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sábado, 3 de noviembre de 2018

Noche mágica en el Teatro Real de Madrid

Cristina Casa, Lucie Barthélémy y Yanier Gómez (Foto: Carlos Quezada)
Este sábado, 3 de Noviembre, la Compañía Nacional de Danza ha estrenado en el Teatro Real de Madrid El Cascanueces, un espectáculo lleno de magia, poesía y virtuosismo.

Lola Ramírez

Unos días antes del estreno, José Carlos Martínez, director artístico de la Compañía Nacional de Danza, explicaba en rueda de prensa que con esta nueva producción de El Cascanueces, pretendía "transportar al espectador a un universo mágico por el que viajar a través de los recuerdos de su propia historia". Lo ha conseguido con creces. Desde el primer minuto, la obertura de la pieza de Chaikovsky, interpretada por la Orquesta Titular del Teatro Real, bajo la dirección del maestro Manuel Coves transportó al público a un onírico mundo de luz y sonido.

La acción transcurre en 1910, en el seno de una familia burguesa. En el hogar de los señores Stahlbaum (Iván Sánchez y Elisabeth Biosca) se celebra la Navidad reuniendo en casa a toda la familia. Niños y mayores se juntan para intercambiar regalos y brindar por el nuevo año que pronto va a comenzar. Los invitados van entrando en un salón sencillamente adornado con un gran árbol de Navidad formado por enormes bolas doradas. Todo rezuma elegancia, desde los vestidos de las esbeltas damas hasta los movimientos de cada uno de los invitados.

Alessando Riga (Cascanueces) y Rebecca Connor (Reina de los Ratones) (Foto: C.Q.)

Los hermanos Clara y Fritz ( Cristina Casa y Juan José Carazo) juegan con primos y amigos, compartiendo los regalos que acaban de encontrar bajo el árbol. El Concejal Drosselmeyer (Ion Agirretxe), padrino de Clara y hábil prestidigitador, regala a la niña un precioso cascanueces con forma de soldadito de madera, que enamora a Clara desde el primer momento. Han transcurrido pocos minutos de la obra y el espectador ya tiene la sensación de ser un invitado más y estar en el salón de los Stahlbaum bailando un vals. Los juegos de magia ejecutados por Agirretxe, la ternura e inocencia expresada por Cristina Casa en el papel de Clara, la música, el cuerpo de baile, todos a una, cada uno en su papel llegan al alma del espectador, quien durante hora y media de danza va a disfrutar de un espectáculo de una belleza embriagadora.

En algún momento del entreacto, cuando las luces se encienden y el mundo real vuelve a recuperar el protagonismo perdido, la idea de que el próximo 31 de agosto se termina el contrato de José Carlos Martínez se posa en alguna mente como un inoportuno zumbido. Pero las luces se vuelven a apagar, el espectáculo continúa y la magia también. Este Cascanueces es un regalo anticipado de Navidad, un ballet muy bien interpretado por principales, solistas y cuerpo de baile; una preciosa escenografía - brillante en la variación del Reino de las Nieves-. La escenógrafa y arquitecta italiana Mónica Boromello ha creado un espacio escénico "mágico, sorpresivo y poético", en palabras de la propia escenógrafa. Indescriptible e irrepetible la escena del bosque, con ese marco de árboles invernales, pelados, sin hojas; el cuerpo de baile danzando y la nieve cayendo sobre las bailarinas. En lenguaje coloquial: ¡Una pasada!

Variación del Reino de las Nieves (Foto: C.Q.)


Es esta una producción en la que el trabajo coral brilla por encima de las individualidades, desde la creación y asesoramiento de magia por parte de Manu Vera, pasando por el diseño de iluminación de Olga García Sánchez, hasta -y cómo no-, la adaptación coreográfica de José Carlos Martínez, quien como todos los grandes genios practica una humildad que ilumina su grandeza.

En resumen, una preciosidad de espectáculo del que puedo asegurar que si fuera rica me daría el placer de disfrutar con todos y cada uno de los elencos que se podrán ver estos días, protagonizados por tres dobles parejas que se alternarán en los papeles protagonistas. Los días 3, 6 y 10 (17:00 h.) Clara y Cascanueces son interpretados por Cristina Casa y Alessandro Riga mientras que Haruhi Otani y Ángel García Molinero dan vida al Hada de Azúcar y al Príncipe. El día 4 defienden sus respectivos roles Giulia Paris y Yanier Gómez Noda (Clara y Cascanueces) junto a Cristina Casa y Alessandro Riga. Y los días 8 y 10 (21.00 h.) la primera pareja corre a cargo de Lucie Barthélémy y Anthony Pina y la segunda recae sobre Giada Rossi y Yanier Gómez Noda.

Junto al resto de los bailarines de la Compañía Nacional de Danza, el espectáculo cuenta con la participación de los alumnos de la Escuela del Ballet de África Guzmán. 

martes, 18 de septiembre de 2018

Don Quixot. La Compañía Nacional de Danza en el Liceu

Giada Rossi y Yanier Gómez. Foto: Josep Guindo

El Gran Teatre del Liceu abre de nuevo la temporada con Danza. Vuelve la Compañía Nacional de Danza (CND) y esta vez lo hace con el que ha sido el primer gran ballet de repertorio creado para ella por José Carlos Martínez, Don Quijote, que ya vimos en el Teatre Auditori de Sant Cugat, recién estrenado, hace ahora tres años. 

Carolina Masjuan

José Carlos nos contó en la rueda de prensa que aunque se trata de esa misma versión, ha ido introduciendo algunos cambios a medida que lo ha ido viendo, mejorándolo para hacerlo más dinámico y comprensible. Esta es su forma de trabajar, le recordamos en París tras el estreno de su Ballet para la Ópera de París, les Enfants du Paradís, cuando tras una función, se iba grabando a sí mismo comentando las correcciones o cambios que iba a introducir. 

