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jueves, 27 de mayo de 2021

El Lago de John Cranko en el Liceu por el Ballet Nacional Checo

Lago de los Cisnes del Ballet de Praga
Foto: Sergej Gherciu


El Ballet Nacional Checo llega al Gran Teatre del Liceu con El Lago de los Cisnes. Por primera vez en España, se estrena la coreografía de John Cranko, basada en la obra original de Marius Petipa y Lev Ivanov, y con dirección de escena de Birgit Deharde, Andria Hall y Filip Barankiewicz. En palabras de Cranko, la propuesta 'se basa en el estilo classicoromàntico de Marius Petipa' pero con ligeras variaciones, como 'la eliminación de movimientos musicalmente repetitivos y el realce del drama, convirtiendo al príncipe en un verdadero ser, un hombre que experimenta la tragedia'. La Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu, dirigida por Václav Zahradník, da vida a una partitura icono del ballet clásico

Carolina Masjuan

El Ballet Nacional Checo de Praga ocupa una posición sólida en el contexto centroeuropeo de danza. Su fundación en 1883 dio lugar a la continua tradición evolutiva de la danza profesional checa, siendo la compañía más grande de la República Checa con bailarines de dieciocho nacionalidades.

Marek Svobodník, Nikola Márová, Adam Zvonař
Foto: Sergej Gherciu

La producción de John Cranko se caracteriza por su lectura humana del personaje. Como en todos sus ballets, la dramaturgia tiene un peso específico lo que hace más convincente la historia que llega más al público actual. Siegfried es un ser humano real, con un rol con más peso que en el ballet original. Y como Siegfried es humano y se siente culpable por haber traicionado a Odette, no puede haber un final feliz para los dos amantes: él tiene que morir y ella debe seguir siendo un cisne. 

Más que una historia de amor, este famoso cuento de hadas es un fatídico viaje del alma.

Quizás lo más destacable sea el cuarto acto, un acto básicamente blanco, pero incluyendo un fantástico Paso a dos, marca de la casa, para los amantes y con algunas licencias frente a otras versiones más convencionales. La música del cuarto acto es del Hamlet de Tchaikovsky. Se trata de una hermosa pieza musical que encaja muy bien con el ballet. Odette está rota y casi demasiado débil para caminar, Siegfried intenta levantarla, sosteniéndola debajo de sus brazos/alas, tratando de ponerla de pie, pero ella se desliza entre sus brazos, cayendo al suelo una y otra vez. El final muestra a Siegfried ahogándose en el lago desbordado, con un efecto realmente impresionante por los metros y metros de tejido azul "fluyendo" en el escenario.

Hablamos con Roger Cuadrado bailarín solista en la compañía checa para que nos explique un poco sobre esta producción :

¿Cómo ves tú la versión de Cranko repecto a otras que hayas bailado?
- Pues la versión de John Cranko es la primera que he bailado. He tenido la oportunidad de ver como espectador otras versiones, y diría que lo que me sorprendió más al principio fue la diferencia que había con otras versiones más tradicionlas en cuanto a la música, sobre todo en las variaciones de los papeles principales en el tercer acto.

¿Qué destacarías de ella, que te gusta más y que menos?
- Destacaría la manera que tenía Cranko hacer los personajes humanos y también como era capaz de hacer entender la historia detrás de estos y transmitir sus emociones. Aunque a veces para mi gusto la pantomima del primer y tercer acto se puede hacer un poco larga y también las variaciones del pas de six o de las naciones invitadas del tercer acto. Los actos segundo y cuarto con los cisnes creo que son preciosos, sobre todo el cuarto acto en el que como he dicho antes, utilizó músicas originales de Tchaikovsky que no se utilizaron en su momento y son preciosas y constituyen una agradable sorpresa.

¿En Praga se baila mucho Cranko? ¿hay muchos ballets de su repertorio?
- Pues El Lago de los Cisnes es el segundo ballet del John Cranko que hemos bailado durante estos cuatro años que he estado en Praga tras Onegin, que ya había bailado antes en Stuttgart. La próxima temporada en teoría también se hará Romeo y Julieta.

Roger C. Cuadrado
¿Cuál es el repertorio habitual de la compañía?
- Normalmente tenemos tres premiers cada temporada: un ballet clásico, un programa de creaciones con coreógrafos invitados, y un programa con repertorio contemporáneo o neo-clásico. De clásicos hemos hecho mucho repertorio que también se hace en Stuttgart ya que nuestro director fue primer bailarín e hizo toda su carrera en Stuttgart, por ejemplo: La fille Mal Gardée de Ashton, Onegin y el Lago de los Cisnes de Cranko, la Bella Durmiente de Marcia Haydée. También otros clásicos que estaban ya como repertorio antes como el Cascanueces de Yuri Vamos, Snow Queen de Michael Corder o la Bayadère de Javier Torres.

De contemporáneo o neo-clásico he tenido la oportunidad de tener repertorio más variado o nuevo para mí como Bella Figura, Petit Mort y Gods and Dogs del maestro Jirí Kylián con quien hemos tenido el honor de trabajar personalmente. Cacti de Alexander Ekman, Minus 16 de Ohad Naharin, Kafka de Mauro Bigonzetti, y creaciones con coreógrafos invitados.

De hecho tú en Stuttgart ya debías haber bailado mucho de él, ¿es difícil hacerse con su estilo?
- Es difícil si no hay alguien que te explique cómo enfocar cada personaje, ya que como he dicho antes para Cranko incluso el cuerpo de baile tenía vida y personalidad. En Stuttgart tuve la suerte de trabajar con la coreóloga y asistente de Cranko, Georgette Tsinguirides, quien tenía todo el conocimiento y experiencia de cuando se crearon estos ballets y es quien transmite principalmente este espíritu.

¿Hacéis muchas giras? ¿Es esta la primera después del confinamiento?
- Normalmente hacemos una o dos giras al año. En estos cuatro años hemos estado en Sevilla, Finlandia, China, Corea del Sur y ahora Barcelona. Sí, teníamos una gira en enero en Tel Aviv pero no pudimos ir. Por suerte la situación ha mejorado y podemos venir al Liceo donde no he bailado.

¿Hace mucho que habéis vuelto a retomar la actividad? ¿Estáis bailando ya normalmente en vuestro teatro?
- Pues justo abrirán los teatros con un 50 por ciento de capacidad cuando volvemos de la gira de Barcelona, ​​pero hasta ahora han estado cerrados desde Octubre. Hemos seguido trabajando y ensayando como hemos podido, grabando online alguna programación nueva, pero sin público.

Roger dejará la compañía al acabar esta temporada dando un cambio radical a una buena carrera como bailarín clásico. Le deseamos toda la suerte del mundo en esta nueva etapa. Si quieren saber más acerca de él, enlazamos una reciente entrevista con David Rodriguez, que pueden escuchar aquí. 

