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domingo, 9 de diciembre de 2018

Un cascanueces que enamora

Giulia París en el papel de Clara (Foto: Jesús Vallinas)
Segunda vez que El Cascanueces de la Compañía Nacional de Danza despierta la magia en mi corazón. Esta vez ha sido en el Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial y con un elenco protagonizado por Giulia Paris (Clara) y Yanier Gómez (Cascanueces).


Lola Ramírez
Este Cascanueces con adaptación coreográfica de Jose Carlos Martínez tiene algo de Cupido. En menos de un mes es la segunda vez que acudo a verlo y cada vez me enamora más. Ayer salí de mi casa con el alma en los pies. Cogí el autobús para ir a El Escorial y una vez sentada en la platea del Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial comencé a escuchar la obertura de la romántica pieza creada por Chaikovski. En esta ocasión la música, magníficamente interpretada por la Orquesta Sinfónica de Navarra era enlatada, cierto que no tiene la misma magia que una orquesta en directo, pero una vez que se subió el telón dejándose ver la sobria elegancia del salón de los Sres Stahlbaum, empecé a sucumbir ante la brillante puesta en escena creada  por la escenógrafa y arquitecta italiana Mónica Boromello.

Como ya he hecho una crítica anterior a este mismo Cascanueces no creo necesario ahondar en la calidad de los detalles técnicos, pero sí me parece importante insistir en el cúmulo de sensaciones positivas que esta creación de José Carlos Martínez interpretada por la CND despierta en el espectador. Fuera penas y tristes realidades que unos y otros seres humanos sufrimos en cualquier estación del año. Durante dos horas el espectador se convierte en un niño o una niña que flipa ante la magia de Dosselmeyer (Ion Agirretxe) que baila con suma elegancia mientras su bastón poseído por unas invisibles alas sigue el ritmo de Pyotr ll'yich Tchaikovsky como si fuera un primer bailarín. Niñas, adolescentes, jovenes y maduritas nos sentimos fascinadas por Clara, interpretada por la Giulia Paris. La bailarina italiana, integrante del cuerpo de baile de la CND, tiene un irrepetible encanto e interpreta a una de las Claras más preciosas y tiernas que he tenido ocasión de ver. 

Cierto que en este fascinante Cascanueces todo contribuye a conquistar al espectador. Es un Cupido que lanza sus flechas con absoluta seguridad: la limpia escena, la minimalista decoración, la novedosa magia de Drosselmeyer y la excelente iluminación; todo, sin olvidar al espectacular cuerpo de baile,  es un autentico placer para los sentidos. Desde lo más profundo de mi corazón sentí ayer y sigo sintiendo ahora, una gratitud inmensa hacia estos profesionales que con su indiscutible talento y gran trabajo son capaces de regalarnos dos horas en las que los sueños de nuestra infancia parecen hacerse realidad. 
Variación de los copos de nieve (Foto: J.V)

En medio de todo este cúmulo de sensaciones un pequeño gran nubarrón: José Carlos Martínez, director artístico de la CND termina su contrato con la compañía en 2019. Todo apunta a que el ex étoile de la Ópera de París va a iniciar el vuelo hacia otros lugares. Estoy por escribir a los Reyes Magos y pedirles que con su varita mágica consigan una prórroga y el bailarín y coreógrafo cartaginés siga haciendo crecer a la Compañía Nacional de Danza con tanto acierto. Mientras tanto, animo a quien todavía no haya visto El Cascanueces de la CND no se pierda alguna de las actuaciones que quedan en este año:

Teatre Auditori
San Cugat del Vallés
14 y 15 de Diciembre de 2018

Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas
Murcia
20, 21, y 22 de Diciembre de 2018

sábado, 3 de noviembre de 2018

Noche mágica en el Teatro Real de Madrid

Cristina Casa, Lucie Barthélémy y Yanier Gómez (Foto: Carlos Quezada)
Este sábado, 3 de Noviembre, la Compañía Nacional de Danza ha estrenado en el Teatro Real de Madrid El Cascanueces, un espectáculo lleno de magia, poesía y virtuosismo.

Lola Ramírez

Unos días antes del estreno, José Carlos Martínez, director artístico de la Compañía Nacional de Danza, explicaba en rueda de prensa que con esta nueva producción de El Cascanueces, pretendía "transportar al espectador a un universo mágico por el que viajar a través de los recuerdos de su propia historia". Lo ha conseguido con creces. Desde el primer minuto, la obertura de la pieza de Chaikovsky, interpretada por la Orquesta Titular del Teatro Real, bajo la dirección del maestro Manuel Coves transportó al público a un onírico mundo de luz y sonido.

La acción transcurre en 1910, en el seno de una familia burguesa. En el hogar de los señores Stahlbaum (Iván Sánchez y Elisabeth Biosca) se celebra la Navidad reuniendo en casa a toda la familia. Niños y mayores se juntan para intercambiar regalos y brindar por el nuevo año que pronto va a comenzar. Los invitados van entrando en un salón sencillamente adornado con un gran árbol de Navidad formado por enormes bolas doradas. Todo rezuma elegancia, desde los vestidos de las esbeltas damas hasta los movimientos de cada uno de los invitados.

Alessando Riga (Cascanueces) y Rebecca Connor (Reina de los Ratones) (Foto: C.Q.)

Los hermanos Clara y Fritz ( Cristina Casa y Juan José Carazo) juegan con primos y amigos, compartiendo los regalos que acaban de encontrar bajo el árbol. El Concejal Drosselmeyer (Ion Agirretxe), padrino de Clara y hábil prestidigitador, regala a la niña un precioso cascanueces con forma de soldadito de madera, que enamora a Clara desde el primer momento. Han transcurrido pocos minutos de la obra y el espectador ya tiene la sensación de ser un invitado más y estar en el salón de los Stahlbaum bailando un vals. Los juegos de magia ejecutados por Agirretxe, la ternura e inocencia expresada por Cristina Casa en el papel de Clara, la música, el cuerpo de baile, todos a una, cada uno en su papel llegan al alma del espectador, quien durante hora y media de danza va a disfrutar de un espectáculo de una belleza embriagadora.