Yanier Gómez flirteando con las amigas. Foto: Josep Guindo
Por cierto que en su primera visita al Liceu nos comentó “...podemos empezar a soñar con nuevas creaciones de las que yo podría ser el coreógrafo y ¿por qué no? Adaptar "Mes Enfants" para la compañía...” . Esperamos que sea pronto porque conservamos un muy grato recuerdo de ella. Pueden leer la entrevista completa aquí. 

Aunque su versión es fiel a la de Marius Petipa de 1869 y a la de Alexander Gorski de 1900, su propia experiencia como bailarín en París, donde alcanzó el rango de étoile, se inició como coreógrafo y donde bailó la versión de Rudolf Nureyev y la de Mikhail Baryshnikov, le ha inspirado para darle su propio sello, confesando que del primero se inspiró en su complejidad coreográfica y del segundo en su teatralidad y vivacidad. Y aunque su objetivo era basarse más en la del último, el primero fue el que tuvo más peso ya que esa era la que estaba y estará ya para siempre en sus genes.

Cristina Casa. Foto: Josep Guindo
En estos ocho años al frente de la compañía tras suceder a Nacho Duato, lo conseguido por José Carlos es realmente admirable. Él mismo aseguró que no esperaba llegar tan lejos. Y es que partiendo de una compañía contemporánea con sello de autor, ya tienen dos grandes ballets de repertorio, si contamos este Cascanueces que ya están ultimando y que podremos ver en Sant Cugat a mediados de Diciembre -de nuevo Sant Cugat presentando los estrenos de la Compañía Nacional de Danza ¡Gracias!- más la suite del también clásico Raymonda y un potente y variado repertorio neoclásico y contemporáneo. Tras los cinco años de contrato, ahora está en el último año de su primera prórroga de tres años. Otra de otros tres, está pues, confiamos, a punto de empezar. 

Además, la compañía ha ampliado su elenco, ahora cuenta con 50 bailarines, 34 de ellos españoles, lo que le permite venir a Barcelona con tres repartos diferentes. Cada uno de ellos tiene un atractivo especial. En uno se puede disfrutar de la querida y admirada bailarina madrileña, Cristina Casa, tan conocida en Cataluña de su época con Ángel Corella con quien permaneció casi hasta su disolución, cuando junto con su marido el también bailarín de la CND, Ion Aguirretxe, decidieran irse de España para integrar las filas del Real Ballet de Flandes. Invitada por José Carlos para su Don Quijote en el Teatro de La Zarzuela, Cristina decidió volver a Madrid cuando en la temporada siguiente les fueron ofrecidos contratos a ambos. Su partenaire en la noche del sábado, la única en la que Cristina bailó puesto que sale de una lesión, fue Anthony Pina, otro bailarín puntal en la compañía. 

Lucie Barthélèmy e Isaac Montllor. Foto: Josep Guindo

Encontramos también en las filas de la CND bailando sus clásicos, a otros componentes de la compañía de Ángel Corella, los hermanos Sánchez, Toby Mallitt o Helena Balla. 

Otros bailarines abordando roles protagonistas son jóvenes valores como Ángel García Molinero y Haruhi Otani. Es de agradecer que el Liceu, aunque fuese en el último momento, publicara los elencos, algo que debería ser habitual como lo hace para las óperas. 

María Muñoz. Foto: Josep Guindo
Ángel García, el joven bailarín de 20 años que “casi” debuta como Basilio, puesto que solo lo ha bailado una vez, confesó que es un reto bailarlo y además estrenar en el Liceu. Un reto al que se enfrenta con ilusión y que le parece "un sueño" puesto que desde pequeño quiso interpretar este personaje. Hay que decir que quienes le vieron en Barcelona solo han tenido palabras de elogio para su Basilio. 

José Carlos explicó "Como proyecto a largo plazo queremos dejar lugar a los jóvenes a la vez que a los veteranos. Esta alternancia dentro de mi ballet hace que viva y que yo también esté motivado para trabajar con ellos" 

José Carlos de lo que se queja es de seguir sin sede estable. "Somos una compañía itinerante. Hacemos 70 espectáculos al año y no podemos hacer más con tanto viaje. Los bailarines necesitan bailar más". Respecto al anuncio de poner en marcha ya el Centro Nacional de Danza que incluye espacio para las sedes de las dos compañías nacionales y un teatro para la danza, “es esperanzador” comentó “aunque es algo de lo que ya se viene hablando hace tiempo”. Amaya de Miguel, directora General del INAEM aseguró recientemente en una entrevista en la Cadena SER: que para ella era su gran prioridad, indicando: "aunque es de una urgencia absoluta, estamos en los inicios y quiero ser prudente, pero tenemos una voluntad decidida, creemos que la danza debe tener el apoyo decidido del INAEM, porque tenemos el talento pero nos han faltado siempre los medios y los recursos para que ese talento llegue a los ciudadanos". Ojala se concrete pronto en hechos. 

Giada Rossi. Foto: Josep Guindo
Respecto al Quijote, el ballet se basa en las Bodas de Camacho, el divertido episodio de la famosa novela de Cervantes protagonizado por los amores de Basilio y Quiteria (Kitri). José Carlos nos comentó que quería aportar mayor humanidad a los personajes y más autenticidad a los bailes. “Sin querer sonar pretencioso, creo que mi versión es la que a Marius Petipa le hubiera gustado hacer en la actualidad” confesó, cuando todo va muy deprisa gracias a Internet y la técnica de los bailarines no tiene nada que ver con la que había en su época. 

Mayte Chico, bailarina de la compañía de Antonio Gades, ayudó a los bailarines en los bailes como las seguidillas, el bolero y el fandango. 

