martes, 20 de agosto de 2019

La apuesta de Peralada por Acosta Danza

Marta Ortega y Carlos Acosta en Mermaid.
Foto: Josep Guindo

Si el prestigioso festival ampurdanés trajo como primera propuesta en danza -y también para inaugurar el Festival- a una compañía de larga tradición como es el Ballet del Teatro Mariinsky de San Petersburgo, como último espectáculo de esta disciplina programó de nuevo a la compañía creada en 2016 por el gran bailarín cubano Carlos Acosta, Acosta Danza. Ellos ya bailaron la noche del fatídico 17 de Agosto de 2017, prometiendo volver, algo que hicieron el pasado 15 de Agosto y que repetirán según nos informó el director artístico del Festival Oriol Aguilá, dentro de dos años. 

Carolina Masjuan 

Este 2019 ha sido un año muy importante para el gran bailarín cubano ya que, premios y distinciones aparte, ha salido publicado en castellano su libro autobiográfico «Sin mirar atrás» así como se ha estrenado la película Yuli, basada en el libro, que ha cosechado un gran éxito y además ha sido nombrado director del Birmingham Royal Ballet, cargo que iniciará el próximo mes de enero de 2020, compaginándolo con la dirección de Acosta Danza. 

Imponderable, de Goyo Montero por Acosta Danza
Foto: Josep Guindo
Evolution es el título genérico del espectáculo que vimos en Peralada y que está girando por España. En él se incluyen dos coreografías del español Goyo Montero, director del Ballet de Nurenberg y coreógrafo residente de la compañía cubana; un hermoso paso a dos bailado por el propio Acosta con la exquisita Marta Ortega, Mermaid, de Sidi Larbi Cherkaoui, otro habitual en el repertorio de Acosta Danza; un solo de Carlos de Rusell Maliphan, Two, que ya bailó en 2017 y para finalizar una pieza para doce bailarines, Twelve, del también español, Jorge Crescis

Las dos piezas de Goyo abrieron cada una de las dos partes del espectáculo. Imponderable, donde los bailarines hacen uso de linternas para jugar con ellas creando hermosos momentos que, junto al humo que irrumpe en escena, pretenden explicar cómo las emociones no se pueden medir. Con música del canadiense Owen Belton basada en composiciones del cantante y poeta Sílvio Rodríguez, esta pieza ha sido creada para nueve bailarines. 

Llamada, de Goyo Montero por Acosta Danza.
Foto: Josep Guindo
La segunda, Llamada, nos habla de nuestros instintos, de lo que nos sale de dentro y que no podemos evitar expresar, ya sea la fe, la sexualidad o una vocación. Una obra que nos cuenta también sobre la libertad de género, de lo femenino y lo masculino, con bailarinas ataviadas con pantalones mientras que algunos de ellos lucen faldas. La banda sonora corre aquí a cargo también de Owen Belton más las voces de Miguel Poveda y Rosalía

Aunque el estilo coreográfico de Goyo crea escenas que a una le suenan como de «déjà vu» ambas propuestas gozaron del reconocimiento del público y es que la calidad, energía y fuerza de los bailarines de Acosta Danza, se contagia y trasciende. Cabe destacar que Goyo bailó en Peralada hace muchos años, cuando integraba las filas del Ballet de la Ópera de Berlín en un programa Kylian

Mermaid, en cambio, la segunda pieza presentada, emocionó profundamente. Creada para la presentación de Acosta Danza en el Sadler Wells de Londres en 2017 a partir de una música de Woojae Park inspirada en canciones coreanas sobre el mar y música adicional de Erik Satie, Mermaid es bailada por Carlos Acosta y Marta Ortega.

Marta Ortega y Carlos Acosta en Mermaid de Sidi Larbi Cherkaoui.
Foto: Joep Guindo

Aunque en un inicio parece que se trate de un paso a dos sofisticado entre una borracha, copa de champán en la mano, tambaleándose en sus zapatos de punta y sostenida por Acosta, en realidad la bailarina es una sirena a la que él ayuda, fuera de su elemento, en su desespero para ponerse en pie y andar. 

Carlos Acosta en Two. Foto: Josep Guindo
El coreógrafo explicó en una ocasión « En lugar de crear la imagen de la sirena literalmente, coloqué a Marta, una bailarina contemporánea, en zapatillas de punta. Como un pez fuera del agua que trata de caminar en tierra firme, o un extraño en territorio desconocido, la sirena busca ayuda y orientación, y la consigue por medio de Carlos Acosta. Marta, aunque se formó en clásico, rápidamente cambió hacia la danza contemporánea, por lo que ponerla de nuevo en zapatos de punta fue un verdadero desafío para ella, que adoptó rápidamente». Un gran momento de belleza, delicadeza y placer que con la presencia de Carlos, el público celebró de forma entusiasta.

Two, la otra presencia de Carlos en escena, es la tercera vez que se ve en Peralada, una por Silvie Guillem y la segunda por él mismo, que ya la bailó en la edición anterior -lean nuestra crónica de aquella noche aquí.

El estilo de Carlos, su fuerte presencia escénica y su dominio, hipnotizan en un solo que va in crescendo. Dentro de un cuadrado de luz, el bailarín hace suyo el espacio con su movimiento de brazos, torso, piernas que van atrapando al espectador, viviendo con él la experiencia. Otro momento especial de la noche.

Y para finalizar deporte, danza y matemáticas y riesgo, resistencia física y mental, en una pieza creada inicialmente para la compañía Edge en 2011, que la presentó en la Royal Opera House y re-adaptada para Acosta Danza. 

Twelve de Jorge Crescis por Acosta Danza.
Foto: Josep Guindo
En Twelve, coreografía de Jorge Crecis y música de Vincenzo Lamagna, doce son los bailarines como bien nos lo van contando ellos mismos enumerándose al inicio de la pieza mientras van lanzándose y colocando en el suelo las botellas con las que juegan en escena. 