Adam Zvonař, Nikola Márová y el cuerpo de baile
Foto Sergej Gherciu

Una vez acabadas las funciones del Liceu la compañía retoma las funciones en su sede con El Lago, como pueden comprobar en este enlace

Se agradece que por fin se vea un Cranko en Barcelona, esperamos que sea sólo el comienzo y que pronto podamos disfrutar de sus obras maestras, como Onegin, Romeo y Julieta, La Fierecilla Domada, así como las de otros grandes creadores como Mc Millan o John Neumeier, tan raros de ver por España.


jueves, 2 de mayo de 2019

El Ballet de la Ópera de Lyon en el Liceu

Petite Mort. Foto: A. Bofill

Con un programa compuesto por tres de los más emblemáticos ballets de Jiri Kylian, la compañía francesa volvió al Liceu tras muchos años de ausencia. Jiri Kylian es gran conocido del público de la Rambla Barcelonesa ya que la compañía que él dirigió durante tantos años, el Neetherlands Dance Theater, fue programada en bastantes ocasiones, aunque con sus piezas más contemporáneas. 

Carolina Masjuan 

En esta ocasión, con el Ballet de la Ópera de Lyon, hemos podido disfrutar de un programa exquisito en el que la maestría del coreógrafo checo nos muestra la belleza del cuerpo humano en movimiento con una sutileza, elegancia y refinamiento excepcionales. 

Wings iof Wax. Foto: A. Bofill
Las coreografías de Jiri Kylian (Praga, 1947) están en el repertorio de las más reputadas compañías y son muchos los bailarines que han sucumbido a la belleza de sus propuestas, deseando poder bailarlas. Este programa del Liceu nos presenta algunas una de sus obras más emblemáticas como sobretodo 'Petite mort’ y también ‘Bella figura’ más ‘Wings of wax’ que vimos hace años en Madrid por la Compañía Nacional de Danza, quien también posee Petite Mort en su repertorio y que debía presentar en el Festival Grec hace ya muchos años pero debió cambiar el programa por lesión de un bailarín (Patrick de Bana). 

Kylian, quien estudió en White Lodge, en la Royal Ballet School de Londres, antes de unirse a John Cranko en Stuttgart, fusiona la precisión y la velocidad del ballet clásico con la robustez y la fuerza de Danza contemporánea, creando un lenguaje muy especial, orgánico y hermoso, de gran belleza visual. 

Wings of wax (Alas de cera), coreografía de 1997, abrió el espectáculo. Wings of Wax se refiere a Ícaro, que ha decidido volar tan alto que el sol hace que la cera de sus alas se funda. La coreografía se inicia con una imagen fascinante: un árbol desnudo, colgando del revés, con sus raíces al aire sobre el escenario. A su alrededor, un foco colgado a baja altura traza un enorme círculo. Los bailarines, vestidos con trajes oscuros ajustados, emergen del fondo negro para ser absorbidos de nuevo hacia él. Con collage musical donde obras de Johann Sebastian Bach y Heinrich Biber conviven con compositores minimalistas como John Cage y Philip Glass, Kylián ha conseguido crear un trabajo de gran belleza y expresividad. 

Bella Figura. Foto: A. Bofill
'Bella figura' (1995) es una obra entre el sueño y la realidad que integra músicas de Lukas Foss, Giovanni Battista Pergolesi, Alessandro Marcello, Antonio Vivaldi y Giuseppe Torelli. La intensa musicalidad de los trabajos de Kylian se hace especialmente evidente en este ballet, una de sus obras más líricas. La pieza, de 25 minutos, en realidad comienza con los bailarines calentándose en el escenario antes de que se atenúen las luces en el anfiteatro mientras los espectadores aún toman asiento. No cuenta una historia, pero tampoco es totalmente abstracta. Es una obra muy poética, impregnada de emoción. El mismo Kylian la describió como un viaje en el tiempo, la luz y el espacio, como una obra que cuestiona la diferencia entre arte y artificialidad. 

No hay telón al principio de la pieza, se usan las cortinas como parte de la decoración, cortinas que se deslizan a lo largo de los lados, o se deslizan lentamente desde arriba, para enmarcar a dos bailarinas que con largas faldas rojas voluminosas, realizan un paso a dos de gran belleza visual. El último movimiento, un paso a dos mixto, se pretende hacer en total silencio, pero lamentablemente eso es casi imposible en el Liceu, el constante coro de toses, papeles de caramelitos y luces de móviles, no te permiten disfrutarlo como merece. 

Petite Mort. Foto: A. Bofill
'Petite mort' (1991), se refiere al orgasmo en francés y es una de las obras maestras de Kylian, llena de emoción y sensualidad. Con los movimientos lentos de dos de los fragmentos más bellos y populares de los conciertos para piano de Mozart: A (KV 488) y C (KV 467) es interpretada por seis bailarines y seis bailarinas y se creó como un homenaje al compositor para ser estrenada en Salzburgo coincidiendo con el bicentenario de su muerte. 

El principio del ballet donde los bailarines hombres juegan con gran dominio con los floretes, ya es toda una declaración de intenciones del dominio que pretenden ejercer sobre sus parejas. De gran belleza los momentos con el gran lienzo que cubre el escenario para que en él aparezcan echadas y sumisas las bailarinas. Los pasos a dos son sublimes, de una gran delicadeza y sumamente musicales con esos hemosísimos adagio y andante que les acompañan. Las bailarinas se nos muestran a veces con rígidos trajes negros que las ocultan, sin embargo, provistos de ruedas, son fácilmente arrinconados y desaparecen para que ellas puedan reanudar su danza sublime con sus parejas. 

La Orquesta Simfònica del Liceu, dirigida por Santiago Serrate y la pianista Véronike Verklé acompañaron en esta última pieza a la compañía francesa que dirige Yourgos Loukos desde 1990. Kylian ha trabajado estrechamente con ellos durante estos últimos tres años como coreógrafo residente y para los bailarines ha sido un auténtico lujo. 

Bella Figura. Foto: A. Bofill
La técnica clásica de la que beben los intérpretes para bailar sus coreografías es sublimada por unos movimientos sumamente orgánicos, gráciles y enormemente musicales que, de la mano del genio checo, llegan al espectador y el domingo, el último día de función en el Liceu, el público casi llenaba el teatro, prueba de la fascinación que ejercen sus trabajos en los amantes de la danza.

En el programa de mano, Maricel Chavarría, crítica de danza de La Vanguardia, nos comenta el hecho de que en los ochenta el Liceu estudiase la viabilidad de una compañía de ballet que dirigieran o bien el propio Kylian, o Nacho Duato -evidentemente, nosotros, tan modernos, no podíamos considerar tener una compañía clásica de repertorio- compañía que se desestimó tener dado el presupuesto que necesitaba. Es cuando menos sorprendente que unos años atrás, no muchos, el Liceu sí contara con compañía propia y además era cuando no entraba apenas dinero público en las arcas del teatro, pero sí había personas muy comprometidas con el arte y dispuestas a darlo todo por él, como fueron el Sr. Joan Antoni Pamies y el Sr. Francesc Massó. ¡Qué lástima además que todo ese legado sea desconocido para el gran público! Nunca encontramos ninguna mención en los programas de mano ni en ningún comunicado del teatro. Visiten la web de Licexballet (antiguos bailarines del Ballet del Gran Teatre del Liceu) y seguramente se sorprenderán.

