sábado, 23 de julio de 2022

Sergio Bernal baila a Rodin en Peralada

Giada Rossi y Sergio Bernal en Rodin.
El Beso - Foto: Miquel González - Shooting

Dicen que la perfección no existe, pero lo que vimos en Peralada la noche del pasado 20 de julio, fue lo más cercano a la perfección que hayamos visto últimamente. Un marco incomparable, una puesta en escena e iluminación exquisitas, una música sublime interpretada magistralmente y por encima de todo unos bailarines más perfectos imposible, a todos los niveles, metiéndose en la piel y la piedra de las esculturas de Rodin.

Carolina Masjuan

Sergio Bernal ya fue el protagonista del anuncio para el Festival Castell de Peralada de este año que pueden ver aquí. Bailarín aclamado internacionalmente, comenzó su carrera en el Ballet Nacional de España, formación que dejó para formar su propia compañía junto con el reconocido asesor artístico y coreógrafo, Ricardo Cué, mentor de grandes bailarines tanto de danza clásica española como de ballet (por ejemplo de Tamara Rojo para quien organizó varias giras e incluso coreografió para ella un ballet entero, con música original de Emilio Aragón, Blancanieves).

Y hay que destacar que, por si fuera poco, Peralada no es solo su castillo y su Festival, es mucho más, su compromiso con el pueblo ampurdanés y toda la tierra que lo acoje, l'Alt Empordà, es total.

Imagen del nuevo "celler"
La familia a quien debemos tantas noches de emociones gracias a la magnífica oferta cultural, también desarrolla otras actividades relacionadas con lo que esa zona privilegiada ofrece, por ejemplo los viñedos. 

Propietarios de cinco fincas diferenciadas a lo largo de la comarca gerundense, sus vinos tienen una calidad reconocida y este año, por fin, han finalizado un proyecto largamente acariciado y soñado que este mes de mayo pasado han inaugurado, las nuevas cavas.

Edificadas en las tierras que abastecían las materias primas suministro para el castillo, y que albergaban asimismo las dependencias de los trabajadores, se ha desarrollado un proyecto respetando la arquitectura original del edificio, diseñado en los años 40 por Adolf Florensa. La nueva bodega, obra de RCR Arquitectes, ganadores del Pritzker 2017, es la primera bodega de Europa con certificado LEED Oro de sostenibilidad y en ella la familia Suqué Mateu ha invertido más de 40 millones. La instalación abrió sus puertas al público en general el pasado 24 de junio ofreciendo un programa de visitas que constituye una experiencia única y que aconsejamos encarecidamente realizar. Una bodega que permitirá no solo mantener la excelente calidad de los caldos actuales, sino llevarla a lograr la excepcionalidad. Cabe destacar que Rafael Aranda, de RCR Arquitectes, ha sido el diseñador del cartel del Festival de este año evocando la presencia de la cava. Pueden saber un poco más pinchando en este enlace.

Sergio Bernal, el dios Sol.
Miquel González - Shooting
Y en los jardines de ese marco magnífico, en un ambiente íntimo, para solo 140 espectadores, se vivió el estreno mundial del espectáculo encargado especialmente al bailarín madrileño. 

Cuenta Sergio Bernal, que al recibir el encargo y ver el marco donde se iba a representar la obra, inmediatamente vió que ahí podía cumplir un sueño largamente acariciado: dar vida a las esculturas de Rodin. Fascinado por la obra del escultor francés desde que visitó el palacio que alberga su museo en París, y donde, paseando por sus jardines, pudo admirar esas obras, magníficamente integradas en él, el marco incomparable de los techos de las bodegas y sus jardines, integrados en el paisaje como telón de fondo, constituían la escenografía perfecta para ese espectáculo soñado.

Auguste Rodin (1840-1917) es considerado el padre de la escultura moderna por la ruptura con el canon académico del siglo XX en Francia, a pesar de conocer y dominar las reglas de la estética de su tiempo. Su innovadora concepción del arte le permitió inaugurar una nueva etapa en esta disciplina, invitando al observador a la reflexión. Más allá de la plasticidad de sus formas o del hiperrealismo en los detalles, Rodin comparte su mundo interior y capta una emocionalidad universal. Todo esto lo logra rompiendo la visión frontal para recrearse en cada uno de los detalles que ofrece cada perspectiva.

El bailarín tomó del escultor de las emociones, tres de sus más famosas esculturas: Torse d'Homme Louis XIV, El beso y El pensador. Sergio Bernal traslada la concepción vanguardista del arte de Rodin a través de diferentes lenguajes que van desde el ballet clásico y el barroco, hasta la danza española y el neoclasicismo.

Torse d'Homme.
Foto: Miquel González
La noche abrió con Torse d'Homme Louis XIV. Coreografiada por el propio bailarín en colaboración con Ricardo Cué, la pieza narra la fuerza, la belleza y la grandeza que transmitía Luis XIV de Francia encarnando a un Dios simbólico conocido como El Rey Sol, y explorando el concepto del poder. La coreografía, al ritmo de la música de Lully con arreglos de Jordi Savall, que interpretó una pequeña formación de cuerda, percusión y oboe, fusiona la danza clásica española y el barroco con una estética muy similar a la de la obra. 

Sergio baila con zapatos barrocos el baile refinado de la corte. En un momento dado se coloca la diadema dorada que le corona como dios sol y ya nos advierte «al igual que los planetas giran alrededor del sol, vosotros vais a girar a mi alrededor» y está claro que lo hacemos y no dejaremos de hacerlo hasta el final de la función, que se nos hace cortísima, maravillados ante tanta belleza. La música de Lully, nos envuelve y nos sentimos espectadores privilegiados de la corte de ese rey a quien debemos el ballet clásico, con él empezó todo, él es el fundador de la escuela francesa, refinada, y en la que luego se inspirarían otras cortes, italiana, rusa, para ir creando los distintos estilos. 

El bailarín madrileño representa en ese Torse d'Homme al rey sol en todo su esplendor, no solo por su elegante y perfecta ejecución, si no por ese físico imponente de belleza griega, que ha sido inmortalizado en miles de estatuas y con el que la naturaleza le ha bendecido. 