Botellas que, iluminadas o no, son como otros bailarines de la coreografía, volando lanzadas al aire en un desafío constante para los intérpretes que antes, durante y después de giros, piruetas y saltos las recogen, o no, en los menos de los casos, para delicia, sorpresa o inquietud de la audiencia. Hay una atractiva estructura deportiva y mágica que crea un ambiente singular que atrapa al público, además de esa calidad y energía de los versátiles bailarines a la que ya nos hemos referido antes. 

Y hasta aquí la edición de nuestro Festival de verano favorito en el que siempre encontramos variedad de estilos y calidad en las propuestas. Pero a ellos también les pediríamos que nos trajeran ballets de repertorio europeo, Cranko's, Neumeier's, McMillan's ¿por qué nadie los programa aquí? ¡Son tantas y tan buenas las compañías que las tienen en su repertorio y vendrían encantadas a bailarlos! Stuttgart, Hamburgo, Munich, Oslo, Amsterdam, ciudades no tan lejanas y donde casi en todas, hay además magníficos bailarines españoles, catalanes entre ellos, de los que el público tendría oportunidad de disfrutar. Desde aquí hacemos la petición, ojalá nuestro deseo se cumpla.


martes, 30 de julio de 2019

El Quijote del Plata en Peralada

El Ballet del Sodre en Peralada. Foto: Toti Ferrer

Después de pisar muchas veces como bailarín el escenario del Festival Castell de Peralada, Igor Yebra vuelve de nuevo al Empordà pero esta vez como director de la compañía uruguaya con sede en Montevideo, el Ballet del Sodre y con una nueva creación para la compañía firmada por Blanca Li: El Quijote del Plata

Carolina Masjuan 

Igor recordó en la rueda de prensa sus distintas actuaciones en el marco del Festival: con Víctor Ullate en el debut de su compañía en Peralada, con el Ballet del Kremlin o en esa Traviata que tan bien recordamos ya que Violeta no pudo morir puesto que la lluvia se lo impidió. Igor bailó la danza que muchas veces desgraciadamente se obvia en la obra de Verdi, pero que por suerte no fue así en esa ocasión y él y María Giménez resplandecieron antes de que las gotas empezaran a caer. 

Sergio Muzzio y Paula Penachio. Foto: Toti Ferrer
La compañía llega del invierno, solo vienen la mitad de los componentes, unos cuarenta ¡fijense!. Junto con el ballet del Teatro Colón y el de Chile, el Ballet Nacional Chileno, son una de las tres mejores formaciones clásicas de latinoamérica. En sus 84 años de historia, la compañía uruguaya ha pasado por muchos altos y bajos pero cuando Julio Bocca tomó las riendas en 2010, la transformó completamente, como pudimos comprobar los espectadores catalanes con su Coppélia en el Liceu, hace apenas tres años y con el conocido bailarín Ciro Tamayo, ahora lesionado y que no ha podido viajar, en uno de los roles principales. 

Veintiocho son los bailarines uruguayos de la compañía que cuenta también con varios españoles y sobretodo, recalca Igor, tienen una cantera que va pisando con fuerza, algo imprescindible ya que si no, no sería sostenible. La financiación es mayoritariamente privada, sólo lo que es la gira es a cargo del budget exclusivo del ballet para todo el año. La gira se hace con lo que se recauda durante las funciones en Montevideo y lo que ahorran.

Igor nos explicó como se llena el teatro en cada función, 14 fueron las del estreno del Quijote del Plata y siempre se colgó el cartel de completo. La temporada ha incluido una Carmina Burana, La Sylphide, Suite en Blanc, Onegin, Manon, ¡vaya repertorio!… Siendo como es, un país caro, las entradas son asequibles, allí se apuesta por la cultura y la educación y el público responde encantado. 

Damian Torío y Kauan Soares con el cuerpo de baile
del Ballet del Sodre. Foto: Toti Ferrer
Igor aceptó inmediatamente la invitación de Julio Bocca. Tras hacer sus adieux en Burdeos y con su escuela en el País Vasco funcionando perfectamente, el bailarín llegó a Montevideo y se encontró con un programa ya casi completo, excepto un título que estaba en el aire y para el que debía encontrar propuesta. El nuevo director tenía claro que haría su entrada como director con algún tema relacionado con la cultura uruguaya y encontró en la historia de Arturo I. Xalambrí, un apasionado de Cervantes y del Quijote, el tema ideal. La colección de Xalambrí, que fue denominada "Colección Cervantina", cuenta con 2.860 obras de las cuales 1.056 pertenecen a diferentes ediciones de El Quijote. Considerada la más importante fuera de España, desde el año 2001 la Universidad de Montevideo tiene bajo su custodia esta importante colección. 

El tema encaja también perfectamente en el Festival de Peralada, que acoge la primera de las funciones de la compañía por tierras españolas -podrá verse luego en distintos festivales como el de Almagro, el de Santander, o del Escorial entre otros-. Peralada, que también alberga en su biblioteca una espectacular colección cervantina considerada como una de las más importantes del mundo a nivel privado, con unos 5000 ejemplares de los cuales más de 1000 son diferentes ediciones de Don Quijote con traducciones a 33 lenguas diferentes, es el marco ideal para este estreno. 

Mel Oliveira, Gustavo Carvalho y Brian Waldrep.
Foto: Toti Ferrer

Una vez el tema resuelto, faltaba encontrar quien lo coreografiara. Igor buscaba a alguien que conociera España y que además contara con un buen sentido del humor y fue la creadora granadina establecida en París, Blanca Li, la designada. Ambos comentaron divertidos como este enorme reto -disponían de apenas cuatro meses para realizar el ballet- se puso en marcha mediante multitud de llamadas via skype, face-time y otras maravillas de la tecnología, para empezar a diseñar el vestuario y decorados con Hugo Millan, iluminación con Pablo Pulido, etc... para que todo estuviese listo cuando Blanca pudiese aterrizar, apenas un mes antes del estreno en Montevideo, para elegir a los bailarines que debían encarnar los roles principales, muchos, de su nuevo ballet y trabajar con todo el elenco in situ. 

