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miércoles, 1 de noviembre de 2017

50 aniversario de Onegin por el Stuttgart Ballet

50 años de Onegin. Alicia Amatriain y Friedermann Vogel.
Ballet de Stuttgart

Uno de los más hermosos ballets del siglo pasado acaba de celebrar su cincuenta aniversario. Onegin fue creado por John Cranko en el año 1965 pero la revisión efectuada en 1967 y estrenada el 27 de octubre de ese mismo año es la que se ha conservado hasta ahora, siendo el Onegin de referencia bailado por las mejores compañías del mundo que han conseguido los derechos para hacerlo.

Carolina Masjuan

Cranko descubrió por primera vez la novela en verso de Alexander Pushkin Eugene Onegin cuando coreografió las danzas para la ópera de Tchaikovsky del mismo nombre en 1952. Primero propuso el ballet al Royal Ballet en la década de 1960, pero fue rechazado y cuando se mudó a Stuttgart retomó el proyecto. El Ballet de Stuttgart estrenó Onegin en 1965 pero el 27 de octubre de 1967 se estrenó por la misma compañía, el ballet revisado por el propio Cranko y éste es el que se representa actualmente en todo el mundo. Se han cumplido pues 50 años este 27 de octubre y en Stuttgart la efeméride se celebra como merece.

Elisa Badenes y Daniel Camargo.
Stuttgart Ballet
Kurt-Heinz Stolze hizo los arreglos a la música de Tchaikovsky, que provenía principalmente de sus obras para piano en lugar de sus obras orquestales, para acompañar a los bailarines. Los roles principales originales fueron Marcia Haydée como Tatiana, Ray Barra como Onegin, Egon Madsen como Lenski y Ana Cardus como Olga.

El Ballet de Stuttgart, donde Cranko encontró el entorno idóneo para desarrollar su gran talento como creador, ha querido celebrar este aniversario poniendo en escena el ballet con la mejor Tatiana que hay actualmente, la maravillosa bailarina vasca Alicia Amatriaín acompañada en el rol principal por el elegante e imponente Friedemann Vogel como el arrogante protagonista. 

La musa de Cranko, para la que él creó el rol de Tatiana, Marcia Haydée, estuvo en escena en el papel de la nurse de las dos hermanas, la propia Tatiana y Olga, rol que interpretó otra española también principal en Stuttgart, la deliciosa Elisa Badenes.

Se trató, como nos confesó Alicia al día siguiente, cuando pudimos disfrutar de unas horas con ella, de una función muy especial para la compañía y también para ella misma. Onegin es «su» ballet, el primero que bailó como Principal y Tatiana es un rol muy exigente en todos los sentidos, técnico pero sobre todo interpretativo y para el que ella siempre se prepara de forma especial, desde que lo abordó siendo muy joven y con el que ha madurado a lo largo de años interpretándolo.

Martí Fernández Paixà, Jason Reilly,  Hyo-Jung Kang
Angelina Zuccarini. Stuttgart Ballet
El viernes, compartir escenario con Marcia, con todo lo que supone esta gran bailarina para este ballet, fue especialmente emocionante. Se celebraban asimismo los 80 años de Jürgen Rose, creador de la escenografía y del precioso vestuario y que también estaba presente entre el público saliendo a saludar al final de la función. Además, también este año el propio John Cranko, fallecido de un ataque cardíaco en un avión a los 46 años, hubiese cumplido 90 años.

Onegin es una obra maestra. Un ballet precioso de un coreógrafo que poco se puede ver por España. El Ballet de Munich nos lo trajo a Portaferrada hace unos años, pero un escenario al aire libre no es el idóneo para representarlo. Muchas de sus partes más emblemáticas debían sacrificarse y el ballet aún disfrutándose, ya que es una auténtica obra de arte, no lucía en todo su esplendor.

La coreografía incluye una amplia gama de estilos, con un espectacular trabajo del cuerpo de baile, magnífico en el primer acto, con esas diagonales con las chicas haciendo grands jetés sostenidas por los chicos. En los bailes con Olga y Lenski o en los bailes de salón del segundo acto cuando Onegin coquetea con Olga para desespero de Tatiana y sobre todo de Lenski, o los del gran baile del tercer acto con el maravilloso vestuario que al abrirse el telón y verles perfectamente colocados, velados por un telón transparente, uno diría que se trata de una pintura antes de que los bailarines cobren vida. Una maravilla.