Alguien dijo que la danza es sudor, y en esa tórrida noche quedó más que demostrado. Ya despojado de esos pantalones barrocos vimos un cuerpo reluciente, brillando, real y metafóricamente, en el paso a dos de El Beso, junto a la hermosa mujer y magnífica bailarina que es Giada Rossi, solista de la Compañía Nacional de Danza, donde ingresó bajo la dirección de José Carlos Martínez. El beso, una de las obras más conmovedoras de Rodin, se materializa en una danza con coreografía de Valentino Zucchetti y música grabada de la Pavana para una Infanta difunta de Ravel, en la que la pasión y el deseo quedan plasmados con mucha ternura y sensualidad. 

Sergio y Giada en El Beso.
Foto: Miquel González - Shooting

Evidentemente nos conducen a evocar el amor de Rodin por Camille Claudel pero aquí no vemos tanta posesión, sino más bien un gran cariño con cuerpos fusionados a través del lenguaje neoclásico para contar una historia de amor entre el creador y su obra, que él moldea delicadamente, pero sobre todo entre dos seres humanos. La coreografía, de gran sencillez, sensualidad y redondez, consigue una gran belleza de líneas cuya cúspide es ese beso final.

El pensador, en referencia a otra de las obras más famosas del escultor francés, cuenta también con coreografía conjunta de Sergio Bernal y Ricardo Cué y es la pieza que cierra el programa. 

El pensador. 
Foto: Miquel González - Shooting
De nuevo, música en directo, esta vez con melodías de Roque Baños interpretadas por Daniel Jurado a la guitarra clásica. Aquí Bernal afirma que es un cazador, pero un cazador del pensamiento “Mi pensador no piensa sólo con el cerebro, recita, piensa con los puños y los dedos cerrados”. 

En esta ocasión, la obra transmite la visceralidad y la fuerza de la contención del pensamiento desde la impotencia y el dolor, así como la intimidad y las inseguridades que perturban el día a día. Esta fue la pieza más española, calzando zapatos y zapateando potentemente, poseedora de una gran fuerza y con un carácter desatado, siempre respetando la estética del escultor.  

No podemos dejar de mencionar a todo el acompañamiento musical. 

Situados al fondo, con el paisaje ampurdanés a sus espaldas y el crepúsculo desarrollándose a lo largo de la función hasta hacerse noche cerrada, los músicos acompañantes han significado un plus importantísimo para redondear el espectáculo. 

Bajo la dirección musical de García Sierra la orquesta acompañante contó con tres violines, una viola, un violonchelo y un oboe.


lunes, 11 de julio de 2022

Festival de Peralada – Ballet de Munich

Ballet de Munich en Rubís. Foto: Toti Ferrer

Para la inauguración de esta edición, el Festival Castell de Peralada ha contado con el Bayerische Staatsballet de Munich, dirigido desde hace poco por la ex étoile de la Ópera de París, Laurent Hilaire, que había renunciado a su puesto de director del Ballet del Teatro Stanislavsky de Moscú y sucedía en el cargo a Igor Zelensky. Si bien nos habría encantado poder ver a la compañía bávara con un ballet completo de su extenso repertorio (vimos el maravilloso Onegin de Cranko hace años en el Festival de PortaFerrada y nos desplazamos a Munich hace otros tantos para disfrutar de un Corsario con Lucía Lacarra como Medora) la variada propuesta de las dos noches nos permitió verles en distintos registros, descubrir nuevos coreógrafos y disfrutar del trabajo de algunos de los más aclamados creadores del momento. 

Carolina Masjuan 

CAMINOS Y HORIZONTES - NOCHE INAUGURAL 

El día del estreno, el telón se levantó con el Capriccio for piano and orchestra, de George Balanchine y con música de Igor Stravinsky, los Rubís, la parte central del ballet Jewels del coreógrafo ruso afincado en Estados Unidos. Estrenado en 1967 fue el primer ballet clásico abstracto de larga duración, un ballet que refleja la frenética y optimista vida en Nueva York a principios del siglo XX. 

Con el elenco bien colocado, ataviado con el vistoso y atractivo vestuario creado por Karinska, aunque sin la escenografía original colgando en el centro del escenario, nos encontramos con una representación algo deslucida, recordábamos el mismo ballet, aunque en esa ocasión completo, con las francesas esmeraldas y los rusos diamantes, bailado por el Mariinsky en San Petesburgo y no conectamos. Al cuerpo de baile le faltaba cohesión y la interpretación en general no acababa de llegar.

With a chance of Rain de Liam Scarlett
Foto: Toti Ferrer
Con With a chance of rain del admirado y añorado creador británico Liam Scarlett y música de los Seis preludios de Serguei Rakhmáninov, nos encontramos con una pieza romántica para ocho bailarines. Un exuberante y expansivo ballet de Liam Scarlett de gran plasticidad que trata de forma magistral, recreando una atmósfera única, la relación existente entre la música y la danza. Sabíamos que íbamos a disfrutar. Hemos podido admirar varias veces, también en Peralada con Lest we forget (el programa que trajo hace unos años el English National Ballet incluía un ballet suyo) el trabajo de este joven que se quitó la vida tras unas acusaciones de abuso nunca investigadas. 

With a chance of rain es una pieza muy íntima y romántica, con la maravillosa música interpretada en directo al piano por un excelente Dmitry Mayboroda. El segundo movimiento en concreto, fue de una belleza arrebatadora y la compañía alemana nos conquistó, aquí sí, totalmente. La sensibilidad y delicadeza de Liam llevada a la excelencia. 

El primer programa finalizó con un registro totalmente distinto, la coreografía Bedroom Folk, de la israelí Sharon Eyal, que había formado parte del programa presentado por el Nederlands Dans Theater para la inauguración del Festival Grec. Sharon Eyal es la coreógrafa de moda del momento, ex bailarina de la Batsheva, -pueden leer aquí nuestra crónica del trabajo de esta compañía en la edición de este año del Festival de Montpelier- en esta ocasión se sirve de la música electrónica de Ori Lichtik, para hablarnos sobre la compulsión de formar parte de una identidad grupal, sobre la pérdida de la individualidad y lo hace a través de una coreografía repleta de abstracción de los movimientos, pero donde las situaciones surgen una y otra vez. 

Bedroom Folk de Sharon Eyal. Foto: Toti Ferrer

Las figuras de los ocho bailarines, vestidos con maillots negros, lucen gracias a un fondo monocromático en el que se proyectan sus propias sombras, creando un sorprendente juego escénico y formando un grupo compacto e hipnótico, en una pieza que, aunque a veces se nos hace repetitiva, uno no puede más que dejarse atrapar por su poderosa fuerza visual y la magnífica interpretación de la formación de Munich. 


