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sábado, 21 de abril de 2018

Ivan Vasilien de nuevo en Terrassa

Ivan Vasiliev. Blind Affair.
Foto: Josep Guindo
Ivan Vasiliev bailó de nuevo en el Centre Cultural de Terrassa y en esta ocasión convenció como bailarín y también como coreógrafo. Acompañado de figuras de los teatros Mijailovski de San Petesburgo y Bolshoi de Moscú nos presentó dos coreografías estrenadas el 2016 y una adaptación de la suite de El Corsario.

Carolina Masjuan 

El elenco, de alto nivel, estuvo formado por 11 bailarines de los teatros Mijailovski y Bolshoi de Moscú. Vasiliev ya encabezó una gran gala de ballet en la Temporada BBVA de Danza 2017 con el aforo completo, aunque en esa ocasión su talento como coreógrafo quedara en entredicho ya que su pieza Amadeus, un estreno mundial con música de Mozart del Andante del Concierto para piano núm. 21, decepcionó tanto a crítica como público en general. 

Blind Affair. Foto: Josep Guindo
Con esta nueva oportunidad se ha podido disfrutar del talento y la fuerza de uno de los más aclamados bailarines rusos que hay actualmente. La superestrella Ivan Vasiliev (Vladivostok-Rusia, 1989) comenzó sus estudios en la Escuela de Ballet de Dnepropetrovsk (Ucrania) y en 2006 se incorporó a la Escuela Coreográfica Estatal de Bielorrusia. A finales del mismo 2006 fue invitado a incorporarse a la compañía de ballet del Teatro Bolshoi de Moscú como solista y en 2010 ocupó el rango de Primer bailarín. 

Su repertorio se enriqueció rápidamente trabajando bajo la supervisión de Yuri Vladimirov y con sus increíbles piruetas, saltos y elevaciones, ha protagonizado los papeles principales del Cascanueces, La Fille Mal Gardée, El Corsario, Les Flammes de París, Espartaco o La Bayadère. Con numerosos premios en su haber, como el Grand Prix del Certamen Internacional de Varna, el Triumph Youth de 2006 o el Benois de la Danza por Flammes de París en 2009. Actualmente Ivan Vasiliev, respondiendo a los ecos de su antecesor Vladimir, está considerado el bailarín más importante de la Compañía de Ballet estable del Teatro Bolshoi de Moscú donde actúa como Estrella invitada.

Blind Affair. Foto: Josep Guindo
El programa empezó con Blind Affair, pieza estrenada en el Teatro Hermitage (Sant Petersburg) el 15 de abril de 2016. ‘Es un ballet sobre la sociedad, donde todos están absortos en sus artefactos y nadie mira a su alrededor. Quiero despertar a la multitud. Siempre lo quise, por eso viajé y bailé mucho. Y seguiré así hasta que tenga 120 años. Sólo para seguir diciendo a la gente: Mire a su alrededor y diga: La vida es bella' comenta Ivan Vasiliev sobre su ballet. Con una música repetitiva de Max Richter, al bailarín ruso nos cuenta cuan difícil es hoy en día relacionarse e interactuar. 

La pieza ya empieza con sonidos de móviles a todo volumen para abrirse el telón con dos bailarines en un escenario lleno de humo. Cuando todo el elenco está en escena vemos a los bailarines bailar con vendas en los ojos. Los portés son muy bellos y los trabajos corales también, el ambiente que se crea gracias a los juegos de luces es intimista, el vestuario de Alexandra Leonidova es elegante, con vestidos sedosos de falda larga con aberturas que en los developés muestran las esbeltas piernas de las bailarinas. La bailarina principal, Valeria Zapasnikova, pareja de Ivan Vasiliev, tiene un movimiento bellísimo, sus developpés, arabesques y saltos son magníficos y su interacción con el bailarín ruso trasciende magníficamente. 

Al final, cuando los protagonistas se liberan de su incapacidad para ver y se descubren mutuamente, el aislamiento y la tristeza dan paso a la esperanza. Magnífico nivel el de todo el elenco: ​Ivan Vasiliev, Anna Kuligina, Andrey Lapshanov, Valeria Zapasnikova, Katerina Odarenko, Aleksandre Omar, Denis Savin, Irina Kosheleva, Aleksei Kuznetsov, Dzianis Klimuk Elena Nikiforova i Nikita Nazarov en un hermoso ballet.

