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viernes, 15 de noviembre de 2019

Ballet de la ONP: Body and Soul de Crystal Pite

Body & Soul de Crystal Pite por el Ballet de la ONP
Foto: Julien Benhamou

La coreógrafa Crystal Pite vuelve a la Opéra de Paris para crear una nueva pieza para el Ballet del teatro parisino con motivo del 350 aniversario de esta institución, como ya hizo este mismo año Mats Ek y sobre la cuál ya os contamos en Ballet y más.

Sylvia Grau

Crystal Pite entra a formar parte del Ballet British Columbia de Vancouver en 1988 y en 1990 crea su primera pieza con 19 años. En el año 96 empieza su historia con el Frankfurt Ballet cuando William Forsythe es su director.

Body & Soul de Crystal Pite por el Ballet de la ONP
Foto: Julien Benhamou
En 2002 funda la compañía Kidd Pivot, que combina danza, teatro y música, y a partir de 2008 trabaja para el Nederlands Dans Theatre como coreógrafa asociada. De todas estas etapas podemos deducir sus influencias : Forsythe, Kylián, Ek.. como en esta pieza de danza, música y narración.

Pite empieza su relación con la Opéra de Paris en 2016 cuando coreografía The Seasons' Canon, una pieza donde pone de manifiesto su estilo coreográfico con una gran dosis de trabajo en grupo de la compañía, movimientos encadenados y fuerza visual.

Esta nueva creación, Body and Soul, no sigue los mismos pasos, si no se provee de otros elementos centrales para conducirnos por el viaje de la danza teatro. Si pensamos que la danza moderna sacrifica técnica por capacidad de emocionar y sorprender, entonces Pite ha logrado ese objetivo, y es un hecho que la audiencia ha recibido con aplausos, a pesar de que se pudieran perder un poco en el hilo conductor de la historia.

Body & Soul de Crystal Pite por el Ballet de la ONP
Foto: Julien Benhamou
Por otra parte, el recurso de los coreógrafos de trasladar la responsabilidad de la historia al espectador, o al menos de unir ideas y trazar un argumento personalizado, es una herramienta eficaz que permite arriesgar y dignifica la incoherencia. Entregar una propuesta artística, visual y dramáticamente potente, a una audiencia receptiva que, al mezclarla con su estado de ánimo, experiencias y sentimientos, pueda fabricar sus propias conclusiones, con la libertad de elegir buscar un sentido a los movimientos, la música y la escenografía, o simplemente disfrutar del espectáculo. Claramente el espectador disfrutó.

Este “cuerpo y alma” de Pite es una composición que se articula alrededor del dueto que pretende transmitir la idea que tiene la coreógrafa del conflicto y la conexión y como estos conceptos pueden trazar la historia. La pieza se compone de dos primeros actos conectados entre si por la estética, el lenguaje del cuerpo aunque no la música, y un tercero donde parece que se desmorona el hilo conductor pero que consigue hacer vibrar a la audiencia.

Body & Soul de Crystal Pite por el Ballet
de la ONP. Foto: Julien Benhamou
En el primer acto se vislumbran 2 bailarines en un escenario simple en negro, sin movimiento, a la espera de… la palabra. Comandos de voz escritos por Pite y articulados por la actriz Marine Hands nos ponen en la situación “ Las luces se encienden de repente revelando 2 figuras en un pequeño cuarto, una tendida en el suelo, la otra empieza a andar: Gauche droite gauche droite gauche. Droite gauche droite gauche droite…” y así los versos mueven a los bailarines como marionetas con el propósito de resolver ese conflicto por medio de la conexión entre los cuerpos: “tête contre poitrine, tête dans le mains, tête au sol.”

La coreógrafa canadiense nos habla a partir de duetos, entre dos bailarines o entre un bailarín y el cuerpo de baile, exaltando las fuerzas de acción y reacción. Como de costumbre, Pite utiliza un lenguaje corporal extremadamente comunicativo, una fuerte carga emocional se desprende de los movimientos que multiplica su intensidad cuando todo el cuerpo de baile sigue las pautas al unísono en escena.