LOS COLORES DEL ALMA – Programa de la segunda noche 

La segunda noche abrió con Affair of the Heart de David Dawson, con música del Concierto para violín y orquesta de cuerdas del compositor canadiense Marjan Mozetich

Affair of the Heart de david Dawson.
Foto: Toti Ferrer
Estrenada el pasado mes de abril, la obra, para trece bailarines, nos permite experimentar la conexión tan especial que existe entre la música y la danza, en cómo un cuerpo puede convertirse en melodía. 

Una pieza que, tal y como explica su creador, “trata sobre el amor mismo. Estos ‘asuntos del corazón’ son una oda al amor. Es un soneto de amor. Es alegre, es apasionante, es ardiente. Está vivo. Es una celebración del ser”. 

Con una escenografía y un vestuario fríos y elegantes, ya sea con pasos a dos perfectamente coordinados o en canon y arropados por bailarines realizando trabajos coreográficos distintos pero coherentes con el todo presentado, Affair of the Heart, es una obra bella muy representativa del trabajo de este coreógrafo muy reclamado actualmente por las mejores compañías.

Seguimos con Pictures at an exhibition de Alexei Ratmansky, una alegre y dinámica pieza que el coreógrafo ucraniano, nacido en Rusia, creó para el New York City Ballet en 2014 con la famosa partitura para piano de Modest Músorgski. Aquí, Ratmansky invita a los bailarines a una travesía lúdica por diferentes partes del mundo. 

Pictures at an exhibition de Alexei Ratmansky
Fotos: Toti Ferrer
Una pieza que, a pesar de estar basada en la técnica del ballet clásico, los bailarines son constantemente extraídos de su zona de confort para ofrecer giros rápidos, pasos innovadores, port de bras contemporáneos y saltos animados, siempre en sintonía con la música, que va marcando el ritmo, la melodía y el estado de ánimo de los bailarines, tan cambiantes como las acuarelas de Vasili Kandinsky que configuran el espacio. 

Con muchos movimientos en espiral, ellos pueden ser duendes del bosque, ellas, traviesas hadas salidas del sueño de una noche de verano, leitmotiv del Festival de este año. En todo caso, sea cual sea el momento, lo disfrutamos mucho y también todo el público en general que les obsequió con una gran ovación, también para el pianista, de nuevo Dmitry Mayboroda, quien interpretó la pieza en directo.

Antes de caer el telón, como suele ser habitual cunado se bailan ballets de Ratmansky, la compañía bávara tuvo un gesto con el conflicto ucraniano proyectando la bandera del país. 

Y llegó la sorpresa de la noche, no porque se tratara de una pieza nueva, al contrario, repitieron con los Rubís de Balanchine de la noche anterior, pero lo cierto es que la energía que había en escena el sábado era totalmente distinta a la de la noche anterior. Hubo cambio en el elenco y un bailarín que había llamado nuestra atención siempre que salía en escena, era en esta ocasión el bailarín principal del paso a dos. 

Rubís de Balanchine
Foto: Toti Ferrer
No sólo él, si no todos en este cierre de la compañía alemana en su paso por Peralada, nos conquistaron y nos reconciliamos totalmente con las Joyas, los rubís en este caso, y su innovadora, entonces, en su estreno a mediados del siglo XX, técnica para un ballet clásico, con pies en flex, provocadores movimientos de cadera, movimientos de manos irregulares, saltos más propios del claqué o de la danza jazz, ... innovaciones del genio ruso afincado en nueva york y creador del New York City Ballet. Y ¿Quien era ese bailarín que de entre todos llamó poderosamente nuestra atención? Pues el joven canadiense Shale Wagman que en esta ocasión asumió el paso a dos principal acompañado por Carolina Bastos

Pues resulta que al acabar estas funciones, cuando los bailarines y su director celebraban el éxito de las representaciones, en medio de los aplausos y abrazos, Laurent Hilaire anunció su ascenso de rango en la compañía. Después de Peralada pasa a ser Primer Solista. Seguro que siempre recordará su paso por el bello Empordà, el magnífico castillo y el exquisito Festival. Si Shale, por su siempre brillante ejecución, pero sobre todo por su manera de bailar, expresiva y pasional, nos cautivó, no podemos dejar de afirmar que la compañía está formada por excelentes bailarines que comprometidos con su arte, nos hicieron vibrar y vivir unas noches de nuevo inolvidables. 

Campus Peralada.
Foto: Ricard Roselló
Mencionar también la magnífica iniciativa del Campus Peralada que organizó una barra de ballet en la plaza del pueblo para los alumnos de las escuelas de danza de la zona, dirigida por el Bailarín Principal y maestro de ballet de la compañía, Javier Amo, y con la participación de algunos de los bailarines de la compañía. Ver a esos jóvenes estudiantes trabajar concentrados e ilusionados, aprovechando esa magnífica oportunidad que se les brindaba era algo sumamente inspirador. Pequeños espectadores impresionados, empezaban a hacer sus pinitos imitando lo que veían hacer a los mayores. «Creando afición» como describió en su magnífica foto el video-creador y fotógrafo residente en Peralada Ricard Rosselló.

El Festival de Peralada es sin ninguna duda el evento del verano, la cita para todos los amantes de la danza, el lugar de encuentro al que nadie falta, críticos, programadores, directores de escuelas, coreógrafos, jóvenes futuros bailarines, bailarines consolidados, bailarines que fueron, artistas de disciplinas diversas, público balletómano en general, .... 

La excelente organización, la amabilidad y el buen hacer, tanto de la dirección como de todos y cada uno de los miembros del equipo de premsa, crean una atmósfera única en la que se establece un agradable sentimiento de pertenencia al lugar que no se da en ninguna otra parte. Muchas gracias.


lunes, 4 de julio de 2022

Festival de Montpelier : "2019" de Ohad Naharin por la Batsheva

 

2019 por la Batsheva. Foto © Ascaf

El Festival de Montpelier cerraba la edición de este año con la Batsheva y su 2019 una coreografía de Ohad Naharin, su director artístico desde 1990 hasta 2018 y ahora coreógrafo residente. En unas sesiones maratonianas, la compañía israelí ofreció dos funciones diarias durante siete días. De regreso de nuestro viaje por Alsacia no podíamos dejar pasar la oportunidad de hacer parada en la ciudad francesa para descubrir esta propuesta.

