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lunes, 7 de diciembre de 2020

El Teatro de la Zarzuela recibe a la Giselle de Joaquín de Luz

Alessandro Riga y Giada Rossi (Foto: Alba Muriel)

Entre el 9 y el 22 de diciembre los afortunados que han conseguido una entrada en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, tendrán la oportunidad de descubrir a una Giselle única.  Con la firma de Joaquín de Luz, director artístico de la Compañía Nacional de Danza, la romántica campesina alemana se convierte en una aldeana española que vive a los pies de la Sierra del Moncayo y se enamora de un apuesto y seductor viajero europeo. 

Lola Ramírez

Casi dos siglos después de que Théophile Gautier inspirándose en leyendas alemanas de Heinrich Heine creara a la romántica Giselle, el bailarín y coreógrafo Joaquín de Luz se deja inspirar por la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer para construir un personaje más cercano, tanto que sitúa su origen en una aldea de la Sierra del Moncayo. De esta manera, De Luz ha diseñado una Giselle vista a través del romanticismo español."Bailaremos la historia de esa muchacha enamorada del apuesto viajero extranjero al que amará más allá de la muerte", afirma el director de la CND. 

El propio Joaquín de Luz se meterá en la piel del seductor Albrecht el último día de la representación. En el estreno serán los bailarines de la compañía Giada Rossi y Alessandro Riga los encargados de dar vida a la romántica pareja. Giselle se estrena este miércoles, 9 de diciembre, rodeada de todas las medidas de seguridad contra la pandemia del Covid. Todas las entradas están ya vendidas y a buen seguro por culpa del innombrable bicho seremos muchos los que nos quedaremos con las ganas de descubrir a esta Giselle made in Spain. 

Cierto que Joaquín de Luz ha sido respetuoso con el libreto de Gautier y su versión mantiene toda la esencia de la obra, con sus entrañables campesinos, sus misteriosas wilis y la elegante y estirada Mirtha, interpretada esta última por Kayoko Everhart ( 9 y 12), Haruhi Onanie (10 y 13), Clara Maroto (15,17, 18, 20 y 22), y Natalia Muñoz (16 y 19).

Elenco del estreno de Giselle (Foto: A. M.)

Habrá cinco elencos diferentes entre el 9 y el 22 de diciembre; dos bailarines invitados: Elisa Badenes (principal del Stuttgart Ballet) y Gonzalo García (principal del New York City Ballet, que actuarán el 10 y el 12 de Diciembre. En la piel de Giselle estarán también, Cristina Casa (11 y 17), Giada Rossi (9 y 13), Kyoto Everhart (15 y 19), Haruhi Onanie (16 y 20) y Ana Calderón (18 y 22).  El rol de Albrecht lo interpretarán: Alessandro Riga (9, 13 y 20), Gonzalo García (10, 12 y 16),  Yanier Gómez (11y 17) Angel García Molinero (15 y 19), Anthony Pina (18) y Joaquín de Luz, ( 22).

Sin abandonar los elementos que han hecho de Giselle una de las obras cumbres del ballet clásico,  tanto Joaquín de Luz como el dramaturgo Borja Ortiz de Gondra han querido que en esta adaptación coreográfica estén presentes la escuela bolera y las tradiciones españolas. "Y cuando el segundo acto tenga lugar y aparezca el bosque nocturno donde habitan las wilis, esos espíritus de muchachas muertas antes de casarse, las voces del viento susurrarán versos de Bécquer", afirman De Luz y Borja Ortiz.

Compañía Nacional de Danza en el Primer acto de Giselle (Foto: A. M.)

Ballet en dos actos

Coreografía y dirección escénica: Joaquín de Luz (a partir de la original de Jules Perrot y Jean Coralli)
Música: Adolphe-Charles Adam (versión musical: Joaquín De Luz y Óliver Díaz)
Dirección musical: Óliver Díaz
Libreto: Borja Ortiz de Gondra y Joaquín de Luz (a partir del original de Jules Henry Vernoy y Theóphile Gautier)
Dramaturgia: Borja Ortiz de Gondra
Escenografía: Ana Garay
Figurines: Rosa García Andujar
Diseño de iluminación y creación de vídeo: Pedro Chamizo
Espacio sonoro: Víctor Tomé
Voces en off: Pedro Alonso y Ángela Cremonte
Asistentes al coreógrafo: Pino Alosa, Joan Boada, Yoko Taira
Bailarines invitados: Elisa Badenes y Gonzalo García
Ayudante de escenografía: Isi López-Puget
Ayudante de vestuario: Lucía Celis
Construcción de escenografía: Proescen
Confección de vestuario: D'Inzillo Sweet Mode
Peluquería: Mª Jesús Reina
Taller de utillería: Carlos del Tronco y Palomia Bravo
Producción de la grabación fonográfica: Fernando Arias (Aria Classica)

Orquesta: Orquesta Titular del Teatro de la Zarzuela. ORCAM
Director de Orquesta: César Álvarez
Duración: 2 horas.

