Mostrando entradas con la etiqueta Pina Bausch. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pina Bausch. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de mayo de 2016

Mimosa, presentación del libro sobre Joan Serra

Joana y Magí Serra junto a Sandra Ballbé en Mimosa.
Foto: Joan Portell

La Associació de Mestres Rosa Sensat, ha publicado el libro "La dansa a l'escola, el mestratge de Joan Serra", de Joan Figueres Bautista, un reconocimiento y un homenaje a la tarea llevada a cabo por este maestro, pedagogo, bailarín y coreógrafo catalán (1947–2013).

En el Teatro Municipal Pere Casals de Sant Esteve de Palautordera, lugar donde residió Joan Serra hasta su fallecimiento en 2013, se hizo la presentación del libro y evidentemente la danza tuvo un papel destacado con la obra Mimosa.

Carolina Masjuan

La pequeña población de Sant Esteva de Palautordera en la ladera del Montseny y equidistante entre Barcelona y Gerona, ha sido y es un polo de atracción cultural. Entre sus habitantes se cuentan muchos artistas tales como músicos, actores, poetas, bailarines, luthiers…. Y eso se proyecta en toda la población, especialmente sensible a la cultura. No es de extrañar pues que las trescientas localidades del teatro municipal se revelaran insuficientes para acoger la presentación -que incluía ¿cómo no? un espectáculo de danza- con motivo de la publicación del libro sobre el querido y carismático bailarín y maestro de baile.

Los tres bailarines con Pau Aran durante el proceso
de creación de Mimosa. Foto: Joan Cabaces
Una filmación nos introdujo al personaje para que a continuación los responsables de que ese evento fuera posible, nos explicasen el cómo y el porqué de todo ello. Dani Fernández, alcalde de Sant Esteve; Alfons Bosch, representante de la Asociación Cultural, Lluís Puig, representante del Departamento de Cultura, Rosa Ferrer, en nombre de la Asociación de Mestres Rosa Sensat y evidentemente el autor del libro, el músico y compositor Joan Figueras, en sus breves pero emotivas intervenciones recordaron a Joan Serra y nos explicaron anécdotas varias.

Uno de los aspectos más relevantes de la relación entre Joan Serra y Sant Esteve fue, cómo nos explicó Alfons Bosch, la recuperación del Ball de Gitanes que se baila de nuevo en el pueblo desde el año 1980. Entonces empezaron unas ocho parejas para congregar a más de doscientos danzarines en la actualidad.

Joan Figueras nos contó como la idea se le reveló durante el sueño y al día siguiente ya se puso manos a la obra, decidido a escribir el libro para recuperar el gran legado de su cómplice y amigo. Cómo explicó, la tarea fue considerable y el libro sólo refleja una pequeña parte de la inmensa labor llevada a cabo por Joan Serra. La documentación es muy extensa, aunque está perfectamente ordenada. 

Joana y Magí Serra. Foto: Joan Portell
La ayuda y el apoyo incondicional de la familia, de sus discípulos, de sus compañeros y de los vecinos de Sant Esteve, han sido fundamentales para que la obra viese la luz. Expresó también el autor, que además del recuerdo de la vida y la obra del maestro, escribió el libro porque está convencido que la educación en el arte es una forma de contribuir a mejorar el mundo.

Y ¿cómo unir la presentación con la danza? Porque tratándose de Joan tenía que haber danza, tal y como la hubo en su despedida (crónica en ballet y más aquí)

Había que buscar bailarines, fácil: ¿Quién mejor que los propios hijos de Joan Serra?, Magí y Joana, ambos bailarines profesionales más otra joven bailarina, Sandra Ballbé. Había que buscar la música, fácil: el propio Joan Figueras junto a su hijo Pau, ambos músicos y compositores y algún invitado, como la cantante Judit Neddermann de dulce voz quebrada con la que trabajan a menudo y de la que se incluyó en la banda sonora una preciosa canción creada exclusivamente para este fin.

Sólo faltaba, pues, la coreografía ¿Quién podía hacerse cargo de poner movimiento a esa magnífica materia prima existente? Joan siempre fue un gran admirador del trabajo de Pina Bausch seguro que sus almas bailan juntas ahora donde sea que estén comentó alguno de los ponentes.