Entonces es cuando me viene a la cabeza el concepto del super bailarín: bailarines llamados clásicos de grandes compañías como el Ballet de la Ópera de Paris que actualmente se forman en tantas disciplinas y absorben la influencia de tantos coreógrafos, más académicos o más experimentales, afrontando retos tan diferentes durante una misma temporada mientras siguen bailando el repertorio clásico.

Y en ese mismo momento pienso en el gran valor para una ciudad el tener una compañía como este fantástico ballet parisino, con un elenco tan completo capaz de bailar cualquier reto en este siglo 21. Esperamos que el nuevo Ballet de Barcelona pueda llegar a darnos estas mismas tardes fabulosas y pueda contar en breve con un teatro en Barcelona que avale este proyecto cultural de ambiciosa envergadura y merecido éxito.

Body & Soul de Crystal Pite por el Ballet de la ONP
Foto: Julien Benhamou

Volvemos a Body and Soul para comentar el precioso vestuario creado por Nancy Bryant, que ya había colaborado anteriormente con Pite y con otras formas de arte como teatro, ópera o cine. En blanco, camisa o camiseta, y en negro, pantalón y elegante abrigo largo de líneas rectas que definen hermosamente los hombros y la cintura de los bailarines.

Uno de los elementos preferidos que veo en Pite es el cuerpo de baile en movimiento, como un solo cuerpo, un solo gesto, un solo corazón. Cada uno de los bailarines dibuja su paso, traza su forma que pertenece a una figura más grande. 

Body & Soul de Crystal Pite por el Ballet de la ONP
Foto: Julien Benhamou
La compenetración de gestos iguales, alternados o desencadenados desprende pura emoción, mientras viajan juntos todos ellos protagonistas anónimos del resultado final.

En el segundo acto esa tensión creada por el conflicto se suaviza para dar paso a los duetos, esta vez al ritmo del piano de Chopin. Catorce de los veinticuatro Preludios son interpretados por los bailarines a través de una danza más continuada, movimientos que encuentran el final al inicio del siguiente paso formando preciosas figuras, cambios de peso, algunas piruetas y piernas en el aire.

La conectividad resultante entre bailarines y con la audiencia es más dulce y sosegada. Las almas de los protagonistas se descubren a través de los movimientos del cuerpo, igual que se descubre el propio Palais Garnier, desprovisto de escenografía para este segundo acto, un recurso que ya utilizó Mats Ek con la pieza Boléro este mismo año. De nuevo podemos ver las bambalinas del Palais Garnier, como el alma que guarda tantos años de arte, historias y emociones.

Entre los duetos remarcamos el conocido Preludio número 4 con las étoiles Léonore Baulac y Hugo Marchand, y el energético baile entre la étoile Ludmila Pagliero y el primer bailarín François Alu, que protagonizan un potente cierre del segundo acto con el Preludio número 24.

Body & Soul de Crystal Pite por el Ballet de la ONP
Foto: Julien Benhamou
Entramos en el tercer acto con un decorado dorado brillante que parece no combinar con el monótono negro y oscuro que nos había acompañado hasta ahora, solo alterado por la iluminación, el blanco de las camisas y la piel de los bailarines.

Los protagonistas esta vez son cuerpos con forma de insecto vestidos de lamé gris oscuro con extensiones en los brazos que bailando en grupos, en puntas o pie plano, nos transportan a una especie de selva dorada en un planeta imaginario.

Entre los seres irreales destaca lo que parece ser un hombre primitivo, que con el torso desnudo, pantalón dorado y un largo pelo cubriendo su rostro, rompe en el escenario con movimientos salvajes y energéticos y consigue conectar con la audiencia en esta celebración que parece haber perdido ese sentido del conflicto y se ha quedado exclusivamente con la conectividad.