Bolero. Foto: Josep Guindo

Bolero, estrenada en Sant Petesburgo en 2016, junto con Blind Affair, ‘Es una historia sobre las personas que viven en una matriz. Individuos que habitan en un mundo como si fueran conductores de un autobús, se mueven siempre por la misma ruta; te levantas, te pones al volante, vuelves a casa, cenas y te vas a dormir. Sin embargo, hay personas que rompen esta rutina y empiezan a ver el mundo de una manera diferente. Piensan: ¿Por qué no bañarse a la fuente? Mira los pececillos como nadan! Este ballet trata de romper las reglas pero aún así la multitud te hace retroceder y me parece que todos nosotros deberíamos cruzar la línea” explica Ivan Vasiliev. 

El Corsario. Foto: Josep Guindo
En algún momento algún movimiento de corte Béjartiano te conduce a ese Bolero icónico, que por cierto podremos ver pronto en Sant Cugat, però si allí se trata de una danza al servicio del ritmo y la melodía para crear un ballet hipnótico y sensual, aquí la idea es totalmente distinta, un divertissement que trata asimismo del aislamiento y la rutina pero con final también esperanzado. ​El elenco de bailarines Denis Savin, Anna Kuligina, Dzianis Klimuk, Katerina Odarenko, Aleksei Kuznetsov, Irina Kosheleva y Valeria Zapasnikova, de nuevo mostrando lo mejor de la técnica rusa en escena. 

Acabó el programa con un clásico como es la Suite del gran ballet de repertorio El Corsario, con Ivan Vaisiliev y la bailarina Valeria Zapasnikova en los roles principales. Ivan Vasiliev tiene duende, carisma, y sabe explotarlo muy bien. Cuando tiene ocasión de lucirse se emplea a fondo y, por ejemplo, no solo con un brazo sostiene a la bailarina en los portés sino que riza el rizo levantando también una pierna, casi en attitude. 

Ivan Vasiliev. El Corsario.
Foto: Josep Guindo
Y a su demostración de solvencia como partenaire, une una gran técnica, espectacular elevación, rapidísimos giros, piruettes, saltos, … su prestación es espectacular y deleita a sus numerosísimos fans, aunque al realizar todo este despliegue, lo que ocurra mientras pisa suelo firme no sea ni tan limpio ni bien controlado. 

Fue un espectáculo de muy alto nivel que no defraudó, ya que no solo Ivan Vasiliev mereció largos aplausos, todos los bailarines sin excepción ofrecieron unes prestaciones de mucha calidad. Anna Kuligina, Aleksandre Omar, Nikita Nazarov, Aleksei Kuznetsov, Irina Kosheleva, Denis Savin, Elena Nikiforova, Andrey Lapshanov, Katerina Odarenko, Dzianis Klimuk completaron el elenco de bailarines rusos que recogieron la larga ovación que el público les regaló.

Una vez acabada la función fueron muchos los que esperaron a la estrella rusa para felicitarla y fotografiarse con ella. Sus visitas al Centre Cultural le van acercando más a un público fiel que tiene la suerte de contar con una programación de danza de altísimo nivel. 

Cabe destacar que los bailarines venían de ofrecer la misma función en Logroño justo el día anterior, por lo que bailaron justo tras el viaje desde La Rioja, lo que no impidió que se les viera en plena forma y ofreciendo lo mejor de sí mismos. Un gran bravo a estos magníficos artistas y a Terrassa. No se pierdan la próxima función, el estreno del Triple Bill de nuestra compañía, el Ballet de Catalunya el próximo sábado 28.


domingo, 28 de enero de 2018

Le Jeune Homme et la Mort & La Sylphide por el English National Ballet.

