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sábado, 23 de julio de 2022

Sergio Bernal baila a Rodin en Peralada

Giada Rossi y Sergio Bernal en Rodin.
El Beso - Foto: Miquel González - Shooting

Dicen que la perfección no existe, pero lo que vimos en Peralada la noche del pasado 20 de julio, fue lo más cercano a la perfección que hayamos visto últimamente. Un marco incomparable, una puesta en escena e iluminación exquisitas, una música sublime interpretada magistralmente y por encima de todo unos bailarines más perfectos imposible, a todos los niveles, metiéndose en la piel y la piedra de las esculturas de Rodin.

Carolina Masjuan

Sergio Bernal ya fue el protagonista del anuncio para el Festival Castell de Peralada de este año que pueden ver aquí. Bailarín aclamado internacionalmente, comenzó su carrera en el Ballet Nacional de España, formación que dejó para formar su propia compañía junto con el reconocido asesor artístico y coreógrafo, Ricardo Cué, mentor de grandes bailarines tanto de danza clásica española como de ballet (por ejemplo de Tamara Rojo para quien organizó varias giras e incluso coreografió para ella un ballet entero, con música original de Emilio Aragón, Blancanieves).

Y hay que destacar que, por si fuera poco, Peralada no es solo su castillo y su Festival, es mucho más, su compromiso con el pueblo ampurdanés y toda la tierra que lo acoje, l'Alt Empordà, es total.

Imagen del nuevo "celler"
La familia a quien debemos tantas noches de emociones gracias a la magnífica oferta cultural, también desarrolla otras actividades relacionadas con lo que esa zona privilegiada ofrece, por ejemplo los viñedos. 

Propietarios de cinco fincas diferenciadas a lo largo de la comarca gerundense, sus vinos tienen una calidad reconocida y este año, por fin, han finalizado un proyecto largamente acariciado y soñado que este mes de mayo pasado han inaugurado, las nuevas cavas.

Edificadas en las tierras que abastecían las materias primas suministro para el castillo, y que albergaban asimismo las dependencias de los trabajadores, se ha desarrollado un proyecto respetando la arquitectura original del edificio, diseñado en los años 40 por Adolf Florensa. La nueva bodega, obra de RCR Arquitectes, ganadores del Pritzker 2017, es la primera bodega de Europa con certificado LEED Oro de sostenibilidad y en ella la familia Suqué Mateu ha invertido más de 40 millones. La instalación abrió sus puertas al público en general el pasado 24 de junio ofreciendo un programa de visitas que constituye una experiencia única y que aconsejamos encarecidamente realizar. Una bodega que permitirá no solo mantener la excelente calidad de los caldos actuales, sino llevarla a lograr la excepcionalidad. Cabe destacar que Rafael Aranda, de RCR Arquitectes, ha sido el diseñador del cartel del Festival de este año evocando la presencia de la cava. Pueden saber un poco más pinchando en este enlace.

Sergio Bernal, el dios Sol.
Miquel González - Shooting
Y en los jardines de ese marco magnífico, en un ambiente íntimo, para solo 140 espectadores, se vivió el estreno mundial del espectáculo encargado especialmente al bailarín madrileño. 

Cuenta Sergio Bernal, que al recibir el encargo y ver el marco donde se iba a representar la obra, inmediatamente vió que ahí podía cumplir un sueño largamente acariciado: dar vida a las esculturas de Rodin. Fascinado por la obra del escultor francés desde que visitó el palacio que alberga su museo en París, y donde, paseando por sus jardines, pudo admirar esas obras, magníficamente integradas en él, el marco incomparable de los techos de las bodegas y sus jardines, integrados en el paisaje como telón de fondo, constituían la escenografía perfecta para ese espectáculo soñado.

Auguste Rodin (1840-1917) es considerado el padre de la escultura moderna por la ruptura con el canon académico del siglo XX en Francia, a pesar de conocer y dominar las reglas de la estética de su tiempo. Su innovadora concepción del arte le permitió inaugurar una nueva etapa en esta disciplina, invitando al observador a la reflexión. Más allá de la plasticidad de sus formas o del hiperrealismo en los detalles, Rodin comparte su mundo interior y capta una emocionalidad universal. Todo esto lo logra rompiendo la visión frontal para recrearse en cada uno de los detalles que ofrece cada perspectiva.