Su Quijote tiene un aire cinematográfico, como ya tuvieran sus Enfants, aunque claro que ellos se basaban en una película. Pero también aquí se suceden varias acciones a la vez, lo que por una parte puede distraer pero por otra te invita a repetir. En las escenas de la plaza, hay movimiento y muchas cosas suceden al mismo tiempo, como es natural. Otra similitud con Les Enfants es que en el entreacto sigue la función. Si allí Desdémona, moría en la impresionante escalinata de Garnier, aquí Camacho nos invita a su boda acompañado por la fanfarria de bailarines con sus panderetas y danzas. Un momento genial que todos vivimos entusiasmados e incluso algunos recibimos de la mano del simpatiquísimo Camacho de Álvaro Madrigal, una invitación para su suntuosa presunta boda. 

Lucie Bathélèmy e Isaac Montllor. Foto: Josep Guindo
El personaje del Quijote tiene más peso en esta producción, ya que además de imaginar a su amor, Dulcinea, “Le doy la posibilidad de verla, casi de tocarla y hasta puede bailar con ella, en un dúo que he creado de transición en el segundo acto” informó José Carlos. Duo precioso y muy adecuado, que disfrutamos intensamente. También para las dos amigas de Quiteria se han variado las coreografías. 

Nosotros asistimos a la función de despedida de la compañía en Barcelona, la noche del lunes 17. Con un Liceo en el que no cabía un alfiler, como parece que fue en todas las funciones, nuestro elenco fue: Quiteria: Giada Rossi, Basilio: Yanier Gómez, Dulcinea: Giulia Paris, Don Quijote: Jesse Inglis, Sancho Panza: Jesús Florencio, Mercedes: Natalia Muñoz, Espada: Ion Agirretxe, Camacho: Álvaro Madrigal, dos Amigas: Shani Peretz y Lucie Barthélémy, Cupido: Haruhi Otani, Jefe de los Gitanos: Anthony Pina, Padre de Quiteria: José Antonio Beguiristain y Cura: Carlos Faxas por nombrar a todos los roles principales. 

Hemos de decir que la producción es muy bonita, el vestuario de Carmen Granell espectacular, tanto en diseño como en calidad de las telas, que permite ser visto de cerca sin desmerecer, sino al contrario, admirarlo aún más. El elenco se ve consolidado como compañía y destaca mucho en las partes corales. Los bailarines solistas están a la altura, aunque no hagan gala de demasiado fuego de artificio que en un Don Quijote no está de más, por ejemplo los portés a una mano, piruetas más arriesgadas o diagonal del abanico, pero Yanier es un Basilio de buena y limpia técnica con un juego escénico convincente y Quiteria algo fria al principio, fue ganando a medida que avanzaba la obra.

Aída Badía y Juan José Carazo. Foto: Joep Guindo
Cupido realmente delicioso con una Haruhi Otani preciosa. Espada y Mercedes espectaculares, ¡qué placer redescubrir a Ion en un rol de solista y ver como ha crecido artísticamente! Camacho fantástico, no es en esta versión donde se le odia o desprecia, como ocurre en otras, aquí te resulta pícaro y despierta simpatía, Álvaro Madrigal lo consigue muy acertadamente. Dulcinea, el sueño de Don Quijote en un sueño de paso a dos y variaciones. Los gitanos y su jefe, espectacular Anthony Pina, las dos amigas lindísimas y Don Quijote elegante y seductor, merecen destacarse en esta función que cosechó grandes y merecidos aplausos. 

Shani Peretz y Giulia Paris. Foto: Josep Guindo
El Liceu debería francamente plantearse programar más danza clásica si quiere asegurarse llenar el teatro y eso que las entradas no eran precisamente baratas. 

Nuestra segunda compañía Nacional esta vez la de baile español clásico, el Ballet Nacional de España, es junto al Ballet de la Ópera de Lyon todo lo que por esta temporada nos ha programado el Gran Teatre en Danza. Si consultamos su web vemos también a IT Dansa haciendo de relleno para tapar una programación a todas luces insuficiente para un teatro de estas características. 

También nos preguntamos como vemos a IT Dansa, que no deja de hacer una muy buena labor y es un placer verla, pero que no es de recibo ponerla al lado de las compañías consolidadas, y no encontramos al Ballet de Catalunya. Confiamos en que en la próxima temporada se encontrará la fórmula para poder contar con ellos. Van ampliando repertorio y elenco y lo que ya vimos en el Liceu gracias a Ibstage, no desmerece en absoluto, ni mucho menos, en cuanto a calidad a lo visto ahora.

En todo caso, un placer como siempre ver a nuestra querida Compañía Nacional de Danza a la que seguimos desde hace... ¡¡¡treinta años!!! nuestra nueva cita, en diciembre en Sant Cugat con su Cascanueces ¡no se lo pierdan!


sábado, 17 de junio de 2017

Una seductora Carmen

Kayoko Everhart en un momento de su actuación (Foto: Jesús Vallinas)

Interpretada por la Compañía Nacional de Danza, se estrenó el pasado jueves en los Teatros del Canal, en Madrid, una atractiva e interesante versión de Carmen. La coreografía de Johan Inger, los originales diseños de vestuario del tristemente desaparecido David Delfín y una espectacular escenografía, obra de Curt Allen e Isabel Ferrández entusiasmaron al público.