Tamara Rojo e Ivan Vasiliev en Le Jeune Homme et la Mort.
Foto: Laurent Liotardo

El pasado viernes 19 de Enero, el English National Ballet (ENB) nos ofreció una doble propuesta de danza con dos clásicos tan hermosos como perturbadores. Lo que pudimos ver en el London Coliseum de Londres fueron dos historias con argumentos y estilos diferentes, creadas con más de un siglo de diferencia, pero con dos elementos en común. Un rol interpretativo a destacar y un mismo hilo conductor: un amor tan apasionado como destructor, tan inocente como irreal, que conduce a los héroes al más terrible de los finales.

Sylvia Grau

La velada empieza con Le Jeune Homme et la Mort, una coreografía de Roland Petit a partir del libreto de Jean Cocteau. La obra, estrenada en 1946, tiene lugar en un sórdido estudio en el París de la post-guerra y es en esa escenografía, idea del director de arte Georges Wakhévitch, donde el tándem Petit y Cocteau nos muestran la relación tormentosa y violenta entre un amante y su perdición, una perdición en forma de mujer fatal que a través del desprecio y la provocación, va destruyendo el alma del hombre hasta que queda sin vida.

La Sylphide por el English National Ballet.
Foto: Laurent Liotardo
Petit nos cuenta la historia a través de la exaltación de pasos y gestos cotidianos, que se transforman en una prodigiosa danza. La música, decisión en el último momento, es uno de los elementos principales en escena, ya que cada nota de la Passacaglia de Bach aumenta cada uno de los movimientos descritos por Petit.

Su primer protagonista, el bailarín y actor Jean Babilée, entregó tanta personalidad a este personaje que se ha presentado como un gran reto para los futuros aspirantes, como fueron Nureyev, Baryshnikov y Le Riche. Aunque la pieza es de una elevada exigente técnica y física para el hombre, el mayor reto en mi opinión es la interpretación, que precisa de un intenso dramatismo no muy habitual en la danza clásica o neoclásica. En cuanto al papel de la mujer, aunque no luce tanto en el aspecto físico-técnico, me aventuraría a decir que es un reto interpretativo mayor, sobre todo por incluir elementos como el misterio, la provocación, la mofa y una sensualidad perversa, y se verá enormemente afectado por la personalidad de la bailarina que lo interprete.

Ivan Vasilev, Le Jeune Homme et la Mort.
Foto: Laurent Liotardo
El pasado día 19 dos grandes estrellas de la danza, Tamara Rojo e Ivan Vasiliev, dieron vida de nuevo a Le Jeune Homme et la Mort. Rojo, que ya había interpretado esta pieza antes con Le Riche, resolvió de forma brillante el rol aportándole su gran personalidad, la misma con la que ha bailado siempre y con la que ahora lidera el ENB. En sus gestos y en sus inmensas miradas pudimos leer claramente el papel creado por Cocteau, y a los pasos de Petit les regaló una elegante sensualidad y seductora frialdad.

Vasiliev, que al igual que Rojo ya había interpretado la obra antes con una versión también para el ENB en 2011, demostró de nuevo su gran virtuosismo y técnica, pero sobretodo destacaría su pasión en la interpretación, con una expresión perdida que nos evocaba la locura y movimientos explosivos que describían perfectamente su alma atormentada.

Las dos estrellas de la danza, con una técnica más que controlada, parecía que podían jugar más a ser actores y disfrutar de la interpretación, o al menos así se transmitía a una audiencia que quedó presa dentro de la obra durante los intensos dieciocho minutos que duró la coreografía.

Tamara Rojo, Le Jeune Homme et la Mort. Foto: Laurent Liotardo
El final, como si el espectador visualizara un cuadro, muerto y muerte se adentran en los tejados de París mientras el telón nos despide lentamente de la historia.

A continuación, la compañía inglesa nos propone un viaje a Escocia para conocer el gran clásico de Bournonville, La Sylphide, versión que hace el creador de la escuela danesa en 1836 del ballet original de Filipio Tagioni para la Ópera de París.

La versión de Bounonville es la única que ha sobrevivido de las dos y se considera el primer ballet romántico y obra clave del siglo XIX. Con el ánimo de mantenerse fiel a la tradición danesa, la directora artística, Tamara Rojo, decide invitar al experto en Bournonville, Frank Andersen, para colaborar en el proyecto. Se confirma así la vocación didáctica del ENB, educando en otros estilos de la tradición clásica tanto a los bailarines como al público inglés.