Otro dato que se comenta en el programa es la relación entre Kylian y John Cranko, no se entiende como habiendo visto tanto Kylian en Barcelona, no se traiga nunca nada en el Liceu del gran legado que nos dejó John Cranko, y más habiendo tantas compañías que lo tienen en su repertorio, desde el Ballet de Stuttgart, evidentemente, hasta el HET, pasando por Munich, Oslo o Budapest, compañías que el Liceu por el bien del ballet de repertorio, estaría casi obligada a ofrecer a sus espectadores. 

Vienen compañías americanas con el gasto de desplazamiento que supone traerlas y en cambio otras europeas de tanto o más prestigio, nunca pisan el coliseo de las Ramblas. Es muy triste que se le dé tan poca importancia a la danza y que nos den tan poco repertorio, cuando es el teatro en el que debería estar.


martes, 12 de marzo de 2019

Temporada 2019/2020 del Gran Teatre del Liceu


Josep Pons, Christina Scheppelmann, Salvador Alemany y Valentí Oviedo
posan delante del cartel "La Força de l'Òpera" que muestra todos
los títulos de la próxima temporada. Foto: A. Bofill

Barcelona, 12 de marzo de 2019. El presidente de la Fundación del Gran Teatre del Liceu Salvador Alemany, el director general Valentí Oviedo, la directora artística Christina Scheppelmann y el director musical Josep Pons han presentado hoy en el Foyer la nueva temporada de los 20 años de la reapertura del Teatre. 

Redacción

La nueva temporada 2019/20 prevé un presupuesto de 48,3 millones de euros, un incremento del 3,6 % respecto a la temporada anterior, que ascendía a 46,6 millones de euros. Cuenta con un total de once títulos que recuerdan el pasado y miran al futuro del Liceu en una temporada de espectaculares producciones y grandes voces —diez óperas escenificadas y una en versión concierto, de diez compositores—. Entre ellas, el estreno de cinco nuevas producciones, tres de las cuales lideradas por el Liceu. 

Tamara Rojo en la Giselle de Akram Khan para el ENB.
Foto: Jason Bell
Las nuevas producciones de Turandot de Franc Aleu, que inaugura la temporada, Lohengrin de Katharina Wagner e Il barbiere de Siviglia de Josef Ernst Köpplinger se verán por primera vez en el Liceu. Doña Francisquita, con la puesta en escena de Lluís Pasqual, y Alcione, con la dirección musical de Jordi Savall, son dos nuevas coproducciones con el Teatro de la Zarzuela y la Opéra Comique de París, respectivamente. Carmen de Calixto Bieito y la Aida con los decorados de Mestres Cabanes, dos de las producciones más emblemáticas del Liceu, contarán con repartos de lujo, para celebrar estos 20 años. 

Una fiesta de grandes voces: Anna Netrebko y Yusif Eyvazov, Javier Camarena, Juan Diego Flórez, Joyce DiDonato, Anita Rachvelishvili, Roberto Alagna, Klaus Florian Vogt, Clémentine Margaine, Gregory Kunde, Jorge de León o Myrtò Papatanasiu, entre muchas otras. 

Aterriza en el Liceu Cavalleria rusticana / Pagliacci con una de las producciones más aclamadas de la Royal Opera House dirigida por Michieletto, las voces de Alagna y Pankratova, y la batuta del maestro Nánási. McVicar presenta La clemenza di Tito, la última ópera de Mozart, que protagonizan Fanale y Nurgeldiyev como Tito, y Remigio, Papatanasiu y Goikoetxea como Vitellia. 

Por lo que a la danza se refiere, el programa sigue contando con tres compañías: María Pagés, en coproducción con el Liceu, presenta una nueva producción "De Scheherazade a Yo, Carmen", creación reconocida como uno de los mejores espectáculos de flamenco contemporáneo del momento y que cuenta con la dramaturgia de El Arbi El Harti. María Pagés interpreta en esta coreografía los dos personajes principales como dos mujeres que caminan sin miedo, orgullosas de sus identidades sexuales y desvinculadas de los convencionalismos folklóricos. 

Giselle del ENB. Foto: Laurent Liotardo
Vuelve el English National Ballet, compañía invitada en recientes temporadas y esta vez lo hace con la Giselle de Akram Khan, que por cierto se programa en cines el próximo jueves 21 de marzo (no se la pierdan). Es, en danza, el gran hito actual, una obra de referencia aclamada por el público y la crítica donde sea que se baile. Akram Khan, re-imagina en clave contemporánea este ballet clásico con la partitura de Vincenzo Lamagna, que recrea la partitura original de Adolphe Adam. La relectura de Khan ha sido premiada como uno de los mejores espectáculos coreográficos europeos y en el montaje cuenta con la escenografía y el vestuario de Tim Yip, colaborador del cineasta Ang Lee. 

Completa la programación de danza un espectáculo de Les Grands Ballets Canadiens de Montreal dirigidos por Ivan Cavallari, con dos piezas que van desde la oscuridad del 'Stabat Mater' de Pergolesi coreografiado por Edward Clug hasta la apoteosis de la Séptima sinfonía de Beethoven de Uwe Scholz. 

Preguntada la Sra. Scheppelmann sobre los ballets que se incluyen en las óperas, comenta que estos siempre suelen mantenerse, por ejemplo esta temporada La Danza de las Horas de La Gioconda y en la próxima, los de Turandot, Aída, …. Para ello se contrata o bien bailarines y coreógrafos locales o a veces del extranjero. Respecto a la posibilidad de contratar al Ballet de Catalunya para algunos de estos ballets, comenta la actual directora artística que no ha sido posible debido a que es difícil cuadrar agendas y en cuanto a una posible co-producción (como este año con la compañía de María Pagés) explica que no lo ve factible (no hemos tenido tiempo de que nos detallase el por qué). 

Grands Ballets Canadiens. Foto: Sasha Onyshchenko
En principio ésta es la última temporada de la Sra. Scheppelmann cuyo nombre se baraja como una de las candidatas para sustituir a Stephane Lissner al frente de la Ópera de París, hecho que ella no ha desmentido, aunque ha comentado que también baraja otras posibilidades. Víctor García de Gomar es quien sustituirá a la Sra. Scheppelmann al frente de la Dirección Artística del Gran Teatre de las Ramblas.

También cuenta la próxima temporada con seis conciertos y recitales, ocho espectáculos de El Petit Liceu y actividades en el Foyer, que contempla un nuevo proyecto de ópera de cámara con Diàlegs de Tirant i Carmesina de Joan Magrané basado en los protagonistas de la novela de Joanot Martorell bajo la dirección de escena de Marc Rosich, así como la programación habitual del Off Liceu y Las cámaras del Liceu. 

