Mostrando entradas con la etiqueta Marianela Nunez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marianela Nunez. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de octubre de 2013

¡Un Don Quijote Real!


Loïc le Duc
Traduccion : Carolina Masjuan


Kitri / Marianela Nuñez - Basilio / Carlos Acosta
Foto : Michaël Sharpe

¡Qué felicidad! ¡Qué placer nos brinda este Don Quijote revisado y corregido por la estrella cubana del Royal Ballet, Carlos Acosta!

Don Quijote / Christopher Saunders
Foto : Johan Persson
Hay que decir que el descubrimiento, por la tarde, entre bastidores, del Covent Garden, ya provocó que se nos hiciera la boca agua. En el taller de vestuario, donde los "manitas" atestiguan la precisión y la calidad de su trabajo, le sigue la visita del backstage, desde varias ventanas estratégicamente situadas en altura, después de haber deambulado por los bastidores de la Royal Opera House, donde nos encontramos con los estudiantes y los bailarines de la compañía: allí, Sarah Lamb, calzando sus puntas, hace estiramientos, aquí, Steven McRae, sin aliento, comparte anécdotas con sus colegas ... antes de disfrutar, durante diez minutos, de Akane Takada que toca las castañuelas y manipula con gracia el abanico mientras ensaya las famosas variaciones de Kitri bajo la atenta mirada de Lesley Collier. Luego, al caer la noche, nos apresuramos para escapar de la incesante lluvia que riega la capital inglesa para acudir a la ópera y seguir, una vez más, las aventuras caballerescas del Hombre de La Mancha. 
Quien durante su carrera como bailarín estrella internacional, interpretó Basilio en numerosos escenarios internacionales, extrae de las versiones firmadas por Alicia Alonso, Rudolf Nureyev o Alexander Gorsky, las ideas maliciosas y las completa con su sello para ofrecernos un "Quijote " fresco, burbujeante, original y lleno de detalles divertidos.

Ya en el prólogo, se establece el tono. Don Quijote aparece majestuoso en su batín de brocado, cautivado por Dulcinea. Su siervo fiel, Sancho Panza, se ampara bruscamente de un pilar del dosel de la cama, que ofrece a su dueño que se encuentra así armado con una lanza. Y he aquí a los dos compadres dispuestos a las andadas, en busca de amor y aventuras románticas. 

Kitri / Marianela Nuñez - Basilio / Carlos Acosta
Foto : Johan Persson

El primer acto se abre con una bonita plaza del pueblo, de colores claros, acariciados por el sol. Más parece que estuviésemos en Trinidad que en Andalucía, pero ¡qué importa! Personajes y decorados se mueven constantemente, creando una atmósfera cálida, viva, que nos recuerda nuestros lugares de veraneo. Sucesivamente la casa de Camacho y luego una calle ruidosa y animada, el decorado móvil no entorpece la escena y respeta la danza. Los hermosos trajes en tonos pastel, subrayan el ambiente pastoril y cordial que reina sobre el escenario. La entrada de Kitri, volcánica, contiene todo lo que cabe esperar de la heroína de la noche. Todo el mundo está agitado, hablando y alzando el tono, toma parte en la vida del pueblo y en los amoríos de nuestros dos tortolitos.

Camacho / Bennet Gartside 
Foto : Johan Persson
El segundo acto nos ofrece el toque más personal de esta producción. Sobre un fondo de color rojo brillante, Kitri y Basilio bailan, como en la versión de Nureyev, un lírico pas de deux con música de La Bayadère. Después, es cuando reconocemos la huella del Acosta coreógrafo, que nos propone una escritura ágil y contemporánea, marcada por las figuras tomadas de la capoeira para ilustrar la escena de los gitanos. Esta atmósfera sobre excitada, termina alrededor de una fogata donde músicos y bailarines se re-encuentran en escena mientras que los "Guapo" y otros " ¡Vaya, otra vez!" se fusionan con el sonido de las guitarras flamencas. El sentido de la narrativa está aquí especialmente estudiado y resulta seductor hasta el punto de que la escena de las dríadas, con sus luces púrpuras, sus flores gigantes y sus tutús, se nos aparece como un verdadero sueño del caballero de La Mancha. 