Como conectamos las dos primeras partes con la tercera? Se podría haber prescindido del último acto? Me quedan dudas, pero lo cierto es que salimos impactados con ese final, y aunque se genere un conflicto de emociones, en cierto modo existe una conexión. Las dos primeras partes parecen representar la realidad: el dolor y la pena causada por el conflicto y la reconfortante paz y el alivio que se genera en cada conexión cuerpo-cuerpo. La tercera parte parece ser un sueño donde varios cuerpos sin alma y sin propósito cohabitan con el personaje excéntrico que opuestamente a ellos es todo alma y que se acaba imponiendo a los tediosos insectos en un fin de fiesta espectacular al ritmo de la música de Teddy Geiger “Body and Soul”.

Body and soul se estrenó el 25 de Octubre, y se podrá ver en el Palais Garnier hasta el 23 de Noviembre de este año. Vídeo promocional aquí

FICHA TÉCNICA

MÚSICA ORGINAL Owen Belton

MÚSICA ADICIONAL Frédéric Chopin Préludes, interpretados por Vessela Pelovska (acto I) y Martha Argerich (acto II). Teddy Geiger Body and Soul

COREOGRAFÍA Crystal Pite

VOZ Marina Hands

ESCENOGRAFÍA Jay Gower Taylord

VESTUARIO Nancy Bryant

BAILARINES Les Étoiles, les Premiers Dnaseurs et le Corps de Ballet


lunes, 22 de julio de 2019

Mats Ek regresa a París

Aurelie Dupont y Stephane Bouillon en Another Place.
Foto: Ann Ray

Mats Ek vuelve de su retiro para crear 2 nuevas piezas para el Ballet de la Opera de París: Another Place y Bolero, que se presentaron junto con su ya aclamada Carmen, que entraba por primera vez en el repertorio de la compañía de París. Así las 3 historias formaron la propuesta encargada de dar la bienvenida al verano desde la capital francesa.

Sylvia Grau

La versión de la mítica Carmen, creada para el Cullberg Ballet en 1992, es la elegida para abrir la noche de Mats Ek. El coreógrafo sueco sitúa la historia ante una pared de grandes lunares negros, el resto del escenario lo forman una gran bola negra y el humo de los cigarros. 

Amandine Albison en Carmen. Foto: Ann Ray
No parece necesario enmarcar un clásico de la notoriedad de Carmen, donde la música de Bizet y Chtchedrine es tan explicativa como la propia historia basada en la novela de Mérimée, y es en la sencillez de ese entorno donde los movimientos logran tener más importancia, más fuerza, más voz.

La Carmen de Ek baila de rojo, con las líneas características del coreógrafo : grand pliés, manos extra gestuales, figuras curvas y piernas estiradas, movimientos no continuados que cortan el aire mientras quieren decir algo más. Amandine Albison, primera bailarina de la compañía, nos presenta una hermosa y apasionada Carmen, y nos transmite esa fuerza y frialdad con la que la protagonista desafia a los 3 hombres de su vida.

Carmen de Mats Ek. Foto: Ann Ray
Volantes brillantes en las bailarinas y rojos en Carmen se mueven con las piernas y destacan en el fondo oscuro en el que transcurre la historia, especialmente espectacular el vestido de cola rojo con el que Carmen juega al engaño y al desengaño, traicionera y traicionada, en la segunda mitad de la pieza. 

El puro en la boca de Carmen nos dice mucho de su poder e influencia, el pañuelo que Carmen arranca del pecho izquierdo de Don José, con el que juega y acaba perdiendo en el suelo, es otro elemento más que Ek utiliza para para contarnos la historia.

Entre los dos pesos pesados un respiro, Another Place. En un escenario vacío se representa un entorno tan reconocible como un hogar con unos protagonistas tan habituales, una pareja. Ek traza un paso a dos que reivindica la esencia de lo cotidiano, la excepcionalidad de lo normal. 

