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domingo, 13 de noviembre de 2022

Ballet del Gran Teatre del Liceu/Asociación Licexballet

Introducción sobre Danza Clásica en el Gran Teatro del Liceu

Ballet Titular del Gran Teatro del Liceo de Barcelona. 19.05.1973
A Tiempo Romántico. Asunción Aguadé y Alfons Rovira.

Aunque muchos quisieron ocultarlo, e incluso intentar por todos los medios de que fuera olvidado, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona estuvo muy ligado a la danza clásica desde sus inicios, e incluso contó con un ballet titular. Es sobre todo sorprendente, y muy triste, constatar el desprecio y/o desconocimiento de la compañía que existió entre 1946 y 1977 bajo la dirección del maestro Joan Magrinyà.

Carolina Masjuan

Pero antes de él, hubo otras personalidades muy importantes en el Gran Teatre del Liceu que cabe mencionar.

Hay que destacar artistas excepcionales como Roseta Mauri (Reus, 1849- París, 1923). Primera bailarina en los principales teatros europeos de la época, Roseta Mauri era hija del coreógrafo y bailarín catalán Pere Mauri. Fue una niña prodigio tenaz y temperamental que, bajo la influencia decisiva de su padre, comenzó a bailar en el cuerpo de baile del Teatre Principal de Barcelona en 1870. 

Roseta Mauri ‘La Primaballarina’. Edgar Degas. 1880
En 1877 actuó en La Scala de Milán, donde el compositor francés Charles Gounod la vio bailar y la contrató en la Ópera de París, donde creó el ballet para su ópera Polyeucte. A partir de entonces se convirtió en primera bailarina. Ganó fama y popularidad tanto por su talento y técnica como por su personalidad, debido a su carácter caprichoso y encanto personal, que es fuente de inspiración para muchos artistas que la inmortalizan en su obra, como los escultores Bensi, Puesch, Marqueste, Euxebi o Arnau y los pintores Edgar Dégas, Lépic, M. Bertier o Manet.

Cuando se retiró de la danza, el Conservatorio de l'Opéra de París la contrató como profesora de danza de por vida. Murió en la capital francesa en 1923 a la edad de 73 años y está enterrada en el panteón familiar del cementerio de Montparnasse.

Una mención especial merece también Pauleta Pàmies (Barcelona, ​​1850 – 1937). Pauleta estudió en el Liceu con Ricardo Moragas y debutó en el cuerpo de baile en 1864, cuando solo tenía 13 años. Durante la temporada 1880-1881 alcanzó el escalón más alto en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Cuando se despidió de los escenarios como bailarina, se quedó como profesora de por vida en el Liceu. Según Joan Magrinyà sólo enseñaba a mujeres, porque cuando él quiso estudiar en el Liceu, ella se negó a aceptarle por ser hombre. Su trascendencia en la danza española como maestra superó sus años como bailarina. Sus alumnas fueron, entre otras, María de Ávila y Trini Borrull, primeras bailarinas con Joan Magrinyà en los años cuarenta.

Joan Magrinyà.
Fecha aprox: entre 1975 y 1976.
Autor: Eduard Olivella Falp.
Arxiu Fotogràfic de Barcelona
.
Pero el creador y el alma de la compañía que nos ocupa, fue Joan Magrinyà (1903 - 1995). Hijo de una familia acomodada de Vilanova i la Geltrú, ajena a la danza, se convertirá, gracias a su perseverancia, no sólo en el bailarín principal del Gran Teatre del Liceu y creará también su propia compañía, sino, mucho más, ya que sobre todo está en la fragua de cientos de bailarines que dominan las técnicas de la danza clásica y española. Integrante del cuerpo de baile del Liceu desde 1926, ascendió rápidamente hasta convertirse primero en primer bailarín y luego en profesor de baile en 1939. Fueron sus compañeras María de Ávila (que más tarde se instalaría en Zaragoza y crearía una escuela referente en la formación de bailarines, Víctor Ullate salió de ella), Aurora Pons y Trini Borrull, primeras bailarinas del Liceu. Assumpció Aguadé, que fue la bailarina estrella de la compañía, será la heredera de la escuela de Magrinyà en Barcelona, escuela ​que bajo su dirección siguió dando magníficos bailarines, pero que al retirarse Asunción en junio de este año, ha cesado su actividad. Quienes la hemos conocido y nos hemos maravillado ante la historia que encierran esas paredes, consideramos que esa escuela debería ser patrimonio cultural de la ciudad y museo de la danza de Barcelona.