El bailarín tomó del escultor de las emociones, tres de sus más famosas esculturas: Torse d'Homme Louis XIV, El beso y El pensador. Sergio Bernal traslada la concepción vanguardista del arte de Rodin a través de diferentes lenguajes que van desde el ballet clásico y el barroco, hasta la danza española y el neoclasicismo.

Torse d'Homme.
Foto: Miquel González
La noche abrió con Torse d'Homme Louis XIV. Coreografiada por el propio bailarín en colaboración con Ricardo Cué, la pieza narra la fuerza, la belleza y la grandeza que transmitía Luis XIV de Francia encarnando a un Dios simbólico conocido como El Rey Sol, y explorando el concepto del poder. La coreografía, al ritmo de la música de Lully con arreglos de Jordi Savall, que interpretó una pequeña formación de cuerda, percusión y oboe, fusiona la danza clásica española y el barroco con una estética muy similar a la de la obra. 

Sergio baila con zapatos barrocos el baile refinado de la corte. En un momento dado se coloca la diadema dorada que le corona como dios sol y ya nos advierte «al igual que los planetas giran alrededor del sol, vosotros vais a girar a mi alrededor» y está claro que lo hacemos y no dejaremos de hacerlo hasta el final de la función, que se nos hace cortísima, maravillados ante tanta belleza. La música de Lully, nos envuelve y nos sentimos espectadores privilegiados de la corte de ese rey a quien debemos el ballet clásico, con él empezó todo, él es el fundador de la escuela francesa, refinada, y en la que luego se inspirarían otras cortes, italiana, rusa, para ir creando los distintos estilos. 

El bailarín madrileño representa en ese Torse d'Homme al rey sol en todo su esplendor, no solo por su elegante y perfecta ejecución, si no por ese físico imponente de belleza griega, que ha sido inmortalizado en miles de estatuas y con el que la naturaleza le ha bendecido. 

Alguien dijo que la danza es sudor, y en esa tórrida noche quedó más que demostrado. Ya despojado de esos pantalones barrocos vimos un cuerpo reluciente, brillando, real y metafóricamente, en el paso a dos de El Beso, junto a la hermosa mujer y magnífica bailarina que es Giada Rossi, solista de la Compañía Nacional de Danza, donde ingresó bajo la dirección de José Carlos Martínez. El beso, una de las obras más conmovedoras de Rodin, se materializa en una danza con coreografía de Valentino Zucchetti y música grabada de la Pavana para una Infanta difunta de Ravel, en la que la pasión y el deseo quedan plasmados con mucha ternura y sensualidad. 

Sergio y Giada en El Beso.
Foto: Miquel González - Shooting

Evidentemente nos conducen a evocar el amor de Rodin por Camille Claudel pero aquí no vemos tanta posesión, sino más bien un gran cariño con cuerpos fusionados a través del lenguaje neoclásico para contar una historia de amor entre el creador y su obra, que él moldea delicadamente, pero sobre todo entre dos seres humanos. La coreografía, de gran sencillez, sensualidad y redondez, consigue una gran belleza de líneas cuya cúspide es ese beso final.

El pensador, en referencia a otra de las obras más famosas del escultor francés, cuenta también con coreografía conjunta de Sergio Bernal y Ricardo Cué y es la pieza que cierra el programa. 

El pensador. 
Foto: Miquel González - Shooting
De nuevo, música en directo, esta vez con melodías de Roque Baños interpretadas por Daniel Jurado a la guitarra clásica. Aquí Bernal afirma que es un cazador, pero un cazador del pensamiento “Mi pensador no piensa sólo con el cerebro, recita, piensa con los puños y los dedos cerrados”. 

