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lunes, 27 de julio de 2015

Sylvie Guillem, el adiós de la diosa de la danza

Sylvie Guillem en Bye de Mats Ek.
Foto: Bill Cooper

Tenía que ser el Festival Castell de Peralada quien acogiera en su gira mundial de despedida, a la gran dama del ballet de los último tiempos. Sylvie Guillem dice adiós a su público con “Life in Progress”, una coproducción del Sadler Wells y el Festival Les Nuits de Fourvière de Lyon y éste es indiscutiblemente EL acontecimiento mundial de este año.

Carolina Masjuan

Y para la gira de despedida con el público español la gran bailarina ha elegido el insuperable marco del castillo que acoge a uno de los mejores festivales. Peralada, donde ella nunca había bailado, ya podrá poner en un lugar de honor en la lista de los mejores artistas que han pisado su escenario, a la bailarina francesa con ascendencia catalana. Sólo, hace ya unos años, el festival programó una Giselle por la Scala de Milán coreografiada por ella, pero su danza nunca había iluminado las noches de los jardines del castillo.

Descansando antes de una actuación. Foto: Getty
Sylvie dice que lo deja, que quiere dejarlo cuando aún está en lo más alto, que quiere que su público la recuerde en toda su plenitud. Pero ¿será capaz? ¿cómo puede alguien que lo ha dado absolutamente todo por la danza, arte para el que está increíblemente dotada, espíritu rebelde, abierto, valiente, emprendedor, amante de los retos y de los cambios, cómo podrá ella dejar lo que ha sido su vida?

Según explicó la misma Guillem "He amado cada momento de los últimos 39 años y, hoy, todavía los amo de la misma manera. ¿Y por qué parar? Muy sencillo, porque quiero terminar mientras todavía sea feliz haciendo lo que hago con orgullo y pasión".

Vegana convencida, luchadora activa por diversas causas a favor de la biodiversidad y en contra de la violencia y la masacre de muchos animales en distintos puntos del planeta, ahora tendrá tiempo para dedicarse a estos nobles fines pero ¿no echará de menos la danza, la escena y a su público? Veremos….

¿Y nosotros? ¿Asumimos que esto va en serio? ¿Que ya no podremos disfrutar de nuestra querida Sylvie? Siempre nos quedaran nuestros recuerdos... Hemos tenido la suerte de verla en diversas ocasiones con distintos registros: Programa Béjart en Fourvière, “Sacred Monsters” con Akram Khan en el Teatre Grec de Barcelona, o esa Manon en La Scala hace cuatro años de la que hablamos aquí. 

Here & After de Russell Maliphant. Foto: Bill Cooper
Sylvie, única, con miles de seguidores en todo el mundo, a quienes ella mima aunque tenga fama de esquiva. No es cierto, su equipo la protege y Sylvie se deja llevar, pero siempre que se logra acceder a ella, responde con amabilidad y cariño, sin un no a un autógrafo o incluso a alguna foto ansiada.

La noche del viernes, una vez más, la lluvia amenazaba con aguarnos la fiesta. Como el año pasado, cuando quien debía bailar era Tamara Rojo y su compañía, el ENB, los relámpagos, truenos y aguaceros se iban sucediendo en el Alt Empordà y sobre el castillo de Peralada. La pareja de cisnes, junto con toda su prole recién nacida - ¡cuan propio habría sido este año programar un Lago con tanto cisne real en el estanque!- chapoteaban en el agua del lago aprovechando que ésta caía también del cielo, ajenos al drama que podría suponer si la lluvia continuaba. Pero los dioses aman la danza y Sylvie Guillem es la actual diosa indiscutible de este arte, así que no hay duda de que los hados nos serán favorables y el espectáculo se hará.

Y efectivamente el temporal amainó y la danza empezó con la obra que ha creado Akram Khan para la ocasión: Techne, con los músicos en escena. Las piezas de Akram siempre impactan, es uno de los más reconocidos coreógrafos actuales y muchas compañías se disputan sus obras. En Barcelona, hemos podido disfrutar de varias de ellas en el Mercat, en el Grec (como ya mencionamos) así como el año pasado en el mismo Peralada, cuando vimos Dust creado para el English National Ballet y ahora con ésta que abre la función. Pieza muy exigente técnicamente, sobre las relaciones entre naturaleza y tecnología (el árbol de la escenografía así lo muestra), las cualidades naturales de Sylvie, junto con su exquisita sensibilidad, la convirtieron en uno de los momentos más brillantes de la velada.

Duo de William Forsythe. Foto: Bill Cooper
Siguió Duo 2015, un extracto reinterpretado de la obra de Wiliam Forsythe creada en 1996 en Frankfurt sobre música de Thom Willems. El albanés Brigel Gjoka y el norteamericano Riley Watts, ambos miembros de la compañía alemana de William Forsythe, están magníficos en el lenguaje coreográfico del creador americano. Con una precisión espectacular ambos artistas interpretan el gesto y el estilo típico de esos tiempos del coreógrafo. Muy visto, sí, pero ha sido un estilo importante en la trayectoria de Sylvie, no olvidemos que fue para ella para quien Forsythe creó el ballet, ahora ya de culto, In the Middle Somewhat Elevated, cuando ella aún estaba en la Ópera de París. Momento de descanso obligado y necesario para la bailarina que estos dos artistas cubren con muy buen hacer.

La tercera pieza, Here & After, de Russell Maliphant, otro coreógrafo habitual en los últimos años de la carrera de Sylvie, es un dúo femenino sobre la música de Andy Cowton. Acompaña a Sylvie la italiana Emanuela Montanari del ballet de la Scala de Milán. Un duo muy expresivo y lírico, en el que la importancia del detalle, del gesto, lleva el peso de la pieza. Muy compenetradas, la verdad es que es hacia Sylvia adonde se desvía la mirada, para admirarla, detectar ese giro de cuello, de mano, esa mirada que nos ha seducido y a la que debemos decir adiós.