Otras actividades del 20 aniversario 

La nueva temporada no solo contará con la programación del Teatre sino que se prevén otras actividades complementarias que irradiarán ópera sobre Barcelona. “Ópera: pasión, poder y política” es una exposición original del Victoria and Albert Museum, en colaboración con la Royal Opera House, sobre la evolución de la ópera desde sus orígenes hasta la actualidad a través de una experiencia inmersiva. El Gran Teatre del Liceu colabora con ”la Caixa” en la producción de esta gran exposición que ya ha pasado por Londres y que llega a CaixaForum Madrid y CaixaForum Barcelona el 25 de abril y el 17 de septiembre, respectivamente. 

María Pages en Yo Carmen. Foto: David Ruano
La exposición es la primera que explora la ópera a gran escala y que transporta al espectador a ocho estrenos en ocho ciudades europeas, y cuenta la interrelación con el paisaje social, político y cultural de las ciudades en las que fueron creadas. En la exposición original eran 7 las ciudades y las óperas incluidas pero en ésta, fruto de la estrecha colaboración entre ”la Caixa” y el Gran Teatre del Liceu, se incorporará el estreno en el Teatre de la ópera Pepita Jiménez de Isaac Albéniz en 1896. Una muestra de la Barcelona del modernismo, un momento clave en nuestra historia cultural. 

Novedades en los abonos del 20 aniversario 

En el marco del 20 aniversario de la re-apertura del Teatre, se presentan una serie de novedades en la política de abonos que incluyen una nueva estructuración de turnos y descuentos para todos los abonados, tanto para los que renuevan su compromiso como los que apuestan por primera vez por el Teatre. El Liceu facilita el acceso a la fuerza de la ópera, la danza y los conciertos de esta nueva temporada 2019/20 con una propuesta con más facilidades que se podrán adquirir a partir del 1 de abril directamente en la web: www.liceu.cat o en el 902 787 397. 

Giselle del ENB. Foto: Laurent Liotardo
El nuevo sistema de abonos se estructura en turnos de 12, 9, 6 y 3 títulos, que integran la modalidad tradicional de butaca fija con un nuevo descuento para todos los abonos. En el caso del turno de 12 funciones, el abonado contará con un 25 % de descuento y, en el caso de 9 y 6 funciones, de un 20 %. En esta nueva propuesta también se incluye el abono popular, un abono que acerca con más ventajas el público a la nueva temporada de los 20 años, ya que cuenta con un 35 % de descuento para uno de los turnos de 6 funciones y todos los de 3. Como siempre, los abonos populares son la mejor opción para aquellos que quieren experimentar por primera vez el género operístico. 

Los abonos flexibles pasan a abonos a la carta, que contarán con un 10 % de descuento a partir de la elección de tres espectáculos de la nueva temporada, sin ningún tipo de limitación en los géneros. En cuanto a los abonos, se mantiene el de danza, que incluye los tres espectáculos de danza con un 20 % de descuento, y el de El Petit Liceu, que ofrece un 20 % de descuento en la compra de cuatro o más entradas del mismo o diferentes espectáculos de El Petit Liceu. 

Aspecto del Foyer del Gran Teatre del Liceu durante
la rueda de prensa. Foto: A. Bofill
Las ventajas de los abonados, además del ahorro en la compra, también incluyen la posibilidad de hacer el cambio en alguna de las funciones del abono —dos cambios en el abono de 12 y 9 funciones y uno en el de 6—, comprar adicionalmente entradas con el 20 % de descuento durante toda la temporada y el nuevo servicio de Butaca Libre, que da la posibilidad a los abonados de poner a la venta entradas del abono que no se puedan utilizar. El precio lo establece el abonado con un tope del precio máximo de la entrada y con un reembolso del 50 % en el caso de venta. 

Los menores de 35 años también contarán con novedades esta temporada 2019/20. El mes de octubre se estrenaba #LiceuUnder35, una sesión exclusiva para menores de 35 años a un precio único de 15 € que también incluía otros servicios, tales como food stands o DJ en el Foyer. A partir de septiembre de 2019, los menores de 35 años también podrán adquirir entradas a un precio único de 30 €, desde 15 días antes de cada estreno. Los estudiantes menores de 29 años también pueden comprar las entradas a un precio único de 20 € si hacen la compra en las taquillas del Teatre tres horas antes del inicio de la función. Una facilidad más para acercar la ópera a los jóvenes que consolida el journey del nuevo público desde El Petit Liceu hasta la adquisición de un abono.

Pueden consultar toda la programación aquí 

domingo, 26 de agosto de 2018

Un día en el Institut del Teatre con Ibstage

Elías García Director Artístico de Ibstage.
Foto: Sila Avvakum

Es Agosto y Barcelona está medio dormida, muchas tiendas y negocios cierran por vacaciones, la actividad se reduce y si es una delicia para los que tenemos que conducir porque hay poco tráfico y encuentras parking con facilidad, es una doble delicia si encima eres balletómano. Agosto es Ibstage y la cita, antes de las Galas del Liceu, es en el Institut del Teatre. 

Carolina Masjuan

Allí nadie duerme, la actividad es frenética y las puertas abiertas a todo el mundo que se quiera acercar, permiten disfrutar de clases, ensayos, repeticiones, correcciones,... todo de la manos de los mejores del mundo en cada materia y dedicados a los más avanzados estudiantes de danza llegados de todos los países que, tras previa audición, han sido aceptados para los cursos de una, dos, o tres semanas. 

Airi Fatjó. Foto: Sila Avvakum
Son las 10 de la mañana, los estudiantes ya están allí, calentando y estirando en las salas donde cada uno va a empezar el día, ya sea con una clase impartida por profesores de renombre como Samira Saidi, Piotr Nardelli, Glòria Gella o el propio Elías García, preparación de Pilates con Lolita Vilalta, expresión corporal y relajación con Ana Xena o Mireia Pujol o cualquier otro tipo de actividad. 

En el Teatre Ovidi Montllor, Mª Ángeles Lacalle, Nines, su profesora de ballet habitual, da clase al Ballet de Catalunya más a algún otro bailarín catalán que, de vacaciones en su tierra, quiere mantener la forma y aprovecha esta ocasión única. Como por ejemplo Ada González, bailarina solista en el Ballet de la Ópera de Bucarest que nos saluda afectuosamente. Les acompaña al piano Robert Infiesta. Otros pianistas colaboradores son Laura Andrés y Marcos Fernández. 

El Ballet de Catalunya es en cierta medida el resultado de Ibstage. Muchos de sus integrantes han seguido los cursos y los mismos directores de Ibstage, Leo Sorribes y Elías García, junto con Marina Quera, son quienes están al frente de nuestra esperada y querida compañía que tantas alegrías nos va dando. No es de extrañar pues, que aunque tengan la sede en Terrassa, estén estos días ocupando también las salas del Institut. Van a actuar en el Liceu en las Galas Ibstage y es una forma de integración de todos los artistas implicados. Aunque ellos estén ensayando ya también su nueva producción, nada más y nada menos que Don Quijote, que presentarán en Terrassa en Noviembre. 

