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martes, 16 de julio de 2019

David Yudes ascendido a Solista en el Royal Ballet

David Yudes en Gopak. Foto: Josep Guindo

David Yudes, el joven bailarín de Badalona (Barcelona), pisa con paso firme en una de las mejores compañías del mundo, el Royal Ballet de Londres y va subiendo escalafones, aprovechando todas y cada una de las oportunidades que se le brindan, en una compañía donde la competencia es fuerte pero estimulante para aquellos que no le temen al trabajo duro, al tesón y que evidentemente están dotados de unas condiciones que les permiten aspirar a lo más alto, dónde no dudamos llegará este joven y talentoso bailarín. 

Redacción

David Yudes comenzó a bailar a los cuatro años en la escuela de danza de su madre en Badalona, la Escuela de Danza Marisa Yudes, para continuar su formación en la Académie Princesse Grace en Mónaco. Fue finalista en el Prix de Lausanne 2014, donde recibió el premio del público además de su beca para el Royal Ballet que le permitió integrar ya directamente la prestigios compañía, primero como aprendiz y seguidamente como titular en el cuerpo de baile. 

David en Les Patineurs
Sus roles en el Royal Ballet incluyen Alain (La Fille mal gardée), Puck (The Dream), Gypsy Boy (The Two Pigeons), uno de los tres jardineros y Footman/Frog (Alice’s Adventures in Wonderland), pas de six (Giselle), Beggar Chief (Manon), Napolitan dance (Swan Lake) e in Carbon Life. Se han creado roles para él en Untouchable y Woolf Works. 

De David hemos hablado varias veces en Ballet y más ya que seguimos su carrera con atención, pueden leer varias crónicas (su intervención en Manon o en la primera Gala Ballarins Catalans en Terrassa) pues creemos que está llamado a darnos grandes alegrías. 

Con sólo 22 años ser nombrado solista, ya es un gran hito, sus cualidades innatas, su tesón, su constancia, su determinación y su calidad interpretativa, no dudamos que le irán llevando a subir escalafones en el exigente y admirado Royal Ballet. De momento enhorabuena David, esperamos poder volver a verte bailar pronto.


miércoles, 12 de junio de 2019

Cautivador Romeo y Julieta del Royal Ballet

Yasmin Naghdi y Matthew Ball en una escena de Romeo y Julieta
Una vez más las pantallas de cine de todo el mundo regalaron a los espectadores el privilegio de disfrutar de una representación de danza en directo. En esta ocasión el Romeo y Julieta de Kenneth MacMillan interpretado en sus roles principales por Yasmin Naghdi y Matthew Ball.

Lola Ramírez
Hace algunos años alguien tuvo la genial idea de acercarnos al mundo del ballet a través de la gran pantalla. Y así un arte que hasta ese momento era realmente minoritario inició un rápido camino hacia la popularización. Hoy millones de personas de todo el mundo pueden disfrutar al mismo tiempo y desde múltiples esquinas del planeta de las actuaciones en directo de grandes compañías de danza y desde sus impresionantes templos base. Ayer desde la Royal Opera House (ROH), fue el Royal Ballet el encargado de interpretar  el ballet Romeo y Julieta, una de las obras más bellas,  dramáticas y complejas de la danza clásica.

Lo cierto es que Yasmin Naghdi (Julieta) y Matthew Ball (Romeo) hicieron una interpretación prácticamente perfecta, no sólo por su virtuosa técnica sino también y sobre todo por lo creíbles y cercanos que hacen a los amantes de Verona. El espectador tiene la oportunidad de vivir el drama de los Capuletos y Montesco como si se hubiera trasladado al mágico momento en el que Julieta Capuleto y Romeo Montesco cruzan su primera y enamorada mirada. La percepción del detalle, ya sea de una mirada como de la colocación de un pie es algo que sólo se puede disfrutar en el cine, y ese es uno de los regalos que nos hace el ballet a través de la gran pantalla. No menos importante es el backstage, el poder colarte entre bambalinas y escuchar lo que los protagonistas nos cuentan acerca de sus personajes, ver cómo realizan sus ensayos bajo la dirección de míticos maestros o cuáles son los secretos de las espadas que con suma destreza manejan Gary Avis (Teobaldo), Valentino Zucchetti (Mercurio) y el propio Matthew Ball. Darcey Bussell, exprimiera bailarina del Royal Ballet es desde la temporada 2013/2014 la encargada de presentar desde la ROH los ballets interpretados por la célebre compañía inglesa.

Ballet Romeo y Julieta
Coreografía: Kenneth MacMillan
Gary Avis, maestro del RB, en el papel de Teobaldo
Música: Sergey Prokofiev
Escenografía: Nicholas Georgiadis
Iluminación: John B. Read
Puesta en escena: Julie Lincoln, Christopher Saunder
Maestros de ballet: Gary Avis, Jonathan Howells
Maestra de ballet: Samantha Raine

Orquesta del Royal Opera House
Concertino: Sergey Levitin

Dirigido para la pantalla por : Ross Macgibbon

REPARTO

Julieta: Yasmine Naghdi
Romeo: Matthew Ball
Mercurio : Valentino Zucchetti
Teobaldo: Gary Avis
Benvolio: Benjamin Ella
Paris: Nicol Edmonds
Señor Capuleto: Christopher Saunders
Señora Capuleto: Christina Aretis
Ama: Kristen McNally
Tres rameras: Beatriz Stix-Brunell, Mica Bradbury y Romany Pajdak
Mandolina: Marcelino Sambé
Señor Montesco: Jonathan Howells
Señora Montesco: Tara-Brigitte Bhavnani
Padre Lorenzo: Jonathan Howells
Escalo: Thomas Whitehead
Rosalina: Fumi Kaneko

lunes, 5 de noviembre de 2018

Una noche de ballet inolvidable con La Bayadère del Royal Ballet

Marianela Nuñez, Nikiya. Foto: Bill Cooper

El pasado jueves 1 de Noviembre pudimos asistir a la premier de La Bayadère por el Royal Ballet, en la Royal Opera House de Londres. La versión de Natalia Makarova del clásico de Marius Petipa y Sergei Khudekov fue representado por primera vez por el Royal Ballet en el año 1989, habiéndose representado previamente por el American Ballet Theatre (1980) y más tarde por el Ballet de La Scala, Royal Swedish Ballet o Australian Ballet. A través de su versión de La Bayadère, Natalia Makarova populariza este clásico de la danza clásica en todo el mundo, pues hasta entonces no había salido del territorio ruso. 