Vanessa Fleita y el cuerpo de baile del Ballet del Sodre.
Foto: Toti Ferrer
Para la música al principio se pensó en una partitura original encargada a algún compositor, pero no había presupuesto suficiente, luego Blanca quería recurrir al Quijote de Strauss, pero no le concedieron los derechos y así, al final, la coreógrafa encontró la música idónea para los distintos fragmentos que quería contar -en la gira se escucha en una grabación de la Orquesta Sinfónica del Sodre- en diversos compositores que habían tenido una relación o una inspiración popular con el Quijote. Obras cortas completas de compositores tales como Georg Philipp Telemann, Charles Koechlin, Claude Debussy, Maurice Ravel, Mijaíl Glinka, Camille Saint-Saëns, Emmanuel Chabrier, Nikolái Rimsky-Kórsakov y Alexander Glazunov, componen la banda sonora del ballet. Una partitura difícil para la orquesta que en una hora y media debe cambiar a registros muy distintos, igual que si en un ballet hubiesen cambios constantes de clásico a contemporáneo lo sería para los bailarines. 

En cuanto al estilo, a pesar de que la idea inicial de Igor era que fuese contemporáneo, lenguaje habitual de Blanca, al disponer de tan poco tiempo y dada la altísima calidad técnica de los bailarines, la coreógrafa decidió hacer un ballet más clásico o neoclásico, al igual que ya hizo en su creación para la Ópera de París con Scherezade

Mel Oliveira y el cuerpo de baile del Ballet del Sodre
Foto: Toti Ferrer
Trabajó mucho la parte dramática de cada personaje, así encontró al Quijote ideal en Damian Torio, un bailarín alto y delgado con una buena vis cómica que ella quería incorporar al personaje. Ciro Tamayo, ganador del concurso Certamen Internacional de Danza de Barcelona y conocido por la audiencia catalana ya que además bailó la Coppélia en el Liceu, era Sancho Panza, que en este ballet tiene un peso considerable, pero una desafortunada lesión ha hecho que haya debido ser sustituido recayendo en Kauan Sores la difícil tarea, que él ha resuelto con nota, encandilando a la audiencia con su danza ágil de técnica potente. 

Decía Arturo que los libros son la escalera que te conduce al cielo y esto es lo que vemos al abrirse el telón y que permanece en escena durante toda la función. Con el padre en su lecho, excepto cuando sonámbulo se mimetiza con el caballero de la Mancha, y con su hija atendiéndole amorosa y leyéndole sin parar los fragmentos que se suceden en escena. Al final, cuando Chalambrí, un excelente Sergio Muzzio, en su delirio, está convencido de que él es el Quijote, mueren ambos y es su hija, Paula Penachio, maravillosa en su baile mientras le lee a su padre con esos giros perfectos con el libro en la mano, quien adopta el papel del ingenioso hidalgo. 

El Ballet del Sodre en Don Quijote del Plata.
Foto: Toti Ferrer
Igor comentó como Marcia Haydée asistió al ensayo general comentándoles «tenéis una joya entre las manos» admirada por el tema escogido y por la calidad del montaje. Corrieron a comentarlo a los bailarines quienes, inmersos en la vorágine del estreno, apenas eran conscientes de lo que estaban creando. Evidentemente fue un estímulo enorme que alguien de tal categoría les transmitiera ese mensaje. Es para Igor un orgullo que gracias a este ballet se dé a conocer tan importante personaje de la cultura uruguaya por el mundo. 

El espectáculo es una mezcla de ficción y realidad que ha rememorado el clima de sueño de los grandes títulos del repertorio de ballet clásico. Al igual que Igor, Blanca Li también había actuado anteriormente en Peralada como bailarina en su Jardín de las Delicias

El Quijote del Plata, alterna y complementa dos historias: la del escritor y bibliófilo uruguayano Arturo E. Xalambrí (1888-1975), coleccionista compulsivo de obras cervantinas y especialmente de Quijotes y la historia del mismo Quijote. Durante la estancia del Ballet Nacional de Sodre en Peralada, estudiantes de danza de la zona han participado en una de las clases de la compañía, una actividad prevista en el Campus Peralada 2019. El Quijote ha sido la excusa perfecta para unir a Peralada y Uruguay dos culturas con un patrimonio común: El Quijote de la Mancha

Damián Torío y Kauan Soares. Foto: Toti Ferrer
De las once escenas elegidas por Blanca, unas están más resueltas que otras, el espectáculo va de menos a más. La escena de los molinos, con el cuerpo de baile masculino vestido de blanco con atuendo en forma de aspas es ingenioso y por momentos cumple su cometido, pero creemos que se le podría haber sacado un mejor partido. 

La quema de libros es algo anodina. En la parte de las Cuevas de Montesinos, con la peregrinación de la señora Belerma y sus doncellas, aunque aquí estén todas vestidas de negro, la similitud de algunas escenas del cuerpo de baile con escenas de las willis de Giselle no pasa desapercibida. Aunque hay otros momentos muy originales que cabe destacar.

El ballet se anima considerablemente al llegar a la parte de la boda, con la Quiteria de la magnífica Mel Oliveira y el potente Camacho de Gustavo Carvalho, acompañados por el no menos convincente Basilio de Brian Waldrep. El principio de la escena con el larguísimo velo de la novia sostenido por sus damas, momento tutú precioso éste, nos brinda instantes de gran belleza muy bien resueltos. No hay paso a dos virtuoso si no que el virtuosismo viene por parte de todos, quizás demasiado al mismo tiempo, que no te permite apreciarlo como merece, pero una fiesta, que duda cabe, que el público celebra entusiasmado. 

El final, ya contado, con la muerte de ambos caballeros, el real y el ficticio y la hija tomando las riendas, es el cierre perfecto de la historia. La otra hija, la bailarina Lara Delfino, la monja, personaje real que por cierto vivió en el País Vasco, también aparece en escena acompañando al padre en sus últimos momentos. Los aplausos y pataleos en las gradas del magnífico recinto son la prueba del éxito conseguido por Igor, Blanca y la compañía entera ¡felicidades!





lunes, 22 de julio de 2019

Mats Ek regresa a París

Aurelie Dupont y Stephane Bouillon en Another Place.
Foto: Ann Ray

Mats Ek vuelve de su retiro para crear 2 nuevas piezas para el Ballet de la Opera de París: Another Place y Bolero, que se presentaron junto con su ya aclamada Carmen, que entraba por primera vez en el repertorio de la compañía de París. Así las 3 historias formaron la propuesta encargada de dar la bienvenida al verano desde la capital francesa.