Pues la oportunidad surgió con el bailarín catalán de la compañía de Wuppertal, Pau Aran, a quien pudimos admirar en el Liceu hace pocos años en dos ocasiones, la primera con La Consagración de la Primavera y con Pina aún viva y en escena con el impactante Café Müller y la segunda, tras su fallecimiento, con Ifigenia. Pau, al conocer el proyecto, se entusiasmó inmediatamente con la idea y en un tiempo récord, cinco días de trabajo intenso, logró plasmar el sentimiento del “Mestre” con un espectáculo dividido en cinco partes: Punt plà, Tendrement, Boscatge, Ulls y Solitud, y en el que, en un momento dado, Joana y Magí saltaron al patio de butacas para poner en danza a escogidos del público, siguiendo la tradición del Mestre de contagiar la danza, de transmitir el movimiento.

Ensayo de Mimosa. Foto: Joan Cabaces

“Mimosa” que así se llama la obra en honor a la especial predilección de Joan por esta flor siempre presente en el Ball de Gitanes, fue el colofón perfecto a un acto emotivo que el público disfrutó, aplaudió y celebró de forma unánime. Sí, seguro que Joan también bailaba…. y con Pina de partenaire.

Sobre el libro:

“La dansa a l’escola, el mestratge de Joan Serra”, de Joan Figueres Bautista.

Maestro carismático e intuitivo, Joan Serra ejerció la docencia desde muy joven y durante casi cuarenta años estuvo dando clases y cursos de danza en todo tipo de centros educativos, desde la guardería hasta la Universidad. Poseedor de una gran visión pedagógica, supo crear herramientas y recursos para la formación, tanto de maestros como de niños, desde libros y discos hasta espectáculos, pasando por programaciones y grados para maestros, entre otras muchas iniciativas.

Este libro nos describe la extraordinaria personalidad de Juan Serra y nos muestra cómo se acercaba a los alumnos, ya fueran mayores o pequeños, para hacerles vivir la vida desde el movimiento y la danza.

El autor del libro, Joan Figueras y Bautista, músico y profesor de violonchelo (Terrassa, 1959) se ha dedicado a la música y a la cultura popular y tradicional y ha trabajado durante muchos años con cantautores y grupos de música tradicional como Raimon, Maria del Mar Bonet, Lídia Pujol, Miquel Gil, Jaime Arnella, Àlvar Roda, Ministriles del Raval, Psàlite, Rondalla Puiggraciós ..., entre muchos otros. Como docente, ha impartido clases y cursos en diversos centros y escuelas de música y también en la Universidad Autónoma de Barcelona.


El libro se puede comprar a través del web http://rosasensat.org/editorial/ca/novetats/?&view=637 o en las librerías ABACUS.


jueves, 27 de octubre de 2011

Nelken (Claveles) de Pina Bausch en el Théâtre de Nîmes

Para cuatro funciones excepcionales y únicas en Francia, el Teatro de Nimes programó Nelken pieza emblemática del Tanztheater de Wuppertal. En la vanguardia de la creación, esta pieza se muestra de nuevo gracias a la fidelidad de los bailarines de la compañía. En 1982, Nelken participó en el nacimiento del teatro-danza. Sin haber perdido nada de su juventud Nelken vuelve a representarse, gracias a la excepcional fidelidad de los bailarines de la compañía, dirigida actualmente por Dominique Mercy, bailarín fetiche de la desaparecida coreógrafa.