Sylvia Julià

Hay que recordar que en España, en el Teatro Real primero y luego en el Liceu, pasando por San Sebastián y Canarias, pudimos disfrutar de esta misma versión con la compañía de Ángel Corella y unos elencos de lujo, con sus bailarines titulares y estrellas invitadas y siempre le estaremos agradecidos por ello.

Marianela Nuñez, Nikiya y Vadim Muntagirov, Solor.
Foto Bill Cooper
Petipa nos plantea una historia de amor, celos y muerte, entre dos mundos, un reino en la lejana India y el Reino de las Sombras. A parte de una coreografía donde los bailarines solistas pueden lucirse individualmente y con los pasos a dos, la característica principal de esta pieza, en mi opinión, es la importancia que toma el cuerpo de baile, por lo que supone un gran reto no solo para los bailarines solistas protagonistas si no para la compañía al completo.

Para contarnos la historia de La Bayadère, o La Bailarina del Templo, Petipa nos traslada a un reino lejano y exótico en la India, donde la bailarina del templo Nikiya y el guerrero Solor se declaran amor eterno. Pero su amor se encuentra con barreras muy difíciles de superar, por un lado, Nikiya sufre el acoso del Gran Brahmán que la desea a toda costa, y aun más complicada es la situación de Solor, quien es elegido por el Rajah para casarse con su hija, la princesa Gamzatti.

Cuando el amor entre Nikiya y Solor es conocido por Gamzatti, la princesa intenta poner fin a ese romance de la única manera posible, con la muerte de Nikiya, pero en vez de hacer olvidar a Solor consigue intensificar el recuerdo de Nikiya en su cabeza, mientras entre sueños de opio se reencuentra con ella en el Reino de las Sombras.

Natalia Osipova, Gamzatti.
Foto: Bill Cooper
Para la noche del estreno, Kevin O’Hare, director del Royal Ballet, eligió un elenco extraordinario que nos daba ya muchas pistas de lo que iba a suceder en el teatro de la ópera de Londres esa noche. Nuñez, Osipova, Muntagirov, prometían una noche de ballet inolvidable, pero aun hubo otra figura que deslumbró a todos los asistentes y, me atrevería a decir, que provocó el aplauso más sincero de la noche: el cuerpo de baile. Cada uno de los bailarines y bailarinas que forman el Royal Ballet demostraron no solo una elevada destreza técnica, si no una magnífica compenetración, una hermosa coordinación, una elegante seguridad, y lo que diríamos en el ámbito deportivo, un maravilloso trabajo en equipo.

Marianela Nuñez en el papel de Nikiya, La Bayadère, no rebajó ni un grado las elevadas expectativas desde el primer instante en que pisó el escenario en el inicio del primer acto. Comprometida con el personaje en todo momento y profundizando en cada paso de la coreografía, nos fascinó en los diversos perfiles de Nikiya: enamorada, traicionada y como espíritu del Reino de las Sombras. Acostumbrados a su expresivo y a la vez riguroso baile, fuimos de nuevo testigos de su estilo interpretativo tan dulce y emocional. Su belleza en cada movimiento destacando un tronco superior sublime, con elegantes torsiones de espalda y hermosas líneas de brazos, completado a la perfección con un excelente trabajo de puntas.

Natalia Osipova deslumbró en su interpretación de la princesa Gamzatti. Con una técnica excelente y su presencia en el escenario, fue la perfecta contraposición de Nikiya. La hija del Rajah se desenvolvió con gestos más fríos, remarcando su poder y su orgullo. La fuerza interpretativa de Osipova nos enemista con el personaje desde el primer movimiento, la bailarina rusa nos hace disfrutar de una hermosa malicia mientras nos deleita con una ejecución impecable. Osipova y Nuñez intercambiarán papeles en próximas funciones y será muy interesante ver como se desenvuelven en el rol opuesto.

Vadim Muntagirov encarna a Solor, el guerrero enamorado de Nikiya pero que debe casarse con Gamzatti por orden del Rajah. La altura, elegancia y fuerza del bailarín ruso colaboran en la credibilidad del personaje, que a pesar de estar algo lejos de sus partenaires en el ámbito interpretativo, nos fascina con una ejecución espectacular e impecable de la coreografía. Su destreza técnica y su altura en los saltos se pone de manifiesto en la rueda de grand jetés y tours en l’air que desatan los aplausos del público maravillado.

El Cuerpo de Baile del Royal Ballet
en el Reino de las Sombras. Foto: Bill Cooper
El tercer protagonista de esta versión de la Bayadère es el cuerpo de baile, especialmente cuando Solor, en su sueño de opio, es transportado al Reino de las Sombras. Petipa nos transporta a este mundo oscuro e irreal con la entrada de las bailarinas del cuerpo de baile, una a una, todas interpretando la misma rutina: arabesque, plié con port de bras hacia atrás y dos pasos hacia delante. Y así van entrado, dibujando en el escenario las múltiples visiones de La Bayadère en la mente de Solor, con tanta precisión y coordinación que cada una parece ser el espejismo de la bailarina de delante. Impecables las bailarinas que interpretan a las tres sombras durante el segundo acto : Choe, Naghdi y Takada. Las dos últimas bailarinas principales de la compañía que interpretan los roles protagonistas de Nikiya y Gamzatti en próximas representaciones.

El vestuario, la luz y la escenografía nos transportan espectacularmente a través de los diferentes ambientes donde transcurre la historia, los hermosos vestidos orientales de colores, los brillos, los velos y las joyas dan paso a los tutus blancos que iluminan el Reino de las Sombras, simbolizando las figuras etéreas, el ambiente mágico, el mundo irreal de los espíritus.

