viernes, 6 de marzo de 2020

La CND estrena Pulcinella en el Auditorio Nacional de Música

Jordi Francés, Blanca Li y Joaquín de Luz en la presentación de Pulcinella (Foto: L.R.)

En colaboración con la Compañía Nacional de Danza y la coreógrafa Blanca Li, la Orquesta Nacional de España presenta este domingo Pulcinella en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, un espacio inédito para un ballet que se estrenó hace un siglo en la Ópera de París. (ver vídeo ensayo)

Lola Ramírez
Pulcinella es un ballet de Igor Stravinsky basado en una obra de teatro del siglo XVIII. Pulcinella o Polichinela es un personaje originario de la commedia dell’arte. El ballet se estrenó en la Ópera de París el 15 de mayo de 1920 bajo la batuta de Ernest Ansermet. El bailarín Léonide Massine creó el libreto y la coreografía. Pablo Picasso diseñó los trajes y decorados originales. La obra fue encargada por Sergei Diaghilev a Stravinsky.

Un siglo después, Joaquín de Luz, director de la Compañía Nacional de Danza, le propone a Blanca Li que haga una adaptación coreográfica de la obra para la Compañía Nacional. “Cuando me llamaron para decirme que hiciera esta pieza no tardé ni dos segundos en contestar”, afirma la coreógrafa granadina. “Me encanta Pulcinella, me encanta Stravinsky y me encantan las aventuras”. Y no hay duda de que hay cierta dosis de aventura en escenificar un ballet en un espacio creado únicamente para la interpretación de grandes conciertos. “Cuando me trajeron a ver el espacio – continúa Li- tuve un pequeño shock, pero enseguida transformé los problemas en soluciones”.

Haruhi Otani y Cristina Casa en un momento del ensayo general (Foto: L.R.)
Dirigida la Orquesta Nacional de España por el joven músico Jordi Francés, Pulcinella está interpretada por los bailarines de la Compañía Nacional de Danza, dirigida por Joaquín de Luz. El público, básicamente familiar, que acudirá el domingo 8 de marzo a las 12:00 a disfrutar del espectáculo se va a encontrar con una original pieza de ballet en un espacio pensado para otro tipo de eventos, como son los conciertos. En el escenario, en primer plano actúan los bailarines y justo detrás está ubicada la orquesta. Finalmente, en el plano posterior, el cuerpo de baile ubicado y posicionado como si se tratase de un coro vocal. Algo realmente curioso, ya que los solistas bailan sintiendo la música justo a su espalda. En ese sentido, el director de la CND, Joaquín de Luz explica que “es una sensación increíble bailar con la orquesta detrás. Yo he tenido la oportunidad de hacerlo varias veces y me encantó la experiencia”.

Por su parte, Jordi Francés destacó que Pulcinella “es una obra importantísima en la producción de Stravinsky” que en su día fue criticada por conservadores y modernistas. Lo que es seguro es que en 2020 el público va a disfrutar de lo lindo con esta alegre versión de Blanca Li. “Es una obra que a mí me gustaba desde pequeña, super alegre y super divertida, tiene mucha energía y estoy segura de que va a gustar a todo tipo de público. Yo no la escribí pensando especialmente en los niños. Para mí los niños son como adultos, no hago nada especial para ellos sino que lo hago con las misma intensidad que cualquier otra pieza, pero sí que es verdad que se corresponde muy bien con el público infantil y juvenil porque es muy accesible musicalmente”.

Pulcinella
Sala Sinfónica Auditorio Nacional de Música
Director:Jordi Francés
Soprano: Paloma Friedhoff Bello
Tenor: Diego Blazquez Gómez
Bajo: Ángel Rodríguez Torres

Compañía Nacional de Danza
Coreógrafa: Blanca Li

Solistas:
Ana Calderón: Pimpinella
Shlomi Shlomo Miara: Pulcinella
Cristina Casa: Prudenza
Haruhi Otani: Rosetta
Yanier Gómez: Florindo
Anthony Pina: Coviello
Álvaro Madrigal: Furbo

Coro de bailarines:
Celia Dávila, Giulia Paris,
Martina Giuffrida, Pauline Perrault,
Tamara Juárez, Clara Maroto, Daniella
Oropesa, Ana Ramos, Sara F. Khatiboun, Natalia
Muñoz, María Muñoz, Laura Pérez Hierro,
Cristina Lardiez, Marcos Montes, Iker Rodríguez
Alessandro Audisio, Miquel Lozano, Ángel García
Molinero, Toby William Mallit, Rodrigo Sanz

sábado, 8 de febrero de 2020

¿Recordamos a Alfons Rovira, ese genio olvidado?

Alfons Rovira y Carmen Cavallé en un ensayo en Alemania en el año 1977
El 29 de enero de 1949, Barcelona felizmente recibía a uno de esos seres excepcionales que lamentablemente no abundan, uno de esos genios que, por la trascendencia histórica de su legado, atesoran la rara virtud de poder hablar de un antes y un después de X. Hablo de Alfons Rovira i Albero (1949-1984), sin duda alguna y por propio derecho EL 'Primer Bailarín Estrella' del Ballet Titular del Gran Teatre del Liceu.

Jordi Pujal, Asociación LiceXballet

Referente por antonomasia, con su propio "antes y después", con su arte revolucionó por completo la danza, en especial la clásica, en un momento en que pocas eran la compañías de ballet españolas dedicadas a esa disciplina. Uno de esos seres adorables que dejaba huella indeleble pues era imposible que produjera indiferencia a quien tuviera la fortuna de tratarle.

