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domingo, 22 de mayo de 2016

Onegin por el Bayerisches Staatsballet en Munich

Lucía Lacarra y Marlon Dino (Foto: Charles Tandy)

El pasado 17 de Abril se presentó en Munich y dentro del marco de la Ballettfestwochen (Festival de la Semana del Ballet), la representación del Ballet Onegin a cargo del Bayerisches Staatsballett, compañía estable del propio teatro de la Opera de Munich.

Cristina Ribé
La obra fue llevada a la danza gracias al coreógrafo John Cranco , quién montó este ballet para el Stuttgart Ballet , compañía de la cual era director artístico, en Abril de 1965.
Esta basado en la ópera Eugenio Onegin, obra en tres actos, música de Piotr I Tchaikowski y libreto de Konstantin Shilovski y Modest Chaikovski basado en la novela homónima en verso de Alexandr Pushkin publicada en 1831.
El ballet, al igual que la ópera, está compuesto por tres actos y seis escenas. Es considerada la obra maestra del coreógrafo y una de las más importantes dentro del repertorio del Stuttgart Ballet. Impresionante y poderoso, Onegin se ha convertido en uno de los ballets de larga duración más buscado y valorado  por los amantes de la danza.

Argumento (Acto I)

En el jardín de la casa de campo de la viuda Larina ésta y sus hijas Tatiana (Lucía Lacarra) y Olga y la criada disfrutan de la celebración del fin de las cosechas junto a un grupo de jóvenes.
Tatiana, de carácter romántico y melancólico, se mantiene ajena. Olga participa despreocupada de los festejos. Llega de visita Lenski(Javier Amo), su prometido, acompañado de un amigo, Eugenio Onegin (Marlon Dino).Se trata de un muchacho elegante e instruido pero de carácter escéptico y un tanto egoísta, aburrido del mundo. Onegin impresiona a Tatiana quien inmediatamente se enamora de él.
Aquella noche Tatiana escribe una apasionada carta a Onegin revelándole sus sentimientos.

Acto II
Días después, en la fiesta de cumpleaños de Tatiana, la pareja se reencuentra y bailan, pero al quedarse a solas, él le declara que no se siente atraído hacia ella y rompe su carta en pedazos. Entonces Onegin baila insistentemente con Olga dando lugar a un tremendo ataque de celos de Lenski que finalmente le reta a duelo.
Al alba del día siguiente  y , a pesar de que ambos parecen desistir del enfrentamiento, el duelo se lleva a cabo y Lenski cae muerto al primer disparo.

Acto III
En la suntuosa sala del Palacio del Príncipe Gremin, en San Petersburgo tiene lugar una fiesta y Onegin se encuentra entre los invitados. Han pasado ya seis años desde la muerte de su amigo y acaba de regresar de un largo viaje que realizó para calmar sus penas y remordimientos. Onegin ve a Tatiana, ahora esposa del Príncipe Gremin y se despierta en él la gran pasión que nunca antes existió. Días después, a través de una carta, le confiesa su amor y le pide ser recibido. Una vez juntos, ella, tras la apasionada declaración, siente por momentos la tentación de ceder, pero se mantiene firme en su decisión de ser fiel a su marido. Se opone con firmeza a la proposición de fuga que le hace Onegin, le rechaza y despide para siempre con todo el dolor de su corazón.


El Staatsballet en una emocionante secuencia de Oneguin (Foto: Charles Tandy)Mndel/Corelli de Luanda Childs, After 
Dark de Jacopo Godani…)
Ivan Liska: Toda una vida dedicada a la danza

Nacido en Praga en 1950, se inició en el ballet a muy temprana edad y después de su graduación el 1969, emigró a Dusseldorf, Alemania, donde ingresó en el Ballett des Deutschen Oper am Rhein . Desde 1974 a 1977 fue solista en el Ballett of the Bavarian State Opera en Munich (Staatsballett desde 1989), y a partir de entonces Bailarín Principal en el Hamburg Ballett donde interpretó importantes roles en creaciones de John Neumaier ( Sueño de una Noche de Verano, Mattew Passon ,As You Like It…) así como trabajos de Jerome Robbins,Murray Louis, John Cranco,Maurice Béjart,George Balanchine, Jiri Kyliän…
Bailarín invitado, en el rol de Onegin con Natalia Makanova, entre otros, le llevaron a bailar en París, Londres, Nueva York y muchas otras ciudades alrededor del mundo. Destaca su maravilloso Armand en la famosa producción de John Neumaier La Dama de las Camelias. Cuenta en su haber con el premio “Plissetskaia” al mejor bailarín partenaire.