Destacamos la exótica de la danza del Ídolo de Bronce, que en esta ocasión permite lucirse a Alexander Campbell, bailarín australiano y principal de la compañía. También tuvimos el placer de ver a la bailarina española Itziar Mendizabal en el Pas D’Action en el primer acto, Itziar es primera solista del Royal Ballet desde 2010.

El Cuerpo de Baile del Royal Ballet
en el Reino de las Sombras. Foto: Bill Cooper
Producciones como La Bayadère ponen al descubierto la categoría de una compañía de ballet y el Royal Ballet supera con creces el reto y se sitúa en la cabeza de la danza clásica. En el camino siempre acompañado por su audiencia, un público leal y entregado, consciente de la compañía que lo representa, orgulloso, comprometido y fiel. Un sueño para los amantes de la danza, poder identificarse con un proyecto de tal belleza y riqueza cultural, que crea un legado artístico inconmesurable para las futuras generaciones, además de fomentar valores como el esfuerzo, el trabajo, la salud y la superación.

Esperamos que el Ballet de Catalunya tenga el apoyo social, institucional y empresarial necesario para consolidarse como la compañía de ballet de Catalunya, y que pueda deleitarnos con muchas noches mágicas como la que vivimos con el Royal Ballet el pasado jueves.

La Bayadère de Makarova se sigue representado en la ROH hasta el 17 de noviembre, pero para los lectores que quieran verla tenemos que decir que las entradas están agotadas desde hace semanas para todas las funciones, aunque aún tendremos otra oportunidad de verla en cines el día 13 de noviembre. Podréis encontrar más información aquí. 

Nos gustaría dejaros para el recuerdo de esa fantástica noche el link a la fotografía que Marianela Nuñez publicó en su cuenta de Instagram, donde aparece también la gran Natalia Makarova, situada entre Nuñez y Muntagirov.


Elenco 1 de noviembre 2018

Nikiya:  Marianela Nuñez
Solor;  Vadim Muntagirov
Gamzatti:  Natalia Osipova
El Gran Brahmin:  Gary Avis
Rajah:  Thomas Whitehead
Coreografía: Natalia Makarova sobre la original de Marius Petipa
Producción: Natalia Makarova
Escenografía: Pier Luigi Samaritani
Diseño de vestuario: Yolanda Sonnabend
Diseño de luces: John B. Read
Música: Ludwig Minkus interpretada por la Orquestra de la Royal Opera House
Director orquestra: Sergey Leviti




domingo, 27 de mayo de 2018

El pas de deux de Manon y MacMillan

Lauren Curthbertson y Sergei Polunin en Manon. Foto Dave Morgan

En el 25 aniversario de la muerte de Kenneth MacMillan, el Royal Ballet recupera una de sus piezas más emblemáticas: Manon; que a pesar de sus más de 40 años de vida, sigue seduciendo, impactando y emocionando a la audiencia.

Sylvia J. Grau

Manon es un ballet en 3 actos basado en la novela del Abate Prévost "L'Histoire du Chevalier des Grieux et de Manon Lescaut". Con esta obra MacMillan presenta al público una coreografía arriesgada, que nos cuenta la tragedia de una heroína fría y estratega, que se alejada de la dulce joven de buen corazón. Manon es un personaje con carácter que utiliza sus recursos para lograr sus objetivos y que no es víctima de la traición de un hombre si no de sus propios actos.

Lauren y Reece Clarke en After the Rain
en la Gala del Royal Ballet de Terrassa.
Foto: Josep Guindo
En el París del siglo XVIII durante los años de la Regencia, después de la muerte de Luis XIV y mientras Luis XV espera la mayoría de edad para subir al trono, se vive un momento de efervescencia de la vida social y cultural bajo el reinado del Duque de Orleans. Alta y baja sociedad se mezclan amigablemente en unos tiempos de moral volátil pero mayor creatividad artística. En ese momento es cuando transcurre la historia de la adolescente Manon, quien utiliza su irresistible encanto para conseguir el favor del poderoso Monsieur G.M. y escabullirse así de la pobreza. 

Pero el amor se cruza en su camino y el encuentro con el joven Des Grieux parece desmontar su estrategia en un inicio. El amor a primera vista entre los jóvenes desvía a Manon de sus planes, cuando se marcha a París con él, pero la idea de vivir una vida pobre con el joven la empuja a volver a los brazos del hombre poderoso en busca del lujo y los placeres materiales de la vida. A pesar de parecer feliz con su vida de lujo, Manon no puede evitar volver con su amado Des Grieux, quien le perdona y le pide que vuelva a su lado, pero esta vez Manon incita al joven al delito y por ese acto los amantes son apresados. Manon es deportada a Lousiana pero Des Grieux le sigue, y es durante la fuga de los amantes cuando ella muere entre sus brazos.

Además de ser un importante desafío técnico, Manon se diferencia de otros ballets por ser un gran reto interpretativo, donde la caracterización de cada personaje y su credibilidad es vital para el éxito de la producción. Todos los protagonistas tienen un gran peso interpretativo, pero además, el cuerpo de baile debe hacer también creíble su papel configurando las escenas de la obra, como la fiesta en el Hôtel particulier del segundo acto. 

El rol de Manon podría ser uno de los más desafiantes del repertorio del Royal Ballet, pero Lauren Cuthbertson le da esa fuerza al personaje que una vez visto bailado por ella se hace difícil pensar en otra bailarina para ese rol. Lauren no solo ejecuta de forma brillante si no que transmite a la perfección aquello que la heroína de MacMillan representa: el capricho, la belleza, la maldad, el instinto, la frialdad, la seducción. A lo largo del ballet, los elegantes movimientos de Cuthbertson parece que salen de su alma y luego se deslizan por la coreografía y nos hablan de la sensualidad de Manon, pero también de su debilidad, sus dudas, su dolor y su tristeza. Remarcar la belleza de los brazos de Cuthbertson, su naturalidad y elegancia, que hacen aun más creíble la interpretación. 