En algún momento del entreacto, cuando las luces se encienden y el mundo real vuelve a recuperar el protagonismo perdido, la idea de que el próximo 31 de agosto se termina el contrato de José Carlos Martínez se posa en alguna mente como un inoportuno zumbido. Pero las luces se vuelven a apagar, el espectáculo continúa y la magia también. Este Cascanueces es un regalo anticipado de Navidad, un ballet muy bien interpretado por principales, solistas y cuerpo de baile; una preciosa escenografía - brillante en la variación del Reino de las Nieves-. La escenógrafa y arquitecta italiana Mónica Boromello ha creado un espacio escénico "mágico, sorpresivo y poético", en palabras de la propia escenógrafa. Indescriptible e irrepetible la escena del bosque, con ese marco de árboles invernales, pelados, sin hojas; el cuerpo de baile danzando y la nieve cayendo sobre las bailarinas. En lenguaje coloquial: ¡Una pasada!

Variación del Reino de las Nieves (Foto: C.Q.)


Es esta una producción en la que el trabajo coral brilla por encima de las individualidades, desde la creación y asesoramiento de magia por parte de Manu Vera, pasando por el diseño de iluminación de Olga García Sánchez, hasta -y cómo no-, la adaptación coreográfica de José Carlos Martínez, quien como todos los grandes genios practica una humildad que ilumina su grandeza.

En resumen, una preciosidad de espectáculo del que puedo asegurar que si fuera rica me daría el placer de disfrutar con todos y cada uno de los elencos que se podrán ver estos días, protagonizados por tres dobles parejas que se alternarán en los papeles protagonistas. Los días 3, 6 y 10 (17:00 h.) Clara y Cascanueces son interpretados por Cristina Casa y Alessandro Riga mientras que Haruhi Otani y Ángel García Molinero dan vida al Hada de Azúcar y al Príncipe. El día 4 defienden sus respectivos roles Giulia Paris y Yanier Gómez Noda (Clara y Cascanueces) junto a Cristina Casa y Alessandro Riga. Y los días 8 y 10 (21.00 h.) la primera pareja corre a cargo de Lucie Barthélémy y Anthony Pina y la segunda recae sobre Giada Rossi y Yanier Gómez Noda.

Junto al resto de los bailarines de la Compañía Nacional de Danza, el espectáculo cuenta con la participación de los alumnos de la Escuela del Ballet de África Guzmán. 

martes, 18 de septiembre de 2018

Don Quixot. La Compañía Nacional de Danza en el Liceu

Giada Rossi y Yanier Gómez. Foto: Josep Guindo

El Gran Teatre del Liceu abre de nuevo la temporada con Danza. Vuelve la Compañía Nacional de Danza (CND) y esta vez lo hace con el que ha sido el primer gran ballet de repertorio creado para ella por José Carlos Martínez, Don Quijote, que ya vimos en el Teatre Auditori de Sant Cugat, recién estrenado, hace ahora tres años. 

Carolina Masjuan

José Carlos nos contó en la rueda de prensa que aunque se trata de esa misma versión, ha ido introduciendo algunos cambios a medida que lo ha ido viendo, mejorándolo para hacerlo más dinámico y comprensible. Esta es su forma de trabajar, le recordamos en París tras el estreno de su Ballet para la Ópera de París, les Enfants du Paradís, cuando tras una función, se iba grabando a sí mismo comentando las correcciones o cambios que iba a introducir. 

Yanier Gómez flirteando con las amigas. Foto: Josep Guindo
Por cierto que en su primera visita al Liceu nos comentó “...podemos empezar a soñar con nuevas creaciones de las que yo podría ser el coreógrafo y ¿por qué no? Adaptar "Mes Enfants" para la compañía...” . Esperamos que sea pronto porque conservamos un muy grato recuerdo de ella. Pueden leer la entrevista completa aquí. 

Aunque su versión es fiel a la de Marius Petipa de 1869 y a la de Alexander Gorski de 1900, su propia experiencia como bailarín en París, donde alcanzó el rango de étoile, se inició como coreógrafo y donde bailó la versión de Rudolf Nureyev y la de Mikhail Baryshnikov, le ha inspirado para darle su propio sello, confesando que del primero se inspiró en su complejidad coreográfica y del segundo en su teatralidad y vivacidad. Y aunque su objetivo era basarse más en la del último, el primero fue el que tuvo más peso ya que esa era la que estaba y estará ya para siempre en sus genes.

Cristina Casa. Foto: Josep Guindo
En estos ocho años al frente de la compañía tras suceder a Nacho Duato, lo conseguido por José Carlos es realmente admirable. Él mismo aseguró que no esperaba llegar tan lejos. Y es que partiendo de una compañía contemporánea con sello de autor, ya tienen dos grandes ballets de repertorio, si contamos este Cascanueces que ya están ultimando y que podremos ver en Sant Cugat a mediados de Diciembre -de nuevo Sant Cugat presentando los estrenos de la Compañía Nacional de Danza ¡Gracias!- más la suite del también clásico Raymonda y un potente y variado repertorio neoclásico y contemporáneo. Tras los cinco años de contrato, ahora está en el último año de su primera prórroga de tres años. Otra de otros tres, está pues, confiamos, a punto de empezar. 

Además, la compañía ha ampliado su elenco, ahora cuenta con 50 bailarines, 34 de ellos españoles, lo que le permite venir a Barcelona con tres repartos diferentes. Cada uno de ellos tiene un atractivo especial. En uno se puede disfrutar de la querida y admirada bailarina madrileña, Cristina Casa, tan conocida en Cataluña de su época con Ángel Corella con quien permaneció casi hasta su disolución, cuando junto con su marido el también bailarín de la CND, Ion Aguirretxe, decidieran irse de España para integrar las filas del Real Ballet de Flandes. Invitada por José Carlos para su Don Quijote en el Teatro de La Zarzuela, Cristina decidió volver a Madrid cuando en la temporada siguiente les fueron ofrecidos contratos a ambos. Su partenaire en la noche del sábado, la única en la que Cristina bailó puesto que sale de una lesión, fue Anthony Pina, otro bailarín puntal en la compañía. 

Lucie Barthélèmy e Isaac Montllor. Foto: Josep Guindo

Encontramos también en las filas de la CND bailando sus clásicos, a otros componentes de la compañía de Ángel Corella, los hermanos Sánchez, Toby Mallitt o Helena Balla. 

Otros bailarines abordando roles protagonistas son jóvenes valores como Ángel García Molinero y Haruhi Otani. Es de agradecer que el Liceu, aunque fuese en el último momento, publicara los elencos, algo que debería ser habitual como lo hace para las óperas. 