El programa se cierra con el solo creado por Mats Ek para la bailarina hace cuatro años: Bye, que recuerda en muchos momentos a ese otro solo que también creó para ella el coreógrafo sueco, Smoke. Fue en Bye donde observamos a la Sylvie más emotiva, más comprometida con ese adiós, el cubo desde donde aparece y desaparece, ahora acompañada por personas cercanas, o con Sylvie desdoblada mientras evoluciona en la escena, tiene un significado claro de despedida. Muy a nuestro pesar, esto se acaba, la función concluye, Sylvie se va, de nuevo a Londres y a seguir con la gira que a final de año concluirá en Japón, dónde tiene a uno de sus más fervientes públicos. Adiós, Sylvie, gracias por tanto y sobretodo, sé feliz…

Techné de Akram Khan. Foto: Bill Cooper
A principios de año, con motivo de la entrega del Pemio Lawrence Olivier concedió una entrevista de la que transcribimos algunos fragmentos. “Estos 39 años sobre el escenario que ahora se me premian, han sido años de absoluto placer. Tuve mucha suerte de que la danza viniese a mí y lo amé absolutamente todo de ella”. 

Nacida en los suburbios de París, hija de un mecánico y una profesora de gimnasia, empezó a entrenarse con la gimnasia artística a los seis años y llegó a la escuela de la Ópera de París a los 11 años por medio de un intercambio. Allí fue, por méritos propios, la niña mimada de su maestra, Claude Bessy.

Sus progresos en la escuela fueron en gran parte debidos a que lo que para otros era difícil, ella lo conseguía sin esfuerzo, obteniendo la máxima nota en cada examen. Estaba sencillamente “diseñada” para la danza: proporciones adecuadas, pies perfectos y largas piernas, ligamentos flexibles y mucha fuerza. Pero también empezó a ver la danza de otra manera, a sentir que era capaz de expresar pasos de forma distinta, ampliando la técnica que se le enseñaba. Cuando Rudolf Nureyev fue nombrado director artístico en 1983, Sylvie Guillem era la bailarina más destacada de una generación de grandes bailarinas esperando lanzar su carrera desde el cuerpo de baile de la prestigiosa institución. Estaban llamadas a ser sus instrumentos para dotar a la maison de un necesario soplo de aire fresco. Sylvie fue bailarina del ballet de la Ópera de París desde 1984 a 1989 llegando al máximo rango, el de étoile, a los 19 años.

Romeo y Julieta con Jonathan Cope en el Royal Ballet.
Foto: ARENAPAL
De Nureyev dice: “Sin su generosidad, su inteligencia y su visión, no habría hecho lo que hice”. Pero la proyección que dio Nureyev a su carrera no impidió que Sylvie se opusiera a algunos de sus puntos de vista: “Cuando creía que algo era correcto, estupendo, pero cuando yo pensaba que algo no estaba bien, no estaba dispuesta a ceder. Por lo tanto discutíamos acerca de algunas de sus decisiones, por ejemplo a veces por el tipo de partenaire que él quería imponerme, aunque al final conseguía que nos riéramos de todo eso porque en el fondo ¡él era tan ingenioso y perspicaz!”.

Su respeto mutuo y su cariño continuaron mucho tiempo después de que ella hubiese dejado París. Cuando le llamaba por teléfono para comentarle cómo iban las cosas en el Royal Ballet, él respondía “así me entiendes ahora” recuerda Sylvie riendo de nuevo “era una persona fantástica, un monstruo sagrado”.

Entre 1989 y 2003 hizo carrera como primera figura del Royal Ballet de Londres con el sueldo más alto pagado jamás a una bailarina en el Reino Unido pero también allí surgieron las dificultades. Guillem se fue al Royal Ballet porque le garantizaron que podría tomar sus propias decisiones pero. “Por qué debería haber dejado la Ópera de París para encontrarme con los mismos problemas en el Royal Ballet?” Se lamenta “Mais non.” Esa ha sido siempre su premisa, el deseo de explorar libremente cada rincón de la danza y compartir sus descubrimientos con su público.

Techne de Akram Khan.
Foto: Bill Cooper
Cuando habla de su periodo en el Royal, Sylvie muestra una mezcla de alegría y frustración. Amaba el repertorio de la compañía pero constantemente había confrontaciones con el coreógrafo Kenneth MacMillan, que entonces era como un dios. A Sylvie le gustaba bailar algunos de sus ballets como Romeo y Julieta y Manon. Pero no dudaba en mostrar su disgusto respecto a otros como El Príncipe de las Pagodas que coreografió en 1989. 

Sobre su legendaria habilidad para alzar su pierna en la perfecta posición de las “seis en punto” que escandalizó por entonces a ciertos sectores pero que transformó el mundo del ballet, comenta: ‘Hubo una bailarina en la Ópera de París que era incluso más flexible que yo, pero utilizaba esa condición sin ningún sentido estético. Yo intentaba hacerlo de una forma que no fuese vulgar, no como una “marca de la casa” sino sólo cuando tenía un sentido, cuando era apropiado hacerlo”.

Toda la pasión puesta en su arte tuvo como objetivo alcanzar ese ideal de hacer de la danza un arte comunicativo, implicando a la gente, no una serie de pasos históricos. ‘Tal vez mi visión del ballet no fuera la real. Yo lo vivía, lo sentía, disfrutaba, hacía lo que quería hacer. Sentía un gran placer en la relación que tenia con el público y trataba de ser inteligente en el nivel técnico que deseaba y en transmitir las emociones que deseaba. Romeo y Julieta, Manon, Giselle – no son historias estúpidas. Son roles fantásticos que tienen una gran carga emocional. La danza debe emocionar.

Siempre ha sido y continua siendo un ejemplo de dedicación, llega siempre la primera a la clase y es la última en irse, grabando cada movimiento en su mente. Hoy está creando la nueva pieza con Akram Khan acerca de las relaciones entre naturaleza y tecnología. Es un tema complejo y la coreografía es intrincada, ambiciosa y rápida.

