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lunes, 22 de julio de 2019

Mats Ek regresa a París

Aurelie Dupont y Stephane Bouillon en Another Place.
Foto: Ann Ray

Mats Ek vuelve de su retiro para crear 2 nuevas piezas para el Ballet de la Opera de París: Another Place y Bolero, que se presentaron junto con su ya aclamada Carmen, que entraba por primera vez en el repertorio de la compañía de París. Así las 3 historias formaron la propuesta encargada de dar la bienvenida al verano desde la capital francesa.

Sylvia Grau

La versión de la mítica Carmen, creada para el Cullberg Ballet en 1992, es la elegida para abrir la noche de Mats Ek. El coreógrafo sueco sitúa la historia ante una pared de grandes lunares negros, el resto del escenario lo forman una gran bola negra y el humo de los cigarros. 

Amandine Albison en Carmen. Foto: Ann Ray
No parece necesario enmarcar un clásico de la notoriedad de Carmen, donde la música de Bizet y Chtchedrine es tan explicativa como la propia historia basada en la novela de Mérimée, y es en la sencillez de ese entorno donde los movimientos logran tener más importancia, más fuerza, más voz.

La Carmen de Ek baila de rojo, con las líneas características del coreógrafo : grand pliés, manos extra gestuales, figuras curvas y piernas estiradas, movimientos no continuados que cortan el aire mientras quieren decir algo más. Amandine Albison, primera bailarina de la compañía, nos presenta una hermosa y apasionada Carmen, y nos transmite esa fuerza y frialdad con la que la protagonista desafia a los 3 hombres de su vida.

Carmen de Mats Ek. Foto: Ann Ray
Volantes brillantes en las bailarinas y rojos en Carmen se mueven con las piernas y destacan en el fondo oscuro en el que transcurre la historia, especialmente espectacular el vestido de cola rojo con el que Carmen juega al engaño y al desengaño, traicionera y traicionada, en la segunda mitad de la pieza. 

El puro en la boca de Carmen nos dice mucho de su poder e influencia, el pañuelo que Carmen arranca del pecho izquierdo de Don José, con el que juega y acaba perdiendo en el suelo, es otro elemento más que Ek utiliza para para contarnos la historia.

Entre los dos pesos pesados un respiro, Another Place. En un escenario vacío se representa un entorno tan reconocible como un hogar con unos protagonistas tan habituales, una pareja. Ek traza un paso a dos que reivindica la esencia de lo cotidiano, la excepcionalidad de lo normal. 

Aurelie Dupont y Stephane Bouillon en Another Place.
Foto: Ann Ray

Un diálogo entre una pareja madura que se pasea por sus sentimientos: amor, soledad, sexo, distanciamiento, reencuentro … con la colaboración de elementos corrientes: unas gafas, un cárdigan, un zapato, una mesa, una alfombra; que cobran vida al servicio de la coreografía y fingen estar de acuerdo con el rol asignado. 

Aurelie Dupont y Stephane Bouillon. Foto: Ann Ray
Otra investigación del comportamiento y emociones humanas acompañada por la intensa y conmovedora sonata de Liszt interpretada por el pianista sueco Staffan Scheja. 

Pudimos ver en este rol a la actual directora del Ballet de la Opéra de Paris, Aurélie Dupont, un hermoso regalo para los espectadores, el verla bailar de nuevo, y un privilegio para la nueva creación de Ek, el poder contar con su madurez y calidad artística tan indispensable para hacer creíble lo que podría ser una segunda parte de Place, creada en 2007 para Laguna y Baryshnikov. 

A Dupont la acompaña muy acertadamente Stéphane Bullion, bailarín principal de la compañía con experiencia en roles de coreógrafos más contemporáneos como Bausch, Cullberg, Kylián, León & Lightfood, y el mismo Ek con Appartement.

Niklas Ek en Bolero. Foto: Ann Ray
La sesión concluye con la versión de Mats Ek del gran icono de la música: el Boléro de Ravel. A pesar de que Ek no bailó nunca ninguna versión del Boléro si reconoció que había sido ya una tentación para él anteriormente y recibió la oportunidad de la Opéra de Paris con amor y respeto. Buscar una danza para tan poderosa pieza musical parecería no ser muy desafiante, pero si consideramos que no es el primer Boléro que pasa por la Opéra de Paris, entonces podemos entender que hay mucha competencia y ahí puede estar el reto. Otro desafío podría ser el hecho de que la obra de Ravel no pretender contar nada, y genera curiosidad el planteamiento de un creador tan teatral como Ek.

El escenario está vacío, la escena está alimentada por las bambalinas, los focos, las escaleras y las cuerdas, y las puertas que llevan a las entrañas del palacio Garnier.

Viendo ese paisaje no puedo evitar pensar en todas aquellas fantásticas historias que han albergado esos muros ahora desnudos y desprotegidos, y me surge la idea de que podría ser un pequeño homenaje del coreógrafo sueco al teatro parisino.