Aurelie Dupont y Stephane Bouillon en Another Place.
Foto: Ann Ray

Un diálogo entre una pareja madura que se pasea por sus sentimientos: amor, soledad, sexo, distanciamiento, reencuentro … con la colaboración de elementos corrientes: unas gafas, un cárdigan, un zapato, una mesa, una alfombra; que cobran vida al servicio de la coreografía y fingen estar de acuerdo con el rol asignado. 

Aurelie Dupont y Stephane Bouillon. Foto: Ann Ray
Otra investigación del comportamiento y emociones humanas acompañada por la intensa y conmovedora sonata de Liszt interpretada por el pianista sueco Staffan Scheja. 

Pudimos ver en este rol a la actual directora del Ballet de la Opéra de Paris, Aurélie Dupont, un hermoso regalo para los espectadores, el verla bailar de nuevo, y un privilegio para la nueva creación de Ek, el poder contar con su madurez y calidad artística tan indispensable para hacer creíble lo que podría ser una segunda parte de Place, creada en 2007 para Laguna y Baryshnikov. 

A Dupont la acompaña muy acertadamente Stéphane Bullion, bailarín principal de la compañía con experiencia en roles de coreógrafos más contemporáneos como Bausch, Cullberg, Kylián, León & Lightfood, y el mismo Ek con Appartement.

Niklas Ek en Bolero. Foto: Ann Ray
La sesión concluye con la versión de Mats Ek del gran icono de la música: el Boléro de Ravel. A pesar de que Ek no bailó nunca ninguna versión del Boléro si reconoció que había sido ya una tentación para él anteriormente y recibió la oportunidad de la Opéra de Paris con amor y respeto. Buscar una danza para tan poderosa pieza musical parecería no ser muy desafiante, pero si consideramos que no es el primer Boléro que pasa por la Opéra de Paris, entonces podemos entender que hay mucha competencia y ahí puede estar el reto. Otro desafío podría ser el hecho de que la obra de Ravel no pretender contar nada, y genera curiosidad el planteamiento de un creador tan teatral como Ek.

El escenario está vacío, la escena está alimentada por las bambalinas, los focos, las escaleras y las cuerdas, y las puertas que llevan a las entrañas del palacio Garnier.

Viendo ese paisaje no puedo evitar pensar en todas aquellas fantásticas historias que han albergado esos muros ahora desnudos y desprotegidos, y me surge la idea de que podría ser un pequeño homenaje del coreógrafo sueco al teatro parisino.

Bolero. Foto: Ann Ray
Mientras un hombre anciano, que resulta ser el hermano del coreógrafo sueco y ex bailarín, Niklas Ek, entra y sale del escenario con un el único propósito de llenar de agua una bañera con la ayuda de un cubo, los bailarines vestidos sencillamente con mamelucos negros salen a lo que parece ser un calentamiento y entre los músicos que afinan los instrumentos, ya se pueden oír los vientos entonando en forma de borrador las notas características de la pieza de Ravel.

No hay telón, el show ya ha empezado en un escenario desnudo, en minutos empiezan a ordenarse las primeras notas del Bolero y los bailarines poco a poco se van uniendo a la coreografía.

El Bólero va saltando de instrumento en instrumento y se va metiendo en los cuerpos de los bailarines. Ellas y ellos, pintados de negro, van trazando los pasos entrado y saliendo del escenario gris donde van apareciendo del cielo esculturas en forma de líneas dibujando perfiles de caras. Mientras tanto nuestro entrañable personaje vestido de blanco y con sombrero sigue sin distraerse con su misión.

Bolero. Foto: Ann Ray
Crece la energía, entran cada vez más instrumentos a la vez que bailarines, solos y duetos dejan paso a movimientos de grupos, mientras el surrealista personaje “llenador de bañeras” sigue sin perturbarse con su propósito.

La energía se desborda, músicos y bailarines se acercan al éxtasis final, junto con nuestro imperturbable personaje, que no puede evitar formar parte de ese final.

El Boléro que ha creado Mats Ek para la compañía parisina está lleno de si mismo, de su surrealismo y de su teatralidad, no nos ha decepcionado y esperamos que tenga su lugar en la historia del Ballet de la Opéra de Paris.

