Mostrando entradas con la etiqueta Rosa Torres-Pardo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rosa Torres-Pardo. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de noviembre de 2018

«El Amor y la Muerte» una obra sobre Granados por Arantxa Aguirre

Cartel de "El Amor y la Muerte"

El día 9 de noviembre en los cines Balmes y el día 12 en los Girona de Barcelona, se estrena el nuevo documental de Arantxa Aguirre sobre la vida y obra de Enrique Granados. Otro trabajo exquisito de la realizadora madrileña que no dudamos va a tener en nuestra ciudad, la ciudad del propio Granados, una acogida tan buena o incluso más, que su anterior documental, Dancing Beethoven, al que tuvimos en cartel nada más y nada menos que 20 semanas. Los que tuvimos el privilegio de asistir a su presentación el pasado día 31 de octubre en nuestros queridos cines Girona, volvimos a quedar admirados por el buen hacer, la sensibilidad y la maestría de Arantxa. 

Carolina Masjuan

Quienes conocemos y seguimos el trabajo de Arantxa no dudábamos de que, una vez más, nos íbamos a sumergir en el mundo del artista objeto de su atención, bajo una mirada atenta, sensible, distinta, en que tanto la obra como la figura del artista, iban a ser tratadas de esa forma especial que tiene nuestra querida Arantxa de abordar sus documentales. 

Enrique Granados. Imagen de archivo
Podríamos decir que Arantxa es especialista en Béjart, desde ese «El Esfuerzo y el Ánimo» de tan grato recuerdo también a nivel personal, ya que fue el inicio de una preciosa amistad, pasando por los rodajes de los ballets del genio marsellés, hasta ese «Dancing Beethoven» maravilloso. 

Pero no sólo de Béjart vive el trabajo de Arantxa, la música y el teatro de Catalunya han sido a menudo objeto de su mirada : Núria Espert, Els Joglars o el Padre Soler, tan olvidado y justamente reconocido por ese maravilloso «Una Rosa para Soler» y ahora de nuevo con esa Rosa, Rosa Torres Pardo, quien produce este documental, nos llega el «El Amor y la Muerte» sobre el músico y compositor Enrique Granados. 

Y como en Dancing Beethoven, de nuevo el mar, ese mar con el que empieza y acaba en su fatal desenlace este documental. Es conocida la historia de Granados, pero la película nos desvela algunas curiosidades, coincidencias, aspectos de la vida en la Barcelona de finales del diecinueve, la bohemia del París de esos años, sus miserias, Nueva York, la primera guerra mundial, los sacrificios que la familia del músico y el propio músico tuvieron que hacer para conseguir hacerse un lugar entre los grandes, la amistad, el apoyo, con Albéniz, Pau Casals, el amor.... y la muerte. 

Arantxa Aguirre. Foto: Samuel Rubio
La elección de la música, tan acertada, Granados, claro, sobre todo Granados, interpretado por grandes músicos y cantantes, cante flamenco, ópera, pero incluyendo también el precioso Gnosienne nº 1 de Erik Satie cuando nos sumergimos en la vida parisina, o la espectacular y contundente música de la Consagración de la Primavera de Stravinsky en esas imágenes de la guerra.... 

Y como no podía ser de otra forma, hay danza, porque la música de Granados ha inspirado a muchos coreógrafos, entre ellos a Maurice Béjart, de quien bailan una pieza la magnífica bailarina catalana Elisabet Ros y Julien Favreau, tan presentes en los trabajos de Arantxa. Y aprovechando aquí para recordar que el Ballet del Gran Teatre del Liceu, en esa época dorada, que conviene no olvidar y que por suerte y gracias también al impulso de Arantxa se pretende rescatar con un documental, bailó con gran éxito muchas piezas del Mestre Magriñá, inspiradas en su música, como por ejemplo "A tiempo romántico". 

Pinturas, ilustraciones, imágenes de archivo de esa época, esa Barcelona efervescente que vivía grandes transformaciones, esa internacionalización de nuestro músico, la terrible coincidencia que le impide estrenar en París, que le lleva a Nueva York donde despierta tanta admiración, tanta, que invitado a tocar para el Presidente, le obliga a cambiar sus pasajes de vuelta... ese concierto en el Palau de la Música al que asisten su hijos y en el que reciben la noticia.... 

Muchos guiños, ciertos atrevimientos, en aras a hacer más entendedor el contenido, mantener la emoción y despertar más interés. Su biógrafo, americano, que nos va introduciendo al personaje y guiando en su trayectoria. 