SIPNOSIS

Primer acto

En una aldea cercana al Moncayo vive Giselle, una bellísima campesina. Un día de otoño, cuando baila a solas, es descubierta por un grupo de viajeros; uno de ellos, Albrecht, decide internarse en la aldea y cortejarla haciéndose pasar por un lugareño. Rendida por los encantos del nuevo pretendiente, Giselle ignora a Hilarión, su enamorado, quien sospecha del engaño del forastero.

Giselle y Albrecht bailan juntos, cada vez más atraídos, y a ellos se une toda la aldea Pronto la madre de Giselle la reprende, asustadísima: la salud de su hija es frágil y puede terminar convirtiéndose en una wiki, uno de esos espíritus de vírgenes que rondan por el bosque después de la media noche. 

Llega a la aldea el resto de los viajeros y, mientras los lugareños los agasajan, Giselle entabla amistad con Bathilde, la prometida de Albrecht, sin saber ninguna de las dos que aman al mismo hombre. Comienza la fiesta de la vendimia y las jóvenes eligen reina de la fiesta a Giselle. Hilarión, furioso por el coqueteo de Giselle y Albrecht, descubre la verdadera identidad de este, y lo desenmascara.

Bathilde pide cuentas a Albrecht, quien niega el amor que ha surgido en su pecho. Ante la traición de Albrecht, Giselle enloquece hasta caer muerta mientras los campesinos expulsan a Albrecht de la aldea.

Kayoko Everhart en el rol de Mirtha (Foto: A. M.)

Segundo acto

En el bosque, ante la tumba de Giselle, un cortejo da el último adiós a la joven. Cae la noche y entra Hilarión, que deposita un ramo de flores. Allí es sorprendido por Myrtha, la reina de las wilis, que ordena a estas su cruel venganza: le harán bailar hasta que caiga muerto de extenuación.

Poco después aparece Albrecht, profundamente desolado por no haber comprendido a quién amaba realmente. Conmovida, Giselle se hace visible y trata de salvar a Albrecht: baila sin descanso infundiéndole su aliento y haciéndole resistir vivo hasta que amanezca.

Con la llegada del alba, las wilis vuelven a las sombras, y Giselle se retira sabiendo que su amor ha creado un lazo eterno con Albrecht. Año tras año, hasta convertirse en un anciano, Albrecht seguirá acudiendo a la tumba de Giselle y escuchando hermosas palabras de la muchacha que lo amó más allá de la muerte.

"Si al resonar confuso a tus espaldas vago rumor, 
crees que por tu nombre te ha llamado lejana voz,
sabe que entre las sombras que te cercan te llamo yo.
Si se turba medroso en la alta noche tu corazón,
al sentir en tus labios un aliento abrasador,
sabe que, aunque invisible, al lado tuyo respiro yo."

Gisselle en gira

9-22 de diciembre. Madrid. Teatro de la Zarzuela

13-16 de enero. Sevilla. Teatro de la Maestranza

11 de marzo. Oviedo. Teatro Campoamor

17 y 18 de abril. Bilbao. Teatro Arriaga

18 de junio. Granada. Jardines del Generalife

23-27 de junio. Valencia. Palau de les Arts

viernes, 6 de marzo de 2020

La CND estrena Pulcinella en el Auditorio Nacional de Música

Jordi Francés, Blanca Li y Joaquín de Luz en la presentación de Pulcinella (Foto: L.R.)

En colaboración con la Compañía Nacional de Danza y la coreógrafa Blanca Li, la Orquesta Nacional de España presenta este domingo Pulcinella en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, un espacio inédito para un ballet que se estrenó hace un siglo en la Ópera de París. (ver vídeo ensayo)

Lola Ramírez
Pulcinella es un ballet de Igor Stravinsky basado en una obra de teatro del siglo XVIII. Pulcinella o Polichinela es un personaje originario de la commedia dell’arte. El ballet se estrenó en la Ópera de París el 15 de mayo de 1920 bajo la batuta de Ernest Ansermet. El bailarín Léonide Massine creó el libreto y la coreografía. Pablo Picasso diseñó los trajes y decorados originales. La obra fue encargada por Sergei Diaghilev a Stravinsky.

