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domingo, 8 de julio de 2018

La Bayadère del Ballet de Monterrey

La Bayadère por el Ballet de Monterrey. Foto: Josep Guindo

Tras una semana con su Lago, del que publicamos crónica aquí, ha llegado el turno de La Bayadère. El Ballet de Monterrey que dirige José Manuel Carreño, finaliza su estancia en el Teatre Tívoli de Barcelona y su gira española con esta obra clásica del repertorio que sitúa su acción en la India de Brahamanes y Rajás.

Carolina Masjuan

Yoel Carreño Solor.  Foto: Josep Guindo
Su versión, con coreografía de Luís Serrano y el propio José Manuel, en línea con el pensamiento del director de la compañía de acortar los ballets para atraer a un público neófito, se asemeja más a la versión de Nureyev que prescinde del cuarto acto, cuando se destruye el templo y Gamzati y su padre encuentran el merecido castigo, que a la de Makarova, la que por cierto tantas veces bailó y conoce bien José Manuel Carreño de su larga trayectoria como principal con el ABT. 

Esa versión fue la que estrenó la compañía de Ángel Corella con la propia Makarova venida a España para montarla y es la que más conocemos por estos lares. Su final pone las cosas más en su lugar y el paso a tres entre el espíritu de Nikiya, Gamzati y Solor es una auténtica delicia, no obstante el hilo argumental se sigue también perfectamente con solo dos actos y los artistas del Ballet de Monterrey hacen suyo ese mundo oriental consiguiendo trasladar al espectador y hacerle vivir con ellos la tragedia de La Bayadère.

Si ya en el Lago loábamos el hecho de que se hubiera invitado a Yoel Carreño para que bailase el rol principal en algunas funciones, aquí se da además la circunstancia de que puede compartir escenario con su hermano ya que José Manuel, también en algunas funciones, interpreta el rol del pérfido Gran Brahaman perdidamente enamorado de Nikiya, a quien a pesar de todo intenta salvar ofreciéndole el antídoto al veneno de la serpiente que ha mordido a la Bayadera desde el ramo ofrecido por Gamzati. Algo que ella rechaza al comprobar el poder que ejerce la hija del rajá sobre su enamorado.


José Manuel y Yoel Carreño. Foto: Josep Guindo

Los dos hermanos se muestran realmente felices de poder compartir estos días juntos y encima incluso bailar juntos. Algo que no descartan repetir siempre que sus agendas lo permitan. 

Yoel Carreño y Lissi Baéz  Solor y Gamzatti.
Foto: Josep Guindo
Yoel Carreño que tras ser principal en Cuba estuvo una temporada en España mientras decidía su futuro, tiene muchos seguidores por la geografía española y de fuera de nuestras fronteras que no dudaron en darse cita en el teatro barcelonés para disfrutar del gran arte de su admirado bailarín.

También a nivel social fue un evento muy agradable ya que muchos de nosotros aprovechamos para conocernos y compartir una deliciosa función. 

Y es que de nuevo el artista cubano ofreció una prestación de altísimo nivel. Solor es ese guerrero enamorado convencido de su total devoción por Nikiya que no obstante cae en las redes de la hija del Rajá.

Olivia Quintana Nikiya.
Foto: Josep Guindo
Su inquietud, su indecisión, su malestar y su lucha consigo mismo, están bien patentes en escena y se transmiten de una forma tal que el espectador no puede menos que sentirlas con él. A nivel técnico su elegancia, su precisión y su calidad también como partenaire hacen de Yoel un artista completísimo que tuvo las más sentidas ovaciones.

Nikiya, la bailarina mejicana Olivia Quintana es una bailarina solvente con larga trayectoria como principal con la compañía. 

Lissi Báez por su parte, fue una Gamzati poderosa, brillante y malévola. Con gran seguridad en sus equilibrios, sus pirouetes y sus fouetés, fue otro de los grandes pilares de la función. Tanto ella como Nikiya bordaron la parte teatral de su lucha en las estancias del rajá por el amor de Solor. 

Conocíamos a Lissi de su época con el Ballet de Cuba cuando éste estuvo también en el Teatro Tívoli. Llevando ahora ya varias temporadas en Monterrey se mostró encantada de estar en esta compañía, donde ha crecido mucho y se le ofrecen muy buenas oportunidades. No duda en manifestarnos su admiración por el maestro y director José Manuel Carreño y la felicidad que le supone poder contar con un partenaire de la talla de Yoel.

Daynier Rivero fue el encargado de dar vida al vistoso rol del ídolo de bronce, cosa que hizo con solvencia.

Daynier Rivero Ídolo de Bronce. Foto: Josep Guindo

El cuerpo de baile no desmereció y sobretodo en Las Sombras nos ofreció una prestación exquisita del sueño onírico de Solor. No descendieron por ninguna rampa y fueron dieciséis en total las bailarinas, más las tres sombras solistas, pero es que el escenario del Tívoli no permite tampoco un gran despliegue y el efecto que produjeron fue el deseado, cautivando a la audiencia que las premió con un cálido aplauso.

El Ballet de Monterrey en La Bayadère. Foto: Josep Guindo
La gran maestra cubana Karemia Moreno que fue el aya en la ya comentada Bayadère de Corella, también estuvo presente en las funciones del Tívoli. 

¡Cuantos recuerdos! Qué suerte tiene Monterrey al tener mecenas que apoyan el arte y la cultura y permiten la continuidad de su compañía de ballet nacida en 1990 gracias a la iniciativa de la Sra. Yolanda Santos de Hoyos.