Bolero. Foto: Ann Ray
Mientras un hombre anciano, que resulta ser el hermano del coreógrafo sueco y ex bailarín, Niklas Ek, entra y sale del escenario con un el único propósito de llenar de agua una bañera con la ayuda de un cubo, los bailarines vestidos sencillamente con mamelucos negros salen a lo que parece ser un calentamiento y entre los músicos que afinan los instrumentos, ya se pueden oír los vientos entonando en forma de borrador las notas características de la pieza de Ravel.

No hay telón, el show ya ha empezado en un escenario desnudo, en minutos empiezan a ordenarse las primeras notas del Bolero y los bailarines poco a poco se van uniendo a la coreografía.

El Bólero va saltando de instrumento en instrumento y se va metiendo en los cuerpos de los bailarines. Ellas y ellos, pintados de negro, van trazando los pasos entrado y saliendo del escenario gris donde van apareciendo del cielo esculturas en forma de líneas dibujando perfiles de caras. Mientras tanto nuestro entrañable personaje vestido de blanco y con sombrero sigue sin distraerse con su misión.

Bolero. Foto: Ann Ray
Crece la energía, entran cada vez más instrumentos a la vez que bailarines, solos y duetos dejan paso a movimientos de grupos, mientras el surrealista personaje “llenador de bañeras” sigue sin perturbarse con su propósito.

La energía se desborda, músicos y bailarines se acercan al éxtasis final, junto con nuestro imperturbable personaje, que no puede evitar formar parte de ese final.

El Boléro que ha creado Mats Ek para la compañía parisina está lleno de si mismo, de su surrealismo y de su teatralidad, no nos ha decepcionado y esperamos que tenga su lugar en la historia del Ballet de la Opéra de Paris.

Domingo 23 de Junio – Palais Garnier

Ballet de l’Opéra
Orchestre de l’Opéra national de Paris

Carmen

Música Georges Bizet, Rodion Chtchedrine
Coreografía Mats Ek
Asistente del coreógrafo Ana Laguna
Carmen: Amandine Albison
Don José: Florian Magnenet
Escamillo: Hugo Marchand
M: Muriel Zusperreguy

Another Place

Música Franz Liszt (Sonata en si menor, 1852-1853)
Coreografía Mats Ek
Piano Staffan Scheja
Asistente del coreógrafo Ana Laguna
Ella Aurélie Dupont
Él Stéphane Bullion

Bolero

Música Maurice Ravel
Coreografía Mats Ek
Asistente del coreógrafo Ana Laguna
Bailarines del Ballet de l’Opéra


miércoles, 21 de diciembre de 2016

“A Night of Royal Elegance” en Terrassa

Lauren Cuthbertson y Reece Clarke en La Bella Durmiente.
Foto: Josep Guindo

El Centre Cultural de Terrassa, clausuró su treinta y tres temporada de danza con una Gala de alto voltaje. Estrellas del Royal Ballet mostraron en un programa titulado “A Night of Royal Elegance”, fragmentos de coreografías cubriendo el amplio registro de coreógrafos cuyos trabajos son un referente para la compañía, desde Sir Keneth McMillan o Frederick Ashton, pasando por Liam Scarlett, Wayne McGregor, Christopher Weelhdon y Will Tucket, hasta llegar a Carlos Acosta.

Carolina Masjuan

A Night of Royal Elegance es un programa típico de Gala formado por Pasos a dos y Solos más o menos virtuosos, pero en este caso, mostrando un repertorio muy representativo de los bailarines que conforman el elenco y que proceden todos de una misma compañía, para mostrarnos ese estilo, el suyo, el elegante estilo del Royal Ballet de Londres. 

Laura Morera y Ricardo Cervera en Asphodel Meadows
Foto: Josep Guindo
En esta gala se muestran fragmentos de ballets de repertorio, como La Bella Durmiente, La Bayadère o Coppélia que evidentemente están dentro del repertorio de la gran compañía inglesa, pero, sobre todo, coreografías de autores que le han dado ese sello distintivo por el que se la identifica.

El nivel de los bailarines participantes, junto a ese tan bien elegido programa, nos permitió disfrutar de una gran noche que el público que llenaba el aforo del teatro, con localidades agotadas desde hacía semanas, celebró con constantes aplausos en los momentos álgidos de las interpretaciones y con euforia desatada al final.

Lauren Cuthbertson, Bailarina Principal y Reece Clarke, Primer Solista, abrieron la Gala con el paso a dos del segundo acto de la Bella Durmiente. Estilo y elegancia en el gran ballet romántico. Ella es conocida del público catalán por sus participaciones en las Galas de Ibstage, su perfecto dominio de la técnica, su delicadeza y capacidad de conectar, deleitaron a todos junto a su magnífico partenaire el bailarín Reece Clarke.

Ambos nos mostraron en el segundo acto, el paso a dos de After the Rain de Christopher Wheeldon que suele incluirse mucho en Galas pero que siempre es bienvenido si es ejecutado de forma tan sincronizada y exquisita como la del sábado por la noche.