Anton Dolin, Cristina Guinjoan y
Alfons Rovira en el Liceu a finales de los 60
El primer contacto con la danza fue durante su niñez y por medio del folklore catalán al formar parte del Esbart Verdaguer, histórica entidad barcelonesa ya desaparecida dedicada a la promoción de dicho género: su primer mentor, el pedagogo, folklorista y músico Lluís Moreno i Pallí (1907-1974), a la sazón director artístico de dicha agrupación, captó de inmediato en aquel chiquillo el inmenso potencial que le llevaría a entrar por la puerta grande en el olimpo de los grandes de la danza. 

En 1958, y a sugerencia del citado Moreno i Pallí, Rovira inició sus estudios de danza con el gran bailarín y coreógrafo Joan Magrinyà (1903-1995), insuperable artífice de la vida balletística de entonces -focalizada especialmente en su gran centro de operaciones, el Liceu barcelonés-, quien desde el primer momento consiguió que aflorara el gran magisterio artístico de Alfons. Habiendo iniciado ya su carrera profesional se perfeccionaría en 1966 en Cannes (obtuvo una beca que le permitió trabajar con Rosella Hightower y Valentina Presilave) y Colonia.

En plena adolescencia (1963) se incorporó a las huestes liceistas de Magrinyà y a sus 19 años fue nombrado Primer Bailarín Estrella de la compañía, todo un hito (en 1965 había sido promocionado ya a Primer Bailarín): su Estrella homóloga femenina era Asunción Aguadé (1943), otro nombre imprescindible y de capital importancia. En el periplo liceista de Rovira otras Primeras Bailarinas brillantes 'partenaires' a destacar fueron Cristina Guinjoan, Elisabeth Bonet, Àngels Aguadé y Guillermina Coll (Premi Nacional de Cultura de la Generallitat 2015 y con una fecunda carrera internacional que la llevaría a formar parte de los Ballets de Flandes y Wallonie). Asimismo consignar que en sus inicios había compartido escenario liceista con la gran Aurora Pons.

Alfons Rovira en "A tiempo romántico" Foto: Ras Rigau
Posteriormente prosiguió su vertiginosa carrera -impactante en todos los sentidos- en el Musiktheater im Revier de Gelsenkirchen como Primer Bailarín y junto a su esposa, Carme Cavaller (1947), excelente bailarina y pedagoga (fue Bailarina Solista del Ballet liceista), incorporada también a esa compañía e ideal compañera en esta fascinante aventura alemana: un tándem imbatible. Gelsenkirchen sería testimonio de eminentes intervenciones rovirianas (tanto en calidad de intérprete como de coreógrafo) en títulos como "Romeo and Juliet", "Carmen", "Winterreise", "Equus", "El fantástico mundo de los gnomos", "Bolero", "Así habló Zaratustra", "Hamlet", "West side story", "Scherezade" o "Las cuatro estaciones": afortunadamente la relación de obras es extensísima y, por ello y no sin cierta pena, imposible de reproducir aquí en su integridad.

La suya era una personalidad avasalladoramente fascinante y poliédrica, seductor, creador e intérprete nato, apasionado y musical. Además de ser un excelso bailarín dotado de facultades fuera de lo común, expresividad suprema, generosa e innata empatía con el público -era de aquellos artistas que "pasaban la batería"- y un talento actoral digno de los grandes intérpretes teatrales, fue asimismo un eminente coreógrafo, músico, maestro de danza, diseñó maravillosas escenografías, vestuario y juegos de luces,... 

Carme Cavaller y Alfons Rovira en Carmen
Alemania 1975
En posesión de una inmensa formación intelectual al alcance de pocos, era un bailarín técnicamente infalible muy temperamental pero que jamás caía en el histrionismo y, como se apuntaba antes, un actor sublime capaz de transmitir las máximas emociones con una admirable economía de medios; inolvidables, en este sentido, sus creaciones en el Liceu de los protagonistas de títulos como "Obsesión" (1973, coreografía del propio Rovira con música de Diego Monjo jr.), "Pierrot" (1973, Magrinyà y música de Albert Prats i Trian), "Nochebuna del diablo" (1970, la célebre pieza del compositor Óscar Esplá en la visión de Magrinyà), "El sombrero de tres picos" (1973 y con diversas reposiciones en los años sucesivos, logradísima coreografía de Magrinyà del célebre ballet de Manuel de Falla en la que un sublime Rovira, en la piel del Molinero, regalaba con su Farruca cinco minutos de magia y poesía teatral en que el tiempo se paraba, mostrándose un perfecto maridaje entre el estilo de la danza clásica y la española), "El amor brujo" (1975, Magrinyà y música de Manuel de Falla), "El combate" (1967, versión de Magrinyà del ballet compuesto por Raffaello de Banfield) y "La leyenda de José" (1967, coreografía de Zlata Stepan sobre la partitura compuesta por Richard Strauss). Paralelamente a estas interpretaciones, naturalmente, se sucedían sus intervenciones de lujo en varios de los títulos operísticos que conformaban la temporada liceista -con "Faust", "La Gioconda" y "Aida" en cabeza-, siempre servidos magistralmente por el Ballet Titular del Liceu.

Entrañable asimismo mencionar su participación junto a toda la compañía liceista en la película "El fantástico mundo del doctor Coppelius", una coproducción Estados Unidos-España y adaptación cinematográfica del ballet "Coppélia" de Leo Délibes, rodada en 1966 en Madrid.