‘Es esa velocidad lo que me mata’ comenta desplomándose, piernas separadas, doblando su cuerpo hacia adelante desde su pecho para recuperar el aliento. Pero aún se percibe el placer que experimenta creando una nueva obra. "Me gusta la creación, incluso si es algo difícil, siempre es muy emocionante”.

Foto de la portada del programa de la gira
"Life in progress"

Cuando decidí hacer una gira final, pensé: “Lo haré con gente con la que realmente disfruto trabajando”’ Así que además de la contribución de Khan, Russell Maliphant ha creado un nuevo dueto para Guillem y Emanuela Montanari; Forsythe está presente con Duo, para dos chicos bailarines y el programa concluye con Bye, el impactante solo de Mats Ek con la sonata final para piano de Beethoven.


Aunque en escena parece que a Guillem todo le sea tan fácil como siempre, la disciplina y el esfuerzo requeridos son inmensos. La mayoría de los días acaba los ensayos cojeando y aplicándose hielo en sus rodillas y caderas. ‘Tengo que conseguir aguante, repitiendo una y otra vez. Es doloroso, pero cada vez que consigues avanzar un poco, sientes que es un poquito más fácil. Es como darte golpes en la cabeza hasta que ya no sientes más el dolor” comenta riendo. ‘Es la única manera’.

Será un año extraño –y aún no sabe qué pasará después. Quizás hará campaña por causas medioambientales– como la organización para la conservación marina Sea Shepherd y la fundación Association Kokopelli – con las que se ha involucrado de forma creciente en los últimos años; quizás se implique en el mundo de la creación. ‘Si surge alguna idea y me atrae, lo haré. No cogeré algo porque esté asustada por no hacer nada. Esto también lo tendré que aprender. Ver la vida de otro modo”.


Entrevista completa aquí 


sábado, 11 de abril de 2015

Festival Castell de Peralada 2015

Imagen del Saló dels Miralls del Gran Teatre del Liceu
durante la presentación de la presente edición del Festival Castell de Peralada.
Foto: Miquel González.


La 29ª edición del Festival Castell de Perelada hace una clara apuesta por la danza y la lírica del más alto nivel revisitando los mitos de Otelo y Carmen, entre otras propuestas.

El programa de este año comenzará el día 10 de julio con la mítica compañía de danza Béjart Ballet Laussanne y ofrecerá otras grandes citas con la mejor danza del momento como el espectáculo, Yo, Carmen, de María Pagés, El Amor Brujo de la Fura o la despedida de la mítica bailarina Sylvie Guillem.

Algunas de las mejoras voces de la lírica actual se citan en el Festival de Peralada, como Gregory Kunde, Juan Diego Flórez, Diana Damrau o Klaus Florian Vogt.

Tom Jones encabeza un cartel que llevará a Peralada grandes figuras de la música como Joan Manuel Serrat o Roger Hodgson.

La 29ª edición del Festival Castillo de Peralada continúa ofreciendo una programación de la más alta calidad, especialmente en lírica y danza en una clara muestra del compromiso por la innovación, los estrenos absolutos, la cultura y la excelencia, que tienen un papel muy destacado en el Festival Castell de Peralada 2015.

Del 10 de julio al 15 de agosto pasarán por el Festival grandes figuras y artistas del panorama nacional e internacional de diferentes disciplinas artísticas que, un año más, harán que este festival sea el clásico del verano. El presupuesto total de la presente edición es de 3.6 millones de euros.

Las entradas para los espectáculos que se han presentado este viernes 10 de abril, se podrán adquirir a través de la web www.festivalperalada.com a partir del mismo día 10 a las 16.00h. o a través del teléfono 902 37 47 37.

El consejero de Cultura, Ferran Mascarell, durante su parlamento ha alabado la contribución de Grupo Peralada en el panorama cultural del verano y en el país, destacando la apuesta año tras año del festival con creadores e intérpretes excepcionales.

El Festival estrena la posibilidad de llegar al festival en autobús desde Barcelona los días de función en el Auditorio Parque del Castillo. El autobús saldrá desde la plaza Urquinaona a las 18 horas y volverá a la ciudad condal media hora después de la finalización del espectáculo.


DANZA

Béjart Ballet Lausanne (Auditorio Parque del Castillo | 10 y 11 de julio)
Una de las compañías míticas de Peralada, el Béjart Ballet Lausanne, vuelve al Festival con una actuación que será la inauguración en el Auditorio Parque del Castillo de esta 29ª edición. Con Gil Roman como director artístico, presentarán un programa mixto durante dos días con clásicos de Béjart como Bolero o las Siete Danzas Griegas combinadas con obras de nueva creación de Gil Roman. Fuerza, técnica, disciplina e inspiración para dos noches de la mejor danza europea.

El adiós de Sylvie Guillem (Auditorio Parque del Castillo | 24 de julio)
Sylvie Guillem realiza este 2015 la su última gira mundial con su último espectáculo como bailarina con Life in Progress. Llega a Peralada en première en España. 


Sylvie Guillem. Foto: Robbie Jack Corbis

Después de una incomparable carrera que ha abarcado casi 35 años bailando tanto ballet clásico como obras contemporáneas, Sylvie Guillem presenta su último programa y se despide de los escenarios a sus 50 años. Bailarina mundialmente reconocida, se inició como atleta hasta que ingresó en el Ballet de la Ópera de París, donde fue primera bailarina de 1984 hasta 1989. Después pasó a ser primera bailarina en el Royal Ballet de Londres hasta 2013 y también ha sido Artista Principal Invitada del ballet de Tokio. A lo largo de su carrera ha bailado algunos los papeles icónicos en ballets de Kennheth MacMillan, Rudolf Nuréyev, Maurice Béjart, Frederick Ashton, William Forsythe y Mats Ek. En Life in Progres, Guillem bailará dos obras nuevas incluyendo un solo con músicos en vivo en el escenario con coreografía del consagrado Akram Khan especialmente creada para Guillermo y un pas de deux con la bailarina italiana Emanuela Montanari de la Scala de Milán, con coreografía de Russell Maliphant. El resto del programa lo compone la obra Bye, coreografía de Mats Ek y Duo de William Forsythe interpretada por los bailarines Brigels Gjorka y Riley Watts de la misma compañía.