María Muñoz. Foto: Josep Guindo
Ángel García, el joven bailarín de 20 años que “casi” debuta como Basilio, puesto que solo lo ha bailado una vez, confesó que es un reto bailarlo y además estrenar en el Liceu. Un reto al que se enfrenta con ilusión y que le parece "un sueño" puesto que desde pequeño quiso interpretar este personaje. Hay que decir que quienes le vieron en Barcelona solo han tenido palabras de elogio para su Basilio. 

José Carlos explicó "Como proyecto a largo plazo queremos dejar lugar a los jóvenes a la vez que a los veteranos. Esta alternancia dentro de mi ballet hace que viva y que yo también esté motivado para trabajar con ellos" 

José Carlos de lo que se queja es de seguir sin sede estable. "Somos una compañía itinerante. Hacemos 70 espectáculos al año y no podemos hacer más con tanto viaje. Los bailarines necesitan bailar más". Respecto al anuncio de poner en marcha ya el Centro Nacional de Danza que incluye espacio para las sedes de las dos compañías nacionales y un teatro para la danza, “es esperanzador” comentó “aunque es algo de lo que ya se viene hablando hace tiempo”. Amaya de Miguel, directora General del INAEM aseguró recientemente en una entrevista en la Cadena SER: que para ella era su gran prioridad, indicando: "aunque es de una urgencia absoluta, estamos en los inicios y quiero ser prudente, pero tenemos una voluntad decidida, creemos que la danza debe tener el apoyo decidido del INAEM, porque tenemos el talento pero nos han faltado siempre los medios y los recursos para que ese talento llegue a los ciudadanos". Ojala se concrete pronto en hechos. 

Giada Rossi. Foto: Josep Guindo
Respecto al Quijote, el ballet se basa en las Bodas de Camacho, el divertido episodio de la famosa novela de Cervantes protagonizado por los amores de Basilio y Quiteria (Kitri). José Carlos nos comentó que quería aportar mayor humanidad a los personajes y más autenticidad a los bailes. “Sin querer sonar pretencioso, creo que mi versión es la que a Marius Petipa le hubiera gustado hacer en la actualidad” confesó, cuando todo va muy deprisa gracias a Internet y la técnica de los bailarines no tiene nada que ver con la que había en su época. 

Mayte Chico, bailarina de la compañía de Antonio Gades, ayudó a los bailarines en los bailes como las seguidillas, el bolero y el fandango. 

Su Quijote tiene un aire cinematográfico, como ya tuvieran sus Enfants, aunque claro que ellos se basaban en una película. Pero también aquí se suceden varias acciones a la vez, lo que por una parte puede distraer pero por otra te invita a repetir. En las escenas de la plaza, hay movimiento y muchas cosas suceden al mismo tiempo, como es natural. Otra similitud con Les Enfants es que en el entreacto sigue la función. Si allí Desdémona, moría en la impresionante escalinata de Garnier, aquí Camacho nos invita a su boda acompañado por la fanfarria de bailarines con sus panderetas y danzas. Un momento genial que todos vivimos entusiasmados e incluso algunos recibimos de la mano del simpatiquísimo Camacho de Álvaro Madrigal, una invitación para su suntuosa presunta boda. 

Lucie Bathélèmy e Isaac Montllor. Foto: Josep Guindo
El personaje del Quijote tiene más peso en esta producción, ya que además de imaginar a su amor, Dulcinea, “Le doy la posibilidad de verla, casi de tocarla y hasta puede bailar con ella, en un dúo que he creado de transición en el segundo acto” informó José Carlos. Duo precioso y muy adecuado, que disfrutamos intensamente. También para las dos amigas de Quiteria se han variado las coreografías. 

Nosotros asistimos a la función de despedida de la compañía en Barcelona, la noche del lunes 17. Con un Liceo en el que no cabía un alfiler, como parece que fue en todas las funciones, nuestro elenco fue: Quiteria: Giada Rossi, Basilio: Yanier Gómez, Dulcinea: Giulia Paris, Don Quijote: Jesse Inglis, Sancho Panza: Jesús Florencio, Mercedes: Natalia Muñoz, Espada: Ion Agirretxe, Camacho: Álvaro Madrigal, dos Amigas: Shani Peretz y Lucie Barthélémy, Cupido: Haruhi Otani, Jefe de los Gitanos: Anthony Pina, Padre de Quiteria: José Antonio Beguiristain y Cura: Carlos Faxas por nombrar a todos los roles principales. 

Hemos de decir que la producción es muy bonita, el vestuario de Carmen Granell espectacular, tanto en diseño como en calidad de las telas, que permite ser visto de cerca sin desmerecer, sino al contrario, admirarlo aún más. El elenco se ve consolidado como compañía y destaca mucho en las partes corales. Los bailarines solistas están a la altura, aunque no hagan gala de demasiado fuego de artificio que en un Don Quijote no está de más, por ejemplo los portés a una mano, piruetas más arriesgadas o diagonal del abanico, pero Yanier es un Basilio de buena y limpia técnica con un juego escénico convincente y Quiteria algo fria al principio, fue ganando a medida que avanzaba la obra.

Aída Badía y Juan José Carazo. Foto: Joep Guindo
Cupido realmente delicioso con una Haruhi Otani preciosa. Espada y Mercedes espectaculares, ¡qué placer redescubrir a Ion en un rol de solista y ver como ha crecido artísticamente! Camacho fantástico, no es en esta versión donde se le odia o desprecia, como ocurre en otras, aquí te resulta pícaro y despierta simpatía, Álvaro Madrigal lo consigue muy acertadamente. Dulcinea, el sueño de Don Quijote en un sueño de paso a dos y variaciones. Los gitanos y su jefe, espectacular Anthony Pina, las dos amigas lindísimas y Don Quijote elegante y seductor, merecen destacarse en esta función que cosechó grandes y merecidos aplausos. 

Shani Peretz y Giulia Paris. Foto: Josep Guindo
El Liceu debería francamente plantearse programar más danza clásica si quiere asegurarse llenar el teatro y eso que las entradas no eran precisamente baratas. 

Nuestra segunda compañía Nacional esta vez la de baile español clásico, el Ballet Nacional de España, es junto al Ballet de la Ópera de Lyon todo lo que por esta temporada nos ha programado el Gran Teatre en Danza. Si consultamos su web vemos también a IT Dansa haciendo de relleno para tapar una programación a todas luces insuficiente para un teatro de estas características. 

