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sábado, 8 de febrero de 2020

¿Recordamos a Alfons Rovira, ese genio olvidado?

Alfons Rovira y Carmen Cavallé en un ensayo en Alemania en el año 1977
El 29 de enero de 1949, Barcelona felizmente recibía a uno de esos seres excepcionales que lamentablemente no abundan, uno de esos genios que, por la trascendencia histórica de su legado, atesoran la rara virtud de poder hablar de un antes y un después de X. Hablo de Alfons Rovira i Albero (1949-1984), sin duda alguna y por propio derecho EL 'Primer Bailarín Estrella' del Ballet Titular del Gran Teatre del Liceu.

Jordi Pujal, Asociación LiceXballet

Referente por antonomasia, con su propio "antes y después", con su arte revolucionó por completo la danza, en especial la clásica, en un momento en que pocas eran la compañías de ballet españolas dedicadas a esa disciplina. Uno de esos seres adorables que dejaba huella indeleble pues era imposible que produjera indiferencia a quien tuviera la fortuna de tratarle.

Anton Dolin, Cristina Guinjoan y
Alfons Rovira en el Liceu a finales de los 60
El primer contacto con la danza fue durante su niñez y por medio del folklore catalán al formar parte del Esbart Verdaguer, histórica entidad barcelonesa ya desaparecida dedicada a la promoción de dicho género: su primer mentor, el pedagogo, folklorista y músico Lluís Moreno i Pallí (1907-1974), a la sazón director artístico de dicha agrupación, captó de inmediato en aquel chiquillo el inmenso potencial que le llevaría a entrar por la puerta grande en el olimpo de los grandes de la danza. 

En 1958, y a sugerencia del citado Moreno i Pallí, Rovira inició sus estudios de danza con el gran bailarín y coreógrafo Joan Magrinyà (1903-1995), insuperable artífice de la vida balletística de entonces -focalizada especialmente en su gran centro de operaciones, el Liceu barcelonés-, quien desde el primer momento consiguió que aflorara el gran magisterio artístico de Alfons. Habiendo iniciado ya su carrera profesional se perfeccionaría en 1966 en Cannes (obtuvo una beca que le permitió trabajar con Rosella Hightower y Valentina Presilave) y Colonia.

En plena adolescencia (1963) se incorporó a las huestes liceistas de Magrinyà y a sus 19 años fue nombrado Primer Bailarín Estrella de la compañía, todo un hito (en 1965 había sido promocionado ya a Primer Bailarín): su Estrella homóloga femenina era Asunción Aguadé (1943), otro nombre imprescindible y de capital importancia. En el periplo liceista de Rovira otras Primeras Bailarinas brillantes 'partenaires' a destacar fueron Cristina Guinjoan, Elisabeth Bonet, Àngels Aguadé y Guillermina Coll (Premi Nacional de Cultura de la Generallitat 2015 y con una fecunda carrera internacional que la llevaría a formar parte de los Ballets de Flandes y Wallonie). Asimismo consignar que en sus inicios había compartido escenario liceista con la gran Aurora Pons.

Alfons Rovira en "A tiempo romántico" Foto: Ras Rigau
Posteriormente prosiguió su vertiginosa carrera -impactante en todos los sentidos- en el Musiktheater im Revier de Gelsenkirchen como Primer Bailarín y junto a su esposa, Carme Cavaller (1947), excelente bailarina y pedagoga (fue Bailarina Solista del Ballet liceista), incorporada también a esa compañía e ideal compañera en esta fascinante aventura alemana: un tándem imbatible. Gelsenkirchen sería testimonio de eminentes intervenciones rovirianas (tanto en calidad de intérprete como de coreógrafo) en títulos como "Romeo and Juliet", "Carmen", "Winterreise", "Equus", "El fantástico mundo de los gnomos", "Bolero", "Así habló Zaratustra", "Hamlet", "West side story", "Scherezade" o "Las cuatro estaciones": afortunadamente la relación de obras es extensísima y, por ello y no sin cierta pena, imposible de reproducir aquí en su integridad.

La suya era una personalidad avasalladoramente fascinante y poliédrica, seductor, creador e intérprete nato, apasionado y musical. Además de ser un excelso bailarín dotado de facultades fuera de lo común, expresividad suprema, generosa e innata empatía con el público -era de aquellos artistas que "pasaban la batería"- y un talento actoral digno de los grandes intérpretes teatrales, fue asimismo un eminente coreógrafo, músico, maestro de danza, diseñó maravillosas escenografías, vestuario y juegos de luces,... 