Sylvie Guillem realiza este 2015 la su última gira mundial con su último espectáculo como bailarina Life in Progress, que llega a Peralada en première en España. Un adiós al público de toda una vida cargado de gratitud y emoción: "He amado cada momento de los últimos 39 años, y hoy, todavía amo de la misma manera. Así que por qué parar? Muy simple, porque quiero terminar mientras aún sea feliz haciendo lo que hago con orgullo y pasión. This is Life in Progress. My Life ". Un evento único e irrepetible.

Yo, Carmen, María Pagés Cía (Auditorio Parque del Castillo | 16 de agosto)
El nuevo espectáculo de María Pagés, llega a Cataluña. La bailaora y su compañía presentarán una aventura genuinamente femenina, en diez cuadros, integrados por ocho bailaoras y bailaores y siete músicos en directo, flamencos y clásicos. Carmen, bajo una nueva mirada. Carmen, una mujer real.

Programa de la presente edición. Foto: Miquel González


CLÁSICA - LÍRICA

El Amor Brujo, el fuego y la palabra, La Fura (Auditorio Parque del Castillo | 17 de julio)
Con motivo del centenario del estreno de El Amor Brujo de Manuel de Falla, se podrá ver en Peralada El Amor Brujo, el fuego y la palabra, en versión escénica de la Fura, con Carlus Padrissa a la cabeza. Esta es una coproducción del Festival de Peralada y el Festival Internacional de Música y Danza de Granada. Con una puesta en escena mágica donde intervienen el agua y el fuego, la fuerza física de los movimientos corporales, el poder de los olores y la luz que, como el amor, puede sobrepasar todos los límites. Una combinación de innovación, adaptación y ritmo en un nuevo espectáculo músico-teatral cargado de magia y brujería, contada bajo la mirada cinematográfica de José Val del Omar.

Ópera: Otello (Auditorio Parque del Castillo | 1 de agosto)
La gran ópera vuelve al Festival Castell de Peralada y lo hace con uno de los títulos con más personalidad y fuerza de Verdi: Otello. Esta es la nueva producción del festival de la mano del director y escenógrafo Paco Azorín, quien se reencuentra con Shakespeare para presentar una nueva propuesta escénica de una de las obras maestras del compositor italiano. Los papeles principales, estarán interpretados por tres de las mejores voces del momento, un reparto de lujo encabezado por el tenor norteamericano Gregory Kunde en el papel de Otelo, el barítono Carlos Álvarez como Iago y la soprano Eva-Maria Westbroek encarnando a Desdémona. La ópera también contará con la solvente participación de la Orquesta y Coro del Gran Teatro del Liceo, bajo la dirección musical de Marco Armiliato.

4Carmen (Claustro del Carmen | 5 de agosto)
Con una clara vocación por la innovación y la contribución de estrenos absolutos de nuevas partituras, la ópera de cámara 4Carmen es el nuevo encargo operístico en el que el Festival Castillo Perelada y Ópera de Bolsillo y Nueva Creación suman de nuevo esfuerzos. Siguiendo la estela de Dido Reloaded / Go Aeneas Go !, donde seis creadores fueron convocados para elaborar una "ópera líquida de cámara" a partir del mito clásico de Dido y Eneas, para esta ocasión se han formado cuatro grupos de libretista y compositor con Marc Angelet y Clara Peya, Jordi Oriol y Carles Pedragosa, Marc Artigau y Lucas Peire y Helena Tomer y Mischa Tangian para la creación y composición de una pieza operística breve, a partir de ciertas premisas formales y bajo el tema común del mito de Carmen.

Juan Diego Flórez (Auditorio Parque del Castillo | 6 de agosto)
El gran tenor peruano Juan Diego Flórez vuelve al Festival con su último éxito, L'Amour, con un programa de ópera. Esta será la única ocasión en Cataluña, durante el verano, de disfrutar de la excelencia y el virtuosismo de este excepcional tenor. Cantará acompañado por la Orquesta Sinfónica de Cadaqués y bajo la dirección musical de Espartaco Lavalle.

Klaus Florian Vogt (Iglesia del Carmen | 31 de julio)
El tenor alemán debutará en Peralada con un concierto íntimo en el que hará un recorrido por su trayectoria artística a través de la canción y la ópera. Vogt ha encarnado los papeles más emblemáticos del repertorio wagneriano y es el Lohengrin de Bayreuth.

Max Emanuel Cencic (Iglesia del Carmen | 10 de agosto)
El contratenor croata llega al Festival Castell de Peralada dispuesto a seducir a los amantes de la música barroca. Mundialmente conocido por el poder, la riqueza, la agilidad y el rango de su voz, Cencic es un amante de la música barroca y de la clásica que sorprenderá al público con su actuación.

domingo, 16 de junio de 2013

Lluvia de estrellas en el Palacio de Congresos - Paris


Loïc le Duc
Traduccion : Carolina Masjuan


Marguerite & Armand
Tamara Rojo / Ruppert Pennefather
Crédit DR D&D Art Prod.

En Atenas, el pasado septiembre durante la (Gala "Meet the Stars"), Denis Austier y David Makhateli, nos daban a conocer su proyecto de organizar en París una gala de danza. Plan cumplido puesto que D & D Art Producción ha presentado "Nureyev y amigos" para celebrar el 75 aniversario del nacimiento de Rudolf Nureyev. 