El tercer acto se abre con la escena de la taberna, concebida de forma muy hermosa. A la luz de las velas, se baila sobre las mesas entre dos cervezas, se abraza cariñosamente... todos los protagonistas de la obra se re-encuentran y cada uno de ellos se muestra excelente, totalmente involucrado y feliz de participar en la fiesta. Todos los elementos de la tradición se incluyen: el fandango, la falsa muerte de Basilio y el Grand Pas de Deux clásico que toma aspecto de apoteosis cuando es bailado por Marianela Núñez y Carlos Acosta. Ambos artistas nos ofrecen, una vez más, con perfecta igualdad, el virtuosismo en el que puede caber lo más conseguido y agradable: es brillante, preciso y espectacular sin ser nunca sensacionalista. 

Foto : Johan Persson

La partitura de Minkus, revisada por Martin Yates, sigue de muy cerca la escritura coreográfica y contribuye a la consistencia de esta producción: es aérea, melódica y... digestible!

En relación a la interpretación, Carlos Acosta no nos proporciona un Basilio con baile explosivo. No obstante, no por ello, su danza deja de ser ligera, fluida, aérea y sentida. Cada paso, cada variación, están muy bien controlados y estudiados. Las recepciones son perfectas. En cuanto al "partenariado" no podría ser más natural, con la fogosa argentina se conjuga en superlativo. Los portés a la rusa son impecables, inacabables.... y la pausa musical brindada por la orquesta, subraya esta longevidad, por supuesto, relativa, pero el público de Londres contiene la respiración. Y demuestra su admiración por ambas estrellas que a lo largo de la obra, instalan un ambiente muy "caliente" lleno de complicidad. 

Basilio / Carlos Acosta
Foto : Johan Persson 
Diez años después de ser nombrada principal tras su interpretación de Kitri, Marianela Nuñez ofrece un personaje vivaz, con un temperamento fuerte. Tan pronto seductora, como traviesa, romántica y enamorada, la bailarina pone su técnica impecable al servicio de su personaje y aborda con facilidad las dificultades. Los 32 fouetés del tercer acto son magistralmente ejecutados y terminados con gran delicadeza ¡Lo nunca visto! Pero más allá de estas cualidades inconmensurables, Marianela luce una sonrisa generosa que nos hace, sin duda, cómplices de las acciones de su Kitri. 

Entre los papeles secundarios, que merecerían todos ser citados, nos quedamos con la magistral interpretación de Laura Morera, Mercedes con un aplomo innegable y una danza perfecta. La encantadora Elizabeth Harrod es un Cupido vivaracho, con una musicalidad brillante. Ryoichi Hirano está impresionante, con su orgullo, su masculinidad y su humor como Espada. Entre estas personalidades radiantes, Melissa Hamilton tiene algunas dificultades para imponerse como Reina de las dríadas. 

Los papeles de carácter no se quedan atrás y el peso de los personajes que les da esta producción, otorga toda la coherencia al libreto y al feliz final de la historia: Gary Avis, Christopher Saunders, Philip Mosley, sobresaliente en la pantomima y con una referencia especial al hilarante Gamache de Bennet Gartside, burgués escandalosamente ridículo que, claro está, busca "Señora a su medida" ... porque en el mundo del Don Quijote revisado por Acosta, bien está lo que bien acaba... para delicia de los espectadores!

Kitri / Marianela Nuñez
Foto : Johan Persson



Don Quijote - Royal Ballet / representación del 11 de octubre 2013

Produccion y coreografia - Carlos Acosta
Musica - Marius Minkus revisada por Martin Yates
Decoracion - Tim Hatley

Don Quijote - Christopher Saunders
Sancho Pancha - Philip Mosley
Lorenzo - Gary Avis
Kitri - Marianela Nuñez
Basilio - Carlos Acosta
Camacho - Bennet Gartside
Espada - Ryoichi Hirano
Mercedes - Laura Morera
Reina de las dríadas - Melissa Hamilton
Cupido - Elizabeth Harrod
Dulcinea - Christina Arestis