Sylvia Julià

La versión de la mítica Carmen, creada para el Cullberg Ballet en 1992, es la elegida para abrir la noche de Mats Ek. El coreógrafo sueco sitúa la historia ante una pared de grandes lunares negros, el resto del escenario lo forman una gran bola negra y el humo de los cigarros. 

Amandine Albison en Carmen. Foto: Ann Ray
No parece necesario enmarcar un clásico de la notoriedad de Carmen, donde la música de Bizet Chtchedrine es tan explicativa como la propia historia basada en la novela de Mérimée, y es en la sencillez de ese entorno donde los movimientos logran tener más importancia, más fuerza, más voz.

La Carmen de Ek baila de rojo, con las líneas características del coreógrafo : grand pliés, manos extra gestuales, figuras curvas y piernas estiradas, movimientos no continuados que cortan el aire mientras quieren decir algo más. Amandine Albison, primera bailarina de la compañía, nos presenta una hermosa y apasionada Carmen, y nos transmite esa fuerza y frialdad con la que la protagonista desafia a los 3 hombres de su vida.

Carmen de Mats Ek. Foto: Ann Ray
Volantes brillantes en las bailarinas y rojos en Carmen se mueven con las piernas y destacan en el fondo oscuro en el que transcurre la historia, especialmente espectacular el vestido de cola rojo con el que Carmen juega al engaño y al desengaño, traicionera y traicionada, en la segunda mitad de la pieza. 

El puro en la boca de Carmen nos dice mucho de su poder e influencia, el pañuelo que Carmen arranca del pecho izquierdo de Don José, con el que juega y acaba perdiendo en el suelo, es otro elemento más que Ek utiliza para para contarnos la historia.

Entre los dos pesos pesados un respiro, Another Place. En un escenario vacío se representa un entorno tan reconocible como un hogar con unos protagonistas tan habituales, una pareja. Ek traza un paso a dos que reivindica la esencia de lo cotidiano, la excepcionalidad de lo normal. 

Aurelie Dupont y Stephane Bouillon en Another Place.
Foto: Ann Ray

Un diálogo entre una pareja madura que se pasea por sus sentimientos: amor, soledad, sexo, distanciamiento, reencuentro … con la colaboración de elementos corrientes: unas gafas, un cárdigan, un zapato, una mesa, una alfombra; que cobran vida al servicio de la coreografía y fingen estar de acuerdo con el rol asignado. 

Aurelie Dupont y Stephane Bouillon. Foto: Ann Ray
Otra investigación del comportamiento y emociones humanas acompañada por la intensa y conmovedora sonata de Liszt interpretada por el pianista sueco Staffan Scheja

Pudimos ver en este rol a la actual directora del Ballet de la Opéra de Paris, Aurélie Dupont, un hermoso regalo para los espectadores, el verla bailar de nuevo, y un privilegio para la nueva creación de Ek, el poder contar con su madurez y calidad artística tan indispensable para hacer creíble lo que podría ser una segunda parte de Place, creada en 2007 para Laguna y Baryshnikov

A Dupont la acompaña muy acertadamente Stéphane Bullion, bailarín principal de la compañía con experiencia en roles de coreógrafos más contemporáneos como Bausch, Cullberg, Kylián, León & Lightfood, y el mismo Ek con Appartement.

Niklas Ek en Bolero. Foto: Ann Ray
La sesión concluye con la versión de Mats Ek del gran icono de la música: el Boléro de Ravel. A pesar de que Ek no bailó nunca ninguna versión del Boléro si reconoció que había sido ya una tentación para él anteriormente y recibió la oportunidad de la Opéra de Paris con amor y respeto. Buscar una danza para tan poderosa pieza musical parecería no ser muy desafiante, pero si consideramos que no es el primer Boléro que pasa por la Opéra de Paris, entonces podemos entender que hay mucha competencia y ahí puede estar el reto. Otro desafío podría ser el hecho de que la obra de Ravel no pretender contar nada, y genera curiosidad el planteamiento de un creador tan teatral como Ek.

El escenario está vacío, la escena está alimentada por las bambalinas, los focos, las escaleras y las cuerdas, y las puertas que llevan a las entrañas del palacio Garnier.

Viendo ese paisaje no puedo evitar pensar en todas aquellas fantásticas historias que han albergado esos muros ahora desnudos y desprotegidos, y me surge la idea de que podría ser un pequeño homenaje del coreógrafo sueco al teatro parisino.

Bolero. Foto: Ann Ray
Mientras un hombre anciano, que resulta ser el hermano del coreógrafo sueco y ex bailarín, Niklas Ek, entra y sale del escenario con un el único propósito de llenar de agua una bañera con la ayuda de un cubo, los bailarines vestidos sencillamente con mamelucos negros salen a lo que parece ser un calentamiento y entre los músicos que afinan los instrumentos, ya se pueden oír los vientos entonando en forma de borrador las notas características de la pieza de Ravel.

No hay telón, el show ya ha empezado en un escenario desnudo, en minutos empiezan a ordenarse las primeras notas del Bolero y los bailarines poco a poco se van uniendo a la coreografía.

El Bólero va saltando de instrumento en instrumento y se va metiendo en los cuerpos de los bailarines. Ellas y ellos, pintados de negro, van trazando los pasos entrado y saliendo del escenario gris donde van apareciendo del cielo esculturas en forma de líneas dibujando perfiles de caras. Mientras tanto nuestro entrañable personaje vestido de blanco y con sombrero sigue sin distraerse con su misión.

Bolero. Foto: Ann Ray
Crece la energía, entran cada vez más instrumentos a la vez que bailarines, solos y duetos dejan paso a movimientos de grupos, mientras el surrealista personaje “llenador de bañeras” sigue sin perturbarse con su propósito.