Domingo 23 de Junio – Palais Garnier

Ballet de l’Opéra
Orchestre de l’Opéra national de Paris

Carmen

Música Georges Bizet, Rodion Chtchedrine
Coreografía Mats Ek
Asistente del coreógrafo Ana Laguna
Carmen: Amandine Albison
Don José: Florian Magnenet
Escamillo: Hugo Marchand
M: Muriel Zusperreguy

Another Place

Música Franz Liszt (Sonata en si menor, 1852-1853)
Coreografía Mats Ek
Piano Staffan Scheja
Asistente del coreógrafo Ana Laguna
Ella Aurélie Dupont
Él Stéphane Bullion

Bolero

Música Maurice Ravel
Coreografía Mats Ek
Asistente del coreógrafo Ana Laguna
Bailarines del Ballet de l’Opéra


miércoles, 12 de junio de 2019

Étoiles de la Ópera de París en el Festival de Pedralbes

Ballet Opera de París. Foto: Jordi García

El pasado sábado 8 de junio de 2019 se celebró en Barcelona y dentro del marco del Festival Jardins de Pedralbes, una excepcional Gala de Ballet; excepcional por la compañía que presentaba, la más célebre del mundo: el Ballet de la Ópera de París, y excepcional por los bailarines que ejecutaron las once variaciones: cinco Étoiles consagrados y seis jóvenes Étoiles recién elegidos, todos ellos con un nivel técnico extraordinario, rozando la perfección. 

Cristina Ribé

De hecho, este es el rango más alto que puede adquirir un bailarín. La realización impecable y sus evoluciones magistrales mostraron al público lo que es el puro ballet clásico al máximo nivel. 

El programa constaba de varias piezas clásicas como El Lago de los Cisnes (Pas de Deux 4º acto) con coreografía de Rudolf Nureyev, Tchaikovski Pas de Deux de George Balanchine, La Muerte del Cisne de Michel Fokine, otras tan emblemáticas como El Corsario coreografía de Marius Petipa o Don Quijote coreografía de Rudolf Nureyev. 

Alumnos del Ballet Ruso Barcelona que participaron en la Gala.
Foto: Sergi Paramés

Asimismo, la pieza Aunis, coreografía de Jaques Garnier, con música de acordeones en directo, causó gran impacto en el público, un baile alegre, varonil, original, que rompía con la rigidez y la extrema técnica de la mayoría de las demás variaciones, un soplo de aire fresco ejecutado por tres bailarines fascinantes. 

In the Middle Somewhat Elevated, coreografía de William Forsythe, pieza de tintes neoclásicos, luminosa, muy física y llena de gran belleza. 

Un espectáculo magnífico, con una magia especial al ser interpretado al aire libre y con juegos de luces totalmente acertados que reafirma el firme compromiso del Festival Jardins Pedralbes, no solamente con la música, sino con la Danza al más alto nivel.



miércoles, 11 de julio de 2018

La Fille Mal Gardée por el Ballet de la Ópera de París

El Ballet de la Ópera de París en La Fille Mal Gardée.
Fotos de la página FaceBook de la Compañía

Nos fuimos a París para disfrutar de la hermosa ciudad, llevar a las peques de la familia a una función de su ballet preferido y ver de nuevo, tras bastantes años de ausencia, a la compañía francesa ahora con nueva dirección y con algunas de sus recientes étoiles. 

El repertorio de Ashton es muy difícil de ver por España, como Cranko, McMillan y tantos otros por desgracia, por lo que el viaje a París se confirmó como un acierto también en términos balletísticos. Una función que tanto adultos como peques disfrutamos enormemente. 