Carolina Masjuan 

Al llegar al teatro con nuestras entradas no numeradas, se nos divide en dos grupos, uno accede por la derecha, el otro por la izquierda. Los de nuestro grupo pasamos por la magnífica sala del Corum/Ópera Berlioz, en la que disfrutamos hace ya algunos años de representaciones inolvidables -Compañía Nacional de Danza con Nacho Duato, Ópera de París con José Carlos Martínez, Ballet de Frankfurt con Bill Forsythe-, intrigados por saber dónde nos van a colocar. 

2019 por la Batsheva. Foto © Ascaf
Llegamos a unas gradas con unas seis o siete filas de asientos y nos sentamos. Delante nuestro un telón negro muy largo nos oculta el escenario. No sabemos dónde ha ido el otro grupo. Llega un bailarín con look andrógino calzado con unas botas altas negras, con tacón stiletto, nos mira directo y decidido, instalado sobre sobre la tarima, con el telón detrás, mientras una voz en francés, inglés y suponemos que hebreo, recomienda apagar los teléfonos, no hacer fotos, etc... para acabar informándonos donde están las salidas de emergencia. Somos conscientes de que vamos a emprender un viaje, eso es evidente, quienes estamos habituados al trabajo de Ohad Naharin, sabemos que nunca nos deja indiferentes. Y luego el telón cae de forma brusca y al otro lado del escenario/pasarela descubrimos al otro grupo. Algunos se saludan efusívamente de un lado a otro, felices de reconocerse entre el público, y empieza la función.


2019 por la Batsheva. Foto © Ascaf
La pieza, homenaje al padre de Ohad, Eliav Naharin, fallecido en 2018, ha sido coproducida por el Festival de Montpelier. Con música tradicional judía, incluye un canto al nuevo año con una bailarina cantando mientras va ofreciéndonos poses, sujeta en el marco de una de las entradas y con la letra en hebreo proyectándose en los laterales, desvelando la felicidad que estamos seguros nos va a proporcionar el futuro, todo irá bien...  

También encontramos una nana. Y un texto de Hanoch Levin, dramaturgo israelí y escritor, escrito a raíz de la "guerra de los seis días" en el 67 que habla de nosotros, la gente, de tí, de mí y del próximo conflicto, que pasará, pero que vendrá otro, para volver a recomenzar, cantando, a tí, a mí y al nuevo conflicto.... en esa pasarela, ese espacio que puede simbolizar la franja estrecha de tierra entre el Jordán y el Mediterráneo, donde habitan identidades muy diversas, como lo son los 18 bailarines que tenemos en escena y que sentados, se mueven al unísono.

2019 por la Batsheva. Foto © Ascaf
Hay muchos registros diferentes en la pieza, citemos lo que nos dice la artista israelí con base en Tel Aviv, Michal Helfman, sobre ella: “2019 es una creación en la que el movimiento, el espacio, el tiempo y el texto se entrelazan para encarar el estado de las causas sociales, globales y locales. La audiencia y los bailarines están contenidos dentro de una cápsula arquitectónica hermética que los encierra en una realidad, en un espacio diseñado por Gadi Tzhor, construido específicamente para este trabajo en el estudio “Varda” que es donde la compañía realiza ensayos. En la escala en que las obras de Naharin se encuentran entre lo abstracto y lo realista, “2019” mantiene la relación más directa con la realidad”.

El vestuario, como viene siendo habitual en la Batsheva, ha sido creado por la también bailarina de la compañía, Eri Nakamura. La iluminación se debe al muy reconocido Avi Yona Bueno y el diseño de banda sonora y música original es de Maxim Varat junto al asesor musical Nadav Barnea.

2019 por la Batsheva. Foto © Ascaf
El espectáculo contempla algunas sorpresas que no vamos a desvelar, deseando que cuanta más gente mejor pueda disfrutarlo, porque los 75 minutos que dura 2019, pasan en un soplo para la audiencia. Imaginamos que no para los bailarines, quienes en un tour de force ofrecen dos espectáculos seguidos por día, durante siete días, en Montpelier. Y es que lo que nos ofrecen, muchas veces corta el aliento ¿cómo son capaces de moverse a esa velocidad, con esa energía, saltando de esa manera, tantos al mismo tiempo, en ese espacio tan limitado, sin llegar a chocar nunca? Primero sólo los chicos, con una potencia alucinante, luego sumándose las chicas, igualmente energéticas y poderosas, técnica Gaga a su más alto nivel, técnica de la que por cierto es instructora para España, la coreógrafa y bailarina catalana de La Veronal, Ariadna Montfort.

La danza de todos con esas botas ya mencionadas, de tacones stiletto, esos movimientos imposibles calzados con semejantes zapatos. Sobre todo las mujeres podemos entenderlo muy bien ¡si ya es difícil caminar con ellos, no podemos imaginar cómo consiguen realizar las proezas que observamos en escena!

2019 por la Batsheva. Foto © Ascaf
Pero no siempre se trata de virtuosismo y potencia, hay espacio también para la reflexión y la introspección, conexión en las miradas, a veces tristeza, solidaridad, abrazos, tomarse de la mano para mostrar su apoyo. Otro momento de impacto son las bailarinas colgadas en el lateral, recogidas por sus compañeros.

Eri, a quien conocemos desde hace años y a quien nos encantó ver de nuevo, nos comentaba al finalizar la función, que en Israel la pieza había obtenido un gran éxito. Evidentemente el público conectaba inmediatamente ya que todo lo que cuentan lo han vivido y es el pan suyo de cada día, sobre todo acompañados por esas músicas y canciones con las que han crecido. Pero la sorpresa fue al bailarla en París, en Orsolina y ahora en Montpelier, con la reacción tan entusiasta del público que igualmente conecta profundamente con lo que percibe en escena y lo que esos magníficos artistas transmiten.

Los bailarines con Ohad Naharin

El hecho de tener a los bailarines casi, o sin casi, a tocar de mano, esa cercanía conmovedora y a veces incluso intimidatoria, conmueve o intimida sí, pero seduce y crea una gran complicidad. Danza que toca tu espíritu, tu mente, tu cerebro y tu corazón. Que sea cual sea tu formación o conocimiento en el arte del movimiento, clásico, neoclásico, contemporáneo, te atrapa irremediablemente. Así nos sucedió y así queremos contarlo. Si tienen ocasión de verlo, no se lo pierdan.

domingo, 3 de julio de 2022

Ballet de Basilea - Andrea Tortosa - La Fille Mal Gardée de Jeroen Verbruggen

La Fille Mal Gardée de Jeroen Verbruggen
para el Ballet de Basilea. Foto: Ingo Hoehn 

Teníamos muchas ganas de ir a Basilea, conocer a la compañía y coincidir con nuestra estimada bailarina alicantina, Andrea Tortosa y por fin se presentó la oportunidad, que nos permitió, además, ver algo del trabajo del coreógrafo belga Jeroen Verbruggen, actualmente muy en alza, reclamado por compañías de prestigio para sus nuevas creaciones. No pudimos ver a Andrea bailar pero sí charlar con ella y compartir un buen momento en el teatro.