Foto : Ulli Weiss

Loïc le Duc
Traduccion : Carolina Masjuan

En escena: un magnífico campo de claveles. A millares, forman un tapiz espeso que da la sensación de una dulce serenidad. Un bailarín avanza, se instala sobre una silla que ha traído y mira al público. Poco a poco, todo el grupo le sigue, después se sienta. Aire de opereta. Escuchan. Atentamente. Después algunos intérpretes, un poco afectados, se abren camino entre los claveles y bajan a la sala. Piden a los espectadores que les sigan hacia la salida, cogidos del brazo. Queda en el escenario un bailarín que traduce al lenguaje sordo-mudo, la canción de Gershwin « Someday he’ll come along, the man I love », la cual será le leitmotiv de la obra.
Ya que Nelken pone menos el acento en las desgracias y los contratiempos cotidianos, que en la fuerza triunfal del amor. Pina Bausch ha dejado a un lado los eternos problemas de la comprensión. Los bailarines vuelven de nuevo al asalto de la rampa y pronuncian, brazos abiertos, frases maniqueas  sobre el amor. Una tierna intimidad se instala entre los espectadores y los intérpretes de Tanztheater.
Foto : Ulli Weiss
No obstante, la pieza no se pierde en esa beata felicidad. El mar de flores por el que se desplazan los hombres y las mujeres, está vigilado por cuatro pastores alemanes, atados a largas correas. En ese decorado, los intérpretes saltan y se divierten como conejos. Con voz autoritaria, un hombre (Andrei Berezine) se dirige a ellos «Su pasaporte, por favor». Se les caza. Se les atrapa. Consiguen volver. 
A continuación se suceden escenas turbadoras. Aquí, un hombre y una mujer cogen tierra con pequeñas palas en cubos de playa y se la echan por sus cabezas, como si se tratara de un entierro. Allí, una mujer enigmática, su pecho desnudo, con bragas y talones altos, atraviesa la escena, un acordeón en bandolera, sin tocarlo. Acabará entrando en acción y traducirá gestualmente una historia de cuatro estaciones, que el conjunto de intérpretes de la compañía seguirá al ritmo de una vieja canción de Louis Amstrong. Otra lloriquea como un niño, imita el tono de los padres y se sermonea. Quisiera que la consolaran, le responden con golpes. Pina Bausch intenta explicarnos porque es tan difícil ser feliz: Es ya en nuestra infancia cuando todo se juega.
Pero los niños rebelan igualmente su desleal actitud: el grupo se vuelve contra el director del juego, quiendecidía hasta ahora de forma arbitraria, las reglas a seguir. Julie Shanahan, encaramada sobre los hombros de su partenaire, es hilarante como «jefe» improvisado.
Finalmente, la lucha entre los juegos infantiles y la disciplina autoritaria genera un extraño chorus line a cuatro patas: los hombres continúan bailando sobre las mesas y han rechazado a las mujeres que se encuentran ahora debajo.
En el amor, la tortura, la violencia, son también fuentes de placer. Aquí, un bailarín, arrodillado sobre una silla, pies descalzos, reza mientras requiere que otro le haga cosquillas. Quisiera gritar su sufrimiento, pero no lo hace. Allí, sólo con un autómata echador de cartas, un hombre pela cebollas y las pica. Llegan otros intérpretes y se frotan con ellas la cara, después muestran su facha, irritada y roja, al público.
Foto : Ulli Weiss
Pero los «síntomas» del amor son exacerbados en el transcurso de la escena donde todos los intérpretes del tanztheater se estiran en el suelo, en círculo, cogidos de la mano, sobre sillas invertidas. Una mujer se levanta y lee en voz alta una carta. De pronto, los otros se levantan de un salto y avanzan precipitadamente para ofrecerle su amor. Después se van a buscar su silla, se sientan en fila y se balancean como si se hicieran acunar. Después vuelven a dejar las sillas donde estaban, vuelven hacia la rampa, retoman sus declaraciones sobre el amor y se colocan otra vez en fila.
Durante este tiempo, dos acróbatas apilan cartones bajo la mirada de una mujerconsternada, que farfulla y chilla para intentar prevenir el peligro. A medida que las pilas de cartón crecen, resulta más y más difícil para los bailarines ir y venir con sus sillas. La mujer va y vuelve, cada vez másinquieta, desamparada, entre los dos acróbatas que calmadamente continúan apilando los cartones y los bailarines que cambian rápidamente de posición. Ella pide ayuda, pero los otros protagonistas siguen, imperturbables, sus actividades. Les acróbatas han tomado por fin posición, arriba, encima los cartones. La mujer se vuelve cada vez más histérica. Ellos saltan por los cartones apilados. Bruscamente, la tensión se relaja. Los bailarines protestan.

Dominique Mercy, permanece en escena. Vestido con un largo vestido de noche, ejecuta pirouettes clásicas. Se dirige furiosamente al público «¿es esto lo que queréis ver ?» y ejecuta, provocador y sin ganas, grands jetés y battements. Un individuo vestido de smoking aparece y ordena secamente a un bailarín, sin aliento, que le muestre su pasaporte. Sin mirarlo, el douanier le aconseja que se vista. Poco a poco todo el mundo de vuelve amenazador.
Después el bailarín, vestido con traje y corbata, se esfuerza en obedecer las órdenes del cínico guarda fronterizo quien le ordena que haga la cabra, el perro, el loro, la rana. Una arbitrariedad absoluta se instala en escena. Pina Bausch nos interroga: ¿sigue siendo el teatro un lugar libre?
Al final de la representación, el campo de claveles está completamente pisoteado. ¿Es el precio que hay que pagar en la búsqueda de la felicidad?

Agotados pero sonrientes, les intérpretes del Tanztheater de Wuppertal saludaron a un público nimés conquistado y entusiasmado por las danzas bauschianas que se nutren esencialmente de la realidad. En cuanto al Teatro de Nîmes, puede enorgullecerse de la calidad y del éxito de su programación. ¡Sólo pedimos más!