La marca D&D ha permitido, una vez más, mostrar cómo este tipo de eventos, poco frecuentes en París, adquieren cartas de nobleza cuando se organizan de forma inteligente. La dirección artística corrió a cargo conjuntamente por Charles Jude, director del Ballet de la Ópera de Burdeos y David Makhateli, ex principal del Royal Ballet. En el foso, la orquesta Pasdeloup bajo la batuta de Valery Ovsianikov, director invitado de la Orquesta del Teatro Mariinsky. La escenografía, a cargo de Gilles Papain, ocupa el inmenso escenario, con fama de no poseer alma alguna, del Palacio de Congresos, que Nureyev honoró con su presencia en varias ocasiones tanto como bailarín, como en calidad de director de danza del Ballet de la Ópera Nacional de París. 

La Sylphide - Iana Salenko
Crédit DR D&D Art Prod.
No se escatimaron medios para brillantemente revivir el espíritu de los "Nureyev y amigos" organizados por el tártaro, quien invitaba a sus estimados a compartir espectáculos que con el reclamo de su nombre siempre llenaban. Estuvieron Isabelle Guérin, Sylvie Guillem, Florence Clerc, Charles Jude, Laurent Hilaire, Manuel Legris ... Para Nureyev, era la forma de seguir en escena en todo el mundo, cuando ya no podía bailar los grandes ballets clásicos en su totalidad. Porque él ha dedicado su vida a observar, admirar y diseccionar cuidadosamente los ballets del francés Marius Petipa, antes de bailarlos con devoción. Estas obras fluían por las venas del tártaro, esos príncipes atormentados que buscan un amor imposible, eran su vida. Príncipe de la danza romántica, Nureyev fue también un hombre de su tiempo, que quería saber bailar su época, lo que hizo con Martha Graham, Rudi van Dantzig e incluso con Paul Taylor. 

El homenaje comprende este vasto repertorio y permite reunir en escena, un gran número de artistas de las mejores compañías de ballet con una gran cantidad de rusos, venidos de Berlín, Londres, Moscú o San Petersburgo . 

Evgenia Obratzova
Crédit DR D&D Art Prod.

Pero el honor de inaugurar los festejos recayó en los bailarines de ballet de la Ópera de Burdeos. En escena, seis hombres, seis mujeres y seis floretes. El ambiente misterioso, incluso místico, de "Petite Mort", del coreógrafo Jiri Kylian, conserva una gran originalidad. Tintado por la melancolía indecible inducida por los extractos seleccionados del adagio del Concierto para piano N º 23 y el Andante de la N º 21 de Mozart, los movimientos corporales de los bailarines evocan un amor tierno y sensual, lánguido y salvaje después hasta llegar al orgasmo. Trabajo más bien cuidado, con una mención especial para la luminosa Yumi Aizawa. 

Solor - Evgeni Ivanchenko
Crédit DR D&D Art Prod.
Con Iana Salenko, La Sylphide emprende el vuelo. En el fondo de la escena, donde se proyecta una hermosa vista del lago con cascada y bosque, la bailarina del Ballet Ópera de Berlín es ese ser inmaterial, intangible y mágico a quien James trata vanamente de seducir. Ningún esfuerzo aparente perturba ese aura que la aísla del mundo de los humanos. Sus poses, la línea de sus arabescos, sus "port des bras" hacen revivir ante nuestros ojos, las litografías que inmortalizaron el arte de la Taglioni. Marian Walter es un James tierno, sensible: la nobleza de su danza, la amplitud y la ligereza de sus saltos se adornan con una brillante batería. Juega con la Sylphide, como si estuviera bajo una alucinación. Magistral. 

Evgenia Obratzova sedujo, a su vez, por su encanto, frescura y cualidades técnicas brillantes. Imperial, la bailarina del Teatro Bolshoi domina con la mayor ligereza los desafíos acumulados en el último Pas de Deux de la Bella (versión Petipa / Grigorovich), ya sea en el campo del arabesco, la batería o del jeté, añadiendo unos hermosos port des bras. Dimitri Gudanov, su príncipe Désiré, no se queda atrás en esta demostración de técnica y virtuosismo. Con su hermosa elevación, este noble bailarín nos presenta una variación emocionante y honesta. Y el partenariado entre los dos funciona de maravilla. 
Lástima que la Nikiya de Evgenia no ofrece la brillantez de su Aurora a pesar de toda la atención que pone Evgeni Ivanchenko, Solor con aires más principescos que guerreros. 

Nos reencontramos con la estrella del Teatro Mariinsky al lado de Daria Vasnetsova ofreciéndonos el adagio del acto blanco del Lago de los cisnes, de forma tan terriblemente cuidada que pierde un poco de su alma. 

Daria Vasnetsova / Evgeni Ivanchenko
Crédit DR D&D Art Prod.
Maïa Makhateli y Remi Wörtmeyer defienden con fuerza y brio las "Dos piezas de Het", firmadas por Hans Van Manen. A la estética helada, nerviosa, rápida y fuerte que responde a la música de Tüür, se opone un modelo elegante, más flexible, del que nace maliciosamente una emoción verdadera, al ritmo del tempo de Arvo Pärt. La coreografía destaca el firme temperamento de los dos intérpretes, la plástica irreprochable y las líneas. Piezas singulares en esta gala, "Dos piezas de Het", recibió un cálido y merecido aplauso del público. 

Difícil no mencionar, a lo largo de esta velada, los 17 años de partenariado y los 700 espectáculos ofrecidos en todos los rincones del mundo, durante los cuales Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev se amaron sublimemente en escena. 

Para empezar, esa "evocación poética" de una sonata para piano de Franz Liszt, con coreografía de Frederick Ashton para la legendaria pareja. En el chic París de los años 1840, Marguerite, antes de morir de tisis, ve a Armand y recuerda su encuentro en un baile, y sus amores en el campo con la furia del padre de Armand quien le pide que deje a su hijo, sus discusiones y la humillación hecha a Marguerite cuando Armand le arroja un fajo de billetes en plena velada de sociedad. Se separan, pero Armand regresa a tiempo para que Marguerite muera entre sus brazos. 
Se necesita todo el talento de Tamara Rojo y Rupert Pennefather para transmitir toda la intensidad dramática de esos amores en el campo. En una danza voluptuosa, Marguerite / Tamara se abandona dulcemente en los brazos de Armand / Rupert para lanzarse luego valientemente en la partenariado que simboliza su amor imposible. Impactantes, Rojo y Pennefather interpretan este fogoso pas de deux con inteligencia y garbo. 