En esta ocasión, la obra transmite la visceralidad y la fuerza de la contención del pensamiento desde la impotencia y el dolor, así como la intimidad y las inseguridades que perturban el día a día. Esta fue la pieza más española, calzando zapatos y zapateando potentemente, poseedora de una gran fuerza y con un carácter desatado, siempre respetando la estética del escultor.  

No podemos dejar de mencionar a todo el acompañamiento musical. 

Situados al fondo, con el paisaje ampurdanés a sus espaldas y el crepúsculo desarrollándose a lo largo de la función hasta hacerse noche cerrada, los músicos acompañantes han significado un plus importantísimo para redondear el espectáculo. 

Bajo la dirección musical de García Sierra la orquesta acompañante contó con tres violines, una viola, un violonchelo y un oboe.


lunes, 7 de diciembre de 2020

El Teatro de la Zarzuela recibe a la Giselle de Joaquín de Luz

Alessandro Riga y Giada Rossi (Foto: Alba Muriel)

Entre el 9 y el 22 de diciembre los afortunados que han conseguido una entrada en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, tendrán la oportunidad de descubrir a una Giselle única.  Con la firma de Joaquín de Luz, director artístico de la Compañía Nacional de Danza, la romántica campesina alemana se convierte en una aldeana española que vive a los pies de la Sierra del Moncayo y se enamora de un apuesto y seductor viajero europeo. 

Lola Ramírez

Casi dos siglos después de que Théophile Gautier inspirándose en leyendas alemanas de Heinrich Heine creara a la romántica Giselle, el bailarín y coreógrafo Joaquín de Luz se deja inspirar por la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer para construir un personaje más cercano, tanto que sitúa su origen en una aldea de la Sierra del Moncayo. De esta manera, De Luz ha diseñado una Giselle vista a través del romanticismo español."Bailaremos la historia de esa muchacha enamorada del apuesto viajero extranjero al que amará más allá de la muerte", afirma el director de la CND. 

El propio Joaquín de Luz se meterá en la piel del seductor Albrecht el último día de la representación. En el estreno serán los bailarines de la compañía Giada Rossi y Alessandro Riga los encargados de dar vida a la romántica pareja. Giselle se estrena este miércoles, 9 de diciembre, rodeada de todas las medidas de seguridad contra la pandemia del Covid. Todas las entradas están ya vendidas y a buen seguro por culpa del innombrable bicho seremos muchos los que nos quedaremos con las ganas de descubrir a esta Giselle made in Spain

Cierto que Joaquín de Luz ha sido respetuoso con el libreto de Gautier y su versión mantiene toda la esencia de la obra, con sus entrañables campesinos, sus misteriosas wilis y la elegante y estirada Mirtha, interpretada esta última por Kayoko Everhart ( 9 y 12), Haruhi Onanie (10 y 13), Clara Maroto (15,17, 18, 20 y 22), y Natalia Muñoz (16 y 19).

Elenco del estreno de Giselle (Foto: A. M.)

Habrá cinco elencos diferentes entre el 9 y el 22 de diciembre; dos bailarines invitados: Elisa Badenes (principal del Stuttgart Ballet) y Gonzalo García (principal del New York City Ballet, que actuarán el 10 y el 12 de Diciembre. En la piel de Giselle estarán también, Cristina Casa (11 y 17), Giada Rossi (9 y 13), Kyoto Everhart (15 y 19), Haruhi Onanie (16 y 20) y Ana Calderón (18 y 22).  El rol de Albrecht lo interpretarán: Alessandro Riga (9, 13 y 20), Gonzalo García (10, 12 y 16),  Yanier Gómez (11y 17) Angel García Molinero (15 y 19), Anthony Pina (18) y Joaquín de Luz, ( 22).

Sin abandonar los elementos que han hecho de Giselle una de las obras cumbres del ballet clásico,  tanto Joaquín de Luz como el dramaturgo Borja Ortiz de Gondra han querido que en esta adaptación coreográfica estén presentes la escuela bolera y las tradiciones españolas. "Y cuando el segundo acto tenga lugar y aparezca el bosque nocturno donde habitan las wilis, esos espíritus de muchachas muertas antes de casarse, las voces del viento susurrarán versos de Bécquer", afirman De Luz y Borja Ortiz.

