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miércoles, 18 de diciembre de 2019

Maria Khoreva gana el I Premio Carmen Mateu

María Pagés, Oriol Aguilà, Tamara Rojo, Isabel Suqué y Julio Bocca

María Pagés, Julio Bocca y Tamara Rojo han formado el jurado internacional designado específicamente para esta primera edición dedicada a la danza en la disciplina de bailarín/ina. Si el primer premio se ha dedicado a esta manifestación artística, ha sido por el gran amor por la danza que sentía la Sra. Carmen Mateu.

La ganadora ha sido la joven bailarina solista del Teatro Mariinsky de San Petersburgo, Maria Khoreva, que se ha impuesto entre 48 candidatos de 16 países -34 chicas y 14 chicos- y que recibirá 30.000€ para el desarrollo de su carrera profesional y su participación en alguna de las siguientes ediciones del Festival Internacional Castell de Peralada.

Redacción

El premio Carmen Mateu Young Artist European AwardOpera and Dance, se ha fallado hoy, 16 de diciembre, en Barcelona, reconociendo la excelente técnica e interpretación artística de Maria Khoreva, de 19 años recién cumplidos que es actualmente Primera Solista del Ballet del Teatro Mariinsky desde octubre de 2019.

El jurado de renombre formado por María Pagés, bailaora, coreógrafa y directora de María Pagés Compañía; Julio Bocca, exbailarín, director, coreógrafo y maestro de ballet; y Tamara Rojo, directora artística del English National Ballet, ha destacado la excelencia, la capacidad interpretativa, la técnica y presencia escénica y el potencial de esta joven bailarina. También destaca su ambición de progreso, así como su intención de destinar el premio para continuar su desarrollo profesional y colaborar con nuevos coreógrafos. Con sus 19 años, Maria Khoreva ya se ha consolidado como un claro referente para la juventud en el mundo del Ballet.

Tras graduarse en la Academia Vaganova de Ballet, Maria entró a formar parte del cuerpo de baile del Ballet Mariinsky en 2018, donde actualmente es Primera Solista. Durante su carrera profesional ha interpretado multitud de roles: Terpsícore en "Apollo", Masha en "El Cascanueces", Paquita en "Paquita", Nikiya en "La Bayadère" o Medora en "Le Corsaire", entre muchos otros. Esta joven bailarina está especializada en danza clásica, pero también tiene interés por la danza contemporánea. Le apasionan las redes sociales, como Instagram y YouTube, que utiliza como herramientas para difundir la belleza de su trabajo.

Maria Khoreva
"Maria Khoreva trasmite al público el placer que siente al bailar, cómo disfruta de lo que está haciendo", ésto y su capacidad de conectar con la juventud, junto con lo claras que tiene las ideas, es lo que más destacaría Julio Bocca de la ganadora. El bailarín argentino, estrella del ABT, es uno de los bailarines que más veces ha pisado el escenario ampurdanés. El lunes llegó de Montevideo por la mañana y se iba por la noche, un viaje agotador que no dudó en realizar para estar en Barcelona y acompañar a una organización, la de Peralada, que define como exquisita y por la que siente gran cariño.

María Pagés por su parte quiso agradecer el compromiso de Peralada con la danza y destacó el altísimo nivel de los participantes, que permitía augurar un futuro prometedor para este arte dada la juventud y el talento de los candidatos.

Tamara Rojo, si bien se desplazó a Barcelona para deliberar con el jurado para el fallo final, sólo pudo asistir al photo call para gráficos ya que debía volar rápidamente a Londres donde tenía un acto con motivo del 70 aniversario de la compañía que dirige, no pudiendo quedarse a la rueda de prensa.

Los tres miembros del jurado coincidieron en nombrar 5 finalistas de los que Maria Khoreva salió unánimemente ganadora. No se quiso divulgar el nombre de los bailarines que llegaron a la final.

Se espera que Maria Khoreva viaje a Barcelona durante el primer semestre de 2020 para la entrega oficial del galardón. De la dotación total del premio, 30.000 €, la bailarina recibirá directamente 20.000 €, mientras que los 10.000 € restantes se destinarán a su actuación en alguna de las siguientes ediciones del Festival Castell de Peralada. La ganadora recibirá además una pieza escultórica firmada por el artista Santi Moix e inspirada en la flor de la camelia en recuerdo de Carmen Mateu, realizada por Bagués Masriera.