Ahora también el Ballet de Catalunya está luchando aquí para encontrar mecenazgo, confiamos en que la sociedad catalana sepa, como lo hizo y hace la mexicana, valorar a nuestros artistas y ayudar a que este proyecto actual pueda seguir adelante.

La producción, con escenografía de Raúl Font y vestuario de Marco Reyna es colorida y vistosa. 

Lissi Báez en Gamzatti. Foto: Josep Guindo

Poco aforo para una compañía muy digna y con unos solistas de grandísimo nivel. ¡Gracias Ballet de Monterrey por su visita y por habernos permitido disfrutar de dos grandes clásicos brillantemente interpretados!



sábado, 30 de junio de 2018

El Lago de los Cisnes por el Ballet de Monterrey

El Lago de los Cisnes por el Ballet de Monterrey.
Foto: Dave Friedman

La compañía que dirige desde hace unos dos años José Manuel Carreño, recala, tras una exitosa gira por otras ciudades españolas, en el Teatre Tívoli de Barcelona con el Lago de los Cisnes y La Bayadère. Yoel Carreño, hermano de José Manuel, interpreta los roles principales de ambos ballets en algunas funciones, como artista invitado. 

Carolina Masjuan

El Ballet de Monterrey fue fundado en 1990 por iniciativa de la Sra. Yolanda Santos de Hoyos y es una compañía financiada al 100% por fondos privados. Cuenta con unos 40 bailarines de distintas nacionalidades aunque la mayoría son latinos y entre ellos hay unos nueve cubanos. Ésta es la segunda vez que actúan en Barcelona. 

Junna Ige y Olivia Quintana, Odette y Odile en
El Lago de los Cisnes del Ballet de Monterrey
José Manuel Carreño es un bailarín clásico. Formado en Cuba, ha desarrollado su carrera con el Ballet Nacional de Cuba, el English Nacional Ballet, el Royal Ballet y principalmente en el American Ballet Theater (ABT). Desde que se despidió como Bailarín Principal del ABT en el MET de Nueva York, ha dirigido el Ballet de San José primero y desde hace un año y medio la compañía de Monterrey que había tomado una deriva más contemporánea, retomando con José Manuel un repertorio clásico que bajo su dirección ha alcanzado una gran calidad, atrayendo a mucho más público a ver danza y debiendo en algunas ocasiones programar más funciones dada la gran demanda que ha generado. 

Como bailarín, la última vez que bailó en Barcelona le vimos en la magnífica Giselle que el English National Ballet trajo al Liceu con Tamara Rojo como invitada del Royal Ballet y el propio José del ABT. 

Su hermano Yoel, ahora bailarín principal en el ballet de la Ópera de Oslo, actúa como invitado en algunas funciones de esta gira española. Para Yoel bailar en esta compañía es muy emocionante. Su hermano ha sido un referente en su carrera, el bailarín en el que siempre se inspiró, visionando vídeos suyos una y otra vez, ya que estando él en Cuba y José Manuel en USA tenían muy pocas ocasiones de verse. Además en La Bayadère comparten escenario, algo sumamente grato para ambos.

Yoel Carreño como Siegfried en el Lago de los Cisnes
con el ballet de la Ópera de Oslo. Foto: Erik Berg
La versión del Lago del Ballet de Monterrey se debe a Luis Serrano. Este Lago ha sido reducido, sacrificando algunas partes para acortarlo y hacerlo más ágil. La bailarina principal Olivia Quintana fue reemplazada en el último momento, debido a una pequeña lesión, por Junna Ige que defendió el rol con solvencia, sobre todo a nivel interpretativo y con unos hermosos brazos. 

Con el absolutamente preciso a todos niveles Yoel Carreño como partenaire, Junna fue una Odette delicada y una Odile hechicera tal y como reclama el rol.

Los solos de Yoel fueron los que se llevaron las mayores ovaciones. Totalmente merecidas ya que su dominio de la técnica, sus precisos aterrizajes, su elevación, sus giros y su interpretación del rol, lo confirmaron como la gran estrella que es. 

Aún recordamos nuestra visita a Oslo para verle junto con Yolanda Correa y como el público noruego los aprecia y los venera. Arte en mayúsculas para el artista cubano que además nos explicó que su toma de rol como principal en Sigfrido fue precisamente en una gira del Ballet de Cuba en Barcelona y en este mismo Teatro Tívoli. 

El cuerpo de baile estuvo realmente bien, muy coordinado ofreciendo unas figuras de gran belleza. Los cuatro cisnes, a pesar de un pequeño desajuste al final no desmerecieron. 

Lissi Baez en el Paso a Tres del Lago de los Cisnes
con el Ballet de Monterrey
En el paso a tres estuvieron magníficos Deborah Rodriguez, Brian Ruiz y Lissi Baez. A Lissi la conocíamos del ballet de Cuba y nos encantó verla como principal con la compañía de Monterrey. Ha crecido mucho como bailarina, con una técnica muy solvente y una deliciosa interpretación que también mereció amplios aplausos. Lástima no poder repetir otro Lago para verla como Odile.

Son fechas complicadas pero a pesar de eso sorprendía el poco aforo en el teatro, una lástima porque todo el elenco baila con pasión y ofrece una muy bonita prestación. 

Una pena también el cierre del telón de forma demasiado abrupta ya que el público estaba recompensando a los artistas con cálidos aplausos y se vio obligado a abandonar sus asientos sin haber podido satisfacer su deseo de agradecerles la bonita función ofrecida. 

Les esperamos para la próxima semana con La Bayadère. Visiten la web del teatro y no duden en sacar sus entradas!