Compañía Nacional de Danza en el Primer acto de Giselle (Foto: A. M.)

Ballet en dos actos

Coreografía y dirección escénica: Joaquín de Luz (a partir de la original de Jules Perrot y Jean Coralli)
Música: Adolphe-Charles Adam (versión musical: Joaquín De Luz y Óliver Díaz)
Dirección musical: Óliver Díaz
Libreto: Borja Ortiz de Gondra y Joaquín de Luz (a partir del original de Jules Henry Vernoy y Theóphile Gautier)
Dramaturgia: Borja Ortiz de Gondra
Escenografía: Ana Garay
Figurines: Rosa García Andujar
Diseño de iluminación y creación de vídeo: Pedro Chamizo
Espacio sonoro: Víctor Tomé
Voces en off: Pedro Alonso y Ángela Cremonte
Asistentes al coreógrafo: Pino Alosa, Joan Boada, Yoko Taira
Bailarines invitados: Elisa Badenes y Gonzalo García
Ayudante de escenografía: Isi López-Puget
Ayudante de vestuario: Lucía Celis
Construcción de escenografía: Proescen
Confección de vestuario: D'Inzillo Sweet Mode
Peluquería: Mª Jesús Reina
Taller de utillería: Carlos del Tronco y Palomia Bravo
Producción de la grabación fonográfica: Fernando Arias (Aria Classica)

Orquesta: Orquesta Titular del Teatro de la Zarzuela. ORCAM
Director de Orquesta: César Álvarez
Duración: 2 horas.

SIPNOSIS

Primer acto

En una aldea cercana al Moncayo vive Giselle, una bellísima campesina. Un día de otoño, cuando baila a solas, es descubierta por un grupo de viajeros; uno de ellos, Albrecht, decide internarse en la aldea y cortejarla haciéndose pasar por un lugareño. Rendida por los encantos del nuevo pretendiente, Giselle ignora a Hilarión, su enamorado, quien sospecha del engaño del forastero.

Giselle y Albrecht bailan juntos, cada vez más atraídos, y a ellos se une toda la aldea Pronto la madre de Giselle la reprende, asustadísima: la salud de su hija es frágil y puede terminar convirtiéndose en una wiki, uno de esos espíritus de vírgenes que rondan por el bosque después de la media noche. 

Llega a la aldea el resto de los viajeros y, mientras los lugareños los agasajan, Giselle entabla amistad con Bathilde, la prometida de Albrecht, sin saber ninguna de las dos que aman al mismo hombre. Comienza la fiesta de la vendimia y las jóvenes eligen reina de la fiesta a Giselle. Hilarión, furioso por el coqueteo de Giselle y Albrecht, descubre la verdadera identidad de este, y lo desenmascara.

Bathilde pide cuentas a Albrecht, quien niega el amor que ha surgido en su pecho. Ante la traición de Albrecht, Giselle enloquece hasta caer muerta mientras los campesinos expulsan a Albrecht de la aldea.

Kayoko Everhart en el rol de Mirtha (Foto: A. M.)

Segundo acto

En el bosque, ante la tumba de Giselle, un cortejo da el último adiós a la joven. Cae la noche y entra Hilarión, que deposita un ramo de flores. Allí es sorprendido por Myrtha, la reina de las wilis, que ordena a estas su cruel venganza: le harán bailar hasta que caiga muerto de extenuación.

Poco después aparece Albrecht, profundamente desolado por no haber comprendido a quién amaba realmente. Conmovida, Giselle se hace visible y trata de salvar a Albrecht: baila sin descanso infundiéndole su aliento y haciéndole resistir vivo hasta que amanezca.

Con la llegada del alba, las wilis vuelven a las sombras, y Giselle se retira sabiendo que su amor ha creado un lazo eterno con Albrecht. Año tras año, hasta convertirse en un anciano, Albrecht seguirá acudiendo a la tumba de Giselle y escuchando hermosas palabras de la muchacha que lo amó más allá de la muerte.