Alicia Amatriain. Stuttgart Ballet

Empieza la función, Madame Larina, sus hijas, Olga y Tatiana y la niñera, cosen los vestidos de la fiesta de cumpleaños de Tatiana. Ella, ajena a todo, está inmersa en la lectura de un libro. Lenski, un joven poeta comprometido con Olga, llega con un amigo de San Petersburgo, Eugene Onegin, del que Tatiana se enamora inmediatamente puesto que parece tan diferente a todos los jóvenes campesinos que ella conoce, mientras que Onegin solo ve en ella a una chica ingenua y romántica.

Esa noche en su habitación, antes de acostarse, Tatiana le escribe una carta de amor apasionada y pide a su niñera que se la entregue. Tatiana sueña con Onegin y asistimos a uno de los más hermosos pasos a dos del ballet, el del falso espejo, donde Tatiana se refleja y por donde aparece el reflejo de Onegin para hacerse presente en su dormitorio de joven enamorada.

Cuerpo de baile en el primer acto. Stuttgart Ballet
En el acto segundo asistimos al cumpleaños de Tatiana. Ella sueña con Onegin y cuando le ve aparecer sentimos su emoción y su esperanza. Siempre pendiente de sus reacciones, a la espera de que él se digne dedicarle su atención. Pero Onegin permanece distante, está molesto por la carta de Tatiana, quiere devolvérsela pero Tatiana no la acepta hasta que viendo su desdén, rompe a llorar desconsolada Onegin aprovecha la ocasión para retirar las manos de su rostro y romper la carta entregándosela hecha añicos.

Llega el Príncipe Gremin, un pariente lejano de Tatiana que está enamorado de ella y Madame Larina, la madre, anima a Tatiana a bailar con él. Entonces Onegin decide provocar a Lenski bailando con Olga, quien seductora y coqueta le sigue el juego para desespero de su prometido. Lenski cada vez más desolado y a la vez furioso por el comportamiento de Olga y Onegin, desafía a éste a un duelo.

Tatiana y Olga intentan razonar con Lenski, pero él insiste en que el duelo debe continuar. Onegin mata a su amigo.

Alicia Amatriain, Friedemann Vogel. Stuttgart Ballet
En el acto tercero, ya en San Petesburgo, Tatiana se ha casado con Gremin y Onegin regresa a la ciudad después de viajar por el mundo. Se presenta en el palacio del Príncipe y se sorprende cuando reconoce a la bella princesa Tatiana como la campesina que una vez rechazó. Se enamora de ella y le manda una carta.

Tatiana ha recibido la misiva, su marido debe partir pero ella no quiere dejarle marchar, tiene la carta en su tocador y teme quedarse sola. 

Efectivamente Onegin aparece y le declara su amor, pero el amor de Onegin ha llegado demasiado tarde. Después de otro paso a dos sublime, Tatiana rompe su carta y le ordena que la deje para siempre.

Teníamos muchas ganas de volver a Stuttgart. Desde que para las Galas Ibstage de Julio en el Liceu, entrevistamos a Alicia Amatriain y a Martí Fernández Paixà, nos prometimos organizarnos para una visita en la que les pudiésemos admirar en algún ballet completo con su compañía. Y la oportunidad se presentó inmejorable con ocasión de esta representación de cincuentenario que la compañía tanto celebraba.

La noche del viernes, la de la celebración propiamente dicha, fue una noche gloriosa, con Alicia como Tatiana y Elisa como Olga, acompañada por David Moore como Lenski.

Los pasos a dos de Cranko son de una belleza sobrecogedora, en el primer acto, en la escena del sueño, la forma en que Alicia/Tatiana se abandona a Onegin con unas recepciones ágiles y delicadas, unos portés espectaculares, la ligereza y la emoción que trascienden de Alicia, sabiamente arropada por Friedemann, nos emocionan profundamente. 

Martí Fernández Paixà. Stuttgart Ballet

Vivimos luego en la fiesta su indecisión, su ingenuidad, su esperanza de que Onegin se dirija a ella y le haga caso. Le ha mandado la carta, le ha abierto su corazón….. Sufrimos con ella al observar el absoluto desdén del aristócrata. Éste aparece arrogante frente al público tras el telón, en algún cambio de escena. Su presencia severa mirando altanero a la audiencia nos lo hace aborrecible aunque no exento de atractivo.