After the Rain. Lauren Cuthbertson y Reece Clarke
Foto: Josep Guindo

Liam Scarlett, el joven coreógrafo que tan reclamado es por distintas compañías, estuvo presente de la mano de Laura Morera, Bailarina Principal y Alexander Campbell, también bailarín Principal ¡Qué delicia de paso a dos se marcaron ambos bailarines en Asphodel Meadows! Liam tiene un estilo neoclásico muy orgánico, los bailarines utilizan sus brazos y su torso de forma muy fluida, elegantes y estilizados Laura y Alexander, nos sedujeron rápidamente.

Siguió el solo de Nikiya de La Bayadera. Espectacular Roberta Marquez, bailarina poco conocida en nuestro país, demostró porque es Principal del Royal. El público supo reconocer la altísima calidad de su ejecución, con una solidez de puntas apabullante y unos equilibrios que dejaban sin aliento. Gran, gran, interpretación.

Roberta Marquez como Nikiya en La Badera.
Foto: Josep Guindo
Para su segunda intervención, Roberta también escogió un fragmento de un ballet de repertorio, el paso a dos de Coppélia para el que contó como partenaire a Alexandre Campbell. Magníficos ambos en su exhibición de técnica y estilo. Roberta superándose en cada uno de sus equilibrios y el público asombrado quedándose casi sin capacidad de reacción. Numerosos aplausos para ambos durante su ejecución, juntos o en las codas.

Deliciosos Yasmine Naghdi, Primera Solista y Matthew Ball, Solista, en el famosísimo para a dos de Romeo y Julieta de Keneth McMillan. Conocen y evidentemente dominan el estilo del coreógrafo siendo la suya una gran intervención que siguió cosechando aplausos.

Ricardo Cervera, Primer Solista, Asistente Coreográfico y Ballet Master, es el otro español junto a Laura Morera, que vino a Terrassa. Ricardo nos ofreció un solo de Electric Counterpoint también de Wheeldon y ambos, Laura y Ricardo, nos deleitaron en el segundo acto con el delicioso, rápido y elocuente paso a dos a ritmo del célebre Bolero “Quizás, quizás, quizás” de Nat King Cole y Shigeru Umebayashi (In the Mood for Love) y coreografía de Will Tuckett. Una Laura coqueta, pizpireta y seductora con un no menos entregado Ricardo, hicieron las delicias del respetable en este baile con marcado sabor hispano.

Laura Morera y Steve McRae en Raphsody.
Foto: Josep Guindo
Y llegó Rhapsody de Frederick Ashton, música de Serguéi Rajmáninov. Frederick Ashton, coreógrafo fundador del Royal Ballet, marcó el estilo inglés. Rhapsody, pieza de 1980, es una de las obras finales de Ashton y fue creada para Mikhail Baryshnikov. Es una celebración del virtuosismo masculino y nadie mejor que Steve McRae, Bailarín Principal, para presentárnosla. 

McRae toma posesión absoluta del escenario para dejar al público boquiabierto y sin respiración desde el momento en que sale a escena y empieza su demostración técnica al servicio de una coreografía endiablada, giros rapidísimos, elevaciones espectaculares, sus prodigiosos chaînés y un constante desafío a la ley de la gravedad. Laura Morera es su elegante pareja en estas lides que a pesar de su bonita prestación, queda eclipsada por tamaño virtuosismo.

Completaron el segundo acto, el paso a dos de la Carmen recientemente creada para el Royal Ballet por el que ha sido una de sus últimas figuras indiscutibles, el carismático y excelente bailarín cubano, Carlos Acosta. Carmen seductora y apasionada, como no puede ser de otra forma, encarnada por una Laura Morera con poderío y secundada por un estilizado y flamante José en la figura del magnífico bailarín que es Matthew Ball.

Infra con Yasmine Naghdi y Matthew Ball.
Foto: Josep Guindo

Infra del coreógrafo residente de la casa Wayne McGregor, con música de Max Richter y bailada por Naghdi y Ball, nos demostró lo ecléctico de estos bailarines, capaces de abordar registros tan distintos, tal y como exigen los tiempos actuales y como tiene que ser en toda compañía de ballet hoy en día.

Y como colofón las Czardas de Steven McRae. Conocidas por muchos de los asistentes ya que también las bailó en la Gala de este 2016 en IBStage, McRae acabó de entusiasmar al respetable con sus rapidísimos movimientos, su dominio de esta técnica y su gracia y carisma indiscutibles. 

Czardas con Steve McRae. Foto: Josep Guindo
Fan del claqué desde que Christopher Wheeldon le dio un papel en su aclamado ballet “Alicia en el País de las Maravillas” en el que debía bailar usando esta técnica, McRae hace suyas las Czardas dándoles una dimensión totalmente nueva que es muy celebrada y apreciada. Un gran final.

El Royal Ballet es la primera compañía de ballet del Reino Unido y una de las grandes compañías de ballet del mundo. Fundado en 1931, cuenta con aproximadamente 100 bailarines y reside en la Royal Opera House en el Covent Garden de Londres.

Justin Meissner Director de Dance Tours Productions y responsable de la Gala, dejó el mensaje siguiente para Terrassa:

Queremos dar las gracias al Centro Cultural Terrassa por haber trabajado duro para alcanzar el éxito de esta actuación. Sin la dedicación y el compromiso de estas instituciones, los intercambios culturales y las exhibiciones de primer nivel como la que veremos en Terrassa, no serían posible.