La Sylphide por el English National Ballet.
Foto: Laurent Liotardo
A nivel técnico, La Sylphide de Bornonville nos seduce con la exigencia que requiere en las piernas y los pies de los bailarines, con constantes saltos y mucho trabajo rápido de pies. Como contrapunto la parte superior del cuerpo debe permanecer natural, sin demostrar esfuerzo alguno, permitiendo desarrollar dulces movimientos de brazos. 

Otro gran desafío para el bailarín es la musicalidad y la parte interpretativa, que, con grandes influencias del mimo, pretende explicar la historia con todo detalle.

Para situarnos aun más en el contexto de la historia y reforzar la interpretación de los bailarines, acompaña este ballet la música del compositor romántico Løvenskiold , que junto con la gran escenografía y el precioso vestuario, nos trasladan a un ambiente escocés en el primer acto y al mundo etéreo de las Sylphides en el segundo.

Destacamos el baile con los zapatos, que le da credibilidad al argumento, mientras las Sylphides etéreas bailan en puntas, las mujeres escocesas reales bailan en zapatos, que además usan para marcar el ritmo en algunos fragmentos de la coreografía.

Este ballet escrito por Adolphe Nourrit, cuenta la romántica historia de cómo el escocés James queda fascinado por La Sylphide, al igual que Nourrit quedó fascinado por la bailarina Marie Taglioni.

Rina Kanehara e Isaac Hernández en la Sylphide.
Foto: Jason Bell

La noche antes de su boda, James siente la presencia de La Sylphide, aunque podríamos pensar que ya la ha visto anteriormente en sus sueños. Al confirmar que este hermoso ser existe, abandona a su prometida para encontrarse con La Sylphide en el bosque. A través de un baile en el que los amantes no logran tocarse, La Sylphide evade todos los intentos de James, el joven se da cuenta de que ese ser maravilloso jamás podrá ser suyo y en un intento de retenerla para siempre, provoca que la criatura del bosque pierda sus alas y muera. El ballet termina con el amante abatido por la muerte de La Sylphide, y la culpa y la pena le llevan al mismo destino que su amada.

La pasada noche del viernes James estuvo interpretado por Joseph Caley, recientemente promocionado a Bailarín Principal, y La Sylphide por Rina Kanehara, solista junior de la compañía. La misma noche encontramos otro bailarín solista junior en el papel de Gurn, el madrileño Daniel Kraus, y la primera solista Crystal Costa debutando en el papel de Effy. A destacar la interpretación de la Primera Artista Precious Adams en el papel de First Sylph. Todos ellos y el resto del elenco del ENB, consiguen traernos el estilo Bournonville y transmitirnos esa alegría al bailar típica de la tradición danesa.



miércoles, 15 de marzo de 2017

Terrassa – Ivan Vasilev y estrellas del ballet ruso

Ivan Vasiliev y Oxana Bondareva en el Paso a dos de Don Quijote.
Foto: Josep Guindo

Para su propuesta de danza del mes de Marzo, el Centre Cultural de Terrassa nos ha ofrecido una Gala dirigida por la gran estrella rusa Ivan Vasiliev. Rodeado por una selección de bailarines de las mejores compañías rusas, como el Bolchoi o el Mariinsky, así como una pareja del Ballet Nacional de Polonia, el célebre bailarín ha aprovechado la ocasión para el estreno mundial de su pieza Amadeus, con la música del Andante del concierto para piano nº21 de Mozart, tocado en directo por Albert Guinovart.

Carolina Masjuan

Ivan Vasiliev es un auténtico mito y es sobradamente conocido por el público catalán gracias a sus actuaciones en diversas galas o con el ABT y su Don Quijote en el año 2012 en el Liceu, así como por algún sonado desplante, tal vez involuntario. Así pues, las entradas estaban agotadas desde hacía semanas y se respiraba un ambiente de gran expectación en el querido auditorio de Terrassa, lugar de referencia para la danza no solo en Cataluña sino en toda España. 

Diana Kosireva y Alejandro Smolyaninov en Flammes
de París. Foto: Josep Guindo
Ivan Vasiliev era el reclamo y la estrella indiscutible, sí, pero se mostró generoso y trajo un elenco de alto nivel cuya participación fue equilibrada, con las mismas intervenciones cada pareja de bailarines en cada una de las dos partes en las que se dividió el espectáculo.

