domingo, 14 de julio de 2019

El Ballet del Teatro Mariinsky abre Peralada

Ekaterina Koundarova con el Ballet del Teatro Mariinsky
en The Four Seasons. 

Con una de las mejores compañías no solo de Rusia si no del mundo, el Festival de Peralada abrió la edición de 2019. El Ballet del Teatro Mariinsky de San Petersburgo, presentó los días 4 y 5 de Julio, dos programas muy distintos, uno dedicado al joven talento emergente en la compañía, Ilia Jivoy, con el magnífico ballet The Four Seasons y un Triple Bill con tres piezas de su repertorio de diferentes estilos. 

Carolina Masjuan 

Con un Auditorio que registró una ocupación del 92%, el joven coreógrafo, Ilya Zhivoi, cautivó con una magnífica coreografía sobre Las Cuatro Estaciones, con música del británico Max Richter, que ha reinterpretado la reconocida obra de Antonio Vivaldi. Un trabajo que evidencia que en la actualidad todas las músicas y las técnicas están también al servicio de los jóvenes creadores. 

The Four Seasons
La escenografía del propio Ilya Zhivoi, con diseño de luces de Konstantin Binkin, ayuda a crear los distintos ambientes estacionales así como a poner en valor la hermosa danza creada por el talentoso ruso y a los magníficos bailarines que la interpretan. 

El vestuario, diseñado por la joven Sonya Vartanian, juega también un papel muy importante ya que, siempre al servicio de la danza fluida de Ilia, es vaporoso y ha sido pensado también para resaltar los distintos cambios de estación, adaptando tanto de color como el formato a cada una de ellas. Los vestidos coloridos de la primavera, en tules rosas para las bailarinas y con delicadas flores y hojas cosidas en ellos, son de gran belleza, para el invierno el vestuario es ligero dejando a los cuerpos semi-desnudos, igual que la estación desnuda a la naturaleza dejando el paisaje, los árboles y las plantas desnudos de hojas. 

La coreografía de Ilya es elegante y fluida, cada estación tiene su propio sello también en la danza, de ligereza y emoción en la bucólica primavera, más alegre y temperamental en verano, donde además el coreógrafo nos regala momentos de comicidad, cálida en otoño y futurista y fría en invierno, para de pronto cerrar el círculo y volver a la primavera. 

The Four Seasons
El Four Seasons de Ilia se va desarrollando de forma sumamente orgánica, el espectador queda inmediatamente seducido por la belleza de los vestidos, de los decorados y de la danza. Un cuerpo de baile formado por cuatro parejas, más los dos bailarines principales, que en Peralada han sido la habitual Ekaterina Kondaurova, una de las grandes estrellas actualmente del Mariinsky y Roman Belliakov. Él y Xander Parish suelen ser los partenaires de la magnífica Ekaterina. La bailarina, de piernas y brazos larguísimos, que usa de forma sublime, asumió los roles principales de los mejores ballets, ambas noches. Su majestuosidad se hizo patente bajo el cielo ampurdanés, haciendo que todos cayeran rendidos a sus pies. 

El estilo inconfundible de esta compañía se hace patente por la escuela de la que bebe, la Vaganova, la mejor del mundo, que crea unos cuerpos esbeltos y ágiles y de la que, sin duda, esos que llegan a integrar las filas de la reputada y aclamada compañía de San Petersburgo, son los mejores exponentes, para deleite de aquellos que los pueden disfrutar. 

The Fiur Seasons
El público de Peralada, consciente de ese privilegio y de haber podido conocer el trabajo de una de sus más jóvenes promesas, celebró el fin del espectáculo con una gran ovación, además del típico repiqueteo de pies sobre las tarimas. 

Con ya cuatro piezas en el repertorio del Mariinsky, Ilia nos confesó que éste es uno de los mejores momentos para un creador ya que lo tiene todo a su disposición de una forma fácil. Mil ideas bullen en su cabeza y su proceso creativo no ha hecho más que empezar, ya que está dispuesto a darles forma de forma inminente. Está encantado con esta gira por festivales españoles y se muestra especialmente feliz ahora en Peralada. 

De él se ha dicho que es digno sucesor de Balanchine. Su último ballet es «Jeu de Cartes» que el gran coreógrafo ruso fundador del New York City Ballet también creó, aunque Ilia le ha dado un enfoque totalmente distinto. Para esta pieza, el joven coreógrafo ha vuelto a recurrir a sus colaboradores habituales, de nuevo Sofia Vartanian ha creado un precioso vestuario y siendo asimismo la bailarina principal de la pieza la gran Ekaterina Kondaurova. Pero ésta es ya otra historia.
The Four Seasons

La segunda noche, para despedirse del público catalán, e internacional ya que Peralada es polo de atracción de turismo no solo de España y la vecina Francia, si no del gran número de visitantes internacionales que disfrutan de la magnífica oferta cultural, gastronómica y geográfica de la zona, para despedirse, decíamos, de todos ellos, la compañía ofreció un Triple Bill con el que pudiese desplegar su variedad de registros siempre dentro de los cánones clásicos y neoclásicos. 