Des Grieux - Federico Bonelli
Crédit DR D&D Art Prod.

La misma aura solar se re-encuentra en "la Rojo" cuando baila Manon. El pas de deux que se nos propone acontece en la cámara del caballero Des Grieux y nos conduce a la intimidad de los dos amantes para disfrutar de un puro momento de felicidad compartida. La escritura de McMillan refleja el sentimiento de libertad emocional y la felicidad desinhibida de los amantes, mediante una coreografía llena de audacia, donde el arabesco y la voltereta en el aire se descomponen en una búsqueda estética, marcada por apasionados abrazos. Su empatía hace que su historia de amor luzca profunda y sincera. Dotado de un físico poseedor de una rara seducción, Federico Bonelli es acreedor de un estilo de gran pureza. En cada gesto, en cada paso, la estrella del Royal Ballet transmite su pasión ardiente por Manon. Tamara Rojo da vida a la cortesana con un perfecto dominio de la técnica combinada con una impresionante sensibilidad musical. Qué hermoso trabajo de la mirada, de deslizamiento en contra peso entre ella y Des Grieux. Esta mirada que hace que la danza no sea nunca redundante sobre la música, anticipando el movimiento y creando un efecto de sorpresa que mantiene sin aliento al público del Palacio de Congresos. 

Manon - Tamara Rojo / Federico Bonelli
Crédit DR D&D Art Prod.

El Nureyev coreógrafo se verá sublimado por la interpretación que Mathias Heymann hace de Manfred. Adaptción del poema lírico de Byron, Manfred es un héroe torturado, solitario. Abrumado por el remordimiento por haber destruido a todos los que le rodean, prefiere morir y llama a Astarte, un espíritu supuestamente capaz de calmar la gran culpabilidad que lo asalta. Creada en 1979, Nureyev, lesionado, no podrá interpretar el ballet que se ha escrito. Mathias Heymann está soberano, en todos los sentidos del término, ultra-romántico con su pechera blanca, una presencia radiante y un gran dominio en los saltos y tours en l’air con recepciones perfectas, en la ejecución de pasos múltiples e incesantes. 

Raymonda
Myriam Ould-Brahan / Mathias Heymann
Crédit DR D&D Art Prod.
Su Jean de Brienne confirma esta prestancia, su honestidad en el gesto. Sus Raymondas (sucesivamente Aurélie Dupont y Myriam Ould-Braham) parecen tener que ejecutar un ejercicio de estilo que no provoca entusiasmo, incluso a pesar de que pocos reproches se les puedan hacer. 

La velada concluye con una impresionante pas-de-deux del Corsario, interpretado por Aleksandra Timofeeva que se lanza, radiante en su tutú corto, a la conquista de su Corsario, Vadim Muntagirov, reciente ganador del Benois de la Danse. Nadie duda de que cuando se trata de Muntagirov, se salta, se gira, siempre maravillosamente, con gran estilo y precisión. Su partenariado con la bailarina del Kremlin funciona de maravilla. Ella nos ofrece una serie de fouettés simples de alto voltaje bajo los cálidos aplausos de un público entusiasta. 


La gala fue filmada el 31 de mayo y seria retransmitida en alta definición en 2500 salas de cine en todo el mundo. Un DVD-Blu-Ray de esta función homenaje debe ser producido en otoño de 2013.


El Corsario - Aleksandra Timofeeva / Vadim Muntagirov
Crédit DR D&D Art Prod.


Programa del Gala (31 de mayo 2013 y 1° de Junio 2013)


Ballet de l'Opéra de Bordeaux 

Petite Mort, corégrafia de Jiri Kylian

Iana Salenko y Marian Walter (Ballet de la Opéra de Berlin)
La Sylphide, pas de deux, corégrafia de Auguste Bournonville

Evgenia Obraztsova y Evgeny Ivanchenko (Ballet del Mariinsky)
La Bayadère, corégrafia de Marius Petipa

Tamara Rojo (English National Ballet, Étoile internationale) y Federico Bonelli (Royal Ballet de Londres)
L'Histoire de Manon, pas de deux, corégrafia de Kenneth McMillian

Maïa Makhateli y Remi Wörtmeyer (Het Nationale Ballet)
Two pieces for Het, corégrafia de Hans Van Manen

Aurélie Dupont (31 mai), Myriam Ould-Braham (1er juin) y Mathias Heymann (Ballet de la Opéra de Paris)
Raymonda, pas de deux, corégrafia de Rudolf Noureev

Evgenia Obraztzova y Dmitry Gudanov (Ballet del Bolshoï)
La Belle au bois dormant, pas de deux del tercero acto, corégrafia de Yuri Grigorovich

Mathias Heymann (Ballet de la Opéra de Paris)
Manfred, solo, corégrafia de Rudolf Noureev

Tamara Rojo (English National Ballet, Étoile internationale) y Rupert Pennefather (Royal Ballet de Londres)
Marguerite et Armand, pas de deux, corégrafia de Frederick Ashton

Daria Vasnetsova y Evgeny Ivanchenko (Ballet du Mariinsky)
El Lago de los Cisnes, pas de deux del Cisne Blanco, corégrafia de Marius Petipa y Lev Ivanov

Alexandra Timofeeva (Ballet du Kremlin) y Vadim Muntagirov (English National Ballet)
El Corsario, pas de deux, corégrafia de Marius Petipa

domingo, 17 de julio de 2011

6.000 miles away, offrande de Sylvie Guillem au peuple japonais

 Loïc le Duc


Photo : Bill Cooper
Sylvie Guillem, Nicolas Leriche

Après PUSH et Eonnagata, le Sadler’s Wells, partenaire fidèle des productions de Sylvie Guillem, affichait, en avant première mondiale, « 6.000 miles away », triptyque qui réunit, autour d’une interprète exceptionnelle, trois chorégraphes de renom, William Forsythe, Mats Ek et Jiri Kylian.Au travers de l’écriture classique, « 6000 miles away » nous permet de découvrir Sylvie Guillem, femme de 46 ans, qui danse et interprète deux créations de chorégraphes qui ont particulièrement marqué sa carrière. « 6000 miles away » est également un cadeau offert par la ballerine au peuple japonais, qui doit affronter les effets dévastateurs du terrible tsunami qui a frappé ce pays en début d’année. 