Ivan se reservó el cierre de cada una y para concluir la primera, presentó en estreno mundial su pieza « Amadeus » con la música del Andante del concierto para piano nº21 de Mozart, tocado en directo por Albert Guinovart. 

Una obra que quiso hacer fresca, con un guiño al film de Milos Forman, pero que francamente adolece de sentido y musicalidad. Sí, él es simpático y tiene mucho carisma y su partenaire, Ocsana Bondareva, es una bailarina de gran calidad, pero la coreografía es vacía, nada interesante. 

Y es una lástima que esa preciosa música, tan sabiamente coreografiada anteriormente, como por ejemplo en el caso de Petite Mort de Jiri Kylian, sea utilizada de forma tan poco agradecida. El sentimiento de decepción que flotaba en el ambiente durante el entreacto era muy evidente. La participación de Ivan no había respondido para nada a las expectativas, a pesar de contar con el Maestro Ginovart interpretando la música en directo, lo cual siempre se agradece. 

Ivan Vasiliev y Ocxana Bondareva en Amadeus.
Foto: Josep Guindo
Además de Amadeus, la primera parte del programa incluyó pasos a dos de ballets como La Bella Durmiente, bailada por Chinara Alizadeh (primera bailarina del Bolshoi y del Ballet Nacional de Polonia) y Vladimir Yaroshenko (Primer Bailarín del Ballet Nacional de Polonia). El Corsario con María Mishina y Andrei Bolotin (Solistas del Bolshoi). 

El pas de deux de Palitra Zhizni desconocida para nosotros y que estuvimos encantados de descubrir porque es una belleza, con música de Federico Chopin y coreografía de Elena Limeshevskaia, sublimemente bailado por Anna Scherbajova y Dmitri Kotermin (Primeros bailarines del Rusian State Ballet) y las Flammes de Paris bailado con hermosa técnica y brillante brío por Diana Kosireva y Alejandro Smolyaninov (Bailarines Principales del Bolshoi).

Abrió el segundo acto, el paso a dos del Cisne Negro, bailado por Anna Scherbajova y Dmitri Kotermin que resultaron ser los bailarines más elegantes de la noche, un verdadero príncipe él, con magníficas elevaciones y sobre todo recepciones perfectas y con gran seguridad. La Sylphide por Maria Mishina y Andrei Bolotin, ligera y delicada ella y hermoso trabajo de pies él. El adagio de La Bayadère por Diana Kosireva y Alexander Smolyaninov. 

El ballet neoclásico La tempestad, coreografía de Krzysztof Pastor y música de Henry Purcell y bailado por Chinara Alizadeh y Vladimir Yaroshenko y, por último, los fuegos artificiales que siempre están asegurados por Vasiliev cuando ataca el papel de Basilio. 

Anna Scherbajova y Dimitri Kotermin en Palitra Zhizni.
Foto: Josep Guindo

Ahí nada que objetar, el impresionante bailarín ruso nos ofreció lo que se esperaba de él, aunque un poco más contenido que en otras ocasiones, pero siempre espectacular, con esos saltos inimaginables, sus giros rápidos y con buena química con Oxana Bondareva, con muy buenos portés y equilibrios que desataron el entusiasmo del público.

El fin de fiesta, con todos los bailarines uniéndose a las dos estrellas, o mejor dicho, a la verdadera estrella, el gran Ivan Vasilev, brindándonos cortas pero virtuosas intervenciones de danza, fue el magnífico colofón a una gala que a pesar de la pequeña decepción que supuso Amadeus, fue una auténtica delicia para los muchos balletómanos que en Terrassa pueden satisfacer su sed de ballet.