Alfons Rovira en El Sombrero de Tres Picos.
Teatro Verdi de Trieste 1975

Diversos y merecidos premios reconocen su brillante trayectoria, dos especialmente destacables: el Premio de Danza "Mérito artístico y coreográfico al Primer Bailarín Estrella del Ballet del Liceo" otorgado por la empresa liceista (1969) y el Premio Nacional de Teatro de interpretación coreográfica correspondiente a la temporada 1971-72 concedido por el entonces existente Ministerio de Información y Turismo (Asunción Aguadé sería asimismo premiada en idéntica disciplina y en esa misma edición, al propio tiempo que Joan Magrinyà recibiría un Premio Honorífico).

Alfons Rovira y Asunción Aguadé en un descanso
de ensayos de El Combate (1967)
El sincero testimonio de Tomàs Manyosa, quien compartió escenario con Rovira en su época liceista, supone una perfecta y sintética descripción del artista, una especie de declaración de principios (valoración perfectamente asumible por quienes fueron sus compañeros): "Para mí fue un auténtico regalo compartir ensayos y escenario con Alfons; por tanto pude disfrutar en primerísima linea de su técnica virtuosa lo que, junto a su enorme capacidad de transmisión de sentimientos y emociones, lo convirtió en un bailarín irrepetible".

Su proceder era el de todo genio dotado de un talento único y excepcional que vive en su propio mundo: en 1984 Alfons Rovira emprendió un largo viaje de destino incierto. El legado que nos deja es inmenso; es imprescindible y justo que las nuevas generaciones le conozcan.

Estás entre nosotros, permanentemente vivo en nuestro recuerdo. El olvido es la muerte. Gracias, Alfons: imposible olvidarte, imposible no amarte.

Agradecimientos: Carme Cavaller y Tomàs Manyosa

Alfons Rovira y Carme Cavaller en Viaje de Invierno.
Alemania, 1977

Ilustraciones: Fondo fotográfico de LiceXballet (gracias a Cristina Guinjoan, Asunción Aguadé, Glòria Gella, Maite y Rosa Casellas, Mercè Núñez, Marta Guerrero, Guillermina Coll, Maria Dolors Escriche, Mercè Roca, Toni Savi, Emili Llovera, Margarita Cabero, Francis Valero, Anna Albelda y tantos amigos que, con su generosidad y esfuerzo, han hecho posible esta realidad).






Stanton Welch: Un australiano en Texas

Stanton Welch en la rueda de prensa del Festival Castell de Peralada
Foto: Miquel González

Conocido del público catalán gracias a Ángel Corella, que incluyó en su repertorio algunos de sus más celebrados ballets, Clear, We got it Good, …, Stanton Welch nos habló de su compañía, de su forma de entender la danza, y de lo que nos ha preparado para la primera visita del Houston Ballet a Cataluña, clausurando la gira española de conmemoración de los 50 años de la formación americana que dirige, en el Festival Castell de Peralada.

Carolina Masjuan

El Houston Ballet, la compañía estadounidense de danza clásica dirigida por el australiano Stanton Welch, llega por primera vez a Cataluña los días 2 y 3 de julio, para inaugurar la 34 edición del Festival ampurdanés. Lo hará después de actuar en el Festival de Danza de Oviedo (20 de junio) y también en los Teatros del Canal de Madrid (del 24 al 28 de junio) con el espectáculo Sons de l’âme.

Houston Ballet en Clear. Foto: Amitava Sarkar
El Houston Ballet es una compañía de estilo coreográfico diverso. Nació en 1969, cuando una troupe de quince jóvenes bailarines debutó en los escenarios del Sam Houston State Teacher College de Huntsville, Texas. Desde entonces, el Houston Ballet ha ido evolucionando hasta convertirse en la quinta compañía de ballet más grande de Estados Unidos. En 2003, el aclamado coreógrafo australiano Stanton Welch asumió la dirección artística y, desde entonces, el Houston Ballet ha experimentado una transformación notable elevando su nivel, introduciendo obras de reconocidos coreógrafos en el repertorio y reclutando nuevos talentos para la compañía.

Como coreógrafo, Stanton ha creado unas 40 coreografías para el Houston Ballet y cerca de unas 130 a lo largo de toda su carrera, entre ellos algunos ballets completos, como Marie Antoinette, co-producción con el Ballet de Australia. Su sueño es crear un ballet totalmente nuevo, con un guión original escrito para el ballet y música también original.

Dirige una compañía de ballet más europea que americana en cuanto a repertorio y estilo pero muy internacional, con nacionalidades de todo el mundo, que responde a la vez a la diversidad de la propia ciudad. «Una ciudad poco atractiva si la comparamos con Sidney de donde procedo», aseguró Stanton «pero que es un foco de atracción para las artes en USA, siendo la cultura y la gastronomía, la tercera fuente de ingresos de la ciudad, tras el petróleo y la investigación médica». 

Soo Youn Cho y Connor Walsh en In Dreams.
Foto: Amitava Sarkar 
El Houston Ballet fue en 1987 la primera compañía en tener una solista africana. Un año después, en 1988, contrataba un bailarín principal asiático, Li Cunxin, quien abandonó China para instalarse, no sin riesgo, en USA. La famosa película de Bruce Beresford « El último bailarín de Mao » se basa en su historia. Película protagonizada por el bailarín del Birmingham Ballet, Chi Cao quien por cierto también ha actuado en Peralada y al que entrevistamos entonces para Ballet y más.

La compañía hace unas 110 funciones a lo largo del año, seis programas distintos de los cuales tres son ballets completos y los otros tres Mixed Bills, más El Cascanueces del que hacen unas 37 funciones anuales. En cuanto a estrenos hacen 2 ó 3 por año, entre ellos un ballet completo.