Photo : Bill Cooper
Sylvie Guillem, Nicolas Leriche
Avec Rearray, William Forsythe convoque l’icone de la danse, Sylvie Guillem, pour la faire exister dans son propre clair-obscur. Elle se livre à un dialogue subtil avec Nicolas Leriche où l’écriture gestuelle tire profit de l’extension maxima que donne le vocabulaire académique. Les bras et les jambes s’étirent, se cassent, se décalent, les pas s’enchaînent. Le duo joue l’illusion d’une danse dupliquée et pourtant aucun geste ne trouve son double, seulement un écho. La musique minimaliste signée David Morrow, laisse aux deux interprètes formés à l’école de danse de l’opéra de Paris, la responsabilité entière de l’harmonie. Il est indéniable qu’au contact de la Guillem, Forsythe renoue avec cette écriture qui a servi sa réputation et lui a permis de créer des joyaux chorégraphiques : In the middle…, Herman Scherman ou encore Workwithinwork. Et Guillem d’habiter le geste forsythien, de la ligne des épaules jusqu’à la cambrure du pied. Elle nous offre une danse à couper le souffle, virtuose, grâce à un corps qui recèle (encore et toujours) des possibilités énormes. Ce pas de deux suspendu dans l’espace est troublant de grâce.

Totalement différente est la pièce créée par Mats Ek. 
Sylvie Guillem est la représentation parfaite du corps ékien, solide, blindé, prêt à encaisser la gestuelle on ne peut plus coriace du chorégraphe suédois. Corps résistant qui doit veiller à ne pas se disloquer tout en jouant avec ses limites. Qu’elles soient physiques, techniques ou psychologiques, il s’agit de les étirer au maximum. Certes, le vocabulaire est classique mais il subit des torsions, des cassures telles, qu’il met Guillem au défi d’enchaîner les pas avec fluidité. Immenses pliés à la seconde, sauts en rase-motte, cambrures à ne plus pouvoir se redresser, l’amplitude du mouvement s’accompagne d’une détente sèche. A cette partition déjà acrobatique, s’ajoutent les mille et un obstacles (équilibres sur la tête et autres facéties insolites) que Mats Ek jette avec malice entre les jambes de la danseuse, histoire de rappeler que la chorégraphie,  comme la vie, est une question de nerfs, de démangeaisons quotidiennes. Si l’écriture de Bye relève de la prouesse, c’est aussi parce qu’elle plonge dans les couches les plus enfouies de son interprète. La connaissance qu’a Mats Ek de Sylvie Guillem sert de base à son travail, à ce méticuleux transfert chorégraphique qui auréole sa danse d’un vertige existentiel, souvent proche de la nausée. 

Photo : Bill Cooper
Sylvie Guillem
Parce que Bye est à la fois drôle et émouvant. Un écran en forme de porte fait la scission entre le film en deux dimensions et l’espace de la danse, entre l’intérieur et l’extérieur. Une fois encore, le couple, la famille, la société se révèlent une mine inépuisable de troubles que le chorégraphe va se faire fort d’évacuer sans ménagement sur le plateau. Magnifiée par la danse de Guillem. Comme pour signaler la fin du « solo », la famille réunie, attend, impatiente, sur le pas de porte, le retour de celle qui a flirté avec la liberté. Mais avant de les rejoindre, de retraverser l’écran, elle doit renfiler ses chaussures et abandonner sa danse… l’interprétation juste et précise de Guillem fait de cet instant un moment à la fois déchirant et rassurant. 

Entre ces deux opus, 27’52”, de Jiri Kylian. Pour l’interpréter, Sylvie Guillem a invité deux danseurs du Nederlands Dans Theater, Aurélie Cayla et Kenta Kojiri. Pas de deux élégant, qui, au travers de l’écriture du chorégraphe tchèque, souligne la douleur et la difficulté d’aimer. « Je me suis trop cherché, je t’ai perdu* » précise le récitant alors que les danseurs, torse-nu, se frôlent, s’entrechoquent, se repoussent sans jamais se trouver, donnant à ce duo extraordinaire une frustration d’autant plus intense que, formellement, ces images sont d’une beauté quasi douloureuse. 

Le public du Sadler’s Wells, nombreux, a ovationné Sylvie Guillem. Standing ovation complétée de nombreux bravii et de « Merci Sylvie ! » ont accueilli cette performance extraordinaire. Reprise en septembre 2011 au Sadler’s Wells puis en tournée mondiale, je ne peux que vous recommander d’assister à ce spectacle, d’une qualité incommensurable. 

Photo : Bill Cooper
Sylvie Guillem



6000 miles away, representation du 9 juillet 2011 
World premiere. Sadler’s Wells, Londres. 

Rearray, chorégraphie de William Forsythe (création mondiale)
Interprètes: Sylvie Guillem, Nicolas Leriche 
Musique : David Morrow
Lumières, costumes : William Forsythe

27’52”, chorégraphie de Jiri Kylian
Interprètes: Aurélie Cayla, Kenta Kojiri
Musique : Dirk Haubrich

Bye, chorégraphie de Mats Ek (création mondiale)
Interprète: Sylvie Guillem
Musique : L.V. Beethoven, Sonate pour piano opus 111

* Phrase prononcée en français.