Lauren con Xander Paris en Manon en una Gala Ibstage.
Foto: Josep Guindo
Es escocés Reece Clarke hace su debut como Des Grieux. El joven solista interpreta bien la inocencia del amante de Manon, un cuerpo joven y atractivo, falto de carácter y loco de amor, pero sin la fuerza necesaria para enfrentarse a Manon , ya sea para desafiarla o para olvidarla.

Un reto importante interpretativo es también Lescaut, en esta ocasión Ryoichi Hirano se desenvuelve muy bien en su solo representando a un Lescaut ebrio, provocando la risa y a la vez admiración del público. El pas de deux en la fiesta con su amante, interpretado fantásticamente por Itziar Mendizábal, está muy bien ejecutado y los dos demuestran un gran calidad interpretativa y destreza técnica. A Itziar, bailarina euskalduna formada con Víctor Ullate y primera solista del Royal Ballet desde 2010, la vemos radiante en su papel de amante de Lescaut, se siente la complicidad entre los personajes y los dos bailarines.

Lauren y Reece en La Bella Durmiente en la Gala del Royal
Ballet en Terrassa. Foto: Josep Guindo
Del resto de personajes destacaría el remarcable trabajo del artista protagonista Bennet Gartside como Monsieur G.M., muy relevante en la historia, la participación del bailarín catalán David Yudes interpretando a uno de los clientes de la posada en el primer acto, y un cuerpo de baile de bailarines-actores que convencen en la interpretación de sus papeles en las diversas escenas. 

Analizando las escenas, no vemos muchos bailarines bailando a la vez en el escenario, más bien actuando, hecho que refuerza mucho el aspecto interpretativo del ballet que en ningún momento abandona el hilo de su argumento. La elevada sensualidad, la representación del juego y la violencia física y el contenido sexual de la obra, acercan la historia a la realidad de esa época en la que la ciudad de París podía ofrecer la mejor y la peor de las suertes. 

El fabuloso y elaborado vestuario nos sitúa perfectamente en el tiempo y combina de forma acertada con una escenografía que nos traslada brillantemente a los distintos lugares de la historia, remarcando el momento de la llegada del barco a Luissiana proveniente de Francia.

Lauren con Eric Underwood en Chroma en una
Gala Ibstage. Foto: Josep Guindo
Para diferenciar el ballet de la de la ópera, MacMillan encarga a Leighton Lucas una selección de música de Massenet. El resultado final es una melodía que acompaña el relato reforzando las escenas de celebración, de pasión y de tragedia , especialmente en el último pas de deux donde Manon muere en las manos de su amado mientras este intenta reanimarla. Durante algunos momentos Manon parece recuperar el aliento con la música y los brazos de Des Grieux, que la hacen girar y la levantan en el aire en un intento de hacerla volver en sí, pero con cada golpe de la orquesta Manon va perdiendo las fuerzas y en cada porté se va alejando más de su amado hasta caer exhausta en medio del negro escenario. Manon muere rodeada de ese amor incondicional que jamás fue suficiente en vida pero que a pesar de su desprecio le acompañó hasta el final. 

Uno de mis ballets favoritos, sin duda, en el que durante algunos momentos ha sido como ver un pas de deux entre el cuerpo de Manon y la mente de MacMillan. 


FICHA DE MANON

Coreografía: Kenneth MacMillan
Música: Jules Massenet , recopilada por Leighton Lucas
Director de orquesta: Martin Yates
Orquesta de la Royal Opera House
Diseñador: Nicholas Georgiadis
Iluminación: John B. Read

REPARTO (7 de Mayo de 2018)
Manon: Laura Cuthbertson
Des Grieux: Reece Clarke
Lescaut: Ryoichi Hirano
Amante de Lescaut: Itziar Mendizabal
Monsieur GM: Bennet Gartside

miércoles, 21 de diciembre de 2016

“A Night of Royal Elegance” en Terrassa

Lauren Cuthbertson y Reece Clarke en La Bella Durmiente.
Foto: Josep Guindo

El Centre Cultural de Terrassa, clausuró su treinta y tres temporada de danza con una Gala de alto voltaje. Estrellas del Royal Ballet mostraron en un programa titulado “A Night of Royal Elegance”, fragmentos de coreografías cubriendo el amplio registro de coreógrafos cuyos trabajos son un referente para la compañía, desde Sir Keneth McMillan o Frederick Ashton, pasando por Liam Scarlett, Wayne McGregor, Christopher Weelhdon y Will Tucket, hasta llegar a Carlos Acosta.

Carolina Masjuan

A Night of Royal Elegance es un programa típico de Gala formado por Pasos a dos y Solos más o menos virtuosos, pero en este caso, mostrando un repertorio muy representativo de los bailarines que conforman el elenco y que proceden todos de una misma compañía, para mostrarnos ese estilo, el suyo, el elegante estilo del Royal Ballet de Londres. 

Laura Morera y Ricardo Cervera en Asphodel Meadows
Foto: Josep Guindo
En esta gala se muestran fragmentos de ballets de repertorio, como La Bella Durmiente, La Bayadère o Coppélia que evidentemente están dentro del repertorio de la gran compañía inglesa, pero, sobre todo, coreografías de autores que le han dado ese sello distintivo por el que se la identifica.

El nivel de los bailarines participantes, junto a ese tan bien elegido programa, nos permitió disfrutar de una gran noche que el público que llenaba el aforo del teatro, con localidades agotadas desde hacía semanas, celebró con constantes aplausos en los momentos álgidos de las interpretaciones y con euforia desatada al final.

Lauren Cuthbertson, Bailarina Principal y Reece Clarke, Primer Solista, abrieron la Gala con el paso a dos del segundo acto de la Bella Durmiente. Estilo y elegancia en el gran ballet romántico. Ella es conocida del público catalán por sus participaciones en las Galas de Ibstage, su perfecto dominio de la técnica, su delicadeza y capacidad de conectar, deleitaron a todos junto a su magnífico partenaire el bailarín Reece Clarke.