Lola Ramírez

Me encontraba a 600 kilómetros de los Teatros del Canal, cuando recibí la invitación para asistir al ballet interpretado por la Compañía Nacional de Danza. Los 40º que se anunciaban en Madrid para la fecha del estreno no eran ningún reclamo para salir de mi fresco refugio veraniego. Me pudo la curiosidad de ver a través del trailer, qué nos ofrecía Johan Inger en una coreografía por la que había sido galardonado en 2016 con el prestigioso Benois de la Danse. Empecé a abanicarme sin parar cuando, totalmente seducida por la magia de Kayoko Everhart, pensé en la posibilidad de siete horas de autobús para asistir al estreno. Un ida y vuelta para admirar la belleza de la danza, el arte de la seducción, el ingenio escenográfico. Un placer.

El espectáculo que se ofrece en los Teatros del Canal hasta el próximo 25 de junio se merece cualquier esfuerzo por parte del espectador. No le falta detalle. La maravillosa composición de Georges Bizet magníficamente interpretada por la Orquesta Sinfónica Verum, bajo la batuta de Manuel Coves envuelve al espectador desde los primeros acordes, la austera y sin embargo dinámica escenografía de Curt Allen, el vestuario diseñado por David Delfín, el alegre cuerpo de baile, todo hace que el espectador se acomode en su butaca dispuesto a disfrutar de hora y media de danza.
Kayoko Everhart e Isaac Montllor en plena seducción (Foto: J.V.)

Una vez acomodado, dispuesto a disfrutar de la música y del baile, la entrada en escena de los bailarines y bailarinas de la CND remueve al espectador que sucumbe sin remedio ante la frescura y la sensualidad Kayoko Everhart. La bailarina japonesa forma parte del elenco de la CND desde 2004 y fue ascendida a principal en 2012. Desde entonces ha interpretado papeles principales en los ballets Jardín Infinito, Cobalto y Gnawa entre otros, de Nacho Duato, así como el rol de Julieta en Romeo y Julieta de Goyo Montero y otras coreografías.

Es una bailarina de múltiples registros que posee una depurada técnica. En el rol de Carmen está insuperable. Si su personaje seduce sin remedio a un fascinado Don José (Dan Vervoort) y al casquivano Escamillo (Isaac Montllor), fantástico en su papel de galán y torero, la actuación de Kayoko es capaz de derretir a una piedra. Preciosa y sublime. Para no perdérsela, aunque para verla haya que recorrer mil kilómetros de desierto.

domingo, 29 de mayo de 2016

El Don Quijote de la CND entusiasma en Sant Cugat

Basilio y Quiteria en el primer acto. Foto: Jordi García

La Compañía Nacional de Danza (CND) nos ofreció el estreno absoluto en Cataluña de su 'Don Quijote' en el Teatre-Auditori de Sant Cugat, una de las cuatro ciudades de todo el estado español donde el montaje se ha podido disfrutar con música en directo, en este caso de la mano de la Orquesta Sinfónica de Sant Cugat (OSSC).

Carolina Masjuan

Después de veinticinco años, Don Quijote representa el retorno de la compañía a ofrecer un ballet clásico completo en tres actos. En la rueda de prensa previa al estreno, la teniente de alcalde de Cultura, Carmela Fortuny, celebró que "la CND vuelva a apostar por Sant Cugat a la hora de hacer un gran estreno, porque la ciudad ama la danza, la valora y la defiende como imprescindible". 


Don Quijote y las Dríadas. Foto: Jordi García
El director de la CND, José Carlos Martínez, explicó que la elección del Teatre-Auditori para hacer el estreno catalán no es casualidad, ya que "Sant Cugat es una de las ciudades que más apoyo nos ha dado como compañía, Sant Cugat y Valencia son las ciudades donde más hemos actuado" comentó.

En las funciones de Don Quijote la Orquesta Sinfónica de Sant Cugat (OSSC), ampliada a 60 músicos, se ha encargado del acompañamiento musical. El director musical de la CND para esta producción de Don Quijote, Manuel Coves, explicó que "tener la oportunidad de contar con una orquesta en directo a la hora de subir al escenario, hace que la actuación esté más viva que nunca". Él mismo ha sido quien ha dirigido a la orquesta.

Esta ha sido la onceava vez que la CND ha actuado en Sant Cugat y además el Teatre-Auditori ha colaborado con la construcción de una parte de la escenografía, tal y como ya hiciera con la del Lago de los Cisnes que presentó el Ballet de Ángel Corella y que también contó con la orquesta de Sant Cugat en directo dirigida en ese caso por su director titular Josep Ferrer.

Manteando a Sancho Panza. Foto: Jordi García
Este Don Quijote está inspirado en la obra original de Marius Petipa y Alexander Gorski pero Martínez ha hecho una re-lectura para dar más dinamismo a la pieza a través de la coreografía. Además, también ha dotado de más protagonismo y profundidad al personaje de 'Don Quijote'. El primer y el tercer acto se han mantenido prácticamente iguales al original, pero el segundo acto ha sido transformado y coreografiado por el mismo director. Según comentó José Carlos Martínez “para la compañía ha sido un gran reto encarar un ballet completo” y ha querido dar libertad a los bailarines para que incorporen su personalidad al montaje.

Para Sant Cugat, al igual que se hiciera en Valencia, se ha obsequiado a los asistentes con un “Cuaderno Educativo de la CND” redactado por Elna Matamoros, profesora de danza de la compañía y colaboradora de la Fundación Loewe, patrocinadora de la CND y de las temporadas de danza del Teatro Real de Madrid y del Gran Teatre del Liceu de Barcelona.

Nos cuenta Elna Matamoros en este Cuaderno Educativo sobre este Don Quijote: “El Pas de Deux había entrado en el repertorio de la Compañía Nacional de Danza en 1984 pero es ahora cuando se interpreta por primera vez en su versión completa; para ello José Carlos Martínez se ha apoyado tanto en las versiones de Petipa y Gorski como en las que él mismo ha interpretado a lo largo de su carrera como bailarín. 