"Si al resonar confuso a tus espaldas vago rumor, 
crees que por tu nombre te ha llamado lejana voz,
sabe que entre las sombras que te cercan te llamo yo.
Si se turba medroso en la alta noche tu corazón,
al sentir en tus labios un aliento abrasador,
sabe que, aunque invisible, al lado tuyo respiro yo."

Gisselle en gira

9-22 de diciembre. Madrid. Teatro de la Zarzuela

13-16 de enero. Sevilla. Teatro de la Maestranza

11 de marzo. Oviedo. Teatro Campoamor

17 y 18 de abril. Bilbao. Teatro Arriaga

18 de junio. Granada. Jardines del Generalife

23-27 de junio. Valencia. Palau de les Arts

martes, 18 de septiembre de 2018

Don Quixot. La Compañía Nacional de Danza en el Liceu

Giada Rossi y Yanier Gómez. Foto: Josep Guindo

El Gran Teatre del Liceu abre de nuevo la temporada con Danza. Vuelve la Compañía Nacional de Danza (CND) y esta vez lo hace con el que ha sido el primer gran ballet de repertorio creado para ella por José Carlos Martínez, Don Quijote, que ya vimos en el Teatre Auditori de Sant Cugat, recién estrenado, hace ahora tres años. 

Carolina Masjuan

José Carlos nos contó en la rueda de prensa que aunque se trata de esa misma versión, ha ido introduciendo algunos cambios a medida que lo ha ido viendo, mejorándolo para hacerlo más dinámico y comprensible. Esta es su forma de trabajar, le recordamos en París tras el estreno de su Ballet para la Ópera de París, les Enfants du Paradís, cuando tras una función, se iba grabando a sí mismo comentando las correcciones o cambios que iba a introducir. 

Yanier Gómez flirteando con las amigas. Foto: Josep Guindo
Por cierto que en su primera visita al Liceu nos comentó “...podemos empezar a soñar con nuevas creaciones de las que yo podría ser el coreógrafo y ¿por qué no? Adaptar "Mes Enfants" para la compañía...” . Esperamos que sea pronto porque conservamos un muy grato recuerdo de ella. Pueden leer la entrevista completa aquí

Aunque su versión es fiel a la de Marius Petipa de 1869 y a la de Alexander Gorski de 1900, su propia experiencia como bailarín en París, donde alcanzó el rango de étoile, se inició como coreógrafo y donde bailó la versión de Rudolf Nureyev y la de Mikhail Baryshnikov, le ha inspirado para darle su propio sello, confesando que del primero se inspiró en su complejidad coreográfica y del segundo en su teatralidad y vivacidad. Y aunque su objetivo era basarse más en la del último, el primero fue el que tuvo más peso ya que esa era la que estaba y estará ya para siempre en sus genes.

Cristina Casa. Foto: Josep Guindo
En estos ocho años al frente de la compañía tras suceder a Nacho Duato, lo conseguido por José Carlos es realmente admirable. Él mismo aseguró que no esperaba llegar tan lejos. Y es que partiendo de una compañía contemporánea con sello de autor, ya tienen dos grandes ballets de repertorio, si contamos este Cascanueces que ya están ultimando y que podremos ver en Sant Cugat a mediados de Diciembre -de nuevo Sant Cugat presentando los estrenos de la Compañía Nacional de Danza ¡Gracias!- más la suite del también clásico Raymonda y un potente y variado repertorio neoclásico y contemporáneo. Tras los cinco años de contrato, ahora está en el último año de su primera prórroga de tres años. Otra de otros tres, está pues, confiamos, a punto de empezar. 

Además, la compañía ha ampliado su elenco, ahora cuenta con 50 bailarines, 34 de ellos españoles, lo que le permite venir a Barcelona con tres repartos diferentes. Cada uno de ellos tiene un atractivo especial. En uno se puede disfrutar de la querida y admirada bailarina madrileña, Cristina Casa, tan conocida en Cataluña de su época con Ángel Corella con quien permaneció casi hasta su disolución, cuando junto con su marido el también bailarín de la CND, Ion Aguirretxe, decidieran irse de España para integrar las filas del Real Ballet de Flandes. Invitada por José Carlos para su Don Quijote en el Teatro de La Zarzuela, Cristina decidió volver a Madrid cuando en la temporada siguiente les fueron ofrecidos contratos a ambos. Su partenaire en la noche del sábado, la única en la que Cristina bailó puesto que sale de una lesión, fue Anthony Pina, otro bailarín puntal en la compañía. 