También nos preguntamos como vemos a IT Dansa, que no deja de hacer una muy buena labor y es un placer verla, pero que no es de recibo ponerla al lado de las compañías consolidadas, y no encontramos al Ballet de Catalunya. Confiamos en que en la próxima temporada se encontrará la fórmula para poder contar con ellos. Van ampliando repertorio y elenco y lo que ya vimos en el Liceu gracias a Ibstage, no desmerece en absoluto, ni mucho menos, en cuanto a calidad a lo visto ahora.

En todo caso, un placer como siempre ver a nuestra querida Compañía Nacional de Danza a la que seguimos desde hace... ¡¡¡treinta años!!! nuestra nueva cita, en diciembre en Sant Cugat con su Cascanueces ¡no se lo pierdan!


domingo, 2 de abril de 2017

8º Premio Internacional de Danza Roseta Mauri

Diogo de Oliveira, ganador del concurso.
 Foto: Pep Aguadé

En Reus, ciudad familiar de Roseta Mauri (1849-1923) que fue estrella del Liceu de Barcelona y que desarrolló una impresionante carrera internacional que la llevó a ser la primera étoile española de la Ópera de París, se organiza desde el año 2002 un concurso de danza bi-anual que lleva su nombre. 

Carolina Masjuan

En esta edición, el Presidente del Jurado ha sido José Carlos Martínez, el segundo bailarín español y único después de Roseta, en conseguir alcanzar el más alto grado en la compañía francesa de referencia a nivel mundial en el ámbito del ballet.

Todos los galardonados del Concurso. Foto: Pep Aguadé.
Más conocida como la bailarina de Fin d’arabesque (1877) o Danseuse sur scène (1878) d’Edgar Degas, Roseta Mauri fue una de las bailarinas principales de Europa y una de les favoritas de los círculos artísticos de su época gracias a su virtuosismo, fascinante personalidad y tenacidad.

La Fundación del Teatro Fortuny, con la colaboración del Consorcio del Teatro Fortuny de Reus, organiza el Premio Internacional de Danza Roseta Mauri desde 2002. El objetivo del concurso es dar a conocer el talento de jóvenes bailarines e impulsar su carrera artística. Se trata de uno de los concursos de danza mejor dotados económicamente de los que se organizan en España y uno de los que aporta más proyección a los ganadores y finalistas. Los tres primeros premios consisten en dotaciones económicas de 5.000 euros (concedido por la Generalitat de Cataluña), 2.000 euros (otorgado por la Diputación de Tarragona) y 1.000 euros (otorgado por el Ayuntamiento de Reus).

Julia Figueras, Tercer Premio. Foto: Pep Aguadé
Además, el palmarés incluye un premio beca de estudios otorgado por la delegación en España de la Royal Academy of Dance de Londres; una beca de estudios del Real Ballet Danés; un premio del público dotado con 600 euros, otorgado por la Asociación de Profesores de Danza de las Comarcas de Tarragona; una beca curso de Endanza Valencia y una beca por el VI Campus Internacional de Danza de Valencia-Vermuts Miró. 

En esta edición también se ha instituido un premio honorífico a la trayectoria vinculada a la danza, que llevará el nombre de Roseta Mauri y también se incorpora un premio otorgado por el Ayuntamiento de Reus, con motivo de la Capital de la Cultura Catalana Reus 2017.

Pueden participar en el concurso jóvenes bailarines de todas las nacionalidades, de edades comprendidas entre los 16 y los 21 años, cumplidos durante el 2017. Tras las fases eliminatorias celebradas de miércoles a viernes, quedan un máximo de diez finalistas. A lo largo de todo el proceso, los participantes reciben clases de danza clásica y un taller de repertorio contemporáneo -basado especialmente en el trabajo del coreógrafo norteamericano William Forsythe- impartido por Allison Brown.

Clara Plà, Segundo Premio. Foto: Pep Aguadé.
Aunque el concurso va dirigido a jóvenes que desean dedicarse a la danza clásica, también se requiere a los participantes versatilidad para adaptarse a otras técnicas y estilos contemporáneos. Por este motivo, cada bailarín o bailarina escoge una variación de repertorio clásico de la lista de las bases y una variación libre. Con un récord de participación, el certamen ha tenido inscritos en esta edición un total de 36 bailarinas y bailarines procedentes de Cataluña, el resto de España, Portugal y Ucrania. De estos inscritos, 29 han sido chicas y 7 chicos.

Participantes de otras ediciones han integrado importantes compañías de danza como profesionales, entre ellos podemos citar a Xander Parish: Ballet del Teatro Mariinsky y conocido en Barcelona por su participación en las Galas de IBStage, Martí Fernández Paixa: Stuttgart Ballet, Sonia Vinograd: (ganadora asimismo de una beca del Prix de Lausanne) Ballet Nacional de Noruega o Julia Roca: Companhia Nacional de Bailado de Portugal, entre otros.

José Carlos Martínez.
Foto: Pep Aguadé
Actividades paralelas que se desarrollan en estos días son, por ejemplo, la proyección previa, el día 17 de marzo del documental "La Danza", dirigido por Frederick Wiseman, sobre el Ballet de la ópera de París. Así como conferencias sobre la dinámica del concurso y la evolución de la danza clásica hacia estilos contemporáneos, impartidas por la periodista cultural Carlota Moragas a los alumnos de institutos de Reus y Salou y el sábado por la tarde, Iratxe de Arantzibia dio una charla sobre el programa de la gala y sus experiencias personales a lo largo de su dilatada carrera como periodista y crítica de danza.

El jurado de la edición 2017 estuvo presidido por José Carlos Martínez. Desde septiembre de 2011 Martínez es el director artístico de la Compañía Nacional de Danza de España. Formado en el Centro de Danse Internacional Rosella Hightower en Cannes, tras ganar el Prix de Lausanne ingresó en la escuela de la Ópera Nacional de París. En 1988 fue elegido personalmente por Rudolf Nureyev para formar parte del cuerpo de baile del Ballet de la Ópera de París donde fue nombrado Bailarín Étoile en 1997.

Los otros componentes del jurado fueron: Henning Albrechtsen Profesor de danza clásica y especialista en el estilo Bournonville por todo el mundo. Allison Brown especialista en el repertorio de William Forsythe e instructora de Tecnologías de la improvisación y Karine Seneca, con dilatada carrera como bailarina y que actualmente dirige su propia escuela en su ciudad natal, Cannes, y colaboradora con el Staatsoper Hannover como profesora y asistente de coreografía. La reconocida bailarina zaragozana, Arantxa Argüelles fue la maestra de danza, acompañada al piano por Lluís Carmona.