Carolina Masjuan


Andrea Tortosa

Paseando relajada y emocionada por su teatro, despidiendo a sus compañeros que o bien finalizaban su carrera o partían de vacaciones, pudimos constatar cómo de querida es entre la audiencia. Eran muchos de entre el público, los que la paraban para felicitarla por su ya avanzado embarazo, deseándole todo lo mejor. Andrea nos confesó que se ha establecido un vínculo emocional muy potente entre los bailarines y su público, fiel y numeroso, que les sigue encantado y para el que se organizan numerosas actividades para fidelizarlo y agradecerle su constante apoyo, ya sea económico, en Suiza el mecenazgo está fuertemente arraigado, como emocional, mediante su constante presencia en el teatro. Ensayos abiertos, cócteles, charlas, representaciones especiales, … todo es poco para lograr esa comunión tan deseada.

Conocimos a Andrea Tortosa hace ya algunos años, cuando empezaba su carrera como bailarina principal en el Ballet de Basilea. Andrea se formó en María de Ávila y tras ganar el Concurso de Castellón, obtuvo una beca para el NDT que le permitió ampliar su repertorio e integrar la compañía suiza, donde por otro lado hay, y han habido siempre a lo largo de su historia, varios bailarines españoles.

Siendo Mauro Bignozetti director y coreógrafo principal de Aterballetto, se incluyó en el repertorio de Basilea una pieza suya, Rossini Cards, escogiendo a Andrea como principal. Así fue como la bailarina alicantina aceptó la oferta de integrar la compañía de Reggio Emilia, de la que formó parte unos años para volver luego a Basilea.

Invitada a menudo en galas por España donde la hemos podido ver bailar, no va a ser posible en esta ocasión disfrutar de su presencia en escena ya que Andrea será mamá en breve. Lamentamos no verla en el rol principal, para el que también fue elegida por Jeroen Verbruggen para su Fille Mal Gardée, pero celebramos esta feliz noticia e importante cambio en su vida personal.

Nos encontramos con Andrea en la ciudad suiza y pudimos charlar con ella.

¿Cuantos años llevas ya en la compañía? Llegué por primera vez a Basel en el 2005. Estuve tres años antes de irme a Aterballetto, y desde que volví en el 2012 son ya diez temporadas… ¡cómo pasa el tiempo!

¿Qué es lo que más te gusta que haya hecho que estés aquí casi toda tu carrera hasta ahora? Es el equilibrio entre mi vida profesional y personal que tengo viviendo aquí. Los bailarines tendemos a sacrificar todo por nuestra vida profesional, viviendo y alimentándonos solamente de la danza, de los cuatro muros del teatro o de la sala de baile y relacionándonos únicamente con nuestros compañeros del mundo de la danza. Yo, desde que estuve en el estudio de María de Ávila, descubrí que más allá de mi pasión por la danza, del querer ser la mejor y de llegar a ‘lograrlo', para que el gran sacrificio, tanto mío como de mi familia, de dejarlo todo en Alicante y marcharme a Zaragoza con 12 años y para sobrellevar la presión de la escuela, necesitaba tener contacto con la vida exterior y con la gente del instituto, estudiar y sentirme una persona ’normal’.

Aquí en Basilea, a parte de trabajar con los mejores coreógrafos, de bailar papeles maravillosos y de tener un grupo de compañeros que me inspiran y respetan, doy clases de danza, hago mis proyectos educativos con institutos y colegios, coreografío y participo en muchos proyectos de danza dónde colaboro con artistas de otros ámbitos, músicos experimentales, pintores, escultores, poetas,… lo que ha hecho que conozca y me relacione con gente de otras ramas y con gente… ’normal’? He, he. Añadir que Basilea como ciudad tiene mucho que ofrecer culturalmente y es una ciudad con una calidad de vida muy alta, lo cual hace muy difícil que quieras irte.

¿Qué nos puedes contar del repertorio? Es un repertorio muy variado y ha ido cambiando a través de los años que llevo aquí. Al principio bailábamos mucho Kylian, que ahora ya no bailamos, luego pasamos a Johan Inger, pasando a Hofesh Shechter, Alexander Ekman y trabajando con muchos jóvenes coreógrafos ex bailarines de NDT con Bryan Arias, Jiri Pokorny, Alejandro Cerrudo, y ahora nuestro último programa ha sido con Sharon Eyal y con el increíble coreógrafo valenciano Marcos Morau, dos de mis coreógrafos favoritos del momento.

¿Y de esta Fille? Fille ha sido un proceso extraño en general, tanto para mí como para la compañía, no se muy bien qué decir… Bajo mi punto de vista, Jeroen se ha preocupado más de impresionar al público visualmente que de los bailarines, la coreografía y la dramaturgia, y la pieza se ha quedado quizás demasiado ‘escolástica'. También tengo que decir que tuvo muy poco tiempo y no las mejores condiciones. Es una pena, porqué había oído cosas muy buenas de él. Eso sí, 'La Fille' fue la primera pieza que bailé después de haber descubierto que estaba embarazada, así que nunca la olvidaré.

Creo que también, además de bailar, has creado coreografías y tienes un pequeño grupo de bailarines con el que organizáis espectáculos ¿es así? Coreografío todo lo que puedo, me llena mucho. Empecé ya creando mi propio sólo para el concurso de Castellón con el que gané la beca para el NDT2, con 16 años. Luego en Aterballetto creé dos piezas y tenía mi pequeño colectivo con el que participábamos en pequeños eventos en la ciudad. Y de vuelta a Basel me empecé a interesar más por la coreografía y creado varias piezas, como ya he explicado antes y colaborando con diversos artistas.

Vas a ser mamá, ¿cómo te planteas tu vida profesional a partir de ahora? La verdad es que tengo muchas ganas de ver como es la vuelta después del embarazo y de la maternidad, como se sentirá mi cuerpo, qué me pedirá… van a ser unos 11 meses fuera del escenario, y aunque he seguido enseñando y tomando clase, el escenario es el escenario y lo echo de menos. Se que lo voy a coger con muchas ganas, y seguramente tendré una visión mucho más enriquecida de la danza y de la vida en general, es muy emocionante.