El Ballet Estable del Gran Teatre del Liceu bajo la dirección de Joan Magrinyà es fuente de grandes maestros que han creado estrellas en todo el mundo: tantos primeros bailarines de las escuelas de Víctor Ullate o Carmen Roche, ambos alumnos de María d' Ávila, exbailarina estrella del Liceu y a su vez discípula de Pauleta Pàmies. También los bailarines de la compañía del Liceu, algunos de los cuales desarrollaron posteriormente carreras internacionales, regresaron a Cataluña para dedicarse después a la docencia.

En las mejores escuelas de ballet del mundo la tradición se mantiene, se transmite de generación en generación. Ya sea la Ópera de París, el Bolshoi de Moscú, el Mariinsky de San Petersburgo, la Scala de Milán o más recientemente el Royal Ballet de Londres, etc... tienen esa tradición, una tradición en la danza clásica, que aunque muchos insisten en negarlo, también existió y sigue viva en Cataluña y en el resto de España.

La enseñanza surgida del Ballet del Liceu ha ido pasando de generación en generación y continúa en la actualidad, con muchos bailarines formados por los discípulos de estas estrellas de la compañía del maestro Magrinyà y que, tras grandes carreras internacionales, vuelven a dar clases y a su vez generar un nuevo plantel de bailarines que, como ellos, se verán obligados a emigrar porque aquí casi no hay oferta y, si la hay, debe luchar incansablemente dada la escasa e incluso inexistente ayuda institucional que recibe.

Joan Guinjoan, compositor de ballets, rodeado por bailarinas del Ballet del Gran Teatre del Liceu,
Mª Dolors Escriche, Carme Cavaller, Presidenta de Licexballet, y Mercé Roca.

Para que esta historia no se pierda, con el fin de preservar este importantísimo patrimonio cultural, se ha creado una asociación, Licexballet, cuya presidenta es la bailarina solista de la compañía, Carmen Cavaller. Licexballet es una asociación formada mayoritariamente por bailarines del Liceu, pero abierta a todos los amantes del arte de la danza, empeñados en recuperar su historia y hacerla pública.

Ellos mismos nos lo cuentan.


EL BALLET DEL GRAN TEATRO DEL LICEO DE BARCELONA Y LA ASOCIACIÓN LICEXBALLET

El Ballet del Gran Teatro del Liceo inicia su singladura el 4 de abril de 1847, el mismo día en que se inaugura el Teatro del Liceo en las Ramblas de Barcelona. Aquel día, junto con otras piezas de música y teatro, se ejecutó el ballet La Rondeña, con música de Josep Jurch y coreografía de Joan Camprubí, que junto a Manuela García encabezaban un cuerpo de baile formado por doce parejas.

Tomás Manyosa

Ricard Moragas.
MAE Institut del Teatre de Barcelona.
Autor: José Moragas
En aquellos primeros años existían dos compañías en el Liceo. La de Baile Nacional, que interpretaban danza española y escuela bolera integrada por bailarines catalanes y españoles, y la de Baile Extranjero, encargada de representar el ballet clásico con bailarines italianos y franceses en su gran mayoría. De la segunda mitad del siglo XIX sobresalen nombres como Manuela Perea “La Nena”, Ricard Moragas, uno de los nombres propios de la danza en Catalunya, Roseta Mauri, que después del Liceo triunfaría en la Ópera de París o Pauleta Pámies que sería primera bailarina, maestra de baile y coreógrafa del Liceo. 