La energía se desborda, músicos y bailarines se acercan al éxtasis final, junto con nuestro imperturbable personaje, que no puede evitar formar parte de ese final.

El Boléro que ha creado Mats Ek para la compañía parisina está lleno de si mismo, de su surrealismo y de su teatralidad, no nos ha decepcionado y esperamos que tenga su lugar en la historia del Ballet de la Opéra de Paris.

Domingo 23 de Junio – Palais Garnier

Ballet de l’Opéra
Orchestre de l’Opéra national de Paris

Carmen

Música Georges Bizet, Rodion Chtchedrine
Coreografía Mats Ek
Asistente del coreógrafo Ana Laguna
Carmen: Amandine Albison
Don José: Florian Magnenet
Escamillo: Hugo Marchand
M: Muriel Zusperreguy

Another Place

Música Franz Liszt (Sonata en si menor, 1852-1853)
Coreografía Mats Ek
Piano Staffan Scheja
Asistente del coreógrafo Ana Laguna
Ella Aurélie Dupont
Él Stéphane Bullion

Bolero

Música Maurice Ravel
Coreografía Mats Ek
Asistente del coreógrafo Ana Laguna
Bailarines del Ballet de l’Opéra


miércoles, 17 de julio de 2019

El Ballet de Cuba triunfa en Barcelona


Viengsay Valdés y Dani Hernández (Foto: Josep Guindo)

Tras más de un mes actuando exitosamente en tierras españolas, la compañía del Ballet Nacional de Cuba actuó en Barcelona, punto final de su gira, donde presentó dos  programas: del 3 al 7 de julio El Lago de los Cisnes, coreografía Aicia Alonso sobre la original de Marius Petipa Lev Ivanov, música de Tschaikovski,  y del 10 al 14 de julio La Cenicienta, coreografía y libreto de  Pedro Consuegra, música Johan Strauss (hijo).


 Cristina Ribé
El Lago de los Cisnes, todo un clásico del romanticismo, fue interpretado ( día 3) en sus roles principales por los primeros bailarines Dani Hernandez  (Príncipe Siegfried) y la recientemente nombrada subdirectora artística de la compañía, Viengsay Valdés(Odette/Odile). Su Odette de serena belleza, su excelente técnica convierte un segundo acto de extrema dificultad en una sucesión de movimientos absolutamente naturales. Valdés alcanza el zénit en su interpretación de Odile, la pérfida impostora hace caer al príncipe a sus pies con una interpretación magistral que pone de manifiesto su gran experiencia en este rol que le ha cosechado gran éxito en todo el mundo. Dani Hernández, de porte elegante y magnífica interpretación, mostró una técnica depurada destacando los grandes saltos, limpios y exactos.

Destacar la belleza estética del segundo acto que unida a la ejecución impecable del cuerpo de baile hizo las delicias del público. Éste arrancó en aplausos y bravos en varias ocasiones durante la representación. Es una lástima que el escenario resulte algo pequeño para el numeroso grupo de bailarines que están en escena durante casi todo el espectáculo.
El cuerpo de baile enamoró al público (Foto: J.G.)

La representación de El Lago de los Cisnes del día 4 de Julio contó en sus primeros roles con Grettel Morejón  (Odette/Odile)Raúl Abreu (Príncipe Siegfried). Dos jóvenes promesas que, a pesar de haber trabajado esta pieza en muy pocas ocasiones juntos, mostraron una gran compenetración y una técnica y un talento extraordinarios.

Se respiran también aires nuevos en esta compañía caribeña de enorme tradición clásica, el hecho de haber nombrado a una excepcional bailarina como es Viengsay Valdés, su subdirectora artística demuestra la intención de modernizar en lo posible el repertorio de la misma y mostrar a las audiencias de todo el mundo las tremendas posibilidades de este numeroso grupo de bailarines cuya técnica es indudable y ha sido reiteradamente demostrada a lo largo de los años.




martes, 16 de julio de 2019

La Guerra de Troya del Ballet Nice Méditerranée

Eric Vu-An, Marlene Fuerte y Luis Valle en Cassandra

La Guerra de Troya se situó en Sicilia con el ballet Cassandra y se bailó en las ruinas romanas de Les Arènes de Cimiez, en Niza, por el ballet titular de la ciudad: El Ballet Nice Méditerranée

Carolina Masjuan

La compañía francesa, con sede en la ópera de Niza, aunque ensaya en las magníficas instalaciones de la Diacosmie, fue fundada en 1947. Tras varias direcciones artísticas y después de un paréntesis, desde 2009 la dirige el bailarín de renombre, que trabajó en la Ópera de París, colaboró con los mejores coreógrafos y anteriormente dirigió varias compañías, Eric Vu-An. Él la ha dinamizado con un repertorio ecléctico que comprende grandes ballets de repertorio así como piezas neoclásicas y contemporáneas y creaciones para la compañía. 

Ballet Nice Méditerranée en Cassandra
Los bailarines ensayan en la Diacosmie (del griego diakosmos que significa decorado) un edificio situado cerca del aeropuerto que, además de salas de ensayos, hace las funciones de almacén de decorados, vestuario, etc... 

Allí se han reconstruido dos salas, una que reproduce exactamente el escenario de la ópera (288 m2) con una pendiente del 4% y otra, el escenario de la sala Apollo de Acropolis (1080 m2) permitiendo a los artistas trabajar en un escenario y en condiciones más cercanas a las reales. 

Cassandra es un ballet con coreografía de 1996 de Luciano Cannito. El coreógrafo, habitual en la compañía titular de la Ópera de Niza que cuenta con varias coreografías suyas en el repertorio, ha hecho ahora una revisión incluyendo un rol en el que el director de la compañía, Eric Vu-An, intérprete en numerosas ocasiones del papel principal, Eneas, puede volver a pisar el escenario junto a los excelentes bailarines de la formación que dirige. 

Ballet Nice Méditerranée en Cassandra
La obra se basa en la novela de la escritora alemana Christa Wolf y la han bailado, además del propio Eric Vu-An, otras leyendas de la danza como Noëlla Pontois o Cyril Atanassoff. En esta revisión, Eneas regresa al pueblo veinte años después de los hechos, para rememorar su aventura, convertido ahora en un director de cine, en contraposición a la aparición de la televisión, hecho que marcó el momento clave del cambio de vida de los lugareños. En una especie de flash-back, se revive todo lo que pasó entonces. 