Lucie Barthélèmy e Isaac Montllor. Foto: Josep Guindo

Encontramos también en las filas de la CND bailando sus clásicos, a otros componentes de la compañía de Ángel Corella, los hermanos Sánchez, Toby Mallitt o Helena Balla

Otros bailarines abordando roles protagonistas son jóvenes valores como Ángel García Molinero y Haruhi Otani. Es de agradecer que el Liceu, aunque fuese en el último momento, publicara los elencos, algo que debería ser habitual como lo hace para las óperas. 

María Muñoz. Foto: Josep Guindo
Ángel García, el joven bailarín de 20 años que “casi” debuta como Basilio, puesto que solo lo ha bailado una vez, confesó que es un reto bailarlo y además estrenar en el Liceu. Un reto al que se enfrenta con ilusión y que le parece "un sueño" puesto que desde pequeño quiso interpretar este personaje. Hay que decir que quienes le vieron en Barcelona solo han tenido palabras de elogio para su Basilio

José Carlos explicó "Como proyecto a largo plazo queremos dejar lugar a los jóvenes a la vez que a los veteranos. Esta alternancia dentro de mi ballet hace que viva y que yo también esté motivado para trabajar con ellos" 

José Carlos de lo que se queja es de seguir sin sede estable. "Somos una compañía itinerante. Hacemos 70 espectáculos al año y no podemos hacer más con tanto viaje. Los bailarines necesitan bailar más". Respecto al anuncio de poner en marcha ya el Centro Nacional de Danza que incluye espacio para las sedes de las dos compañías nacionales y un teatro para la danza, “es esperanzador” comentó “aunque es algo de lo que ya se viene hablando hace tiempo”. Amaya de Miguel, directora General del INAEM aseguró recientemente en una entrevista en la Cadena SER: que para ella era su gran prioridad, indicando: "aunque es de una urgencia absoluta, estamos en los inicios y quiero ser prudente, pero tenemos una voluntad decidida, creemos que la danza debe tener el apoyo decidido del INAEM, porque tenemos el talento pero nos han faltado siempre los medios y los recursos para que ese talento llegue a los ciudadanos". Ojala se concrete pronto en hechos. 

Giada Rossi. Foto: Josep Guindo
Respecto al Quijote, el ballet se basa en las Bodas de Camacho, el divertido episodio de la famosa novela de Cervantes protagonizado por los amores de Basilio y Quiteria (Kitri). José Carlos nos comentó que quería aportar mayor humanidad a los personajes y más autenticidad a los bailes. “Sin querer sonar pretencioso, creo que mi versión es la que a Marius Petipa le hubiera gustado hacer en la actualidad” confesó, cuando todo va muy deprisa gracias a Internet y la técnica de los bailarines no tiene nada que ver con la que había en su época. 

Mayte Chico, bailarina de la compañía de Antonio Gades, ayudó a los bailarines en los bailes como las seguidillas, el bolero y el fandango

Su Quijote tiene un aire cinematográfico, como ya tuvieran sus Enfants, aunque claro que ellos se basaban en una película. Pero también aquí se suceden varias acciones a la vez, lo que por una parte puede distraer pero por otra te invita a repetir. En las escenas de la plaza, hay movimiento y muchas cosas suceden al mismo tiempo, como es natural. Otra similitud con Les Enfants es que en el entreacto sigue la función. Si allí Desdémona, moría en la impresionante escalinata de Garnier, aquí Camacho nos invita a su boda acompañado por la fanfarria de bailarines con sus panderetas y danzas. Un momento genial que todos vivimos entusiasmados e incluso algunos recibimos de la mano del simpatiquísimo Camacho de Álvaro Madrigal, una invitación para su suntuosa presunta boda. 