Y de nuevo, en el paso a dos final, el que Alicia nos ha bailado en alguna rara gala por España a la que hemos tenido oportunidad de asistir, nos emociona hasta las lágrimas cuando sobreponiéndose a su deseo, consigue apartar a Onegin y pagarle con su misma moneda, rechazándole muy a pesar suyo, en un acto de fidelidad a su actual situación de mujer casada. El gesto absolutamente despiadado con el que le despide, de espaldas a él, con su brazo extendido, en ademán de ¡vete! revela el absoluto sacrificio que Tatiana debe hacer.

Elisa Badenes y Daniel Camargo. Stuttgart Ballet
Elisa por su parte aborda el rol de Olga de una forma encantadora. Bonita, pizpireta y seductora, enamorada, feliz, solo pretende divertirse y si Onegin la tienta jugando a las cartas o poniendo celoso a Lenski bailando con él ¡qué más da! Su baile es fresco, su juego convincente, nos seduce y nos preocupa a la vez por su inconsciencia. Una magnífica bailarina, otra gran baza española para la compañía.

Qué magnífica coreografía, cuan grande es Cranko inventando pasos a dos para que más allá de una técnica precisa y de unos complicados portés, cualquiera pueda sentir la pasión, la fuerza de voluntad, el gran pesar que supone tomar una decisión contraria al dictado del corazón. Siempre, claro está, que los bailarines consigan abordar los personajes de la forma adecuada. Y francamente no podemos pensar en una Tatiana mejor que Alicia con un no menos convincente Friedemann.

La noche del sábado por su parte nos ofreció el inmenso placer de asistir al debut de Martí como Lenski. El joven Martí es Solista en la compañía pero está subiendo rápidamente los escalafones y en esta ocasión se estrenaba en este rol mayor. Martí fue un Lenski absolutamente encantador mientras es feliz junto a Olga, papel interpretado el sábado por la también solista, Angelina Zuccarini. Martí, con su baile elegante y firme, su semblante risueño y su técnica impecable, ya sea en los solos como en los pasos a dos junto a Angelina, atraparon rápidamente a la audiencia.

Cuando siente la traición de Onegin, y Olga le sigue el juego, sufrimos con él en sus arranques de celos y en su absoluta desolación e indignación que le llevan al enfrentamiento con su rival que acabará de forma tan trágica. Su físico impresionante y su forma de abordar el rol, impide que desvíes un momento la atención de su persona y hace que vivas con él cada uno de los sentimientos por los que va pasando y que trascienden de forma tan magnífica.

Martí Fernández Paixà. Stuttgart Ballet
En el hermoso paso a tres entre Olga, Tatiana y Lenski, de la escena del final del baile, cuando Lenski ya se ha enfrentado a Onegin y que se repetirá antes del duelo para conseguir que abandone su deseo de batirse, nos conmueve profundamente, pero lo que más impacta del final del segundo acto es ese solo, antes de enfrentarse a la muerte, en el que Martí está inmenso. ¡Un gran bravo para él!

Hyo-Jung Kang como Tatiana, Jason Reilly -que había sido Gemin la noche anterior- como Onegin y Roman Novitzky como Gremin, completaron el elenco del sábado y la Staatsorchester Stuttgart dirigida por James Tuggle acompañó ambas noches a los bailarines.

Han sido dos funciones impresionantes que nunca podremos olvidar. Un cincuentenario que el todo Stuttgart ha vivido con gran emoción. Se percibía en el ambiente, en el teatro con lleno total cada una de las noches, que se trataba de algo muy especial. 

La presencia de algunos de los creadores del ballet en escena, la emoción de los bailarines, el cuidado programa, todo respiraba tradición, emoción y belleza, un gran cariño por su compañía, por su legado y por sus bailarines.


La amabilidad de Alicia, Elisa y Martí, así como del servicio de prensa y el hecho añadido de poder conocer a otro bailarín catalán residente en Stuttgart, David Rodríguez, junto a un compañero suyo en la Gauthier Dance, el australiano Luke Prunty, encantadores ambos, hacen que ya deseemos volver. Para disfrutar de otro ballet de Cranko con nuestros tres bailarines preferidos de la compañía y para conocer el trabajo, interesantísimo según palabras de Alicia, de la Gauthier.