Ambos nos mostraron en el segundo acto, el paso a dos de After the Rain de Christopher Wheeldon que suele incluirse mucho en Galas pero que siempre es bienvenido si es ejecutado de forma tan sincronizada y exquisita como la del sábado por la noche.

After the Rain. Lauren Cuthbertson y Reece Clarke
Foto: Josep Guindo

Liam Scarlett, el joven coreógrafo que tan reclamado es por distintas compañías, estuvo presente de la mano de Laura Morera, Bailarina Principal y Alexander Campbell, también bailarín Principal ¡Qué delicia de paso a dos se marcaron ambos bailarines en Asphodel Meadows! Liam tiene un estilo neoclásico muy orgánico, los bailarines utilizan sus brazos y su torso de forma muy fluida, elegantes y estilizados Laura y Alexander, nos sedujeron rápidamente.

Siguió el solo de Nikiya de La Bayadera. Espectacular Roberta Marquez, bailarina poco conocida en nuestro país, demostró porque es Principal del Royal. El público supo reconocer la altísima calidad de su ejecución, con una solidez de puntas apabullante y unos equilibrios que dejaban sin aliento. Gran, gran, interpretación.

Roberta Marquez como Nikiya en La Badera.
Foto: Josep Guindo
Para su segunda intervención, Roberta también escogió un fragmento de un ballet de repertorio, el paso a dos de Coppélia para el que contó como partenaire a Alexandre Campbell. Magníficos ambos en su exhibición de técnica y estilo. Roberta superándose en cada uno de sus equilibrios y el público asombrado quedándose casi sin capacidad de reacción. Numerosos aplausos para ambos durante su ejecución, juntos o en las codas.

Deliciosos Yasmine Naghdi, Primera Solista y Matthew Ball, Solista, en el famosísimo para a dos de Romeo y Julieta de Keneth McMillan. Conocen y evidentemente dominan el estilo del coreógrafo siendo la suya una gran intervención que siguió cosechando aplausos.

Ricardo Cervera, Primer Solista, Asistente Coreográfico y Ballet Master, es el otro español junto a Laura Morera, que vino a Terrassa. Ricardo nos ofreció un solo de Electric Counterpoint también de Wheeldon y ambos, Laura y Ricardo, nos deleitaron en el segundo acto con el delicioso, rápido y elocuente paso a dos a ritmo del célebre Bolero “Quizás, quizás, quizás” de Nat King Cole y Shigeru Umebayashi (In the Mood for Love) y coreografía de Will Tuckett. Una Laura coqueta, pizpireta y seductora con un no menos entregado Ricardo, hicieron las delicias del respetable en este baile con marcado sabor hispano.

Laura Morera y Steve McRae en Raphsody.
Foto: Josep Guindo
Y llegó Rhapsody de Frederick Ashton, música de Serguéi Rajmáninov. Frederick Ashton, coreógrafo fundador del Royal Ballet, marcó el estilo inglés. Rhapsody, pieza de 1980, es una de las obras finales de Ashton y fue creada para Mikhail Baryshnikov. Es una celebración del virtuosismo masculino y nadie mejor que Steve McRae, Bailarín Principal, para presentárnosla. 

McRae toma posesión absoluta del escenario para dejar al público boquiabierto y sin respiración desde el momento en que sale a escena y empieza su demostración técnica al servicio de una coreografía endiablada, giros rapidísimos, elevaciones espectaculares, sus prodigiosos chaînés y un constante desafío a la ley de la gravedad. Laura Morera es su elegante pareja en estas lides que a pesar de su bonita prestación, queda eclipsada por tamaño virtuosismo.

Completaron el segundo acto, el paso a dos de la Carmen recientemente creada para el Royal Ballet por el que ha sido una de sus últimas figuras indiscutibles, el carismático y excelente bailarín cubano, Carlos Acosta. Carmen seductora y apasionada, como no puede ser de otra forma, encarnada por una Laura Morera con poderío y secundada por un estilizado y flamante José en la figura del magnífico bailarín que es Matthew Ball.

Infra con Yasmine Naghdi y Matthew Ball.
Foto: Josep Guindo

Infra del coreógrafo residente de la casa Wayne McGregor, con música de Max Richter y bailada por Naghdi y Ball, nos demostró lo ecléctico de estos bailarines, capaces de abordar registros tan distintos, tal y como exigen los tiempos actuales y como tiene que ser en toda compañía de ballet hoy en día.

Y como colofón las Czardas de Steven McRae. Conocidas por muchos de los asistentes ya que también las bailó en la Gala de este 2016 en IBStage, McRae acabó de entusiasmar al respetable con sus rapidísimos movimientos, su dominio de esta técnica y su gracia y carisma indiscutibles. 

Czardas con Steve McRae. Foto: Josep Guindo
Fan del claqué desde que Christopher Wheeldon le dio un papel en su aclamado ballet “Alicia en el País de las Maravillas” en el que debía bailar usando esta técnica, McRae hace suyas las Czardas dándoles una dimensión totalmente nueva que es muy celebrada y apreciada. Un gran final.

El Royal Ballet es la primera compañía de ballet del Reino Unido y una de las grandes compañías de ballet del mundo. Fundado en 1931, cuenta con aproximadamente 100 bailarines y reside en la Royal Opera House en el Covent Garden de Londres.

Justin Meissner Director de Dance Tours Productions y responsable de la Gala, dejó el mensaje siguiente para Terrassa:

Queremos dar las gracias al Centro Cultural Terrassa por haber trabajado duro para alcanzar el éxito de esta actuación. Sin la dedicación y el compromiso de estas instituciones, los intercambios culturales y las exhibiciones de primer nivel como la que veremos en Terrassa, no serían posible.

Efectivamente, hay que dar las gracias al Centre Cultural de Terrassa por apoyar la danza contra viento y marea. En un país donde es, más que en cualquier otro, la hermanita pobre de las artes, Terrassa, lucha por, y consigue, ofrecernos danza de calidad en una temporada que cubre los más diversos estilos con una propuesta mensual.

