lunes, 9 de julio de 2012

Adiós, Ángel Corella


Con Paloma Herrera en su última actuación como principal del ABT
(Foto: Rosalie O'Connor)


Kazumi Imasaki 

Durante los últimos 17 años, al llegar la primavera, Ángel Corella ha sido una figura icónica en el Metropolitan Opera House de Nueva York. Fue aquí donde comenzó su carrera con el American Ballet Theatre por primera vez como solista en 1995, subiendo rápidamente a principal en 1996.


Temprano en su carrera, su excelencia técnica puso de manifiesto que el Señor Corella estaba en otra dimensión. Eso y su juvenil encanto, junto a una exuberancia que parecía no tener fin. Más tarde, la madurez trajo la pasión y el arte en ballets más dramáticos como Romeo y Julieta, Manon, La Bayadera, el Lago de los cisnes y Giselle. Profundidad y dimensión ayudaron a moldear personajes que eran creíbles y reales, originando, a los ojos de los afortunados que estuvieron entre la audiencia, lágrimas, tristeza, alegría o cualquiera que fuera el sentimiento requerido.

Algunos papeles notables en los que el Sr. Corella pudo exhibir su capacidad para el drama, fueron un par de ballets de Kenneth MacMillan: Manon y Romeo y Julieta. Como Degrieux (Manon) y Romeo (Romeo y Julieta), el Sr. Corella brindó  una dicotomía de expresiones. Como Degrieux, euforia seguida por el dolor insoportable de la muerte de su ser querido en sus brazos, y, como Romeo, alegría y genuina  emoción en el famoso pas de deux de la escena del balcón, seguido por el dolor inconsolable del final. Otra escena memorable de Romeo y Julieta es el duelo con Teobaldo. Durante el combate a espada, el Sr. Corella luchó con tal intensidad que, inevitablemente, acabó con una espada rota, o, por lo menos, doblada. El atrezo, evidentemente ¡no está hecho para soportar tales arrebatos emocionales!

De este modo, durante diecisiete años, el Sr. Corella ha traído emoción, alegría y drama al Met.  Ha sido  un bailarín y artista agraciado con el don de compartir su alegría y pasión con los que lo veían, muchas veces originando una sonrisa en sus rostros.

Por desgracia para muchos, esto llegó a su fin el pasado 28 de junio, cuando el señor Corella hizo su última reverencia en el Met, frente a  un teatro lleno hasta la bandera, en un ambiente único. Su último papel fue el de príncipe Sigfrido en el Lago de los Cisnes -un papel por el que ha llegado a ser bien conocido desde la edición de un DVD que él mismo protagonizó.

En su última noche con el ABT, el Sr. Corella llegó acompañado de su encanto juvenil, su brillante sonrisa, sus altos saltos y sus piruetas como un torbellino. Joven, vivaz y enérgico, era difícil creer que este querido bailarín iba a colgar sus mallas y alejarse de los ballets de repertorio. Bailó muy bien, de hecho, su actuación parecía ser para él como otro día cualquiera en el Met  –sin la fatiga y sin la erosión que podría esperarse de un bailarín que haya tomado la decisión de retirarse. Muy al contrario, el Sr. Corella se fue dejando una nota muy alta, diciendo adiós a su manera y a su tiempo.

El público respondió obsequiándole con atronadores aplausos en cada una de las oportunidades que él les brindó. La brillante mirada en los rostros de los otros bailarines certificaba que, desde luego, esa era una función especial. El Sr. Corella, mayoritariamente, parecía imperturbable.  Puede que el motivo fuera  el conocimiento de que su próxima carrera estaba firmemente definida-desde hace cuatro años ha estado haciendo malabares para compaginar su carrera en el American Ballet Theatre, con la doble función de director artístico y bailarín principal en el Corella Ballet (ahora Barcelona Ballet) en su país natal, España. De hecho, esa noche, hubo varios bailarines en el escenario que habían bailado con el Corella Ballet/Barcelona Ballet, ​​en un momento u otro.

Para empezar, estaba Paloma Herrera, que no sólo era la partenaire del Sr. Corella en su última noche con el ABT, sino también fue la protagonista en la función inaugural del Corella Ballet en Madrid hace cuatro años cuando bailó Nikiya frente al Solor del Sr. Corella en La Bayadera. Ella es también probablemente  la bailarina con la que el Sr. Corella ha bailado más veces durante sus años con el ABT.

Luego, estuvo  Sarah Lane. La Sra. Lane fue la  primera Odette / Odile del príncipe Sigfrido, cuando Corella, el pasado mes de febrero, estuvo con el Corella Ballet resurgido como Barcelona ​​Ballet en el Teatro del Liceu de Barcelona. En la noche final del Sr. Corella con el ABT, la señorita Lane interpretó el papel de la princesa española que casi caza al príncipe Sigfrido en el acto III.

Un emocionado Corella se despide del público del Met
(Foto: Rosalie O'Connor)
También estuvo Alexandra Basmagy, que había pasado tres años con el Corella Ballet antes de integrar una plaza del cuerpo de baile en el ABT el otoño pasado. Nacida en Nueva Jersey y estudiante en la escuela Jaqueline Kennedy Onassis en el ABT, la Sra. Basmagy ha vuelto para bailar en su país natal, al igual que el Sr. Corella ha vuelto al suyo.

Después de la actuación, sus colegas del ABT se unieron a él en el escenario. Uno tras otro entraron con ramos de flores en sus brazos. Ya no quedaba duda de que efectivamente se trataba de una despedida. El Sr. Corella recibió a cada uno con un abrazo y una sonrisa. No fue hasta que la hermana del señor Corella, Carmen, antigua solista en el ABT y ahora bailarina principal del Barcelona Ballet, ​​entró y le dio a su hermano un largo abrazo, que la contención mantenida hasta ese momento por el Sr. Corella, se vino abajo, aunque brevemente. A medida que el abrazo de los dos hermanos se fue deshaciendo, él se frotó los ojos  para evitar la caída de alguna díscola lágrima.

Corella recibe un cariñoso aplauso del público y de sus compañeros

(Foto: Rosalie O'Connor)
Así que el Sr. Corella recibió la despedida que muchos hubieran querido para él. Los abrazos, los besos, el montículo de flores y la espiral de confeti se encargaron de ello. Cuando el confeti ya se había aposentado en el suelo del escenario, el Sr. Corella nos obsequió con una pirueta final con la que recordarle.

Ahora que ya se ha retirado del ABT, el Sr. Corella tendrá un sombrero menos que llevar, dejándole más tiempo para concentrar sus energías en España, donde el Barcelona Ballet se espera que comience una escuela en la propia Barcelona este otoño. Sin olvidar los cursos intensivos de verano, el primero de los cuales comenzó a los pocos días después del regreso del Sr. Corella a Barcelona. Si el señor Corella transfiere su más entrañable calidad a la siguiente generación de bailarines, el mundo será bendecido con bailarines que bailen con el corazón.

Por lo tanto, aunque el Sr. Corella se haya retirado oficialmente del ABT, no ha sido para beber piñas coladas en la playa a corto plazo (ni nunca, todo sea dicho, ya que el Sr. Corella no consume alcohol).

Barcelona, ​​Ángel Corella es ahora todo tuyo. Cuídale bien.

(Traducción: Carolina Masjuán)

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