Yumiko Takeshima maestra y sponsor de Ibstage
También estos ensayos están abiertos al público, Larissa Lezhnina, la gran bailarina estrella del Mariinsky y el HET National Ballet, es en este caso quien hace las correcciones. Algunos hemos podido acceder a las pocas sillas disponibles para presenciar las repeticiones que Rebecca Storani, Kitri, y David García, Basilio, siguen con la máxima atención, acompañados por el resto de sus compañeros. 

La sala es pequeña y no hay espacio para los muchos observadores interesados que lo siguen asomados a la puerta. Ricardo Alegria al frente del sonido sigue atento las indicaciones de Larissa para poner la música requerida una y otra vez para perfeccionar algún fragmento. Un trabajo de repetición constante para que todo quede perfecto y requiriendo el máximo de los jóvenes bailarines que absorben como esponjas sus correcciones. Como también está atento Vincent Gros, repetiteur del Ballet de Catalunya que asumirá la tarea de Larissa en sus periodos de ausencia forzosa. 

En otra sala, los bailarines de Ibstage trabajan con Xiomara Reyes, co-directora de IBStage, directora de la School of Washington Ballet y que fue Bailarina Principal en el American Ballet Theater y con Rinat Imaev, fragmentos de los ballets de repertorio que van a bailar en las Galas. Los pasos a dos del Corsario son perfeccionados para las parejas principales acompañados de la selección de bailarines participantes. Descubrimos con placer a algunos asiduos de Ibstage que año tras año vamos viendo como progresan a pasos agigantados, como Airi Fatjó, Víctor González, Victoria-Oksana o Nina Bottacin, bailarines con muchísimo talento a quienes espera un gran futuro. 

Víctor González y Victoria-Oksana
Foto: Sila Avvakum
Tras la pausa para comer, nos trasladamos a la sala donde se celebra el fin de stage para aquellos que solo han seguido las dos primeras semanas. Los bancos y sillas preparados ya han sido ocupados por los familiares y amigos que desean presenciar las coreografías de contemporáneo preparadas por los profesores, en este caso: Sebastian Meri, Luisa María Arias y Yumiko Takeshima. Nos acomodamos en el suelo, en un rincón donde no molestemos, y seguimos encantados estas performances. 

Como encantados están todos al recibir sus diplomas conforme han seguido este prestigioso curso. Sólo quienes siguen el curso entero de tres semanas bailan en las Galas del Liceu, así que es también momento de despedida tras unos días intensísimos en que el esfuerzo y la emoción compartidos han creado unos vínculos entre jóvenes de todo el mundo que siempre van a recordar o quizás incluso conservar. Y es que el ambiente que se respira es de respeto, complicidad, camaradería y sana competencia. Abrazos, saludos y alguna que otra lágrima entre los emocionados participantes. 

Y de nuevo en el Teatre Ovidi Montllor vamos a por la última parte del día. Elías García está ensayando su Defilé, donde todos los participantes, al son de la polonaise de Anatoli Liadov, evolucionan ya sea como corps de ballet, en pas de deux, solos, o en sus participaciones en grupos más reducidos. Elías es muy exigente, sobre todo con aquellos que destacan y que sabe que pueden ofrecer más.

El reconocido maestro Piotr Nardelli es entrevistado para BTV

Es viernes y tras esos días intensos están muy cansados, pero eso no importa, están allí para sacrificarse y saber que si realmente quieren bailar van a sufrir. Ellos, conscientes de su deber, atienden respetuosos y repiten una y otra vez. Las palabras de felicitación y aliento que les dirige el maestro tras su trabajo son evidentemente muy bien recibidas. Se han esforzado, lo han logrado y es de justicia recompensárselo. 

Nina Bottacin. Foto: Sila Avvakum
Elías comenta que van a acabar pronto pero el horario se alarga, ¡es tanto el trabajo por hacer ! Pero lo que nosotros observamos nos maravilla, parece increible que en apenas dos semanas se haya logrado tanto. Brazos y manos se mueven al unísomo, la colocación del grupo al final es perfecta. Sí, se ha visto algún porté aún un poco inseguro o esas filas no acaban de estar alineadas como deberían, pero queda otra semana para ir trabajando. Algunos volverán el sábado por la mañana para seguir perfeccionando, otros ya pueden marchar a disfrutar del fin de semana. 

Y todo seguido por la atenta mirada y precisa cámara de Sila Avaakum, la reconocida fotógrafa del Teatro Mariinsky de Sant Petersburgo y Stanivlasky de Moscú y asidua a Ibstage, que acude cada año a la cita para documentar de forma gráfica el que ella considera el mejor stage del mundo. 

Es un auténtico lujo tener esto en Barcelona. Todas las escuelas de danza y sus estudiantes deberían pasarse por el Institut del Teatre. Nosotros, francamente, no nos moveríamos de allí. Hemos coincidido con algunos y también se mostraban encantados, confesando que tras informarse por la prensa se habían decidido a ir al Institut y la experiencia les había encantado. Van a volver, aún queda una semana de intenso trabajo y las puertas siguen abiertas. Una magnífica ocasión para preparase para asistir y disfrutar aún más de las Galas de los días 1 y 2 de Septiembre en el Liceu que nadie puede perderse. 

Alumno de Ibstage. Foto: Sila Avvakum
Allí estos jóvenes y talentosos bailarines van a compartir escenario, además de con el Ballet de Catalunya, con algunas de las más grandes estrellas del momento, todos bailarines principales o primeros solistas en sus respectivas compañías : la magnífica bailarina francesa étoile de la Ópera de París, Myriam Ould-Braham acompañada de Istvan Simon del Ballet de Dormund, los impresionantes Elisa Badenes y Martí F. Paixà del Ballet de Stuttgart, Tatyana Melnik del Ballet de Budapest y Igor Tsvirko del Bolshoi, así como Aaron Robison del English National Ballet que bailará con Anastasia Limenko del Ballet del Teatro Stanivlasky de Moscu y Rebecca Storani del Ballet de Catalunya. 

Siendo éste ya el décimo aniversario de Ibstage, cuyas cinco últimas ediciones se han celebrado en Barcelona, se tratará de un espectáculo único rememorando los mejores momentos de su historia, los días sábado 1 de Septiembre a las 20:30H y domingo 2 de Septiembre 18:00H 

Unas funciones en las que el arte, la pasión y el virtuosismo, están latentes en todo momento gracias al mejor talento de primeras figuras mundiales, compartido con el cuerpo de baile formado por más de cien jóvenes bailarines. Un evento único donde la danza clásica adquiere su punto más álgido a la vez que evoca lo mejor de la danza actual y contemporánea que hoy triunfa en los principales escenarios internacionales.