Carme Cavaller y Alfons Rovira en Carmen
Alemania 1975
En posesión de una inmensa formación intelectual al alcance de pocos, era un bailarín técnicamente infalible muy temperamental pero que jamás caía en el histrionismo y, como se apuntaba antes, un actor sublime capaz de transmitir las máximas emociones con una admirable economía de medios; inolvidables, en este sentido, sus creaciones en el Liceu de los protagonistas de títulos como "Obsesión" (1973, coreografía del propio Rovira con música de Diego Monjo jr.), "Pierrot" (1973, Magrinyà y música de Albert Prats i Trian), "Nochebuna del diablo" (1970, la célebre pieza del compositor Óscar Esplá en la visión de Magrinyà), "El sombrero de tres picos" (1973 y con diversas reposiciones en los años sucesivos, logradísima coreografía de Magrinyà del célebre ballet de Manuel de Falla en la que un sublime Rovira, en la piel del Molinero, regalaba con su Farruca cinco minutos de magia y poesía teatral en que el tiempo se paraba, mostrándose un perfecto maridaje entre el estilo de la danza clásica y la española), "El amor brujo" (1975, Magrinyà y música de Manuel de Falla), "El combate" (1967, versión de Magrinyà del ballet compuesto por Raffaello de Banfield) y "La leyenda de José" (1967, coreografía de Zlata Stepan sobre la partitura compuesta por Richard Strauss). Paralelamente a estas interpretaciones, naturalmente, se sucedían sus intervenciones de lujo en varios de los títulos operísticos que conformaban la temporada liceista -con "Faust", "La Gioconda" y "Aida" en cabeza-, siempre servidos magistralmente por el Ballet Titular del Liceu.

Entrañable asimismo mencionar su participación junto a toda la compañía liceista en la película "El fantástico mundo del doctor Coppelius", una coproducción Estados Unidos-España y adaptación cinematográfica del ballet "Coppélia" de Leo Délibes, rodada en 1966 en Madrid.

Alfons Rovira en El Sombrero de Tres Picos.
Teatro Verdi de Trieste 1975

Diversos y merecidos premios reconocen su brillante trayectoria, dos especialmente destacables: el Premio de Danza "Mérito artístico y coreográfico al Primer Bailarín Estrella del Ballet del Liceo" otorgado por la empresa liceista (1969) y el Premio Nacional de Teatro de interpretación coreográfica correspondiente a la temporada 1971-72 concedido por el entonces existente Ministerio de Información y Turismo (Asunción Aguadé sería asimismo premiada en idéntica disciplina y en esa misma edición, al propio tiempo que Joan Magrinyà recibiría un Premio Honorífico).

Alfons Rovira y Asunción Aguadé en un descanso
de ensayos de El Combate (1967)
El sincero testimonio de Tomàs Manyosa, quien compartió escenario con Rovira en su época liceista, supone una perfecta y sintética descripción del artista, una especie de declaración de principios (valoración perfectamente asumible por quienes fueron sus compañeros): "Para mí fue un auténtico regalo compartir ensayos y escenario con Alfons; por tanto pude disfrutar en primerísima linea de su técnica virtuosa lo que, junto a su enorme capacidad de transmisión de sentimientos y emociones, lo convirtió en un bailarín irrepetible".

Su proceder era el de todo genio dotado de un talento único y excepcional que vive en su propio mundo: en 1984 Alfons Rovira emprendió un largo viaje de destino incierto. El legado que nos deja es inmenso; es imprescindible y justo que las nuevas generaciones le conozcan.

Estás entre nosotros, permanentemente vivo en nuestro recuerdo. El olvido es la muerte. Gracias, Alfons: imposible olvidarte, imposible no amarte.

Agradecimientos: Carme Cavaller y Tomàs Manyosa

Alfons Rovira y Carme Cavaller en Viaje de Invierno.
Alemania, 1977

Ilustraciones: Fondo fotográfico de LiceXballet (gracias a Cristina Guinjoan, Asunción Aguadé, Glòria Gella, Maite y Rosa Casellas, Mercè Núñez, Marta Guerrero, Guillermina Coll, Maria Dolors Escriche, Mercè Roca, Toni Savi, Emili Llovera, Margarita Cabero, Francis Valero, Anna Albelda y tantos amigos que, con su generosidad y esfuerzo, han hecho posible esta realidad).






domingo, 4 de diciembre de 2016

Homenaje al bailarín Antonio Monllor Paredes

Un joven Antoni Montllor.

El pasado sábado día 26 de noviembre se celebró un homenaje póstumo al bailarín Antonio Monllor Paredes, fallecido hace dos años, concretamente el 28 de octubre de 2014.

Este emotivo acto fue organizado por la asociación LiceXballet, entidad formada mayoritariamente por antiguos bailarines del Ballet del Gran Teatro del Liceo.

Carolina Masjuan (con la inestimable colaboración de Tomas Manyosa)

Esta asociación inició sus actividades a primeros del año 2013, y en estos cuatro años de existencia ha celebrado diversos actos a favor de este complicado y difícil mundo la danza y entre ellos dos galas dedicadas al maestro Joan Magrinyà, alma que fue, durante varias décadas, de aquel ballet estable desaparecido en 1988 y del que por ahora no hay ninguna perspectiva de que pueda volver a funcionar.