Carolina Masjuan 

Germain Louvet en un ensayo.
En nuestras visitas anteriores a la ciudad de la luz en las que asistimos a alguna función de la emblemática compañía, las estrellas eran otras, Agnès Letestu, Marie Agnès Guillot, nuestro José Carlos Martínez, actualmente director de la Compañía Nacional de Danza o Aurélie Dupont, ahora directora del Ballet. Brigitte Lefèvre era su directora por aquel entonces, la sucedió por un breve periodo el mediático Benjamin Millepied para ocupar el cargo su directora actual. Nos encontramos pues, con una compañía distinta tanto a nivel de elenco como de dirección.

El ballet La Fille Mal Gardée, con coreografía de Dauberval y cuyo nombre era entonces Ballet de la Paille, se estrenó en 1879 en Burdeos una ciudad portuaria y de negocios, que contaba con un magnífico Grand Théâtre y que ya tenía entonces una escuela de danza muy reconocida. 

La versión de Ashton (1904-1988), creada en 1960 en Inglaterra aunque él era ecuatoriano y en el repertorio de la Ópera de París desde 2007, se basa en documentos de archivos y a la tradición oral de los Ballets Rusos. Es un compendio de recuerdos revividos por Tamara Karsavina, la partenaire de Nijinsky en la compañía de Diaghilev pero con su aporte personal. 

El libreto es fiel al original de 1803 aunque Ashton le aporta también su toque creativo. Situado en el campo, los telones y decorados muestran influencias de sus pintores preferidos como Gainsborough y de los espectáculos que le gustaron, incluyendo danzas tradicionales inglesas como la de los bastones y la de los zuecos. 

Dorothée Gilbert y personajes principales de la
Fille Mal Gardée. Photo: Francette Levieux
Se trata de un ballet ingenuo, con un uso continuado de las cintas, que conforman unos de los pasajes más exigentes para la bailarina principal. Un ballet familiar que hace las delicias de los niños por los personajes y la historia y también de los adultos que no dejan de valorar la dificultad técnica que supone para los bailarines. 

Lisa empieza su vida adulta desafiando las convenciones sociales de la época y los deseos de su madre de casarla con un rico terrateniente, para intentar hacer su vida al lado del chico al que quiere. Los cachetes de su madre, la presencia de los animales de la granja, el gallo y las gallinas, incluso el pony, en este caso real en escena, así como las figuras caricaturizadas de Alain y la viuda Simone hacen de la historia un delicioso cuento con final feliz. 

En el magnífico Palais Garnier, nuestra distribución nos permitió descubrir a algunas de las nuevas figuras de la compañía francesa. Dorothée Gilbert la bailarina de Toulouse, étoile desde 2007, cuando contaba 24 años, en una representación de Cascanueces un poco atípica ya que por causa de una huelga la función se hizo con un único decorado y sin vestuario, bailando con Manuel Legris, fue nuestra Lisa. 

La Mère Simone y las cuatro bailarinas acompañantes
en la Danza de los Zuecos.
Dorothée ya había bailado este papel en otras ocasiones y domina el personaje, ofrece un buen juego interpretativo y su técnica segura le permite abordar el papel sin fisuras. Espectaculares sus intervenciones con las cintas tanto en el primer acto como sobretodo en el segundo, cuando aguantando las cintas que sostienen por la otra punta las bailarinas que la rodean hace una promenade en attitude en puntas sin dejar de mostrar su sonrisa y vivacidad, como si eso fuera algo sumamente fácil para cualquiera. 

Lisa es una joven traviesa y vivaz pero testaruda, que sabe lo que quiere y que no cesa en su lucha por conseguirlo. Dorothée lo aborda perfectamente. 

Germain Louvet, su Colas, es un joven bailarín que fue nombrado étoile en 2016 en ocasión de su representación de Siegfried del Lago de los Cisnes de Rudolf Nureyev, la versión que tiene en repertorio la Ópera de París. Él necesita más Filles para hacer suyo este ballet. Apuesto bailarín ideal como príncipe, limpio en sus ejecuciones, echamos de menos un poco más de juego escénico, de madurez, en el sentido que su Colas se veía algo ingenuo cuando debería ser más atrevido y arrogante. 