Ganadores y Jurado. Foto Pep Aguadé
Para la Gala de danza que clausura el concurso, se invita a destacados artistas españoles con carreras en el extranjero. Se abrió la función con la participación de los tres concursantes galardonados con los premios principales, más la ganadora del premio del público. 

Empezó ‘Isokusu’, coreografía e interpretación de María Araújo Martins (Escuela Domus Dança, Porto, Portugal), que se llevó el Premio del Público. Siguió ‘Percusión’ Interpretación de Júlia Figueres (Centre de Dansa de Catalunya), con una muy inspirada coreografía de Joan Boix de estilo Forsythe con la que obtuvo el Tercer Premio. A continuación ‘Cóppelia’ variación de Swanilda del primer acto, interpretación de Clara Plà (Conservatori Professional de l'Institut del Teatre) galardonada con el Segundo Premio. Y el Primer Premio, con la variación de Basilio de ‘Don Quijote’, recayó en Diogo de Oliveira  (Escola Domus Dança, Porto, Portugal).

Anjara Ballesteros y Alexis Oliveira. Foto: Pep Aguadé
Otros galardones fueron para el valenciano David Oscar Blat: beca del Real Ballet Danés; Marta González: beca de Endanza Valencia; Carlos López: beca de la Royal Academy of Dance; Anna Yelisieieva: beca Adam Workshops-Vermuts Miró. Y además, José Carlos Martínez ha otorgado dos becas stage en la Compañía Nacional de Danza a Clara Plà y a María Araujo Martins. Asimismo Julia Figueres y Mireia Reyes han obtenido dos sesiones de fotografía especializada en danza, ofrecidas por DANS PXL.

La primera parte de la Gala, tras la participación de los concursantes ganadores, fue la más "clásica". El paso a dos de “La Cenicienta” de Jean Christophe Maillot, con la preciosa partitura de Prokefiev, abrió la participación de los artistas invitados y nos sedujo de la mano de Anjara Ballesteros y Alexis Oliveira de los Ballets de Montecarlo. Siguió el elegante solo del Príncipe Siegfried del final del primer acto, de la versión de Derek Deane de El Lago de los Cisnes por Esteban Berlanga, actualmente bailarín principal en la Compañía Nacional de Danza.

Lucía Lacarra y Marlon Dimo. Foto: Pep Aguadé
El momento álgido llegó con Lucía Lacarra acompañada por su pareja Marlon Dimo, actualmente estrellas invitadas del Ballet de Dortmund y de la Russell Maliphant Company. Su interpretación del paso a dos de La dama de las Camelias, en la versión coreográfica menos conocida de Val Caniparoli con música de Chopin, cautivó a la audiencia. Lucía tiene unas condiciones maravillosas, es LA bailarina, etérea, con unos pies impresionantes, una ligereza espectacular que en brazos de su apuesto partenaire le permite "volar" y sobretodo una capacidad de despertar emociones a la audiencia que creo que, si cabe, ha aún incrementado desde que es madre. Una maravilla.

Mai Kono y Javier Amo, ex compañeros de Lucía y Marlon en el Ballet de la Ópera de Munich en la que ambos aún permanecen, tuvieron la difícil tarea de bailar tras ellos para cerrar el primer acto pero salieron airosos en su ejecución del vibrante paso a dos de Frederik Asthon, Voices of Spring, con música de vals de Johann Strauss II.

Javier Amo y Mai Kono. Foto: Pep Aguadé
Abrió la segunda parte la entrega de premios por parte de distintas personalidades relacionadas con la cultura de la ciudad anfitriona. Reus posee un patrimonio cultural impresionante y ha dado a Cataluña artistas de renombre internacional en los ámbitos de la pintura, la música, el teatro, la poesía o sobretodo la arquitectura. 

La ciudad vale la pena ser visitada, con sus edificios modernistas, sus esculturas repartidas por toda la ciudad o sus dos bonitos teatros, uno de ellos, el Fortuny, con una interesante programación tras su rehabilitación. Sus responsables culturales, orgullosos de su patrimonio, celebraron la creación y continuidad de este concurso potenciando la danza que lleva el nombre de su prestigiosa bailarina. Cabe asimismo mencionar a otro Reusense ilustre en el mundo de la danza, Joan Camprubí (Reus 1825 - ?). Con carrera internacional que incluyó Rusia y Persia, formó pareja de baile con Manuela García y el 4 de abril de 1847 participó en la inauguración del Gran Teatre del Liceu de Barcelona con el estreno del ballet la Rondeña. 

Esteban Berlanga con la Compañía Nacional de Danza
como Basilio. Foto: Carlos Quezada
José Carlos por su parte, comentó la dificultad de la elección dado el nivel homogéneo de los finalistas, pero indicando que en estas circunstancias, él junto con los otros miembros del jurado, valoraron sobre todo el potencial que se observa en el futuro bailarín, a fin de permitir su desarrollo hacia una carrera profesional.

Siguió la Gala con unas piezas más contemporáneas. Esteban Berlanga bailó Casi Fado, coreografía de Ricardo Franco y música de Diego Carrasco que aúna aires flamencos con la música portuguesa. Mai Kono y Javier Amo, bailaron un bello paso a dos, Sakura, coreografia de Zuzana Šimáková y música de canción tradicional japonesa. Anjara Ballesteros y Álvaro Prieto eligieron un paso a dos del hermoso ballet Gnawa, de Nacho Duato con música de Juan Alberto Arteche y Javier Paxariño.

Cerraron la Gala Lucía Lacarra y Marlon Dino con un paso a dos de Spiral Pass del coreógrafo para el que son bailarines asociados, Russell Maliphant que cuenta con música de Mukul. En Spiral Pass, una pieza que Maliphant hizo para el Bayrisches Staatsballett en 2014, los portés son una constante, Marlon coge a Lucía para girarla, levantarla, sostenerla de forma que casi no pise el suelo. Hay un efecto caligráfico en esa forma de moverla, un contrapeso de fuerzas que permite a Lucía arquearse en posiciones imposibles pero de gran elegancia y belleza. Un enorme placer disfrutar de estos bailarines en un registro totalmente distinto. Un magnífico punto final a una noche emocionante.