Lucie Barthélèmy preparándose para Dulcinea en su camerino
de Sant Cugat. Foto: Mateo Martín

“Al bailarlo -recuerda- siempre quise dar un toque español en la manera de abordar los pasos, pero respetando la coreografía. Al ser un ballet clásico inspirado en nuestro folclore es fácil tomarse cierta libertad, utilizar ciertos ritmos o braceos y darle sabor español sin traicionar la idea del coreógrafo”. 

“Intentando alejarse de la imagen que en el extranjero se tiene de nuestro país, José Carlos Martínez no sólo ha devuelto la acción a La Mancha y a la protagonista su nombre en español, Quiteria, [en la mayoría de las versiones Kitri] sino que incluye pasos del folclore y ha reorganizado las escenas; por ejemplo, ha situado, como en la novela, el simulacro de suicidio de Basilio al momento de la boda entre Quiteria y Camacho. Del mismo modo que Gorski incorporó el popular solo de Mercedes -la amante del torero- original del ballet Zoraida, Martínez se ha permitido la licencia de añadir una sección de la partitura de Carmencita para el dúo de los enamorados, al principio del segundo acto”. 

Gitanos del segundo acto. Foto: Jordi García
Quien desee documentarse más a fondo sobre este ballet en general y esta versión en particular puede visitar el blog de la fundación y acceder al cuaderno completo aquí 

En Ballet y más nuestra directora, Lola Ramírez ya publicó una crítica sobre el estreno en Madrid “Chapeau Sr. Martínez”. Si entonces ya recibió muy buenas críticas, ahora en Sant Cugat el montaje está más rodado, muchas fueron las funciones en la Zarzuela tras su estreno en diciembre y acaban de llegar de Valencia, así que vemos a la compañía en muy buena forma, con un elenco compacto, comprometido y con una energía contagiosa.

Como es habitual en Sant Cugat, para los espectáculos de danza siempre se propone un encuentro con la compañía abierto al público, unas horas antes de la función, para asistir a una clase, un ensayo o a lo que estime oportuno su director. Estas experiencias son siempre muy bien acogidas y mucho antes de la hora convenida, se forman largas colas para no quedarse sin plaza. En esta ocasión pudimos disfrutar de un ensayo del elenco de principales, Basilio, Quiteria y Jefe de los Gitanos que actuarían al día siguiente, el domingo.

Espada y Mercedes. Foto: Jordi García
José Carlos explicó a los asistentes que habiéndose lesionado el bailarín principal Alessandro Riga, sería Anthony Pina quien debería asumir el rol de Basilio junto a Yae Gee Park. Ambos habían ya bailado los roles por separado pero ahora debían trabajar el partenariado y ajustarse mutuamente. Fue muy interesante ver como siguiendo las directrices de José Carlos y Elna, iban puliendo y adaptando sus pasos para lograr estar a punto para la función del día siguiente. También el Jefe de los Gitanos ensayó su parte mientras los dos principales se tomaban un descanso. Por lo que vimos, auguramos una muy buena función también para el domingo.

La verdad es que algunas producciones de este ballet vistas últimamente por Barcelona, aunque se tratase de grandes compañías, se veían algo polvorientas y se habían salvado por prestaciones fuera de serie de sus principales, pero ni el vestuario ni los telones convencían. Aquí es todo lo contrario, el vestuario, de Carmen Granell, es magnífico, vistoso, variado, pero siempre elegante, tonalidades mayoritariamente suaves , salvo algunas excepciones como por ejemplo el rojo de Quiteria o el negro con toques rojos en los trajes del baile español del inicio del tercer acto. Los capotes una maravilla. Pese a la dificultad que debe suponer manejar unos pedazos de tela tan grandes, no lo parecía en manos de los aguerridos “toreros”. Los telones y la escenografía haciendo justicia al entorno de la época y a los lugares donde se sitúa la historia.

Don Quijote enfrentándose a Camacho. Foto: Jordi García
La parte del fandango y el bolero adicionales deben su coreografía a Mayte Chico. Todo lo que posee aroma español está totalmente conseguido y las partes nuevas perfectamente integradas. Nada chirría y el conjunto respira elegancia y clase, las mismas cualidades que posee el director de la compañía y artífice del montaje.

El cuerpo de baile masculino está sensacional, los gitanos del segundo acto con su Jefe, Anthony Pina, a la cabeza, estuvieron soberbios. Lucie Barthélèmy toda delicadeza y sutileza en una Dulcinea encandilando a Don Quijote. Giulia Paris un Cupido amoroso, juguetón y sumamente musical.

La pareja principal, Aitor Arrieta y Haruhi Otani abordaron muy dignamente los difíciles roles de Basilio y Quiteria. Los difíciles portés fueron resueltos con seguridad, los fouetés con brío y nos ofrecieron diversas genialidades, aunque también algún pequeño desliz pero superado con maestría y compensado por su ejecución global.

Espada, el apuesto Moisés Martín Cintas, fue un torero elegante que llenó la escena con su buena técnica y apostura, magníficamente secundado por Mercedes, Aída Badía y su cuadrilla de toreros. Las dos damas de honor estupendas, Shani Peretz y Giada Rossi que ejecutó de forma magnífica la conocida y preciosa melodía de su variación.


Dulcinea y Don Quijote. Foto: Jordi García

La orquesta titular de Sant Cugat bajo la dirección del maestro Coves y las soberbias prestaciones de Don Quijote, Isaac Moltllor y Sancho Panza, Jesús Florencio, junto al cómico pero ágil Camacho, Antonio De Rosa, redondearon un espectáculo que recibió una gran ovación, con el público que abarrotaba el Auditori puesto en pie unánimemente seducido.


domingo, 6 de marzo de 2016

Homenaje a Granados por la CND en el Liceu

Saludos finales tras Raymonda

Tanto la Compañía Nacional de Danza (CND) como José Carlos Martínez, ahora su director, vuelven al Gran Teatre del Liceu tras doce años de ausencia y lo hacen bajo un prisma totalmente distinto, una incorporando puntas y clásico puro en su repertorio y el otro dejando atrás su faceta de bailarín para volcarse en sus nuevas responsabilidades como director. El público les esperaba expectante y no han defraudado.