En 1998 inicia su andadura como Director Artístico del Bayerisches Staatsballet. A partir de ese momento hasta la temporada actual, se han realizado infinidad de producciones clásicas de gran valor artístico (Raymonda, La Bella Durmiente, El Corsario, Paquita…), creaciones contemporáneas (Emma B. de Jean Grand-Maitre, Le Sacre du Printemps de Saburo Teshigawara, Händel/Corelli de Luanda Childs, After Dark de Jacopo Godani…)

El gran coreógrafo en una de sus clases

Obras de Jiri Kylián ,Mats Ek, John Neumaier, HansManen, Willian Forsythe, George Balanchine, Jerome Robins, Kenneth MacMillan, Nacho Duato, Richard Siegal y muchos otros se han puesto en escena durante todos estos años con gran éxito y sobrecogedoras puestas en escena. Así mismo, bajo su dirección, el Bayerisches Staatsballett Ha hecho tours por todo el mundo mostrando su gran calidad artística y técnica.
Ivan Liska tiene en su haber numerosos premios y condecoraciones oficiales por toda una vida dedicada a la danza, quizás la más representativa sea la que en noviembre de 2012 le entregó Horst Seehofer, la medalla de la Orden de Maximiliano, el más alto honor del Estado de Bavaria por su gran aportación a las Artes Escénicas.
En 2010, junto a Konstanze Vernon ( fallecida en 2013) y Jan Broeckx ( director de la Academia de Ballett de Munich)  fundó el Ballett de Bavaria II/ Junior Company, del cual es Director Artístico.
La actual es la última temporada de este magnífico bailarín y coreógrafo como Director Artístico del Staatsballett. Ha dejado su carismática huella en todas y cada una de las producciones que se han presentado a lo largo de todos estos años. Ya sea clásico, contemporáneo, de repertorio, neoclásico… su rigor, grandiosidad, armonía, disciplina, tradición, vanguardia… vivo reflejo de Liska. Un extraordinario profesional de la Danza que ha sabido compaginar modernidad y clasicismo y ha regalado a Munich unos años de Danza al más alto nivel. Por suerte para los aficionados al ballet, seguirá en su puesto de Director de la Junior Company para preparar la cantera de bailarines que harán las delicias de futuras generaciones.¡ Muchas gracias, Ivan ¡

martes, 5 de mayo de 2015

Festival de Ballet en Munich

El Ballettfestwoche (Semana del Festival de Ballet), de Munich ha tenido lugar entre el 18 y el 26 de abril en Munich. Resulta un auténtico placer asistir al Ballettfestwoche en el Nationaltheater de la ciudad alemana. Se trata de un evento anual  en el que, durante nueve noches, la compañía de danza del teatro realiza representaciones de variado contenido y estilo, cada día un programa diferente. Asimismo, en cada edición un grupo externo participa como invitado y presenta un espectáculo propio. En esta ocasión fue el Gastpiel Ballett am Rhein, de Düsseldorf.

Ekaterina Petrina y Tigran Mikayelyan. (Foto: Wilfred Hösl)

Cristina Ribé
El director del Ballet de Munich, Ivan Liska, fue durante muchos años solista principal en varias compañías europeas, cabe destacar el Ballet de Hamburgo donde, a lo largo de los casi veinte años que permaneció allí, trabajó profundamente las numerosas coreografías de John Neumeier. Es un gran conocedor del mundo de la danza y ello se refleja en todas las producciones que, año tras año, presenta en el Festival. Su gran rigor, espíritu de trabajo, disciplina y empatía le hacen rodearse de un equipo excepcional y de un extenso grupo de bailarines de una gran calidad que, en todas y cada una de las representaciones, dan el máximo y ofrecen a la audiencia un espectáculo único.