Efectivamente, hay que dar las gracias al Centre Cultural de Terrassa por apoyar la danza contra viento y marea. En un país donde es, más que en cualquier otro, la hermanita pobre de las artes, Terrassa, lucha por, y consigue, ofrecernos danza de calidad en una temporada que cubre los más diversos estilos con una propuesta mensual.

Laura Morera y Matthew Ball en Carmen. Foto: Josep Guindo

El calendario con el que se obsequiaba a los asistentes permite ilusionarnos para el 2017 ya que las compañías y bailarines que están programados son de primer nivel, Ivan Vassiliev, Maria Alexandrova, Blanca Li, Víctor Ullate y su Ballet de la Comunidad de Madrid, Introdans, Gala de Estrellas de la Ópera de París, con la mismísima Aurélie Dupont… son algunas de las propuestas que no pensamos perdernos en 2017.



El magnífico elenco de bailarines tras la función.
Foto: Josep Guindo



domingo, 16 de junio de 2013

Lluvia de estrellas en el Palacio de Congresos - Paris


Loïc le Duc
Traduccion : Carolina Masjuan


Marguerite & Armand
Tamara Rojo / Ruppert Pennefather
Crédit DR D&D Art Prod.

En Atenas, el pasado septiembre durante la (Gala "Meet the Stars"), Denis Austier y David Makhateli, nos daban a conocer su proyecto de organizar en París una gala de danza. Plan cumplido puesto que D & D Art Producción ha presentado "Nureyev y amigos" para celebrar el 75 aniversario del nacimiento de Rudolf Nureyev. 

La marca D&D ha permitido, una vez más, mostrar cómo este tipo de eventos, poco frecuentes en París, adquieren cartas de nobleza cuando se organizan de forma inteligente. La dirección artística corrió a cargo conjuntamente por Charles Jude, director del Ballet de la Ópera de Burdeos y David Makhateli, ex principal del Royal Ballet. En el foso, la orquesta Pasdeloup bajo la batuta de Valery Ovsianikov, director invitado de la Orquesta del Teatro Mariinsky. La escenografía, a cargo de Gilles Papain, ocupa el inmenso escenario, con fama de no poseer alma alguna, del Palacio de Congresos, que Nureyev honoró con su presencia en varias ocasiones tanto como bailarín, como en calidad de director de danza del Ballet de la Ópera Nacional de París. 

La Sylphide - Iana Salenko
Crédit DR D&D Art Prod.
No se escatimaron medios para brillantemente revivir el espíritu de los "Nureyev y amigos" organizados por el tártaro, quien invitaba a sus estimados a compartir espectáculos que con el reclamo de su nombre siempre llenaban. Estuvieron Isabelle Guérin, Sylvie Guillem, Florence Clerc, Charles Jude, Laurent Hilaire, Manuel Legris ... Para Nureyev, era la forma de seguir en escena en todo el mundo, cuando ya no podía bailar los grandes ballets clásicos en su totalidad. Porque él ha dedicado su vida a observar, admirar y diseccionar cuidadosamente los ballets del francés Marius Petipa, antes de bailarlos con devoción. Estas obras fluían por las venas del tártaro, esos príncipes atormentados que buscan un amor imposible, eran su vida. Príncipe de la danza romántica, Nureyev fue también un hombre de su tiempo, que quería saber bailar su época, lo que hizo con Martha Graham, Rudi van Dantzig e incluso con Paul Taylor. 

El homenaje comprende este vasto repertorio y permite reunir en escena, un gran número de artistas de las mejores compañías de ballet con una gran cantidad de rusos, venidos de Berlín, Londres, Moscú o San Petersburgo . 

Evgenia Obratzova
Crédit DR D&D Art Prod.

Pero el honor de inaugurar los festejos recayó en los bailarines de ballet de la Ópera de Burdeos. En escena, seis hombres, seis mujeres y seis floretes. El ambiente misterioso, incluso místico, de "Petite Mort", del coreógrafo Jiri Kylian, conserva una gran originalidad. Tintado por la melancolía indecible inducida por los extractos seleccionados del adagio del Concierto para piano N º 23 y el Andante de la N º 21 de Mozart, los movimientos corporales de los bailarines evocan un amor tierno y sensual, lánguido y salvaje después hasta llegar al orgasmo. Trabajo más bien cuidado, con una mención especial para la luminosa Yumi Aizawa. 

Solor - Evgeni Ivanchenko
Crédit DR D&D Art Prod.
Con Iana Salenko, La Sylphide emprende el vuelo. En el fondo de la escena, donde se proyecta una hermosa vista del lago con cascada y bosque, la bailarina del Ballet Ópera de Berlín es ese ser inmaterial, intangible y mágico a quien James trata vanamente de seducir. Ningún esfuerzo aparente perturba ese aura que la aísla del mundo de los humanos. Sus poses, la línea de sus arabescos, sus "port des bras" hacen revivir ante nuestros ojos, las litografías que inmortalizaron el arte de la Taglioni. Marian Walter es un James tierno, sensible: la nobleza de su danza, la amplitud y la ligereza de sus saltos se adornan con una brillante batería. Juega con la Sylphide, como si estuviera bajo una alucinación. Magistral. 