Carolina Masjuan

The Vertiginous Thrill of Exactitude.
Foto: A. Bofill
La última vez que la Compañía Nacional de Danza (CND) bailó en el Liceu fue en el 2004 del Forum de las Culturas, cuando Nacho Duato estrenó Herrumbre no sin cierta polémica a causa de co-producciones entre el Ministerio y el teatro barcelonés, cuyas tensiones quizás fueran el motivo por el que hayamos tenido que esperar tanto en volver a verles por aquí. 

Y si en aquella ocasión brilló la musa de Nacho Duato, la bailarina japonesa Tamako Akiyama, ahora hemos podido disfrutar de nuevo de su excelencia, en la pieza creada para este Homenaje a Granados y estreno mundial absoluto, Anhelos y Tormentos, del coreógrafo búlgaro, y también como Tamako, ex bailarín de la CND, Dimo Kirilov, ambos invitados para esta ocasión.

José Carlos Martínez por su parte, se ha estrenado como director de Compañía, ya que como bailarín pudimos verle en las Jewels de Balanchine, concretamente en los Diamantes, con la Ópera de París, curiosamente también en el 2004, cuando estaba en la cima de su carrera con la prestigiosa maison como bailarín étoile.

A pesar de haber podido ver a la compañía de José Carlos tanto en el Mercat de les Flors como en Sant Cugat o Terrassa, éste ha sido su debut en el Liceu y ha sido con un programa ecléctico con el que se ha estrenado.

Anhelos y Tormentos. Foto: A. Bofill
Este año se conmemora el centenario del fallecimiento del compositor leridano Enrique Granados (1867-1916) y José Carlos ha querido rendirle tributo desde la danza, encargando a Dimo un ballet con música de este compositor que ya ha inspirado otras obras a otros tantos coreógrafos y compañías, por ejemplo Remansos de Nacho Duato para el ABT. En este caso se ha contado con música en directo interpretada al piano por Rosa Torres-Pardo. Partiendo de algunas particularidades del romanticismo, Anhelos y Tormentos se baila con fragmentos musicales de Goyescas, El Amor y La Muerte, Vals, Mazurka, Danza Oriental y El Ángel de los Claustros. 

En un ambiente nebuloso en el que el piano y la pianista están magníficamente integrados, empieza la danza con un arrebatador paso a dos de Emilia Gisladöttir y Daan Vervoort. La secuencia de la música, con la aparición de los distintos bailarines y esos silencios en los que uno les siente jadear, transportan hacia un lugar de soledad, encuentros y rechazos, siempre en un espacio onírico y espiritual. Le siguen solos, duetos y partes corales con una gran implicación de los ocho bailarines que forman el elenco de esta pieza: Tamako Akiyama, Emília Gisladöttir, Jessica Lyall, Mar Aguiló, Daan Vervoort, Isaac Montllor, Mattia Russo y Antonio De Rosa. ¡Un enorme placer ver de nuevo a Tamako acompañada aquí por Isaac Montllor! La trágica muerte de Granados, al lanzarse al mar para socorrer a su esposa que se estaba ahogando tras ser torpedeado el barco en el que viajaban, cuando su obra alcanzaba su mejor momento y él se sentía confortado por su éxitos en Estados Unidos, impidió completar un legado que aunque ya de por sí suficientemente valioso, tenía aún mucho que ofrecer.

Rosa Torres-Pardo, Tamako Akiyama, Isaac Montllor.
Anhelos y Tormentos. Foto: A. Bofill

Anhelos y tormentos cerró un primer acto que había empezado con The Vertiginous Thrill of Exactitude, una desde luego vertiginosa pieza de William Forsythe, creada en 1996 para el Ballet de Frankfurt sobre el movimiento final de la Novena Sinfonía de Schubert interpretada por la orquesta titular del Gran Teatre del Liceu dirigida por José María Moreno y que ya habíamos visto en el Liceu en 2001 por el Ballet de San Francisco. Una demostración de los pasos de ballet clásico que luego Forsythe de-construiría para evolucionar hacia una danza más teatral y que es un homenaje a Petipa y Balanchine. Muy bien los cinco bailarines Yae Gee Park, Helena Balla, Kayoko Everhart, Alessandro Riga y Anthony Pina en esta tan exigente demostración de técnica.

In the Night. Foto: A. Bofill
Para la segunda parte, dos nuevos ballets y para abrirla, otro pianista, Carlos Faxas, habitual de la compañía, se hace cargo de la música. Se trata de la obra neoclásica de 1970 de Jerome Robbins In the Night en la que los Nocturnos de Chopin sirven de fondo para que tres parejas de bailarines nos muestren distintas facetas de una relación, acabando los seis en escena. Ballet que casualmente también vimos por la compañía de San Francisco y con Lucía Lacarra cuando integraba sus filas antes de ir a Munich. 

Exquisito ballet bajo un cielo estrellado, como exquisitos estuvieron Giulia Paris / Alessandro Riga; Giada Rossi / Moisés Martín Cintas y Aída Badía / Esteban Berlanga.

Cerró la función Raymonda Divertimento con música de Alexander Glazunov. Partiendo de la coreografía de Petipa, revisada por Nureyev, José Carlos Martínez aportó en 2013 su toque personal a la suite final de este Ballet y lo concibió como un homenaje a la gran bailarina rusa Maia Plisetskaya. Fallecida el año pasado, Maia también había sido directora, por un corto periodo, de la CND. La celebración entre oropeles, es la fiesta de despedida de la compañía del público liceístico. Un colofón cien por cien clásico en una compañía reconvertida poco a poco y con gran acierto, trabajo de piernas en clásico puro, busto y brazos con aires húngaros.