Entre algunos de los requisitos de los candidatos para la presentación de candidaturas destacan el haber nacido entre los años 1993 y 2003 —de los 16 a los 26 años en 2019—, haber alcanzado un alto nivel de logros artísticos, ostentar la nacionalidad de un país miembro del Consejo de Europa o bien ser ciudadanos de otros países del mundo que estén desarrollando su carrera en un país miembro del Consejo de Europa y debían encontrarse a las puertas de un salto cualitativo importante en su recorrido profesional.

Tras cerrar el plazo de recepción de candidaturas a finales de octubre, una comisión de expertos designada por el director del Festival de Peralada y vicepresidente del jurado de los premios, Oriol Aguilà, realizó una primera selección de la que salieron doce candidatos finalistas que finalmente se trasladaron al jurado para su evaluación y deliberación. El comité de selección estaba compuesto por Carmen del Val, periodista y crítica de danza; Maria Carme Ventura, directora de danza y figuración del Gran Teatre del LiceuJosep Maria Escribano, director de la Temporada de Música y Danza de Andorra, y Adrià Fornés, director artístico del Centro Cultural de Terrassa.

El premio se constituyó en mayo de este año con el objetivo de perpetuar la memoria de una de las grandes mecenas del arte en nuestro país y para dar continuidad a la tenaz actividad de mecenazgo y decidida apuesta por la excelencia de Carmen Mateu. Con la vocación de ser líder y referente cultural en el impulso y prestigio de las disciplinas de la ópera y la danza en el ámbito europeo, el Carmen Mateu Award reconoce la trayectoria de jóvenes artistas para contribuir al desarrollo de su carrera.


Carmen Mateu, alma de Peralada

(Barcelona, 19 de febrero de 1936 – 24 de enero de 2018)

Carmen Mateu, una de las principales mecenas españolas de la lírica y las artes escénicas, presidió la Asociación Cultural Castell de Peralada y fundó —en 1987 y junto a su marido, Arturo Suqué— el Festival Internacional de Música Castell de Peralada.

Carmen Mateu junto a Montserrat Caballé
La promotora cultural catalana estuvo fascinada, desde muy joven, por la música y el coleccionismo de arte. Su notabilísima contribución y dedicación a lo largo de más de tres décadas le valieron distinciones tan notorias como la Medalla de Oro del Cercle del Liceu (2009), la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Cataluña (2000) y la Medalla de Oro al Mérito a las Bellas Artes (2017) concedida por el Consejo de Ministros del Gobierno de España, reconocimiento que finalmente no pudo acudir a recoger. Asimismo, en 2011 fue nombrada Hija Adoptiva de la localidad de Peralada y recibió la máxima distinción de su consistorio, el Roc d’Or, por su gran aportación a escala cultural y empresarial y por el amor y estima que le profesaba todo el pueblo debido a su carácter próximo y afectuoso.

La importante labor de mecenazgo cultural de Carmen Mateu y su familia durante décadas ha sido considerada como única en su ámbito, tanto por la magnitud del proyecto del festival como por el nivel de compromiso personal, atribuido tanto a la vocación musical como a la responsabilidad social.

En la actualidad, los hijos de Carmen Mateu y Arturo Suqué —Isabel, Javier y Miguel— y todo el equipo organizativo —bajo la dirección de Oriol Aguilà— siguen comprometidos con el espíritu original del Festival Internacional de Música Castell de Peralada, consiguiendo que la ópera y la danza sigan siendo los pilares de su identidad. Temporada tras temporada, asumiendo retos y trabajando con la misma pasión e ilusión que su fundadora, su programa presenta nuevas propuestas con el objetivo de mantener la posición del certamen como un acontecimiento internacional de renombre aclamado por miles de personas cada verano.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Presentación del Ballet del Sodre en el Liceu

María Riccetto y Gustavo Carvalho, Franz y Swanilda.
Foto: Antonio Bofill

Para su única programación de ballet de la temporada, el Gran Teatre del Liceu nos ha presentado al “nuevo” ballet del Sodre. Nuevo, porque bajo la dirección de Julio Bocca, esta compañía de más de ochenta años de historia, brilla como nunca y nos brindó una deliciosa Coppélia en todos los sentidos.