En Peralada actuarán dos noches seguidas; la primera, y coincidiendo con la inauguración de la 34 edición del Festival Castell de Peralada, el espectador podrá ver Triple Bill, un recorrido por la identidad escénica manifestada a través de grandes coreografías. Abrirá el espectáculo el ya mencionado Clear, un ballet abstracto de Welch con música de Bach y vestuario del destacado diseñador de moda Michael Kors, creada en 2001 después de los ataques del 11S para el American Ballet Theatre de Nueva York y que tuvo a Ángel Corella y Julie Kent como pareja principal.

Connor Walsh en Clear. Foto: Amitava Sarkar

La noche continuará con In Dreams, creada por Trey McIntyre con música de Roy Orbison y por último, Nosotros, coreografía ambientada en la Rapsodia sobre un tema de Paganini Op. 43 de Rachmaninov, una obra de Welch que intenta reflejar quienes son, quién es el Houston Ballet, a través de una celebración brillante de la técnica clásica donde el conjunto muestra las estrellas presentes y futuras de la compañía y que se ha convertido en uno de los trabajos preferidos por el público y la crítica.

Stanton ha declarado en numerosas ocasiones que "sin la música la danza no sería nada". Durante toda su vida ha estado rodeado de música, "la música me llena el alma" y de ahí sale el espectáculo Sons de l’âme, el segundo programa para la noche del 3 de julio. Un hipnótico espectáculo con coreografía también de Welch y con las piezas para piano de Frédéric Chopin, que se estrenó el 31 de octubre de 2013 en el Théâtre des Champs Élysées de París, el mismo escenario donde los ballets rusos de Diaghilev presentaron la creación La consagración de la primavera de Igor Stravinski, con coreografía de Nijinsky.

Alyssa Springer en In Dreams
Foto: C. Duggan
En París, dieciséis bailarines del Houston Ballet y el prestigioso pianista de conciertos Lang Lang, protagonizaron una conexión única entre bailarín y música. Con base musical de Chopin, interpretada en directo al piano, Sons de l’âme evidencia la transformación de esta compañía aumentando el nivel de la técnica clásica combinada con energía renovada, impulso y visión.

El Festival Castell de Peralada aún no ha anunciado el pianista que interpretará las piezas de Chopin. Tal y como ha manifestado Stanton Welch "para Sons de l’âme se necesita un pianista con una personalidad muy marcada y con una identidad propia". Se trata de una pieza fundamental ya que está en constante comunicación con los bailarines arriba del escenario y es necesario un pianista con un toque especial para crear la hipnosis deseada.

Stanton Welch se muestra extremadamente satisfecho por la libertad que encuentra en esta ciudad y compañía « es el eden de los coreógrafos » manifestó « allí encuentran todas las facilidades para crear y se estrenan las obras más innovadoras, no existe miedo al fracaso, a veces hay que fracasar para poder seguir ». El presupuesto anual de la compañía está alrededor de los 32 millones de dólares de los que sólo 400.000 son públicos, el resto viede de donaciones, más privadas que empresariales, y del taquillaje.

Existe una fuerte tradición clásica, la misma Margot Fonteyn estuvo en la compañía. El director comenta que la gran bailarina inglesa no era una bailarina muy técnica sino que su arte consistía en emocionar a la audiencia por su interpretación, algo que él también busca principalmente en un bailarín « prefiero que el público acabe con lágrimas en los ojos, más que impresionado por cuantas piruetas o saltos se hayan hecho en el escenario ».

Las entradas para las dos funciones del Houston Ballet ya están a la venta con precios de 30 € hasta 120 €.


martes, 21 de enero de 2020

Una cita con la historia del English National Ballet

Joseph Caley, Shiori Kase, Isaac Hernández y artistas del ENB
en Etudes. Foto: Laurent Liotardo

Hay citas que son memorables y el English National Ballet nos ha regalado una de ellas. El viernes tuvo lugar en el London Coliseum la gala para celebrar los 70 años de la compañía que fundaron los legendarios bailarines Alicia Markova y Anton Dolin. Con los años, el English National Ballet ha mantenido el reconocimiento internacional y su prestigio sigue en pie con Tamara Rojo, la madrileña que dirige la compañía desde 2012. La velada fue un paseo por las creaciones del English National Ballet y sus momentos históricos.

Judit Jordana Pons

La platea del teatro estaba llena de ex bailarines del ENB, celebridades del mundo de la danza y de la sociedad británica, en el ambiente se respiraba celebración. En el foso, la English National Ballet Philharmonic, dirigida por su director titular Gavin Sutherland estaba lista para dar comienzo a la gala. ¡Y qué principio! Rojo invitó al bailarín Sergio Bernal para abrir el espectáculo con “El Sombrero de Tres Picos”, obra estrenada en su versión original de Leonide Massine, en el Teatro Alhambra de Londres, el 22 de julio de 1919, por los Ballets Russes de Sergei Diaghilev y más tarde coreografiada por Antonio Ruiz Soler.

La Farruca de Sergio Barnal. Foto: Laurent Liotardo
Con la variación “Farruca”, Bernal nos dejó sin palabras. Me atrevo a decir que es uno de los bailarines de flamenco actuales mejores del mundo. Bernal va más allá de la técnica, es puro arte. Su dominio de la música, del taconeo, del arte de la capa, todo él es poder. Si no lo han visto bailar, no lo aplacen, merece la pena porque van a disfrutar del arte de verdad.