En 1926 debuta en el Liceo Joan Magrinyà, que será el referente más importante de la danza a Catalunya y España del siglo XX. De formación autodidacta en sus inicios, después se formó con maestros de la talla de Teodor Wassilief, Olga Preobajenska, Nicolai Legat o el maestro Coronas, entre otros. En el Liceo fue primer bailarín, maestro de danza y coreógrafo. Dominaba la técnica del ballet clásico, la danza española y la escuela bolera y fue un excelente bailarín en estas disciplinas. De sus enseñanzas como docente formó a bailarines de talla internacional como María de Ávila, Josep Ferran, Rosita Segovia, Trini Borrull, Miguel Navarro, Joan Sánchez, Aurora Pons, Asunción Aguadé, Guillermina Coll o Alfons Rovira entre muchos otros. 

Como coreógrafo realizó en el Liceo una extensa labor en la parte de danza de centenares de óperas, si bien donde más brilló su talento como coreógrafo fue en los más de veinte ballets que creó, de los que caben destacar: El amor brujo de Manuel de Falla, Los Tapices de Goya de varios autores, Gaviotas de Joan Altisent, A tiempo romántico de Enrique Granados, El Duelo de Raffaello de Banfield o Los cinco continentes de Joan Guinjoan, una coreografía creada en 1969 con elementos de una incipiente danza contemporánea entonces en Catalunya y España.

Ballet Titular del Gran Teatro del Liceo de Barcelona.
Teatro Comunale Giuseppe Verdi de Triestre. 28.01.1975.
El Sombrero de Tres Picos.

En 1966 la compañía obtiene el rango de Ballet Titular del Gran Teatro del Liceo y con ello empiezan los años de mayor esplendor de esta formación estable del teatro. Gran parte de los profesionales que formaban parte de la misma, tenían una amplia formación en ballet clásico, escuela bolera y danza española, por lo cual, podían interpretar con todas las garantías ballets de cualquiera de las tres disciplinas. Además de su participación en las óperas, el Ballet Titular del Liceo actúa en diversas temporadas de ballet del teatro junto a elencos de fama internacional. También efectúa diversas giras por toda España y obtiene un gran éxito internacional en Trieste (Italia) con la interpretación de El Sombrero de Tres Picos de Manuel de Falla en el año 1975.

Ballet Titular del Gran Teatro del Liceo.
23.05.1973. Obsesión.
Guillermina Coll y Alfons Rovira.
En 1980 muere Joan Antoni Pamias, el empresario del Liceo y gran defensor de su ballet. Se crea el Consorci del Gran Teatre del Liceu y este organismo considera que el ballet titular es un elemento prescindible dentro de la estructura del teatro, desapareciendo de forma definitiva en 1988. Desde entonces, el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, que tiene orquesta y coro, no posee en su organización un ballet estable.

En 1995 fallece el maestro Magrinyà y partir de aquel momento y como muestra de admiración y agradecimiento hacia su figura artistica, se organiza anualmente una comida con la asistencia de bailarinas y bailarines que habían trabajado en el Liceo bajo sus órdenes. Estos encuentros serán el embrión para la creación de la Asociación Licexballet a finales de 2012.

Licexballet es una asociación sin ánimo de lucro formada mayoritariamente por ex-bailarines del Liceo. Desde hace muchos años el Ballet del Gran Teatro del Liceo ha sido reiteradamente obviado en artículos y textos relacionados con la danza y la cultura, ignorando así una parte importante y decisiva de la historia de la danza en Catalunya y España. 

Impulsados por este olvido, los ex-bailarines decidieron que era del todo necesario e imprescindible ponerse a trabajar para revertir esta situación. Sin embargo, la asociación no se resigna con ser un testimonio histórico del pasado, sino que organiza actividades que sirven para difundir conocimientos de la danza a escala nacional e internacional, y en fomentar el encuentro con profesionales, asociaciones y organismos de todos los ámbitos relacionados con la danza.