Concursantes del Concurso Internacional de Danza Roseta Mauri.
Foto: Pep Aguadé
Con motivo de su participación en Reus tuvimos oportunidad de entrevistar de nuevo a Lucía, la primera vez desde que ha sido madre y desde que ha emprendido un nuevo rumbo profesional, tras finalizar su contrato con el Ballet de la Ópera de Munich. Pueden leer la entrevista aquí.


domingo, 29 de mayo de 2016

El Don Quijote de la CND entusiasma en Sant Cugat

Basilio y Quiteria en el primer acto. Foto: Jordi García

La Compañía Nacional de Danza (CND) nos ofreció el estreno absoluto en Cataluña de su 'Don Quijote' en el Teatre-Auditori de Sant Cugat, una de las cuatro ciudades de todo el estado español donde el montaje se ha podido disfrutar con música en directo, en este caso de la mano de la Orquesta Sinfónica de Sant Cugat (OSSC).

Carolina Masjuan

Después de veinticinco años, Don Quijote representa el retorno de la compañía a ofrecer un ballet clásico completo en tres actos. En la rueda de prensa previa al estreno, la teniente de alcalde de Cultura, Carmela Fortuny, celebró que "la CND vuelva a apostar por Sant Cugat a la hora de hacer un gran estreno, porque la ciudad ama la danza, la valora y la defiende como imprescindible". 


Don Quijote y las Dríadas. Foto: Jordi García
El director de la CND, José Carlos Martínez, explicó que la elección del Teatre-Auditori para hacer el estreno catalán no es casualidad, ya que "Sant Cugat es una de las ciudades que más apoyo nos ha dado como compañía, Sant Cugat y Valencia son las ciudades donde más hemos actuado" comentó.

En las funciones de Don Quijote la Orquesta Sinfónica de Sant Cugat (OSSC), ampliada a 60 músicos, se ha encargado del acompañamiento musical. El director musical de la CND para esta producción de Don Quijote, Manuel Coves, explicó que "tener la oportunidad de contar con una orquesta en directo a la hora de subir al escenario, hace que la actuación esté más viva que nunca". Él mismo ha sido quien ha dirigido a la orquesta.

Esta ha sido la onceava vez que la CND ha actuado en Sant Cugat y además el Teatre-Auditori ha colaborado con la construcción de una parte de la escenografía, tal y como ya hiciera con la del Lago de los Cisnes que presentó el Ballet de Ángel Corella y que también contó con la orquesta de Sant Cugat en directo dirigida en ese caso por su director titular Josep Ferrer.

Manteando a Sancho Panza. Foto: Jordi García
Este Don Quijote está inspirado en la obra original de Marius Petipa y Alexander Gorski pero Martínez ha hecho una re-lectura para dar más dinamismo a la pieza a través de la coreografía. Además, también ha dotado de más protagonismo y profundidad al personaje de 'Don Quijote'. El primer y el tercer acto se han mantenido prácticamente iguales al original, pero el segundo acto ha sido transformado y coreografiado por el mismo director. Según comentó José Carlos Martínez “para la compañía ha sido un gran reto encarar un ballet completo” y ha querido dar libertad a los bailarines para que incorporen su personalidad al montaje.

Para Sant Cugat, al igual que se hiciera en Valencia, se ha obsequiado a los asistentes con un “Cuaderno Educativo de la CND” redactado por Elna Matamoros, profesora de danza de la compañía y colaboradora de la Fundación Loewe, patrocinadora de la CND y de las temporadas de danza del Teatro Real de Madrid y del Gran Teatre del Liceu de Barcelona.

Nos cuenta Elna Matamoros en este Cuaderno Educativo sobre este Don Quijote: “El Pas de Deux había entrado en el repertorio de la Compañía Nacional de Danza en 1984 pero es ahora cuando se interpreta por primera vez en su versión completa; para ello José Carlos Martínez se ha apoyado tanto en las versiones de Petipa y Gorski como en las que él mismo ha interpretado a lo largo de su carrera como bailarín. 


Lucie Barthélèmy preparándose para Dulcinea en su camerino
de Sant Cugat. Foto: Mateo Martín

“Al bailarlo -recuerda- siempre quise dar un toque español en la manera de abordar los pasos, pero respetando la coreografía. Al ser un ballet clásico inspirado en nuestro folclore es fácil tomarse cierta libertad, utilizar ciertos ritmos o braceos y darle sabor español sin traicionar la idea del coreógrafo”. 

“Intentando alejarse de la imagen que en el extranjero se tiene de nuestro país, José Carlos Martínez no sólo ha devuelto la acción a La Mancha y a la protagonista su nombre en español, Quiteria, [en la mayoría de las versiones Kitri] sino que incluye pasos del folclore y ha reorganizado las escenas; por ejemplo, ha situado, como en la novela, el simulacro de suicidio de Basilio al momento de la boda entre Quiteria y Camacho. Del mismo modo que Gorski incorporó el popular solo de Mercedes -la amante del torero- original del ballet Zoraida, Martínez se ha permitido la licencia de añadir una sección de la partitura de Carmencita para el dúo de los enamorados, al principio del segundo acto”. 

Gitanos del segundo acto. Foto: Jordi García
Quien desee documentarse más a fondo sobre este ballet en general y esta versión en particular puede visitar el blog de la fundación y acceder al cuaderno completo aquí 

En Ballet y más nuestra directora, Lola Ramírez ya publicó una crítica sobre el estreno en Madrid “Chapeau Sr. Martínez”. Si entonces ya recibió muy buenas críticas, ahora en Sant Cugat el montaje está más rodado, muchas fueron las funciones en la Zarzuela tras su estreno en diciembre y acaban de llegar de Valencia, así que vemos a la compañía en muy buena forma, con un elenco compacto, comprometido y con una energía contagiosa.

Como es habitual en Sant Cugat, para los espectáculos de danza siempre se propone un encuentro con la compañía abierto al público, unas horas antes de la función, para asistir a una clase, un ensayo o a lo que estime oportuno su director. Estas experiencias son siempre muy bien acogidas y mucho antes de la hora convenida, se forman largas colas para no quedarse sin plaza. En esta ocasión pudimos disfrutar de un ensayo del elenco de principales, Basilio, Quiteria y Jefe de los Gitanos que actuarían al día siguiente, el domingo.