Al español lo procedieron los artistas de la compañía con la pieza “Dust” que Akram Khan creó para el English National Ballet. Una preciosa obra contemporánea que simula el oleaje con el cuerpo de los bailarines y que ejecutaron con elegancia y exactitud. El nivel altísimo de la compañía lo volvimos a ver en la vibrante “Danza de los Caballeros” de “Romeo y Julieta”, en la “Mazurka de Coppélia”, bailada con una precisión deslumbrante. 

El bailarín principal Jeffrey Cirio, el solista James Streeter y el miembro del cuerpo de baile Matthew Astley sorprendieron con el “First Trio de Swansong”, una pieza poderosa de Christopher Bruce que exige estar muy en forma a los bailarines con múltiples portes y saltos, jugando con una silla. El bailarín principal, Francesco Gabriele Frola tuvo su momento de solemnidad con su mágico segundo solo de “Apollo”, unos minutos donde pudimos admirar a este bailarín de técnica pulida. 

Dust de Akram Khan. Foto: Bill Cooper
Otros solistas que brillaron fueron Precious Adams, que aunque resbaló en “Who Cares? - Fascinatin’ Rhythm solo” eso no manchó su rapidez de giro, el destello de los pasos y su comunicación con el público. Y, Fernanda Oliveira y Junor Souza pusieron el punto romántico de la noche en “Three Preludes”, la pieza que se baila des de la barra de ballet.

Tamara Rojo fue la gran protagonista de la primera parte, primero en la piel de Frida Kahlo, con el paso a dos de “La llorona” junto a Fabian Reimair y después mostró que aún sigue en forma, que sigue siendo la bailarina española más internacional y que sus puntas aún tienen larga vida, en el paso a dos de “Carmen”. Rojo estuvo de lo más sensual y erótica junto a Francesco Gabriele Frola. Cerró la primera parte una eléctrica “Playlist (track2)” interpretada por los hombres de la compañía. Una coreografía que nos fascinó y que requiere que sus intérpretes estén en muy buena forma para ejecutar los rápidos saltos, identidad de William Forsythe.

La gala también sirvió para ver a los bailarines del futuro y mostrar la buena salud de la escuela del English National Ballet. Así, vimos a la compañía joven y a la escuela en diferentes coreografías como la contemporánea “…Of What’s to Come”, una pieza colorida llena de energía y entusiasmo. También interpretaron “La Sylphide” y “Migration” de la “Giselle” de Akram Khan.

Francesco Gabrielle Frola y Tamara Rojo en Carmen
Foto: Laurent Liotardo

La segunda parte fue para el ballet “Etudes”, obra de Harald Lander que simula una clase de ballet y que precisa el gran trabajo del cuerpo de baile de la compañía que estuvo brillante. A destacar los solistas Erina Takahashi, que tiene una rapidez de giro y un equilibrio que nos dejó sin respirar, y el joven que es la revolución mejicana, Isaac Hernández, de gran naturaleza artística. Los dos habían bailado con mucho sentimiento y sensibilidad “The man I love” del ballet “Strictly Gershwin” en la primera parte, acompañados de la cantante Brittany Wallis.

El espectáculo se intercaló con proyecciones de fotografías y entrevistas emotivas de ex bailarines. Tamara Rojo clausuró la gala con un discurso de agradecimiento. Recordad que tenéis la oportunidad de ver al English National Ballet en el Liceu a finales de abril con la aclamada “Giselle” de Akram Khan.

70TH ANNIVERSRY GALA
ENGLISH NATIONAL BALLET

17 DE ENERO 2020, LONDON COLISEUM

ENGLISH NATIONAL BALLET PHILHARMONIC
GAVIN SUTHERLAND - CONDUCTOR
MATTHEW SCRIVENER - LEADER



miércoles, 18 de diciembre de 2019

Maria Khoreva gana el I Premio Carmen Mateu

María Pagés, Oriol Aguilà, Tamara Rojo, Isabel Suqué y Julio Bocca

María Pagés, Julio Bocca y Tamara Rojo han formado el jurado internacional designado específicamente para esta primera edición dedicada a la danza en la disciplina de bailarín/ina. Si el primer premio se ha dedicado a esta manifestación artística, ha sido por el gran amor por la danza que sentía la Sra. Carmen Mateu.

La ganadora ha sido la joven bailarina solista del Teatro Mariinsky de San Petersburgo, Maria Khoreva, que se ha impuesto entre 48 candidatos de 16 países -34 chicas y 14 chicos- y que recibirá 30.000€ para el desarrollo de su carrera profesional y su participación en alguna de las siguientes ediciones del Festival Internacional Castell de Peralada.

Redacción

El premio Carmen Mateu Young Artist European AwardOpera and Dance, se ha fallado hoy, 16 de diciembre, en Barcelona, reconociendo la excelente técnica e interpretación artística de Maria Khoreva, de 19 años recién cumplidos que es actualmente Primera Solista del Ballet del Teatro Mariinsky desde octubre de 2019.

El jurado de renombre formado por María Pagés, bailaora, coreógrafa y directora de María Pagés Compañía; Julio Bocca, exbailarín, director, coreógrafo y maestro de ballet; y Tamara Rojo, directora artística del English National Ballet, ha destacado la excelencia, la capacidad interpretativa, la técnica y presencia escénica y el potencial de esta joven bailarina. También destaca su ambición de progreso, así como su intención de destinar el premio para continuar su desarrollo profesional y colaborar con nuevos coreógrafos. Con sus 19 años, Maria Khoreva ya se ha consolidado como un claro referente para la juventud en el mundo del Ballet.