Lucie Bathélèmy e Isaac Montllor. Foto: Josep Guindo
El personaje del Quijote tiene más peso en esta producción, ya que además de imaginar a su amor, Dulcinea, “Le doy la posibilidad de verla, casi de tocarla y hasta puede bailar con ella, en un dúo que he creado de transición en el segundo acto” informó José Carlos. Duo precioso y muy adecuado, que disfrutamos intensamente. También para las dos amigas de Quiteria se han variado las coreografías. 

Nosotros asistimos a la función de despedida de la compañía en Barcelona, la noche del lunes 17. Con un Liceo en el que no cabía un alfiler, como parece que fue en todas las funciones, nuestro elenco fue: Quiteria: Giada Rossi, Basilio: Yanier Gómez, Dulcinea: Giulia Paris, Don Quijote: Jesse Inglis, Sancho Panza: Jesús Florencio, Mercedes: Natalia Muñoz, Espada: Ion Agirretxe, Camacho: Álvaro Madrigal, dos Amigas: Shani Peretz y Lucie Barthélémy, Cupido: Haruhi Otani, Jefe de los Gitanos: Anthony Pina, Padre de Quiteria: José Antonio Beguiristain y Cura: Carlos Faxas por nombrar a todos los roles principales. 

Hemos de decir que la producción es muy bonita, el vestuario de Carmen Granell espectacular, tanto en diseño como en calidad de las telas, que permite ser visto de cerca sin desmerecer, sino al contrario, admirarlo aún más. El elenco se ve consolidado como compañía y destaca mucho en las partes corales. Los bailarines solistas están a la altura, aunque no hagan gala de demasiado fuego de artificio que en un Don Quijote no está de más, por ejemplo los portés a una mano, piruetas más arriesgadas o diagonal del abanico, pero Yanier es un Basilio de buena y limpia técnica con un juego escénico convincente y Quiteria algo fria al principio, fue ganando a medida que avanzaba la obra.

Aída Badía y Juan José Carazo. Foto: Joep Guindo
Cupido realmente delicioso con una Haruhi Otani preciosa. Espada y Mercedes espectaculares, ¡qué placer redescubrir a Ion en un rol de solista y ver como ha crecido artísticamente! Camacho fantástico, no es en esta versión donde se le odia o desprecia, como ocurre en otras, aquí te resulta pícaro y despierta simpatía, Álvaro Madrigal lo consigue muy acertadamente. Dulcinea, el sueño de Don Quijote en un sueño de paso a dos y variaciones. Los gitanos y su jefe, espectacular Anthony Pina, las dos amigas lindísimas y Don Quijote elegante y seductor, merecen destacarse en esta función que cosechó grandes y merecidos aplausos. 

Shani Peretz y Giulia Paris. Foto: Josep Guindo
El Liceu debería francamente plantearse programar más danza clásica si quiere asegurarse llenar el teatro y eso que las entradas no eran precisamente baratas. 

Nuestra segunda compañía Nacional esta vez la de baile español clásico, el Ballet Nacional de España, es junto al Ballet de la Ópera de Lyon todo lo que por esta temporada nos ha programado el Gran Teatre en Danza. Si consultamos su web vemos también a IT Dansa haciendo de relleno para tapar una programación a todas luces insuficiente para un teatro de estas características. 

También nos preguntamos como vemos a IT Dansa, que no deja de hacer una muy buena labor y es un placer verla, pero que no es de recibo ponerla al lado de las compañías consolidadas, y no encontramos al Ballet de Catalunya. Confiamos en que en la próxima temporada se encontrará la fórmula para poder contar con ellos. Van ampliando repertorio y elenco y lo que ya vimos en el Liceu gracias a Ibstage, no desmerece en absoluto, ni mucho menos, en cuanto a calidad a lo visto ahora.

En todo caso, un placer como siempre ver a nuestra querida Compañía Nacional de Danza a la que seguimos desde hace... ¡¡¡treinta años!!! nuestra nueva cita, en diciembre en Sant Cugat con su Cascanueces ¡no se lo pierdan!