La ley de los hombres, la violencia contra las mujeres, la exclusión del extranjero, ... no por ser tópicos sobretodo de las culturas mediterráneas, son menos habituales todavía en la sociedad. La heroína de Cassandra representa una feminidad dividida entre un antiguo modelo matriarcal y una figura de emancipación encarnada por el personaje de Hellen

Marlen Fuerte y Luis Valle en Cassandra

El coreógrafo explora un entorno machista y camorrero y su peso dañino en el mundo, en contraposición a los seres expuestos a esta serie de nefastas influencias, de las que Cassandra es la víctima principal. El apoyo entre las mujeres, la comprensión entre madre e hija, esa inevitable aceptación de una situación fuera de su control, hacen de Cassandra un personaje comprendido y querido desde el primer momento, excepcionalmente emotivo con la magnífica interpretación de la bailarina Marlen Fuerte

Eric Vu-An y Marlene Fuerte
Ante las mentiras políticas de quienes quieren escribir la historia manipulando a las masas, las mujeres a menudo muestran lucidez y heroísmo. Este es el caso de Cassandra, que tiene el don de la visión pero que, lamentablemente, nunca es tomada en serio. Ella prevé el drama que pronto caerá sobre su aldea y sabe que nada impedirá la desaparición de la identidad cultural de este pequeño rincón de Sicilia, ni siquiera su amor por el joven Eneas

Luciano Cannito nos ofrece un ballet premonitorio donde las danzas clásicas, contemporáneas y folclóricas se entremezclan a la perfección, con una banda sonora que incluye temas de Marco Schiavoni, Camille Saint-Saëns, Sergueï Prokofiev e incluso Elvis Presley

Las «Arènes de Cimiez» en lo alto de Niza, en la zona más aristocrática de la ciudad, son una ruinas romanas que en verano acogen veladas musicales siendo en esta ocasión la danza la invitada de honor. Este marco, perfecto para la historia del ballet, nos permitió descubrir una compañía formada por un elenco de unos veinticuatro excelentes bailarines, que abordan la pieza con una impresionante fuerza e integración del rol, en una danza de estilo neoclásico que inmediatamente seduce al público. 

En ella destacan los bailarines cubanos Marlen Fuerte y Luis Valle, bailarines principales que asumieron los roles protagonistas de forma muy dramática y emotiva. Su danza y su pasión por el personaje, nos sumergieron rápidamente en una historia sabiamente dibujada que, aunque en ocasiones fuese un poco difícil de seguir, permitía sumergirte en esa magia mediterránea pasional y extrema a veces, que, en la calurosa noche de principios de julio, en la hermosa ciudad francesa, tan bien encajaba. 

Ballet Nice Mediterranée en Cassandra
Además de Luis Valle, que recordaba a un joven Acosta por su magnífica técnica felina, no excenta de una cierta inocencia y a Marlen Fuerte, conocida de su época con Víctor Ullate, sublime en su difícil interpretación, cabe resaltar a Julie Magnon como Hellen y el también magnífico Ulyses de Shigeyuki Kondo

Un placer re-encontrar en la compañía a dos bailarinas queridas y admiradas, Alba Cazorla, bailarina principal, que formó parte del Corella Ballet Castilla León y que por estar embarazada no pudimos saludar ni disfrutar en escena y Mathilde Marlin, del Ballet de Catalunya, que fue una de las primeras en dejar la formación, para al cabo de un par de días, instalarse ya en Niza con su contrato de bailarina. 

Precisamente el hecho de que Mathilde integrase las filas de Niza y que pudiésemos verla bailar en esas fechas, fue el motivo de nuestro cambio forzoso de destino, para nuestra escapada habitual de fin de curso escolar con las pequeñas de la casa, donde un ballet siempre debe estar presente. 

Mathilde Marlin y Francesco Colombo en Five Tangos
Mathilde Marlin deja huella por donde pasa, su belleza de líneas, su encanto personal, sumado a un carácter amable pero con firmes convicciones, hace que tanto personal como profesionalmente, despierte cariño y admiración. 

La bailarina, natural de Narbonne, ciudad francesa y mediterránea aunque más cercana a la frontera con nuestro país, nos cita en un local de moda cerca del teatro de la ópera y allí conversamos durante el breve intermedio que tiene disponible estos días de trabajo intenso, con la preparación de este nuevo ballet que entra en el repertorio de la compañía. 

Mathilde está contenta en Niza, en esta compañía tiene muchas oportunidades de bailar roles de solista en un bonito y variado repertorio que cuenta con ballets clásicos, como el Don Quijote que están representando también ahora, y obras neoclásicas y contemporáneas. Esta temporada ha disfrutado mucho sobre todo con los Five Tangos de Hans van Mannen, que confiesa adorar, y también con La Arlésienne de Roland Petit, por ejemplo. Cassandra es un ballet que aunque ya cuenta con muchos años de vida ha envejecido muy bien, Mathilde está encantada en bailarlo y además será su primera experiencia bailando al aire libre, algo que vive con especial emoción. Nos explica como Erin Vu An lo bailó y que es precisamente su foto la que ilustra el programa. 

Mathilde Marlin en Don Quijote
La compañía realiza giras y nos comenta con especial emoción las realizadas por Italia, en el bello teatro de la ciudad de Bolonia donde es posible que vuelvan a ir en breve. El elenco está compuesto por unos veinticuatro bailarines, aunque se hacen audiciones para colaboraciones puntuales para determinadas producciones que requieren de más artistas en escena. 

Recuerda con mucho cariño a sus compañeros de su época en Catalunya, a los que sigue viendo cuando puede. Victoria Aletta, ahora en el Ballet de Barcelona y que deslumbró en el "Balenchiniano" Together estrenado este mismo mes de Junio en el Teatre Condal de Barcelona, lean nuestra crónica aquí o Leander Rebholz que dejó Terrassa algo antes que ella misma, para integrar las filas del Royal Danish Ballet donde aún sigue. 