Alicia Amatriain, Friedemann Vogel, Marcia Haydée, Jürgen Rose,
James Tuggle, tras acabar la función. Stuttgart Ballet

¡Muchas gracias a todos por esa maravillosa estancia en Stuttgart! Destacar que las dos grandes empresas automovilísticas de Stuttgart patrocinan las compañías de ballet. Si Porche es mecenas del Ballet de Stuttgart, Mercedes lo es de la Gauthier Dance. ¿Para cuando una buena ley de mecenazgo aquí?

lunes, 24 de julio de 2017

Ibstage Stars Galas – Gran Teatre del Liceu

Alicia Amatriaín y Martí Fernández Paixà.
Foto: Josep Guindo

Organizada por Leo Sorribes y Elías García, creadores de Ibstage y del futuro Ballet de Catalunya (BNC), el pasado 22 de Julio tuvo lugar una Gala de estrellas reuniendo a algunos de los mejores bailarines de las más importantes compañías europeas y alguna americana e incluyendo dos futuras bailarinas ya seleccionadas con contrato de aprendices para formar parte de la nueva compañía: Alexandra Urcía y Rossana Morelli. Alicia Amatriaín, Martí Fernández Paixà y Gonzalo García fueron las tres estrellas españolas del impresionante elenco.

Carolina Masjuan

Como entremés «delicatessen» a la edición 2017 de Ibstage que tras las tres semanas de cursos, clases y ensayos, finalizará el 1 y 2 de Setiembre con las Galas de estrellas compartiendo escenario con los jóvenes participantes del curso, este mes de Julio se han ofrecido dos funciones de una Gala que nos va a ser muy difícil olvidar, tanto por el altísimo nivel de los bailarines -difícil quedarse con una pareja porque todos eran de una calidad excepcional- como por un programa rico y variado, inteligentemente diseñado para complacer al público más exigente. 

Lauren Cuthbertson y Vadim Muntagirov.
Foto: Josep Guindo
Un repertorio escogido muy cuidadosamente por el propio Leo Sorribes, para reflejar el estilo al cual aspira el BNC, que incluya clásico, neoclásico y contemporáneo, pero velando porque todos los estilos sean ofrecidos al más alto nivel, tanto en cuanto a la interpretación, como a la selección de los coreógrafos. Por suerte se trata de una dirección a la altura, con mucha experiencia, conocimiento y criterio -que no se engañen los gurús locales que van haciendo declaraciones que no hacen más que ponerles en evidencia- El equipo Ibstage/BNC, son profesionales que saben perfectamente en qué debe consistir y de qué debe disponer una compañía hoy en día: un elenco y un repertorio versátil pero de mucha calidad, para abarcar a cuanto más público mejor.

Abrieron la Gala los queridos y admirados bailarines principales del Royal Ballet, Lauren Cuthberston y Vadim Muntagirov, ambos fieles a Ibstage desde hace ya unas temporadas y por tanto ya conocidos, y queridos, por el público catalán. Empezaron con Sylvia de Sir Frederik Ashton, coreógrafo de referencia de la compañía inglesa y poco visto por aquí. Elegantes y perfectos con un dominio espectacular tanto de la técnica como del estilo, sencillamente nos encantaron.

Lauren, ya en la segunda parte y teniendo como partenaire al espectacular bailarín solista del Royal, Eric Underwood, nos mostró la versatilidad requerida hoy en día en cualquier bailarín de alto nivel que se precie, exigida además por todas y cada una de las compañías clásicas, compañías que son nuestra envidia, digámoslo claro, pero que tenemos la esperanza de que pronto nuestra suerte cambie. ¡Así sea ! Pero no nos desviemos. Lo que Lauren y Eric bailaron fue un fragmento del espectacular ballet Chroma, que Wayne McGregor, coreógrafo residente del Royal, creó para la compañía inglesa hace unos pocos años. Magnífico fragmento de un estilo contemporáneo, vistoso y sumamente exigente que hizo subir la adrenalina entre la audiencia.

Lauren Cuthbertson Y Eric Underwood.
Foto: Josep Guindo

Vadim por su parte nos volvió a entusiasmar en Flammes de Paris. ¡Qué bailarín ! Diga lo que diga, seguro que me repito, porque confieso que siento debilidad por su elegancia, su altísima técnica puesta siempre al servicio del arte, nunca en busca de un exhibicionismo gratuito. Y ahora Vadim bailó con la deliciosa Rebecca Storani, ganadora del premio «On Stage With a Principal Dancer» de la edición 2014 de Ibstage, que le brindó la posibilidad de compartir escena al año siguiente con una estrella y participar en la Gala final en un paso a dos con algún bailarín consagrado. Pues bien ese bailarín fue Vadim y el paso a dos no fue otro que este mismo Flammes de París, pero que ahora bailó ya como bailarina profesional del Ballet Nacional de Portugal. Un placer re-encontrarla y constatar los frutos que ha ido dando Ibstage a lo largo de estos años. Rebecca defendió con mucha solvencia la dificilísima variación de este paso a dos, marcándose unas pirouettes y unos fouettés de vértigo. ¡Adelante muchacha tienes un brillante futuro!