Espada y Mercedes. Foto: Jordi García
José Carlos explicó a los asistentes que habiéndose lesionado el bailarín principal Alessandro Riga, sería Anthony Pina quien debería asumir el rol de Basilio junto a Yae Gee Park. Ambos habían ya bailado los roles por separado pero ahora debían trabajar el partenariado y ajustarse mutuamente. Fue muy interesante ver como siguiendo las directrices de José Carlos y Elna, iban puliendo y adaptando sus pasos para lograr estar a punto para la función del día siguiente. También el Jefe de los Gitanos ensayó su parte mientras los dos principales se tomaban un descanso. Por lo que vimos, auguramos una muy buena función también para el domingo.

La verdad es que algunas producciones de este ballet vistas últimamente por Barcelona, aunque se tratase de grandes compañías, se veían algo polvorientas y se habían salvado por prestaciones fuera de serie de sus principales, pero ni el vestuario ni los telones convencían. Aquí es todo lo contrario, el vestuario, de Carmen Granell, es magnífico, vistoso, variado, pero siempre elegante, tonalidades mayoritariamente suaves , salvo algunas excepciones como por ejemplo el rojo de Quiteria o el negro con toques rojos en los trajes del baile español del inicio del tercer acto. Los capotes una maravilla. Pese a la dificultad que debe suponer manejar unos pedazos de tela tan grandes, no lo parecía en manos de los aguerridos “toreros”. Los telones y la escenografía haciendo justicia al entorno de la época y a los lugares donde se sitúa la historia.

Don Quijote enfrentándose a Camacho. Foto: Jordi García
La parte del fandango y el bolero adicionales deben su coreografía a Mayte Chico. Todo lo que posee aroma español está totalmente conseguido y las partes nuevas perfectamente integradas. Nada chirría y el conjunto respira elegancia y clase, las mismas cualidades que posee el director de la compañía y artífice del montaje.

El cuerpo de baile masculino está sensacional, los gitanos del segundo acto con su Jefe, Anthony Pina, a la cabeza, estuvieron soberbios. Lucie Barthélèmy toda delicadeza y sutileza en una Dulcinea encandilando a Don Quijote. Giulia Paris un Cupido amoroso, juguetón y sumamente musical.

La pareja principal, Aitor Arrieta y Haruhi Otani abordaron muy dignamente los difíciles roles de Basilio y Quiteria. Los difíciles portés fueron resueltos con seguridad, los fouetés con brío y nos ofrecieron diversas genialidades, aunque también algún pequeño desliz pero superado con maestría y compensado por su ejecución global.

Espada, el apuesto Moisés Martín Cintas, fue un torero elegante que llenó la escena con su buena técnica y apostura, magníficamente secundado por Mercedes, Aída Badía y su cuadrilla de toreros. Las dos damas de honor estupendas, Shani Peretz y Giada Rossi que ejecutó de forma magnífica la conocida y preciosa melodía de su variación.


Dulcinea y Don Quijote. Foto: Jordi García

La orquesta titular de Sant Cugat bajo la dirección del maestro Coves y las soberbias prestaciones de Don Quijote, Isaac Moltllor y Sancho Panza, Jesús Florencio, junto al cómico pero ágil Camacho, Antonio De Rosa, redondearon un espectáculo que recibió una gran ovación, con el público que abarrotaba el Auditori puesto en pie unánimemente seducido.


domingo, 6 de marzo de 2016

Homenaje a Granados por la CND en el Liceu

Saludos finales tras Raymonda

Tanto la Compañía Nacional de Danza (CND) como José Carlos Martínez, ahora su director, vuelven al Gran Teatre del Liceu tras doce años de ausencia y lo hacen bajo un prisma totalmente distinto, una incorporando puntas y clásico puro en su repertorio y el otro dejando atrás su faceta de bailarín para volcarse en sus nuevas responsabilidades como director. El público les esperaba expectante y no han defraudado.

Carolina Masjuan

The Vertiginous Thrill of Exactitude.
Foto: A. Bofill
La última vez que la Compañía Nacional de Danza (CND) bailó en el Liceu fue en el 2004 del Forum de las Culturas, cuando Nacho Duato estrenó Herrumbre no sin cierta polémica a causa de co-producciones entre el Ministerio y el teatro barcelonés, cuyas tensiones quizás fueran el motivo por el que hayamos tenido que esperar tanto en volver a verles por aquí. 

Y si en aquella ocasión brilló la musa de Nacho Duato, la bailarina japonesa Tamako Akiyama, ahora hemos podido disfrutar de nuevo de su excelencia, en la pieza creada para este Homenaje a Granados y estreno mundial absoluto, Anhelos y Tormentos, del coreógrafo búlgaro, y también como Tamako, ex bailarín de la CND, Dimo Kirilov, ambos invitados para esta ocasión.

José Carlos Martínez por su parte, se ha estrenado como director de Compañía, ya que como bailarín pudimos verle en las Jewels de Balanchine, concretamente en los Diamantes, con la Ópera de París, curiosamente también en el 2004, cuando estaba en la cima de su carrera con la prestigiosa maison como bailarín étoile.

A pesar de haber podido ver a la compañía de José Carlos tanto en el Mercat de les Flors como en Sant Cugat o Terrassa, éste ha sido su debut en el Liceu y ha sido con un programa ecléctico con el que se ha estrenado.

Anhelos y Tormentos. Foto: A. Bofill
Este año se conmemora el centenario del fallecimiento del compositor leridano Enrique Granados (1867-1916) y José Carlos ha querido rendirle tributo desde la danza, encargando a Dimo un ballet con música de este compositor que ya ha inspirado otras obras a otros tantos coreógrafos y compañías, por ejemplo Remansos de Nacho Duato para el ABT. En este caso se ha contado con música en directo interpretada al piano por Rosa Torres-Pardo. Partiendo de algunas particularidades del romanticismo, Anhelos y Tormentos se baila con fragmentos musicales de Goyescas, El Amor y La Muerte, Vals, Mazurka, Danza Oriental y El Ángel de los Claustros. 