Un espectáculo en el que el entusiasmo y las emociones más intensas están garantizadas, gracias a la concentración del mejor ballet con el que se atrae desde el gran público hasta el más experto, y otorgando a Ibstage un sello propio y una autenticidad reconocidos mundialmente.



¡Serán unas Galas impresionantes que nadie puede perderse! 

Para compra de entradas aquí


viernes, 22 de diciembre de 2017

Anna Karenina de Boris Eifman en el Liceu

Anna Karenina. Foto: Souheil Michael Khoury

Boris Eifman es un coreógrafo dramático muy prolífico que cambió el concepto del ballet clásico existente en la Rusia de los setenta. Anna Karenina es uno de sus ballets más celebrados que en el Gran Teatre del Liceu vivimos como una fiesta, agotando localidades para las cinco funciones programadas. 

Carolina Masjuan

La primera representación del ballet Anna Karenina de Boris Eifman fue en 2005 y confirmó una vez más la reputación del coreógrafo de San Petesburgo, como el creador más destacado de su país. Desde entonces ha llenado los teatros de toda Europa y América cosechando buenas críticas y el aplauso del público y convirtiéndose en uno de los más estimulantes ballets contemporáneos de raíces eminentemente clásicas, gracias a la sabia interacción entre coreografía y música. 

Eifman Ballet, Anna Karenina. Foto: Hana Kudryashova
Una selección musical que incluye una gran variedad de obras de Chaikovski como la Serenata para cuerdas en Do Mayor, las Suites núm. 1 y 3, Souvenir d’un Lien Cher, la Sinfonía núm. 6 y núm. 2, Hamlet y Romeo y Julieta entre muchas otras, interpretadas por la Orquesta Sinfónica del Liceu bajo la batuta del maestro surafricano Conrad van Alphen, así como una parte contemporánea grabada.

Treinta y seis bailarines en escena cuentan esta historia que gira entorno al triángulo amoroso formado por Anna-Karenin-Vronski y que nos acerca a las vicisitudes de una mujer absorbida y destrozada por la pasión, dispuesta a sacrificarlo todo. En palabras del propio Eifman, el drama de esta mujer renacida, se expresa mediante la plasticidad del cuerpo en una pieza que habla del presente y no del pasado, de las emociones actuales y de los claros paralelismos con la realidad contemporánea. 

Con más de cuarenta títulos en su haber, actualmente Boris Eifman es uno de los coreógrafos vivos de más sólida trayectoria entre los creadores rusos. Creó su compañía en 1977 en San Petersburgo, concebida y desarrollada como un laboratorio experimental. Sus primeras actuaciones generaron reacciones entusiastas por parte del público y ciertas reservas por parte de los defensores del ballet tradicional que no se mostraron abiertos al aceptar la autoridad del entonces joven coreógrafo. 

Anna Karenina. Foto: Guillermo Galindo
A finales de los 70 y principios de los 80, Eifman crea su propio repertorio. Así el coreógrafo y su compañía exploran nuevos géneros. En este sentido, Eifman crea actuaciones con una característica que le define: patrones coreográficos sorprendentemente nítidos, destinados a expresar las pasiones ardientes de los roles principales de los ballets. 

La compañía, formada por bailarines ganadores de concursos y premios otorgados, entre otros, por el Gobierno de Rusia, se distingue por su brillante técnica, su dedicación única y su gran inteligencia en el escenario.

A pesar de su probado prestigio y reconocimiento internacional, Boris Eifman sigue reclamando un teatro para su compañía. Los estrenos los realizan en el Teatro Alexandrinsky de San Petesburgo pero sigue a la espera de la construcción de un impresionante centro para la danza que él mismo ha proyectado para San Petesburgo. De momento, eso sí, el gobierno de la ciudad ha impulsado la creación de su academia de danza.

Para la función del jueves la compañía ofreció el segundo elenco, con la sustitución por una lesión en el último momento, del bailarín que debía interpretar el papel de Vronski por otro bailarín de la compañía que probablemente se estrenara en el rol, dado que todos los bailarines le aplaudieron al finalizar la representación.

Este no es un ballet que narre la novela como podemos encontrar en otras versiones de la obra de Tolstoi, como por ejemplo en la de John Neumeier estrenada en Julio de este año y de la hicimos nuestra crónica aquí No hay para nada la historia de las tres familias en escena, faltan muchísimos personajes. Sólo brevemente al principio sale Kitty, la prometida de Vronsky. La historia se centra en el trío amoroso, basado en los personajes principales de la novela y cuyo desarrollo transcurre más o menos como en la novela pero sin que la trama resulte evidente.

Anna Karenina. Eifman Ballet. Foto: Souheil Michael Koury

La puesta en escena es magnífica, las partes corales espectaculares, la coreografía, aunque simple en el sentido de la secuencia entre pasos a dos, tríos y todo el elenco, es impactante en la forma de mover a los bailarines, en la exigencia de figuras clásicas llevadas al límite, en unos portés muy elaborados y exigentes, muy rápidos y constantes, que los bailarines dominan con una maestría apabullante.

El vestuario es igualmente muy bello, el baile de máscaras cuando los amantes se han instalado en Venecia como un último intento de salvar su amor, es suntuoso.

Anna Karenina. Foto: Hana Kudryashova
Cuando ya próximo el fin, con la bella música de la obertura de Romeo y Julieta de Chaikovski, el cuerpo de baile se desnuda para arropar a una Anna Karenina frágil, desesperada y algo trastornada, desnuda también, con su larga y hermosa cabellera rubia suelta, para desarrollar una danza más contemporánea, es cuando podemos apreciar la gran versatilidad de los bailarines y la maestría del coreógrafo.

El suicidio de Anna, subida al andamio que representa la estación y con el cuerpo de baile masculino inmerso en una danza frenética simulando el tren, es impactante.

Pero si en la parte técnica los bailarines estuvieron espectaculares, la parte dramática no la acompañó tanto en cuanto a la capacidad de los artistas principales para transmitir los distintos sentimientos de sus personajes. Solo Karenin, Sergey Volobuev, que él sí, a una danza alucinante de ligereza y precisión ya sea en sus solos como en los portés, aportaba una fuerza magnética y una interpretación que te permitía vivir con él toda la frustración, rabia y desesperación del marido despechado. Un bailarín que suponemos veterano en la compañía pero que es sin duda una de sus grandes estrellas.

Anna Karenina. Foto: Souheil Michael Koury
Anna Karenina, Daria Reznik, magnífica, con una gran flexibilidad que le permitía lucirse técnicamente ante la gran dificultad del rol, no alcanzaba a transmitir las emociones por las que pasa en el transcurso de las dos horas del ballet. En cuanto a Vronsky, Igor Subbotin, apuesto y convincente en su rol asimismo tan exigente, tampoco aportaba al personaje el dramatismo necesario para mostrarnos todos sus estados pasionales.