Por tratarse de un Festival muy extenso, centraré esta crónica en las dos producciones que considero más importantes: Por un lado, El sueño de una noche de verano, basado en la obra de William Shakespeare, e interpretado por el Ballet de Munich. Balanchine coreografió el primer ballet original con música de Mendelson en 1962 para el New York City Ballet. Esta versión que nos ocupa corresponde a la particular adaptación de John Neumeier en 1977.

Ensemble de El sueño de una noche de verano. (Foto: WH)
El primer acto cuenta la historia  de varios  amantes, el sueño de una de ellas, sus intrigas y  malentendidos debidos a una mágica pócima de amor que es erróneamente utilizada. Se entremezcla la realidad con el sueño y la aparición de unos seres extraños, fantasmagóricos que inundan la escena con movimientos mecánicos, más propios de humanoides futuristas que de duendes del bosque.  Hay un gran contraste entre las músicas de ambas situaciones y asimismo las líneas coreográficas son absolutamente diferentes… Siempre en un tono de comedia, con humor en muchos momentos, con diferentes grupos de bailarines en escena realizando movimientos totalmente diferentes, elevaciones, saltos imposibles, lifts muy complicados… Ilia Sarkisov, en el rol de Puck, nos deleita con una actuación extraordinaria. Gran potencia de salto y exacto dominio de la coreografía, unidos a una mímica perfecta…
En el segundo acto ya todo vuelve a la realidad, bellísima escenografía para las bodas de las tres parejas,  destacar también los largos y muy difíciles portés, típicos de Neumeier, muestra de la gran calidad de todos los bailarines.

Daria Sukhorukova en Paquita. (Foto: WH)
Paquita, interpretado igualmente por el Ballet de Munich fue otro de los espectáculos a destacar. Recreado en la España de la invasión napoleónica, cuenta la historia de una muchacha de alcurnia -Paquita-, separada de su familia desde muy pequeña. La joven vive con un grupo de gitanos y se enamora de un apuesto oficial francés, Lucien, a quien ella salva la vida. El amor correspondido acaba en boda después de una serie de divertidos enredos. La versión que nos ocupa es del coreógrafo Alexei Ratmansky  a partir de la que realizó  Marius Petipa  en 1881. Respetando siempre los valores post –románticos de Petipa, Ramansky revitaliza el ballet dándole dinamismo, energía, re-imagina cada rol añadiendo cualidades personales que hacen brillar al personaje de una manera más fresca. Es cierto que se trata de un “Ballet-Pantomima”, por lo tanto  predominan los gestos con las manos, la cabeza, las gesticulaciones… los bailarines se convierten en actores de mímica, pero ¿cómo explicar los sentimientos, los pensamientos, los deseos… sin palabras?
Los roles masculinos están en un segundo plano, únicamente en dos momentos concretos tienen un lucimiento personal. En el Pas de trois  del primer acto Adam Zvonar nos deleita con una larga serie de entrechats y entrechat cinqs… finalizando con unas deliciosas cabrioles y brisés.

Tigran Mikayelyan. (Foto: WH)
De parecidas características es la difícil variación de Tigran Mikayelyan  (Lucien) Es gratificante ver que está ya totalmente restablecido de la lesión que le mantuvo fuera de los escenarios tanto tiempo.
La base clásico-rusa de Daria Sukhorukova, en el rol de Paquita, hace que sus pasos fluyan de forma natural, todo en ella parece fácil, nada es forzado ni artificial… domina la coreografía de Petipa  perfección
El Grand pas, magistral pieza coreográfica del segundo acto exhibe todas las posibilidades del virtuosismo enriquecida por combinaciones plenas de sugestión y destinada al total lucimiento de los artistas.
La producción es extraordinaria. Jérôme Kaplan realiza unos magníficos diseños del vestuario, fieles a la época pero a la vez con una gran frescura y colorido, muy típicos de Ratmansky. Así mismo, unos bellos  decorados  muestran  la calidad y categoría del National Staatsoper.