Fue un auténtico placer poder re-encontrarla así como conocer esta formación que nos sorprendió muy gratamente en una pieza con un gran contenido dramático, de un coreógrafo desconocido para nosotros y del que quisiéramos conocer más, abordado de una forma exquisita desde el primero al último de los bailarines de la compañía. Dispuestos estamos a volver a verles y conocer mejor con ellos, el trabajo del creador italiano. 




David Yudes ascendido a Solista en el Royal Ballet

David Yudes en Gopak. Foto: Josep Guindo

David Yudes, el joven bailarín de Badalona (Barcelona), pisa con paso firme en una de las mejores compañías del mundo, el Royal Ballet de Londres y va subiendo escalafones, aprovechando todas y cada una de las oportunidades que se le brindan, en una compañía donde la competencia es fuerte pero estimulante para aquellos que no le temen al trabajo duro, al tesón y que evidentemente están dotados de unas condiciones que les permiten aspirar a lo más alto, dónde no dudamos llegará este joven y talentoso bailarín. 

Redacción

David Yudes comenzó a bailar a los cuatro años en la escuela de danza de su madre en Badalona, la Escuela de Danza Marisa Yudes, para continuar su formación en la Académie Princesse Grace en Mónaco. Fue finalista en el Prix de Lausanne 2014, donde recibió el premio del público además de su beca para el Royal Ballet que le permitió integrar ya directamente la prestigios compañía, primero como aprendiz y seguidamente como titular en el cuerpo de baile. 

David en Les Patineurs
Sus roles en el Royal Ballet incluyen Alain (La Fille mal gardée), Puck (The Dream), Gypsy Boy (The Two Pigeons), uno de los tres jardineros y Footman/Frog (Alice’s Adventures in Wonderland), pas de six (Giselle), Beggar Chief (Manon), Napolitan dance (Swan Lake) e in Carbon Life. Se han creado roles para él en Untouchable y Woolf Works

De David hemos hablado varias veces en Ballet y más ya que seguimos su carrera con atención, pueden leer varias crónicas (su intervención en Manon o en la primera Gala Ballarins Catalans en Terrassa) pues creemos que está llamado a darnos grandes alegrías. 

Con sólo 22 años ser nombrado solista, ya es un gran hito, sus cualidades innatas, su tesón, su constancia, su determinación y su calidad interpretativa, no dudamos que le irán llevando a subir escalafones en el exigente y admirado Royal Ballet. De momento enhorabuena David, esperamos poder volver a verte bailar pronto.


domingo, 14 de julio de 2019

El Ballet del Teatro Mariinsky abre Peralada

Ekaterina Koundarova con el Ballet del Teatro Mariinsky
en The Four Seasons. 

Con una de las mejores compañías no solo de Rusia si no del mundo, el Festival de Peralada abrió la edición de 2019. El Ballet del Teatro Mariinsky de San Petersburgo, presentó los días 4 y 5 de Julio, dos programas muy distintos, uno dedicado al joven talento emergente en la compañía, Ilia Jivoy, con el magnífico ballet The Four Seasons y un Triple Bill con tres piezas de su repertorio de diferentes estilos. 

Carolina Masjuan 

Con un Auditorio que registró una ocupación del 92%, el joven coreógrafo, Ilya Zhivoi, cautivó con una magnífica coreografía sobre Las Cuatro Estaciones, con música del británico Max Richter, que ha reinterpretado la reconocida obra de Antonio Vivaldi. Un trabajo que evidencia que en la actualidad todas las músicas y las técnicas están también al servicio de los jóvenes creadores. 

The Four Seasons
La escenografía del propio Ilya Zhivoi, con diseño de luces de Konstantin Binkin, ayuda a crear los distintos ambientes estacionales así como a poner en valor la hermosa danza creada por el talentoso ruso y a los magníficos bailarines que la interpretan. 

El vestuario, diseñado por la joven Sonya Vartanian, juega también un papel muy importante ya que, siempre al servicio de la danza fluida de Ilia, es vaporoso y ha sido pensado también para resaltar los distintos cambios de estación, adaptando tanto de color como el formato a cada una de ellas. Los vestidos coloridos de la primavera, en tules rosas para las bailarinas y con delicadas flores y hojas cosidas en ellos, son de gran belleza, para el invierno el vestuario es ligero dejando a los cuerpos semi-desnudos, igual que la estación desnuda a la naturaleza dejando el paisaje, los árboles y las plantas desnudos de hojas. 

La coreografía de Ilya es elegante y fluida, cada estación tiene su propio sello también en la danza, de ligereza y emoción en la bucólica primavera, más alegre y temperamental en verano, donde además el coreógrafo nos regala momentos de comicidad, cálida en otoño y futurista y fría en invierno, para de pronto cerrar el círculo y volver a la primavera. 

The Four Seasons
El Four Seasons de Ilia se va desarrollando de forma sumamente orgánica, el espectador queda inmediatamente seducido por la belleza de los vestidos, de los decorados y de la danza. Un cuerpo de baile formado por cuatro parejas, más los dos bailarines principales, que en Peralada han sido la habitual Ekaterina Kondaurova, una de las grandes estrellas actualmente del Mariinsky y Roman Belliakov. Él y Xander Parish suelen ser los partenaires de la magnífica Ekaterina. La bailarina, de piernas y brazos larguísimos, que usa de forma sublime, asumió los roles principales de los mejores ballets, ambas noches. Su majestuosidad se hizo patente bajo el cielo ampurdanés, haciendo que todos cayeran rendidos a sus pies. 

El estilo inconfundible de esta compañía se hace patente por la escuela de la que bebe, la Vaganova, la mejor del mundo, que crea unos cuerpos esbeltos y ágiles y de la que, sin duda, esos que llegan a integrar las filas de la reputada y aclamada compañía de San Petersburgo, son los mejores exponentes, para deleite de aquellos que los pueden disfrutar. 