Tras graduarse en la Academia Vaganova de Ballet, Maria entró a formar parte del cuerpo de baile del Ballet Mariinsky en 2018, donde actualmente es Primera Solista. Durante su carrera profesional ha interpretado multitud de roles: Terpsícore en "Apollo", Masha en "El Cascanueces", Paquita en "Paquita", Nikiya en "La Bayadère" o Medora en "Le Corsaire", entre muchos otros. Esta joven bailarina está especializada en danza clásica, pero también tiene interés por la danza contemporánea. Le apasionan las redes sociales, como Instagram y YouTube, que utiliza como herramientas para difundir la belleza de su trabajo.

Maria Khoreva
"Maria Khoreva trasmite al público el placer que siente al bailar, cómo disfruta de lo que está haciendo", ésto y su capacidad de conectar con la juventud, junto con lo claras que tiene las ideas, es lo que más destacaría Julio Bocca de la ganadora. El bailarín argentino, estrella del ABT, es uno de los bailarines que más veces ha pisado el escenario ampurdanés. El lunes llegó de Montevideo por la mañana y se iba por la noche, un viaje agotador que no dudó en realizar para estar en Barcelona y acompañar a una organización, la de Peralada, que define como exquisita y por la que siente gran cariño.

María Pagés por su parte quiso agradecer el compromiso de Peralada con la danza y destacó el altísimo nivel de los participantes, que permitía augurar un futuro prometedor para este arte dada la juventud y el talento de los candidatos.

Tamara Rojo, si bien se desplazó a Barcelona para deliberar con el jurado para el fallo final, sólo pudo asistir al photo call para gráficos ya que debía volar rápidamente a Londres donde tenía un acto con motivo del 70 aniversario de la compañía que dirige, no pudiendo quedarse a la rueda de prensa.

Los tres miembros del jurado coincidieron en nombrar 5 finalistas de los que Maria Khoreva salió unánimemente ganadora. No se quiso divulgar el nombre de los bailarines que llegaron a la final.

Se espera que Maria Khoreva viaje a Barcelona durante el primer semestre de 2020 para la entrega oficial del galardón. De la dotación total del premio, 30.000 €, la bailarina recibirá directamente 20.000 €, mientras que los 10.000 € restantes se destinarán a su actuación en alguna de las siguientes ediciones del Festival Castell de Peralada. La ganadora recibirá además una pieza escultórica firmada por el artista Santi Moix e inspirada en la flor de la camelia en recuerdo de Carmen Mateu, realizada por Bagués Masriera.

Entre algunos de los requisitos de los candidatos para la presentación de candidaturas destacan el haber nacido entre los años 1993 y 2003 —de los 16 a los 26 años en 2019—, haber alcanzado un alto nivel de logros artísticos, ostentar la nacionalidad de un país miembro del Consejo de Europa o bien ser ciudadanos de otros países del mundo que estén desarrollando su carrera en un país miembro del Consejo de Europa y debían encontrarse a las puertas de un salto cualitativo importante en su recorrido profesional.

Tras cerrar el plazo de recepción de candidaturas a finales de octubre, una comisión de expertos designada por el director del Festival de Peralada y vicepresidente del jurado de los premios, Oriol Aguilà, realizó una primera selección de la que salieron doce candidatos finalistas que finalmente se trasladaron al jurado para su evaluación y deliberación. El comité de selección estaba compuesto por Carmen del Val, periodista y crítica de danza; Maria Carme Ventura, directora de danza y figuración del Gran Teatre del LiceuJosep Maria Escribano, director de la Temporada de Música y Danza de Andorra, y Adrià Fornés, director artístico del Centro Cultural de Terrassa.

El premio se constituyó en mayo de este año con el objetivo de perpetuar la memoria de una de las grandes mecenas del arte en nuestro país y para dar continuidad a la tenaz actividad de mecenazgo y decidida apuesta por la excelencia de Carmen Mateu. Con la vocación de ser líder y referente cultural en el impulso y prestigio de las disciplinas de la ópera y la danza en el ámbito europeo, el Carmen Mateu Award reconoce la trayectoria de jóvenes artistas para contribuir al desarrollo de su carrera.


Carmen Mateu, alma de Peralada

(Barcelona, 19 de febrero de 1936 – 24 de enero de 2018)

Carmen Mateu, una de las principales mecenas españolas de la lírica y las artes escénicas, presidió la Asociación Cultural Castell de Peralada y fundó —en 1987 y junto a su marido, Arturo Suqué— el Festival Internacional de Música Castell de Peralada.

Carmen Mateu junto a Montserrat Caballé
La promotora cultural catalana estuvo fascinada, desde muy joven, por la música y el coleccionismo de arte. Su notabilísima contribución y dedicación a lo largo de más de tres décadas le valieron distinciones tan notorias como la Medalla de Oro del Cercle del Liceu (2009), la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Cataluña (2000) y la Medalla de Oro al Mérito a las Bellas Artes (2017) concedida por el Consejo de Ministros del Gobierno de España, reconocimiento que finalmente no pudo acudir a recoger. Asimismo, en 2011 fue nombrada Hija Adoptiva de la localidad de Peralada y recibió la máxima distinción de su consistorio, el Roc d’Or, por su gran aportación a escala cultural y empresarial y por el amor y estima que le profesaba todo el pueblo debido a su carácter próximo y afectuoso.

La importante labor de mecenazgo cultural de Carmen Mateu y su familia durante décadas ha sido considerada como única en su ámbito, tanto por la magnitud del proyecto del festival como por el nivel de compromiso personal, atribuido tanto a la vocación musical como a la responsabilidad social.