No obstante pese a esa frialdad en el dramatismo, el altísimo nivel de los bailarines, la fuerza de la coreografía, la belleza y el magnetismo de todo el ballet, junto con una escenografía de Zinovy Margolin basada en andamios y columnas de bronce sabiamente iluminados y el magnífico vestuario de Slava Okunev, nos permitieron vivir una gran noche de ballet que todo el público celebró entusiastamente.

Nuestro tan bello teatro debería incrementar las funciones de danza, sobre todo de ballet clásico, con grandes compañías y un repertorio variado. Ya que no parece dispuesto a tener compañía propia, al menos que no deje desamparados a quienes amamos esta forma artística.

Dicen los entendidos que no es ésta la obra maestra de Eifman si no que es su Gisele Roja. Acabamos de descubrir esta compañía y por lo que vimos con Anna Karenina, estaríamos encantados de tener más ocasiones de ir conociendo su trabajo.



lunes, 24 de julio de 2017

Ibstage Stars Galas – Gran Teatre del Liceu

Alicia Amatriaín y Martí Fernández Paixà.
Foto: Josep Guindo

Organizada por Leo Sorribes y Elías García, creadores de Ibstage y del futuro Ballet de Catalunya (BNC), el pasado 22 de Julio tuvo lugar una Gala de estrellas reuniendo a algunos de los mejores bailarines de las más importantes compañías europeas y alguna americana e incluyendo dos futuras bailarinas ya seleccionadas con contrato de aprendices para formar parte de la nueva compañía: Alexandra Urcía y Rossana Morelli. Alicia Amatriaín, Martí Fernández Paixà y Gonzalo García fueron las tres estrellas españolas del impresionante elenco.

Carolina Masjuan

Como entremés «delicatessen» a la edición 2017 de Ibstage que tras las tres semanas de cursos, clases y ensayos, finalizará el 1 y 2 de Setiembre con las Galas de estrellas compartiendo escenario con los jóvenes participantes del curso, este mes de Julio se han ofrecido dos funciones de una Gala que nos va a ser muy difícil olvidar, tanto por el altísimo nivel de los bailarines -difícil quedarse con una pareja porque todos eran de una calidad excepcional- como por un programa rico y variado, inteligentemente diseñado para complacer al público más exigente. 

Lauren Cuthbertson y Vadim Muntagirov.
Foto: Josep Guindo
Un repertorio escogido muy cuidadosamente por el propio Leo Sorribes, para reflejar el estilo al cual aspira el BNC, que incluya clásico, neoclásico y contemporáneo, pero velando porque todos los estilos sean ofrecidos al más alto nivel, tanto en cuanto a la interpretación, como a la selección de los coreógrafos. Por suerte se trata de una dirección a la altura, con mucha experiencia, conocimiento y criterio -que no se engañen los gurús locales que van haciendo declaraciones que no hacen más que ponerles en evidencia- El equipo Ibstage/BNC, son profesionales que saben perfectamente en qué debe consistir y de qué debe disponer una compañía hoy en día: un elenco y un repertorio versátil pero de mucha calidad, para abarcar a cuanto más público mejor.

Abrieron la Gala los queridos y admirados bailarines principales del Royal Ballet, Lauren Cuthberston y Vadim Muntagirov, ambos fieles a Ibstage desde hace ya unas temporadas y por tanto ya conocidos, y queridos, por el público catalán. Empezaron con Sylvia de Sir Frederik Ashton, coreógrafo de referencia de la compañía inglesa y poco visto por aquí. Elegantes y perfectos con un dominio espectacular tanto de la técnica como del estilo, sencillamente nos encantaron.

Lauren, ya en la segunda parte y teniendo como partenaire al espectacular bailarín solista del Royal, Eric Underwood, nos mostró la versatilidad requerida hoy en día en cualquier bailarín de alto nivel que se precie, exigida además por todas y cada una de las compañías clásicas, compañías que son nuestra envidia, digámoslo claro, pero que tenemos la esperanza de que pronto nuestra suerte cambie. ¡Así sea ! Pero no nos desviemos. Lo que Lauren y Eric bailaron fue un fragmento del espectacular ballet Chroma, que Wayne McGregor, coreógrafo residente del Royal, creó para la compañía inglesa hace unos pocos años. Magnífico fragmento de un estilo contemporáneo, vistoso y sumamente exigente que hizo subir la adrenalina entre la audiencia.

Lauren Cuthbertson Y Eric Underwood.
Foto: Josep Guindo

Vadim por su parte nos volvió a entusiasmar en Flammes de Paris. ¡Qué bailarín ! Diga lo que diga, seguro que me repito, porque confieso que siento debilidad por su elegancia, su altísima técnica puesta siempre al servicio del arte, nunca en busca de un exhibicionismo gratuito. Y ahora Vadim bailó con la deliciosa Rebecca Storani, ganadora del premio «On Stage With a Principal Dancer» de la edición 2014 de Ibstage, que le brindó la posibilidad de compartir escena al año siguiente con una estrella y participar en la Gala final en un paso a dos con algún bailarín consagrado. Pues bien ese bailarín fue Vadim y el paso a dos no fue otro que este mismo Flammes de París, pero que ahora bailó ya como bailarina profesional del Ballet Nacional de Portugal. Un placer re-encontrarla y constatar los frutos que ha ido dando Ibstage a lo largo de estos años. Rebecca defendió con mucha solvencia la dificilísima variación de este paso a dos, marcándose unas pirouettes y unos fouettés de vértigo. ¡Adelante muchacha tienes un brillante futuro!

Liudmila Konovalova y Mijhail Sosnovschi.
Foto: Josep Guindo
A la pareja formada por Kristina Saphram y Timur Askerov bailarines principales del Mariinsky y también él ya conocido nuestro, les correspondió el emotivo paso a dos de Romeo y Julieta que ellos bailaron en la versión de Leonid Lavrovsky que es la que tiene en repertorio la prestigiosa compañía de San Petesburgo y que por aquí no conocemos tanto. Una delicia de paso a dos por unos bailarines impresionantes, sumamente compenetrados.

Del Ballet de la Ópera de Viena llegaron Liudmila Konovalova y Mihail Sosnovschi, Bailarina Principal ella y Bailarín Solista él. Su variación del Corsario no fue la típica del paso a tres de Medora, Conrad y Alí, si no la del “Pas d’Esclave” cuando Lankedem vende a la odalisca, Gulnara, con la difícil variación femenina. Virtuosismo y elegancia a raudales por parte de ambos bailarines.

Penumbra, una coreógrafía de corte neoclásico, firmada por Remy Wörtmeyer, emocionó a la audiencia por su belleza y la sublime interpretación que nos ofrecieron los Primeros Bailarines del HET National Ballet, Anna Ol y Semyon Velichko. Una auténtica delicia en una pieza que fue un descubrimiento para todos bajo música de Rachmaninov.