Arantxa Aguirre y Rosa Torres Pardo en la presentación en Barcelona

Los catalanes podemos considerarnos muy afortunados del cariño y cercanía que siente Arantxa para con nuestros artistas. No desvelaremos demasiado, vayan a verla, nosotros ya tenemos dos citas más concertadas con ella. Seguro que vamos descubriendo cosas nuevas, verla con diferentes conocidos y amigos es un regalo, cada comentario o aportación te permiten ir descubriendo otros aspectos que pudieran haber pasado desapercibidos. Otro regalo que Arantxa nos hace a los españoles en general y a los catalanes en particular. No podemos defraudarla, debemos demostrarle cuanto admiramos y amamos su trabajo en Cataluña, y mostrarle nuestro agradecimiento de la mejor manera posible, llenando las salas. 

En Madrid, el documental se estrena también el día 9 y estará en cartel el 9, 10 11, 15, 16, 17 y 18 noviembre en el cine estudio del Circulo Bellas Artes y no dudamos en que se programará a lo largo y ancho de nuestra geografía como merece y por todo el mundo.

domingo, 6 de marzo de 2016

Homenaje a Granados por la CND en el Liceu

Saludos finales tras Raymonda

Tanto la Compañía Nacional de Danza (CND) como José Carlos Martínez, ahora su director, vuelven al Gran Teatre del Liceu tras doce años de ausencia y lo hacen bajo un prisma totalmente distinto, una incorporando puntas y clásico puro en su repertorio y el otro dejando atrás su faceta de bailarín para volcarse en sus nuevas responsabilidades como director. El público les esperaba expectante y no han defraudado.

Carolina Masjuan

The Vertiginous Thrill of Exactitude.
Foto: A. Bofill
La última vez que la Compañía Nacional de Danza (CND) bailó en el Liceu fue en el 2004 del Forum de las Culturas, cuando Nacho Duato estrenó Herrumbre no sin cierta polémica a causa de co-producciones entre el Ministerio y el teatro barcelonés, cuyas tensiones quizás fueran el motivo por el que hayamos tenido que esperar tanto en volver a verles por aquí. 

Y si en aquella ocasión brilló la musa de Nacho Duato, la bailarina japonesa Tamako Akiyama, ahora hemos podido disfrutar de nuevo de su excelencia, en la pieza creada para este Homenaje a Granados y estreno mundial absoluto, Anhelos y Tormentos, del coreógrafo búlgaro, y también como Tamako, ex bailarín de la CND, Dimo Kirilov, ambos invitados para esta ocasión.

José Carlos Martínez por su parte, se ha estrenado como director de Compañía, ya que como bailarín pudimos verle en las Jewels de Balanchine, concretamente en los Diamantes, con la Ópera de París, curiosamente también en el 2004, cuando estaba en la cima de su carrera con la prestigiosa maison como bailarín étoile.

A pesar de haber podido ver a la compañía de José Carlos tanto en el Mercat de les Flors como en Sant Cugat o Terrassa, éste ha sido su debut en el Liceu y ha sido con un programa ecléctico con el que se ha estrenado.

Anhelos y Tormentos. Foto: A. Bofill
Este año se conmemora el centenario del fallecimiento del compositor leridano Enrique Granados (1867-1916) y José Carlos ha querido rendirle tributo desde la danza, encargando a Dimo un ballet con música de este compositor que ya ha inspirado otras obras a otros tantos coreógrafos y compañías, por ejemplo Remansos de Nacho Duato para el ABT. En este caso se ha contado con música en directo interpretada al piano por Rosa Torres-Pardo. Partiendo de algunas particularidades del romanticismo, Anhelos y Tormentos se baila con fragmentos musicales de Goyescas, El Amor y La Muerte, Vals, Mazurka, Danza Oriental y El Ángel de los Claustros. 

En un ambiente nebuloso en el que el piano y la pianista están magníficamente integrados, empieza la danza con un arrebatador paso a dos de Emilia Gisladöttir y Daan Vervoort. La secuencia de la música, con la aparición de los distintos bailarines y esos silencios en los que uno les siente jadear, transportan hacia un lugar de soledad, encuentros y rechazos, siempre en un espacio onírico y espiritual. Le siguen solos, duetos y partes corales con una gran implicación de los ocho bailarines que forman el elenco de esta pieza: Tamako Akiyama, Emília Gisladöttir, Jessica Lyall, Mar Aguiló, Daan Vervoort, Isaac Montllor, Mattia Russo y Antonio De Rosa. ¡Un enorme placer ver de nuevo a Tamako acompañada aquí por Isaac Montllor! La trágica muerte de Granados, al lanzarse al mar para socorrer a su esposa que se estaba ahogando tras ser torpedeado el barco en el que viajaban, cuando su obra alcanzaba su mejor momento y él se sentía confortado por su éxitos en Estados Unidos, impidió completar un legado que aunque ya de por sí suficientemente valioso, tenía aún mucho que ofrecer.