En la actualidad, los hijos de Carmen Mateu y Arturo Suqué —Isabel, Javier y Miguel— y todo el equipo organizativo —bajo la dirección de Oriol Aguilà— siguen comprometidos con el espíritu original del Festival Internacional de Música Castell de Peralada, consiguiendo que la ópera y la danza sigan siendo los pilares de su identidad. Temporada tras temporada, asumiendo retos y trabajando con la misma pasión e ilusión que su fundadora, su programa presenta nuevas propuestas con el objetivo de mantener la posición del certamen como un acontecimiento internacional de renombre aclamado por miles de personas cada verano.

viernes, 29 de noviembre de 2019

La jaula de las locas

Àngel Llacer en uno de sus momentos estelares en "La jaula de las locas"
Protagonizado por Àngel Llacer e Iván Labanda, el musical La jaula de las locas triunfa en el Teatro Rialto de Madrid, desde el pasado mes de Septiembre. Se trata de un musical alegre y explosivo, un canto a la libertad que día tras días pone al teatro en pie.

Lola Ramírez

La primera vez que uno ve La jaula de las locas descubre -si no lo había descubierto antes- que Àngel Llacer es un actor como la copa de un pino, un auténtico cómico lleno de registros y capaz de producir en el espectador un amplio abanico de sensaciones. El musical que, en primera instancia es un puro divertimento, deja un sabor muy esperanzador, invita a pensar que la vida para aquellas personas que no comulgan con la mayoría absoluta ya no es tan cruda como lo era hasta hace no mucho tiempo. Es lo más precioso de la obra, pensar que los estereotipos nos los podemos pasar por el forro de nuestras vísceras, que uno se puede enamorar de su vecino aunque éste sea de su mismo sexo y además tenga un padre ultraconservador. No pasa res. ¡Qué gusto, señor! "La vida empieza hoy", como cantan Llàcer y sus "pajaritas". Y el señor o la señora que está sentado en el patio de butacas sale del teatro con el corazón alegre y la esperanza en cabecera de pista, convencido de que por más que los políticos se empeñen en no ponerse de acuerdo y arruinarnos la vida, nuestras ilusiones continuarán en pie de guerra. En serio, La jaula de las locas es un regalo de esperanza que uno no se debe perder.

Albin y Georges en el delicado encuentro con sus consuegros
Argumento

La apacible vida de pareja de Albin (Àngel Llacer) y Georges (Iván Labanda), propietarios del club nocturno “La Cage aux Folles” de Saint Tropez, se ve totalmente alterada por una noticia inesperada. Jean Michel (Roc Bernadí), el hijo de Georges, se va a casar con la hija de un diputado ultraconservador, acérrimo defensor de los valores más tradicionales en la vida familiar. El encuentro explosivo entre dos familias tan distintas desata una divertidísima comedia llena de amor y de situaciones delirantes. “La jaula de las locas” es un gran canto a la libertad individual y colectiva. Una atrevida puesta en escena, sorprendentes coreografías, exuberante diseño de vestuarios y una temática universal, lo convierten en uno de los musicales más aclamados de la historia. Cada función transforma “La Jaula” en una fiesta, una celebración de la “joie de vivre” que se sabe cómo empieza, ¡pero nunca como acaba”

Dirección : Àngel Llacer

Dirección Musical: Manu Guix y Andreu Gallén

Coreografía: Miryam Benedited
Traducción y adaptación: Roser Batalla y Roger Peña
Director Adjunto/Director Residente: Joan María Segura
Ayudante de Dirección: Daniel J. Meyer
Diseño Escenografía: Enric Planas
Diseño de Vestuario: Míriam Compte
Diseño Iluminación: Albert Faura
Diseño Sonido: Roc Mateu
Diseño caracterización: Helena Fendy
Caracterización y Peluquería: Marta Ferrer

Elenco Artístico

Àngel Llàcer: Albin “Zaza”
Ana Cerdeiriña: Marie Dindon y Mme. Renaud
Ricky Mata: Jacob
Roc Bernadí: Jean-Michel
Anna Lagares: Jacqueline
(cover: Jean-Michel, Jacob)
Bittor Fernández: Etienne
(cover: Jean-Michel, Jacob)
Iván Labanda: Georges
José Luis Mosquera: Edouard Dindon y M. Renaud
(Alternante George)
Oriol Burés: Francis
(Alternante Albin)
Lucía Madrigal Cuadra: Anne
Antonio del Valle: Tabarro
(Cover Edouard Dindon, M. Renaud, Francis, Albin)
Claudia Bravo: Colette
(Cover: Anne)

Albin y sus espectaculares "pajaritas"

Las Peligrosas y descaradas ¡Pajaritas!

Joan Salas: Hanna
(Cover: Tabarro)
Empar Esteve: Babette
(Cover: Colette, Jaqueline)
Sergi Terns: Chantal
Ana Micó: Anisette
Jordi García: Swing
Enric Marimon: Phaedra
(Cover: Francis)
Daniel Xabier: Mercedes
(Cover: Etienne)
Jordi Diaz: Bitelle
Keko Marcos: Angelique
Chema Zamora: Swing
Sara Martin: Swing

lunes, 25 de noviembre de 2019

Gala de bailarines del ABT en Terrassa

Isabella Bolyston y James Whiteside. Foto: Josep Guindo

Con dos funciones que colgaron el cartel de completo, el Centre Cultural de Terrassa, en este casi final de la 36 Temporada BBVA de Danza, programó una Gala de bailarines de una de las más prestigiosas compañías de América, el American Ballet Theater

Carolina Masjuan 

Los bailarines del American Ballet Theatre (ABT) encabezados por dos de sus estrellas, Isabella Bolyston y James Whiteside en la plenitud de sus carreras, nos ofrecieron una velada incluyendo las coreografías más emblemáticas del repertorio de la compañía americana, como El Corsario, el Grand Pas Classique o Don Quijote, más piezas de corte neoclásico, inéditas en España. 