Alumnos de la Academia del BM en Paquita. (Foto: WH)
Solo teatros con grandes presupuestos pueden aspirar a presentar excepcionales producciones como Paquita o El Sueño de una noche de verano…,   todo un lujo para los amantes del ballet. Esperemos que algún día nuestro querido Liceo nos regale alguna joya de repertorio poco vista en nuestro país y convencer así a la audiencia de que existen muchísimas obras de gran belleza  además de El lago de los cisnes, Giselle o El cascanueces…

miércoles, 26 de marzo de 2014

30 años de danza en Terrassa / Ballet de Munich II

Acto de presentación del libro: El Centre Cultural amb la dansa
Foto: Josep Guindo

Con un nutrido grupo de asistentes se presentó el libro conmemorativo de los 30 años de la temporada de danza en Terrassa: El Centre Cultural amb la dansa. Joaquim Noguero, crítico de danza de La Vanguardia y autor del libro, junto con el presidente del patronato de la Fundación Antiga Caixa Terrassa, Ignasi Cusidó, el presidente territorial del BBVA, Xavier Queralt, el alcalde de Terrassa, Il·lm. Sr. Jordi Ballart y el Honorable Conseller de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell, quisieron resaltar el importantísimo papel que para la danza en Catalunya y en todo el estado español, ha tenido esta iniciativa. También desde el Co NCA, con su máximo representante Carles Duarte, presente en el acto y en la función posterior,  mostraron su soporte al Centre Cultural y a la impresionante trayectoria de su temporada de danza.

Carolina Masjuan

Las cifras son espectaculares: 188 compañías de 30 países distintos con un total de 577 coreografías, 50 de las cuales han sido estrenos mundiales. Pero lo más importante ha sido el papel educador que la temporada ha hecho entre el público de Terrassa y también de otros lugares, incluida Barcelona, ya que estando huérfanos de este arte, sobre todo en cuanto a ballet clásico se refiere y al que Terrassa trata con especial mimo, han sido muchos los que han acudido a la capital egarense atraídos por una programación coherente y de calidad. La ocupación media del 90% avala este éxito.

Concertant. Foto: Josep Guindo
Grandes nombres de la danza internacional han pisado este escenario, así como artistas locales y compañías de todos los estilos: clásico, neoclásico, contemporáneo, flamenco, danza española, etc… sin olvidar los homenajes realizados a aquellos que conforman esa tradición en ballet que sí tiene Cataluña, como María de Ávila o Joan Magriñà.

El propio Conseller de Cultura reconocía que hacían falta varios centros más para la danza y que el ejemplo de Terrassa debería extenderse por el país. Lo cierto es que resulta sorprendente oírle decir esto, cuando desde el departamento que él dirige no han querido ni oír hablar de potenciar el ballet en el Liceu, teatro en el que estaría plenamente justificada en todos los aspectos, artístico y económico, una buena temporada de danza. O, incluso mejor, dotarle de una buena compañía de ballet, oportunidades, muy buenas oportunidades, no han faltado, pero no se han querido ni estudiar.

Y a continuación y como no podía ser de otra manera, los asistentes nos dirigimos al auditorio para disfrutar una vez más de una velada de danza, esta vez con la compañía joven del Ballet de la Ópera de Munich. 




Allegro Brillante. Foto: Josep Guindo
La Ciudad de Munich cuenta con 350 años de tradición en ballet y su compañía es una de las más destacadas de la escena internacional. Está formada por un elenco de excelentes bailarines de 32 países, entre los que destaca la extraordinaria bailarina vasca Lucía Lacarra y su repertorio es uno de los más extensos y diversos de las compañías de Europa. Actualmente dirigida por Ivan Liska, Igor Zelensky fue nombrado recientemente como su sucesor al frente del conjunto bávaro y está previsto que le sustituya en septiembre de 2016. 
  