Foto : Ulli Weiss

Théâtre de Nîmes – función del 22 de octubre 2011Una obra de Pina Bausch
Puesta en escena y coreografía Pina Bausch
Obra para 19 bailarines
Decorados Peter Pabst
Vestuario Marion Cito
Dramaturgia Raimund Hoghe
Música Franz Schubert, George Gershwin, Franz Léhar, Louis Armstrong, Sophie Tucker, Quincy Jones, Richard Tauber u.a.

viernes, 8 de julio de 2011

« … Como el musguito en la piedra, ay si, si, si… »

Version française


Tras Roma, Palermo, Madrid, Los Ángeles, Hong Kong, Lisboa, Estambul y Japon, en la primavera de 2009, poco antes de la desaparición de Pina Bausch, llegó el turno de Chile : « … Como el musguito en la piedra, ay si, si, si… »


Foto : Jochen Viehoff


Loïc le Duc
Traduccion : Carolina Masjuan


Durante mucho tiempo desdeñosamente indiferente a la obra que se desarrollaba dentro de sus muros, Wuppertal es hoy notoriamente conocida, identificada con una especie de monasterio profano donde, de forma voluntariamente aislada, tiene su retiro el Tanztheater.

No obstante, durante varios decenios, esta compañía fue nómada, sin de todos modos, cortar del todo el cordón umbilical que la ata a la cuna geográficamente desolada del Rühr. Así, Viktor nació en Roma y Palermo en Palermo (Sicilia). Después llegó el turno de Madrid (Tanzabend II), Los Angeles (Nur Du), Hong Kong (Der Fensterputzer), Lisboa (Masurca Fogo), Estambul (Nefes), y de Japón (Ten chi)…Y en la primavera del 2009, sólo algunas semanas antes de su desaparición, Pina Bausch y sus bailarines nos hablaban de Chile     « … Como el musguito en la piedra, ay si, si, si…».

Foto : Rolf Ebertowski

Durante esas residencias más o menos largas, los bailarines se impregnaban de las imágenes, los sonidos, los fantasmas propios de cada una de ellas. La troupe construía así un patrimonio común de reacciones e interacciones con los distintos tejidos urbanos. A partir de este material, Pina Bausch tejía su obra. Recogía las más débiles palpitaciones y las metamorfosis en una especie de collage original, del que los bailarines retomaban el sentido.

Foto : Ursula Kaufmann
Para esta última pieza de la coreógrafa alemana, Peter Pabst, su cómplice desde hace largo tiempo, propone una escena vacía, tierra blanca secada por el viento y la erosión. Grietas que se cruzan y se cierran a lo largo del espectáculo. Los sainetes se suceden. Las mujeres deambulan, vestidas con largos vestidos de fiesta de colores, que no dudan en utilizar como cestos para recoger patatas lanzadas al vuelo. Esa baila en medio de un aro que su partenaire sostiene en su boca; la otra transporta un árbol en su mochila.... 

Encontramos también en « … Como el musguito en la piedra, ay si, si, si… », esas imágenes ya intrínsecas a la compañía: agua en la boca, cigarrillos encendidos… hasta ese chico, con americana de smoking, encaramado a unos altos zapatos de tacón rojos, parodia del travestismo bauschiano. Pero sobretodo, la danza está aún más presente, más física, más dinámica. Por descontado que no vemos danzas hermosas en el sentido del ballet tradicional. Pina Bausch metamorfoseaba el ballet clásico, la danza expresionista, los corros étnicos y culturales en un estilo nuevo. Danza de brazos. Danza del tronco que se rompe en la cintura. Aquí poco importan los encadenamientos, las formas o los pasos. El cuerpo se manifiesta en todo su esplendor mediante un juego de dedos, un remolino de brazos, un encogimiento de hombros, un movimiento de la cabeza. Además de que la banda sonora de la primera parte es cautivadora.

Sin embargo, « … Como el musguito en la piedra, ay si, si, si… » no ofrece el placer que espera el espectador asiduo al Tanztheater, el placer de re-encontrarse con esos bailarines/personajes ya familiares, y verles trabajar en escena, ya que la compañía ha sido ampliamente renovada. Y con esos jóvenes intérpretes se modifica la percepción del cuerpo bauschiano, el cual parece más resistente, más competente… como si Pina hubiese querido hablarnos del eterno retorno de la juventud. Prueba de que la vida continúa. Que la danza continúa. Con el Tanztheater de Wuppertal. Y que a nosotros nos hace felices.


Tanztheater Wuppertal 
Théâtre de la ville, Paris – del 22 de junio al 8 de julio de 2011.