Laura Morera y Matthew Ball en Carmen. Foto: Josep Guindo

El calendario con el que se obsequiaba a los asistentes permite ilusionarnos para el 2017 ya que las compañías y bailarines que están programados son de primer nivel, Ivan Vassiliev, Maria Alexandrova, Blanca Li, Víctor Ullate y su Ballet de la Comunidad de Madrid, Introdans, Gala de Estrellas de la Ópera de París, con la mismísima Aurélie Dupont… son algunas de las propuestas que no pensamos perdernos en 2017.



El magnífico elenco de bailarines tras la función.
Foto: Josep Guindo



miércoles, 23 de octubre de 2013

¡Un Don Quijote Real!


Loïc le Duc
Traduccion : Carolina Masjuan


Kitri / Marianela Nuñez - Basilio / Carlos Acosta
Foto : Michaël Sharpe

¡Qué felicidad! ¡Qué placer nos brinda este Don Quijote revisado y corregido por la estrella cubana del Royal Ballet, Carlos Acosta!

Don Quijote / Christopher Saunders
Foto : Johan Persson
Hay que decir que el descubrimiento, por la tarde, entre bastidores, del Covent Garden, ya provocó que se nos hiciera la boca agua. En el taller de vestuario, donde los "manitas" atestiguan la precisión y la calidad de su trabajo, le sigue la visita del backstage, desde varias ventanas estratégicamente situadas en altura, después de haber deambulado por los bastidores de la Royal Opera House, donde nos encontramos con los estudiantes y los bailarines de la compañía: allí, Sarah Lamb, calzando sus puntas, hace estiramientos, aquí, Steven McRae, sin aliento, comparte anécdotas con sus colegas ... antes de disfrutar, durante diez minutos, de Akane Takada que toca las castañuelas y manipula con gracia el abanico mientras ensaya las famosas variaciones de Kitri bajo la atenta mirada de Lesley Collier. Luego, al caer la noche, nos apresuramos para escapar de la incesante lluvia que riega la capital inglesa para acudir a la ópera y seguir, una vez más, las aventuras caballerescas del Hombre de La Mancha. 
Quien durante su carrera como bailarín estrella internacional, interpretó Basilio en numerosos escenarios internacionales, extrae de las versiones firmadas por Alicia Alonso, Rudolf Nureyev o Alexander Gorsky, las ideas maliciosas y las completa con su sello para ofrecernos un "Quijote " fresco, burbujeante, original y lleno de detalles divertidos.

Ya en el prólogo, se establece el tono. Don Quijote aparece majestuoso en su batín de brocado, cautivado por Dulcinea. Su siervo fiel, Sancho Panza, se ampara bruscamente de un pilar del dosel de la cama, que ofrece a su dueño que se encuentra así armado con una lanza. Y he aquí a los dos compadres dispuestos a las andadas, en busca de amor y aventuras románticas. 

Kitri / Marianela Nuñez - Basilio / Carlos Acosta
Foto : Johan Persson

El primer acto se abre con una bonita plaza del pueblo, de colores claros, acariciados por el sol. Más parece que estuviésemos en Trinidad que en Andalucía, pero ¡qué importa! Personajes y decorados se mueven constantemente, creando una atmósfera cálida, viva, que nos recuerda nuestros lugares de veraneo. Sucesivamente la casa de Camacho y luego una calle ruidosa y animada, el decorado móvil no entorpece la escena y respeta la danza. Los hermosos trajes en tonos pastel, subrayan el ambiente pastoril y cordial que reina sobre el escenario. La entrada de Kitri, volcánica, contiene todo lo que cabe esperar de la heroína de la noche. Todo el mundo está agitado, hablando y alzando el tono, toma parte en la vida del pueblo y en los amoríos de nuestros dos tortolitos.

Camacho / Bennet Gartside 
Foto : Johan Persson
El segundo acto nos ofrece el toque más personal de esta producción. Sobre un fondo de color rojo brillante, Kitri y Basilio bailan, como en la versión de Nureyev, un lírico pas de deux con música de La Bayadère. Después, es cuando reconocemos la huella del Acosta coreógrafo, que nos propone una escritura ágil y contemporánea, marcada por las figuras tomadas de la capoeira para ilustrar la escena de los gitanos. Esta atmósfera sobre excitada, termina alrededor de una fogata donde músicos y bailarines se re-encuentran en escena mientras que los "Guapo" y otros " ¡Vaya, otra vez!" se fusionan con el sonido de las guitarras flamencas. El sentido de la narrativa está aquí especialmente estudiado y resulta seductor hasta el punto de que la escena de las dríadas, con sus luces púrpuras, sus flores gigantes y sus tutús, se nos aparece como un verdadero sueño del caballero de La Mancha. 

El tercer acto se abre con la escena de la taberna, concebida de forma muy hermosa. A la luz de las velas, se baila sobre las mesas entre dos cervezas, se abraza cariñosamente... todos los protagonistas de la obra se re-encuentran y cada uno de ellos se muestra excelente, totalmente involucrado y feliz de participar en la fiesta. Todos los elementos de la tradición se incluyen: el fandango, la falsa muerte de Basilio y el Grand Pas de Deux clásico que toma aspecto de apoteosis cuando es bailado por Marianela Núñez y Carlos Acosta. Ambos artistas nos ofrecen, una vez más, con perfecta igualdad, el virtuosismo en el que puede caber lo más conseguido y agradable: es brillante, preciso y espectacular sin ser nunca sensacionalista. 

Foto : Johan Persson

La partitura de Minkus, revisada por Martin Yates, sigue de muy cerca la escritura coreográfica y contribuye a la consistencia de esta producción: es aérea, melódica y... digestible!