Germain Louvet y Dorothée Gilbert ensayando como
Colás y Lisa.
Simon Valastro, fue la Mère Simone. Muy buen juego teatral y muy buena prestación en la famosa danza de los zuecos. Aquí remarcar que algo fallaba en el sonido ya que desde nuestra privilegiada situación cerca de la escena el claqué sonaba totalmente a plástico, cuando uno espera un sonido de madera. El efecto sorprendía y no precisamente de forma agradable. 

Por lo demás una magnífica función, todos los personajes de un nivel muy alto, un cuerpo de baile magnífico, el gallo y las gallinas deliciosos, el Alain, el “tonto” pretendiente rechazado, de Adrien Couvez, entrañable y con una muy buena ejecución de su rol, aparentemente ligero pero de gran dificultad. 

Confesamos que hubiésemos deseado ver en este papel a Allister Madin, el bailarín de ascendencia española que conocimos en nuestra primera visita al Palais Garnier en 2008, cuando pasamos allí unos días para hacer un extenso reportaje sobre José Carlos Martínez y cuya carrera hemos ido siguiendo con interés y afecto, pero ese día él bailaba en el rol de uno de los amigos de Colás ofreciendo una danza elegante y ligera que no dejamos de admirar. Alain lo abordó en otras funciones obteniendo un gran éxito de crítica puesto que también para él es un rol que conoce y domina a la perfección. En breve publicaremos la entrevista que tuvo la amabilidad de concedernos.




martes, 19 de diciembre de 2017

Terrassa: Gala bailarines del Ballet de la Ópera de París


Alice Renavand y Alessio Carbone en Le Parc.
Foto: Josep Guindo

Para la Gala Final de Temporada de este año la compañía invitada en Terrasa ha sido el Ballet de la Ópera de París, dirigida actualmente por la étoile Aurelie Dupont. Un grupo de bailarines estrellas y solistas nos han ofrecido toda la elegancia y la pureza de la tradición francesa, un viaje en el extenso repertorio de la compañía para descubrir algunas piezas originales de las últimas creaciones, que se han sumado al repertorio del gran teatro francés.

Carolina Masjuan

Estaba previsto que la propia Aurélie bailara en la Gala, pero una lesión le impidió estar en Terrassa. Adrià Fornés, director del centre cultural, leyó un comunicado de la directora y bailarina étoile en el que dirigiéndose al público asistente, lamentaba no poder estar ahí, pero mostraba su convencimiento de que no se la echaría de menos, dada la gran calidad de los bailarines así como del programa, cuidadosamente confeccionado para que se pudiera disfrutar de la gran variedad de estilos que tiene la compañía en su repertorio

Ambre Chiarcosso y Arthur Raveau
en La Sylphide. Foto: Josep Guindo
Aurélie Dupont entró en la escuela de danza de la Ópera de París en 1983 y desde que integró la compañía participó en todas las grandes producciones del repertorio clásico y contemporáneo. En 1996 fue promocionada a Primera Bailarina y tras una actuación de Don Quijote en 1998, fue nombrada étoile. Desde agosto de 2016 es también la Directora Artística.

Otra étoile anunciada y que tampoco bailaría fue Laetitia Pujol, la bailarina de Toulouse que como Aurélie, ya hizo sus adieux como bailarina pero que no obstante, sigue participando en alguna Gala.

Algunas piezas contaron con música en directo, algo que desde el Centre Cultural están cada vez incentivando más y que supone un valioso añadido a las funciones.

Las versiones de los clásicos de Petipa que nos ofrecieron, El Lago de los Cisnes y el Quijote, fueron las que Rudolf Nureyev creara en su época de director y que son las que la compañía mantiene. Para La Sylphide de Bournonville es la versión de Pierre Lacotte la que se baila en París.

Las étoiles, Myriam Ould-Braham (El Lago), Marie-Agnès Guillot (Signes), Alice Renavand (Le Parc y Together Alone) brillaron especialmente, acompañadas por el grupo de bailarines solistas y de menor rango de la compañía, pero todos con el elegante estilo y la clase propia de la escuela francesa.