La compañía joven, el Ballet de la Ópera de Munich II, fue fundada en 2010 por Ivan Liska y está formada por un conjunto de dieciséis bailarines de formación clásica con edades comprendidas entre los diecisiete y los veintidós años, seleccionados por audición, entre un grupo de candidatos internacionales. Actualmente hay dos españolas en la formación: Marta Navarrete Villalba y Laura Moreno Gasulla, que no bailó en Terrassa. La idea de la fundación de la joven compañía se originó a partir de la necesidad de apoyar a los jóvenes talentos para promover su desarrollo artístico, colaborando con artistas de renombre mundial y su objetivo es también hacer visible la importancia que tiene la danza para la comunidad bávara. 
  
Al acabar su contrato en la II, los bailarines pasan a incorporarse a la compañía principal de Munich o a otras compañías de ballet.
 

Intuition Blast. Foto: Josep Guindo
En Terrassa el programa empezó con Allegro Brillante.  Balanchine es mucho Balanchine y esta pieza es muy exigente. Como acostumbra, el coreógrafo ruso-americano no pretende contar una historia si no mostrar la música mediante la danza, algunas veces, cuando la primera lo exige, la segunda ha de ser endiabladamente veloz. Chaickovsky y Balanchine exigen aquí alegría y brillantez, con un gran dominio del trabajo de pies y la verdad es que les falta un poco a los jóvenes de la II bávara -la  pareja principal Nagisa Hatano y Gianmarco Romano, y cuatro parejas como cuerpo de baile- en este caso.

Siguió Concertant que con coreografia del holandés Hans van Manen y apoyada en la pieza del compositor suizo Frank Martin ”Petite Symphonie Concertante“, fue lo mejor de la noche. Aquí sí los bailarines, cuatro parejas, hicieron suyo ese estilo tan típico del coreógrafo, con esos cuerpos algo rígidos pero no exentos de una gran clase y belleza. Tanto los pasos a dos como las escenas de grupo, conseguían momentos de gran perfección. Veintiún minutos de gozo absoluto. 




Streichquintett. Foto: Josep Guindo
Tras el descanso nos presentaron Streichquintett, una coreografia de Terence Kohler, australiano que es coreógrafo residente de la compañía y ha creado diversas piezas para ella, entre las cuales ésta nueva para esta temporada. Con música de Franz Schubert y con un vestuario que se diría son trajes de baño, se trata de una obra coral, con algunos pasos a dos intercalados, requiriendo un buen dominio de la técnica pero en la que en ocasiones los bailarines pierden deliberadamente la posición andando como desganados, pretendiendo quizás justificar la rebeldía propia de la edad, frente a la férrea disciplina que requiere su profesión. Una obra muy apropiada para un elenco juvenil.
 

La breve Intuition Blast, con coreografía de Ralf Jaroschinski, toma las músicas del vals del primer acto y de la danza de los cuatro pequeños cisnes del segundo, del Lago de los Cisnes Chaickovsky. Se trata de un paso a dos masculino en clave de humor, bailado por Devon Carbone y Gianmarco Romano, que el público celebró con risas y cálidos aplausos.
 


Jardi Tencat. Foto: Josep Guindo
Y para cerrar la velada, Jardí Tencat. La célebre pieza de Nacho Duato cumplió treinta años el año pasado. Es pues incluso más “vieja” que la temporada de danza de Terrassa, pero para ninguna de las dos parece que pasen los años y si ansiamos que Terrassa no deje nunca de cumplirlos, seguimos viendo la obra de Nacho y oyendo las canciones de Mª del Mar Bonet con mucho placer. 

Los jóvenes de Munich dominan el movimiento de brazos y torso y poseen esa fuerza telúrica que requieren las obras de Duato ofreciendo una más que correcta ejecución. Pero, a mi juicio, nadie como esa primera generación de IT Dansa, que se estrenó en Terrassa y celebró recientemente sus quince años de andadura, ha conseguido transmitir tan magníficamente la esencia de esta obra. 

En todo caso, como siempre, un gran placer poder disfrutar de una noche de ballet. Gràcies Terrassa i per molts anys!!


Ballet de la Ópera de Munich II.
Jardí Tencat. Foto: Josep Guindo