Espada / Ryoichi Hirano
Foto : Johan Persson 

sábado, 29 de septiembre de 2012

Gala "Meet the Stars..." Odeón de Herodes Atticus, Atenas

Loïc le Duc
Traduccion : Carolina Masjuan

El tricorno
Sergio Bernal - Foto : G. Uféras

Domingo 16 de setiembre. Las torrenciales lluvias que caen sobre Atenas, hacen casi improbable que se pueda mantener la celebración de la Gala "Meet the stars", prevista en el Odeón de Herodes Atticus. ¿Intervención de los dioses del Olimpo? Al final de la tarde, clarea el cielo permitiendo que se reúnan en escena un gran número de artistas de renombre, venidos de las mejores compañías de ballet, de los cuales una pléyade de rusos, aunque estén bailando en Berlín, Viena, Londres, Moscú o San Petersburgo. Se puede ser un tiquismiquis y poner de manifiesto el lado convencional de este tipo de manifestaciones, que se limitan a proponer una sucesión de pasos a dos y retazos de bravura del repertorio clásico. Pero inteligentemente organizada por David Makhateli (ex-principal del Royal Ballet) y Denis Autier, y magistralmente ejecutada por los bailarines, es de rigor dejar constancia que el programa permite ser totalmente apreciado, incluso saboreado. 

Las nueve de la noche. Odeón de Herodes Atticus. Ligero frescor nocturno. El sordo charloteo de voces se integra en el silencio. Más allá del escenario, tintinean las luces del Partenón. Por fin, el momento tan esperado, ese que agudiza la impaciencia... 

Spartacus
D. Pavlenko/A. Sergeev - Foto : G. Uféras
El ambiente romántico-dramático del adagio de Spartacus encuentra en ese teatro una resonancia aún más fuerte, al estar plenamente involucrados en la trama los intérpretes del Mariinsky, individualmente y en pareja. Daria Pavlenko, conmovedora e imperial, ilumina la escena... pero este extracto de la obra de Jacobson, sólo responde a medias a las expectativas de un público ávido de acrobacias, de virtuosismo y de emociones fuertes. Y es Sergio Bernal quien, arropado por su inmensa capa roja, hipnotizará y transportará al público ateniense. El bailarín del Ballet Nacional de España nos brinda una "farruca" de referencia: los saltos son amplios, los cambrés provocativos y los tacos aportan un ritmo a la danza de una virilidad que embellece y subraya la fuerza de la coreografía de A. Ruíz Soler con música de Manuel de Falla. Llueven aplausos. Caluroso recibimiento también para Hikaru Kobayashi y Frederico Bonelli. Los bailarines del Royal Ballet defienden con inteligencia y elegancia Tchaikovski Pas de Deux, a pesar de un porté final un poco arriesgado. Por otro lado, el baile de la ex-alumna de la escuela de danza de la ópera de Paris, ganaría siendo un poco más "jazzy" y menos controlado. Fuera de su contexto dramático, el extracto de Carmen no consigue hacerse comprender por el público neófito.  La interpretación de los solistas del ballet de Viena no tiene nada que ver, es la elección de la coreografía lo que es más sospechoso: tal como sucede a menudo con D. Bombana, la escritura es poco legible, poco elegante y demasiado amanerada. Podremos no obstante medir el alcance del talento de Ketevan Papava y Kirill Kourlaev más tarde.

Grand Pas Classique
I. Salenko/M. Walter - Foto : G. Uféras

Será la gloria local en la persona de Danilo Zeka quien desatará una nueva salva de aplausos. El bailarín griego nos presenta "Voyage" bajo el famoso concierto 23 en A Mayor de Mozart. Coreografiado por R. Zanella para Wladimir Malakov, es difícil, si no imposible, igualar la interpretación del ex-principal del ABT en este solo, que puede, por desgracia, caer rápidamente en la insignificancia. 
El Corsario
M. Nuñez/D. Semoinov - Foto : G. Uféras

Esta primera parte del programa alcanza su apogeo gracias a la presencia, bella e inspirada, de los bailarines del Ballet de Berlín y de una Marianela Núñez real en su extracto de “El Corsario”. ¿Es necesario recordar que Iana Salenko es una personalidad luminosa, llena de encanto y de estilo? Unos epaulements airosos y delicados, unos developés de una gran calidad, ¿cómo no electrizar al público ateniense? Radiante en su tutú negro y plata, su partenariado con Marian Walter funciona de maravilla y ambos no cesan de disfrutar con las dificultades del Grand Pas Classique que re-encuentra con ellos toda su nobleza y su grandeza. Sigue la sublime Marianela Núñez. Desde sus primeros pasos, la "principal" del Royal Ballet ilumina la escena. Aborda las dificultades con una facilidad y una precisión desconcertantes, mientras que su partenaire llegado del ballet de Berlín, el ruso Dimitri Semoniov, no se queda atrás en esta demostración de técnica y virtuosismo. El público se desboca. 