En relación a la interpretación, Carlos Acosta no nos proporciona un Basilio con baile explosivo. No obstante, no por ello, su danza deja de ser ligera, fluida, aérea y sentida. Cada paso, cada variación, están muy bien controlados y estudiados. Las recepciones son perfectas. En cuanto al "partenariado" no podría ser más natural, con la fogosa argentina se conjuga en superlativo. Los portés a la rusa son impecables, inacabables.... y la pausa musical brindada por la orquesta, subraya esta longevidad, por supuesto, relativa, pero el público de Londres contiene la respiración. Y demuestra su admiración por ambas estrellas que a lo largo de la obra, instalan un ambiente muy "caliente" lleno de complicidad. 

Basilio / Carlos Acosta
Foto : Johan Persson 
Diez años después de ser nombrada principal tras su interpretación de Kitri, Marianela Nuñez ofrece un personaje vivaz, con un temperamento fuerte. Tan pronto seductora, como traviesa, romántica y enamorada, la bailarina pone su técnica impecable al servicio de su personaje y aborda con facilidad las dificultades. Los 32 fouetés del tercer acto son magistralmente ejecutados y terminados con gran delicadeza ¡Lo nunca visto! Pero más allá de estas cualidades inconmensurables, Marianela luce una sonrisa generosa que nos hace, sin duda, cómplices de las acciones de su Kitri. 

Entre los papeles secundarios, que merecerían todos ser citados, nos quedamos con la magistral interpretación de Laura Morera, Mercedes con un aplomo innegable y una danza perfecta. La encantadora Elizabeth Harrod es un Cupido vivaracho, con una musicalidad brillante. Ryoichi Hirano está impresionante, con su orgullo, su masculinidad y su humor como Espada. Entre estas personalidades radiantes, Melissa Hamilton tiene algunas dificultades para imponerse como Reina de las dríadas. 

Los papeles de carácter no se quedan atrás y el peso de los personajes que les da esta producción, otorga toda la coherencia al libreto y al feliz final de la historia: Gary Avis, Christopher Saunders, Philip Mosley, sobresaliente en la pantomima y con una referencia especial al hilarante Gamache de Bennet Gartside, burgués escandalosamente ridículo que, claro está, busca "Señora a su medida" ... porque en el mundo del Don Quijote revisado por Acosta, bien está lo que bien acaba... para delicia de los espectadores!

Kitri / Marianela Nuñez
Foto : Johan Persson



Don Quijote - Royal Ballet / representación del 11 de octubre 2013

Produccion y coreografia - Carlos Acosta
Musica - Marius Minkus revisada por Martin Yates
Decoracion - Tim Hatley

Don Quijote - Christopher Saunders
Sancho Pancha - Philip Mosley
Lorenzo - Gary Avis
Kitri - Marianela Nuñez
Basilio - Carlos Acosta
Camacho - Bennet Gartside
Espada - Ryoichi Hirano
Mercedes - Laura Morera
Reina de las dríadas - Melissa Hamilton
Cupido - Elizabeth Harrod
Dulcinea - Christina Arestis


Espada / Ryoichi Hirano
Foto : Johan Persson 

sábado, 29 de septiembre de 2012

Gala "Meet the Stars..." Odeón de Herodes Atticus, Atenas

Loïc le Duc
Traduccion : Carolina Masjuan

El tricorno
Sergio Bernal - Foto : G. Uféras

Domingo 16 de setiembre. Las torrenciales lluvias que caen sobre Atenas, hacen casi improbable que se pueda mantener la celebración de la Gala "Meet the stars", prevista en el Odeón de Herodes Atticus. ¿Intervención de los dioses del Olimpo? Al final de la tarde, clarea el cielo permitiendo que se reúnan en escena un gran número de artistas de renombre, venidos de las mejores compañías de ballet, de los cuales una pléyade de rusos, aunque estén bailando en Berlín, Viena, Londres, Moscú o San Petersburgo. Se puede ser un tiquismiquis y poner de manifiesto el lado convencional de este tipo de manifestaciones, que se limitan a proponer una sucesión de pasos a dos y retazos de bravura del repertorio clásico. Pero inteligentemente organizada por David Makhateli (ex-principal del Royal Ballet) y Denis Autier, y magistralmente ejecutada por los bailarines, es de rigor dejar constancia que el programa permite ser totalmente apreciado, incluso saboreado. 

Las nueve de la noche. Odeón de Herodes Atticus. Ligero frescor nocturno. El sordo charloteo de voces se integra en el silencio. Más allá del escenario, tintinean las luces del Partenón. Por fin, el momento tan esperado, ese que agudiza la impaciencia... 

Spartacus
D. Pavlenko/A. Sergeev - Foto : G. Uféras
El ambiente romántico-dramático del adagio de Spartacus encuentra en ese teatro una resonancia aún más fuerte, al estar plenamente involucrados en la trama los intérpretes del Mariinsky, individualmente y en pareja. Daria Pavlenko, conmovedora e imperial, ilumina la escena... pero este extracto de la obra de Jacobson, sólo responde a medias a las expectativas de un público ávido de acrobacias, de virtuosismo y de emociones fuertes. Y es Sergio Bernal quien, arropado por su inmensa capa roja, hipnotizará y transportará al público ateniense. El bailarín del Ballet Nacional de España nos brinda una "farruca" de referencia: los saltos son amplios, los cambrés provocativos y los tacos aportan un ritmo a la danza de una virilidad que embellece y subraya la fuerza de la coreografía de A. Ruíz Soler con música de Manuel de Falla. Llueven aplausos. Caluroso recibimiento también para Hikaru Kobayashi y Frederico Bonelli. Los bailarines del Royal Ballet defienden con inteligencia y elegancia Tchaikovski Pas de Deux, a pesar de un porté final un poco arriesgado. Por otro lado, el baile de la ex-alumna de la escuela de danza de la ópera de Paris, ganaría siendo un poco más "jazzy" y menos controlado. Fuera de su contexto dramático, el extracto de Carmen no consigue hacerse comprender por el público neófito.  La interpretación de los solistas del ballet de Viena no tiene nada que ver, es la elección de la coreografía lo que es más sospechoso: tal como sucede a menudo con D. Bombana, la escritura es poco legible, poco elegante y demasiado amanerada. Podremos no obstante medir el alcance del talento de Ketevan Papava y Kirill Kourlaev más tarde.