Un siglo después, Joaquín de Luz, director de la Compañía Nacional de Danza, le propone a Blanca Li que haga una adaptación coreográfica de la obra para la Compañía Nacional. “Cuando me llamaron para decirme que hiciera esta pieza no tardé ni dos segundos en contestar”, afirma la coreógrafa granadina. “Me encanta Pulcinella, me encanta Stravinsky y me encantan las aventuras”. Y no hay duda de que hay cierta dosis de aventura en escenificar un ballet en un espacio creado únicamente para la interpretación de grandes conciertos. “Cuando me trajeron a ver el espacio – continúa Li- tuve un pequeño shock, pero enseguida transformé los problemas en soluciones”.

Haruhi Otani y Cristina Casa en un momento del ensayo general (Foto: L.R.)
Dirigida la Orquesta Nacional de España por el joven músico Jordi Francés, Pulcinella está interpretada por los bailarines de la Compañía Nacional de Danza, dirigida por Joaquín de Luz. El público, básicamente familiar, que acudirá el domingo 8 de marzo a las 12:00 a disfrutar del espectáculo se va a encontrar con una original pieza de ballet en un espacio pensado para otro tipo de eventos, como son los conciertos. En el escenario, en primer plano actúan los bailarines y justo detrás está ubicada la orquesta. Finalmente, en el plano posterior, el cuerpo de baile ubicado y posicionado como si se tratase de un coro vocal. Algo realmente curioso, ya que los solistas bailan sintiendo la música justo a su espalda. En ese sentido, el director de la CND, Joaquín de Luz explica que “es una sensación increíble bailar con la orquesta detrás. Yo he tenido la oportunidad de hacerlo varias veces y me encantó la experiencia”.

Por su parte, Jordi Francés destacó que Pulcinella “es una obra importantísima en la producción de Stravinsky” que en su día fue criticada por conservadores y modernistas. Lo que es seguro es que en 2020 el público va a disfrutar de lo lindo con esta alegre versión de Blanca Li. “Es una obra que a mí me gustaba desde pequeña, super alegre y super divertida, tiene mucha energía y estoy segura de que va a gustar a todo tipo de público. Yo no la escribí pensando especialmente en los niños. Para mí los niños son como adultos, no hago nada especial para ellos sino que lo hago con las misma intensidad que cualquier otra pieza, pero sí que es verdad que se corresponde muy bien con el público infantil y juvenil porque es muy accesible musicalmente”.

Pulcinella
Sala Sinfónica Auditorio Nacional de Música
Director:Jordi Francés
Soprano: Paloma Friedhoff Bello
Tenor: Diego Blazquez Gómez
Bajo: Ángel Rodríguez Torres

Compañía Nacional de Danza
Coreógrafa: Blanca Li

Solistas:
Ana Calderón: Pimpinella
Shlomi Shlomo Miara: Pulcinella
Cristina Casa: Prudenza
Haruhi Otani: Rosetta
Yanier Gómez: Florindo
Anthony Pina: Coviello
Álvaro Madrigal: Furbo

Coro de bailarines:
Celia Dávila, Giulia Paris,
Martina Giuffrida, Pauline Perrault,
Tamara Juárez, Clara Maroto, Daniella
Oropesa, Ana Ramos, Sara F. Khatiboun, Natalia
Muñoz, María Muñoz, Laura Pérez Hierro,
Cristina Lardiez, Marcos Montes, Iker Rodríguez
Alessandro Audisio, Miquel Lozano, Ángel García
Molinero, Toby William Mallit, Rodrigo Sanz

jueves, 17 de diciembre de 2015

Chapeau! Sr. Martínez


YaeGee Park en uno de sus impresionantes grand-jeté (Foto: Patricio Valverde)


Ha sido sin duda el mejor regalo de Navidad que puede recibir un aficionado a la danza. El ballet Don Quijote que se estrenó ayer en el Teatro de la Zarzuela de Madrid seguro que ha hecho aplaudir hasta a Marius Petipa en su tumba. Ha sido un espectáculo para quitarse el sombrero por la magnífica interpretación de los bailarines, por la subyugante escenografía, por la mágica iluminación, por la excelente música en directo y, sobre todo, por la mano que ha hecho que todo el ensamble funcione tan bien.