Jeroen Verbruggen

Este joven coreógrafo belga, actualmente muy solicitado, empezó a bailar a los 13 años y se consolidó rápidamente como un bailarín a seguir. Se formó en la Royal Ballet School de Amberes, fue medalla de plata del Prix De Lausanne, que le premió con una beca para Canadá y ganó también el segundo puesto en el concurso de jóvenes bailarines de Eurovisión, Londres, donde bailó su solo Hyperballad creado por él mismo. En 2001 se convirtió en coreógrafo del canal de televisión nacional belga Vervolgen. Durante el mismo período actuó con el Royal Ballet de Flandes.

La Fille Mal Gardée de Jeroen Verbruggen
para el Ballet de Basilea. Foto: Ingo Hoehn 
En 2004 integró el Ballet de Montecarlo en el que permaneció durante 10 años. Esta compañía le dio al mismo tiempo un gran crecimiento profesional y reconocimiento. Brilló en los papeles protagonistas de las producciones principales de Jean-Christophe Maillot, y participó en obras de coreógrafos invitados, como Sidi Larbi Cherkaoui, William Forsythe, Emio Greco y Marco Goecke. Esta experiencia enorme y diversificada inspiró a Verbruggen para desarrollar su interés en la coreografía. Su debut como coreógrafo a gran escala tuvo lugar en el 2012 cuando Maillot le confió la producción de Kill Bamby para la compañía de Montecarlo. Kill Bamby hizo que críticos y expertos hablaran de Verbruggen como de una estrella en ascenso. Su siguiente espectáculo Arithmophobia puesto en escena en 2013 para la misma compañía, volvió a demostrar la condición de Jeroen Verbruggen como coreógrafo consolidado con un fuerte estilo personal.

En noviembre de 2014, el estreno de El Cascanueces para el Ballet del Grand Théâtre de Ginebra recibió críticas entusiastas. Algunas coreografías de Verbruggen tanto para compañías clásicas como contemporáneas: Compañía nacional de danza de Gales (2015), Ballet Nacional de Marsella (2016), Ballet de Flandes (2016), Ballet de Nuremberg (2016), Ballet Nacional de Eslovenia (2017), Ballet de Basilea (2021). También Dance Open Festival presentó las versiones de Jeroen Verbruggen de dos ballets legendarios de Tchaikovsky que abren el camino para percibir estas obras maestras de una forma totalmente nueva.

La Fille Mal Gardée de Jeroen Verbruggen
para el Ballet de Basilea. Foto: Ingo Hoehn 

Ballet de Basilea 

El Ballett Theatre Basel es básicamente una compañía de danza contemporánea, aunque con una fuerte base clásica, « nadie nos quita nuestras clases de barra y centro diarias », nos diría Andrea, además, la escuela de danza clásica asociada al teatro, tiene fama internacional. Los bailarines son conocedores, pues, tanto del ballet clásico como de la danza moderna y combinan el más alto nivel de rendimiento de danza con dinámicas artísticas y expresividad lúdica. Cuentan con un gran éxito en el país y en el extranjero con ballets narrativos y obras abstractas y contemporáneas. Invitan regularmente a coreógrafos de renombre internacional para crear para ellos, como Sharon Eyal, Hofesh Shechter, Alexander Ekman, Jeroen Verbruggen y Johan Inger. En el centro del trabajo artístico de la compañía se encuentra su director artístico Richard Wherlock, que ha sido el director del departamento de danza del Theatre Basel durante más de veinte años.

La Fille Mal Gardée de Jeroen Verbruggen
para el Ballet de Basilea. Foto: Ingo Hoehn

Richard Wherlock 

Nacido en Bristol (Reino Unido), estudió en la reconocida Rambert School de Londres y trabajó como bailarín en su compañía. Ganador del premio de promoción de Renania del Norte-Westfalia para jóvenes artistas en 1992. Director de ballet en el Hagen Theatre de 1991 en 1996, luego director del Lucerne Ballet durante tres temporadas y director artístico y coreógrafo del Berlin Ballet en la Komische Oper Berlin . Ha sido director y coreógrafo jefe del Ballett Theatre Basel desde 2001/2002, y de 2004 a 2009 fue director del festival ‹basel tanzt›. En 1999, Richard Wherlock fue nominado para el premio internacional de danza 'Benois de la Danse'. Fue cofundador de SiWiC, un curso internacional suizo de formación avanzada en coreografía de 1997 a 2011. Wherlock es miembro del jurado en concursos internacionales de danza en Roma, Florencia, Hannover, París y Valencia. También fue presidente del jurado de las becas Migros de danza durante muchos años. La ciudad de Basilea ha dedicado una placa a Wherlock en el 'paseo de la fama' de Spalenberger, donde aparece junto a otras personalidades de Basilea como Roger Federer o Jacques Herzog y Pierre de Meuron.


La Fille Mal Gardée de Jeroen Verbruggen Ballet del repertorio tradicional con un nuevo giro en el argumento y la puesta en escena.

La Fille Mal Gardée de Jeroen Verbruggen
para el Ballet de Basilea. Foto: Ingo Hoehn 
En esta versión del coreógrafo belga Jeroen Verbruggen, Lise se enamora de una mujer, Colette, en lugar del joven granjero Colas. Y Alain, el elegido por la madre de Lise como su yerno, desarrolla una relación un tanto peculiar con un espantapájaros. El famoso baile de las gallinas es interpretado por conejos, y fardos de heno envueltos en plástico actúan como escenario. ‹La fille mal gardée› es uno de los ballets más antiguos que se conservan. Jeroen Verbruggen transforma la vida idílica del campo y los personajes realistas del ballet tradicional, en un ballet de historia queer con confusión de género y una amable ambigüedad.

Con la música original de Louis Ferdinand Hérold, con alguna pequeña licencia, adaptada por John Lanchbery, el coreógrafo belga convierte el ballet narrativo más antiguo que se conserva hasta la fecha, en una velada de danza queer. Transfiere el escenario rural francés idealizado del siglo XVIII a la región costera holandesa de Zelanda. Un molino de viento y fardos de heno rosa envueltos en plástico, dan un toque industrial a la actividad agrícola original. 