El famoso y exigente solo de la claque, así como los pasos a dos y las partes corales bailadas con brío y elegancia por Lucie Barthèlèmy / Aitor Arrieta, Yae Gee Park, Giulia Paris, en los papeles principales y acompañados por Ana Pérez-Nievas, Clara Maroto, Irene Ureña, Nandita Shankardass, Helena Balla, María Muñoz, Leona Sivôs, Shani Peretz, Iván Sánchez, Rodrigo Sanz, Benjamín Poirier, Roberto Sánchez, Jesse Inglis, Álvaro Madrigal, Niccolò Balossini, Juan José Carazo, Erez Ilan, Ángel García.

Raymonda entre cajas. Foto: Marcos Mondu

Confiamos en que José Carlos renueve contrato y pueda ir consolidando este proyecto tan estimulante dentro del árido panorama nacional de la danza clásica. Tan buenas escuelas, tanto talento y tanta afición, aunque parece que algunos no quieran admitirlo, porque señoras y señores, se acabó lo que se daba en el Gran Teatre del Liceu en cuanto a danza se refiere. Dos compañías, ambas dirigidas por dos estrellas españolas de renombre internacional, con un buen número de bailarines españoles en sus filas y c'est tout para la temporada 2015/2016! Y la próxima temporada no es que mejore la cosa, muy al contrario.

Cuando una piensa que el Liceu tuvo compañía de ballet, que tenía unas temporadas de primavera y verano repletas de funciones, con compañías de gran renombre internacional que permanecían un mes en Barcelona para deleite de la afición y que alternaban con la compañía local, nutriéndose las unas de las otras y que ahora digan que no hay tradición y que el Liceu es un teatro de ópera, no se puede más que sentir indignación.

The Vertiginous Thrill of Exactitude.
Foto: A. Bofill
Siempre nos quedarán Sant Cugat, donde la CND nos presentará en Mayo su Don Quijote ¡no se lo pierdan! (crónica de Lola Ramírez para Ballet y más aquí) y desde luego Terrassa. ¿Qué sería de nosotros balletómanos catalanes sin Terrassa? El próximo sábado este mismo programa del Liceu se puede ver en la ciudad egarense y sigue la temporada con una buena función cada mes con prestigiosas compañías, entre las que destacan el Ballet de Georgia o la Gala de bailarines del Royal Ballet. ¡Y Peralada, claro! El magnífico festival de verano donde la danza ocupa el lugar que le corresponde y que pronto presentará su programación para este verano.


Cuando sales de ver un espectáculo con la calidad del que nos ofreció la Compañía Nacional de Danza, sales de otra manera a como has entrado... te han transportado a una dimensión en la que se te serena el ánimo y te sientes distinto... solo hay que dejarse llevar, sentirlo y abrirte a sentir la esencia, empaparte de la belleza y vivir la experiencia.… 

La cultura es imprescindible y la danza de calidad forma parte total de este tipo de cultura que cambia a las personas y las cosas. Si vamos a tener ¡por fin! una compañía de danza de Cataluña como aseguró el Honorable Conseller de Cultura, Santi Vila, que sea una compañía de estas características, la tuvimos y se dejó perder, la pudimos volver a tener y se dejó escapar, por favor, sí, creémosla, pero no de cualquier manera y a cualquier precio. Hagámoslo en serio y hagámoslo bien.


jueves, 9 de mayo de 2013

La CND llega a Sant Cugat con su Romeo y Julieta


Marina Jiménez y Aleix Mañé ante el cartel en Valladolid


Este Romeo y Julieta -del que Ballet y más ya se hizo eco con ocasión de su estreno en España, en el Teatro Real de Madrid, lean la crónica de Lola Ramírez aquí-, además de en Madrid, también se ha visto en Valladolid y Sevilla y girará por Santander, Bilbao, Oviedo y Granada. 

Carolina Masjuan


Pep Tugues mostró su satisfacción al poder presentar el estreno en Cataluña del primer ballet completo de la formación, desde que la dirige José Carlos Martínez. Informó, además, que como ya es habitual, la compañía ofrecerá un ensayo abierto al público el sábado a las seis de la tarde y José Carlos impartirá una clase magistral de danza el domingo por la mañana. 

José Carlos Martínez, ex bailarín étoile de la Ópera de París y director desde hace año y medio de la CND, comentó que Goyo Montero fue uno de los primeros coreógrafos españoles a los que contactó después de ser nombrado, mostrando su satisfacción por el hecho de ser este Romeo y Julieta el primer ballet completo con el que se estrenan.


Ensayo general en Valladolid



Se trata, informó José Carlos, de una relectura clásica, muy estructurada y siguiendo la línea de los grandes ballets, con personajes muy bien definidos y con cuerpo de baile, aunque sea una pieza contemporánea. La hermosa partitura de Prokofiev se sigue tal y como fue concebida.

El conductor de la obra es Mab, la muerte. Se va viendo que los personajes no tienen elección, su destino está fijado y no podrán escapar.  Aunque estresante, uno de los alicientes de este personaje, que está siempre presente aunque a veces no se le vea, viene dado por las maneras de morir de los personajes,  que son muy distintas, muy teatrales y muy fuertes. 

"Hay que estar al 100 % tanto física como psicológicamente porque la coreografía es sumamente exigente, las peleas son verdaderas peleas donde todo está muy calculado y puede ser incluso peligroso si alguien se despista o no está con la música" afirma Martínez. “Es muy visual, recuerda west side story, aunque es un ballet oscuro, sólo la parte del baile, con unas telas doradas de fondo, es luminosa”, sigue el director de la CND. 