En un ambiente nebuloso en el que el piano y la pianista están magníficamente integrados, empieza la danza con un arrebatador paso a dos de Emilia Gisladöttir y Daan Vervoort. La secuencia de la música, con la aparición de los distintos bailarines y esos silencios en los que uno les siente jadear, transportan hacia un lugar de soledad, encuentros y rechazos, siempre en un espacio onírico y espiritual. Le siguen solos, duetos y partes corales con una gran implicación de los ocho bailarines que forman el elenco de esta pieza: Tamako Akiyama, Emília Gisladöttir, Jessica Lyall, Mar Aguiló, Daan Vervoort, Isaac Montllor, Mattia Russo y Antonio De Rosa. ¡Un enorme placer ver de nuevo a Tamako acompañada aquí por Isaac Montllor! La trágica muerte de Granados, al lanzarse al mar para socorrer a su esposa que se estaba ahogando tras ser torpedeado el barco en el que viajaban, cuando su obra alcanzaba su mejor momento y él se sentía confortado por su éxitos en Estados Unidos, impidió completar un legado que aunque ya de por sí suficientemente valioso, tenía aún mucho que ofrecer.

Rosa Torres-Pardo, Tamako Akiyama, Isaac Montllor.
Anhelos y Tormentos. Foto: A. Bofill

Anhelos y tormentos cerró un primer acto que había empezado con The Vertiginous Thrill of Exactitude, una desde luego vertiginosa pieza de William Forsythe, creada en 1996 para el Ballet de Frankfurt sobre el movimiento final de la Novena Sinfonía de Schubert interpretada por la orquesta titular del Gran Teatre del Liceu dirigida por José María Moreno y que ya habíamos visto en el Liceu en 2001 por el Ballet de San Francisco. Una demostración de los pasos de ballet clásico que luego Forsythe de-construiría para evolucionar hacia una danza más teatral y que es un homenaje a Petipa y Balanchine. Muy bien los cinco bailarines Yae Gee Park, Helena Balla, Kayoko Everhart, Alessandro Riga y Anthony Pina en esta tan exigente demostración de técnica.

In the Night. Foto: A. Bofill
Para la segunda parte, dos nuevos ballets y para abrirla, otro pianista, Carlos Faxas, habitual de la compañía, se hace cargo de la música. Se trata de la obra neoclásica de 1970 de Jerome Robbins In the Night en la que los Nocturnos de Chopin sirven de fondo para que tres parejas de bailarines nos muestren distintas facetas de una relación, acabando los seis en escena. Ballet que casualmente también vimos por la compañía de San Francisco y con Lucía Lacarra cuando integraba sus filas antes de ir a Munich. 

Exquisito ballet bajo un cielo estrellado, como exquisitos estuvieron Giulia Paris / Alessandro Riga; Giada Rossi / Moisés Martín Cintas y Aída Badía / Esteban Berlanga.

Cerró la función Raymonda Divertimento con música de Alexander Glazunov. Partiendo de la coreografía de Petipa, revisada por Nureyev, José Carlos Martínez aportó en 2013 su toque personal a la suite final de este Ballet y lo concibió como un homenaje a la gran bailarina rusa Maia Plisetskaya. Fallecida el año pasado, Maia también había sido directora, por un corto periodo, de la CND. La celebración entre oropeles, es la fiesta de despedida de la compañía del público liceístico. Un colofón cien por cien clásico en una compañía reconvertida poco a poco y con gran acierto, trabajo de piernas en clásico puro, busto y brazos con aires húngaros.

El famoso y exigente solo de la claque, así como los pasos a dos y las partes corales bailadas con brío y elegancia por Lucie Barthèlèmy / Aitor Arrieta, Yae Gee Park, Giulia Paris, en los papeles principales y acompañados por Ana Pérez-Nievas, Clara Maroto, Irene Ureña, Nandita Shankardass, Helena Balla, María Muñoz, Leona Sivôs, Shani Peretz, Iván Sánchez, Rodrigo Sanz, Benjamín Poirier, Roberto Sánchez, Jesse Inglis, Álvaro Madrigal, Niccolò Balossini, Juan José Carazo, Erez Ilan, Ángel García.

Raymonda entre cajas. Foto: Marcos Mondu

Confiamos en que José Carlos renueve contrato y pueda ir consolidando este proyecto tan estimulante dentro del árido panorama nacional de la danza clásica. Tan buenas escuelas, tanto talento y tanta afición, aunque parece que algunos no quieran admitirlo, porque señoras y señores, se acabó lo que se daba en el Gran Teatre del Liceu en cuanto a danza se refiere. Dos compañías, ambas dirigidas por dos estrellas españolas de renombre internacional, con un buen número de bailarines españoles en sus filas y c'est tout para la temporada 2015/2016! Y la próxima temporada no es que mejore la cosa, muy al contrario.

Cuando una piensa que el Liceu tuvo compañía de ballet, que tenía unas temporadas de primavera y verano repletas de funciones, con compañías de gran renombre internacional que permanecían un mes en Barcelona para deleite de la afición y que alternaban con la compañía local, nutriéndose las unas de las otras y que ahora digan que no hay tradición y que el Liceu es un teatro de ópera, no se puede más que sentir indignación.

The Vertiginous Thrill of Exactitude.
Foto: A. Bofill
Siempre nos quedarán Sant Cugat, donde la CND nos presentará en Mayo su Don Quijote ¡no se lo pierdan! (crónica de Lola Ramírez para Ballet y más aquí) y desde luego Terrassa. ¿Qué sería de nosotros balletómanos catalanes sin Terrassa? El próximo sábado este mismo programa del Liceu se puede ver en la ciudad egarense y sigue la temporada con una buena función cada mes con prestigiosas compañías, entre las que destacan el Ballet de Georgia o la Gala de bailarines del Royal Ballet. ¡Y Peralada, claro! El magnífico festival de verano donde la danza ocupa el lugar que le corresponde y que pronto presentará su programación para este verano.


Cuando sales de ver un espectáculo con la calidad del que nos ofreció la Compañía Nacional de Danza, sales de otra manera a como has entrado... te han transportado a una dimensión en la que se te serena el ánimo y te sientes distinto... solo hay que dejarse llevar, sentirlo y abrirte a sentir la esencia, empaparte de la belleza y vivir la experiencia.… 

La cultura es imprescindible y la danza de calidad forma parte total de este tipo de cultura que cambia a las personas y las cosas. Si vamos a tener ¡por fin! una compañía de danza de Cataluña como aseguró el Honorable Conseller de Cultura, Santi Vila, que sea una compañía de estas características, la tuvimos y se dejó perder, la pudimos volver a tener y se dejó escapar, por favor, sí, creémosla, pero no de cualquier manera y a cualquier precio. Hagámoslo en serio y hagámoslo bien.