

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