Todos los bailarines participantes, al final del espectáculo.
Foto: Josep Guindo




viernes, 2 de noviembre de 2012

El American Ballet Theater (ABT) ha ofrecido seis funciones, con seis elencos diferentes, del ballet Don Quijote en el Gran Teatre del Liceu

Carolina Masjuan



Xiomara Reyes - Cory Stearns
Foto : A. Bofill

Qué lástima que el Liceu haya tardado tanto en traernos al ABT y qué sorpresa que lo haga precisamente ahora, cuando su economía está tan menguada, dado lo caro que resulta traerles. Una lástima también que lo haga justo después de despedirse Ángel Corella. Hubiese sido un gran regalo para el público español que unos años atrás hubiésemos visto al aclamado bailarín español, en este rol por el que ha sido tan admirado y con la compañía que le ha encumbrado a lo más alto. Ahora, en cambio, es la compañía que el recientemente retirado bailarín madrileño ha creado en Barcelona la que debería figurar en el programa del Gran Teatre catalán. Es más, es la que debería ser titular de este teatro, ahora que está aquí y nos ofrece esa oportunidad. Así lo solicita el público catalán como se ha puesto de manifiesto en las múltiples cartas publicadas estos días en La Vanguardia. Pero el Liceu hace oídos sordos a estas demandas y ni siquiera se molesta en responderlas. 

Las propias estrellas de la compañía americana, Xiomara Reyes y Paloma Herrera comentaron su tristeza por el hecho de que Ángel no esté ya con ellos y no haya bailado en el Liceu con el ABT. “Cuando hizo su despedida estuve un tiempo deprimida, sintiendo un gran vacío” comentó la primera bailarina cubana bien conocida aquí por haber bailado muy a menudo como pareja de Ángel en sus tournées por Cataluña. Por su parte Paloma, tras su magnífica interpretación del domingo que clausuraba las funciones, nos confesó “he echado tanto de menos a Ángel! Ha sido nuestro ballet durante tantos años y ahora en este teatro, con su gente, habría sido maravilloso poderlo bailar con él”. No ha podido ser y Ángel ni siquiera ha podido estar entre el público ya que se hallaba en Roma bailando la famosa Danza de las Horas de la ópera La Gioconda con Leticia Giuliani cuyo éxito arrollador en el Liceu de la temporada 2005-2006 aún recordamos todos.


Luis Ribagorda, Sarah Lane, Paloma Herrera, 
Xiomara Reyes, Kevin McKenzie, Cory Stearns
Foto : Mané Espinosa

El Don Quijote del ABT: Marius Petipa creó su primer Don Quichotte para el Teatro Imperial de San Petersburgo en 1869, revisándolo y ampliándolo en 1871, pero la versión de referencia es la de Alexander Gorsky, de 1900. Es en ésta en la que se basa la del American Ballet Theatre cuyo estreno absoluto fue con la producción de Mijaíl Baryshnikov el 28 de marzo de 1978 con Gelsey Kirkland y él mismo en los roles protagonistas. A ésta le siguió la revisión efectuada por Vladimir Vasiliev en 1991 y la posterior, en 1995, de Kevin Mckenzie. 

Hacía cuarenta años que no se representaba el ballet completo en el Gran Teatre. Entonces, abril de 1972, fue por el Kirov, Mariinsky actual, y precisamente con Mijail Baríshnikov en el rol principal. Baríshnikov, dos años después de su paso por el Liceu, tras desertar de la URSS, se incorporó al American Ballet. A los pocos años estrenó su propia versión, de la que la propuesta de Kevin McKenzie, actual director del ABT y que es la que vimos en el Liceu, conserva la estructura, decorados (¿?), vestuario y algo de su espíritu, pues el suyo fue el primer montaje que bailó McKenzie cuando se incorporó a la compañía, en los ochenta, bajo la dirección artística de Baríshnikov, e incluso compartió con la leyenda rusa, el papel del barbero Basilio. "Con él trabajé la parte más luminosa del personaje, pero mi sensibilidad es lo que está presente en la actual versión". "En realidad es una mezcla de estilos viejos y nuevos -explicó Kevin McKenzie-: el primer acto se basa en la antigua versión del Mariinsky, pero en el segundo es donde me he tomado más licencias, durante la escena del sueño y con los gitanos”. El estreno de la actual producción del American Balllet Theatre se produjo el 12 de junio de 1995 en el Metropolitan Opera House de Nueva York, con Paloma Herrera y Julio Bocca en los roles protagonistas. 