El famoso baile de los zuecos se convierte ahora en un baile con botas de agua también efectuado por mamá Simone, aunque las dos amantes se apoderan de ellas en un juego cómplice. Los sonidos de los pájaros reemplazan la música, transmitiendo a veces sensación de libertad, y sensación de encarcelamiento otras. Con el tema dominante del matrimonio de conveniencia, Verbruggen traslada el argumento del interés económico a las expectativas sociales respecto a la orientación sexual.

Los elementos escenográficos juegan un papel muy importante, creando efectos muy potentes e impactantes que refuerzan la trama y seducen inmediatamente. El molino gigante, el espantapájaros volador (en lugar de Alain con la sombrilla), los fardos que se rompen derramando los fragmentos de heno rosa sobre el escenario y que dan mucho juego a los bailarines, hacen que la historia se desarrolle de una forma muy dinámica, siempre alegre y sin dejar ningún resquicio al aburrimiento.

La Fille Mal Gardée de Jeroen Verbruggen
para el Ballet de Basilea. Foto: Ingo Hoehn
Con una vis cómica, como en el ballet original, pero aquí creada por otros elementos ¿cual es la causa de los estornudos y los mocos? Quizás alergia al heno, tan habitual hoy en día, quizás un resfriado que pueda hacer temer la COVID, en todo caso crea momentos hilarantes sin caer nunca en la vulgaridad. No obstante, creemos que no nos permitió disfrutar completamente del potencial de la compañía, sobre todo del elenco femenino para el que encontramos a faltar más desafío técnico que sin duda eran totalmente capaces de abordar. Para el espantapájaros, Alain, o su padrino, los personajes masculinos principales, sí hubo momentos de lucimiento que ellos supieron aprovechar.

El cuerpo de baile no apareció todo lo cohesionado que sería de esperar y echamos de menos igualmente una mayor claridad en el desarrollo de la historia. Era difícil descubrir y seguir a la amante de Lisa. No fue hasta el final del primer acto cuando ya nos resultó evidente. Fue ese un momento delicioso, el paso a dos del final del primer acto entre las dos amantes, con gran complicidad y risas contagiosas, felicidad pura absoluta, transmitiendo muy « buen rollo » y calando hondo en la audiencia.

La Fille Mal Gardée de Jeroen Verbruggen
para el Ballet de Basilea. Foto: Ingo Hoehn
Un dato curioso es que Andrea nos dijo que no era ésta la coreografia que más representaba a la compañía, a la vez que Jeroen nos había dicho unos meses antes, cuando tuvimos ocasión de charlar con él y con su asistente coreográfico Sebastien Mari, que no era éste el ballet que más representaba su trabajo. Sin duda, tal como nos comentó Andrea, las dificultades que tanto el elenco como el creador encontraron los días de la creación, con muchísima actividad en el teatro, poco tiempo y poca disponibilidad de según qué artistas, condicionaron el resultado final. 

Pero aún y así, hemos de decir que según nuestra visión general, se trata de un ballet simpático, amable, alocado, muy fácil de ver y de disfrutar y con el que pasamos una velada deliciosa de danza.

Con la magnífica orquesta del Teatro de Basilea tocando en directo, el teatro habiendo colgado el cartel de completo desde hacía días, los aplausos del público totalmente seducido y entregado a sus artistas, culminaron una estancia en Basilea para no olvidar.

¡Muchas gracias Andrea y a todos los artistas!

Elenco :
Lise – Gaia Mentoglio / Andrea Tortosa Vidal
Colette – Tana Rosás Suñé / Celia Sandoya
Mama Simone – Rachelle Scott / Mikaela Kelly
Vater Thomas – Frank Fannar Pedersen / Javier Rodríguez Cobos
Alain – Francisco Patricio / Diego Benito Gutierrez
Vogelscheuche – Anthony Ramiandrisoa / David Lagerqvist
Hasenfreund*innen – Stefanie Pechtl, Lydia Caruso, Eva Blunno, Kelly Keesing, Giacomo Altovino, Aleix Labara, Matias Rocha Moura
Fuchsfreund*innen – Lisa Horten-Skilbrei, Debora Maiques Marin, Marina Sanchez Garrigós, Giuliana Sollami, Dayne Florence, Elias Boersma, Rubén Bañol Herrera, Matias Rocha Moura, Kazuki Mitsuhashi

Para conocer un poco más sobre esta versión pueden pinchar aquí y aquí 

Y para disfrutar de Andrea en su faceta de maestra de ballet aquí



sábado, 2 de julio de 2022

"Pols" por ManNera Dance

"Un canto a la vida, a la tierra, a nuestras raíces más profundas"

"Pols" ManNera Dance

Aleix Martínez junto con ManNera Dance, exploran el imaginario popular colectivo con el estreno de «POLS». 

Junto con las colaboraciones del "Esbart català de dansaires", los "Falcons de Barcelona" y los "Gegants de Premià de Dalt", ManNera Dance se adentra en un trabajo de integración y diálogo artístico entre las diversas culturas, tradiciones y mitos populares como base y motor creativo, partiendo de un lenguaje y poesía visual personales.

Pols - ManNera Dance
Con más de 40 intérpretes en escena, POLS, quiere ser un punto de reencuentro y conexión, un espacio donde darse la mano y quizás comprender que nuestras similitudes son más prominentes que nuestras diferencias.

La Masía señorial del siglo XVI, Can Franquesa y sus entornos se convierten durante los días 14 y 15 de julio 2022 en el escenario de la primera edición del Festival Franquesa.

Situado en el corazón de la población del Maresme, Premià de Dalt, se convierte en un punto y espacio de encuentro y exploración colectiva donde la danza y las artes escénicas, se integran y se arraigan en la cultura y legado popular partiendo de una visión e impulso vanguardista.

Impulsado por la Sociedad Cultural Sant Jaume, el Festival Franquesa quiere ser un punto de conexión y experimentación del movimiento, un espacio donde buscar puentes de diálogo entre todos los asistentes a través de una amplia oferta cultural compuesta de diversas propuestas escénicas, sardanas populares y talleres gratuitos de experimentación del movimiento abiertos en todas las edades.

Apostando, no sólo para la ampliación de la oferta cultural en beneficio de la población y residentes de Premià de Dalt, el Festival Franquesa, quiere postularse durante dos jornadas como espacio de creación, investigación, diálogo y experimentación del movimiento del Maresme .