Emilio Gutierrez y Asunción Aguadé, bailarines; Jordi Pujal, moderador;
Carme Cavaller, bailarina y Presidenta de Licexballet;
Ramón Ibars, escenógrafo y Coral Retamero, maestra de danza.
Biblioteca del Museo Víctor Balaguer de Vilanova i La Geltrú. 29.04.2021
Dia Internacional de la Danza. 
Mesa redonda: El día a día del Maestro en el Liceo.
 Autor: Tomàs Manyosa.
En estos diez años de existencia han organizado muchas actividades relacionadas con la danza. A partir de importantes trabajos de investigación que actualmente se siguen realizando, han creado su página web (https://www.licexballet.com/) siempre en constante actualización de datos. Han organizado galas de danza en las que ha incluido las disciplinas de danza clásica, escuela bolera, baile español y danza contemporánea. Así mismo han colaborado activamente en la organización del Fons Joan Magrinyà existente en la Biblioteca Víctor Balaguer de Vilanova i La Geltrú. Han realizado múltiples conferencias y mesas redondas en torno a la historia del Ballet del Liceo, de la trayectoria de Joan Magrinyà o del bailarín y coreógrafo Alfons Rovira. Asimismo, han colaborado en la realización de un vídeo que profundiza en la figura Joan Magrinyà con motivo del 25 aniversario de su fallecimiento.

Actualmente, están trabajando en el contenido de un libro sobre la historia del Ballet del Liceo en el que colaboran activamente bailarinas y bailarines que habían actuado en el mismo, y que aportan en primera persona comentarios, experiencias y anécdotas.

Para llevar a cabo totas estas actividades, la asociación posee una masa social y una junta directiva encabezada por Carme Cavaller como presidenta.

Junta Directiva de Licexballet en su sede de Vil·la Urània de Barcelona. 01.10.2022.
Primera línea, Rosa Casellas, Guillermina Coll, Maite Casellas, Carme Cavaller;
segunda línea, Toni Savi, Ma. Dolors Escriche;
tercera línea, Mercè Roca, Marisa Salellas, Mercè Núñez;
cuarta línea, Glória Gella, Jordi Pujal, Marta Guerrero. Autor: Emilio Llovera.

Seguramente un tipo de asociación como es Licexballet, formada en su mayor parte por bailarinas y bailarines que habían sido miembros de una compañía de danza que actualmente ya no existe, es única en Europa.

Los miembros de la Asociación Licexballet tiene muchos proyectos en cartera, que se han propuesto realizar en los próximos años. Siempre con la danza como protagonista.

Tomàs Manyosa i Ribatallada
Bailarín y músico

sábado, 8 de febrero de 2020

¿Recordamos a Alfons Rovira, ese genio olvidado?

Alfons Rovira y Carmen Cavallé en un ensayo en Alemania en el año 1977
El 29 de enero de 1949, Barcelona felizmente recibía a uno de esos seres excepcionales que lamentablemente no abundan, uno de esos genios que, por la trascendencia histórica de su legado, atesoran la rara virtud de poder hablar de un antes y un después de X. Hablo de Alfons Rovira i Albero (1949-1984), sin duda alguna y por propio derecho EL 'Primer Bailarín Estrella' del Ballet Titular del Gran Teatre del Liceu.

Jordi Pujal, Asociación LiceXballet

Referente por antonomasia, con su propio "antes y después", con su arte revolucionó por completo la danza, en especial la clásica, en un momento en que pocas eran la compañías de ballet españolas dedicadas a esa disciplina. Uno de esos seres adorables que dejaba huella indeleble pues era imposible que produjera indiferencia a quien tuviera la fortuna de tratarle.

