miércoles, 19 de septiembre de 2012

El hombre que cambió la percepción de la danza americana

Alvin Ailey American Dance Theater in Mauro Bigonzetti's.  Foto: Nan Melville

Ha actuado para 23 millones de personas en 71 países de cinco continentes. Alvin Ailey American Dance Theater, una de las compañías más célebres del mundo, actuó el pasado 13 de septiembre en el Liceu de Barcelona. 







Carolina Masjuán

Alvin Ailey, bailarín y coreógrafo, desde niño supo en primera persona de la sinrazón del racismo, y al final de sus días, convertido en una celebridad mundial (murió prematuramente en 1989, con sólo 58  años), aún le asombraba el inmovilismo de la danza clásica: «¿Realmente no hay nadie que quiera ver bailar un cisne negro entre los treinta y dos cisnes de El lago de los cisnes?» «¿Nadie que quiera disfrutar de una campesina negra en  Giselle?», se preguntaba. Él mismo podía haber caído en la tentación inversa tras los  primeros éxitos del Alvin Ailey American Dance Theater, compañía que había fundado en 1958 precisamente para recoger el talento de los negros en un tiempo de lucha por los derechos civiles y arrebatos segregacionistas. Pero Ailey, hombre de profunda visión humanista, vio claro que aun si se trataba de celebrar la identidad y la cultura afroamericanas, aquel debía ser un grupo plural, abierto a todas las razas, credos y colores. 

Alvin Ailey American Dance Theater surgió a partir de una ahora legendaria actuación en marzo de 1958, en la Calle 92 de Nueva York. Dirigida por el propio Alvin Ailey y por un grupo de jóvenes bailarines modernos afroamericanos, aquella actuación cambió para siempre la percepción de la danza americana. En 2008, una resolución del Congreso de Estados Unidos, designó la compañía como “Embajador vital de la cultura americana en el mundo”, un hecho que celebra la singularidad de la experiencia cultural afroamericana y ayuda a la conservación y enriquecimiento de la herencia de la danza moderna americana. Es una de las compañías de danza más célebres del mundo que aúna a una suprema maestría artística, una incomparable energía y pasión. Ha actuado para 23 millones de personas en 71 países de cinco continentes.
Glen Allen Sims and Linda Celeste Sims en Mauro Bigonzetti's. Foto: Nan Melville



Hace diez años que les vimos en el Liceu y de esa ocasión, los que estuvimos ahí, tenemos grabada en la retina Revelations (1960). Parece mentira que una obra de más de cincuenta años esté aún tan viva, emocione como lo hace y comulgue con el público de una forma que pocas veces se consigue. Alvin Ailey siempre defendió la danza entendida como entretenimiento. Aún hoy oímos a algunos sectores muy intransigentes protestar ante ciertas piezas que lo único que pretenden -siempre manteniendo una alta calidad en la ejecución, como es este caso y otros vistos recientemente en compañías clásicas- es entretener y querer conectar con el público. Ante estas actitudes, Alvin Ailey replicaba: «¿Qué quiere decir la gente cuando mencionan que somos Broadway? Si se trata de arte y entretenimiento, gracias a Dios, eso es lo que queremos ser». Le acusaron de superficial, pero el arte y el entretenimiento nunca fueron para él términos excluyentes. Y el público de todo el mundo vibró con su danza y comulgó con su obra. ¡Bienvenido sea el entretenimiento presentado con tanto arte!

En el 2002, trajeron trabajos de Alonzo King  y Judith Jamison, por entonces su directora artística. Ahora han estado recientemente en París, presentando allí unas veinte coreografías que han hecho las delicias del público francés. Me parece que a Barcelona, esta vez, no han traído, excepto Revelations, las mejores, pero aún y así, ha sido una gran experiencia volver a verles en el Liceu.

AAADT en Jamison Battle and R. Harris'Love Sotries. Foto: Krautbauer

El espectáculo fue de menos a más, Festa Barocca (2008) del coreógrafo Mauro Bigonzetti, es una colorista obra que con música de Georg Friedrich Händel, acaba por hacerse muy repetitiva. Las escenas en grupo, todos con largas faldas de seda de vivos colores y mucho vuelo, son vistosas. Están rotas por sensuales pasos a dos marca de la casa, hechos de equilibrios y dificultosos portés que, aunque fantásticamente interpretados, son, para quienes hemos seguido al coreógrafo italiano, demasiado iguales.

Love Stories (2004) empieza con los bailarines ensayando y retándose unos a otros para ir cogiendo forma y ofrecernos una danza dinámica, con fusión entre diferentes estilos típicos americanos entre los que destacan el Hip Hop y el Jazz. La dinámica colaboración entre Judith Jamison con el pionero del hip-hop Rennie Harris y  el inconformista de la danza moderna Robert Battle, consiguen una obra joven y moderna que empezó a calar en el público y a caldear el ambiente del Liceu.

Y llegó el turno de Revelations (1960). A través del uso de espirituales afroamericanos, gospel y de holy blues, esta suite, que incorpora partes muy distintas, explora fervientemente los lugares con más profunda pena y alegría del alma. Alvin Ailey dijo que uno de los tesoros más ricos de América era la herencia cultural del pueblo afroamericano. “A ratos afligido, a ratos exultante, pero siempre esperanzado.” Este clásico imperecedero es un homenaje a esa herencia y al genio de Alvin Ailey.

Glen Allen Sims en Alvin Ailey's Revelations. Foto: Andrew Eccles

Fix me Jesus, es un paso a dos magnífico, de una belleza sobrecogedora que fue bailada por los mismos bailarines que hace ahora diez años –guardar los programas ayuda mucho- Linda Celeste Sims y Glenn Allen Sims. También destacaría Sinner man ,magnífica, con una gran fuerza bajo los ritmos vitales y el final con el Rocka My Soul in the Blosson of Abraham, con toda la compañía, una belleza. La música coral nos transporta a los campos de algodón, a esa época dura que este pueblo tuvo que afrontar, pero también a esos momentos de distensión, a los bailes, los cotilleos de las comadres, la fiesta donde ellas coquetean abiertamente y ellos se pavonean dejándose seducir.

En los primeros compases de Revelations pensé en Jardí Tencat de Nacho Duato -el ex director de la CND pasó un tiempo en la escuela de la compañía en Nueva York- ahí también la tierra, la lucha de los campesinos, la música en este caso mediterránea, el vestuario en sus colores y formas, se halla presente, consiguiendo una pieza emocionante que conmueve al espectador. Cuando uno habla de lo que conoce, cuando se consigue trasladar sus más profundos y honestos sentimientos a través de un espectáculo hermoso y con unos bailarines tan magníficos, no puede menos que triunfar. Obras de arte que emocionan. Revelations lo es, emociona profundamente y el público no puede más que caer rendido.

Una gran ovación y un bis muy celebrado. Por favor, no esperen diez años en volver.

FESTA BAROCCA
MÚSICA
Georg Friedrich Haendel
COREOGRAFÍA
Mauro Bigonzetti
VESTUARIO
Marc Happel
ILUMINACIÓN
Carlo Cerri
LOVE STORIES
MÚSICA
Stevie Wonder i Clarence
Paul-Henry Cosby
COREOGRAFÍA
Judith Jamison amb Robert
Battle i Rennie Harris
VESTUARIO
Susan Hilferty
IL·LUMINACIÓ I DISSENY DE VISUALS
Al Crawford
REVELATIONS
MÚSICA
Tradicional
COREOGRAFIA
Alvin Ailey
VESTUARIO Y DECORADO
Ves Harper
ILUMINACIÓN
Nicola Cernovitch


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