En su primera visita al Liceu, el ABT ha traído a su impresionante elenco de primeras figuras, estables e invitadas, al completo, aunque desgraciadamente dos de los artistas más esperados, cancelaron en el último momento debido a lesiones: Hermán Cornejo y Marcelo Gomes.

Tuvimos ocasión de asistir a tres representaciones y ver distintas primeras figuras de la danza así como distintas formas de encarar a Kitri y Basilio. 


Paloma Herrera
Foto : G. Schiavone
El día del estreno asistíamos expectantes a este feliz acontecimiento y de entrada nos recibía el primer telón a modo de abanico con una dura imagen taurina. Triste inicio. Aunque nos remontemos a una época y asistamos a un ballet en los que el tema forma parte del guión, ver como se alancea un toro hiere sensibilidades en una ciudad declaradamente antitaurina. Se abre el telón y vemos asombrados unos decorados que nos remiten a... Estambul? Creía que, si bien ningún pasaje de la novela de Cervantes sucede en Sevilla, era ahí donde situaba la historia esta versión del ABT, pero en todo caso esa gran mezquita y sus minaretes difícilmente la asociamos con alguna ciudad española. No son los originales de la producción del ABT, al menos no los del montaje de Barisnykov, aunque sí vemos también de la versión de Misha, aparte del susodicho telón, esas guirnaldas que más parecen adornos navideños. En fin, que tanto en decorados, como también lo será en personajes, el montaje parece una mezcla de las distintas versiones americanas, de hecho así lo ha explicado ya Kevin McKenzie. El vestuario de Santo Loquasto tampoco nos resulta muy acertado, esos toreros azul celeste brillante, los gitanos del segundo acto y algún que otro diseño de tutú, estropean un efecto general que podría haber resultado aceptable.

Pero centrémonos en la danza. Fue realmente una pena que Herman Cornejo no bailara, Cory Stearns tiene muy buen físico, es elegante, apuesto y seguramente con más ensayos habría resuelto bien el papel ya que sus líneas son muy puras, pero se le vio inseguro y su compenetración con Xiomara dejaba mucho que desear. Un primer desequilibrio y un segundo porté fallido en los dos espectaculares equilibrios del primer acto, pareció condicionar el partenariado. Xiomara estuvo brillante en sus solos con unos fouetés finales espectaculares, rematados con su brazo en alto moviendo el abanico. Apoteosis cubana que el público celebró con grandes aplausos.

Esa primera noche nos cautivaron también Sarah Lane, ya conocida del público del Liceu por haber sido la primera Odette/Odile de El Lago de los Cisnes del Barcelona Ballet de Ángel Corella que tanto éxito cosechó este febrero en el Liceu y Stella Abrera, también reconocida como artista invitada habitual del pequeño grupo de artistas de la compañía americana, previo a la compañía de Ángel.


James Whiteside - Isabella Boylston
Foto : Renata Pavam

Sarah fue un cupido, o “Amour”, delicioso, ligera y arrebatadoramente encantadora, sus puntas extremadamente veloces apenas rozaban el suelo. Stella por su parte en el doble papel de Mercedes y de Reina de las Driadas con un empaque y gran clase en todos los aspectos, técnico e interpretativo, se llevó una muy merecida ovación. Sus cambrés, sus grand jetés, sus port de bras y sus piruetas, estuvieron totalmente a la altura de lo que uno espera de una primera artista de la famosa compañía americana.

Yuriko Kajiya y Melanie Hamrick como las dos amigas o “Muchachas Flor” muy bonitas en sus variaciones.

En el rol de Espada era difícil reconocer la danza del Sascha Radetsky que recordábamos de Central Stage. Además ¿por qué luce en esta versión Espada una capa tan pequeña? Los toreros por su parte no llevan capas ni tampoco usan cuchillos, sino una especie de, imagino, banderillas, que sujetan al suelo con ventosas. Sinceramente no convenció nada.

En cuanto al cuerpo de baile, tal vez acusaba aún el jet lack porque en esa primera función no acabó de verse encajado. Mejoró en las funciones sucesivas, siendo mucho mejor en general, el elenco femenino. 