Katherine Williams y Aran Bell. Foto: Josep Guindo
El ABT fue fundado en 1939 en Nueva York y su historia no ha hecho más que ganar prestigio por el elenco de bailarines que han formado parte de ella. La lista de nombres es impresionante pero podemos destacar bailarines principales como Mikhail Baryshnikov Nina Ananiashvili, Maxim Beloserkovsky, José Manuel Carreño, Angel Corella, Herman Cornejo, Irina Dvorovenko, Alessandra Ferri, Marcelo Gomes, Paloma Herrera, Xiomara Reyes o Julie Kent, entre otros. 

De vocación itinerante, el ABT ha recorrido más de 140 ciudades y no tiene sede propia, aunque el Metropolitan Opera House es la plataforma de lanzamiento de todos sus estrenos. Caroline Kennedy, Carolina Herrera y La Prairie son algunos de sus mecenas. 

Habíamos podido ver al ABT II tanto en Terrassa como en el Festival de Peralada hace varios años, así como a muchos de los artistas mencionados más arriba, en las Galas que organizaba Ángel Corella cuando era principal en la compañía americana y deslumbraba al mundo entero con su arte sin igual, antes de embarcarse en la aventura de la compañía en España de tan doloroso recuerdo por su inmerecido final. También destacar que la compañía principal al completo, vino hace unos años al Liceu con su Don Quijote, siendo James Whiteside Basilio en alguna de las funciones. 

Catherine Hurlin y Calvin Royal.
Foto: Josep Guindo
Así pues, había mucha expectación para descubrir a los nuevos bailarines que acompañarían a las dos estrellas en Terrassa y por el entusiasmo con el que el público egarense ovacionó a los artistas, parece que no defraudaron, aunque a nuestro juicio la gala fuese algo desigual en cuanto al nivel de los artistas. 

La comparación, odiosa pero inevitable, con Isabella y James, mostraba con rotundidad el altísimo nivel de ambos, no sólo en cuanto a técnica, si no sobretodo en la fluidez de su danza, la armonía de sus movimientos, el buen funcionamiento del partenariado. También sus dos piezas fueron las más interesantes por poco conocidas por aquí. 

En la primera parte, con On the Water, estreno en Europa, ambos deslumbraron. Este paso a dos de Marius Petipa y Lev Ivanov, adaptado para el ABT por Kevin McKenzie, su director, transportó al público que quedó embelesado por la magia de su movimiento y consiguió poner en escena toda la belleza de la mejor danza clásica, con una mirada más actualizada. 

Para la segunda parte, otro paso a dos clásico, el de Asaf Messerer y su Spring Waters coreografiado en la década de 1950. Un paso a dos -con vestuario, tipo Diana y Acteón, de corte y colorido no muy acertado por cierto- que trajo a escena toda la energía y alegría por la danza de estos dos grandes bailarines. Una exigente coreografía en la que destacan espectaculares portés, equilibrios y rapidez.

Katherine Williams y Blaine Hoven. Foto: Josep Guindo
Catherine Hurlin, bailarina solista en el ABT, nos brindó un cisne blanco al que le faltó algo de lirismo, sobretodo en sus brazos y manos y en la forma de afrontar el rol. Gracias a su buen dominio de la técnica, convenció más como Kitri con muy buenos equilibrios y unos fouettés que destacaron por su control, abanicándose, cerrando el abanico e incluso elevándolo por encima de la cabeza. Aran Bell la secundó como partenaire atento y seguro. 

El bailarín madrileño Carlos González bailó en el primer acto el Grand Pas Classique con Anabel Katsnelson, ambos bailarines del cuerpo de baile de la compañía. En el el segundo fue Alí en el paso a tres de El Corsario, acompañado por los solistas, Cassandra Trenary y Blaine Hoven.

Nos gustó Carlos, él y su compañera defendieron bien el difícil reto que supone la gran pieza de Gsovsky, dándole el empaque necesario y alcanzando el nivel técnico requerido, principalmente en sus codas. También en El Corsario su Alí estuvo a la altura. 

James Whiteside e Isabella Bolyston.
Foto: Josep Guindo
Completaron el elenco de artistas venidos a Terrassa, los solistas Katherine Williams y Calvin Royal. Williams nos ofreció el paso a dos de Gulnare Lankedem de El Corsario junto a Aran Bell y una pieza más contemporánea con zapatillas de punta A Time there was con Blaine Hoven. Calvin Royal por su parte bailó el paso a dos Know con Cassandra Trenary, siendo el Siegfried de Catherine Hurlin para el Cisne Blanco.

También, como venimos haciendo asiduamente para Festivales y teatros varios, nos permitimos perdirle a Terrassa más repertorio europeo: Crankos, MacMillans, Neumeiers,.... repertorio apenas visto en España y que entendemos no sería complicado programar dadas las numerosas y buenas compañías que lo tienen en su repertorio.

Así como ¡idea para otra Gala! ¡o mejor aún, algún Mixed Bill que tanto arrasa en Filadelfia! de la compañía que dirige el estimado y admirado Ángel Corella, el Ballet de Pensilvania. 

Si en Terrassa cada vez más se suele colgar el cartel de completo para dos funciones, estamos seguros que para ver el trabajo -según público y crítica, excelente- que realiza nuestro querido bailarín madrileño, catalán de adopción puesto que tiene casa y escuela junto a su hermana y su cuñado, en Barcelona, estamos convencidos de que habría que hacer aún más funciones.