Evgenia Obratzova sedujo, a su vez, por su encanto, frescura y cualidades técnicas brillantes. Imperial, la bailarina del Teatro Bolshoi domina con la mayor ligereza los desafíos acumulados en el último Pas de Deux de la Bella (versión Petipa / Grigorovich), ya sea en el campo del arabesco, la batería o del jeté, añadiendo unos hermosos port des bras. Dimitri Gudanov, su príncipe Désiré, no se queda atrás en esta demostración de técnica y virtuosismo. Con su hermosa elevación, este noble bailarín nos presenta una variación emocionante y honesta. Y el partenariado entre los dos funciona de maravilla. 
Lástima que la Nikiya de Evgenia no ofrece la brillantez de su Aurora a pesar de toda la atención que pone Evgeni Ivanchenko, Solor con aires más principescos que guerreros. 

Nos reencontramos con la estrella del Teatro Mariinsky al lado de Daria Vasnetsova ofreciéndonos el adagio del acto blanco del Lago de los cisnes, de forma tan terriblemente cuidada que pierde un poco de su alma. 

Daria Vasnetsova / Evgeni Ivanchenko
Crédit DR D&D Art Prod.
Maïa Makhateli y Remi Wörtmeyer defienden con fuerza y brio las "Dos piezas de Het", firmadas por Hans Van Manen. A la estética helada, nerviosa, rápida y fuerte que responde a la música de Tüür, se opone un modelo elegante, más flexible, del que nace maliciosamente una emoción verdadera, al ritmo del tempo de Arvo Pärt. La coreografía destaca el firme temperamento de los dos intérpretes, la plástica irreprochable y las líneas. Piezas singulares en esta gala, "Dos piezas de Het", recibió un cálido y merecido aplauso del público. 

Difícil no mencionar, a lo largo de esta velada, los 17 años de partenariado y los 700 espectáculos ofrecidos en todos los rincones del mundo, durante los cuales Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev se amaron sublimemente en escena. 

Para empezar, esa "evocación poética" de una sonata para piano de Franz Liszt, con coreografía de Frederick Ashton para la legendaria pareja. En el chic París de los años 1840, Marguerite, antes de morir de tisis, ve a Armand y recuerda su encuentro en un baile, y sus amores en el campo con la furia del padre de Armand quien le pide que deje a su hijo, sus discusiones y la humillación hecha a Marguerite cuando Armand le arroja un fajo de billetes en plena velada de sociedad. Se separan, pero Armand regresa a tiempo para que Marguerite muera entre sus brazos. 
Se necesita todo el talento de Tamara Rojo y Rupert Pennefather para transmitir toda la intensidad dramática de esos amores en el campo. En una danza voluptuosa, Marguerite / Tamara se abandona dulcemente en los brazos de Armand / Rupert para lanzarse luego valientemente en la partenariado que simboliza su amor imposible. Impactantes, Rojo y Pennefather interpretan este fogoso pas de deux con inteligencia y garbo. 

Des Grieux - Federico Bonelli
Crédit DR D&D Art Prod.

La misma aura solar se re-encuentra en "la Rojo" cuando baila Manon. El pas de deux que se nos propone acontece en la cámara del caballero Des Grieux y nos conduce a la intimidad de los dos amantes para disfrutar de un puro momento de felicidad compartida. La escritura de McMillan refleja el sentimiento de libertad emocional y la felicidad desinhibida de los amantes, mediante una coreografía llena de audacia, donde el arabesco y la voltereta en el aire se descomponen en una búsqueda estética, marcada por apasionados abrazos. Su empatía hace que su historia de amor luzca profunda y sincera. Dotado de un físico poseedor de una rara seducción, Federico Bonelli es acreedor de un estilo de gran pureza. En cada gesto, en cada paso, la estrella del Royal Ballet transmite su pasión ardiente por Manon. Tamara Rojo da vida a la cortesana con un perfecto dominio de la técnica combinada con una impresionante sensibilidad musical. Qué hermoso trabajo de la mirada, de deslizamiento en contra peso entre ella y Des Grieux. Esta mirada que hace que la danza no sea nunca redundante sobre la música, anticipando el movimiento y creando un efecto de sorpresa que mantiene sin aliento al público del Palacio de Congresos. 

Manon - Tamara Rojo / Federico Bonelli
Crédit DR D&D Art Prod.

El Nureyev coreógrafo se verá sublimado por la interpretación que Mathias Heymann hace de Manfred. Adaptción del poema lírico de Byron, Manfred es un héroe torturado, solitario. Abrumado por el remordimiento por haber destruido a todos los que le rodean, prefiere morir y llama a Astarte, un espíritu supuestamente capaz de calmar la gran culpabilidad que lo asalta. Creada en 1979, Nureyev, lesionado, no podrá interpretar el ballet que se ha escrito. Mathias Heymann está soberano, en todos los sentidos del término, ultra-romántico con su pechera blanca, una presencia radiante y un gran dominio en los saltos y tours en l’air con recepciones perfectas, en la ejecución de pasos múltiples e incesantes. 