Chopiniana
La magia se hizo presente nada más abrirse el telón con Las Sílfides, o Chopiniana, de Michel Fokine, con un homenaje a la época romántica con el ballet blanco de sílfides etéreas, breves arabescos, danzas ligeras, colocación impecable y perfección de líneas. Una danza poética, delicada y precisa, con una belleza y estilo en la ejecución, como muy pocas compañías pueden abordar. La precisión del gesto, sobretodo del torso y brazos y esos movimientos alados de gran belleza, sublimaron la música de Frederic Chopin, interpretada al piano en directo por Alexandra Zhilina. Un único bailarín, el apuesto Xander Parish, es el partenaire perfecto para este ballet delicado y hermoso, una obra del más puro romanticismo clásico que hay que preservar. 

Siguió In the night, una coreografia de 1970 de Jerome Robbins que se ha podido ver varias veces en el Liceu, por ejemplo con el Ballet de San Francisco y Lucía Lacarra hace años o más recientemente con la Compañía Nacional de Danza bajo la dirección de José Carlos Martínez. Se trata de un ballet para tres parejas que van apareciendo en escena por turnos, una tras otra, para acabar bailando las tres juntas. Cada una de ellas ofrece una versión distinta de la relación entre un hombre y una mujer. 

María Shirinkina y Vladimir Shklyarov formaron la primera pareja de la noche. En un escenario poco iluminado, demasiado para mi gusto, pero, claro, se baila, In the Night, bajo la música del primer nocturno de Chopin -el ballet se baila con los nocturnos de este compositor, también tocados en directo, aquí por Liudmuila Sveshnikova- ésta primera pareja es un dúo juvenil de danza despreocupada. 

Daria Ionova y Yevgeny Ivanchenko
en In The Night
La segunda pareja, Daria Ionova y Yevgeny Ivanchenko aborda un dúo más maduro y sofisticado. Vimos los ensayos y lo cierto es que Daria nos cautivó, se trata de una joven promesa de la compañía y entendimos perfectamente porqué, tiene la técnica precisa, evidentemente, de los bailarines de la compañía, pero además tiene «duende». Si muchas de las bailarinas seducen por esa elegancia y belleza fría y distante, Daria encanta por una danza dulce y cercana que te atrapa inmediatamente. La relación aquí es de un amor fogoso que se revela por el movimiento, como por ejemplo mediante la batterie de los pies de ella mientras su compañero la levanta en un abrazo. 

La tercera pareja, apasionada y tempestuosa, la abordaron Ekaterina Koundarova y Yuri Smekalov. La gran bailarina rusa volvió a demostrar su estratosférica danza con el paso a dos más físico y expresivo de todos, con algún porté espectacular que la altura de Ekaterina hacía mucho más espectacular aún. 

Al final del ballet, bajo las suaves notas del último nocturno, las tres parejas salen juntas en escena, se reconocen y se saludan, para seguidamente separarse y emprender cada una su camino. 

Ekaterina Koundarova y Xander Parish
en Marguerite and Armand
Marguerite and Armand cerró la noche. El coreógrafo Frederick Ashton creó este ballet para el Royal Ballet de Londres en 1963 para una pareja mítica, Margot Fonteyn y Rudolf Nuréiev. La pieza está basada en el argumento de La dama de les Camelias. No se trata de un ballet completo como el de John Neumeier, que ha sido, con motivo, una de sus obras más aclamadas y que ojala algún día pudiésemos ver en Peralada por el Ballet de Hamburgo, no, en este caso, se trata de una pieza corta en la que Marguerite vive su pasión con su amante, con compañeros de viaje prácticamente solo varones en escena, si exceptuamos a su doble y a su criada. 

Ekaterina Kondaurova, Marguerite, ha tenido en Xander Parish a su Armand. La Sonata para piano en si menor de Franz Liszt, interpretada por otro pianista, en este caso Vladimir Rumyantsev, acompaña los desdichados amores de los protagonistas. Con vestuario preciosista, sobre todo el espectacular y vaporoso vestido blanco del final, a nuestro juicio ha faltado algo de la química necesaria entre los dos bailarines para hacer que la emoción trascienda. Pero en todo caso, una joya coreográfica que se disfruta. 

Tres coreografías para una noche de ballet romántico con un cuerpo de baile excepcional. La visita de la compañía que dirige Yuri Fateev como director artístico, ha cautivado al público haciendo bueno el lema « Nits que mai oblidaràs » y es que la oferta de ballet en Peralada es siempre excepcional, con unas actuaciones que perdurarán para siempre en la memoria del público.




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