Rosa Torres-Pardo, Tamako Akiyama, Isaac Montllor.
Anhelos y Tormentos. Foto: A. Bofill

Anhelos y tormentos cerró un primer acto que había empezado con The Vertiginous Thrill of Exactitude, una desde luego vertiginosa pieza de William Forsythe, creada en 1996 para el Ballet de Frankfurt sobre el movimiento final de la Novena Sinfonía de Schubert interpretada por la orquesta titular del Gran Teatre del Liceu dirigida por José María Moreno y que ya habíamos visto en el Liceu en 2001 por el Ballet de San Francisco. Una demostración de los pasos de ballet clásico que luego Forsythe de-construiría para evolucionar hacia una danza más teatral y que es un homenaje a Petipa y Balanchine. Muy bien los cinco bailarines Yae Gee Park, Helena Balla, Kayoko Everhart, Alessandro Riga y Anthony Pina en esta tan exigente demostración de técnica.

In the Night. Foto: A. Bofill
Para la segunda parte, dos nuevos ballets y para abrirla, otro pianista, Carlos Faxas, habitual de la compañía, se hace cargo de la música. Se trata de la obra neoclásica de 1970 de Jerome Robbins In the Night en la que los Nocturnos de Chopin sirven de fondo para que tres parejas de bailarines nos muestren distintas facetas de una relación, acabando los seis en escena. Ballet que casualmente también vimos por la compañía de San Francisco y con Lucía Lacarra cuando integraba sus filas antes de ir a Munich. 

Exquisito ballet bajo un cielo estrellado, como exquisitos estuvieron Giulia Paris / Alessandro Riga; Giada Rossi / Moisés Martín Cintas y Aída Badía / Esteban Berlanga.

Cerró la función Raymonda Divertimento con música de Alexander Glazunov. Partiendo de la coreografía de Petipa, revisada por Nureyev, José Carlos Martínez aportó en 2013 su toque personal a la suite final de este Ballet y lo concibió como un homenaje a la gran bailarina rusa Maia Plisetskaya. Fallecida el año pasado, Maia también había sido directora, por un corto periodo, de la CND. La celebración entre oropeles, es la fiesta de despedida de la compañía del público liceístico. Un colofón cien por cien clásico en una compañía reconvertida poco a poco y con gran acierto, trabajo de piernas en clásico puro, busto y brazos con aires húngaros.

El famoso y exigente solo de la claque, así como los pasos a dos y las partes corales bailadas con brío y elegancia por Lucie Barthèlèmy / Aitor Arrieta, Yae Gee Park, Giulia Paris, en los papeles principales y acompañados por Ana Pérez-Nievas, Clara Maroto, Irene Ureña, Nandita Shankardass, Helena Balla, María Muñoz, Leona Sivôs, Shani Peretz, Iván Sánchez, Rodrigo Sanz, Benjamín Poirier, Roberto Sánchez, Jesse Inglis, Álvaro Madrigal, Niccolò Balossini, Juan José Carazo, Erez Ilan, Ángel García.

Raymonda entre cajas. Foto: Marcos Mondu

Confiamos en que José Carlos renueve contrato y pueda ir consolidando este proyecto tan estimulante dentro del árido panorama nacional de la danza clásica. Tan buenas escuelas, tanto talento y tanta afición, aunque parece que algunos no quieran admitirlo, porque señoras y señores, se acabó lo que se daba en el Gran Teatre del Liceu en cuanto a danza se refiere. Dos compañías, ambas dirigidas por dos estrellas españolas de renombre internacional, con un buen número de bailarines españoles en sus filas y c'est tout para la temporada 2015/2016! Y la próxima temporada no es que mejore la cosa, muy al contrario.

Cuando una piensa que el Liceu tuvo compañía de ballet, que tenía unas temporadas de primavera y verano repletas de funciones, con compañías de gran renombre internacional que permanecían un mes en Barcelona para deleite de la afición y que alternaban con la compañía local, nutriéndose las unas de las otras y que ahora digan que no hay tradición y que el Liceu es un teatro de ópera, no se puede más que sentir indignación.