Narcissus
S. Polunin - Foto : G. Uféras
Cuando el frescor de la noche se hace más intenso en la capital griega, la segunda parte de la velada nos reserva aún hermosas sorpresas. Serguei Polunin, ahora con el Stanilavsky Ballet, hace alarde de sus atléticas posibilidades en un 'Narciso' que le sienta como un guante. Es en la verdadera y profunda calidad de su danza donde reside su valor: posee esa agilidad precisa, ese sentido de lo oportuno, esa elegancia de movimiento y esa forma espontánea, fácil, de ejecutar tanto los pasos más simples como los más complicados. La calidad de su interpretación hace más digestiva la música, ensordecedora, de Tcherepnin. Cómo no podía ser de otra forma, desde las primeras notas de la música tradicional griega, el público palmea la cadencia para acompañar a Zdenek Konvallina, que nos recuerda cuanto la mitología griega ha sido fuente de inspiración para Béjart. Es necesario todo el talento de los bailarines del ballet de Viena para imponer la intensidad dramática del extracto de “Anna Karenina". Poseedora de una silueta excepcional,  escultural y femenina, Ketevan Papava hizo gala de una sensualidad y de un lirismo que se presta de maravilla al estilo de B. Eiffman. Kirill Kourlaev sublima su personaje mediante una potencia física asociada a un fabuloso juego de piernas. Re-encontramos la misma aurea solar en los bailarines Daria Pavlenko y Alexander Sergeev quien se impone como un 'Apolo' de referencia. Poseen todas las cualidades necesarias para hacer frente a las exigencias de la escritura coreográfica de Balanchine. Una delicia.


Tchaikovsky Pas de Deux
F. Bonelli - Foto : G. Uféras


Lástima que la música de Ravel subraya las carencias de la coreografía de P. Pozo. El talento y la calidad de la interpretación de Sergio Bernal no consiguen salvar este "Bolero" del aburrimiento. Estetismo amablemente insípido, sensualidad lisa y sin alma, se hallan en este paso a dos interpretado bajo la música demasiado anodina de Arvo Part, pero interpretado a la perfección por Iana Salenco y Marian Walter. De pronto, el regreso al puro espectáculo de virtuosismo es francamente brutal, pero difícil, sin embargo, resistirse a Yolanda Correa cuando se baila así. Saltos, equilibrios, piruetas, todo está ahí excelentemente ejecutado. La pureza del gesto. En cuanto a Yoel Carreño, nos ofrece incontestablemente los más bellos tours à la seconde de la velada. ¡Qué pureza de estilo! ¡Qué maravilla! 


Anna Karenina
K. Papava/K. Kourlaev - Foto : G. Uféras

PROGRAMA

SPARTACUS (Adagio) (cor. L. JACOBSON)
APOLLO (cor. G. BALANCHINE)
D. PAVLENKO / A. SERGEEV
TEATRO DEL MARIINSKY

El TRICORNO (cor. A. RUIZ SOLER)
BOLERO (cor. P. POZO)
S. BERNAL
BALLET NACIONAL DE ESPANA

TCHAIKOVSKY PAS DE DEUX (cor. G. BALANCHINE)
F. BONELLI / H. KOBAYASHI
ROYAL BALLET

VOYAGE (cor. R. ZANELLA)
D. ZEKA
OPERA NACIONAL GRECA

CARMEN (cor. D. BOMBANA)
ANNA KARENINA (cor. B. EIFMAN)
K. KURLAEV / K. PAPAVA
BALLET DE LA OPERA DE VIENNA

GRAND PAS CLASSIQUE (cor. AUBER)
ELEGY (cor. R. REBECK)
I. SALENKO / M. WALTER
BALLET DE LA OPERA DE BERLIN

EL CORSARIO (cor. M. PETIPA)
M. NUNEZ (ROYAL BALLET) / D. SEMIONOV (BALLET DE LA OPERA DE BERLIN)


NARCISSUS (cor. K. GOLEIZOVSKY)
S. POLUNIN
MOSCU STANISLAVSKY BALLET

GREEK DANCE (cor. M. BEJART)
Z. KONVALINA
ENGLISH NATIONAL BALLET

DIANA Y ACTEON (cor. A. VAGANOVA / V. CHABUKIANI)
Y. CARRENO / Y. CORREA FRIAS
BALLET NACIONAL DE NORUEGA



Foto : Gérard Uféras