The Fiur Seasons
El público de Peralada, consciente de ese privilegio y de haber podido conocer el trabajo de una de sus más jóvenes promesas, celebró el fin del espectáculo con una gran ovación, además del típico repiqueteo de pies sobre las tarimas. 

Con ya cuatro piezas en el repertorio del Mariinsky, Ilia nos confesó que éste es uno de los mejores momentos para un creador ya que lo tiene todo a su disposición de una forma fácil. Mil ideas bullen en su cabeza y su proceso creativo no ha hecho más que empezar, ya que está dispuesto a darles forma de forma inminente. Está encantado con esta gira por festivales españoles y se muestra especialmente feliz ahora en Peralada. 

De él se ha dicho que es digno sucesor de Balanchine. Su último ballet es «Jeu de Cartes» que el gran coreógrafo ruso fundador del New York City Ballet también creó, aunque Ilia le ha dado un enfoque totalmente distinto. Para esta pieza, el joven coreógrafo ha vuelto a recurrir a sus colaboradores habituales, de nuevo Sofia Vartanian ha creado un precioso vestuario y siendo asimismo la bailarina principal de la pieza la gran Ekaterina Kondaurova. Pero ésta es ya otra historia.
The Four Seasons

La segunda noche, para despedirse del público catalán, e internacional ya que Peralada es polo de atracción de turismo no solo de España y la vecina Francia, si no del gran número de visitantes internacionales que disfrutan de la magnífica oferta cultural, gastronómica y geográfica de la zona, para despedirse, decíamos, de todos ellos, la compañía ofreció un Triple Bill con el que pudiese desplegar su variedad de registros siempre dentro de los cánones clásicos y neoclásicos. 

Chopiniana
La magia se hizo presente nada más abrirse el telón con Las Sílfides, o Chopiniana, de Michel Fokine, con un homenaje a la época romántica con el ballet blanco de sílfides etéreas, breves arabescos, danzas ligeras, colocación impecable y perfección de líneas. Una danza poética, delicada y precisa, con una belleza y estilo en la ejecución, como muy pocas compañías pueden abordar. La precisión del gesto, sobretodo del torso y brazos y esos movimientos alados de gran belleza, sublimaron la música de Frederic Chopin, interpretada al piano en directo por Alexandra Zhilina. Un único bailarín, el apuesto Xander Parish, es el partenaire perfecto para este ballet delicado y hermoso, una obra del más puro romanticismo clásico que hay que preservar. 

Siguió In the night, una coreografia de 1970 de Jerome Robbins que se ha podido ver varias veces en el Liceu, por ejemplo con el Ballet de San Francisco y Lucía Lacarra hace años o más recientemente con la Compañía Nacional de Danza bajo la dirección de José Carlos Martínez. Se trata de un ballet para tres parejas que van apareciendo en escena por turnos, una tras otra, para acabar bailando las tres juntas. Cada una de ellas ofrece una versión distinta de la relación entre un hombre y una mujer. 

María Shirinkina y Vladimir Shklyarov formaron la primera pareja de la noche. En un escenario poco iluminado, demasiado para mi gusto, pero, claro, se baila, In the Night, bajo la música del primer nocturno de Chopin -el ballet se baila con los nocturnos de este compositor, también tocados en directo, aquí por Liudmuila Sveshnikova- ésta primera pareja es un dúo juvenil de danza despreocupada. 

Daria Ionova y Yevgeny Ivanchenko
en In The Night
La segunda pareja, Daria Ionova y Yevgeny Ivanchenko aborda un dúo más maduro y sofisticado. Vimos los ensayos y lo cierto es que Daria nos cautivó, se trata de una joven promesa de la compañía y entendimos perfectamente porqué, tiene la técnica precisa, evidentemente, de los bailarines de la compañía, pero además tiene «duende». Si muchas de las bailarinas seducen por esa elegancia y belleza fría y distante, Daria encanta por una danza dulce y cercana que te atrapa inmediatamente. La relación aquí es de un amor fogoso que se revela por el movimiento, como por ejemplo mediante la batterie de los pies de ella mientras su compañero la levanta en un abrazo. 

La tercera pareja, apasionada y tempestuosa, la abordaron Ekaterina Koundarova y Yuri Smekalov. La gran bailarina rusa volvió a demostrar su estratosférica danza con el paso a dos más físico y expresivo de todos, con algún porté espectacular que la altura de Ekaterina hacía mucho más espectacular aún. 

Al final del ballet, bajo las suaves notas del último nocturno, las tres parejas salen juntas en escena, se reconocen y se saludan, para seguidamente separarse y emprender cada una su camino. 

Ekaterina Koundarova y Xander Parish
en Marguerite and Armand
Marguerite and Armand cerró la noche. El coreógrafo Frederick Ashton creó este ballet para el Royal Ballet de Londres en 1963 para una pareja mítica, Margot Fonteyn y Rudolf Nuréiev. La pieza está basada en el argumento de La dama de les Camelias. No se trata de un ballet completo como el de John Neumeier, que ha sido, con motivo, una de sus obras más aclamadas y que ojala algún día pudiésemos ver en Peralada por el Ballet de Hamburgo, no, en este caso, se trata de una pieza corta en la que Marguerite vive su pasión con su amante, con compañeros de viaje prácticamente solo varones en escena, si exceptuamos a su doble y a su criada. 

Ekaterina Kondaurova, Marguerite, ha tenido en Xander Parish a su Armand. La Sonata para piano en si menor de Franz Liszt, interpretada por otro pianista, en este caso Vladimir Rumyantsev, acompaña los desdichados amores de los protagonistas. Con vestuario preciosista, sobre todo el espectacular y vaporoso vestido blanco del final, a nuestro juicio ha faltado algo de la química necesaria entre los dos bailarines para hacer que la emoción trascienda. Pero en todo caso, una joya coreográfica que se disfruta. 

Tres coreografías para una noche de ballet romántico con un cuerpo de baile excepcional. La visita de la compañía que dirige Yuri Fateev como director artístico, ha cautivado al público haciendo bueno el lema « Nits que mai oblidaràs » y es que la oferta de ballet en Peralada es siempre excepcional, con unas actuaciones que perdurarán para siempre en la memoria del público.