The Vertiginous Thrill of Exactitude.
Foto: A. Bofill
Siempre nos quedarán Sant Cugat, donde la CND nos presentará en Mayo su Don Quijote ¡no se lo pierdan! (crónica de Lola Ramírez para Ballet y más aquí) y desde luego Terrassa. ¿Qué sería de nosotros balletómanos catalanes sin Terrassa? El próximo sábado este mismo programa del Liceu se puede ver en la ciudad egarense y sigue la temporada con una buena función cada mes con prestigiosas compañías, entre las que destacan el Ballet de Georgia o la Gala de bailarines del Royal Ballet. ¡Y Peralada, claro! El magnífico festival de verano donde la danza ocupa el lugar que le corresponde y que pronto presentará su programación para este verano.


Cuando sales de ver un espectáculo con la calidad del que nos ofreció la Compañía Nacional de Danza, sales de otra manera a como has entrado... te han transportado a una dimensión en la que se te serena el ánimo y te sientes distinto... solo hay que dejarse llevar, sentirlo y abrirte a sentir la esencia, empaparte de la belleza y vivir la experiencia.… 

La cultura es imprescindible y la danza de calidad forma parte total de este tipo de cultura que cambia a las personas y las cosas. Si vamos a tener ¡por fin! una compañía de danza de Cataluña como aseguró el Honorable Conseller de Cultura, Santi Vila, que sea una compañía de estas características, la tuvimos y se dejó perder, la pudimos volver a tener y se dejó escapar, por favor, sí, creémosla, pero no de cualquier manera y a cualquier precio. Hagámoslo en serio y hagámoslo bien.


viernes, 3 de octubre de 2014

Una Rosa para Soler - Documental de Arantxa Aguirre

RosaTorres-Pardo y Rocío Márquez.
Foto: José Luis López Linares

El 2 de octubre tuvo lugar en la Filmoteca de Barcelona la presentación de un nuevo documental de Arantxa Aguirre, creadora entre otros del célebre "El Esfuerzo y el Ánimo" sobre la andadura de la compañía del coreógrafo francés Maurice Béjart una vez él desaparecido. Esta vez Arantxa nos sumerge en el mundo del padre Soler, intérprete y compositor español del siglo XVIII, que con una extensísima y brillante obra, es apenas conocido.

Carolina Masjuan

Fue a raíz del interés de la pianista Rosa Torres-Pardo por este compositor, que surgió este documental producido por López-Li Films y patrocinado por la Fundación Loewe. La realización de Arantxa consigue un film ameno, capaz de atrapar a diversos tipos de espectador, desde eruditos melómanos, a balletómanos de pro, o simplemente a personas interesadas en la cultura en general y en la de nuestro país en particular. Prueba de ello fue la diversidad de público que había ayer en el estreno en España – ya fue presentado en Tokio el pasado 6 de junio-, músicos, ex bailarines, bailarines, jóvenes alumnos de danza, seguidores del trabajo de Arantxa,… en definitiva, gente inquieta e interesada por conocer más sobre un patrimonio cultural, el español, que tantas veces se deja en el olvido.

Arantxa Aguirre
El Padre Antonio Soler nació en Olot el 3 de diciembre de 1729 y falleció en San Lorenzo de El Escorial el 20 de diciembre de 1783. A los 6 años ingresó en la escolanía de Montserrat. Una entrevista con un monje de la montaña mágica catalana, nos permite descubrir cómo era por aquel entonces la vida de un “escolanet” como se conoce a los niños que forman parte del célebre coro, La Escolanía. 

Se trataba comúnmente de niños huérfanos o en todo caso con muy pocos lazos con el mundo exterior. La Virgen, según cuenta el monje entrevistado, sustituía a la figura materna de la que carecían. Fue en Montserrat dónde el pequeño Antonio empezó sus estudios de canto, música y órgano. Las tomas de Arantxa nos conducen por el Monasterio Benedictino y nos muestran las tallas y pinturas de la Madre de esos pequeños habitantes del centro.

Mientras vamos descubriendo al personaje, el virtuosismo de Rosa Torres-Pardo al piano y la increíble voz y modulación de Rocío Márquez, ensayando un fandango en una luminosa sala acristalada, nos permiten apreciar la calidad de la obra de este compositor. Ambas buscan la excelencia, repiten y repiten los acentos para lograr una sintonía perfecta. ¿Un fandango? Un fandango, sí, la música culta empieza a fusionarse con la música del pueblo y el padre Soler se enamora del folklore andaluz.

Cuando Soler tuvo conocimiento de una vacante para el cargo de organista y director del coro en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, la aceptó inmediatamente, pasando así a formar parte de su comunidad de jerónimos.