Grand Pas Classique
I. Salenko/M. Walter - Foto : G. Uféras

Será la gloria local en la persona de Danilo Zeka quien desatará una nueva salva de aplausos. El bailarín griego nos presenta "Voyage" bajo el famoso concierto 23 en A Mayor de Mozart. Coreografiado por R. Zanella para Wladimir Malakov, es difícil, si no imposible, igualar la interpretación del ex-principal del ABT en este solo, que puede, por desgracia, caer rápidamente en la insignificancia. 
El Corsario
M. Nuñez/D. Semoinov - Foto : G. Uféras

Esta primera parte del programa alcanza su apogeo gracias a la presencia, bella e inspirada, de los bailarines del Ballet de Berlín y de una Marianela Núñez real en su extracto de “El Corsario”. ¿Es necesario recordar que Iana Salenko es una personalidad luminosa, llena de encanto y de estilo? Unos epaulements airosos y delicados, unos developés de una gran calidad, ¿cómo no electrizar al público ateniense? Radiante en su tutú negro y plata, su partenariado con Marian Walter funciona de maravilla y ambos no cesan de disfrutar con las dificultades del Grand Pas Classique que re-encuentra con ellos toda su nobleza y su grandeza. Sigue la sublime Marianela Núñez. Desde sus primeros pasos, la "principal" del Royal Ballet ilumina la escena. Aborda las dificultades con una facilidad y una precisión desconcertantes, mientras que su partenaire llegado del ballet de Berlín, el ruso Dimitri Semoniov, no se queda atrás en esta demostración de técnica y virtuosismo. El público se desboca. 







Narcissus
S. Polunin - Foto : G. Uféras
Cuando el frescor de la noche se hace más intenso en la capital griega, la segunda parte de la velada nos reserva aún hermosas sorpresas. Serguei Polunin, ahora con el Stanilavsky Ballet, hace alarde de sus atléticas posibilidades en un 'Narciso' que le sienta como un guante. Es en la verdadera y profunda calidad de su danza donde reside su valor: posee esa agilidad precisa, ese sentido de lo oportuno, esa elegancia de movimiento y esa forma espontánea, fácil, de ejecutar tanto los pasos más simples como los más complicados. La calidad de su interpretación hace más digestiva la música, ensordecedora, de Tcherepnin. Cómo no podía ser de otra forma, desde las primeras notas de la música tradicional griega, el público palmea la cadencia para acompañar a Zdenek Konvallina, que nos recuerda cuanto la mitología griega ha sido fuente de inspiración para Béjart. Es necesario todo el talento de los bailarines del ballet de Viena para imponer la intensidad dramática del extracto de “Anna Karenina". Poseedora de una silueta excepcional,  escultural y femenina, Ketevan Papava hizo gala de una sensualidad y de un lirismo que se presta de maravilla al estilo de B. Eiffman. Kirill Kourlaev sublima su personaje mediante una potencia física asociada a un fabuloso juego de piernas. Re-encontramos la misma aurea solar en los bailarines Daria Pavlenko y Alexander Sergeev quien se impone como un 'Apolo' de referencia. Poseen todas las cualidades necesarias para hacer frente a las exigencias de la escritura coreográfica de Balanchine. Una delicia.


Tchaikovsky Pas de Deux
F. Bonelli - Foto : G. Uféras


Lástima que la música de Ravel subraya las carencias de la coreografía de P. Pozo. El talento y la calidad de la interpretación de Sergio Bernal no consiguen salvar este "Bolero" del aburrimiento. Estetismo amablemente insípido, sensualidad lisa y sin alma, se hallan en este paso a dos interpretado bajo la música demasiado anodina de Arvo Part, pero interpretado a la perfección por Iana Salenco y Marian Walter. De pronto, el regreso al puro espectáculo de virtuosismo es francamente brutal, pero difícil, sin embargo, resistirse a Yolanda Correa cuando se baila así. Saltos, equilibrios, piruetas, todo está ahí excelentemente ejecutado. La pureza del gesto. En cuanto a Yoel Carreño, nos ofrece incontestablemente los más bellos tours à la seconde de la velada. ¡Qué pureza de estilo! ¡Qué maravilla! 


Anna Karenina
K. Papava/K. Kourlaev - Foto : G. Uféras

PROGRAMA

SPARTACUS (Adagio) (cor. L. JACOBSON)
APOLLO (cor. G. BALANCHINE)
D. PAVLENKO / A. SERGEEV
TEATRO DEL MARIINSKY

El TRICORNO (cor. A. RUIZ SOLER)
BOLERO (cor. P. POZO)
S. BERNAL
BALLET NACIONAL DE ESPANA

TCHAIKOVSKY PAS DE DEUX (cor. G. BALANCHINE)
F. BONELLI / H. KOBAYASHI
ROYAL BALLET

VOYAGE (cor. R. ZANELLA)
D. ZEKA
OPERA NACIONAL GRECA

CARMEN (cor. D. BOMBANA)
ANNA KARENINA (cor. B. EIFMAN)
K. KURLAEV / K. PAPAVA
BALLET DE LA OPERA DE VIENNA

GRAND PAS CLASSIQUE (cor. AUBER)
ELEGY (cor. R. REBECK)
I. SALENKO / M. WALTER
BALLET DE LA OPERA DE BERLIN

EL CORSARIO (cor. M. PETIPA)
M. NUNEZ (ROYAL BALLET) / D. SEMIONOV (BALLET DE LA OPERA DE BERLIN)


NARCISSUS (cor. K. GOLEIZOVSKY)
S. POLUNIN
MOSCU STANISLAVSKY BALLET

GREEK DANCE (cor. M. BEJART)
Z. KONVALINA
ENGLISH NATIONAL BALLET

DIANA Y ACTEON (cor. A. VAGANOVA / V. CHABUKIANI)
Y. CARRENO / Y. CORREA FRIAS
BALLET NACIONAL DE NORUEGA



Foto : Gérard Uféras