Carolina Masjuan

Y cuando decimos en todos los sentidos es porque todo, absolutamente todo, alcanzó un nivel de sacarse el sobrero. Se trata de una producción amena, rica, deliciosa, tanto en la parte de baile como en la pantomima, el vestuario de José Varona es colorido, elegante y armónico, el decorado, también de Varona, rico en matices y muy bien conseguido, la adaptación coreográfica de Enrique Martínez de 1968, brillante, pero sobretodo esta compañía admira por sus bailarines y por la gran calidad como conjunto que ha logrado Bocca con su dirección en los apenas cinco años que la dirige. Jovencísimos todos, la función del día 20, que clausuraba su estancia en el Liceu, se vivió de forma absolutamente festiva y con gran entusiasmo.

Maria Riccetto, Swanilda y sus amigas.
Foto: Antoni Bofill
Ariele Gomes y el malagueño Ciro Tamayo, a quien hemos ido siguiendo desde que ganara el premio en el primer Certamen Internacional de Danza Ciutat de Barcelona, nos brindaron una Swanilda y un Franz muy convincentes. Jovencísimos ambos, llenos de talento, poseen un gran potencial y ya ahora abordaron los exigentes roles principales con seguridad y maestría. Danza ágil y delicada la de Ariele y salto potente el de Ciro con una pantomima excelente en ambos, sacando sonrisas y despertando las simpatías del público. Artistas que trascienden y enamoran.

Daniel Galarraga como Doctor Coppélius, Nicolasa Manzo y Lucas Enri, solistas en la Mazurca, Vanessa Fleita en las Czardas, Paula Penachio como Aurora y Nina Queiroz en la Pregaria, fueron los otros solistas destacados de la noche del 20.

Pero aparte de los solistas, la gran mención que merece esta función debe ser para el cuerpo de baile. Milimétrica ejecución en todas las danzas, simetría, calidad, y un tercer acto absolutamente embriagador. Portés perfectamente ejecutados, líneas espectaculares, una presentación de una gran belleza que guardaremos en la retina mucho tiempo.

María Riccetto y Daniel Galarraga. Foto: Antoni Bofill
Tampoco hay que olvidar el estupendo papel que jugó la Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu, dirigida por Martín García que sonó magnífica y supo adecuarse tan bien a los tempi de los bailarines. ¡Una gran noche!

Y eso que cuando una leyó que se programaba Coppélia debe confesar que se sintió bastante decepcionada. ¿Coppélia? Sí, en el Liceu la última Coppélia que vimos data de muchos años atrás, cuando con el teatro recientemente quemado, vimos la versión de Roland Petit con una sublime Lucía Lacarra en el Teatre Victoria, pero Coppélia nos la trajeron recientemente en Cataluña el Ballet de Cuba, el English National Ballet, y a otro nivel, evidentemente, la versión para sus alumnos de formación del CDC, así que pensamos ¿por qué no traer al Ballet del Sodre con, por ejemplo, Onegin, que también figura en su repertorio y no se ha visto en Barcelona? –lo trajo Porta Ferrada con el Ballet de Munich hace años pero no era en un teatro cerrado- Los trabajos de Cranko, MacMillan, son apenas vistos por aquí y es obligación del Liceu programar diversidad para poder ir formando público y permitirle apreciar los distintos estilos que el clásico puede ofrecer.

Vanessa  Fleita como Aurora. Foto: Antoni Bofill
Aunque no olvidemos que lamentablemente, en el Liceu, más que en ningún otro teatro de su categoría del mundo, el ballet es la Cenicienta de las artes, no se le valora, no se le tiene en cuenta. Sólo tres programas esta temporada y uno de un grupo de bailarines aún en formación como es IT Dansa, que está muy bien que tenga su espacio en el Liceu, pero que no es de recibo programar como propuesta de la temporada y menos siendo ésta tan escasa y cuando nos dan, completando la propuesta, un Angelin Preljocaj que veremos con interés pero que dado la mínima programación, no dudaríamos en sacrificar en aras a tener más clásico.