Lucía Lacarra. Foto: José Luis López Linares
Las imágenes del monasterio, severas y frías, se suavizan mediante tomas al paisaje que envuelve el enorme y austero edificio, los montes y los bosques de pinos, los lugares donde transcurrió la vida y aquello que vio el artista, en el periodo en el que se gestó la mayor parte de su inmensa obra. El sonido del agua relaja y el maullido de un gato pone una nota cálida a ese entorno inhóspito.

A los ensayos de la pianista y la cantante, se unen las actuaciones en directo de Rosa Torres-Prado con el Cuarteto  Bretón, las discusiones sobre si unas piezas eran para órgano o para clave en base a la interpretación de la bibliografía y, sobre todo, buenos momentos de danza con Lucía Lacarra y José Carlos Martínez ya que si la música de Scarlatti ha inspirado a muchos coreógrafos, la pianista convenció a José Carlos para que en su coreografía “Sonatas” creada en 2013 para la Compañía Nacional de Danza, incluyera además de las sonatas del maestro italiano, alguna pieza del padre Soler. 

Cuando el ex bailarín estrella de la Ópera de París y actual director de la CND, escuchó esa música, no dudó un instante. En el film, José Carlos nos deleita con su baile elegante y refinado mientras Rosa Torres Prado toca para él la música del padre. Un gran momento para los balletómanos. El otro punto culminante para los amantes de la danza es la intervención en Sonatas, como bailarina invitada de la CND, de la bailarina vasca Lucía Lacarra, alegre, etérea, volátil… tal como esa música le inspira y le reclama.

En El Escorial, el Padre Soler actuaba como primer organista y componía la música para los oficios. Pero también enseñaba y entre sus alumnos destacaba el Infante Gabriel de Borbón, hijo de Carlos III. El Infante era un estudiante muy capaz, de hecho varias de las sonatas para clave de Soler fueron compuestas expresamente para él. A todo esto hay que añadir sus tareas como maestro de capilla, monje, teórico o compositor de música teatral, sobretodo con textos de Calderón de la Barca. Allí, el Padre Soler estudió con Domenico Scarlatti. Este último era, por aquel entonces, compositor de la corte española e influenció notablemente en la obra de Soler.

Cuarteto Bretón y Rosa Torres-Pardo
Foto: José Luis López Linares

Como teórico, Antonio Soler, escribió un tratado sobre la armonía titulado Llave de la modulación y antigüedades de la música, en el que nos habla de la teoría de la modulación y reflexiona sobre la creación artística y el significado de las reglas. También realiza en ella un examen acústico de los intervalos y la escala. Injustamente poco conocido, los expertos consideran al Padre Soler como el maestro español más renombrado de la escuela de clave, dominando poderosamente en el panorama de la música española del siglo XVIII.
Concisas intervenciones de autoridades en la materia, el compositor Alfredo Aracil, musicólogos como Esther Morales o José Sierra, ayudan a descubrir al personaje, su entorno y su obra, ya que hay muy poca documentación y ha pasado mucho tiempo. Ni siquiera se conoce cuál fue la celda que ocupó en El Escorial. También interviene Nicolau de Figueiredo, clavecinista de gran prestigio, quien indica que si la música del Padre Soler es alegre es precisamente porque fue una persona solitaria que, aunque no pudo evitar las críticas por su relación con la Corte, no se dejó contaminar por una vida galante llena de habladurías que fácilmente habría podido hacer mella en otro, pero no en él. Trabajador incansable, ha dejado un legado impresionante.

Rosa Torres-Pardo. Foto: José Luis López Linares
Su atracción por el flamenco y lo inhóspito del clima de El Escorial, le llevaron a solicitar un cambio de residencia, siendo Granada su objetivo. Pero no se le concedió, el prior de El Escorial -de cuyo nombre no es imprescindible acordarse- se lo denegó. El Padre Soler murió joven, víctima de las duras condiciones de vida de los monjes y del duro clima del lugar.

Un documental que es un precioso tributo a la memoria de un gran artista desconocido en su país, España. Algo que parece no haber cambiado y que es necesario remediar. Gracias Arantxa, unánimemente en la sala, el público salió emocionado, agradecido y encantado. De nuevo un gran e imprescindible documental.


El estreno "oficial" en Madrid es en la Cineteca del Matadero el 14 de noviembre y luego se proyectará en el mismo sitio los días 17, 18 y 19 de noviembre. Pero este viernes 10 de octubre ya hay un pase en la Universidad Carlos III de Leganés con motivo de unas jornadas dedicadas a Soler. ¡No se lo pierdan!