Además de los clásicos, no podía faltar el ahora ya también “clásico” In the Middle, creado especialmente para la ópera de París por William Forsythe, el solo de Le Bourgeois o Signes de Carolyn Carlson.

Valentine Colasante y Antonio Conforti
en In the Middle... Foto: Josep Guindo
Un coreógrafo contemporáneo que ha creado varias piezas para la prestigiosa compañía francesa, Angelin Preljocaj, estuvo magníficamente representado por un paso a dos de Le Parc, el mejor sin duda de la pieza, de la que es muy famosa su impactante parte del beso por haber sido anuncio de una compañía de aviación francesa. Alice Renavand y Alessio Carbone estuvieron magníficos, emocionando profundamente a la audiencia.

Preludio y Together Alone fueron bailadas con Andrea Turra acompañando al piano y la dinámica y sorprendente Aunis, con acompañamiento de acordeón de Christian Pacher y Gerard Baraton quienes tras la intervención de los tres bailarines, nos ofrecieron un fragmento ellos solos entre el público para dar paso al ballet final de programa, Etudes, una muestra de virtuosismo con todos los bailarines de punta en blanco en escena, con la excepción de Marie-Agnès Guillot que se unió a ellos para los saludos.

Un magnífico colofón a una magnífica temporada. Es un acierto clausurar las temporadas con Galas de estrellas de las más prestigiosas compañías del mundo, ya sea el Royal Ballet de Londres (temporada pasada) esta misma de la Ópera de París o como la ya anunciada para el año que viene con bailarines de las dos más prestigiosas compañías de San Petesburgo, el Mariinsky y el Mijailovsky, que ya esperamos con ganas. 

Pero antes nos esperan grandes propuestas de danza. No se duerman para adquirir localidades ya que éstas ya empiezan a volar, los abonados son cada vez más y más fieles y el público en general también se va haciendo adicto a Terrassa.

Compra de localidades aquí. 
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PROGRAMA

PRELUDI (Ben Stevenson / Serguéi Rajmáninov)
Bailarines: Bianca Scudamore y Alessio Carbone
Pianista: Andrea Turra

• LA SYLPHIDE, Paso a dos (August Bournonville / Herman Severin Løvenskiold)
Bailarines: Ambre Chiarcosso y Arthus Raveau

• IN THE MIDDLE, SOMEWHAT ELEVATED, Paso a dos (William Forsythe / Thom Willems)
Bailarines: Valentine Colasante y Antonio Conforti

• LES BOURGEOIS, Solo (Ben Van Cauwenbergh /Jacques Brel)
Bailarín: Giorgio Fourès

• LE PARC, Pas a dos (Angelin Prejlocaj / W. A. Mozart)
Bailarines: A. Renavand y Alessio Carbone

• AUNIS (Jacques Garnier / Maurice Pacher)
Bailarines: Julien Guillemard, Pablo Lagasa y Francesco Mura
Acordeonistas: Christian Pacher y Gerard Baraton

-media parte-

• TOGETHER ALONE (Benjamin Millepied / Philip Glass)
Bailarines: A. Renavand y Alessio Carbone
Piano: Andrea Turra

• ALLES WALZER, Solo (Renato Zanella / Johann Strauss)
Bailarín: Valentine Colasante

• SIGNES, Paso a dos (Caroline Carlson / René Aubris)
Bailarines: Marie-Agnès Gillot y Antonio Conforti

• EL LLAC DELS CIGNES, Paso a dos, Acto IV, Adagio (Rudolf Nureyev / P. I. Tchaikovsky)
Bailarines: Myriam Ould-Braham y Arthur Raveau

• DON QUIXOT Grand Pas de deux, Acto III, Divertissement (Marius Petipa / Ludwig Minkus)
Bailarines: Bianca Scudamore y Francesco Mura

• ÉTUDES (Simone Valastro / Carl Czerny)
Todos los bailarines