Raymonda
Myriam Ould-Brahan / Mathias Heymann
Crédit DR D&D Art Prod.
Su Jean de Brienne confirma esta prestancia, su honestidad en el gesto. Sus Raymondas (sucesivamente Aurélie Dupont y Myriam Ould-Braham) parecen tener que ejecutar un ejercicio de estilo que no provoca entusiasmo, incluso a pesar de que pocos reproches se les puedan hacer. 

La velada concluye con una impresionante pas-de-deux del Corsario, interpretado por Aleksandra Timofeeva que se lanza, radiante en su tutú corto, a la conquista de su Corsario, Vadim Muntagirov, reciente ganador del Benois de la Danse. Nadie duda de que cuando se trata de Muntagirov, se salta, se gira, siempre maravillosamente, con gran estilo y precisión. Su partenariado con la bailarina del Kremlin funciona de maravilla. Ella nos ofrece una serie de fouettés simples de alto voltaje bajo los cálidos aplausos de un público entusiasta. 


La gala fue filmada el 31 de mayo y seria retransmitida en alta definición en 2500 salas de cine en todo el mundo. Un DVD-Blu-Ray de esta función homenaje debe ser producido en otoño de 2013.


El Corsario - Aleksandra Timofeeva / Vadim Muntagirov
Crédit DR D&D Art Prod.


Programa del Gala (31 de mayo 2013 y 1° de Junio 2013)


Ballet de l'Opéra de Bordeaux 

Petite Mort, corégrafia de Jiri Kylian

Iana Salenko y Marian Walter (Ballet de la Opéra de Berlin)
La Sylphide, pas de deux, corégrafia de Auguste Bournonville

Evgenia Obraztsova y Evgeny Ivanchenko (Ballet del Mariinsky)
La Bayadère, corégrafia de Marius Petipa

Tamara Rojo (English National Ballet, Étoile internationale) y Federico Bonelli (Royal Ballet de Londres)
L'Histoire de Manon, pas de deux, corégrafia de Kenneth McMillian

Maïa Makhateli y Remi Wörtmeyer (Het Nationale Ballet)
Two pieces for Het, corégrafia de Hans Van Manen

Aurélie Dupont (31 mai), Myriam Ould-Braham (1er juin) y Mathias Heymann (Ballet de la Opéra de Paris)
Raymonda, pas de deux, corégrafia de Rudolf Noureev

Evgenia Obraztzova y Dmitry Gudanov (Ballet del Bolshoï)
La Belle au bois dormant, pas de deux del tercero acto, corégrafia de Yuri Grigorovich

Mathias Heymann (Ballet de la Opéra de Paris)
Manfred, solo, corégrafia de Rudolf Noureev

Tamara Rojo (English National Ballet, Étoile internationale) y Rupert Pennefather (Royal Ballet de Londres)
Marguerite et Armand, pas de deux, corégrafia de Frederick Ashton

Daria Vasnetsova y Evgeny Ivanchenko (Ballet du Mariinsky)
El Lago de los Cisnes, pas de deux del Cisne Blanco, corégrafia de Marius Petipa y Lev Ivanov

Alexandra Timofeeva (Ballet du Kremlin) y Vadim Muntagirov (English National Ballet)
El Corsario, pas de deux, corégrafia de Marius Petipa

miércoles, 4 de abril de 2012

Jérôme Robbins / Mats Ek, Ballet de l'Opéra de Paris

Loïc le Duc

Photo : Sébastien Mathé - Appartement de Mats Ek
Marie-Agnès Gillot

La double bill programmée à l'Opéra national de Paris propose une rencontre inattendue entre deux chorégraphes de renom mais très influencés par le monde théâtral. Deux pièces qui évoquent deux communautés d'individus que la musique fait se retrouver. 

Jérôme Robbins se plaisait à considérer l'Opéra de Paris comme sa seconde famille après le New York City Ballet (NYCB). Entre 1974 et 1996, il est lui-même venu accompagner les entrées au répertoire et les reprises des douze ballets qu'il a confié aux artistes de l'Opéra, développant une relation privilégiée avec cette compagnie. Par ailleurs, cette pièce est particulièrement importante pour le chorégraphe. Après des débuts tonitruants, une entrée par la grande porte au NYCB, Robbins s'est éloigné. En 1958, il a même quitté la compagnie, créé les ballets USA, et enregistré de nombreux succès. En 1959, au Festival international de Paris, il décroche le titre de meilleur chorégraphe pour Moves, un ballet sans musique et très novateur. Mais il a aussi confirmé son talent dans le monde des comédies musicales travaillant pour Funny Girl (1964) et surtout West Side Story (1961). En 1969, Robbins revient dans sa maison du NYCB avec Dance at a Gathering. C'est la seconde pièce d'un quatuor dédié aux oeuvres pour piano de Chopin, commencé en 1956 avec le très comique The Concert et poursuivi en 1970 et 1976 avec les poétiques In the night et Other dances. 