Liudmila Konovalova y Mijhail Sosnovschi.
Foto: Josep Guindo
A la pareja formada por Kristina Saphram y Timur Askerov bailarines principales del Mariinsky y también él ya conocido nuestro, les correspondió el emotivo paso a dos de Romeo y Julieta que ellos bailaron en la versión de Leonid Lavrovsky que es la que tiene en repertorio la prestigiosa compañía de San Petesburgo y que por aquí no conocemos tanto. Una delicia de paso a dos por unos bailarines impresionantes, sumamente compenetrados.

Del Ballet de la Ópera de Viena llegaron Liudmila Konovalova y Mihail Sosnovschi, Bailarina Principal ella y Bailarín Solista él. Su variación del Corsario no fue la típica del paso a tres de Medora, Conrad y Alí, si no la del “Pas d’Esclave” cuando Lankedem vende a la odalisca, Gulnara, con la difícil variación femenina. Virtuosismo y elegancia a raudales por parte de ambos bailarines.

Penumbra, una coreógrafía de corte neoclásico, firmada por Remy Wörtmeyer, emocionó a la audiencia por su belleza y la sublime interpretación que nos ofrecieron los Primeros Bailarines del HET National Ballet, Anna Ol y Semyon Velichko. Una auténtica delicia en una pieza que fue un descubrimiento para todos bajo música de Rachmaninov.

Y ¿quién mejor para bailar Balanchine que dos bailarines del New York City Ballet? El delicioso, virtuoso y clásico paso a dos, ideal además para una Gala, Tchaikovsky Pas de Deux, nos llegó de parte de los principales de la compañía americana, el zaragozano Gonzalo García y la encantadora Ashley Bouder. Se trató de la versión con estilo renovado por el NYCB, una delicia que degustamos con sumo placer.

Ashley Bouder y Gonzalo García. Foto: Josep Guindo

El segundo Petipa de la noche fue «Carnaval de Venecia» no tan conocido y en cambio muy bonito, sobretodo bailado por unos sensacionales bailarines como Viktorina Kapitonova, Primera Bailarina del Ballet de Zurich y Dinu Tamazlacaru también Primer bailarín pero del Ballet de la Ópera de Berlín. Ambos espectaculares, tanto de técnica como de presencia escénica. Como anécdota contar que Viktorina ha sido mamá recientemente y viaja con su marido y su pequeño y precioso bebé al que aún está alimentando. Nuestra total admiración y respeto.

Rebecca Storani y Vadim Muntagirov.
Foto: Josep Guindo
Uno de los momento álgidos de la noche llegó con «Lightness in Spirit» estreno mundial, creado especialmente para esta Gala de Ibstage por la bailarina Solista del Ballet de Stuttgart, Katarzyna Kozielska e interpretado por la indiscutible estrella de la compañía alemana, la vasca, Bailarina Principal, Alicia Amatriaín, acompañada por el joven bailarín de Reus, Martí Fernández Paixà, Bailarín Solista en Stuttgart. Espectacular trabajo el de esta coreógrafa que en los cuerpos y con el arte de los dos bailarines españoles, tuvo su mejor encarnación. La música de Bill Evans “Peace Piece”  sirvió de marco para que ambos bailarines nos permitieran apreciar la belleza de su movimiento en un lenguaje rico, con momentos sublimes. Gran ovación prueba de que el público supo apreciarlo.

Y el fin de fiesta vino dado por el tercer Petipa de la noche y paso a dos que no falla como colofón de Gala: Don Quijote. Pero éste fue un Paso a dos con sorpresa ya que incluyó dos variaciones para bailarina, del mismo ballet, incluidas aquí para presentarnos a Alexandra Urcía y Rossana Morelli como futuras integrantes del BNC Ballet con un contrato de “aprendices” en la compañía cuyos cimientos se van construyendo estos meses. El paso a dos propiamente dicho fue bailado con gran virtuosismo por Saryal Afanasev y Anastasia Limenko ambos Bailarines Principales del Stanislavsky Ballet. Los seguros portés de él junto con los equilibrios de ella, sus giros rápidos y la solidez de sus puntas clausuraron una Gala que todos vivimos son entusiasmo y emoción.