Pols - ManNera Dance
«Como artista y creador, mi interés y motivación siempre ha estado ligado a las inmensas posibilidades y al potencial de las artes como herramienta social, educativa y transformadora de cara a una sociedad y como a través de ellas podemos crear puentes de cohesión y diálogo a través del movimiento.
Partiendo del entendimiento del movimiento como forma primaria de comunicación y expresión personal y colectiva, siempre me ha despertado un gran interés la búsqueda y exploración de nuestras raíces y de la cultura popular, ya que para mí , éste es un claro ejemplo de conexión y diálogo a través del movimiento entre varios puntos de la sociedad." 
Aleix Martínez, Bailarín Principal en el Hamburg Ballet y Director Artístico de ManNera Danza.

Toda la programación en : www.festivalfranquesa.com


Talleres gratuitos : Jueves 14 a las 18.15h - Adultos / Viernes 15 a las 18.15h - Infantil 
La Cisa ( Espectáculo familiar ) : Jueves 14 y viernes 15 a las 19.30h
Sardanas Populares (gratuito): Jueves 14 a las 20h
Bunker: Jueves 14 y viernes 15 a las 20.15h
POLS (ESTRENO): Jueves 14 y viernes 15 a las 22.00h


sábado, 14 de mayo de 2022

Giselle y Albretch viajan al Moncayo


 

La Compañía Nacional de Danza presenta una peculiar Giselle en el Teatro Real. Será los días 18, 20 y 21 de Mayo cuando la romántica campesina alemana se transformará en una bellísima aldeana de la Sierra del Moncayo que al igual que su homónima germana morirá por el desamor, en este caso, de un viajero extranjero. 


 

Lola Ramírez

El pasado 11 de mayo tuvo lugar por todo lo alto la presentación en uno de los salones del majestuoso Teatro Real. Joaquín de Luz, director de la CND y responsable de la versión coreográfica de este clásico del ballet, y Borja Ortiz de Gondra, autor de la nueva versión, dieron a conocer esta Giselle con latidos aragoneses.

 

Joaquín de Luz, que se estrenó como papá hace ocho meses, manifestó un maravilloso estado de ánimo: “A pesar de no dormir, tengo la energía de un joven de 20 años y me hace mucha ilusión bailar y acompañar a mis bailarines en esta producción tan especial para mí”, afirmó el coreógrafo y bailarín, refiriéndose a una Giselle con sangre española y cuya trágica historia de amor se desarrolla en una aldea de la Sierra del Moncayo. 


Ángela Cremonte
Pedro Alonso



Además de danza, en esta versión de Giselle tendrá protagonismo la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer. Con la voz en off de Ángela Cremonte (Las chicas del cable) y Pedro Alonso (La casa de papel), los sentimientos de Giselle y Albrecht saldrán a flote no sólo a través de la danza sino también de las palabras. “Son dos actores extraordinarios. -afirma Borja Ortiz-. Nos llevó una tarde entera encontrar el tono exacto que queríamos para esos versos, pero lo conseguimos. Con Ángela ya había trabajado anteriormente y la elegí porque buscaba a alguien capaz de contar en seis versos el dolor que puede sentir una mujer que ha terminado por convertirse en un fantasma. Poca gente puede hacer eso y ella lo consiguió. En cuanto a Pedro, es mundialmente famoso, todos lo conocemos por su magnífica interpretación en La Casa de Papel, es un actor formado en el teatro, muy comprometido. Vino a grabar esa tarde con una serie de paisajes que a él le ponían en el lugar emocional para leer los versos”. 
 
Joaquín de Luz en la rueda de prensa (Foto: Lola Ramírez)

“Nos planteamos por primera vez –continúa Borja-  por qué una mujer es capaz de darlo todo por amor y qué consecuencias paga por eso. Y qué consecuencias paga el hombre que le hace abandonarlo todo por amor y no es capaz después de asumir ese amor. Yo creo que esta obra es absolutamente intemporal porque habla de algo que nos atañe a todos. ¿Estamos dispuestos a pagar el precio que nos exige el amor e ir hasta donde nos lleve? Al final ponemos voz a Giselle para que diga lo que nunca se ha escuchado y qué es lo que piensa de ese hombre que no la supo querer bien. Y eso creo que ahora mismo es bastante contemporáneo”.


La pregunta en este relato casi filosófico es si la juventud actual puede sentirse identificada con un espectáculo de estas características. Para Joaquín de Luz este es uno de sus retos, “que esta obra tenga impacto en los jóvenes que están ahora acostumbrados al mami-chulo, papi-chulo del reguetón. Desde la CND, al igual que desde el Teatro Real con las Jornadas Educativas, estamos trabajando para que la danza y la cultura se integren en el tejido social a través de la educación. Tenemos guías audiovisuales y hemos hecho dos cuentos, uno de Giselle y otro de nuestra producción de Carmen, incluso con versiones en braille. Queremos que la danza se integre y qué mejor que empezar ya desde el principio, que se hable de cultura en los hogares, en la televisión y en la educación”. 

 

Bailarinas ucranianas en Giselle

 

Cuatro bailarinas ucranianas forman parte del elenco de esta versión de Giselle que se verá en el Teatro Real. Por un lado, Katja Khaniukova, primera solista del English National Ballet, como invitada especial en las funciones del día 20 y del 21, a las 21.00 horas, dará vida a la protagonista junto a Joaquín de Luz y Alessandro Riga respectivamente. Y, por otro, las tres bailarinas rescatadas por el director de la Compañía Nacional de Danza, quien a través de unos amigos se enteró de que estaban tratando de huir de la trágica situación de su país y encontrar trabajo en una compañía extranjera. Anastasiia Hurska, será bailarina principal e interpretará el rol de Myrtha el 20 de mayo y el paso a dos del Pas de Paysan en las dos funciones del 21, mientras que sus dos compañeras, Yelyzaveta Semenenko y Kateryna Chupina formarán parte del cuerpo de baile en el papel de las etéreas Willis. Quiso hacer hincapié Joaquín de Luz en el hecho de que la integración de estas tres bailarinas ucranianas en la compañía no supone “un acto de caridad sino el oportuno aprovechamiento de unas cualificadas profesionales que en estos momentos no podían desarrollar su talento en su país debido a la guerra”.

 

No se plantea de momento el director de la CND hacer un vídeo con esta Giselle para que pueda llegar a más público. “Esto es algo complicado en el tiempo que vivimos –afirma-. Grabar un ballet requiere mucho esfuerzo y mucha burocracia, no sólo aquí, en todo el mundo. Ojalá este ballet pueda llegar al máximo de público. Ahora vamos al Kursaal y en enero iremos a Bogotá. Vamos a intentar expandir nuestra voz.