Aleix Mañé, bailarín catalán de veintisiete años forjado profesionalmente con la CND, es Romeo. Elegido expresamente por Goyo Montero nada más verle, nos comentó que la danza es muy física, llevan mucho tiempo preparándolo y estos tres meses de ensayos han sido muy intensos. Su Julieta es Marina Jiménez con la que el partenariado funcionó muy bien desde el principio.




José Carlos Martínez, director de la CND y
Aleix Mañé, bailarín que interpreta a Romeo,
durante la rueda de prensa en Barcelona



Goyo es muy exigente y la coreografía también, va más allá de la técnica. Físicamente es muy duro para tener ese nivel técnico, pero también a nivel interpretativo es muy intenso, “aunque todo ha fluido de una forma muy natural y ha sido un proceso muy bueno, con muchas alegrías” comenta Aleix. “Me ha ayudado mucho la parte interpretativa, porque si solo fuera pasos y baile, sin nada más, habría sido mucho más duro” sigue el bailarín. “Los personajes están muy bien encuadrados y las situaciones muy bien definidas, no es necesaria la pantomima y no hay necesidad de sobreactuar” nos informa. 

Aleix se muestra muy contento con su trayectoria con la CND porque siempre ha bailado mucho, fuera quien fuera el director. Le gusta esta etapa porque ahora es más versátil, más arriesgado, ya que antes era una compañía de autor y ahora se trabaja Forsythe, Goyo, Ek, ... y se cambia de un estilo a otro. Supone un esfuerzo para el cuerpo, pero a la vez es muy enriquecedor. 

Otra catalana, Elisabet Biosca, tiene un papel relevante, es el personaje doble de Sra. Capuleto/Ama. También ella fue una evidencia para Goyo, porque con gran presencia escénica, corresponde totalmente a este fuerte personaje. “La veréis bailar y la oiréis” nos comenta José Carlos. 

Actualmente la CND está formada por 42 bailarines de los que 30 vienen a Sant Cugat ya que en esta obra interviene todo el elenco, clásicos y contemporáneos. 

José Carlos comenta que sus Enfants du Paradis de momento no se pueden ver porque aún hay contrato de exclusividad con la Ópera de París, aunque sí le gustaría poderlo montar para la CND. En cuanto al próximo ballet largo clásico, sabe que la gente lo espera y están en ello. De hecho, tienen ya un programa clásico, que se estrenó en Terrassa, y hay ideas para un ballet de repertorio, pero aún no hay nada decidido, hay que hacer el estudio de costes, etc... Podría ser en  2014-2015. De momento están girando con este ballet y en Cataluña, estarán de nuevo en Marzo de 2014 en el Mercat, con otro programa. 


Para información sobre las representaciones y vídeo de la obra: ver este enlace.  

José Carlos Martínez dando una clase el día de la danza.

Una vez finalizada la rueda de prensa, tuvimos el placer de compartir una agradable charla con Aleix en la que nos contó sus inicios en el mundo de la danza y cómo consiguió que su familia aceptara su vocación. 

Ya de muy pequeño acompañaba a su padre al “tros”, término que define en muchas regiones agrícolas catalanas, una tierra de cultivo situada más o menos lejos del lugar de residencia. Allí, en lugar de recoger las almendras o dedicarse a otros menesteres para los que se suponía que su padre le había llevado, él se dedicaba a bailar y saltar entre frutales  y campos, disfrutando de la naturaleza en libertad y sintiéndose feliz, sin saber que esa sería su profesión.

Fue tal su insistencia por bailar que finalmente le matricularon en la escuela del pueblo donde, al cabo de cierto tiempo, aconsejaron a sus padres que le cambiaran al centro Artemis de Tarragona. Allí va a clase dos veces por semana pero durante un curso sus padres no le matriculan alegando gastos que no les permiten cubrir la matrícula y las clases de ese año y con la esperanza de que se le pase la afición. Nada más lejos de la realidad, al próximo septiembre el joven insiste en que le matriculen de nuevo y continúa así su formación, en Artemis, el Institut del teatre, el Real Conservatorio de danza de Madrid, ganando premios, certámenes, hasta incorporarse a la CND II y de allí a la I y hasta ahora.

Aleix Mañé en Valladolid.

Con José Carlos es una delicia trabajar, les otorga libertad para aceptar propuestas para impartir clases, asistir a galas, con una gran comprensión que ellos agradecen.

Nos explica Aleix que hay en su familia otra apasionada por el ballet, su prima, quien cuando dejó la danza muy joven para casarse, le regaló sus puntas. Aleix las conservó durante diez años como un tesoro, hasta que unas navidades se las devolvió envueltas como regalo, para gran emoción de ella, sabedora de cuanto esfuerzo, tesón y pasión puso Aleix en su empeño por ser bailarín y como esas zapatillas le ayudaron emocionalmente en su empeño.

Si su madre siempre le apoyó, con su padre, entrenador de fútbol que soñaba con tenerle en el equipo, fue más difícil. Ahora ambos están contentos y si siempre le han ido a ver cuando ha bailado por Cataluña, el estreno en el Real en uno de los roles principales, con orquesta en directo, supuso una ocasión única para desplazarse y vivir ese emocionante momento para todos.

Está feliz, este papel le encanta y desde luego aunque aún no le hayamos visto bailarlo, entendemos muy bien por qué le eligió Goyo. Su físico es el de Romeo, sumamente apuesto, con una mirada dulce y honesta y un trato encantador que no esconde una gran fortaleza de carácter. Un gusto hablar con él y muchas gracias por permitirnos publicar estos breves apuntes, recuerdo de unos deliciosos instantes compartidos.