Eso sin decir, una vez más, que no entendemos cómo un teatro de ese nivel y esas características, no tiene una compañía propia. Montevideo, su Presidente, Enrique Mujica corrió a contratar, antes de que se le adelantaran, a Julio Bocca para re-vitalizar el conjunto del Sodre (Servicio Oficial de Difusión Radio Eléctrica) que arrancó en noviembre de 1935 y que había sido un referente de la cultura uruguaya y motor de la danza local, hasta que en 1971 un incendio devastó el teatro. Aquí, en cambio, otro bailarín de indiscutible valía y prestigio, compañero como Principal en el American Ballet Theater de Julio Bocca presentó una atractiva y suficientemente estudiada a nivel económico propuesta y apenas si le quiso ni siquiera escuchar.

Y es aún más incomprensible si se recuerda que no hace tanto ya la tuvo. Una compañía cosechando éxitos por toda Europa, generando afición y dando un sentido al Liceu que se erigía como templo de la cultura catalana, estrenando ballets creados por coreógrafos de aquí, con música compuesta por compositores de aquí, bailados por bailarines de aquí, formados por escuelas de aquí y que era seguida en la temporada de danza que transcurría en primavera y parte del verano por numeroso público local y foráneo.

Coppélia por el Ballet del Sodre. Principales y
Cuerpo de Baile al final del tercer acto.
Foto: Antoni Bofill

Ahora él, Ángel Corella triunfa en Filadelfia dirigiendo el Ballet de Pensilvania. Una pena en todos los sentidos, cultural, por todo lo que nos ofrecía y que demostró con creces el tiempo que le dejaron, y económica, por la rentabilización que su ballet supondría para el Liceu y para Barcelona toda.

En la rueda de prensa ofrecida por Julio Bocca, la ex estrella del ABT comentó que su objetivo era llevar esta formación hacia ocupar un puesto entre los 10 mejores ballets del mundo.

La formación se compone de unos setenta bailarines, entre ellos, la bailarina uruguaya Maria Riccetto, conocida en Barcelona ya que bailó de la mano de Ángel Corella de quien fue compañera, al igual que de Julio, en el ABT. La mitad del elenco es, como ella, autóctona del país, el resto procede de todas partes del mundo.

María Riccetto y Gustavo Carvalho, Franz y Swanilda.
Foto: Antonio Bofill
Julio está satisfecho con la evolución de la compañía hasta la fecha. Tienen muchas peticiones para actuar en el extranjero y de hecho ya están preparando actuaciones en el Festival de Danza de Cannes, la Ópera de París o el Covent Garden de Londres.

Para 2018 preparan una nueva producción de La bella durmiente dirigida por Mario Galizzi y vestuario de Ágata Ruiz de la Prada. Y para 2019 una nueva Cenicienta  de Denis Volpi, residente en el Ballet de Stuttgart. En 2017 estrenarán obras contemporáneas creadas por bailarines de la compañía.

Julio considera que hay que tener en cuenta el contemporáneo, pero afirma que el Ballet de Sodre es clásico porque él lo es y es el estilo que más le gusta. En los cinco años que lleva a su frente, ha conseguido cambiar el perfil de esta compañía que conmemoró el año pasado su 80º aniversario con esta producción de Coppélia. Desde su llegada la compañía transmite otra energía, con bailarines muy jóvenes pero de gran calidad y ha logrado conectar muy bien con el público y ampliarlo, yendo desde los 4 a los 80 años.

Comentó que en Uruguay no es raro encontrarse en un espectáculo de danza al mismo grupo de amigos que va a ver fútbol. La apuesta de este pequeño país de tres millones y medio de personas por la danza está dando frutos. El Ballet Nacional Sodre ha atraído en el último lustro a medio millón de espectadores y realizado 334 funciones en Uruguay y 50 en el extranjero. Entre los 30 títulos estrenados la mitad han sido grandes producciones, con muchos títulos clásicos como 'El lago de los cisnes', GiselleLa Bayadera y Don Quijote.

Toda la compañía en los saludos finales con Julio Bocca y Martín García.
Foto: Antoni Bofill

Ahora la compañía de Julio Bocca se va a Madrid con dos programas distintos, la propia Coppélia y un programa neoclásico con obras de Kilian y Duato que tuvimos el privilegio de verles ensayar la mañana del 20 en el Liceu. No se lo pierdan, ¡no se arrepentirán!