Y ¿quién mejor para bailar Balanchine que dos bailarines del New York City Ballet? El delicioso, virtuoso y clásico paso a dos, ideal además para una Gala, Tchaikovsky Pas de Deux, nos llegó de parte de los principales de la compañía americana, el zaragozano Gonzalo García y la encantadora Ashley Bouder. Se trató de la versión con estilo renovado por el NYCB, una delicia que degustamos con sumo placer.

Ashley Bouder y Gonzalo García. Foto: Josep Guindo

El segundo Petipa de la noche fue «Carnaval de Venecia» no tan conocido y en cambio muy bonito, sobretodo bailado por unos sensacionales bailarines como Viktorina Kapitonova, Primera Bailarina del Ballet de Zurich y Dinu Tamazlacaru también Primer bailarín pero del Ballet de la Ópera de Berlín. Ambos espectaculares, tanto de técnica como de presencia escénica. Como anécdota contar que Viktorina ha sido mamá recientemente y viaja con su marido y su pequeño y precioso bebé al que aún está alimentando. Nuestra total admiración y respeto.

Rebecca Storani y Vadim Muntagirov.
Foto: Josep Guindo
Uno de los momento álgidos de la noche llegó con «Lightness in Spirit» estreno mundial, creado especialmente para esta Gala de Ibstage por la bailarina Solista del Ballet de Stuttgart, Katarzyna Kozielska e interpretado por la indiscutible estrella de la compañía alemana, la vasca, Bailarina Principal, Alicia Amatriaín, acompañada por el joven bailarín de Reus, Martí Fernández Paixà, Bailarín Solista en Stuttgart. Espectacular trabajo el de esta coreógrafa que en los cuerpos y con el arte de los dos bailarines españoles, tuvo su mejor encarnación. La música de Bill Evans “Peace Piece”  sirvió de marco para que ambos bailarines nos permitieran apreciar la belleza de su movimiento en un lenguaje rico, con momentos sublimes. Gran ovación prueba de que el público supo apreciarlo.

Y el fin de fiesta vino dado por el tercer Petipa de la noche y paso a dos que no falla como colofón de Gala: Don Quijote. Pero éste fue un Paso a dos con sorpresa ya que incluyó dos variaciones para bailarina, del mismo ballet, incluidas aquí para presentarnos a Alexandra Urcía y Rossana Morelli como futuras integrantes del BNC Ballet con un contrato de “aprendices” en la compañía cuyos cimientos se van construyendo estos meses. El paso a dos propiamente dicho fue bailado con gran virtuosismo por Saryal Afanasev y Anastasia Limenko ambos Bailarines Principales del Stanislavsky Ballet. Los seguros portés de él junto con los equilibrios de ella, sus giros rápidos y la solidez de sus puntas clausuraron una Gala que todos vivimos son entusiasmo y emoción.

Viktorina Kapitonova y Dinu Tamazlacaru.
Foto: Josep Guindo

¿Cómo lo consiguen? ¿Cuál es el secreto de su poder de convocatoria? ¿Cómo estos artistas de tan alto nivel, no dudan en hacer importantes sacrificios cuando les llaman Leo y Elías? Misterios por resolver, pero en todo caso nosotros encantados de que una y otra vez, nos vayan ofreciendo estas exquisiteces para nuestros paladares cada vez más exigentes. Sin olvidar que además las Galas se pueden seguir en streaming en directo y de forma gratuita desde cualquier rincón gracias al gran trabajo realizado por Carmen Tanaka y María Urcia. A destacar que en esta ocasión el Balanchine Trust ha hecho una excepción y ha concedido a Ibstage los permisos para la difusión, algo que ya está también garantizado para la retransmisión de las Galas de Septiembre para Stripes and Star, incluida en el programa.

Anna Ol y Semyon Velichko. Foto: Josep Guindo
Y no hay que olvidar a la “otra mitad” de Ibstage, Xiomara Reyes y Rinat Imaev, que en esta ocasión no pudieron estar presentes por estar dirigiendo la Summer School de la Washington Ballet School de la cual Xiomara es la directora y sin olvidar tampoco el gran trabajo de producción liderado por el que fue bailarín de la compañía del Gran Teatre del Liceu (sí hay tradición en Cataluña y está muy activa aún) Xavier Bagá, vinculado a Ibstage desde su inicio en Barcelona. 

Todo el protagonismo fue dado a los artistas participantes. Nadie de la organización salió a saludar puesto que no toda la dirección estaba presente. Un detalle no menos importante que da una idea del espíritu de equipo que existe y que se refleja en la “marca” Ibstage. ¡Chapeau!

Alicia y Martí, habían llegado tarde la noche anterior y les recogían a las cuatro de la madrugada del día siguiente porque según nos comentó la propia Alicia, tenían que estar pronto en el teatro ya que Martí sería Mercutio y ella Julieta esa misma tarde. Pero la satisfacción de bailar en casa, de hacerlo en el Liceu y en una Gala organizada por Leo Sorribes y Elías García, unos nombres que cada vez tiene más peso en el panorama internacional, bien valía el sacrificio. Les habíamos entrevistado un poco antes de la Gala (entrevista aquí) y tanto ellos como nosotros estábamos ansiosos de que llegara el momento de verles bailar en Barcelona. Nuestro deseo es también volver a Stuttgart para esta vez disfrutar de ambos en escena, en su teatro y en un ballet completo. Un Oneguin por ejemplo no estaría nada mal… ¡ojala!

Saryal Afanasef y Anastasia Limenko. Foto Josep Guindo
Por otro lado ahora nos espera Ibstage, disfrutar de clases con algunos de los mejores profesores del mundo, observar el talento de jóvenes llenos de ilusión, llegados también de todos los rincones del planeta y disfrutar de dos Galas, esta vez en el emblemático Teatre Grec de Barcelona que ya están anunciadas y prometen emocionar y entusiamar a partes iguales, consulten programa y fechas y reserven localidades aquí. Bailarina catalana invitada en esta edición: Alba Nadal, la bailarina de Sant Fruitós del Bages que es rara avis en el reino de Bournonville, donde casi todo el elenco está formado por bailarines daneses procedentes de la prestigiosa escuela de Copenhague. Sepan más sobre ella y su participación aquí


Y no menos importante, ir siguiendo la evolución del BNC, el Ballet que Catalunya por fin parece que va a tener. A pesar del como siempre poco apoyo de un sector de la profesión, incomprensible si no es por la triste envidia que consume a unos y la incapacidad de saber valorar lo bueno -o el miedo a reconocerlo- que embarga a otros, esta vez tiene que salir. Hay también otro sector del mundo del ballet en Barcelona que sí está por la labor y que realiza una importantísima tarea de apoyo y divulgación. Escuelas que reconocen lo que aportaría disponer de una compañía de la mano de unos directores abiertos a la participación de todos, que actuan con transparencia y que se implican en la sociedad catalana. Ya nos falló un buen proyecto, ya dejamos morir alguna iniciativa que con mucho esfuerzo se mantenía viva, que ahora no suceda lo mismo una vez más. No nos lo podemos permitir.

Kristina Saphram y Timur Askerov. Foto: Josep Guindo