Lola Ramírez
José Carlos Martínez, el director de la Compañía Nacional de Danza tiene que sentirse satisfecho. Ha logrado con creces lo que todos los aficionados a la danza clásica le estábamos demandando, desde que en septiembre de 2011 tomó la dirección de la CND: poner en escena un ambicioso ballet clásico. Él mismo afirmaba sin falsas modestias, en la rueda de prensa previa al estreno, que este Don Quijote despertaría la envidia de Marius Petipa (1818-1910), su creador. Y estoy segura que al gran coreógrafo y bailarín, que era un apasionado de las danzas tradicionales españolas, se le ha escapado más de un aplauso desde su tumba.

La noche de ayer había despertado las expectativas de centenares de aficionados a la danza, que acudieron al teatro ilusionados con disfrutar de un género -el ballet clásico- que por diversas circunstancias la CND no ponía en escena desde hace veinte años. La Orquesta de la Comunidad de Madrid inició la obertura de Don Quijote bajo la dirección de José María Moreno. Disfrutar de la interpretación de una orquesta en directo es algo desgraciadamente poco habitual, pero maravilloso cuando, como en esta ocasión, la ejecuta un conjunto tan homogéneo y virtuoso. El disfrute comenzó desde los primeros acordes y se mantuvo hasta la última nota.

El espectro de Don Quijote, magníficamente personificado por Isaac Montllor, hizo su entrada en escena introduciendo al público en el onírico mundo del personaje de Cervantes. Nos había contado José Carlos Martínez que la escenografía era sencilla, con poco mobiliario, pero desde la platea resultaba prácticamente perfecta, casi tanto como la interpretación de YaeGee Park en el papel de Quiteria. La joven bailarina coreana tiene un encanto que trasciende el escenario y cautiva al público. Uno se olvida de su impecable técnica, de su perfecto grand-jeté y sus sorprendentes equilibrios para dejarse subyugar por lo que nos llega al alma: la sonrisa, la picardía y la coquetería con la que encandila a Basilio.



Seh Yun Kim y cuerpo de baile en Las Driadas (Foto: Iván Sánchez)
Desde que hace un montón de años me enamoré sin remedio del Basilio de Barishnikov, sé que tengo la partida perdida y que no voy a encontrar a ningún otro que me haga olvidar a ese genio de la danza clásica que fue- siento hablar en pasado- Mihail Barishnikov. Y esto, como decía una amiga rusa, "no es bueno ni es malo, es realidad". Joaquín de Luz crea un Basilio digno, bien ejecutado, sí, muy buen partenaire,  pero le falta algo; el problema es que no sé qué. Lo cierto es que no me resulta creíble ni su chulería ni su amor y, a veces incluso su arrogancia, me resulta un tanto machista, cosa que no me pasaba con el bailarín de Riga. Es lo que tiene el primer amor, que nunca se olvida.

Afortunadamente en mi vida no ha dejado mella ningún Camacho y, así, pude pasar un buen rato con la estupenda interpretación que de él hizo anoche Antonio de Rosa. Cabe afirmar sin duda alguna que todas las interpretaciones fueron estupendas, pero nada fascinó tanto como la puesta en escena de la variación de las Driadas. Fue un momento realmente mágico, en el que el espectador se sintió hermanado con Don Quijote y que, al igual que él, se sintió inmerso en el cálido mundo de los sueños. He visto muchos Quijotes, pero nunca ninguno con una secuencia tan espectacular y envolvente. Realmente fantástica y, en mi opinión, uno de los momentos más sublimes de esta adaptación coreográfica de José Carlos Martínez.

Saludo de los bailarines ante el emocionado público

Salí del mágico mundo de los sueños con un fastidioso despertar, como suele suceder a veces cuando uno regresa al mundo real. ¿Serán capaces los políticos, una-vez-más, de frustrarnos los sueños? ¿Se verá obligado José Carlos Martínez a dejar la Compañía Nacional de Danza porque el mandamás de turno tiene el mismo interés por la cultura que un porco celta? Voy a darme el lujo de soñar, voy a pensar que todavía existen en el mundo políticos serios y cultos, con miras mucho más elevadas que las del preciado porco gallego y voy a pensar también que el año que viene voy a poder decir de nuevo:  Chapeau! Sr Martínez.