El público estuvo bastante cálido, pero los aplausos finales supieron a poco y no hubo Courtain Call. ¡Qué diferencia con las representaciones de El Lago de los Cisnes del ballet de Ángel Corella! ¿Cuándo aprenderán en Cataluña en general y en el Liceu en particular, cuanto se les aprecia y se les desea? Nos traen al ABT y lo celebramos, pero tenemos a nuestra compañía y señores ¡nos entusiasmamos!


Natalia Osipova - Ivan Vasiliev
Foto : A. Bofill


La del sábado por la noche era una de las funciones más esperadas. Actuaban: Ivan Vasiliev (esta vez sí) y Natalia Osipova. La suya fue una demostración absoluta de bravura típica de las dos stars del momento. Su paso a dos fue la versión rusa de su compañía de origen, el Bolshoi. Disfrutamos de su actuación, ya sabíamos qué íbamos a ver y conociendo ya los puntos débiles, según nuestro criterio, de esta producción, pudimos olvidarnos de eso y centrarnos más en la danza. Vasiliev es un prodigio de virtuosismo y Natalia no se queda corta y en un ballet como Don Quijote se acepta mejor un cierto descuido en el estilo, aunque lo cierto es que la bailarina sorprendió gratamente por su contención en el segundo acto. Como pareja funcionan a la perfección y ofrecieron un juego y una compenetración absolutamente convincentes.

El resto de roles principales fue casi el mismo que en la función inaugural. Sarah Lane estuvo de nuevo fantástica, esta vez como una de las muchachas flor, siendo Gemma Bond quien abordó el rol de « Amour ». Luciana Paris como la otra amiga, tampoco desmereció.

Y el domingo por la tarde actuó la Kitri por excelencia de la compañía americana, Paloma Herrera. Nacida para bailar, según la definió la prensa local, Paloma demostró su gran clase y su dominio de un rol por el que es mundialmente conocida. Es una experiencia emocionante ver a la estrella argentina abordar este papel. Sus developés poseen la majestad de la gran artista, sus equilibrios, sus fouettés y piruetas, sus pies perfectos, su facilidad y su comprensión de un rol al que, a pesar de haberlo bailado mil veces, le sigue aportando todo el sentido y le sigue sentando de maravilla. Esta fue LA función del ABT en Barcelona. James Whiteside,recién incorporado al ABT desde el Boston Ballet, es un bailarín a no perder de vista. Aparte de su indiscutible talento y su capacidad para abordar las dificultades técnicas del personaje, capta inmediatamente la atención y transmite al espectador. A una indiscutible allure, aúna un aire sencillo que conecta y trasciende. Se nota que disfruta en escena. Apuesto y delicado partenaire de Paloma, crearon un clima realmente seductor que trascendió al público y cautivó.


Sascha Radezsky - Stella Abrera
Foto : A. Bofill


Veronika Part asumió el doble papel de Mercedes y Reina de las Driadas con una gran solvencia, fue un placer descubrir a esta gran bailarina. El Espada de Alexandre Hammoudi fue bastante superior y aportó un plus a un rol que hasta entonces no había destacado a pesar de sus variaciones solistas. Sarah Lane de nuevo como “Amour” volvió a cautivarnos totalmente. Es una maravillosa bailarina y una delicia ver a esta menuda mujer que tanto se crece en escena.

Las dos “muchachas flor” de esta función fueron una magnífica Isabella Boylston i una no menos convincente Christine Shevchenko.

Evidentemente, cada una de las funciones tenía su aliciente y a pesar de los peros que se le puedan encontrar al montaje, ha sido una fiesta balletómana con la que ya soñamos repetir. Pero, por encima de todo, le pedimos al Liceu y a los responsables culturales catalanes, que apoyen a nuestra compañía de Ballet, el Barcelona Ballet de Ángel Corella, que si no puede ser su compañía titular o residente, que por lo menos les programe, que queremos verles y volver a disfrutar de ellos en este magnífico teatro.


Elenco de principales por orden de funciones:

Xiomara Reyes, Cory Stearns
Isabella Boylston, James Whiteside
Polina Semionova, Cory Stearns
Yuriko Kajiya, Daniil Simkin
Natalia Osipova, Ivan Vasiliev
Paloma Herrera, James Whiteside