Homenaje a Antoni Montllor. Carmen Cavaller y
la mesa de ponentes.
El acto de homenaje a Antonio Monllor, que se celebró en el auditorio de la Casa del Mar de Barcelona, concentró a un número importante de asistentes entre los que se encontraban antiguos compañeros de profesión, familiares, amigos, o simplemente personas que habían conocido o sabían de su valía como bailarín y como persona.

Entre los asistentes podemos destacar la presencia de Carme Mecho, primera bailarina de los Ballets de Barcelona, Silvia Borrell del Departamento de Enseñanza de la Generalitat de Catalunya, Isabella Prastitis, hija de Carmen Vicente, gran bailarina y una de las parejas artísticas de Joan Magrinyà, Alex Sole nieto de Conxita Pujol, pianista y estrecha colaboradora de Joan Magrinyà, Elías García director artístico de IBStage e Isabel Porcar, Presidenta de la Federació Catalana de Professors de Dansa.

En relación a Ibstage, desde estas mismas páginas hablamos de Antoni ya que pudimos conocerle en ocasión de la Gala Ibstage 2014, en la que Elías invitó al veterano bailarín a dirigir unas palabras a los alumnos, que le escucharon con gran respeto y admiración.

El acto se inició con unas breves palabras de bienvenida de la presidenta de LiceXballet, Carmen Cavaller, para dar paso seguidamente a la actuación de claqué de Roser Font, que había sido alumna de Antonio Monllor.

Antoni Montllor
A continuación el moderador de la mesa redonda, el bailarín Xavier Bagà, presentó y dio la palabra a los cuatro ponentes, todos ellos amigos o familiares de Antonio Monllor: Eduard Cruells, sobrino; Santiago Alba, bailarín; Jordi Vidal, músico y actor; y Guillermina Coll, bailarina. Los cuatro tuvieron palabras de recuerdo y aprecio hacia la figura de Antonio Monllor, en las que pusieron de manifiesto su gran calidad como bailarín y como persona.

Tras las intervenciones de los cuatro ponentes se abrió un turno de palabras en que varios de los asistentes al acto comentaron vivencias o anécdotas que habían compartido con Antonio Monllor.

Seguidamente se pasó a la proyección de un vídeo con fotografías y manifestaciones del mismo Antonio que pusieron, aún, algo más de emotividad al acto.

El homenaje se cerró con un pequeño refrigerio durante el cual se tuvo oportunidad para poderse saludar muchas personas relacionadas de una forma u otra con Antonio Monllor y también con el mundo la danza.

Biografía de Antoni Montllor

Nació en Cartagena por deseo de su madre. Se inició en la danza tomando clases de claqué. Posteriormente, apadrinado por Mary Santpere, debutó en los escenarios siendo un niño. Intentó aprender danza con Pauleta Pamies, pero fue rechazado por ésta, ya que la escuela de Pamies no admitía varones.

Ingresó en el Instituto del Teatro de Barcelona para estudiar arte dramático. Al poco tiempo cambió de departamento para estudiar danza. Formó parte de Ballet del Gran Teatro del Liceo y los Ballets de Barcelona, ambos dirigidos por Juan Magriñà.

Antoni Montllor
Allí compartió escena con Maruja Blanco, María de Ávila, Aurora Pons, Emilio Altés, José Ferrán, Guillermina Coll…, e interpretó el extenso repertorio de la compañía formado por ballets clásicos y españoles. También estudió con los maestros invitados que acudían al Liceo como Coronel de Vasil, Wassilief, Preovajenska…

El Instituto Francés de Barcelona le otorgó una beca para estudiar en la escuela de la Ópera de París con Serge Lifar. Finalizada la beca, su experiencia en la Ópera, los conocimientos adquiridos, su dominio del francés y de París en general, le animaron a, más tarde, regresar a París para establecerse en dicha ciudad.

Ingresa en el Ballet del Marqués de Cuevas donde coincide con Golobin, Higtower, Skouratoff, Skibine…, e interpreta ballets como Petrushca y Copelia entre otros. Forma parte del Teatre Royal de Liege como Primer Bailarín y de compañías clásicas en Bruselas, Copenhague y Oslo.

Ha formado parte de los ballets de Pilar López, José Greco y Gino Landi, con quienes realiza diversas giras americanas viajando por todos los Estados Unidos. En las giras americanas aprovechaba sus estancias en New York para estudiar en las clases de George Balanchine y en otras ciudades del país como Los Ángeles, Chicago, Las Vegas…, toma contacto y actúa junto a Tony Martin, Cyd Charisse, Franc Sinatra, Marlen Dietrich, Dani Kay, Harri Belafonte, Brenda Lee, Eleonor Powell y Fred Astaire entre otros.

Su relación con el Ballet del Gran Teatro del Liceo fue constante, regresando a sus filas a lo largo de toda su carrera.

Actuación de Roser Font.