Anton Dolin, Cristina Guinjoan y
Alfons Rovira en el Liceu a finales de los 60
El primer contacto con la danza fue durante su niñez y por medio del folklore catalán al formar parte del Esbart Verdaguer, histórica entidad barcelonesa ya desaparecida dedicada a la promoción de dicho género: su primer mentor, el pedagogo, folklorista y músico Lluís Moreno i Pallí (1907-1974), a la sazón director artístico de dicha agrupación, captó de inmediato en aquel chiquillo el inmenso potencial que le llevaría a entrar por la puerta grande en el olimpo de los grandes de la danza. 

En 1958, y a sugerencia del citado Moreno i Pallí, Rovira inició sus estudios de danza con el gran bailarín y coreógrafo Joan Magrinyà (1903-1995), insuperable artífice de la vida balletística de entonces -focalizada especialmente en su gran centro de operaciones, el Liceu barcelonés-, quien desde el primer momento consiguió que aflorara el gran magisterio artístico de Alfons. Habiendo iniciado ya su carrera profesional se perfeccionaría en 1966 en Cannes (obtuvo una beca que le permitió trabajar con Rosella Hightower y Valentina Presilave) y Colonia.

En plena adolescencia (1963) se incorporó a las huestes liceistas de Magrinyà y a sus 19 años fue nombrado Primer Bailarín Estrella de la compañía, todo un hito (en 1965 había sido promocionado ya a Primer Bailarín): su Estrella homóloga femenina era Asunción Aguadé (1943), otro nombre imprescindible y de capital importancia. En el periplo liceista de Rovira otras Primeras Bailarinas brillantes 'partenaires' a destacar fueron Cristina Guinjoan, Elisabeth Bonet, Àngels Aguadé y Guillermina Coll (Premi Nacional de Cultura de la Generallitat 2015 y con una fecunda carrera internacional que la llevaría a formar parte de los Ballets de Flandes y Wallonie). Asimismo consignar que en sus inicios había compartido escenario liceista con la gran Aurora Pons.

Alfons Rovira en "A tiempo romántico" Foto: Ras Rigau
Posteriormente prosiguió su vertiginosa carrera -impactante en todos los sentidos- en el Musiktheater im Revier de Gelsenkirchen como Primer Bailarín y junto a su esposa, Carme Cavaller (1947), excelente bailarina y pedagoga (fue Bailarina Solista del Ballet liceista), incorporada también a esa compañía e ideal compañera en esta fascinante aventura alemana: un tándem imbatible. Gelsenkirchen sería testimonio de eminentes intervenciones rovirianas (tanto en calidad de intérprete como de coreógrafo) en títulos como "Romeo and Juliet", "Carmen", "Winterreise", "Equus", "El fantástico mundo de los gnomos", "Bolero", "Así habló Zaratustra", "Hamlet", "West side story", "Scherezade" o "Las cuatro estaciones": afortunadamente la relación de obras es extensísima y, por ello y no sin cierta pena, imposible de reproducir aquí en su integridad.

La suya era una personalidad avasalladoramente fascinante y poliédrica, seductor, creador e intérprete nato, apasionado y musical. Además de ser un excelso bailarín dotado de facultades fuera de lo común, expresividad suprema, generosa e innata empatía con el público -era de aquellos artistas que "pasaban la batería"- y un talento actoral digno de los grandes intérpretes teatrales, fue asimismo un eminente coreógrafo, músico, maestro de danza, diseñó maravillosas escenografías, vestuario y juegos de luces,... 