Dance at a gathering
Agnès Letestu
Ballet pour dix danseurs, cinq femmes et cinq hommes dansent dans un espace ouvert, avec la pianiste (Ryoko Hisayama) sur la gauche de la scène. Elle joue des mazurkas, des valses, des études, un scherzo et un nocturne - quatorze pièces en tout -, tandis que les danseurs, que distingue dans le programme la couleur de leur costume, répondent à la musique. D'une apparente simplicité, mêlant au vocabulaire académique des traces de folklore slave, Dances at a Gathering explore dans une veine lumineuse, le bonheur d'une communauté célébrant la danse qui jaillit de la musique de Chopin. De la première mazurka, majestueusement interprétée par un Josua Hoffalt, joueur et élégant, au dernier nocturne où l'étoile touche le sol d'une main et où tous les dix interprètes finissent par fixer un point dans le ciel, se déroule l'aventure étrange d'une communauté aux rites un peu mystérieux, aux relations fortes et aux affects puissants. Le public sent les dix personnalités liées les unes aux autres par la musique de Chopin et l'espace qu'ils habitent. Ils semblent être propulsés par des rafales de vent, des impulsions soudaines ou par une rêverie qui déclenche le geste… Tout se passe comme si les dix danseurs se retrouvaient, peut-être après une longue séparation. Evidemment, il n'y a pas d'explications. Et pourtant, leurs rencontres, leurs jeux, leurs amours… laissent sur ce monde imaginaire des empreintes de soleil et d'ombre. Dans cet opus, Muriel Zusperreguy est rayonnante.

Au piano solitaire et la musique de Chopin succède la musique énergique et contemporaine du groupe suédois Fleshquartet. 

Appartement de Mats EK
Les douze "shorcuts" d'Appartement s'imbriquent les uns dans les autres, comme dans un rêve. Pour Mats Ek, tout peut être transposé dans la danse : l'oppression sous ses aspects les plus divers, les rêves et les désarrois de l'âme, la vie amoureuse, le monde de l'enfance… tout en alliant à la fois l'efficacité de l'excès, voire du grotesque, et l'ivresse de l'onirisme. 
Un bidet installé sur le devant de l'immense scène de Garnier tranche face au majestueux rideau rouge. La beauté du premier solo est véhiculée par une Marie-Agnès Gillot époustouflante, qui passe d'élégants mouvements circulaires des bras et des jambes aux signes les plus minutieux du langage des doigts.

Divine surprise avec Vincent Chaillet qui, dans la scène avec le fauteuil devant la télévision, fait des étincelles. Le premier danseur réussit à nous faire sourire et grincer des dents en raison de son investissement et de son expressivité. Et parce que l'humour n'est jamais loin chez Mats Ek, la petite armée de femmes en colère passant l'aspirateur est particulièrement comique. Quant à la scène dans la cuisine, avec l'enfant brûlé sorti du four, elle s'impose comme une réflexion déchirante sur le mariage et la famille. Interprété par Alice Renavand et Nicolas Leriche qui s'attirent et se repoussent, le grand pas-de-deux présente une belle image de l'amour… et s'impose comme une réflexion du prix à payer pour y parvenir. Audric Bezard et Adrien Couvez se distinguent quant à leur maîtrise du vocabulaire ekien, si typique dans la souplesse des torses et les pliés profonds, que ce soit en marchant, en sautant ou à l'arrêt. Autres signes distinctifs de cet univers, les mouvements synchronisés des groupes de danseurs, qui n'hésitent pas à exprimer leur colère ou rappellent, en entrant sur scène, qu'en ce 31 mars, Laure Muret tire sa révérence. 

Appartement de Mats Ek
Vincent Chaillet

Un instant de danse jouissif à en croire l'enthousiasme et les nombreux rappels du public de l'Opéra… touché par l'émouvante Laure Muret, émue par l'hommage que lui ont rendu ses collègues pour son ultime apparition sur la scène de l'Opéra de Paris. 



Représentation du 31 mars 2012.

DANCES AT A GATHERING (53ème représentation)
Rose Aurélie Dupont 
Mauve Eve Grinsztajn 
Jaune Muriel Zusperreguy 
Vert Agnès Letestu 
Bleu Mélanie Hurel 
Marron Josua Hoffalt 
Violet Karl Paquette 
Vert Pierre Arthur Raveau 
Brique Alessio Carbone 
Bleu Christophe Duquenne

APPARTEMENT (35ème représentation)
Marie-Agnès Gillot, Clairemarie Osta, Alice Renavand, Amandine Albisson, Christelle Granier, Laure Muret
Jérémie Bélingard, Vincent Chaillet, Nicolas Le Riche, Audric Bezard, Simon Valastro, Adrien Couvez

sábado, 17 de diciembre de 2011

Eugène Onegin, John Cranko, Opéra de Paris

Aurélie Dupont / Evan McKie - Foto : M. Lidvac

Sudáfricano John Cranko consiguió despuntar en Gran Bretaña. Estudiante de teatro del Sadler Wells de Londres (ahora Royal Ballet), se convirtió en el coreógrafo residente bajo la batuta deDame Ninette de Valois. A partir de ahí su popularidad trasciende a la Inglaterra insular: el New York City Ballet le encarga una coreografía en 1950 (La Bruja), la Ópera de París en 1955 (La Belle Helene) y La Scala de Milán en 1958 (Romeo y Julieta). En 1960, es invitado a montar elPríncipe de las Pagodas para el Ballet de Stuttgart. Todo transcurre tan bien que se le pide que tome las riendas de la que fue una gran compañía. Y en unos pocos años, sabiendo rodearse de un equipo dinámico, convierte al ballet de Stuttgart en una troupe destacada a nivel internacional, creando para ella de tres a cinco obras por año.