6000 miles away, ofrenda de Sylvie Guillem al pueblo japonés

Loïc le Duc
Traduccion : Carolina Masjuan


Foto : Bill Cooper
Sylvie Guillem, Nicolas Leriche
Version française

Después de PUSH y Eonnagata, el Sadler’s Wells, partenaire fiel de las producciones de Sylvie Guillem, programaba, como primicia mundial, « 6.000 miles away », tríptico reuniendo, alrededor de una intérprete excepcional, tres coreógrafos de renombre, William Forsythe, Mats Ek y Jiri Kylian.  A través de la escritura clásica, "6000 miles away" nos permite descubrir a la Sylvie Guillem, mujer de 46 años, que baila e interpreta dos creaciones de coreógrafos que han marcado de forma particular su carrera.
« 6000 miles away » es también un regalo ofrecido por la bailarina al pueblo japonés, que debe hacer frente a los efectos devastadores del terrible tsunami que golpeó ese país a principios de año.  

Foto : Bill Cooper
Sylvie Guillem
Con Rearray, William Forsythe convoca al icono de la danza, Sylvie Guillem, para darle vida en su propio claro-oscuro. Ella se entrega a un diálogo sutil con Nicolas Leriche en el cual la escritura gestual se aprovecha de la extensión máxima que brinda el lenguaje académico. Los brazos y las piernas se estiran, se rompen, se desplazan, los pasos se encadenan. El dúo interpreta la ilusión de una danza duplicada y en cambio ningún gesto encuentra su doble, solamente un eco.
La música minimalista de David Morrow, deja a los dos bailarines, formados en la escuela de la Ópera de París, lacompleta responsabilidad de la armonía. Es innegable que en contacto con Guillem, Forsythe se renueva con esta escritura suya que ha servido a su reputación y le ha permitido crear joyas coreográficas como In the middle…, Herman Scherman o Workwithinwork. Y a Guillem de vivir el gesto forsythiano, desde la línea de los hombros hasta elempeine. Sylvie nos deja sin aliento con su danza virtuosa, gracias a un cuerpo que esconde (aún hoy) unas posibilidades inmensas. Este paso a dos suspendido en el espacio es perturbador de gracia. 

Totalmente diferente es la pieza creada por Mats Ek. Sylvie Guillem es la perfecta representación del cuerpoekiano, sólido, blindado, dispuesto a encajar el gesto, más correoso imposible, del coreógrafo sueco. Cuerporesistente que debe velar por no dislocarse al jugar con sus límites. Ya sean físicos, técnicos o psicológicos, se trata de desplegarlos al máximo. De acuerdo, el vocabulario es clásico, pero sometido a unas torsiones, unas rupturas tales, que pone a Guillem ante el desafío de encadenar los pasos con fluidez.  Inmensos pliés à la seconde, saltos a ras de suelo, cambrés de los que uno no puede enderezarse, la amplitud del movimiento que se acompaña de un estiramiento seco. A esta división ya acrobática, se le suman los mil y un obstáculos (equilibrios sobre la cabeza y otras gracias insólitas) que Mats Ek lanza con malicia entre las piernas de la bailarina, de forma a recordar que la coreografía, como la vida, es una cuestión de nervios, de escozores cotidianos. Si la escritura deBye muestra proeza, es también debido a que se sumerge en las capas más ocultas de su intérprete. El conocimiento que Mats Ek tiene de Sylvie Guillem sirve de base a su trabajo, a ese meticuloso traslado coreográfico que aureola su danza de un vértigo existencial, a menudo cercano a la náusea. 

Foto : Bill Cooper
Sylvie Guillem
Porque Bye es a la vez raro y conmovedor. Una pantalla en forma de puerta crea una escisión entre la película en dos dimensiones y el espacio de la danza, entre el interior y el exterior. Una vez más, la pareja, la familia, la sociedad se revelan como una mina inacabable de trastornos de los que el coreógrafo hará alarde de librarse sin miramientos en el escenario. Magnificado por la danza de Guillem.  Como para anunciar el fin del « solo », la familia, reunida, espera, impaciente, en el paso de la puerta, el regreso de aquella que ha flirteado con la libertad. Pero antes de alcanzarles, de volver a atravesar la pantalla, ella debe volver a calzarse sus zapatos y abandonar la danza… La interpretación justa y precisa de Guillem, hace de ese instante un momento a la vez desgarrador y tranquilizador.
Entre estos dos opus, 27’52”, de Jiri Kylian. Para interpretarlo, Sylvie Guillem ha invitado a dos bailarines del Nederlands Dans Theater, Aurélie Cayla y Kenta Kojiri. Pas de deux elegante, que, a través de la escrituracoreográfica checa, subraya lo doloroso de la dificultad de amar. «Me he buscado demasiado, te he perdido» precisa el narrador mientras los bailarines, torno desnudo, se rozan, entrechocan, se rechazan, sin encontrarse jamás, otorgando a ese dúo extraordinario, una frustración tanto más intensa cuanto que, formalmente, esas imágenes son de una belleza casi dolorosa.

El numeroso público del Sadler’s Wells, ovacionó a Sylvie Guillem. La audiencia puesta en pie aclamó con numerosos bravos y « Merci Sylvie ! » una actuación extraordinaria. Nuevas actuaciones en septiembre del 2011 en el Sadler’s Wells y después una gira mundial. No puedo menos que recomendar asistir a este espectáculo, de una calidad inconmensurable.

Foto : Bill Cooper
Sylvie Guillem

6000 miles away, actuación del 9 de julio de 2011 
Estreno mundial. Sadler’s Wells, Londres.

Rearray, coreografía de William Forsythe (estreno mundial)
Intérpretes: Sylvie Guillem, Nicolas Leriche 
Música : David Morrow
Luces y vestuario : William Forsythe

27’52”, coreografía de Jiri Kylian
Intérpretes: Aurélie Cayla, Kenta Kojiri
Música : Dirk Haubrich

Bye, coreografía de Mats Ek (estreno mundial)
Intérpretes: Sylvie Guillem
Música : L.V. Beethoven, Sonata para piano opus 111