Carme Cavaller y Alfons Rovira en Carmen
Alemania 1975
En posesión de una inmensa formación intelectual al alcance de pocos, era un bailarín técnicamente infalible muy temperamental pero que jamás caía en el histrionismo y, como se apuntaba antes, un actor sublime capaz de transmitir las máximas emociones con una admirable economía de medios; inolvidables, en este sentido, sus creaciones en el Liceu de los protagonistas de títulos como "Obsesión" (1973, coreografía del propio Rovira con música de Diego Monjo jr.), "Pierrot" (1973, Magrinyà y música de Albert Prats i Trian), "Nochebuna del diablo" (1970, la célebre pieza del compositor Óscar Esplá en la visión de Magrinyà), "El sombrero de tres picos" (1973 y con diversas reposiciones en los años sucesivos, logradísima coreografía de Magrinyà del célebre ballet de Manuel de Falla en la que un sublime Rovira, en la piel del Molinero, regalaba con su Farruca cinco minutos de magia y poesía teatral en que el tiempo se paraba, mostrándose un perfecto maridaje entre el estilo de la danza clásica y la española), "El amor brujo" (1975, Magrinyà y música de Manuel de Falla), "El combate" (1967, versión de Magrinyà del ballet compuesto por Raffaello de Banfield) y "La leyenda de José" (1967, coreografía de Zlata Stepan sobre la partitura compuesta por Richard Strauss). Paralelamente a estas interpretaciones, naturalmente, se sucedían sus intervenciones de lujo en varios de los títulos operísticos que conformaban la temporada liceista -con "Faust", "La Gioconda" y "Aida" en cabeza-, siempre servidos magistralmente por el Ballet Titular del Liceu.

Entrañable asimismo mencionar su participación junto a toda la compañía liceista en la película "El fantástico mundo del doctor Coppelius", una coproducción Estados Unidos-España y adaptación cinematográfica del ballet "Coppélia" de Leo Délibes, rodada en 1966 en Madrid.

Alfons Rovira en El Sombrero de Tres Picos.
Teatro Verdi de Trieste 1975

Diversos y merecidos premios reconocen su brillante trayectoria, dos especialmente destacables: el Premio de Danza "Mérito artístico y coreográfico al Primer Bailarín Estrella del Ballet del Liceo" otorgado por la empresa liceista (1969) y el Premio Nacional de Teatro de interpretación coreográfica correspondiente a la temporada 1971-72 concedido por el entonces existente Ministerio de Información y Turismo (Asunción Aguadé sería asimismo premiada en idéntica disciplina y en esa misma edición, al propio tiempo que Joan Magrinyà recibiría un Premio Honorífico).

Alfons Rovira y Asunción Aguadé en un descanso
de ensayos de El Combate (1967)
El sincero testimonio de Tomàs Manyosa, quien compartió escenario con Rovira en su época liceista, supone una perfecta y sintética descripción del artista, una especie de declaración de principios (valoración perfectamente asumible por quienes fueron sus compañeros): "Para mí fue un auténtico regalo compartir ensayos y escenario con Alfons; por tanto pude disfrutar en primerísima linea de su técnica virtuosa lo que, junto a su enorme capacidad de transmisión de sentimientos y emociones, lo convirtió en un bailarín irrepetible".

Su proceder era el de todo genio dotado de un talento único y excepcional que vive en su propio mundo: en 1984 Alfons Rovira emprendió un largo viaje de destino incierto. El legado que nos deja es inmenso; es imprescindible y justo que las nuevas generaciones le conozcan.

Estás entre nosotros, permanentemente vivo en nuestro recuerdo. El olvido es la muerte. Gracias, Alfons: imposible olvidarte, imposible no amarte.

Agradecimientos: Carme Cavaller y Tomàs Manyosa

Alfons Rovira y Carme Cavaller en Viaje de Invierno.
Alemania, 1977

Ilustraciones: Fondo fotográfico de LiceXballet (gracias a Cristina Guinjoan, Asunción Aguadé, Glòria Gella, Maite y Rosa Casellas, Mercè Núñez, Marta Guerrero, Guillermina Coll, Maria Dolors Escriche, Mercè Roca, Toni Savi, Emili Llovera, Margarita Cabero, Francis Valero, Anna Albelda y tantos amigos que, con su generosidad y esfuerzo, han hecho posible esta realidad).