Viktorina Kapitonova y Dinu Tamazlacaru.
Foto: Josep Guindo

¿Cómo lo consiguen? ¿Cuál es el secreto de su poder de convocatoria? ¿Cómo estos artistas de tan alto nivel, no dudan en hacer importantes sacrificios cuando les llaman Leo y Elías? Misterios por resolver, pero en todo caso nosotros encantados de que una y otra vez, nos vayan ofreciendo estas exquisiteces para nuestros paladares cada vez más exigentes. Sin olvidar que además las Galas se pueden seguir en streaming en directo y de forma gratuita desde cualquier rincón gracias al gran trabajo realizado por Carmen Tanaka y María Urcia. A destacar que en esta ocasión el Balanchine Trust ha hecho una excepción y ha concedido a Ibstage los permisos para la difusión, algo que ya está también garantizado para la retransmisión de las Galas de Septiembre para Stripes and Star, incluida en el programa.

Anna Ol y Semyon Velichko. Foto: Josep Guindo
Y no hay que olvidar a la “otra mitad” de Ibstage, Xiomara Reyes y Rinat Imaev, que en esta ocasión no pudieron estar presentes por estar dirigiendo la Summer School de la Washington Ballet School de la cual Xiomara es la directora y sin olvidar tampoco el gran trabajo de producción liderado por el que fue bailarín de la compañía del Gran Teatre del Liceu (sí hay tradición en Cataluña y está muy activa aún) Xavier Bagá, vinculado a Ibstage desde su inicio en Barcelona. 

Todo el protagonismo fue dado a los artistas participantes. Nadie de la organización salió a saludar puesto que no toda la dirección estaba presente. Un detalle no menos importante que da una idea del espíritu de equipo que existe y que se refleja en la “marca” Ibstage. ¡Chapeau!

Alicia y Martí, habían llegado tarde la noche anterior y les recogían a las cuatro de la madrugada del día siguiente porque según nos comentó la propia Alicia, tenían que estar pronto en el teatro ya que Martí sería Mercutio y ella Julieta esa misma tarde. Pero la satisfacción de bailar en casa, de hacerlo en el Liceu y en una Gala organizada por Leo Sorribes y Elías García, unos nombres que cada vez tiene más peso en el panorama internacional, bien valía el sacrificio. Les habíamos entrevistado un poco antes de la Gala (entrevista aquí) y tanto ellos como nosotros estábamos ansiosos de que llegara el momento de verles bailar en Barcelona. Nuestro deseo es también volver a Stuttgart para esta vez disfrutar de ambos en escena, en su teatro y en un ballet completo. Un Oneguin por ejemplo no estaría nada mal… ¡ojala!

Saryal Afanasef y Anastasia Limenko. Foto Josep Guindo
Por otro lado ahora nos espera Ibstage, disfrutar de clases con algunos de los mejores profesores del mundo, observar el talento de jóvenes llenos de ilusión, llegados también de todos los rincones del planeta y disfrutar de dos Galas, esta vez en el emblemático Teatre Grec de Barcelona que ya están anunciadas y prometen emocionar y entusiamar a partes iguales, consulten programa y fechas y reserven localidades aquí. Bailarina catalana invitada en esta edición: Alba Nadal, la bailarina de Sant Fruitós del Bages que es rara avis en el reino de Bournonville, donde casi todo el elenco está formado por bailarines daneses procedentes de la prestigiosa escuela de Copenhague. Sepan más sobre ella y su participación aquí


Y no menos importante, ir siguiendo la evolución del BNC, el Ballet que Catalunya por fin parece que va a tener. A pesar del como siempre poco apoyo de un sector de la profesión, incomprensible si no es por la triste envidia que consume a unos y la incapacidad de saber valorar lo bueno -o el miedo a reconocerlo- que embarga a otros, esta vez tiene que salir. Hay también otro sector del mundo del ballet en Barcelona que sí está por la labor y que realiza una importantísima tarea de apoyo y divulgación. Escuelas que reconocen lo que aportaría disponer de una compañía de la mano de unos directores abiertos a la participación de todos, que actuan con transparencia y que se implican en la sociedad catalana. Ya nos falló un buen proyecto, ya dejamos morir alguna iniciativa que con mucho esfuerzo se mantenía viva, que ahora no suceda lo mismo una vez más. No nos lo podemos permitir.

Kristina Saphram y Timur Askerov. Foto: Josep Guindo