Con una gran delicadeza, sin forzar nada, pero sin retroceder ante el pathos necesario, John Cranko ha adaptado escrupulosamente el poema de Alexander Pushkin. En el primer acto, toda la casa deLarina se está preparando para el cumpleaños deTatiana. Lenski, el prometido de Olga, la hermana de Tatiana, regresa de una batida de caza con Onegin, un amigo llegado a la ciudad. Tatiana se enamora de él y le escribe una carta, pero él no la toma en serio. Durante la fiesta del segundo acto, Oneginse distrae cortejando a Olga. Lenski se ofende y reta a Onegin. Durante el duelo, éste mata a su amigo. El tercer acto tiene lugar una década más tarde.
Onegin va a casa del Príncipe Gremine y descubre que la princesa no es otra que... Tatiana. Confundido, escribe a la joven para confesarle sus sentimientos. Pero, aunque aún enamorada de Onegin, la princesa oculta su pasión y le rechaza. 

Aurélie Dupont / Karl Paquette - Foto M. Lidvac
Al centrar su discurso en los personajes principales del poema, Cranko se centra en la tragedia de un amor inacabado, que le lleva a su propia destrucción. Una selección de aires de óperas y piezas para piano de Tchaikovsky, orquestadas por Kurt-Heinz Stolze, así como la escenografía y el vestuario de Jürgen Rose, ofrecen un ambiente evocador a esta pasión atormentada.
Aunque académica, la coreografía transmite una profunda emoción. Hay que decir que la pareja "sorpresa" de esta primera distribución deslumbra. Sin teatralización excesiva ni pesada pantomima, Aurélie Dupont y Evan McKie supieron otorgar de forma precisa e intensa los caracteres, las dudas de los sentimientos, la nostalgia del tiempo que ha pasado. La estrella de la ópera está impresionante en su técnica, su sentido teatral y su dedicación emocional en el rol deTatiana. Sabe ser la joven romántica que se nutre de literatura sentimental en el primer acto, que se imagina en los brazos de este hombre, tenebroso e indiferente, al que ella acude, en vano, a declararle su amor en una carta apasionada. En el tercer acto, princesa de Gremine, Aurélie Dupont interpreta a una mujer y esposa de la alta sociedad rusa, consciente de su rango, pero ahora prohibida.

Además de esta evolución traducida en cada gesto, en cada paso, lo que sobretodo llama la atención es el trabajo de la mirada que rinde la bailarina a lo largo de la coreografía. Finalmente, el último pas de deux, construido en eco y contrapunto al que concluye el primer acto, siendo muy técnico y físico, es de una sensualidad vibrante. Eugene Onegin / Evan McKie y la Princesa Gremine / Aurelie Dupont se abandonan a las emociones de sus personajes sin moderación… ese porté en el que Aurélie Dupont se desliza sobre el pecho de su pareja es de una belleza inconmensurable. En los brazos de la estrella del Ballet de Stuttgart, Aurelie Dupont logró superarse y hacernos olvidar esa frialdad que suele caracterizar a sus personajes. Su pareja, bailarín noble y elegante, con una musicalidad ejemplar y gran conocedor del personaje, sabe encarnarperfectamente a ese dandy  arruinado y cansado de la vida mundana de San Petersburgo. A lo largo de toda la obra, se impone como la figura clave en este cruce trágico entre los cuatro jóvenes. En resumen, la pareja formada por Aurélie Dupont y Evan McKie funciona maravillosamente.

Evan McKie - Foto : M. Lidvac

La pareja Olga - Lensky (Myriam Ould Braham y Josua Hoffalt) responden, en el segundo acto, de una forma muy adecuada al dúo principal. Sin embargo, su primer acto es menos convincente tanto en su juego como en la danza.

Una agradable sorpresa este Onegin que revela el talento del bailarín principal de Stuttgart y permite apreciar a una Aurélie Dupont deslumbrante en los brazos de Evan McKie.


Opera National de Paris - Palais Garnier - Representación del 11 de diciembre de 2011

Ballet en tres actos. Libreto de John Cranko basado en la novela "Eugene Oneguin" de A. Pushkin.
Coreografía: John Cranko.
Música: Tchaikovsky orquestada por Kurt-Heinz Stolze.
Escenografía y vestuario: Jürgen Rose.
Iluminación: Steen Bjarke.


Intérpretes:
Eugene ONEGIN: Evan McKie (artista invitado)
Tatiana: Aurélie Dupont.
Lenski, amigo de Onegin: Joshua Hoffalt.
Olga, la hermana de Tatiana: Myriam Ould Braham 

Y el Cuerpo de Ballet de la Ópera de París.

Orquesta Colonne, Director: James Tuggle.